Contacto

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Si quieres con­tac­tar con­mi­go, lo tienes muy fácil: sólo has de escribirme a maribel@milyunviajesporelmundo.com  y allí te aten­deré encan­ta­da. Estoy abier­ta a cualquier tipo de colab­o­ración,  siem­pre que la prop­ues­ta sea intere­sante para ambos. Pero si además quieres saber un poco más sobre mí y el porqué de la exis­ten­cia de este blog de via­jes, sigue leyen­do.

Mi nom­bre es Mari­bel y soy via­jera y blog­ger por devo­ción y por vocación. En el caso de los via­jes, fueron mis padres los que des­de muy niña me implan­taron la semi­l­la via­jera: recuer­do con mucho car­iño esos via­jes por España mon­ta­dos en un Seat 127 verde y la baca has­ta arri­ba de male­tas. Ellos fueron quienes cuan­do tenía trece años me pro­por­cionaron esa emo­cio­nante expe­ri­en­cia que suponía mon­tar por primera vez en un avión y quienes me fir­maron una autor­ización para que sien­do menor de edad pudiera salir por primera vez a via­jar por Europa. 30 años después ellos con­tinúan via­jan­do por su lado y yo por el mío. Y soy yo la que les doy con­se­jos inten­tan­do devolver­les el favor que me hicieron en mi infan­cia al des­per­tar en mí ese ansia de cono­cer mun­do.

En cuan­to a lo de escribir, durante más de diez años tra­ba­jé para diver­sas revis­tas musi­cales. La músi­ca era (y es) mi otra gran pasión y com­bi­na­rla con mi amor por los via­jes me per­mi­tió recor­rer muchos lugares de Europa real­izan­do repor­ta­jes con difer­entes ban­das. En dichos via­jes de tra­ba­jo a veces tenía hue­co para hac­er tur­is­mo y viví expe­ri­en­cias úni­cas como admi­rar la auro­ra bore­al a 21 gra­dos bajo cero en un repor­ta­je en la Laponia fin­lan­desa o dis­fru­tar de cenas medievales en Stuttgart. Pero otras veces el tra­ba­jo me absorbía y el tiem­po para tur­is­mo lit­eral­mente se esfum­a­ba. Y esta fal­ta de tiem­po, el pis­ar ciu­dades que muchas veces sólo podía admi­rar des­de la ven­tanil­la del coche, me empu­jó a dejar dicho tra­ba­jo y dedi­carme ya a via­jar sólo por plac­er, aunque evi­den­te­mente tuviera que costearme los via­jes con mi pro­pio dinero. Pero a la larga salí ganan­do, sobre todo en lo que a sat­is­fac­ción per­son­al se refiere.

Decidí entonces, ya que ech­a­ba tan­to de menos escribir, comen­zar a relatar mis via­jes. Primero, para mí, porque con el tiem­po se me acaba­ban olvi­dan­do los nom­bres de muchos lugares donde había esta­do. Segun­do, para otros, porque era una boni­ta man­era de ayu­dar a los que no tenían tiem­po libre para plan­i­ficar sus escapadas aportán­doles infor­ma­ción y con­se­jos. Un buen día encon­tré la pági­na de Los Via­jeros, la may­or comu­nidad de via­jeros de habla his­pana, y comencé a pub­li­car­los allí: a día de hoy casi 300.000 per­sonas han leí­do mis relatos. Ani­ma­da por los con­stantes men­sajes que recibía, abrí mi pro­pio blog ama­teur en Blog­ger y en sólo unos pocos meses alcancé las 150.000 vis­i­tas. Decidí entonces que era el paso de crear algo un poco más serio aprovechan­do la can­ti­dad de lec­tores que me seguían y toda la “can­tera” que ofrecían mis décadas de andan­zas por más de 40 país­es. Y entonces llegó esta web: Mil y un via­jes por el mun­do.

Quien llegue aquí esperan­do encon­trar sólo relatos de mis via­jes, se equiv­o­ca. Porque soy de las que pien­sa que se puede via­jar de muchas man­eras y la primera es des­de casa. Siem­pre he creí­do que alguien que no lee mucho y habit­ual­mente, difí­cil es que sepa escribir. Por dicho moti­vo, aquí encon­trarás tam­bién muchas reseñas de lit­er­atu­ra de via­jes. Porque soy una lec­to­ra com­pul­si­va de dicho género y porque dichos libros son los que con­tinúan inspirán­dome y motiván­dome a la hora de coger una male­ta. Pero tam­bién encon­trarás otros repor­ta­jes de muchos tipos, des­de via­jes culi­nar­ios por la gas­tronomía de otros país­es has­ta artícu­los de con­se­jos para abaratar tus via­jes, des­cubrim­ien­tos de des­ti­nos semi­descono­ci­dos que ape­nas se pub­lic­i­tan en las agen­cias y un sin­fín de prop­ues­tas que inten­tan ale­jarse de los tópi­cos manidos. Aquí no vas a hal­lar un rela­to de una vuelta al mun­do mochi­la al hom­bro porque no aspiro a ello. Lo mío, como el del 90% de los via­jeros que tienen un tra­ba­jo que sólo les per­mite via­jar unas cuan­tas sem­anas al año, es inten­tar acon­se­jar a los que están en mi situación cómo ver mun­do por poco dinero y exprim­ien­do el tiem­po al máx­i­mo, que ya es bas­tante. En defin­i­ti­va, inten­tar ofre­cer a mis lec­tores lo que a mí mis­ma, como via­jera, me encan­taría encon­trar cuan­do entro en un blog de via­jes: orig­i­nal­i­dad.

Dicho esto, sólo me que­da desearte que dis­frutes de la lec­tura. Así que pasa, sién­tete cómo­do y deja volar la imag­i­nación. Porque más tarde o más tem­pra­no, al final todos los sueños via­jeros se aca­ban cumplien­do.