Ronda: un pueblo al borde del abismo

¿Ronda en pleno mes de Agosto? ¿A casi 40 grados de temperatura? Pues sí, amigos: la vida es de los valientes. Tampoco es que eligiéramos adrede las fechas, la verdad sea dicha. Pero nos coincidió que bajábamos a Marbella a ver el concierto de Michael Bolton y ya dijimos “aprovechemos los días para una escapadita por Andalucía”. Pero como no nos apetecía quedarnos en la costa por esas fechas, más que nada porque en los pueblos playeros no cabía un alfiler, decidimos irnos hacia el interior de la provincia de Málaga. Teníamos aún pendiente conocer Ronda, que recientemente ha sido escogido junto a Albarracín y Cadaqués el pueblo más bonito de España, y pese a que sudamos la gota gorda, nos encantó la visita. Total, en Madrid no os creáis que se estaba mucho más fresco. De todos modos, no penséis que éramos los únicos “locos” a los que les dió por ir a Ronda en pleno verano. El pueblo estaba hasta arriba de turistas y nada más bajarnos del coche ya nos encontramos con un montón cargando maletas.

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Ya que mencionamos el coche, como es muy probable que lleguéis a Ronda con el vuestro, avisamos que en el centro está complicadísimo aparcar. Así que os recomiendo el hotel donde estuvimos, el Andalucía, ya que está a sólo diez minutos andando del centro histórico, al lado de la estación de Renfe, pero cuenta con la ventaja de que con un poco de suerte encuentras aparcamiento en la misma puerta o si no un par de calles más allá. Relación calidad-precio excelente: 40 euros la noche, habitación grandísima y un personal francamente encantador. Además, justo abajo tienen una cafetería en la que sirven unos desayunos estupendos súper baratos: ya sabéis que cuando uno baja a Andalucía, es casi obligación tomarse para empezar el día un buen mollete con tomate, jamón y aceite de oliva.

Si llegas a Ronda desde Madrid, la carretera no es excesivamente mala. Pero si vienes desde la costa, prepárate para una carretera de montaña no apta para los que tengáis tendencia al mareo. La ventaja es que a cambio vas a obtener unas vistas de cortar la respiración, a nosotros nos tocaron las nubes bajas y el escenario era de cuento. La situación de Ronda es absolutamente privilegiada, a 700 metros de altitud y mirando a un precipicio que han hecho de ella uno de los pueblos más espectaculares de España; no obstante, hasta hace nada era el cuarto lugar más visitado de toda Andalucía.

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Ronda es una de las ciudades más antiguas de España y aunque la mayor parte de sus monumentos se concentren en el centro histórico, te aconsejo que al menos gastes un día entero porque hay mucho que ver. Por la ciudad han pasado fenicios, romanos, suevos, visigodos, musulmanes y cristianos y todos de un modo u otro han dejado su herencia en Ronda. Cuando uno camina entre esas bellísimas calles blancas, tiene la impresión de perderse en el corazón de un lugar antiquísimo. Y más aún si sabe que a no mucha distancia hasta podemos encontrar yacimientos neolíticos como la Cueva de la Pileta, la Cueva del Gato o el Dolmen del Chopo.  Y para los que sean fans de la cultura romana, recordarles que en las proximidades de Ronda, a apenas 20 kilómetros, se encuentran unas ruinas romanas que pese a no ser muy conocidas, tienen una gran importancia: se trata de Acinipo, una ciudad de 5.000 habitantes que vivió de la extracción del mármol y la arcilla. Se conservan los restos de un teatro que tenía capacidad para 2.000 espectadores, el foro, las termas y parte de unos templos. Era habitual que vinieran a retirarse aquí los legionarios con sus familias, quienes pasaban su jubilación cultivando uvas (Acinipo significa “entre viñedos”). Curiosamente también se conservan los antiguos muros de cabañas de la Edad de Bronce, ya que los romanos se instalaron en un antiguo poblado íbero. El acceso es gratuito y está abierto hasta las 17:00 (los domingos hasta la una de la tarde).

Ronda tuvo su mayor época de esplendor durante la ocupación árabe ya que pasó a convertirse en una de las ciudades más importantes del Reino de Granada al encontrarse en un punto estratégico cerca de la frontera cristiana. Aquí vivió uno de los poetas más relevantes del imperio, Abul Beka (a quien incluso hay dedicada una plaza y una escuela de danza) o Ibn Abbad, uno de los mejor reputados filósofos sufistas de la época. Pese a que bajo dominio árabe se vivieron etapas realmente trágicas, como la que vio mermar a la población debido a la peste negra, consiguieron sobrevivir monumentos que son fundamentales en la historia de Ronda. Es el caso de los Baños Árabes, el recinto termal mejor conservado de España, que se construyó junto al Arroyo de las Culebras para garantizar el suministro del agua y cuyo sistema hidráulico milagrosamente ha sobrevivido hasta nuestros días. O la Casa del Rey Moro (que no se puede visitar por dentro pero sí sus jardines)  y la Casa del Gigante, un precioso palacio nazarí (aunque no pudimos visitarlo ya que actualmente sólo abren los martes). Podemos encontrar también las ruinas de la Alcazaba, que tanto sufrió en el asedio comandado por los Reyes Católicos y posteriormente por los franceses en la Guerra de la Independencia, las murallas del Albacar (que han sido recientemente restauradas) y el Alminar de San Sebastián, muy similar a algunos del norte de África, que formaba parte de una antigua mezquita y era desde donde el muecín llamaba a los fieles para que vinieran a rezar.

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Colegiata de Santa María la Mayor

Posterior a la conquista cristiana, que expulsó a los árabes de Ronda, fue la aparición de los mudéjares, los musulmanes que decidían quedarse en territorio cristiano y a los que se permitía conservar su religión. Aunque hay que matizar que los mudéjares rondeños llevaban mal eso de estar sublevados y se rebelaron en varias ocasiones, dando más de un quebradero de cabeza a la corona. A nivel arquitectónico, de esta época destaca el Palacio de Mondragón, un antiguo palacete andalusí que los propios Reyes Católicos usaban como residencia oficial cuando llegaban a la ciudad y que actualmente acoge el Museo Municipal. El Convento de Santo Domingo (que ahora es el Palacio de Congresos de Ronda) o el Convento de Santa Isabel de los Ángeles son otras de las mejores obras mudéjares de la ciudad.

Otro de los edificios más bonitos de Ronda es el del propio Ayuntamiento, construido en 1734 y que tras años de abandono, albergó el Cuartel de Caballería y en la actualidad es la casa consistorial (te llamará la atención observar que hay un escudo de Cuenca, ciudad con la que Ronda se encuentra hermanada).

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Ayuntamiento de Ronda

Si has venido en verano y a estas alturas estás que desfalleces por el calor, te recomiendo que hagas una paradita en la Alameda del Tajo. Es un paseo precioso cubierto por árboles, algunos con más de 200 años de antigüedad, que desemboca en unos balcones que proporcionan las mejores vistas de la serranía de Ronda. Un pequeño estanque, estatuas tan bonitas como la Dama Goyesca en homenaje a las mujeres de Ronda y, como mencionaba, esos fantásticos miradores entre los que destaca el Balcón del Coño. Sí, habéis leído bien (a nosotros el nombre también nos hizo mucha gracia), le llaman así porque cuando te asomas la primera expresión que te sale es “¡coño, qué alto!”

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Fantásticas vistas de la Sierra de Ronda

Desde aquí podemos ir andando dejando a la derecha la Plaza de Toros. Yo soy una antitaurina redomada pero debo reconocer que la plaza es preciosa, aparte de ser una de las más antiguas de España y tener en su planta baja el Museo de la Tauromaquia. Ronda es lo que tiene, que es una ciudad taurina 100% y se siente orgullosísima de que aquí hayan nacido los Ordóñez. Vamos, que si yo viviera aquí me pasaría la vida discutiendo con los vecinos.

Hemos llegado al rincón más bonito de Ronda: el Puente Nuevo. Atiborrado de turistas pero es comprensible: qué lugar más especial. No nos extraña que se hayan grabado aquí tantas películas. Y eso que su historia es bastante trágica, porque seis años después de ser construido en 1735, se derrumbó y fallecieron más de 50 personas. Se levanta 98 metros por encima del río Guadalevín, que parte Ronda en dos mitades, y cuyo paso ha formado el Tajo de Ronda, esa garganta tan espectacular. Y aviso para los que como yo sufráis algo de vértigo: impresiona muchísimo ver la caída desde arriba. El puente en los últimos años ha sufrido un ligero hundimiento por lo que las autoridades se están planteando reducir el tráfico que circula sobre él.

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Puente Nuevo

Llegados a este punto, quiero comentar que descubrimos un sitio super interesante por casualidad. Íbamos paseando y de repente Juan me dijo “¡mira, Mari, un museo con una exposición sobre brujería!”. Y nosotros, que nos encantan estas cosas, allá que nos dirigimos. Se trata del Museo Lara, un curioso recinto a cargo de un particular: tuvimos la suerte de conocer al dueño (que se alegró un montón cuando le dijimos que incluiríamos la visita en nuestro blog) y nos contó que durante años se había dedicado a recopilar los miles de artilugios que se exponen en sus salas, desde relojes y armas de los siglos XVIII y XIX a instrumentos científicos, diferentes pócimas y venenos y un montón de carteles, cámaras y material relacionado con el cine. Pero a nosotros las salas que nos enamoraron por completo fueron las dedicadas a la Inquisición, la brujería y los seres fantásticos y mitológicos.

Durante mis viajes, he visitado varios museos y exposiciones dedicados a la Inquisición y he de reconocer que este me ha parecido uno de los más completos. Fiel reflejo de una de las épocas más vergonzosas de la historia de España, que dejó más de 2.000 personas asesinadas por considerarlas herejes y bajo el mandato del tenebroso Torquemada, las salas exponen multitud de aparatos de tortura que se utilizaban para hacer confesar a los pobres prisioneros sus flirteos con las fuerzas demoníacas. Y cuesta creer lo retorcida que es la mente humana para idear utensilios que fueran capaces de provocar tanto sufrimiento físico y psicológico. Desde el Sambenito (de ahí la expresión “colgar un Sambenito a alguien”), una túnica que identificaba a los descarriados, a la máscara infamante o la picota en tonel, donde vertían sobre los borrachos heces y orines, a la famosa Dama de Hierro, el Potro o la Silla de Interrogatorio, que se usaban en las salas de torturas. Y también se hacían ejecuciones en las plazas de los pueblos, a la vista del público (era su “cine de los domingos”), utilizando por poner un ejemplo el aplastacabezas o el garrote vil (este último no desapareció hasta que murió Franco, para que veáis qué reciente está en este país lo de las ejecuciones, muchas veces llevadas a cabo contra personas inocentes). En definitiva, que por cuatro euros que costaba la entrada, merecía un montón la pena pasar un rato, una visita bien didáctica.

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Sala de la Inquisición – Museo Lara

Hablando de museos, tenéis en Ronda ¡cómo no! el Museo del Bandolero. Y es que quién se acerca al pueblo y no se acuerda de la serie “Curro Jiménez”. Aunque los bandoleros durante siglos estuvieron repartidos por otros puntos de nuestro país, fue en Andalucía donde tuvieron mayor repercusión. Las sierras, con sus cuevas y escondrijos, eran el paraje idóneo para cometer sus asaltos. Y aunque muchos de ellos fueron bandidos de poca monta cuyo único motivo que les movía era el dinero, también hubo “Robin Hoods a la española” que actuaban de un modo altruista y con la única y loable intención: la de defender a los desfavorecidos. ¿Y quiénes eran estos? Pues los pobres campesinos y plebeyos, de los que han abusado durante toda la Historia las clases adineradas. La figura de los bandoleros fue aún más ensalzada por escritores como Merimée o Gautier, quienes vistieron a estos contrabandistas con un aura romántica que ha perdurado hasta el día de hoy.

Y un último consejo antes de acabar el artículo: estás en tierra de tapas ¡así que no te cortes! Hay un montón de bares donde estas valen apenas 80 céntimos: eso sí, aléjate del centro, que es lo más turístico. Y recuerda que lo más típico de Ronda es el jamón, el vino, las habas con tomate, las migas, las gachas y el gazpacho a la serrana. Aprovecha y date un buen homenaje, que las vistas bien que lo merecen.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Muchas gracias, es una maravilla!

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