Wendake Canada

¿Hay reservas indias en Canadá? Supongo que es algo que no se pregunta demasiada gente cuando visita el país ya que al indagar entre los amigos que habían estado en Canadá, nos miraban con cara de «¿cómorrrl?». En nuestro subconsciente parece quedar la idea equivocada de que los indios nativos americanos sólo vivían en Estados Unidos cuando a América llegaron los primeros colonizadores. Pero todo el continente, desde la Patagonia hasta Alaska, estaba poblado por miles de tribus indígenas, muy diferentes unas de otras y cada una con su propia cultura, costumbres e idiosincrasia.

Reserva Wendake Canada

Nos hacía mucha ilusión escribir este artículo porque precisamente nuestro segundo reportaje más leído desde que nació el blog es el que dedicamos a visitar las reservas indias de Estados Unidos . Lo que confirma que, al igual que nosotros, nuestros lectores están profundamente interesados en los misterios que rodeaban a aquellos antiquísimos pueblos que, desperdigados por toda Norteamérica, mantuvieron intactas sus tradiciones durante siglos.

Reserva Wendake Canada

Cuando nosotros comenzamos a planificar este viaje a Canadá, me empeñé en encontrar algún reducto de lo que eran y cómo vivían los indígenas canadienses. No os creáis que resultó tan fácil como el tema de las reservas en su país vecino.  De hecho, en mi primer viaje a Canadá , cuando visité Vancouver, apenas encontré vestigios de la herencia indígena, a excepción de los Totem Poles de Stanley Park, que curiosamente son el lugar más visitado de la Columbia Británica. En Canadá las huellas de aquellas First Nations lo han tenido mucho más difícil para sobrevivir y, por fortuna, los escasos asentamientos que se conservan apenas están explotados a nivel turístico (pero sí cultural).

Esto conlleva la ventaja de que cuando visites una reserva canadiense, verás y notarás que todo se intenta mantener lo más fiel posible a un modo de vida determinado (aunque, evidentemente, es una recreación de cómo era la vida antaño)… y el inconveniente de que encontrar reservas indias dentro de nuestro itinerario no era tan fácil como creíamos en un principio. Hasta que dimos, casi por casualidad, con la reserva de Wendake. Y marcamos una cruz bien grande en nuestro mapa porque se acabaría convirtiendo en la visita más interesante y didáctica de todo nuestro viaje.

La reserva de Wendake

RESERVA INDIA DE WENDAKE

Wendake nos cogía de camino en nuestra ruta entre Montreal y Quebec. Se encuentra a las afueras de Quebec, a unos veinte minutos en coche de la ciudad y a las puertas del Parque Nacional de Jacques Cartier.

Lo primero que queremos matizar es que Wendake es una reserva india en todos los sentidos, no sólo una exposición cultural. Me refiero al hecho de que a nivel social, como pueblo en sí, cuentan con su propia policía y centro de salud, una escuela, la Wahta, en la que la prioridad es mantener las tradiciones, una emisora de radio o un Centro para el Desarrollo en el que se forma y apoya a los jóvenes a la hora de acceder a un empleo. En este último hay un especial interés en salvaguardar la cultura y el patrimonio para garantizar su continuidad para las generaciones futuras. Esto se consigue mediante talleres, la revitalización de la lengua autóctona y actividades de asociaciones culturales.

En Wendake se conservan muy vivas sus tradiciones milenarias. Entre ellas, el sistema de gobierno autónomo, dirigido por un consejo compuesto por un Gran Jefe y ocho Jefes de Familia. También siguen en activo las celebraciones de Pow Wows, los encuentros folklóricos entre diferentes tribus que, en este caso, se celebran anualmente en Wendake el último fin de semana de Junio. Un colorido evento festivo que lleva más de cincuenta ediciones y en el que se rinde culto a las canciones y danzas populares.

Reserva Wendake Canada

Hay que tener en cuenta que si las fechas de tu visita coinciden con la celebración de dicho Pow Wow, debes respetar una serie de normas, entre las que está el no tomar fotografías de la Gran Danza de Entrada por su carácter sagrado. Tras esta impresionante inauguración, se suceden una tras otra diferentes danzas como la de los Hombres (en las que se honra al guerrero interior), la de las Mujeres (que se funden en un vínculo con la Madre Tierra), la de la Hierba (los bailarines pisotean la hierba para recordar cuando llegaban a un nuevo asentamiento), la de la Manta (que conmemora el gesto de una osada amerindia, la cual, disfrazada de hombre, bailó dentro del círculo sagrado pese a saber de que estaba prohibido a las mujeres) o la de la Campana, en la que una joven ataviada con un vestido con 365 campanillas envía igual número de oraciones para rogar por la salud de los enfermos de la comunidad.

Reserva Wendake Canada

Estas no son las únicas «actividades extras» que podrás encontrar en Wendake a lo largo del año. Hay un auditorio exterior donde se celebran conciertos (vino a tocar en una ocasión Céline Dion), un centro cultural donde exponen sus obras artistas locales, un spa donde se aplican tratamientos corporales como los baños nórdicos o la masoterapia.

Aunque los aborígenes canadienses habían tenido contacto con europeos desde el siglo XI, especialmente con islandeses, groenlandeses y escandinavos, no sería hasta 500 años después que se acentuarían las relaciones con los nuevos colonizadores portugueses, ingleses, franceses y españoles, que llegaron a estas costas, junto a miles de pescadores, atraídos por las enormes reservas de bacalao. Fueron también muchos los balleneros vascos que vinieron hasta estas tierras buscando trabajo y acabaron echando raíces. Y allí les esperaban algunas de estas tribus canadienses, entre las que se encontraban los Hurones. Probablemente una de las más conocidas posteriormente a nivel histórico y la que nos mostró cómo era su vida antiguamente y ahora.

Reserva Wendake Canada

Se cree que cuando llegaron los europeos, los Hurones, que vivían desperdigados en diferentes asentamientos alrededor del lago Ontario, contaban con cerca de 30.000 – 40.000 miembros divididos en unos 25 pueblos. Cada una de estas aldeas (que solían tener un millar de habitantes) manejaban sus propios asuntos internos y solían cambiarse de lugar cada diez años, a medida que el suelo era menos fértil y se agotaba la madera de los bosques.

La llegada de los europeos, con matanzas indiscriminadas, redujo la población a 10.000 habitantes. Para el año 1640, tras sufrir incontables bajas por epidemias y enfermedades (que se agravaban al vivir tanta gente en las mismas casas y favorecer los contagios), apenas 300 Hurones habían sobrevivido. Con el paso de las generaciones, y huyendo de la monogamia, se acabaron mezclando con descendientes de europeos, por lo que sorprende descubrir que muchos de estos descendientes de Hurones del siglo XXI son rubios con ojos azules (la guía que nos enseñó el pueblo, por poner un ejemplo).

Reserva Wendake Canada

Cómo vivían los Hurones

En realidad no eran una tribu sino varias que compartían patrones lingüísticos. Nosotros les conocemos como Hurones (apelativo que les pusieron los franceses porque el peinado de los guerreros les recordaba a un jabalí, «hure» es cabeza de jabalí en francés) pero ellos se llamaban a sí mismos Wendat («isleños»). Los arqueólogos han encontrado asentamientos antiquísimos, aldeas rodeadas por empalizadas que llegaron a tener más de setenta viviendas, en un lugar conocido como el Sitio del Manto. Actualmente, ya sólo existen asentamientos Hurones en tres partes del mundo: Kansas y Oklahoma (Estados Unidos) y Quebec (Canadá).

Las casas de los Hurones eran larguísimas: llegaban a tener 60 o 70 metros de longitud y dentro podían llegar a vivir juntas más de 20 familias. Estas casas eran de madera y sus tejados estaban cubiertos por corteza. Dentro se creaban diferentes pisos de madera para dividir en habitaciones la estancia y que las familias pudieran tener algo de intimidad, aunque era bastante complicado.

Reserva Wendake Canada

Los Hurones practicaron la agricultura a gran escala y comían principalmente frijoles, maíz y calabaza (lo que conocían como «las tres hermanas»), aunque después también se dedicarían a cultivar tabaco. Su alimentación se complementaba con la pesca (esturión, lucio, marisco), la caza (venado, ardillas, conejo, pavo salvaje y pato) y la recolección de champiñones, bayas y frutos secos. También cultivaban girasol, ya que el aceite se usaba para la cocina y los masajes corporales.

Las canoas se utilizaban para pescar y recorrer grandes distancias, ya que se comerciaba con otras tribus de Canadá y no hay que olvidar que los Hurones vivían rodeados de ríos y de lagos. Estas canoas solían medir unos siete metros de largo y podían transportar a unos cinco hombres y cien kilos de carga adicional.

Canoas Hurones Canada

Vestían con ropas muy simples, confeccionadas a base de piel de animales (principalmente de ciervo y castor) y corteza de abedul. Los hombres solían vestir con pantalones cortos, polainas, camisas, capas largas y mantos: en ceremonias muy específicas usaban tocados de pluma en el cabello y los bordes de las mangas y tobillos solían teñirse de rojo. Las mujeres llevaban vestidos, faldas y capas. En los cinturones se realizaban dibujos que contaban historias o representaban a una familia.

El papel de la mujer en la sociedad Hurón

Contrariamente al patriarcado que predominaba en Europa, la sociedad Hurón era matriarcal y las líneas familiares se definían por parte de madre, aunque se podía cambiar de clan a través de la adopción. Un niño no podía casarse con una mujer del clan de su madre pero sí con uno del de su padre. Curiosamente, los jefes de cada clan eran hombres pero estos eran elegidos por las propias madres de los miembros masculinos. Estos consejos (dos) se dedicaban a los asuntos civiles y a los bélicos. A diferencia de los iroqueses, las mujeres no podían tener en propiedad las tierras, aunque estas sí pertenecían a los clanes matrilineales. Actualmente, las mujeres sí pueden formar parte del consejo y a los hombres se les permite votar. Ironías de la vida.

Eran las mujeres las que se ocupaban de la siembra y recogida de las cosechas, aunque los hombres colaboraban a la hora de limpiar los campos. Cada familia poseía una parcela de tierra que volvía a la propiedad común si dejaban de usarla. Las mujeres, aparte del cultivo, tenían otras muchas labores: criar a los niños, confeccionar ropa, cocinar… vamos, que ocurría como ahora: que trabajaban fuera y también al llegar a casa después.

El tema del embarazo era complicado. Las mujeres se encerraban en una choza en mitad del bosque y sólo podían ayudarlas en el parto las madres y las abuelas. La llegada de una niña era mucho mejor recibida que la de un niño ya que recordamos que vivían en una sociedad matriarcal. En la infancia, estas madres instruyen a sus hijas e hijos sobre lo que les espera al llegar a la edad adulta: las niñas confeccionan ropa para sus muñecas y los niños practican con arcos en miniatura.

Ritos, costumbres y ceremonias

Una de las festividades más importantes de los Hurones era la Fiesta de los Muertos. Cada diez años se desenterraban los cadáveres de los fallecidos en la última década y se volvían a enterrar en fosas comunes. Sólo así sus almas podrían llegar «a la tierra donde se pone el sol».

A la hora de impartir justicia, los Hurones eran un pueblo duro. Cuando se confirmaba que alguien había matado a otra persona, al asesino se le encadenaba al cadáver de la víctima y se le dejaba morir de hambre. Con el paso del tiempo, las costumbres cambiaron y los delincuentes se enfrentaban a un pelotón de fusilamiento.

Aunque la tuberculosis era una enfermedad bastante extendida, especialmente por el hecho del humo que se acumulaba dentro de las casas, los Hurones eran un pueblo bastante sano. Conocían el uso medicinal de cientos de hierbas y daban mucha importancia no sólo a los tratamientos físicos sino también a los psicológicos.

La tortuga, el símbolo de los Hurones, significa la antigua creencia de que el mundo fue creado en el dorso de una tortuga, la «tortuga con espalda de musgo», también conocida como la tortuga mordedora.

turtle

Los Hurones daban una gran importancia a la mitología y a sus propias leyendas. Su diosa más importante era Ataensic, que llegó a la Tierra a través de un agujero en el firmamento. Esta diosa tenía dos hijos, los Dioses Gemelos: Ioskea era el benefactor y Tawescaron el maligno que traía desgracias y caos. Tenían otros dioses como Orenda, el dragón Oniont o gigantes de piedra que velaban por las tribus.

 Información práctica

Huron Traditional Site – Wendake

 575, Chef Stanislas Koska
   Wendake, Qc, G0A 4V0
 

Precios:

Adultos 15,50 $

Niños 13-17 años 12,25 $

Niños 7-12 años 10,25 $

Niños menores de 7 años Gratis

Horarios: De mediados de Mayo a mediados de Octubre de 09:00 a 17:00. De mediados de Octubre a mediados de Mayo de 10:00 a 16:00.

Hay un restaurante, el Nek8arre, que sirve comida tradicional: sopa de calabaza, carne de búfalo ahumada, ciervo a la parrilla, salmón salvaje o hamburguesa de bisonte.

En Le Huron Boutique encontrarás un montón de artesanía, joyas, ropa y cerámica tradicional. Bonita y a muy buen precio, nosotros compramos bastantes cosas.

2 comentarios

  1. Author

    Totalmente de acuerdo 🤗

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