Si hace unos días publicábamos un artículo, Descubriendo los lugares más insólitos de París , en el que os dábamos ideas para hacer recorridos diferentes por la capital francesa, en esta ocasión os animamos a que complementéis vuestro viaje (si el tiempo os lo permite) ocupando alguna jornada en visitar lugares cercanos. Y es que aunque sabemos que París es mucho París, también es cierto que su sombra es alargada y esta en muchas ocasiones no permite disfrutar de rincones maravillosos que como acertadamente indica el título de este reportaje, bien merecen una visita.

Ante todo, os recomendamos también alquilar coche en París ya que muchas de estas visitas está complicado hacerlas en transporte público y el tener auto propio os permitirá combinar dos o incluso tres en el mismo día. Además, los billetes de tren en Francia no son baratos y estaréis limitados por los horarios, por lo que ir con vuestro propio coche no sólo os saldrá más barato sino que podréis distribuiros la jornada como más os apetezca. En la mayoría de los lugares que os citamos no encontraréis demasiados problemas por aparcar o encontrar parking público a buen precio. Vayan por tanto aquí algunas de nuestras recomendaciones.

Palacio de Versalles

Versalles Paris

Comenzaremos, como no, con Versalles y sus deslumbrantes jardines. Un lugar que me dejó fascinada en mi primer viaje a París y que pese a encontrarse en las afueras, para mí es lo mejor de la ciudad. La visita bien debería ocuparte una mañana entera: no sólo por lo grandísimo que es el palacio (maravilloso ese Salón de los Espejos donde antiguamente se celebraban los bailes) sino también por la extensión de sus jardines, más de 800 hectáreas.

Versalles es el símbolo de la opulencia y el lujo que tanto gustaban al monarca que le dio su esplendor, Luis XIV (quien se levantaba y se acostaba rodeado por una corte de doncellas y lacayos). El Rey Sol hacía honor a su nombre llevando al cano del día diversas ceremonias, como la de quitarse las botas o sentarse a cenar, en las que él era el centro de atención absoluto. Todo giraba en torno a su egocéntrica figura, especialmente durante los banquetes, considerados los más extraordinarios de Europa. Siglos después, cuando uno visita Versalles, aún tiene en mente su imagen. Y aunque lejos quedan los tiempos en que la monarquía regentaba Francia (y que se encargó de abolir la Revolución comandada por un pueblo harto de abusos), el palacio más lujoso del mundo es la mejor herencia que los antiguos reyes podían dejar a su país. Quién les iba a decir a ellos que ya no necesitarías ser un conde o una duquesa para visitar sus aposentos.

La entrada cuesta 18 euros (aunque es gratuita con el Paris Pass y también el primer domingo de cada mes entre Noviembre y Marzo). Horario de 09:00 a 18:30.

Rouen

Rouen Francia

A un centenar de kilómetros de París se encuentra Rouen, capital de la región de Normandía. Durante la Edad Media, fue una de las ciudades más importantes de Francia gracias al intercambio comercial con los británicos. Y también fuente de inspiración de Monet, quien llegó a retratar la fachada de la catedral nada más y nada menos que 40 veces. No nos extraña: considerada una de las iglesias más bonitas de Europa, tardó trescientos años en verse acabada. La espera mereció la pena. Hoy es el monumento más visitado de toda la ciudad.

Otro de los símbolos incomparables de Rouen es su fabuloso reloj astronómico, situado en lo alto de una torre medieval y que lleva funcionando sin descanso desde hace siglos. No menos interesante (y curioso) es el Museo del Herrero, que expone obras traídas de todo el mundo. O el cementerio de Saint Maclou, hogar de los miles de personas que murieron por la peste negra (falleció una tercera parte de la población local) y donde actualmente se encuentra la Escuela de Bellas Artes.

Pese a que Rouen fue una de las ciudades francesas más castigadas por la Segunda Guerra Mundial, sobrevivió ese bellísimo casco histórico de callejones empedrados, con las vistosas fachadas de esas casas normandas tan características en las que las vigas de madera y los tejados de pizarra son elementos indispensables. Déjate perder por ese laberinto medieval tras el aroma del plato más típico de la ciudad, el que no te puedes ir sin catar: el guiso de pato con manzanas.

Castillo de Pierrefonds

Pierrefonds Francia Castillo

Francia es tierra de castillos, qué duda cabe, y como veréis en este artículo, les hemos querido dejar su correspondiente hueco en este tour por los alrededores parisinos. Si al comienzo hablábamos de Versalles, nos vamos ahora hasta el Château de Pierrefonds, situado a sólo una hora de París en coche. Un castillo-fortaleza medieval que ha servido de escenario de películas como “Los Visitantes”, “El hombre de la máscara de hierro” o “Juana de Arco”. De hecho, no sería raro que tu visita coincida con el rodaje de algún film y te cruces con unos cuantos extras cargados con escudos y espadas.

Aunque debemos aclarar que esta es una reconstrucción del original ya que éste se encontraba en ruinas. Pero conocer dicho dato, al menos para nosotros, no le resta atractivo, aunque comprendemos a los muchos franceses que creen que la restauración peca de ser algo artificial: cuestión de gustos. Lo que nadie puede negar es que tanto el edificio en sí como el bosque que le rodea, el de Compiègne, dan forma a una estampa que parece extraída de un cuento. Como habréis decidido alquilar coche , tendréis la oportunidad de disfrutar con más calma de los alrededores del castillo: merecen mucho la pena.

Entrada: 8 euros / Horario: De 10:00 a 17:30

Castillo de Chantilly

Chaumont Sur Loire

Como estas rutas te recomendamos hacerlas en coche, puedes combinar en un mismo día el Castillo de Pierrefonds y el de Chantilly, ya que ambos se encuentran en la comarca de Oise (el transporte público comunica muy mal ambos). A su favor tiene el estar mucho menos saturado de turistas que, por poner un ejemplo, Versalles. Si vienes en invierno, verás qué placer es disfrutar de Chantilly sin cruzarte con casi nadie.

Rodeado por un área de casi 8.000 hectáreas de estanques y jardines, Chantilly responde plenamente a esa imagen idílica que tenemos de los castillos franceses. El palacio se compone de dos edificios principales (el Château Grand y el Château Petit). Ambos se caracterizan por una ostentosa decoración, con estancias que nos hacen trasladarnos a esas épocas en las que la música que amenizaba las fastuosas fiestas de la alta sociedad se convertían en el acontecimiento del año. Destacan los Apartamentos, la Galería de las Batallas, la Sala de Música y la Cámara de la Duquesa. En el exterior, las Caballerizas, con capacidad para 250 caballos: hay allí mismo un museo dedicado a los equinos.

El Gabinete de los Libros, con más de 13.000 volúmenes (algunos de ellos, manuscritos de hace más de 600 años), y el Museo Condé (considerada la pinacoteca más importante de Francia después del Louvre), dan fe de que el valor artístico de Chantilly está a la par que el arquitectónico. No hay muchos palacios en el mundo donde se exhiban bajo el mismo techo obras de Rafael, Ingres o Watteau. Para el final de la visita deja el paseo por los jardines: son fabulosos. Diseñados en diferentes épocas, acogen rincones tan románticos como la Isla del Amor, el Templo de Venus (junto a un estanque con cisnes) o cinco casas rústicas lujosamente decoradas en su interior. Un castillo de ensueño.

Entrada: 17 euros (si sólo queréis visitar los jardines, 8 euros, pero os recomendamos la visita completa por lo bonito que es el interior). Horario: De 10:30 a 17:00.

Lille

Lille Francia

Lille se encuentra a dos horas y media de París: podéis conectar con ella por medio de la autopista A1. Ciudad fuertemente influenciada por sus vecinos belgas (no sólo se encuentra cerca de la frontera, además durante mucho tiempo perteneció al Condado de Flandes y no se la declaró oficialmente francesa hasta el siglo XVII), a día de hoy es una vibrante ciudad universitaria. Con un patrimonio arquitectónico que hacen de ella una de las urbes más interesantes de Francia y la Grand Place como lugar de encuentro de locales, turistas y estudiantes, Lille se caracteriza por una intensa vida callejera. Es común ver a la gente intercambiando libros en La Vieille Bourse, paseando en bicicleta o tomando una cerveza artesanal en alguna de sus terrazas: lo de las cervezas artesanas es herencia de su pasado belga, como no.

Lo bueno de Lille es que si madrugáis y salís prontito de París, podréis ver la ciudad en un solo día ya que el casco antiguo es bastante pequeño y se recorre fácilmente andando. Si quieres ir de compras, las callejuelas están llenas de tiendas de lo más recomendable, especialmente si buscas antigüedades y a precios más asequibles que en París. Si quieres tener unas panorámicas preciosas de la ciudad, aprovecha para subir al campanario de más de 100 metros, el punto más alto de Lille. Puedes después recuperarte de la subida andando con un merveilleux, el pastel típico, también herencia de los belgas.

Moret Sur Loing

Moret Sur Loign Francia

Al sur de París, a sólo una hora de coche, podremos disfrutar de una de las mejores excursiones que se pueden realizar desde la capital francesa. Por un lado tenemos el espectacular Castillo de Fontainebleau, Patrimonio de la Humanidad y ubicado en el bosque del mismo nombre. Por otro, este bellísimo pueblo, Moret sur Loing. Arcadas en muchas de las calles, casonas de piedra con flores en las ventanas, puentes minúsculos que atraviesan el río de aguas claras o canales en los que dar un paseo en barco al atardecer. Sin lugar a dudas, uno de los pueblos más bonitos de Francia, escogido por el pintor impresionista Alfred Sisley como refugio e inspiración y donde yace enterrado. Murió rodeado de miseria: hoy sus cuadros se valoran en millones de euros.

Honfleur

Honfleur Francia

Dos horas y media de carretera por delante para irnos hasta una de las ciudades costeras más bonitas de Normandía: Honfleur. Si en París echábamos de menos el olor a mar y el bullicio del puerto, a no mucha distancia nos podemos dar el gustazo de visitar un museo marítimo ubicado dentro de una iglesia (la de Saint Etienne), visitar los Graneros de Sal (actualmente sedes de exposiciones) o dar un paseo por su casco antiguo. Este, en perfecto estado de conservación, ve como muchas mañanas se celebran mercadillos gastronómicos, donde podrás tomarte una sidra acompañada por los mejores quesos franceses.

Honfleur es una ciudad pequeña, con menos de 10.000 habitantes, lo que ha permitido mantener el encanto de los pueblecitos sin renunciar por ello a una vibrante agenda cultural. Al atardecer el Viejo Muelle del siglo XVII, que tanto recuerda al de Copenhague y tantas veces ha sido retratado por los pintores galos, se llena de paseantes. Las bonitas casas de época que flanquean el antiguo puerto nos cuentan historias de marineros y piratas: los bajos de las residencias, de brillantes colores, dan el punto de alegría a una ciudad realmente encantadora.

Si dispones de tiempo suficiente y puedes permitirte una noche de estancia en esta zona, te aconsejamos que complementes la visita acercándote a los impresionantes acantilados de Etretat, ya que se encuentran a menos de una hora de coche. Son uno de los fenómenos naturales más espectaculares de la costa de Francia.

Troyes

Troyes Francia

Este pequeño pueblo medieval puede definirse con sólo una palabra: encantador. Es la última propuesta de nuestro artículo pero no por ello menos importante. En este caso, el trayecto en coche, rumbo al sur, nos llevará apenas dos horas desde París. Merece la pena reservar un día de nuestra escapada a Francia para dedicarla a Troyes., ya que el viaje entre viñedos es un extra que añadir al trayecto en sí.

Aunque su fama se deba a que el curioso centro histórico tiene la forma de un tapón de las botellas de champagne (no obstante, en esta región se elabora el mejor del mundo), Troyes destaca aún más por la belleza de sus calles y casas antiquísimas. Sus casas de entramado de madera, ya lo podéis ver en la foto de arriba, son soberbias, al igual que la decena de iglesias que lograron sobrevivir en el pasado a incendios y bombardeos. Y si su magnífica arquitectura no te pareciera suficiente reclamo, te damos un dato para que termines de convencerte: se dice que las tiendas de saldo de Troyes son las más baratas de toda Francia.

2 comentarios

  1. Hemos estado en Rouen y Honfleur y podemos decir que son lugares maravillosos. Algunos de los que presentas están en nuestra lista de pendientes, y entre ellos… ¡PARÍS! Sí… todavía no hemos estado en París, ¿te lo puedes creer?

  2. Author

    Pero eso hay que solucionarlo eh!!! París es bellísima, pese a que esté hasta arriba de turistas. Y además coge cerquita y como veis da para ver la ciudad y lugares cercanos!

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