Más allá de la habitación de hotel: alojamientos singulares para viajeros curiosos

¿Cansa­do de los hote­les imper­son­ales y las mis­mas cua­tro pare­des de siem­pre? Vayamos entonces a explo­rar los alo­jamien­tos más sin­gu­lares del mun­do, esos que no solo ofre­cen una cama para des­cansar sino una expe­ri­en­cia en sí mis­ma. Des­de iglús en el Cír­cu­lo Polar Árti­co has­ta riads en Mar­rue­cos, pasan­do por hanoks core­anos y dachas rusas, cada rincón del plan­e­ta ofrece una expe­ri­en­cia difer­ente.Así que prepara tu espíritu aven­turero y la male­ta porque dormir nun­ca fue tan emo­cio­nante

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Iglús en Finlandia

Si algu­na vez has soña­do con dormir rodea­do de nieve, bajo un cielo estrel­la­do y con la posi­bil­i­dad de ver la auro­ra bore­al des­de tu cama, entonces alo­jarte en un iglú en Fin­lan­dia es una expe­ri­en­cia que no puedes perderte. Pero no te pre­ocu­pes, no ten­drás que con­stru­ir­lo tú mis­mo como un esquimal. En pleno siglo XXI los iglús han evolu­ciona­do y aho­ra pueden ser des­de con­struc­ciones de hielo has­ta sofisti­cadas cúpu­las de cristal con cale­fac­ción y todas las como­di­dades. Y además tienes unas cuan­tas opciones para ele­gir.

Iglús de hielo – Tal­la­dos en nieve com­pacta­da, como en los viejos tiem­pos. Per­fec­tos para una expe­ri­en­cia autén­ti­ca (y muy fría).
Iglús de cristal – La ver­sión mod­er­na y calen­ti­ta, con vis­tas panorámi­cas del cielo.
Iglús híbri­dos – Una mez­cla de ambos: base de hielo con techo de cristal para ver la auro­ra bore­al sin salir del saco de dormir.

¿Dónde encon­trar iglús en Fin­lan­dia?

Kak­slaut­ta­nen Arc­tic Resort (Laponia Fin­lan­desa)

Este resort es uno de los más famosos en Fin­lan­dia. Ubi­ca­do en la región de Laponia, cer­ca de Saariselkä, Kak­slaut­ta­nen ofrece una var­iedad de difer­entes alo­jamien­tos pero lo que real­mente desta­ca son sus iglús de cristal, que per­miten ver las auro­ras bore­ales sin moverse de la cama. Además, el resort tiene una sauna tradi­cional y activi­dades como safaris en motonieve, paseos en tri­neo y vis­i­tas a la aldea de San­ta Claus en Rovanie­mi. Una escapa­da idónea para los amantes de la nat­u­raleza y el invier­no.

Kak­slaut­ta­nen Arc­tic Resort

Glass Resort (Rovanie­mi)

Situ­a­do en Rovanie­mi, la cap­i­tal de Laponia, Glass Resort es un com­ple­jo exclu­si­vo que ofrece iglús de cristal de lujo. Además de ser un exce­lente lugar para obser­var las auro­ras bore­ales, los hués­pedes pueden dis­fru­tar de expe­ri­en­cias como vis­i­tas al Cír­cu­lo Polar Árti­co y excur­siones de pesca en hielo. Los iglús en este resort están equipa­dos con cale­fac­ción y todo tipo de como­di­dades.

Hotel Iso-Syöte (Iso-Syöte Nation­al Park)

En el Par­que Nacional Iso-Syöte se encuen­tran los iglús de cristal del Hotel Iso-Syöte. Este hotel es cono­ci­do por ser el lugar ide­al para ver las auro­ras bore­ales debido a su ubi­cación en una zona con poca con­t­a­m­i­nación lumíni­ca. Además de los iglús, el hotel ofrece diver­sas activi­dades al aire libre, como senderis­mo y esquí.

Car­ac­terís­ti­cas

Los iglús de cristal en Fin­lan­dia están dis­eña­dos para ofre­cer el máx­i­mo con­fort en un ambi­ente nat­ur­al. Algu­nas de las car­ac­terís­ti­cas que los hacen espe­ciales incluyen:

  • Techo de cristal panorámi­co: El ele­men­to más desta­ca­do es, por supuesto, el techo de cristal. Esto per­mite una vis­i­bil­i­dad per­fec­ta del cielo noc­turno y las auro­ras bore­ales sin ten­er que salir del iglú.

  • Ais­lamien­to tér­mi­co: A pesar de las bajas tem­per­at­uras exte­ri­ores, los iglús cuen­tan con sis­temas de cale­fac­ción, lo que ase­gu­ra que no te con­ge­les durante la noche. El vidrio espe­cial tam­bién ayu­da a man­ten­er la tem­per­atu­ra inter­na.

  • Ser­vi­cios de lujo: Muchos de estos iglús están equipa­dos con camas de lujo, baños pri­va­dos, Wi-Fi y otros ser­vi­cios. Algunos com­ple­jos tam­bién ofre­cen saunas pri­vadas o jacuzzis para com­ple­tar la expe­ri­en­cia.

Con­se­jos 

  1. Elige la tem­po­ra­da ade­cua­da: Para ver las auro­ras bore­ales, es recomend­able via­jar entre sep­tiem­bre y mar­zo, cuan­do las noches son largas y oscuras y las prob­a­bil­i­dades de ver este fenó­meno son may­ores.

  2. Prepara tu equipo: Aunque los iglús están equipa­dos con cale­fac­ción, las tem­per­at­uras exte­ri­ores pueden ser extremada­mente frías, espe­cial­mente en el norte de Laponia. Es impor­tante lle­var ropa de abri­go ade­cua­da como ropa tér­mi­ca, botas, guantes y gor­ro.

  3. Reser­va con antelación: Debido a la pop­u­lar­i­dad de estos alo­jamien­tos, espe­cial­mente durante la tem­po­ra­da alta, es recomend­able hac­er la reser­va con tiem­po. Muchos de estos iglús ofre­cen paque­tes espe­ciales que tam­bién deberás reser­var con antelación.

  4. Más infor­ma­ción en Por qué hay que vis­i­tar Laponia al menos una vez en la vida

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Cabañas en los Árboles en Costa Rica

Cos­ta Rica, un país cono­ci­do por su rica bio­di­ver­si­dad, es un des­ti­no ide­al para los amantes de la nat­u­raleza. Si algu­na vez has soña­do con dormir en ple­na sel­va y des­per­tarte con el sonido de cien­tos de aves, entonces alo­jarte en una cabaña en los árboles es algo que deberías hac­er sí o sí.

Las tree­hous­es o cabañas en los árboles se han con­ver­tido en una for­ma pop­u­lar de hospeda­je en el país, ofre­cien­do una expe­ri­en­cia úni­ca y ecológ­i­ca que per­mite a los via­jeros sumer­girse com­ple­ta­mente en el entorno nat­ur­al sin sac­ri­ficar como­di­dad.

La magia de dormir en las alturas

Las cabañas en los árboles en Cos­ta Rica no son sim­ple­mente un lugar donde dormir sino una opor­tu­nidad para vivir en armonía con la nat­u­raleza. Estas estruc­turas se encuen­tran gen­eral­mente en las zonas más boscosas del país como la zona de Mon­teverde, el Par­que Nacional Manuel Anto­nio o la Reser­va Biológ­i­ca de Bosque Nuboso.Col­gadas de las copas de los árboles, estas cabañas per­miten a los hués­pedes estar rodea­d­os de veg­etación, ani­males sal­va­jes y una tran­quil­i­dad abso­lu­ta. 

Tule­mar Bun­ga­lows Vil­las

Nues­tras recomen­da­ciones

  1. Fin­ca Bellav­ista 

    Ubi­ca­da en el sur del país, cer­ca de Cabo Mat­a­pa­lo, Fin­ca Bellav­ista es uno de los des­ti­nos más cono­ci­dos para alo­jarse en cabañas en los árboles. Este com­ple­jo eco-resort está com­puesto por una red de cabañas de árbol, cada una dis­eña­da para ofre­cer una vista panorámi­ca de la jungla trop­i­cal. La fin­ca cuen­ta con una gran var­iedad de activi­dades como tiroli­na, senderis­mo y obser­vación de fau­na. Además, Fin­ca Bellav­ista tiene un fuerte com­pro­miso con la sosteni­bil­i­dad, uti­lizan­do prác­ti­cas ecológ­i­cas y ofre­cien­do a los vis­i­tantes la opor­tu­nidad de par­tic­i­par en proyec­tos de con­ser­vación del medio ambi­ente.

  2. Tree Hous­es Hotel (Mon­teverde)

    En la famosa zona de Mon­teverde, el Tree Hous­es Hotel ofrece una expe­ri­en­cia úni­ca. Las cabañas están equipadas con todas las como­di­dades nece­sarias pero lo que real­mente desta­ca es la opor­tu­nidad de exper­i­men­tar el entorno des­de las alturas, rodea­do de flo­ra y fau­na local. En Mon­teverde tam­bién se pueden realizar activi­dades como cam­i­natas noc­tur­nas, obser­vación de aves y vis­i­tas a los puentes col­gantes del bosque nuboso.

  3. Tree­top Lodge (Reser­va Biológ­i­ca Bosque Nuboso de Mon­teverde)

    En el corazón de la Reser­va Biológ­i­ca Bosque Nuboso de Mon­teverde, el Tree­top Lodge com­bi­na la aven­tu­ra de vivir en las alturas con la como­di­dad de una estancia de lujo. 

Car­ac­terís­ti­cas

  • Ubi­cación ele­va­da: Las cabañas están con­stru­idas a gran altura, entre las copas de los árboles, lo que per­mite vis­tas espec­tac­u­lares de la sel­va trop­i­cal o de las mon­tañas. Estar rodea­do de la veg­etación da la sen­sación de estar com­ple­ta­mente inmer­so en la nat­u­raleza.

  • Con­struc­ción ecológ­i­ca: Muchas de estas cabañas están hechas con mate­ri­ales locales y sostenibles como madera reci­cla­da y se dis­eñan para min­i­mizar el impacto ambi­en­tal. Algu­nas inclu­so cuen­tan con pan­e­les solares y sis­temas de recolec­ción de agua de llu­via.

  • Vis­tas espec­tac­u­lares: Des­de la ter­raza o el bal­cón de las cabañas, los hués­pedes pueden dis­fru­tar de vis­tas impre­sio­n­antes del paisaje, ya sea un valle cubier­to por la niebla o el océano Pací­fi­co.

  • Como­di­dades mod­er­nas: A pesar de estar en medio de la nat­u­raleza, las cabañas sue­len estar equipadas con todas las como­di­dades nece­sarias como camas extra­grandes, baño pri­va­do, Wi-Fi y en algunos casos aire acondi­ciona­do.

  • Conex­ión con la fau­na: Uno de los prin­ci­pales atrac­tivos de hospedarse en estas cabañas es la posi­bil­i­dad de obser­var ani­males sil­vestres en su hábi­tat nat­ur­al. En Cos­ta Rica es posi­ble ver des­de monos y pere­zosos has­ta tucanes y una impre­sio­n­ante var­iedad de insec­tos y rep­tiles.

Activi­dades 

  • Senderis­mo y obser­vación de flo­ra y fau­na: Cam­i­nar por los senderos cer­canos a las cabañas es una exce­lente man­era de des­cubrir la flo­ra y fau­na local. Las reser­vas y par­ques nacionales como Manuel Anto­nio o Cor­co­v­a­do son ide­ales para explo­rar a pie y obser­var ani­males como monos, jaguares y aves trop­i­cales.

  • Tiroli­na: Muchos de los com­ple­jos que ofre­cen cabañas en los árboles tam­bién tienen tiroli­nas que per­miten volar sobre la sel­va.

  • Paseos en bote y obser­vación de aves: En lugares como Cabo Mat­a­pa­lo y la Bahía de Drake se pueden realizar excur­siones en bote para obser­var la vida sil­vestre mari­na y ter­restre, además de prac­ticar snorkel o buceo.

Con­se­jos

  1. Reser­va con antelación: Las cabañas en los árboles son muy pop­u­lares por lo que es recomend­able reser­var con tiem­po, espe­cial­mente durante la tem­po­ra­da alta (de diciem­bre a abril).

  2. Prepara ropa cómo­da: Las activi­dades en Cos­ta Rica sue­len implicar cam­i­natas y explo­raciones al aire libre. Asegúrate de lle­var ropa lig­era y cómo­da, pro­tec­tor solar y calza­do ade­cua­do para senderis­mo.

  3. Más infor­ma­ción en Cómo orga­ni­zar un via­je a Cos­ta Rica (sin arru­inarte)

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Cabañas de Madera en Canadá

Canadá, con su vas­to ter­ri­to­rio y paisajes impre­sio­n­antes, es el lugar per­fec­to para quienes bus­can una inmer­sión total en la nat­u­raleza. Si eres de los que pre­fieren desconec­tar del bul­li­cio de la vida cotid­i­ana y rodearte de bosques, mon­tañas y lagos cristal­i­nos, entonces una cabaña de madera en el corazón de la nat­u­raleza cana­di­ense es la expe­ri­en­cia que nece­si­tas.

Las cabañas de madera en Canadá son un sím­bo­lo de la vida rús­ti­ca y la conex­ión con la nat­u­raleza. Con­stru­idas prin­ci­pal­mente con maderas locales como el pino, el cedro o el abeto, estas cabañas pro­por­cio­nan un refu­gio cáli­do y acoge­dor durante cualquier estación del año. Si bien su dis­eño varía según la región, todas tienen un denom­i­nador común: están per­fec­ta­mente integradas en el entorno nat­ur­al, lo que las con­vierte en el lugar ide­al para aque­l­los que desean escapar del estrés urbano.

Des­ti­nos pop­u­lares

  1. Par­que Nacional Banff (Alber­ta): En pleno corazón de las Mon­tañas Rocosas Cana­di­ens­es, el Par­que Nacional Banff es uno de los des­ti­nos más impre­sio­n­antes de Canadá. Aquí las cabañas de madera se encuen­tran a oril­las de lagos azulísi­mos y rodeadas por paisajes mon­tañosos. Durante el ver­a­no puedes dis­fru­tar de activi­dades como el senderis­mo, el kayak y la obser­vación de fau­na, mien­tras que en invier­no las cabañas se con­vierten en refu­gios acoge­dores para los que prac­ti­can esquí o snow­board. El Lake Louise y el Moraine Lake son los pun­tos más vis­i­ta­dos.
  2. Par­que Provin­cial Algo­nquin (Ontario): A tan solo unas horas en coche de Toron­to, el Par­que Provin­cial Algo­nquin es uno de los des­ti­nos más pop­u­lares para aque­l­los que bus­can desconec­tar en la nat­u­raleza. El par­que es famoso por ser hog­ar de una gran var­iedad de vida sil­vestre como osos, alces y cas­tores. 
  3. Que­bec – Regiones de Charlevoix y la Cos­ta de Beaupré: En la provin­cia de Que­bec, espe­cial­mente en las regiones de Charlevoix y la Cos­ta de Beaupré, encon­trarás cabañas de madera de todo tipo de pre­cios. Aquí puedes dis­fru­tar de una escapa­da tran­quila rodea­do de bosques de abetos y vis­tas al Río San Loren­zo. Las cabañas sue­len estar cer­ca de pequeños pueb­los. Si via­jas durante la tem­po­ra­da de invier­no, muchas de estas cabañas tienen chime­neas y saunas pri­vadas para dis­fru­tar después de un día de activi­dades al aire libre.
  4. Par­que Nacional Gros Morne (Ter­ra­no­va y Labrador): En la isla de Ter­ra­no­va, el Par­que Nacional Gros Morne ofrece cabañas de madera que se encuen­tran en un entorno nat­ur­al impre­sio­n­ante. Este par­que, declar­a­do Pat­ri­mo­nio de la Humanidad por la UNESCO, es cono­ci­do por sus mon­tañas, fior­dos y paisajes dramáti­cos.

Car­ac­terís­ti­cas 

  • Chime­neas o est­u­fas de leña: La may­oría de las cabañas están equipadas con chime­neas o est­u­fas a leña, lo que crea una atmós­fera cál­i­da y acoge­do­ra, per­fec­ta para las frías noches cana­di­ens­es. Estas chime­neas no solo brin­dan calor sino que tam­bién añaden un toque de encan­to rús­ti­co al espa­cio.
  • Vis­tas espec­tac­u­lares: Las ter­razas o bal­cones per­miten dis­fru­tar de los paisajes y sumer­girse por com­ple­to en el entorno nat­ur­al.
  • Inte­ri­ores rús­ti­cos y acoge­dores: Los inte­ri­ores de estas cabañas están hechos de madera, lo que les da un ambi­ente cáli­do y nat­ur­al. Las cabañas sue­len con­tar con mue­bles de madera, camas con­fort­a­bles y espa­cios amplios, todo dis­eña­do para max­i­mizar la como­di­dad de los hués­pedes mien­tras se inte­gran con el entorno.
  • Energía sostenible: Muchas de las cabañas están con­stru­idas respetan­do los prin­ci­p­ios ecológi­cos, uti­lizan­do mate­ri­ales sostenibles y sis­temas de energía ren­ov­able como pan­e­les solares. 
  • Pri­vaci­dad y tran­quil­i­dad: A difer­en­cia de los grandes resorts, las cabañas de madera en Canadá sue­len estar ubi­cadas en zonas remo­tas, lo que garan­ti­za pri­vaci­dad y tran­quil­i­dad. Esto las con­vierte en el lugar per­fec­to para aque­l­los que bus­can escapar del rui­do y el estrés.

Activi­dades

Alo­jarse en una cabaña de madera en Canadá no solo es una expe­ri­en­cia de des­can­so sino tam­bién de aven­tu­ra. Algu­nas activi­dades que puedes dis­fru­tar en estos lugares incluyen:

  • Senderis­mo: La may­oría de las cabañas se encuen­tran cer­ca de senderos de mon­taña, bosques o par­ques nacionales, lo que hace del senderis­mo una activi­dad pop­u­lar. 
  • Esquí y snow­board: Durante el invier­no, las cabañas ubi­cadas en zonas de mon­taña se con­vierten en refu­gios ide­ales para los amantes del esquí y el snow­board. Además, algu­nas cabañas en des­ti­nos como Banff ofre­cen acce­so direc­to a esta­ciones de esquí.
  • Obser­vación de fau­na: Des­de alces y osos has­ta aves migra­to­rias y cas­tores, la vida sil­vestre es una de las prin­ci­pales atrac­ciones de estas zonas. Si te gus­ta la fotografía o sim­ple­mente deseas dis­fru­tar de la nat­u­raleza, la obser­vación de fau­na será una activi­dad fasci­nante.
  • Más infor­ma­ción en Prepar­a­tivos para un via­je en coche por Canadá

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Dormir en un ryokan en Japón

¿Qué es un Ryokan?

Ya te hablam­os de ello en el artícu­lo Diez expe­ri­en­cias imperdi­bles en un via­je a Japón .Y es que siem­pre que vamos a Japón es algo de lo que más dis­fru­ta­mos: dormir en un ryokan. Un ryokan es un tipo de alo­jamien­to tradi­cional japonés, gen­eral­mente situ­a­do en áreas rurales o turís­ti­cas, que per­mite a los hués­pedes exper­i­men­tar la vida y la hos­pi­tal­i­dad japone­sa de una man­era muy autén­ti­ca. Aunque algunos ryokan mod­er­nos han incor­po­ra­do ele­men­tos de con­fort occi­den­tal, los más tradi­cionales se mantienen fieles a su esti­lo orig­i­nal, con una dec­o­ración sen­cil­la, cál­i­da y min­i­mal­ista.

Los ryokan sue­len estar con­stru­i­dos con tatamis (alfom­bras de paja de arroz), puer­tas corred­eras de papel (sho­ji) y futones en lugar de camas. Su prin­ci­pal obje­ti­vo es pro­por­cionar un refu­gio tran­qui­lo donde los hués­pedes puedan rela­jarse, dis­fru­tar de la comi­da tradi­cional japone­sa y conec­tar con el esti­lo de vida nipón.

La expe­ri­en­cia de dormir en un ryokan

  1. El tata­mi y el futón: La expe­ri­en­cia de dormir en un ryokan comien­za en el momen­to de entrar a la habitación, donde encon­trarás el sue­lo cubier­to de tatamis. En lugar de camas, dormirás sobre un futón, que es un colchón tradi­cional japonés que se colo­ca direc­ta­mente sobre el tata­mi por la noche. Este tipo de cama es muy difer­ente a lo que esta­mos acos­tum­bra­dos en Occi­dente pero lo cier­to es que por la mañana te lev­an­tas des­cansadísi­mo. Y sumem­os a esto uno de los mejores inven­tos japone­ses: la maku­ra. Estas pequeñas almo­hadas sue­len estar rel­lenas de cás­cara de tri­go sar­ra­ceno (a veces de bam­bú o pequeñas cuen­cas de cerámi­ca) y aunque al prin­ci­pio puedan pare­cer incó­modas, se amoldan per­fec­ta­mente a cabeza y cuel­lo y enci­ma cuan­do duer­mes te van dan­do leves masajes al moverte. ¿Puede haber algo más efec­ti­vo?

  2. La comi­da tradi­cional japone­sa: Uno de los aspec­tos más desta­ca­dos de hospedarse en un ryokan es la expe­ri­en­cia culi­nar­ia. El ryokan suele ofre­cer kaise­ki, una comi­da tradi­cional japone­sa de var­ios platos. Esta comi­da incluye ingre­di­entes fres­cos y de tem­po­ra­da, prepara­dos de man­era exquisi­ta para resaltar los sabores nat­u­rales. Los platil­los varían según la región pero a menudo incluyen pesca­do fres­co, arroz y sopa de miso. En muchos ryokan, las comi­das se sir­ven en la habitación o en un come­dor común, lo que per­mite dis­fru­tar de un ambi­ente ínti­mo y rela­ja­do.

  3. Onsen, el baño ter­mal japonés: En muchos ryokan, espe­cial­mente los ubi­ca­dos en regiones con aguas ter­males, como Hakone o Bep­pu, ten­drás acce­so a un onsen. Este es uno de los aspec­tos más rela­jantes de hospedarse en un ryokan. Los baños ter­males se con­sid­er­an una parte esen­cial de la cul­tura japone­sa y se uti­lizan no solo para la higiene sino tam­bién como una for­ma de rela­jación y reju­venec­imien­to. Los baños sue­len estar divi­di­dos por género, y la expe­ri­en­cia impli­ca sumer­girse en aguas ter­males calientes rodea­do de un entorno nat­ur­al y tran­qui­lo. La eti­que­ta en los onsens es muy impor­tante y se espera que los hués­pedes se bañen antes de entrar a las aguas ter­males, usan­do duchas y ban­cos para limpiarse.

  4. La hos­pi­tal­i­dad japone­sa: En un ryokan, la hos­pi­tal­i­dad japone­sa, cono­ci­da como omote­nashi, es un aspec­to cen­tral de la expe­ri­en­cia. El per­son­al del ryokan se ded­i­ca a ase­gu­rarse de que los hués­pedes ten­gan todo lo que nece­si­tan para sen­tirse cómo­d­os , a menudo sin que los vis­i­tantes ten­gan que pedir­lo. Esto puede incluir preparar tu futón mien­tras estás cenan­do o ase­gu­rarse de que siem­pre haya té verde disponible en tu habitación. La aten­ción al detalle y el respeto por la pri­vaci­dad son fun­da­men­tales.

Des­ti­nos pop­u­lares

  1. Hakone: Este famoso des­ti­no cer­ca de Tokio es cono­ci­do por sus paisajes mon­tañosos y aguas ter­males. En Hakone puedes hospedarte en un ryokan tradi­cional que cuente con onsen con vis­tas al monte Fuji. 

  2. Kyoto: En la antigua cap­i­tal de Japón, Kyoto, puedes encon­trar ryokan que te per­miten sumer­girte en la cul­tura tradi­cional japone­sa. Voy a recomen­darte con insis­ten­cia el que regen­ta nues­tra ami­ga Kahori, el Guest Chi­ta Inn. Le conocí la primera vez que fui a Japón hace muchísi­mos años y des­de entonces, siem­pre que hemos regre­sa­do a Kyoto nos hemos queda­do allí y hemos hecho una gran amis­tad con Kahori y su hijo Yuya, quienes ya han venido varias veces a vis­i­tarnos a España. Buenísi­mos pre­cios y un ambi­ente de lo más hog­a­reño en pleno cen­tro de Kyoto.

  3. Kusat­su Onsen: Situ­a­do en la región mon­tañosa de Gun­ma, Kusat­su Onsen es cono­ci­do por ser uno de los mejores lugares de aguas ter­males en Japón. Muchos ryokan en Kusat­su tienen onsen pri­va­dos y ofre­cen la posi­bil­i­dad de dis­fru­tar de baños al aire libre en medio de la nat­u­raleza. La zona es espe­cial­mente pop­u­lar durante el invier­no, cuan­do las aguas ter­males te ofre­cen un refu­gio cáli­do y rela­jante.

  4. Nobori­bet­su: En Hokkai­do, la isla más septen­tri­on­al de Japón, Nobori­bet­su es famosa por sus aguas ter­males ric­as en min­erales.

La eti­que­ta en un ryokan

El alo­jamien­to en un ryokan tam­bién viene con su pro­pio con­jun­to de nor­mas y cos­tum­bres, que refle­jan la pro­fun­da cul­tura del respeto y la cortesía japone­sa. Algu­nas de las prin­ci­pales reglas de eti­que­ta incluyen:

  • Descalzarse al entrar: Al ingre­sar al ryokan y a la may­oría de las habita­ciones se espera que te quites los zap­atos y uses las zap­atil­las pro­por­cionadas den­tro de la casa. Esto es impor­tante para man­ten­er la limpieza en los espa­cios inte­ri­ores.

  • Respetar el silen­cio: Los ryokan son lugares tran­qui­los, donde se val­o­ra el silen­cio y la serenidad. Hablar en voz baja es impor­tante para no inter­rum­pir la paz de los demás hués­pedes.

  • Pun­tu­al­i­dad para las comi­das: El ser­vi­cio de comi­da en un ryokan es pun­tu­al y se sirve en horar­ios especí­fi­cos. Es recomend­able ser pun­tu­al para dis­fru­tar de la expe­ri­en­cia gas­tronómi­ca de la mejor man­era posi­ble.

  • Uso del yuka­ta: Durante tu estancia, se te pro­por­cionará un yuka­ta, un kimono ligero que puedes usar den­tro del ryokan, espe­cial­mente para las cenas y durante el acce­so a los onsen. A mí me gus­tan tan­to y me pare­cen tan cómo­d­os que he com­pra­do algunos en Japón y los uso mucho en mi propia casa.

 

Casas vikingas en Noruega

¿Te imag­i­nas dormir en una casa sim­i­lar a las que hab­it­a­ban los vikin­gos hace más de mil años? Las viking long­hous­es eran vivien­das largas y estre­chas con­stru­idas con madera y cubier­tas con césped o paja. Estas casas eran el hog­ar de las famil­ias vikingas, que las uti­liz­a­ban no solo como lugar de res­i­den­cia sino tam­bién como espa­cio para realizar activi­dades sociales y cer­e­mo­nias impor­tantes. Solían estar ubi­cadas en las afueras de las aldeas, en las regiones rurales, rodeadas de bosques y mon­tañas.

Estas casas, que podían alber­gar a más de veinte per­sonas, eran bas­tante acoge­do­ras en su inte­ri­or, con una estruc­tura cen­tral donde se encon­tra­ba una gran hoguera que pro­por­ciona­ba calor y luz durante los lar­gos invier­nos norue­gos. Hoy en día, dormir en una viking long­house es como retro­ced­er en el tiem­po y sumer­girse en la vida de los vikin­gos, sin­tien­do su espíritu de comu­nidad.

La expe­ri­en­cia de dormir en una viking long­house

  1. Ambi­ente rús­ti­co y acoge­dor: Una expe­ri­en­cia úni­ca que te conec­ta de inmedi­a­to con la his­to­ria y las tradi­ciones nórdi­cas. El mobil­iario es sen­cil­lo y se uti­liza prin­ci­pal­mente madera de pino o roble, con ban­cos y mesas grandes que invi­tan a com­par­tir momen­tos con otros hués­pedes. Las camas, aunque mod­er­nas en algunos lugares, mantienen el esti­lo de los antigu­os futones vikin­gos, que eran sen­cil­los pero muy cómo­d­os para des­cansar después de un largo día de caza o batal­las. Muchas de estas casas cuen­tan con chime­neas de leña o est­u­fas que gen­er­an un ambi­ente cáli­do en el inte­ri­or.

  2. El vín­cu­lo con la comu­nidad: Dichas casas no eran solo vivien­das sino tam­bién cen­tros de reunión. Aquí los vikin­gos se reunían para com­par­tir his­to­rias, com­er, beber y cel­e­brar rit­uales. Muchos de los alo­jamien­tos actuales siguen esa mis­ma filosofía, orga­ni­zan­do cenas comu­ni­tarias, char­las sobre la his­to­ria vikinga o activi­dades rela­cionadas con las tradi­ciones nórdi­cas. Algunos lugares ofre­cen cenas tradi­cionales vikingas, donde podrás degus­tar platos típi­cos como esto­fa­do de carne, pesca­do fres­co, pan de cen­teno y, por supuesto, el famoso hidromiel. 

  3. Conex­ión con la nat­u­raleza: Las casas están ubi­cadas en lugares pin­torescos, rodeadas de bosques, mon­tañas y fior­dos que pare­cen saca­dos de una postal. Si eres amante de la nat­u­raleza, esta es una exce­lente opor­tu­nidad para desconec­tar del estrés de la vida diaria y reconec­tar con el entorno nat­ur­al, tal como lo hacían los vikin­gos en sus via­jes y con­quis­tas.

Nues­tras recomen­da­ciones

  1. Gud­van­gen (Fior­do de Nærøy) En el corazón del Fior­do de Nærøy, uno de los más impre­sio­n­antes de Norue­ga, se encuen­tra una recon­struc­ción de una viking long­house que te per­mi­tirá exper­i­men­tar la vida vikinga en su máx­i­ma expre­sión. Además de dormir en una casa tradi­cional, podrás dis­fru­tar de hac­er senderis­mo por los fior­dos, paseos en bar­co y vis­i­tas a los museos vikin­gos cer­canos. 

  2. Viking Vil­lage en Lofoten En las Islas Lofoten, cono­ci­das por su belleza nat­ur­al (te hablam­os de ellas en Los mejores par­ques nat­u­rales de Europa ), podrás vis­i­tar (pero no dormir) la may­or viking long­house encon­tra­da. Aquí podrás dis­fru­tar no solo de la his­to­ria sino tam­bién de un paisaje espec­tac­u­lar de mon­tañas, playas y aguas cristali­nas. 

  3. Aprovecha para leer antes de ir “Ter­ri­to­rio Vikingo” de Manuel Velas­co ¡te va a encan­tar!

Dormir en un Teepee en Estados Unidos

Dormir en un teepee es una de las for­mas más orig­i­nales de vivir la expe­ri­en­cia de la vida nati­va amer­i­cana mien­tras dis­fru­tas de una conex­ión úni­ca con el paisaje. Estos sin­gu­lares alo­jamien­tos, que históri­ca­mente fueron usa­dos por las tribus nómadas de las Grandes Lla­nuras, te ofre­cen una opor­tu­nidad úni­ca de saber cómo vivían los indí­ge­nas hace no tan­tos años. Puedes com­ple­men­tar la expe­ri­en­cia vis­i­tan­do una reser­va india .

¿Qué es un teepee?

El teepee, tam­bién cono­ci­do como tipi, es una tien­da tradi­cional usa­da por las tribus nati­vas amer­i­canas de las Grandes Lla­nuras, como los Sioux, Cheyenne y Comanche. Este refu­gio cir­cu­lar tiene una estruc­tura con postes de madera que for­man un cono, cubier­to con pieles de ani­males o más recien­te­mente con lona o telas resistentes. La for­ma cóni­ca del teepee está dis­eña­da para ofre­cer una exce­lente cir­cu­lación de aire y resi­s­tir fuertes vien­tos, lo que lo con­vierte en una opción ide­al para las condi­ciones de las lla­nuras.

El teepee no es solo una estruc­tura prác­ti­ca sino que tam­bién tiene un pro­fun­do sig­nifi­ca­do cul­tur­al. Para las tribus nati­vas el teepee rep­re­sen­ta el uni­ver­so, con su for­ma cóni­ca sim­bolizan­do la conex­ión entre el cielo y la tier­ra. Además, su dis­posi­ción inte­ri­or está ori­en­ta­da de acuer­do a prin­ci­p­ios espir­i­tuales, refle­jan­do una conex­ión pro­fun­da con la nat­u­raleza y el entorno.

La expe­ri­en­cia de dormir en un teepee

  1. La conex­ión con la nat­u­raleza Si te alo­jas en un teepee en zonas como South Dako­ta, Mon­tana o Wyoming, estarás rodea­do de paisajes espec­tac­u­lares que invi­tan a la med­itación y el relax. Algunos cam­pa­men­tos de teepees están ubi­ca­dos en zonas remo­tas, ale­jadas del bul­li­cio de la vida urbana, lo que te per­mite desconec­tar por com­ple­to y dis­fru­tar de un retiro tran­qui­lo y nat­ur­al. 

  2. La aut­en­ti­ci­dad Muchas de las expe­ri­en­cias de dormir en un teepee en Esta­dos Unidos son autén­ti­cas y están dis­eñadas para acer­carte a la vida de los pueb­los nativos. En algunos lugares, como en Black Hills en Dako­ta del Sur, puedes hospedarte en un cam­pa­men­to que emu­la un pueblo nati­vo tradi­cional, con activi­dades como la creación de arte­sanías indí­ge­nas, la nar­ración de his­to­rias trib­ales alrede­dor de la hoguera y la par­tic­i­pación en cer­e­mo­nias espir­i­tuales. Esto te per­mi­tirá vivir no solo en un teepee sino tam­bién inte­grarte en una parte impor­tante de la cul­tura nati­va amer­i­cana. En otros cam­pa­men­tos, la expe­ri­en­cia está más enfo­ca­da en el eco­tur­is­mo y el respeto por el medio ambi­ente, con prác­ti­cas de vida sostenible que te enseñarán sobre la preser­vación de la nat­u­raleza, tal como lo hacían las tribus nati­vas.

  3. Como­di­dad y esti­lo Aunque los teepees fueron dis­eña­dos orig­i­nal­mente para ser una for­ma de vida nóma­da, los mod­er­nos alo­jamien­tos en teepees ofre­cen una como­di­dad que equi­li­bra lo rús­ti­co con lo acoge­dor. Depen­di­en­do del lugar, podrías encon­trar un teepee con una cama cómo­da, sábanas limpias y has­ta mue­bles sen­cil­los como mesas y sil­las. Algu­nas expe­ri­en­cias más lujosas incluyen teepees con cale­fac­ción, elec­t­ri­ci­dad y has­ta baños pri­va­dos. En el inte­ri­or, encon­trarás alfom­bras, cojines y man­tas, que cre­an un ambi­ente cáli­do y cómo­do, ide­al para rela­jarte después de un día explo­ran­do el paisaje. Además, la estruc­tura abier­ta del teepee ofrece un sen­ti­do de ampli­tud y lib­er­tad, per­mi­tién­dote dis­fru­tar de un espa­cio lumi­noso durante el día y acoge­dor por la noche.

  4. El encan­to del fuego y la comu­nidad Una de las expe­ri­en­cias más espe­ciales de dormir en un teepee es la posi­bil­i­dad de par­tic­i­par en rit­uales o momen­tos comu­ni­tar­ios. En muchos cam­pa­men­tos se orga­ni­za una foga­ta por la noche, donde los hués­pedes pueden reunirse, com­par­tir his­to­rias, tocar instru­men­tos tradi­cionales como el tam­bor o sim­ple­mente dis­fru­tar del calor del fuego bajo el cielo estrel­la­do. 

Lugares pop­u­lares 

  1. The Black Hills, Dako­ta del Sur En las famosas Black Hills, hog­ar de las famosas mon­tañas y el mon­u­men­to a los pres­i­dentes en Mount Rush­more, se pueden encon­trar var­ios cam­pa­men­tos de teepees que ofre­cen una expe­ri­en­cia autén­ti­ca de vida nati­va. Este es el lugar ide­al para apren­der sobre la his­to­ria de las tribus nati­vas y explo­rar la majes­tu­osi­dad de las mon­tañas y praderas cer­canas.

  2. Custer State Park, Dako­ta del Sur En este par­que estatal puedes alo­jarte en un teepee de esti­lo tradi­cional, rodea­do de la nat­u­raleza impre­sio­n­ante de las lla­nuras. Custer State Park es famoso por su vida sil­vestre, que incluye bisontes, alces y cier­vos, lo que lo con­vierte en un lugar per­fec­to para una expe­ri­en­cia de eco­tur­is­mo.

  3. Wyoming Aquí los cam­pa­men­tos de teepees están situ­a­dos cer­ca de las Mon­tañas Rocosas. El ambi­ente de Wyoming, con sus paisajes abier­tos y cie­los despe­ja­dos, es per­fec­to para dis­fru­tar de la tran­quil­i­dad y belleza de la vida al aire libre.

  4. Mon­tana Si bus­cas una expe­ri­en­cia más ale­ja­da de los caminos tril­la­dos, Mon­tana es un des­ti­no exce­lente. Puedes encon­trar cam­pa­men­tos de teepees en lugares como Glac­i­er Nation­al Park o cer­ca de Yel­low­stone.

Casas Cueva en Capadocia

Capado­cia, en el cen­tro de Turquía, es uno de los lugares más boni­tos que he cono­ci­do jamás. Con sus for­ma­ciones rocosas, sus chime­neas de hadas y su paisaje lunar, Capado­cia ofrece una de las expe­ri­en­cias más fasci­nantes: dormir en una casa cue­va. Nosotros lo hici­mos y quedamos mar­avil­la­dos. Este tipo de alo­jamien­to te trans­porta a otra época, mien­tras te per­mite dis­fru­tar de la majes­tu­osi­dad de la región de una for­ma muy espe­cial.

¿Qué es una casa cue­va?

Las casas cue­va en Capado­cia son vivien­das excavadas en la roca vol­cáni­ca blan­da que car­ac­ter­i­za el paisaje de la región. Estas vivien­das, que datan de hace muchos sig­los, eran orig­i­nal­mente usadas por los habi­tantes de la región para pro­te­gerse de las inclemen­cias del tiem­po y los inva­sores. A lo largo de los años las casas cue­va se han con­ver­tido en uno de los alo­jamien­tos más dis­tin­tivos de Capado­cia y muchas de ellas han sido ren­o­vadas y mod­ern­izadas para ofre­cer una estancia cómo­da sin perder su esen­cia históri­ca.

La roca vol­cáni­ca de Capado­cia, cono­ci­da como “toba”, es ide­al para la excavación, ya que es lo sufi­cien­te­mente blan­da para crear vivien­das pero lo sufi­cien­te­mente resistente como para ofre­cer pro­tec­ción con­tra el frío extremo en invier­no y el calor abrasador en ver­a­no. Las casas cue­va están ador­nadas con detalles arqui­tec­tóni­cos úni­cos y a menudo incluyen detalles como fres­cos, chime­neas de piedra y ven­tanas con vis­tas espec­tac­u­lares al paisaje.

Dormir en una casa cue­va te per­mite via­jar en el tiem­po y exper­i­men­tar cómo vivían las antiguas civ­i­liza­ciones de la región. Estas casas, algu­nas de las cuales datan de hace miles de años, están llenas de his­to­rias y secre­tos que te rodean. Las pare­des de roca, fres­cas y robus­tas, mantienen una tem­per­atu­ra con­stante, cre­an­do un ambi­ente acoge­dor y tran­qui­lo que invi­ta al des­can­so. El entorno sub­ter­rá­neo te da la sen­sación de estar ais­la­do del mun­do exte­ri­or, sumergién­dote en una expe­ri­en­cia úni­ca.

Lugares Pop­u­lares para Dormir en una Casa Cue­va en Capado­cia

  1. Göreme La pequeña local­i­dad de Göreme es uno de los des­ti­nos más pop­u­lares para alo­jarse en una casa cue­va (aquí lo hici­mos nosotros). Aquí encon­trarás una var­iedad de opciones, des­de casas cue­va económi­cas has­ta lujosos hote­les bou­tique excava­dos en la roca. Además, Göreme es un exce­lente pun­to de par­ti­da para explo­rar el Museo al Aire Libre y dis­fru­tar de los glo­bos aerostáti­cos que sur­can el cielo al amanecer.

  2. Ürgüp Es otra de las ciu­dades prin­ci­pales de Capado­cia, cono­ci­da por sus lujosos hote­les en cuevas. En este lugar podrás dis­fru­tar de alo­jamien­tos de alta gama que han sido restau­ra­dos para ofre­cer como­di­dad sin perder su encan­to rús­ti­co. Muchos de estos alo­jamien­tos cuen­tan con ter­razas des­de donde se pueden ver los glo­bos aerostáti­cos al amanecer.

  3. Avanos La ciu­dad de Avanos, famosa por sus talleres de cerámi­ca, tam­bién ofrece varias opciones de casas cue­va. Situ­a­da jun­to al río Kızılır­mak, Avanos tiene un ambi­ente tran­qui­lo y rela­ja­do, ide­al para quienes bus­can una expe­ri­en­cia más reti­ra­da de las zonas turís­ti­cas más con­cur­ri­das.

  4. Más infor­ma­ción en nue­stro via­je a Estam­bul y Capado­ciaDerinkuyu, la ciu­dad sub­ter­ránea donde vivían 20.000 per­sonas .

Bungalows en Tailandia

Tai­lan­dia es un des­ti­no que lo tiene todo: playas par­adis­ía­cas, jun­glas exu­ber­antes y, por supuesto, alo­jamien­tos úni­cos. Los bun­ga­lows en Tai­lan­dia, ya sean de lujo o más sen­cil­los, son una opción ide­al para sumer­girse en la cul­tura local y dis­fru­tar de la nat­u­raleza. Estos pequeños refu­gios, muchas veces ubi­ca­dos cer­ca del mar o entre las mon­tañas, son la for­ma per­fec­ta de conec­tar con el entorno tai­landés.

🏝️ Bun­ga­lows de playa: Los más bus­ca­dos. Sue­len estar hechos de madera y bam­bú, con techos de pal­ma y un porche con hamaca. Per­fec­tos para quienes quieren des­per­tar con vis­tas al mar y pasar el día descal­zos en la are­na.

🌿 Bun­ga­lows en la sel­va: Si lo tuyo es la aven­tu­ra, hay alo­jamien­tos en ple­na nat­u­raleza, rodea­d­os de veg­etación : te sen­tirás en un doc­u­men­tal de Nation­al Geo­graph­ic.

⛰️ Bun­ga­lows flotantes: En lugares como el Par­que Nacional de Khao Sok puedes dormir sobre un lago en una cabaña de madera que se bal­ancea suave­mente con el agua.

⛰️ Bun­ga­lows Flotantes: En algu­nas zonas de Tai­lan­dia, como en el Par­que Nacional de Khao Sok, puedes encon­trar bun­ga­lows flotantes. Estos alo­jamien­tos se encuen­tran sobre platafor­mas flotantes en el lago Che­ow Lan, ofre­cien­do una expe­ri­en­cia úni­ca rodea­da de mon­tañas y sel­va trop­i­cal. Un retiro per­fec­to para los amantes de la nat­u­raleza y la paz.

🏡 Bun­ga­lows de lujo: Porque no todo tiene que ser rús­ti­co, hay opciones con aire acondi­ciona­do, pisci­na pri­va­da y has­ta may­or­do­mo.

  • San­thiya Koh Yao Yai Resort & Spa (Koh Yao Yai) Este lujoso resort ofrece bun­ga­lows de madera tradi­cional en un entorno trop­i­cal, rodea­do de her­mosas playas de are­na blan­ca. Los bun­ga­lows cuen­tan con techos de paja, ter­razas pri­vadas y una impre­sio­n­ante vista al mar de Andamán. Si lo que bus­cas es lujo y tran­quil­i­dad en un ambi­ente nat­ur­al, este es el lugar per­fec­to.

  • Bam­boo Hide­away Resort (Koh Lan­ta) Si pre­fieres algo más sen­cil­lo y autén­ti­co, el Bam­boo Hide­away en Koh Lan­ta es una opción fan­tás­ti­ca. Sus bun­ga­lows de bam­bú están rodea­d­os de jar­dines trop­i­cales, lo que crea un ambi­ente rela­jante y ais­la­do. Es ide­al para los via­jeros que bus­can desconec­tar de la vida mod­er­na y sumer­girse en la serenidad de la isla.

Curiosi­dades 

  • Adaptación a la nat­u­raleza: La may­oría de los bun­ga­lows en Tai­lan­dia están dis­eña­dos para inte­grarse per­fec­ta­mente con la nat­u­raleza de alrede­dor. El uso de mate­ri­ales como madera, bam­bú y paja no solo refle­ja la arqui­tec­tura tradi­cional tai­lan­desa sino que tam­bién ayu­da a que las con­struc­ciones se adapten al cli­ma cáli­do y húme­do, pro­movien­do la ven­ti­lación nat­ur­al y reducien­do el impacto ambi­en­tal.

  • Cul­tura local: Muchos de estos bun­ga­lows están inspi­ra­dos en la arqui­tec­tura tradi­cional de las tribus locales, como los karen o los pescadores de las islas del sur.

Más infor­ma­ción en nue­stros artícu­los ded­i­ca­dos a Tai­lan­dia

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Moteles de carretera en Estados Unidos

Los mote­les de car­retera han sido durante décadas una parte esen­cial del via­je amer­i­cano. Estos alo­jamien­tos, sim­ples pero acoge­dores, se han con­ver­tido en un emble­ma nos­tál­gi­co de los via­jes por car­retera, evo­can­do imá­genes de la famosa Ruta 66 y el espíritu aven­turero de los años 50 y 60. Hoy en día, los mote­les de car­retera siguen sien­do una opción pop­u­lar para quienes bus­can una para­da ráp­i­da, económi­ca y llena de carác­ter en sus trav­es­ías a través del país.

El ori­gen de los mote­les de car­retera

Los mote­les de car­retera nacieron en la déca­da de 1920, jus­to cuan­do los automóviles comen­zaron a ser más acce­si­bles para el públi­co en gen­er­al y las car­reteras de Esta­dos Unidos se expandían. El nom­bre motel proviene de la com­bi­nación de las pal­abras “motor” y “hotel”, ya que estos establec­imien­tos esta­ban pen­sa­dos para aco­modar a los via­jeros en coche. A difer­en­cia de los hote­les tradi­cionales, los mote­les de car­retera se dis­eñaron con acce­so direc­to a las habita­ciones des­de el esta­cionamien­to, facil­i­tan­do la lle­ga­da y sal­i­da de los hués­pedes.

En los primeros días de los mote­les, la may­oría de los via­jeros eran famil­ias en car­retera o indi­vid­u­os en via­jes lar­gos que nece­sita­ban des­cansar sin ale­jarse demasi­a­do de la car­retera. Estos mote­les solían ser pequeños, de una sola plan­ta, con habita­ciones sim­ples pero fun­cionales, y a menudo se encon­tra­ban cer­ca de las prin­ci­pales rutas interur­banas. Con el auge del tur­is­mo en automóvil en las décadas pos­te­ri­ores, los mote­les flo­recieron en todo el país.

Mote­les icóni­cos a lo largo de la Ruta 66

Uno de los lugares más emblemáti­cos para exper­i­men­tar el encan­to de los mote­les de car­retera es la míti­ca Ruta 66, tam­bién cono­ci­da como la Moth­er Road. Esta ruta históri­ca atraviesa ocho esta­dos, des­de Chica­go has­ta San­ta Móni­ca, Cal­i­for­nia, y está reple­ta de mote­les de car­retera que evo­can el ambi­ente retro de los via­jes por car­retera de medi­a­dos del siglo XX. Algunos de los mote­les más cono­ci­dos a lo largo de la Ruta 66 incluyen:

  • The Wig­wam Motel (San Bernardi­no, Cal­i­for­nia): Cono­ci­do por sus dis­tin­ti­vas estruc­turas en for­ma de teepee, el Wig­wam Motel es uno de los mote­les más famosos de la Ruta 66. Abier­to en 1958, este lugar ha man­tenido su estéti­ca orig­i­nal y ofrece una expe­ri­en­cia úni­ca, en la que puedes dormir en un teepee dec­o­ra­do con mue­bles vin­tage.

  • Blue Swal­low Motel (Tucum­cari, Nue­vo Méx­i­co): Este motel, que ha sido restau­ra­do en su esti­lo orig­i­nal de los años 40, es cono­ci­do por el letrero de neón que bril­la con la mis­ma inten­si­dad que en los días de su inau­gu­ración. Su arqui­tec­tura de esti­lo art decó y su ambi­ente retro atraen a via­jeros que bus­can una expe­ri­en­cia autén­ti­ca y un peda­zo de his­to­ria en cada esquina.

  • Motel Supai (Selig­man, Ari­zona): Este motel com­bi­na su ambi­ente kitsch, que lo con­vierte en un ver­dadero refle­jo de la época dora­da de los mote­les en Esta­dos Unidos, con sus pre­cios ase­quibles. El Motel Safari se encuen­tra en el corazón de Selig­man, una pequeña ciu­dad que tam­bién es cono­ci­da como la cuna de la Ruta 66.

  • Route 66 Hotel (Spring­field):  Dormi­mos aquí en nue­stro via­je por la Ruta 66 y os lo recomen­damos total­mente porque más que un hotel es un museo. Es una expe­ri­en­cia alu­ci­nante. 

Curiosi­dades

  • La Ruta 66 y el Sueño Amer­i­cano: Los mote­les de car­retera fueron una parte inte­gral del sueño amer­i­cano durante el auge de los via­jes por car­retera en el siglo XX. El esti­lo de vida de via­jar por todo el país y deten­erse en estos mote­les rep­re­senta­ba una for­ma de inde­pen­den­cia y lib­er­tad que muchos esta­dounidens­es val­ora­ban pro­fun­da­mente.

  • Mote­les temáti­cos: Algunos mote­les en la Ruta 66 y en otras partes de USA han man­tenido o inclu­so restau­ra­do ele­men­tos temáti­cos que eran pop­u­lares en los años 50 y 60. Por ejem­p­lo, en el Motel Cadil­lac en Cadil­lac, Míchi­gan, cada habitación tiene un tema basa­do en un mod­e­lo clási­co de automóvil, lo que le da un toque aún más nos­tál­gi­co al alo­jamien­to.

  • Los mote­les y el cine: Los mote­les de car­retera tam­bién han tenido un papel en el cine, espe­cial­mente en pelícu­las de road­trips y de sus­pense. Pelícu­las como “Pulp Fic­tion”“Psi­co­sis” han inmor­tal­iza­do a los mote­les de car­retera, con­vir­tién­do­los en un ícono cul­tur­al.

Dacha: la casa de campo rusa

En Rusia, la pal­abra dacha evo­ca imá­genes de tran­quil­i­dad, nat­u­raleza y un esti­lo de vida que conec­ta a las per­sonas con sus raíces rurales. Estas casas de cam­po, tan típi­cas en el paisaje ruso, son mucho más que sim­ples res­i­den­cias de ver­a­no; son un sím­bo­lo de la cul­tura rusa, un refu­gio de des­can­so y una tradi­ción arqui­tec­tóni­ca pro­fun­da­mente arraiga­da y que ha per­du­ra­do a lo largo de los sig­los.

¿Qué es una dacha?

La dacha es una pequeña casa de cam­po, gen­eral­mente ubi­ca­da en las afueras de las grandes ciu­dades, en áreas rurales o cer­ca de bosques y lagos. Aunque en su ori­gen eran con­struc­ciones mod­estas, hoy en día las dachas pueden vari­ar des­de sim­ples cabañas has­ta vivien­das más elab­o­radas con jar­dines y huer­tos. En su may­oría, las dachas se uti­lizan como segun­da res­i­den­cia o lugar de des­can­so durante los meses más cáli­dos del año, par­tic­u­lar­mente en pri­mav­era y ver­a­no.

Orig­i­nal­mente, las dachas eran propiedades ofre­ci­das por el esta­do durante el Impe­rio Ruso a la nobleza o a políti­cos impor­tantes pero con el tiem­po se democ­ra­ti­zaron y hoy en día son comunes entre la población rusa. Hoy en día una dacha es un espa­cio donde las famil­ias rusas se reú­nen para escapar del bul­li­cio de la vida urbana y dis­fru­tar de la nat­u­raleza, cul­ti­var sus pro­pios ali­men­tos o sim­ple­mente rela­jarse.

Car­ac­terís­ti­cas

  • Con­struc­ción tradi­cional: TNor­mal­mente las dachas se con­struyen con madera, un mate­r­i­al que abun­da en la vas­ta exten­sión fore­stal rusa. Las estruc­turas sue­len ser sen­cil­las, con techos incli­na­dos y fachadas pin­tadas con col­ores vivos como el verde, el amar­il­lo o el rojo. Aunque las dachas mod­er­nas pueden ten­er más como­di­dades, muchas aún con­ser­van ese aire rús­ti­co que las car­ac­ter­i­za.

  • El jardín y el huer­to: Una car­ac­terís­ti­ca clave de la dacha es su jardín. Los rusos que tienen dachas sue­len cul­ti­var sus propias ver­duras y fru­tas, espe­cial­mente tomates, pepinos, zana­ho­rias, fre­sas y man­zanas. De hecho, en muchos casos, las dachas fun­cio­nan como una exten­sión de la auto­su­fi­cien­cia de la famil­ia. Es común que la famil­ia pase horas cuidan­do el jardín o sim­ple­mente dis­fru­tan­do de la cosecha.

  • Comu­nidad y tradi­ción: Las dachas no solo son lugares de des­can­so sino tam­bién de encuen­tro social. Muchas famil­ias tienen su dacha en áreas donde otras per­sonas tam­bién tienen propiedades, lo que fomen­ta un fuerte sen­ti­do de comu­nidad. Durante los fines de sem­ana y los días fes­tivos es común ver a las famil­ias social­izan­do, com­par­tien­do comi­das y par­tic­i­pan­do en activi­dades al aire libre.

Ejem­p­los de dachas famosas

  • Dacha de Pushkin: La dacha de Alexan­der Pushkin, el céle­bre poeta ruso, se encuen­tra cer­ca de San Peters­bur­go. Este refu­gio fue una parte cru­cial de su vida, donde escribió algu­nas de sus obras más impor­tantes. La casa está dec­o­ra­da con una mez­cla de sim­pli­ci­dad y ele­gan­cia y es aho­ra un museo que atrae a tur­is­tas intere­sa­dos en la vida de uno de los más grandes poet­as de Rusia.

  • Dacha de Lenin: En las afueras de Moscú, la dacha de Lenin tam­bién es un sitio históri­co. Esta dacha fue uti­liza­da por Lenin para rela­jarse y recibir a otros miem­bros del Par­tido Bolchevique. A pesar de que la con­struc­ción es mod­es­ta, la impor­tan­cia históri­ca de esta propiedad la con­vierte en un lugar de gran interés para los vis­i­tantes.

Curiosi­dades

  • Una tradi­ción pop­u­lar: El amor por la dacha es tan fuerte en Rusia que inclu­so tiene su propia fes­tivi­dad: el Dacha Day, que se cel­e­bra en algu­nas regiones del país. Durante este día los rusos cel­e­bran su conex­ión con las tier­ras agrí­co­las y la vida en el cam­po.

  • El poder de la dacha en la cul­tura rusa: Las dachas han sido fuente de inspiración para numerosos escritores, cineas­tas y artis­tas rusos. La vida en la dacha rep­re­sen­ta un con­traste con el rit­mo acel­er­a­do de la vida urbana y se aso­cia con la cal­ma, la reflex­ión y la sim­pli­ci­dad. Además, es un lugar donde se hon­ra la relación con la nat­u­raleza.

  • La dacha en la era soviéti­ca: Durante la época soviéti­ca, las dachas eran una for­ma de desconex­ión para los ciu­dadanos, aunque no siem­pre para todos. El esta­do soviéti­co otor­ga­ba dachas a cier­tos fun­cionar­ios pero tam­bién pro­movía el uso de estas propiedades para el dis­frute de las clases medias, con la idea de fomen­tar el tra­ba­jo en la tier­ra y la conex­ión con el cam­po.

  • Dacha como esti­lo de vida: Hoy en día, la dacha rep­re­sen­ta más que una casa de cam­po; es un sím­bo­lo del esti­lo de vida ruso, de la con­viven­cia famil­iar, de las rela­ciones con la nat­u­raleza y de la auto­su­fi­cien­cia. Para muchos rusos, ten­er una dacha es una for­ma de crear un refu­gio del estrés diario y volver a lo esen­cial.

¿Por qué alo­jarse en una dacha?

Las dachas no son solo casas de cam­po; son cen­tros de la vida social y cul­tur­al rusa. Alo­jarse en una dacha te per­mi­tirá exper­i­men­tar la vida rur­al rusa, ya sea en el con­tex­to de una pequeña cabaña rús­ti­ca o en una propiedad más mod­er­na, rodea­da de huer­tos, jar­dines y un entorno nat­ur­al impre­sio­n­ante. Es el lugar per­fec­to para quienes bus­can desconec­tar y, al mis­mo tiem­po, aden­trarse en una parte impor­tante de la iden­ti­dad rusa.

Una de las expe­ri­en­cias más autén­ti­cas al alo­jarse en una dacha es la opor­tu­nidad de dis­fru­tar de la comi­da casera tradi­cional rusa. Si tienes la suerte de ser invi­ta­do a una comi­da, podrás pro­bar platos típi­cos como borsch (sopa de remo­lacha), pel­meni (empanadil­las rel­lenas de carne), y bli­ni (pan­que­ques rusos). Muchas dachas tam­bién tienen una coci­na total­mente equipa­da, lo que te per­mi­tirá preparar tus pro­pios platos uti­lizan­do ingre­di­entes fres­cos de los huer­tos cer­canos.

Nues­tras recomen­da­ciones

  1. Dacha en las afueras de Moscú Cer­ca de Moscú muchas famil­ias tienen dachas que se alquilan a tur­is­tas, espe­cial­mente durante los meses de pri­mav­era y ver­a­no. Estas casas sue­len estar ubi­cadas en áreas rodeadas de bosques, ríos o pequeños lagos, lo que las con­vierte en un refu­gio per­fec­to para los via­jeros que desean escapar de la ciu­dad. Al alquilar una dacha en esta zona puedes dis­fru­tar de la tran­quil­i­dad del cam­po mien­tras explo­ras las tradi­ciones rusas, como el cul­ti­vo de pro­duc­tos fres­cos y la prác­ti­ca de activi­dades al aire libre.

  2. Dacha en San Peters­bur­go Alrede­dor de San Peters­bur­go, una ciu­dad cono­ci­da por su rica his­to­ria cul­tur­al, se encuen­tran algu­nas dachas históri­c­as que aho­ra fun­cio­nan como casas de hués­pedes o inclu­so museos. 

  3. Dacha en la región de Kazán En la región de Tatarstán, cer­ca de Kazán, tam­bién puedes encon­trar dachas que ofre­cen una expe­ri­en­cia úni­ca de la cul­tura tár­tara, con arqui­tec­tura tradi­cional y comi­da local. Esta zona es cono­ci­da por su belleza nat­ur­al y sus paisajes tran­qui­los, ide­ales para aque­l­los que bus­can una escapa­da del mun­danal rui­do.

Alojarse en una casa colonial portuguesa en Brasil

Brasil alber­ga en su his­to­ria una pro­fun­da influ­en­cia por­tugue­sa, espe­cial­mente en las antiguas ciu­dades colo­niales. Alo­jarse en una casa colo­nial por­tugue­sa en Brasil es una opor­tu­nidad úni­ca para sumer­girse en el pasa­do del país, vivien­do la expe­ri­en­cia de la época colo­nial, rodea­do de arqui­tec­tura clási­ca, arte bar­ro­co y un ambi­ente tran­qui­lo que invi­ta a la reflex­ión. Estas casas no son solo lugares donde pasar la noche; son autén­ti­cos via­jes en el tiem­po.

Las casas colo­niales por­tugue­sas en Brasil datan de los sig­los XVI al XIX, perío­do en el cual los por­tugue­ses col­o­nizaron el país y establecieron una arqui­tec­tura que ha per­du­ra­do has­ta hoy. Estas casas son un tes­ti­mo­nio de la his­to­ria del Brasil colo­nial: techos altos, amplias ven­tanas, bal­cones de hier­ro for­ja­do, pare­des grue­sas y patios inter­nos. Los detalles orna­men­tales y la simetría en la dis­tribu­ción de los espa­cios son car­ac­terís­ti­cas clave.

A menudo las casas colo­niales por­tugue­sas están rodeadas de jar­dines trop­i­cales y están con­stru­idas con mate­ri­ales autóctonos que per­miten la ven­ti­lación nat­ur­al, lo que las hace fres­cas durante el húme­do ver­a­no brasileño. Aunque en el pasa­do muchas de estas casas fueron res­i­den­cias de famil­ias adin­er­adas o de altos fun­cionar­ios, hoy en día muchas han sido restau­radas y con­ver­tidas en alo­jamien­tos, museos o inclu­so restau­rantes.

  1. Muchas casas colo­niales se encuen­tran en ciu­dades con una rica tradi­ción culi­nar­ia. Aprovecha tu estancia para pro­bar los platos típi­cos brasileños, como fei­joa­da, moque­ca o pão de quei­jo, que a menudo se preparan con influ­en­cias por­tugue­sas.

  2. Muchas de las ciu­dades colo­niales en Brasil cel­e­bran fes­tivi­dades que hon­ran su pat­ri­mo­nio. Si via­jas en una época fes­ti­va puedes ser parte de even­tos como el Car­naval, Fes­ta de Ieman­já o cel­e­bra­ciones reli­giosas.

Nues­tras recomen­da­ciones

  1. Pou­sa­da do San­di (Paraty, Río de Janeiro)
    En la históri­ca ciu­dad de Paraty, una de las joyas colo­niales de Brasil, se encuen­tra la Pou­sa­da do San­di. Esta encan­ta­do­ra posa­da está ubi­ca­da en un edi­fi­cio restau­ra­do del siglo XVIII y su arqui­tec­tura colo­nial te hará sen­tir como si hubieras via­ja­do al pasa­do en una ciu­dad cono­ci­da por su bel­la arqui­tec­tura colo­nial y cer­canía a larguísi­mas playas.

  2. Pou­sa­da do Con­ven­to (Sal­vador de Bahía)
    En Sal­vador, la cuna de la cul­tura brasileña y una de las ciu­dades más influ­en­ci­adas por la col­o­nización por­tugue­sa, puedes alo­jarte en la Pou­sa­da do Con­ven­to do Car­mo. Este hotel se encuen­tra en un antiguo con­ven­to restau­ra­do que data del siglo XVI, lo que te ofrece una expe­ri­en­cia autén­ti­ca en un entorno lleno de his­to­ria. Las habita­ciones con­ser­van ele­men­tos orig­i­nales, como los azule­jos por­tugue­ses y los techos de madera, mien­tras que el con­ven­to ha sido mod­ern­iza­do para ofre­cer como­di­dades con­tem­poráneas. La ciu­dad de Sal­vador, con su arqui­tec­tura colo­nial, igle­sias bar­ro­cas y el famoso Pelour­in­ho, tam­bién será parte de la expe­ri­en­cia.

  3. Casa Colo­nial en Ouro Pre­to (Minas Gerais)
    Ouro Pre­to, declar­a­da Pat­ri­mo­nio de la Humanidad por la UNESCO, es un des­ti­no icóni­co para los amantes de la arqui­tec­tura colo­nial. Aquí puedes hospedarte en casas colo­niales que han sido con­ver­tidas en acoge­dores alo­jamien­tos: las casas de Ouro Pre­to 

Curiosi­dades

  • La Influ­en­cia de los Azule­jos: Los azule­jos por­tugue­ses son uno de los ele­men­tos más dis­tin­tivos de las casas colo­niales en Brasil. Estos azule­jos de cerámi­ca, gen­eral­mente azules y blan­cos, dec­o­ran pare­des, pisos y fachadas y a menudo cuen­tan con patrones geométri­cos o esce­nas históri­c­as.

  • Las Casas de Minas Gerais: En el esta­do de Minas Gerais las casas colo­niales a menudo tienen una arqui­tec­tura úni­ca que com­bi­na influ­en­cias por­tugue­sas con detalles de la época de la min­ería. Las fachadas de las casas refle­jan la riqueza de la región durante el ciclo del oro, con ele­men­tos orna­men­tales y bal­cones de hier­ro for­ja­do.

  • El lega­do de la col­o­nización por­tugue­sa: Las casas colo­niales por­tugue­sas son un lega­do duradero de la his­to­ria colo­nial de Brasil. Aunque el país se inde­pen­dizó de Por­tu­gal en 1822, la influ­en­cia por­tugue­sa sigue viva en la arqui­tec­tura, la cul­tura y las tradi­ciones del país.

Alojarse en un Tent Lodge en Tanzania

Imag­i­na des­per­tarte con el sonido de los leones rugien­do a lo lejos. Este es solo el comien­zo de la expe­ri­en­cia de alo­jarse en un tent lodge en Tan­za­nia, un tipo de alo­jamien­to que ofrece una mez­cla per­fec­ta entre lujo y nat­u­raleza sal­va­je, lleván­dote a un via­je inolvid­able a través de los par­ques nacionales más emblemáti­cos del país.

Los tent lodges son alo­jamien­tos de lujo pero con el encan­to rús­ti­co de las tien­das de cam­paña. Son una for­ma fan­tás­ti­ca de exper­i­men­tar la vida sal­va­je de Tan­za­nia de una man­era más cer­cana sin renun­ciar a la como­di­dad. Des­de el famoso Serengueti has­ta el espec­tac­u­lar cráter de Ngoron­goro, alo­jarse en un tent lodge te per­mi­tirá estar en el corazón de la nat­u­raleza africana, rodea­do de paisajes impre­sio­n­antes y la posi­bil­i­dad de ver de cer­ca la fau­na local.

¿Qué es un tent lodge?

Un tent lodge es un tipo de alo­jamien­to de lujo que com­bi­na la aven­tu­ra de acam­par con la como­di­dad de un hotel de cin­co estrel­las. Estas “tien­das” sue­len estar com­ple­ta­mente equipadas con camas cómodas, baños pri­va­dos, agua caliente, aire acondi­ciona­do (en algunos casos) y ter­razas pri­vadas des­de las que puedes admi­rar la belleza del paisaje. Aunque el ambi­ente es rús­ti­co, los tent lodges están dis­eña­dos para ofre­cer una estancia cómo­da y segu­ra, con todo lo nece­sario para que te sien­tas como en casa, sin dejar de lado la aven­tu­ra de dormir bajo las estrel­las.

Lo que hace espe­cial a estos alo­jamien­tos es su ubi­cación en medio de la nat­u­raleza. Muchos tent lodges están situ­a­dos en las cer­canías de los par­ques nacionales y reser­vas nat­u­rales de Tan­za­nia, lo que sig­nifi­ca que los hués­pedes pueden estar a pocos pasos de los ani­males sal­va­jes y ten­er la opor­tu­nidad de dis­fru­tar de safaris exclu­sivos.

Los mejores tent lodges en Tan­za­nia

  1. Seronera Wildlife Lodge (Serengueti) Ubi­ca­do en el Par­que Nacional del Serengeti, el Seronera Wildlife Lodge es un tent lodge que ofrece vis­tas panorámi­cas de la lla­nu­ra africana, donde se pueden obser­var ele­fantes, leones, cebras y gace­las en su hábi­tat nat­ur­al. Este lodge com­bi­na el con­fort con la expe­ri­en­cia de estar en medio de la vida sal­va­je, con lujosos alo­jamien­tos en tien­das de cam­paña equipadas con todo lo nece­sario. Además, los safaris en la zona ofre­cen una expe­ri­en­cia de obser­vación de ani­males sin igual.

  2. Ngoron­goro Crater Lodge (Crater de Ngoron­goro) En el bor­de del crater de Ngoron­goro, declar­a­do Pat­ri­mo­nio de la Humanidad por la UNESCO, el Ngoron­goro Crater Lodge ofrece una de las expe­ri­en­cias más lujosas y exclu­si­vas de Tan­za­nia. Con sus impre­sio­n­antes tien­das dec­o­radas con esti­lo tradi­cional masai, podrás explo­rar el cráter, hog­ar de una de las may­ores con­cen­tra­ciones de fau­na sal­va­je de África.

  3. The Camp at Mdonya (Ruin­sori) En el Par­que Nacional Ruin­sori este tent lodge ofrece un alo­jamien­to más cer­cano a la nat­u­raleza y tiene una ubi­cación priv­i­le­gia­da para explo­rar la fau­na local y el paisaje mon­tañoso. Las tien­das están situ­adas en un entorno más ais­la­do, per­mi­tien­do a los hués­pedes desconec­tar com­ple­ta­mente y dis­fru­tar de un safari más ínti­mo. Además, el cam­pa­men­to es cono­ci­do por su exce­lente ser­vi­cio y guías locales, que hacen de cada safari una expe­ri­en­cia úni­ca.

  4. Selous River­side Camp (Selous Game Reserve) En la remo­ta y exclu­si­va Reser­va de Caza de Selous, el Selous River­side Camp ofrece un enfoque más pri­va­do y menos masi­fi­ca­do en com­para­ción con otros lodges. El cam­pa­men­to está situ­a­do a oril­las del río Rufi­ji, lo que per­mite a los vis­i­tantes dis­fru­tar de activi­dades como safaris en bar­co, cam­i­natas por la sel­va y safaris noc­turnos. Las tien­das de lujo son amplias y tienen vis­tas direc­tas al río, donde es común ver ani­males acer­cán­dose para beber.

Curiosi­dades 

  • Con­struc­ción sostenible: Muchos tent lodges en Tan­za­nia están con­stru­i­dos con mate­ri­ales sostenibles para min­i­mizar su impacto ambi­en­tal. Se uti­lizan estruc­turas de bajo impacto y se pro­mueve el uso de energías ren­ov­ables como pan­e­les solares.

  • Seguri­dad: Aunque la vida sal­va­je está a tu alrede­dor, los tent lodges están dis­eña­dos con medi­das de seguri­dad estric­tas para garan­ti­zar la tran­quil­i­dad de los hués­pedes. Los alo­jamien­tos están cer­ca­dos o son vig­i­la­dos por per­son­al capac­i­ta­do para que los vis­i­tantes puedan dis­fru­tar de la expe­ri­en­cia de la vida sal­va­je sin pre­ocu­pa­ciones.

Alojarse en una casa de campo en los Cotswolds

Los Cotswolds es una de las regiones más encan­ta­do­ras de Inglater­ra, famosa por su belleza nat­ur­al y su tran­quila atmós­fera rur­al. Las casas de cam­po en los Cotswolds han sido restau­radas y con­ver­tidas en alo­jamien­tos acoge­dores, con una mez­cla de con­fort mod­er­no y toques tradi­cionales que evo­can el esti­lo rur­al británi­co. La región ha sido un lugar pop­u­lar de des­can­so para cele­bri­dades y escritores. Autores como J.R.R. Tolkien y Agatha Christie encon­traron inspiración en los her­mosos paisajes de los Cotswolds.

Las casas de cam­po en los Cotswolds son típi­cas vivien­das de piedra con­stru­idas durante los sig­los XVIII y XIX. Estas casas están dis­eñadas para inte­grarse per­fec­ta­mente en el paisaje, con techos de tejas, chime­neas de ladrillo y grandes ven­tanales que per­miten dis­fru­tar de las vis­tas al cam­po. El esti­lo arqui­tec­tóni­co de las casas de los Cotswolds es muy dis­tin­ti­vo, con pare­des de piedra cal­iza local que dan un tono cáli­do a los edi­fi­cios.

  • The Manor House (More­ton-in-Marsh) En el corazón de los Cotswolds, The Manor House en More­ton-in-Marsh ofrece una estancia tran­quila y lujosa en una casa de cam­po históri­ca. La propiedad data del siglo XV y ha sido cuida­dosa­mente restau­ra­da para man­ten­er su encan­to orig­i­nal. Aquí puedes dis­fru­tar de un alo­jamien­to de lujo en un entorno rur­al, con acce­so a un cam­po de golf, un spa y uno de los mejores restau­rantes de la región. Los jar­dines de la casa son ide­ales para paseos rela­jantes o para dis­fru­tar de un té inglés tradi­cional al aire libre.
  1. Old Farm­house (Stow-on-the-Wold) En el pin­toresco pueblo de Stow-on-the-Wold, cono­ci­do por sus calles ado­quinadas y sus tien­das de antigüedades, la Old Farm­house es una encan­ta­do­ra casa de cam­po que ha sido ren­o­va­da para ofre­cer como­di­dad y lujo. Con una dec­o­ración rús­ti­ca y acoge­do­ra, esta casa de cam­po ofrece amplias habita­ciones con vis­tas a la campiña de los Cotswolds. 

  2. Cotswold Barns (Cotswolds Vil­lage) Para aque­l­los que bus­can una expe­ri­en­cia más pri­va­da, Cotswold Barns ofrece una serie de casas de cam­po con­ver­tidas en graneros de lujo en diver­sos pueb­los de los Cotswolds. Cada uno de ellos ha sido restau­ra­do man­te­nien­do el esti­lo arqui­tec­tóni­co tradi­cional pero con un toque con­tem­porá­neo. 

Al alo­jarte en una casa de cam­po en los Cotswolds, estarás rodea­do de his­to­ria. Muchos de los pueb­los cer­canos han man­tenido su apari­en­cia medieval o geor­giana, y puedes pasear por sus calles ado­quinadas y des­cubrir edi­fi­cios históri­cos, igle­sias antiguas y pubs tradi­cionales. Los pueb­los como Bour­ton-on-the-Water, Broad­way y Chip­ping Cam­p­den están llenos de encan­to y cul­tura local.

Los Cotswolds están llenos de his­to­ria, y puedes explo­rar castil­los medievales, igle­sias antiguas y casas históri­c­as. El Castil­lo de Sude­ley, la Igle­sia de St. Edward en Stow-on-the-Wold y la Casa de Cam­po de Hid­cote son solo algu­nas de las joyas históri­c­as que puedes vis­i­tar. Dis­fru­ta de una pin­toresca comi­da en un pub tradi­cional, o com­pra pro­duc­tos fres­cos en uno de los mer­ca­dos de los pueb­los. Las espe­cial­i­dades locales incluyen que­sos arte­sanales, cordero de los Cotswolds y sidra arte­sanal.

Alojarse en una mansión en la Toscana

¿Algu­na vez has soña­do con escapar a un lugar donde el arte, la his­to­ria, la gas­tronomía y los paisajes nat­u­rales se mez­clan de man­era per­fec­ta? Eso es exac­ta­mente lo que ofrece una man­sión en el cam­po en Toscana. Esta región ital­iana es famosa por sus col­i­nas cubier­tas de viñe­dos, oli­vares y pin­torescos pueb­los medievales. Alo­jarse en una man­sión en el cam­po toscano te per­mite exper­i­men­tar lo mejor de la Italia rur­al con el lujo, la ele­gan­cia y la tradi­ción que han car­ac­ter­i­za­do a la región durante sig­los. Las man­siones toscanas son ver­daderos refu­gios de paz. Imag­i­na comen­zar el día dis­fru­tan­do de un desayuno con pro­duc­tos locales como que­so, embu­ti­dos, miel y aceite de oli­va, mien­tras escuchas el suave susurro del vien­to entre los cipreses.

Estas casas son propiedades históri­c­as que han sido restau­radas para ofre­cer una expe­ri­en­cia de alo­jamien­to exclu­si­va. Estas vil­las rurales, gen­eral­mente con­stru­idas entre los sig­los XV y XIX, están hechas de piedra, ladrillo y már­mol, con teja­dos a dos aguas y jar­dines amplios. Lo que las hace tan espe­ciales es que muchas de ellas se encuen­tran en fin­cas de gran exten­sión, rodeadas de viñe­dos, oli­vares y huer­tos, lo que garan­ti­za un ambi­ente tran­qui­lo y pri­va­do.

El inte­ri­or de las man­siones toscanas es tan impre­sio­n­ante como su exte­ri­or. Con techos de vigas de madera, sue­los de ter­ra­co­ta, pare­des de piedra expues­ta y chime­neas de már­mol, cada estancia está dec­o­ra­da con ele­gan­cia, fusio­n­an­do lo clási­co y lo mod­er­no. Muchas de estas man­siones cuen­tan con varias habita­ciones y suites, amplias zonas comunes y has­ta pisci­na pri­va­da, lo que las con­vierte en un lugar ide­al para gru­pos o famil­ias que bus­can una estancia lujosa en un entorno históri­co.

  1. Vil­la La Mas­sa (Flo­ren­cia) Ubi­ca­da en las col­i­nas de Flo­ren­cia, Vil­la La Mas­sa es una man­sión de lujo que ofrece una expe­ri­en­cia inolvid­able en el cam­po. Esta vil­la históri­ca, con­stru­i­da en el siglo XVI, está rodea­da por un par­que pri­va­do con jar­dines de esti­lo ital­iano y viñe­dos. Los hués­pedes pueden dis­fru­tar de una pisci­na al aire libre, un spa de lujo y un restau­rante que ofrece lo mejor de la coci­na toscana. Des­de la vil­la se pueden realizar excur­siones a Flo­ren­cia, la cuna del Renacimien­to, que se encuen­tra a solo unos min­u­tos en coche.

  2. Castel­lo di Vic­arel­lo (Marem­ma) En la región viní­co­la de Marem­ma, Castel­lo di Vic­arel­lo es una man­sión medieval restau­ra­da que ofrece vis­tas panorámi­cas de las col­i­nas de la Toscana. Esta propiedad, que data del siglo XII, está rodea­da por más de 50 hec­táreas de viñe­dos y oli­vares. Los hués­pedes pueden dis­fru­tar de catas de vino exclu­si­vas, recor­rer los jar­dines, rela­jarse en la pisci­na infini­ta y par­tic­i­par en talleres de coci­na local. La vil­la tam­bién ofrece un ser­vi­cio per­son­al­iza­do, lo que la con­vierte en una opción per­fec­ta para una escapa­da román­ti­ca o para gru­pos de ami­gos que busquen pri­vaci­dad.

  3. Vil­la di Piaz­zano (Cor­tona) Esta vil­la toscana del siglo XVI está situ­a­da en las col­i­nas cer­canas a Cor­tona, uno de los pueb­los más boni­tos de la región.  La vil­la está rodea­da por olivos y ofrece una ubi­cación ide­al para explo­rar el valle de Chi­ana y otras local­i­dades históri­c­as cer­canas. Además, los hués­pedes pueden dis­fru­tar de una coci­na excep­cional y par­tic­i­par en activi­dades como catas de vino y vis­i­tas guiadas.

  4. La Ban­di­ta (Pien­za) En las col­i­nas de Pien­za, cono­ci­da por su belleza arqui­tec­tóni­ca y su que­so pecori­no, La Ban­di­ta es una man­sión rur­al que ofrece un ambi­ente lujoso y pri­va­do. Esta propiedad, que ha sido restau­ra­da con un enfoque mod­er­no, com­bi­na el encan­to rús­ti­co con el dis­eño con­tem­porá­neo. Los hués­pedes pueden dis­fru­tar de una pisci­na con vis­tas a las col­i­nas y explo­rar el entorno nat­ur­al a pie o en bici­cle­ta. La vil­la está ubi­ca­da cer­ca de var­ios par­ques nat­u­rales y ofrece fácil acce­so a la ciu­dad de Pien­za, que es Pat­ri­mo­nio de la Humanidad.

Activi­dades en la Toscana

  1. Recor­ri­do por viñe­dos y bode­gas La Toscana es famosa por su vino, espe­cial­mente el Chi­anti, el Brunel­lo di Mon­tal­ci­no y el Vino Nobile di Mon­tepul­ciano. Alo­jarte en una man­sión en el cam­po te da acce­so a las mejores bode­gas de la región. Muchas man­siones ofre­cen catas pri­vadas de vinos, recor­ri­dos por los viñe­dos y la opor­tu­nidad de apren­der sobre el pro­ce­so de pro­duc­ción del vino.

  2. Explo­rar pueb­los medievales Los pueb­los toscanos son cono­ci­dos por su belleza pin­toresca y su rica his­to­ria. Puedes vis­i­tar lugares como Cor­tona, Pien­za, Siena y San Gimignano, que pare­cen saca­dos de una postal. Pasear por sus calles ado­quinadas, des­cubrir sus igle­sias medievales y pro­bar la gas­tronomía local es una de las mejores man­eras de cono­cer la región.

  3. Senderis­mo y Ciclo­tur­is­mo La Toscana es un paraí­so para los amantes del senderis­mo y el ciclo­tur­is­mo. Hay numerosas rutas que atraviesan las col­i­nas. Algu­nas man­siones tam­bién ofre­cen bici­cle­tas para que puedas explo­rar a tu pro­pio rit­mo.

  4. Rela­jación y bien­es­tar Las man­siones en el cam­po sue­len con­tar con spas, masajes y ser­vi­cios de bien­es­tar para aque­l­los que bus­can una expe­ri­en­cia más rela­jante. Dis­fru­ta de un masaje al aire libre o de un tratamien­to de spa ren ple­na nat­u­raleza.

Alojarse en un Riad en Marruecos

Si algu­na vez has pasea­do por las laberín­ti­cas calles de una med­i­na mar­ro­quí, sabrás que el caos y el bul­li­cio pueden ser abru­madores. Pero, de repente, cruzas una puer­ta disc­re­ta y entras en otro mun­do: un riad, un autén­ti­co oasis de paz y belleza. Estas casas tradi­cionales, con sus patios inte­ri­ores, fuentes y mosaicos col­ori­dos, son una expe­ri­en­cia en sí mis­mas. Alo­jarse en un riad en Mar­rue­cos no es solo cuestión de des­can­so sino una inmer­sión en la cul­tura y la arqui­tec­tura mar­ro­quíes. De ello te hablam­os en el artícu­loDormir en riads: fun­da­men­tal cuan­do vamos a Mar­rue­cos .

¿Qué es un riad?

El tér­mi­no riad proviene del árabe y sig­nifi­ca “jardín”. Se tra­ta de una casa tradi­cional mar­ro­quí con un patio cen­tral, gen­eral­mente ador­na­do con fuentes, plan­tas y azule­jos col­ori­dos. Los riads fueron dis­eña­dos para ofre­cer pri­vaci­dad y tran­quil­i­dad, pro­te­gien­do a sus habi­tantes del calor y del rui­do de la med­i­na.

Las habita­ciones sue­len estar dis­tribuidas alrede­dor del patio, con bal­cones abier­tos y detalles arte­sanales en cada rincón. Muchas veces los riads cuen­tan con una ter­raza en la azotea con vis­tas espec­tac­u­lares de la ciu­dad, donde los hués­pedes pueden rela­jarse con un té de men­ta mien­tras el sol se pone sobre la med­i­na.

  1. Riad Yas­mine (Mar­rakech)
    Insta­gram hizo famoso este riad bou­tique con su pisci­na de azule­jos verdes en el patio cen­tral. Es un paraí­so trop­i­cal escon­di­do en el corazón de la med­i­na de Mar­rakech, con un dis­eño que mez­cla tradi­ción y mod­ernidad.

  2. Riad Fes (Fez)
    Si bus­cas lujo en esta­do puro, este riad en la antigua cap­i­tal impe­r­i­al de Mar­rue­cos te sor­pren­derá con su arqui­tec­tura majes­tu­osa, mosaicos intrin­ca­dos y una pisci­na espec­tac­u­lar en la azotea.

  3. Riad Mum­tal Mahaz (Essaouira)
    Essaouira es con difer­en­cia uno de nue­stros rin­cones favoritos en Mar­rue­cos. Para alo­jarte te recomen­damos esta mar­avil­la que por unos 90 euros, te ofrece una suite de lujo de más de 40 met­ros cuadra­dos y con desayuno inclu­i­do.

Expe­ri­en­cia en un Riad

Alo­jarse en un riad no es solo una cuestión estéti­ca sino una inmer­sión cul­tur­al. Muchos riads ofre­cen expe­ri­en­cias autén­ti­cas como:

  • Ham­mam mar­ro­quí: Un baño de vapor tradi­cional con exfo­liación de jabón negro y masaje con aceite de argán.
  • Clases de coci­na: Aprende a preparar un autén­ti­co tajine de cordero o un cuscús con ver­duras.
  • Cena con músi­ca gnawa: Dis­fru­ta de una comi­da tradi­cional con músi­ca en vivo en el patio del riad.
  • Excur­siones pri­vadas: Des­de rutas por la med­i­na has­ta escapadas al desier­to o a las mon­tañas del Atlas.

Curiosi­dades 

🔹 Dis­eño intro­spec­ti­vo: A difer­en­cia de las casas euro­peas, los riads no tienen ven­tanas exte­ri­ores, lo que mantiene la pri­vaci­dad y la fres­cu­ra en el inte­ri­or.

🔹 Inspiración andalusí: La arqui­tec­tura de los riads está influ­en­ci­a­da por los pala­cios de Al-Ándalus, con ele­men­tos sim­i­lares a los de la Alham­bra de Grana­da.

🔹 Fuentes y fres­cu­ra: La pres­en­cia de agua en el patio no solo es estéti­ca sino que ayu­da a refres­car el ambi­ente en los calurosos días mar­ro­quíes.

🔹 Alo­jamien­tos de reyes y com­er­ciantes: Orig­i­nal­mente los riads eran res­i­den­cias de las famil­ias más ric­as de la ciu­dad, des­de com­er­ciantes has­ta la nobleza.

Alojarse en un hanok en Corea del Sur

Estas casas tradi­cionales core­anas, con sus techos cur­va­dos, puer­tas de papel han­ji y sue­los cale­fac­ciona­dos, ofre­cen una expe­ri­en­cia cul­tur­al úni­ca. Nosotros ya te con­ta­mos la expe­ri­en­cia tan expe­cial que fue alo­jarnos en un hanok en Gyeongju: aho­ra te toca a tí.

¿Qué es un hanok?

El hanok es una casa tradi­cional core­ana que data de la dinastía Joseon (1392–1897). Se car­ac­ter­i­za por  dis­eño en armonía con la nat­u­raleza y un sis­tema de cale­fac­ción lla­ma­do ondol, que mantiene el sue­lo tibio durante los fríos invier­nos core­anos. Los hanoks están con­stru­i­dos con madera, piedra y arcil­la y sus inte­ri­ores son min­i­mal­is­tas, con tatamis core­anos lla­ma­dos yo, que fun­cio­nan como col­chones enrol­lables para dormir. Lo mejor de todo es que están dis­eña­dos para ofre­cer paz y equi­lib­rio, sigu­ien­do los prin­ci­p­ios del feng shui core­ano.

¿Dónde alo­jarse en un hanok en Corea del Sur?

Si quieres exper­i­men­tar la vida en un hanok, aquí tienes algunos de los mejores lugares donde hospedarte:

Rakko­jae Hanok (Seúl)

Ubi­ca­do en el Buk­chon Hanok Vil­lage, este hanok de lujo com­bi­na la tradi­ción con la como­di­dad mod­er­na. Ofrece patios tran­qui­los, baños de piedra caliente y sesiones de té tradi­cionales.

Hanok Sodamjeong (Gyeongju)

Gyeongju es la cuna de los hanok, por lo que no encon­trarás lugar mejor para dis­fru­tar de dicha expe­ri­en­cia. Nosotros estu­vi­mos en este hotel tradi­cional que cuen­ta con sólo seis habita­ciones, por lo que el ambi­ente rezu­ma tran­quil­i­dad.

Rakko­jae Andong (Andong)

Si quieres cono­cer el lado más rur­al de Corea, Andong es el lugar per­fec­to. La aldea Fol­clóri­ca de Hahoe es Pat­ri­mo­nio de la Humanidad y este hanok es una joya arqui­tec­tóni­ca donde puedes sen­tir la esen­cia de la Corea antigua.

Además, muchos hanoks ofre­cen expe­ri­en­cias cul­tur­ales, como:

Cer­e­mo­nias del té – Aprende a preparar té core­ano de man­era tradi­cional.
Vestirse con han­bok – Puedes pon­erte el tra­je tradi­cional core­ano para unas fotos épi­cas.
Clases de caligrafía core­ana – Des­cubre el arte del hangul con pince­les y tin­ta.
Cenas tradi­cionales – Dis­fru­ta de platos como kim­chi, bul­go­gi y jeon en un ambi­ente históri­co.

Curiosi­dades sobre los Hanoks

📌 Casas bio­climáti­cas: Los hanoks están dis­eña­dos para ser fres­cos en ver­a­no y cáli­dos en invier­no sin necesi­dad de aire acondi­ciona­do ni cale­fac­ción eléc­tri­ca.

📌 Difer­en­cias regionales: En el sur de Corea, los hanoks tienen techos cur­va­dos más pro­nun­ci­a­dos, mien­tras que en el norte son más bajos y cer­ra­dos para pro­te­gerse del frío.

📌 Sím­bo­lo de esta­tus: En la época Joseon, solo los nobles podían con­stru­ir hanoks con teja­dos de tejas; los campesinos tenían que con­for­marse con teja­dos de paja.

📌 El “efec­to zen”: La armonía del dis­eño del hanok ayu­da a reducir el estrés y fomen­tar la tran­quil­i­dad men­tal.

 


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