Hoteles que aparecen en películas: dónde y cómo encontrarlos

¿Quién no ha vis­to algu­na vez una pelícu­la o una serie y ha sus­pi­ra­do por poder alo­jarse en los mis­mos hote­les donde lo hacían los pro­tag­o­nistas? Muchos de estos hote­les son fic­ti­cios, dec­o­ra­dos de fic­ción para extra­or­di­nar­ias his­to­rias de celu­loide, pero las más de las veces son hote­les reales que han encon­tra­do el vehícu­lo per­fec­to para pro­mo­cionarse. Y es que no hay mejor pub­li­ci­dad que la que brin­dan la pequeña y gran pan­talla. Vayamos por tan­to a recor­rer algunos de estos hote­les míti­cos y a pon­er­los en esa lista de “alo­jamien­tos pen­di­entes” con los que todos algu­na vez hemos soña­do.

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Timberline Lodge y Stanley Hotel: los hoteles de “El Resplandor”

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Pese a que Stephen King siem­pre renegó de la ver­sión de “El Res­p­lan­dor” que hizo el polémi­co Stan­ley Kubrick, para mí con­tinúa sien­do una de las mejores pelícu­las de ter­ror de todos los tiem­pos. Aunque Jack Nichol­son se con­sagrara con uno de los mejores pape­les de su car­rera, el ver­dadero pro­tag­o­nista de la his­to­ria era este hotel mag­ní­fi­co, el Over­look en la pelícu­la y el Tim­ber­line Lodge en la vida real. Un hotel con vida propia, en el sen­ti­do más estric­to de la expre­sión, que se qued­a­ba desier­to en invier­no y desa­ta­ba su furia infer­nal mien­tras la nieve se acu­mu­la­ba en el exte­ri­or.

En la real­i­dad el Tim­ber­line Lodge es un lugar bas­tante menos ame­nazador, un resort de semi­lu­jo des­ti­na­do a los que quieren esquiar en cualquier época del año. Se encuen­tra en el Monte Hood, a cien kilómet­ros de Port­land, en el esta­do de Ore­gon y sus tar­i­fas parten des­de los 140 euros la habitación doble: más que ase­quible si quieres pasar allí sólo una noche. Eso sí, avisamos, para no decep­cionarte, que los inte­ri­ores del film fueron roda­dos en unos estu­dios de Lon­dres y que tam­poco existe en el Tim­ber­line ese laber­in­to de setos donde Nichol­son vaga­ba con la cabeza per­di­da en ple­na noche. No obstante, si eres muy fan de la pelícu­la, tan­to como lo soy yo, te recomien­do que no te pier­das el doc­u­men­tal “Room 237”, donde se anal­izan los cien­tos de sím­bo­los y secre­tos ocul­tos que el direc­tor “escondió” en la fil­mación.

Como comenta­ba antes, King quedó muy descon­tento con la adaptación que hizo Kubrik, has­ta el pun­to de pro­ducir él mis­mo una minis­erie en la que sí aparecía el hotel Stan­ley, el mis­mo en el que King se había inspi­ra­do para escribir la nov­ela. Situ­a­do en el esta­do de Col­orado, en las Mon­tañas Rocosas, este hotel está con­sid­er­a­do uno de los “hote­les malditos de Esta­dos Unidos”.

Stanley Hotel

El pro­pio Stephen King vivió algunos de estos extraños episo­dios cuan­do se alo­jó allí con su famil­ia, más conc­re­ta­mente en la habitación 217 (luego Kubrik la cam­biaría a la 237 en el Tim­ber­line Lodge para que la 217 no creara rec­ha­zo en los hués­pedes y quedara eter­na­mente des­ocu­pa­da). En dicha habitación una camar­era había recibido una descar­ga eléc­tri­ca en 1911 y des­de entonces en ese mis­mo cuar­to los clientes se que­ja­ban de que “sucedían cosas”.

Era víspera de Hal­loween y los King eran los úni­cos hués­pedes ya que el hotel esta­ba a pun­to de cer­rar por fin de tem­po­ra­da. Cenaron solos en el salón prin­ci­pal, rodea­d­os de sil­las recogi­das sobre mesas, y de noche King paseó por el hotel, has­ta lle­gar al bar desier­to donde empezó a bar­run­tar el per­son­aje de Jack Tor­rance. King pasó una mala noche, llena de pesadil­las, y al día sigu­iente ya tenía en mente la semi­l­la de lo que sería “El Res­p­lan­dor”, una de sus mejores obra la cants. Por cier­to, el hotel Stan­ley acabó clausuran­do la habitación 217 porque eran muchos clientes los que al alo­jarse allí, sen­tían una pres­en­cia malé­fi­ca que se nega­ba a acep­tar extraños en sus aposen­tos.

Beverly Wilshire — “Pretty Woman”

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Este míti­co hotel de Los Ange­les, donde cada año se cel­e­bra la cer­e­mo­nia de entre­ga de pre­mios de los Glo­bos de Oro, prob­a­ble­mente sea uno de los hote­les que en todo el mun­do más roda­jes ha acogi­do. Pelícu­las como “Superde­tec­tive en Hol­ly­wood”, “Amer­i­can Gigo­lo”, “Vivir y morir en Los Ange­les”, “Whit­ney”, “Cuan­do lle­ga la noche” o “Hui­da del Plan­e­ta de los Simios” son sólo algu­nas de las que esco­gieron como esce­nario este hotel que apun­to está de cumplir un año de vida.

En cualquier caso, si hay una pelícu­la que eter­na­mente quedará aso­ci­a­da a la ima­gen del Bev­er­ly esta es “Pret­ty Woman”. Has­ta el pun­to de que el pro­pio hotel, cono­ce­dores de la can­ti­dad de fans mitó­manos que hay dis­puestos a dejarse un din­er­al, ofre­cen el paque­te “Pret­ty Woman For A Day”. El afor­tu­na­do (o afor­tu­na­da) que pue­da y quiera pagar­lo (entre 15.000 y 100.000 dólares sale la bro­ma) dormirá en la Suite Pres­i­den­cial (donde han per­noc­ta­do Elvis Pres­ley o el pres­i­dente Oba­ma). Después recor­rerá con un asis­tente per­son­al las lujosas tien­das de Rodeo Dri­ve por donde iba de com­pras Julia Roberts, dis­fru­tará de tratamien­tos exclu­sivos en el spa del hotel y sesiones de man­i­cu­ra en el Nail Bar. Un coche de lujo os lle­vará a cenar a la Grey­stone Man­sion, donde Roberts y Richard Gere vivían una jor­na­da campestre jun­to a la alta sociedad cal­i­for­ni­ana. Si no puedes per­mi­tirte esta expe­ri­en­cia VIP, puedes darte el capri­cho de alo­jarte sólo una noche. La habitación más económi­ca cues­ta alrede­dor de 540 euros.

Ravla Khempur — “El exótico hotel Marigold”

Marigold

Otra de las pelícu­las más entrañables de los últi­mos años es “El exóti­co hotel Marigold” (muy recomend­able tam­bién la segun­da parte). La tra­ma gira en torno a un grupo de jubi­la­dos que se trasla­da a vivir a la India al que se supone que es un hotel de ensueño y que sin embar­go es un edi­fi­cio deca­dente que dista mucho de lo que les vendieron en los fol­letos. Sin embar­go, en la prác­ti­ca el Ravla Khempur es un pre­cioso hotel bou­tique con­stru­i­do en 1620, un palacete situ­a­do en un pueblo minús­cu­lo del esta­do de Rajastán, en medio del cam­po, aunque en la pelícu­la pareciera que esta­ba en la bul­li­ciosa Jaipur.

El hotel, que actual­mente regen­ta una famil­ia noble hindú, fue cono­ci­do en su día por la cría de cabal­los de la raza Mar­wari, habit­uales en las bodas de famil­ias acau­dal­adas por sus dotes para el baile. Aún hoy en día en sus estab­los viv­en una doce­na de cabal­los. Con una azotea que brin­da anocheceres mar­avil­losos y un patio donde poder desayu­nar al aire libre, el Ravla se con­vierte en una buenísi­ma opción en un via­je por India, sabi­en­do que las habita­ciones salen por 70 euros, un módi­co pre­cio si tienes en cuen­ta que vas a dormir en un hotel de pelícu­la (nun­ca mejor dicho).

Fontainebleau Miami Beach — “Scarface”

Al Paci­no tiene en su haber pelícu­las aco­jo­nantes pero qué queréis que os diga, en mi opinión ningu­na que supere a “Scar­face”, que se tradu­jo al castel­lano como “El pre­cio del poder”. Tony Mon­tana quedará en la his­to­ria del cine como uno de los per­son­ajes más queri­dos u odi­a­dos por su fal­ta de escrúpu­los (en mi caso ¡le amo!). Pero tam­bién quedarán para la pos­teri­dad esce­nas como el san­gri­en­to final (¿quién no recuer­da aquel míti­co “say hel­lo to my lit­tle friend!”) o esta de la pisci­na en el hotel Fontainebleau.

 

El Fontainebleau Mia­mi Beach (habita­ciones a par­tir de 70 euros) es otro de los clási­cos en la indus­tria cin­e­matográ­fi­ca. Aquí tam­bién se rodó “El guardaes­pal­das”, “Goldfin­ger”, “Loca Acad­e­mia de Policía 5”, “El espe­cial­ista” y apare­ció en la serie  de “Los Sopra­no”.

Oakley Court — “Rocky Horror Picture Show”

rocky horror

A ape­nas 20 min­u­tos del aerop­uer­to de Heathrow en Lon­dres se encuen­tra Oak­ley Court, un hotel vic­to­ri­ano donde se rodaron varias pelícu­las de ter­ror (aca­so la más cono­ci­da sea “The brides of Drac­u­la”) pero que adquir­ió espe­cial pop­u­lar­i­dad al encar­nar en la míti­ca “The Rocky Hor­ror Pic­ture Show” el castil­lo del Dr. Frank N Furter, más cono­ci­do como The Franken­stein Place. En hon­or a la pelícu­la ofre­cen un paque­te para dos, la Ulti­mate Rocky Hor­ror Gift Expe­ri­ence. Afor­tu­nada­mente, el hotel se encuen­tra en mejor esta­do que cuan­do se grabó la pelícu­la en 1975 y Susan Saran­don agar­ró una neu­monía porque no había cale­fac­ción.

Mountain Lake Hotel — “Dirty Dancing”

Hotel Dirty Dancing

Se encuen­tra en el pueblo de Pem­broke, en el esta­do de Vir­ginia, y se ha con­ver­tido en uno de los hote­les más famosos del mun­do gra­cias a una pelícu­la que mar­có una época: “Dirty Danc­ing”. En este pre­cioso hotel lleno de famil­ias (que en el film se conocía como Resort Keller­man’s) vivían su par­tic­u­lar his­to­ria de amor Patrick Swayze y Jen­nifer Grey al rit­mo de “The time of my life”.

En un entorno extra­or­di­nario, cer­ca de la Cordillera Azul, en pleno corazón de los Apalach­es, con­sti­tuye una desconex­ión abso­lu­ta del aje­treo de la gran ciu­dad. Cabañas y habita­ciones que oscilan entre los 150 y los 600 dólares, disponibles para alo­jar a gru­pos de has­ta 14 per­sonas. El hotel cuen­ta con dos restau­rantes, el Har­vest y el  Stony Creek Tav­ern; además podrás hac­er un mon­tón de activi­dades al aire libre como balon­ces­to, man­u­al­i­dades o tiro con arco. Y con­te­s­tando a la deman­da de los fans, varas veces al año orga­ni­zan fines de sem­ana temáti­cos, los Dirty Danc­ing Week­ends, con un mon­tón de even­tos en torno a la pelícu­la y en los que no fal­tan las clases de baile.

Ritz-Carlton Phulay Bay — “Resacón 2 ¡Ahora en Tailandia!”

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Com­pren­do que la saga de las tres pelícu­las de “The Hang­over” tiran de un humor no apto para todos los públi­cos. Pero yo qué queréis que os diga ¡me tron­cho con ellas y espe­cial­mente con Bradley Coop­er! Quizás con la que más me he reí­do es con la segun­da, que tan­tísi­mos recuer­dos me ha traí­do de mis via­jes por Tai­lan­dia. Des­de esas sór­di­das calle­jue­las de Bangkok al mar­avil­losísi­mo hotel del final de la pelícu­la, que no es otro que el lujoso Ritz-Carl­ton Phu­lay Bay, un cin­co estrel­las espec­tac­u­lar.

Ubi­ca­do en una de las costas más boni­tas de Kra­bi, con vis­tas al cristal­i­no mar de Andamán, el Ritz-Carl­ton es el paraí­so en la tier­ra. Trein­ta vil­las con camas de cua­tro met­ros de anchu­ra, pisci­nas pri­vadas, jacuzzi al aire libre y restau­rantes que orga­ni­zan cenas pri­vadas a tu gus­to en la playa a la luz de las velas. Las habita­ciones más baratas a 490 euros la noche, las vil­las se van has­ta casi los 5.000 dólares.

The Palace of the Lost City — “Juntos y Revueltos”

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Hay una pelícu­la de Adam San­dler y Drew Bar­ry­more bas­tante ton­tor­rona, “Jun­tos y Revuel­tos”, de esas que te pones un sába­do después de com­er para ver si te quedas soba­do en diez min­u­tos. Los chistes son baratos y la tra­ma idiotesca pero ojo, si merece la pena tra­garse esta pon­zoña es porque durante bue­na parte del film aparece uno de los hote­les más fasci­nantes del mun­do.

Hablam­os del que está con­sid­er­a­do el hotel más impre­sio­n­ante de toda África, el The Palace of the Lost City. Ubi­ca­do en Sudáfrica, en el cráter de un vol­cán extin­to, la dec­o­ración se ha inspi­ra­do en las tribus indí­ge­nas (pero a todo lujo, claro). Cas­cadas, jar­dines que te harán sen­tir en la jungla, escul­turas de todo tipo de ani­males, una playa arti­fi­cial, via­jes en globo sobre el par­que nat­ur­al que lo rodea… Vamos, que no nos extraña que cada vez que Michael Jack­son pis­a­ba tier­ras africanas, viniera direc­ta­mente aquí porque este era su hotel favorito.


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