Road trip por la Ruta 61 — Preparativos

Si hay un país por el que real­mente es un autén­ti­co plac­er con­ducir, deján­dose lle­var por car­reteras inter­minables con el hor­i­zonte como úni­ca meta, este es Esta­dos Unidos. La inmen­si­dad del ter­ri­to­rio de esta nación-con­ti­nente es tal y tan vari­a­da que las opciones para dis­eñar difer­entes rutas se anto­jan infini­tas. Des­de los paisajes hela­dos de Alas­ka a las palmeras y vol­canes de Hawaii, sus 50 esta­dos, tan difer­entes unos de otros, nos ofre­cen inter­minables posi­bil­i­dades y con­ta­mos además con un pun­to a nue­stro favor: la gasoli­na (que allí se mide en galones) se encuen­tra a la mitad de pre­cio que en España. Nosotros en este via­je, yen­do cua­tro per­sonas, en tres sem­anas hemos gas­ta­do aprox­i­mada­mente 50 euros en com­bustible por cabeza, recor­rien­do nada más y nada menos que siete esta­dos. Una bic­o­ca.

Ruta 61 Estados Unidos

Otro tema es que dejan­do el tema de la gasoli­na, que sí com­pen­sa, nos hemos encon­tra­do con una USA carísi­ma, a unos nive­les que muchas veces rozan los pre­cios en Escan­di­navia. He nota­do unas difer­en­cias bru­tales respec­to a mis tres ante­ri­ores via­jes a Esta­dos Unidos: el dólar está fortísi­mo, prac­ti­ca­mente al niv­el del euro. En la fecha de nue­stro via­je, te com­pra­ban los dólares a 1,30 euros y te los vendían a 1,10. Con el incon­ve­niente aña­di­do de que el pre­cio de la vida se ha incre­men­ta­do muchísi­mo, espe­cial­mente en ciu­dades más grandes como Chica­go o Nue­va Orleans. Inclu­so en los super­me­r­ca­dos más modestos era habit­u­al ver un sólo yogourt a 1,50 dólares o un paque­te de jamón york por casi cin­co.

Las ofer­tas de mote­les de car­retera ya no son esos chol­los de antaño, cuan­do podías encon­trar alo­jamien­to con desayuno incluí­do a poco más de 25 dólares la habitación doble: los pre­cios de los Super 8, los Motel 6, los Days Inn o los Bud­get, por citar algu­nas de las cade­nas más pop­u­lares, se sitúan en torno a los 60 / 70 dólares y no porque se hayan mejo­ra­do demasi­a­do los ser­vi­cios. Avi­so de todo esto para que, antes de comen­zar a des­gra­nar la ruta y aún así pro­poneros alter­na­ti­vas varias para ahor­rar (aunque con más esfuer­zo que antigua­mente), asim­iléis que el pre­cio final del via­je ha sido alto, unos 2.400 euros por per­sona, prob­a­ble­mente el via­je más caro que he real­iza­do nun­ca, sobre todo tenien­do en cuen­ta que en los últi­mos diez años he via­ja­do varias veces a Asia y acos­tum­bra­da a los pre­cios de allí (inclu­so en país­es con fama de caros como Japón), los de USA me han pare­ci­do fran­ca­mente des­or­bita­dos.

En mi caso, no obstante, ha com­pen­sa­do porque en mi opinión hemos hecho una de las rutas más boni­tas e intere­santes del mun­do, una de esas impre­scindibles que cualquier buen via­jero debería lle­var a la prác­ti­ca algu­na vez en la vida. Volvería atrás y gas­taría has­ta el últi­mo cen­ta­vo de nue­vo porque merece mucho la pena. Y si tienes en cuen­ta que un via­je de estos pre­cios lo vas a realizar como mucho una vez cada ocho o diez años, si puedes, per­mítete el capri­cho porque vas a regre­sar a casa con una son­risa de ore­ja. Siem­pre puedes hac­er como nosotros: ir pagan­do los gas­tos poco a poco, como hemos ido hacien­do a lo largo del año. Primero los vue­los, luego reser­var los alo­jamien­tos, pagar el alquil­er del coche y final­mente ya en ruta los gas­tos finales de man­ten­erte allí. De este modo, si te vas frac­cio­nan­do los pagos, te darás cuen­ta que al final no es tan­tísi­mo dinero si lo com­paras con lo que se gas­ta mucha gente en cam­biar las llan­tas del coche o en un abono para ir al fút­bol, ahí ya entran las pri­or­i­dades de cada per­sona y los míos se cen­tran en via­jar. A mi, pese a supon­erme un esfuer­zo económi­co impor­tante, me ha pare­ci­do un sueño hecho real­i­dad, de esos que se cumplen no tan­tas veces en la vida.

Diseño de la ruta

 

Anal­iza de cuán­tos días dispones, qué zonas quieres cubrir exac­ta­mente, lo que te quieres gas­tar y qué lugares te intere­san más que otros. Parece algo no muy com­pli­ca­do pero, como comenta­ba antes, USA da para tan­to que es impor­tante que te cen­tres en qué área ele­gir, abar­car el país entero es tarea imposi­ble a no ser que dispon­gas de meses y meses y una bue­na cifra en la cuen­ta ban­car­ia. Hay algu­nas rutas más pop­u­lares que otras: Cal­i­for­nia, la Ruta 66, la Ruta del Mis­sis­sip­pi, la Cos­ta Este, Flori­da, los esta­dos fron­ter­i­zos con Méx­i­co… Nosotros en esta ocasión abar­camos un poco de todo porque es lo bueno que ofrece esta zona inte­ri­or del país: com­bi­namos la Ruta del Blues (la de la High­way 61) con la del Mis­sis­sip­pi, añadi­mos un tramo de la Ruta 66 y algu­nas partes de esta­dos como Illi­nois, Arkansas y Texas

A la hora de dis­eñar el via­je me vi hacien­do enca­jes de bolil­los para coor­di­nar todos los días, no quedarme cor­ta en las estancias más largas pero al mis­mo tiem­po no sufrir la sen­sación de ir con la lengua fuera. Así que el primer paso que te recomien­do lle­var a cabo en el momen­to de plan­i­ficar el recor­ri­do es que por medio de Google Maps o apli­ca­ciones sim­i­lares, cal­cules la dis­tan­cia entre unas ciu­dades y otras y tires por lo bajo. La máx­i­ma de veloci­dad es de unos 110 kilómet­ros por hora (aprox­i­mada­mente unas 70 mil­las, una mil­la equiv­ale a 1,6 kilómet­ros) pero sólo en algunos pun­tos, en otros inclu­so menos, , lo que te va a ralen­ti­zar algo el via­je. Es mejor que supri­mas algún des­ti­no si ves que vas a ir ago­b­i­a­do de tiem­po. Como siem­pre digo, mejor ver dos cosas bien que cin­co mal. Nues­tra ruta quedó final­mente así:

Día 1 — Lle­ga­da a Chica­go. Chica­go (Illinois)-Charleston (Illi­nois). 187 mil­las / 300 kilómet­ros.
 
Día 2 — Comu­nidad amish de Illi­nois (Arco­la y Arthur)- Saint Louis (Mis­souri) . 138 mil­las / 222 kilómet­ros
 
Día 3 — Saint Louis (Mis­souri)
 
Día 4 — Saint Louis (Mis­souri) — Nashville (Ten­nessee) . 308 mil­las / 495 kilómet­ros
 
Día 5 — Nashville (Ten­nessee)
 
Día 6 — Nashville (Ten­nessee) — Mem­phis (Ten­nessee) . 213 mil­las / 342 kilómet­ros
 
Día 7 — Mem­phis (Ten­nessee) — Nue­va Orleans (Louisiana) . 395 mil­las / 635 kilómet­ros
 
Día 8 — Nue­va Orleans (Louisiana)
 
Día 9 — Nue­va Orleans (Louisiana)
 
Día 10 — Nue­va Orleans (Louisiana)
 
Día 11 — Nue­va Orleans (Louisiana) — Clarks­dale (Mis­sis­sip­pi) . 336 mil­las / 540 kilómet­ros
 
Día 12 — Clarks­dale (Mis­sis­sip­pi) — Murfrees­boro (Arkansas) . 250 mil­las / 402 kilómet­ros
 
Día 13 — Murfrees­boro (Arkansas) — Fort Worth (Texas) . 263 mil­las / 423 kilómet­ros
 
Día 14 — Texas
 
Día 15 — Texas
 
Día 16 — Dal­las (Texas) — Eure­ka Springs (Arkansas) — 381 mil­las / 612 kilómet­ros
 
Día 17 — Eure­ka Springs (Arkansas) — Spring­field (Illi­nois) — 390 mil­las / 627 kilómet­ros
 
Día 18 — Spring­field (Illi­nois) — Ruta 66 (Pon­ti­ac y Joli­et) — Chica­go (Illi­nois) . 218 mil­las / 350 kilómet­ros
 
Día 19 — Chica­go
 
Día 20 — Chica­go
 
Día 21 — Chica­go — España
 
Día 22 — Lle­ga­da a Madrid
 

En resumen: cer­ca de 5.000 kilómet­ros. Insis­to en el gas­to bajísi­mo de aprox­i­mada­mente 200 euros de gasoli­na para todo el via­je (50 euros por cabeza al ir cua­tro). A pri­ori puede pare­cer una dis­tan­cia recor­ri­da bas­tante grande pero a nosotros no se nos hizo en ningún momen­to ago­b­iante el itin­er­ario: el pro­pio via­je por car­retera ya en un dis­frute en sí vien­do qué paisajes atraviesas y además en las autovías hay mul­ti­tud de áreas de ser­vi­cio bien sur­tidas (con baños límp­isi­mos, fol­letos y revis­tas de tur­is­mo del esta­do correspondiente,lo que nos vino de fábu­la para ampli­ar aún más la infor­ma­ción que ya llevábamos) y mul­ti­tud de restau­rantes donde hac­er una para­da y pegarse un des­can­si­to.

Aquí tenéis los difer­entes relatos de cada eta­pa:

 

Primera eta­pa

Segun­da eta­pa

 

Sacarse el ESTA

 

 

Más datos. Indis­pens­able (lo primero que debes hac­er nada más sacar el bil­lete): com­ple­men­tar por inter­net el doc­u­men­to, la ESTA, que te per­mi­tirá la entra­da a USA. Ahí aba­jo os dejo el link donde hac­er los trámites. Sin él ni siquiera te per­mi­tirán embar­car al avión aunque no es nece­sario que lo lleves impre­so (no está de más que aún así lleves apun­ta­da la clave de tu número de solic­i­tud), en el momen­to que pagas los 14 dólares y te dan la aprobación, tus datos quedan en el lis­ta­do de la policía de adu­a­nas. El doc­u­men­to tiene una validez de dos años por lo que si durante ese peri­o­do de tiem­po quieres volver a los States no has de volver a solic­i­tar­lo. Una cosa en la que se ha mejo­ra­do respec­to a hace unos años es que aho­ra los trámites de adu­a­nas, donde el policía de turno te inter­rog­a­rá acer­ca de los motivos de tu via­je y for­mal­i­dades varias, se real­izan aho­ra en los país­es de ori­gen del vue­lo (nosotros lo hici­mos en Dublin) y no al lle­gar a Esta­dos Unidos: es la primera vez que ater­ri­zo allí sin ten­er que esper­ar colas kilo­métri­c­as para que te dejen pasar. Sobra decir que tam­bién nece­si­tas ten­er el pas­aporte elec­tróni­co en regla. Y hay que lle­var una direc­ción (la del primer hotel donde estés, por ejem­p­lo) para apor­tar en la doc­u­mentación.

 
 

Vuelos

 

Tras mirar y remi­rar con un mon­tón de com­pañías (los pre­cios en Sep­tiem­bre están altísi­mos, a una media de 850 / 900 euros) con­seguimos sacar un Madrid-Chica­go ida y vuelta por 730 euros por per­sona con la com­pañía irlan­desa Aer Lin­gus con escala en Dublin. Aerolínea de niv­el de cal­i­dad mucho más bajo que otras con las que he vola­do allí como Iberia o Amer­i­can Air­lines (los asien­tos eran estrechísi­mos) pero nos suponía un ahor­ro con­sid­er­able y además los vue­los salieron sin prob­le­ma ninguno de pun­tu­al­i­dad. Avi­so, eso sí, pre­sen­tarse en el aerop­uer­to amer­i­cano de turno con al menos cua­tro horas de antelación. No exagero. Nosotros, jun­to a otros muchos más pasajeros del mis­mo vue­lo, estábamos fac­turan­do las male­tas dos horas y media antes y tar­damos más de una hora en lograr pasar los trámites de los escáneres (miles de per­sonas esperan­do a escán­er de cuer­po entero, prue­bas de explo­sivos en las pal­mas de las manos, vamos, unos con­troles de seguri­dad en los que sólo les fal­ta desnudarte).

Seguro médico

 

Seguro médi­co: impre­scindible. Que te escay­olen un bra­zo puede supon­erte 3.000 euros así como quien no quiere la cosa. Siem­pre acon­se­jo con­tratar seguro se via­je a donde se via­je pero si es a Esta­dos Unidos, lo recomien­do con más ahín­co. Nosotros siem­pre lo lle­va­mos con Inter­mundi­al (unos 80 euros por per­sona por 22 días de via­je), afor­tu­nada­mente no tuvi­mos que usar­lo pero impor­tan­tísi­mo ten­er las espal­das cubier­tas.
 
 

Dinero y nivel de vida

 

Como digo, el dólar está imbat­i­ble. Tiramos casi siem­pre de cajeros, hay ATM automáti­cos por todos sitios (la media de comisión era de unos 2,75 dólares por cada 200 que sacas del cajero). Las propinas en USA, des­de entre un 15% y un 20%, son oblig­a­to­rias ya que de ellas se nutre el suel­do del emplea­do, lo que sig­nifi­ca que la cuen­ta se incre­men­ta bas­tante cada vez que sales a com­er o cenar (el 15% de las propinas tam­bién se apli­ca a los taxis­tas y mozos de hotel). Y ya de por sí no es bara­to a no ser que vayas a cade­nas muy cutres de fast food, que las hay a cien­tos. Nosotros qui­tan­do una vez que no nos quedó mas reme­dio por pil­larnos en mitad de la nada, nos las pisamos: la comi­da es basuril­la y pre­fab­ri­ca­da. Lo iréis vien­do a través del rela­to del via­je pero la may­oría de los restau­rantes en los que estu­vi­mos el pre­cio por cabeza no solía bajar de 25 dólares por per­sona y os hablo de un pla­to y una cerveza.

Luego está la opción de com­prar comi­das en los super­me­r­ca­dos, que tam­bién lo hici­mos a menudo (recuer­da que las fru­tas y ver­duras se miden en libras, no en kilos, una libra son 0,45 kilo­gramos). Pese a tirar nor­mal­mente de cade­nas económi­cas que en España equiv­al­drían al Lidl o Mer­cadona, tipo las Dol­lar Stores, los pre­cios muy abul­ta­dos si com­para­mos con España. ¿Ejem­p­los? Un paque­te de pas­ta 3 dólares, pan de molde 3 dólares, piz­za con­ge­la­da para dos 8 dólares, 2 litros de agua min­er­al 2 dólares, un paque­te de 4 yogures 4 dólares… en esos pre­cios nos move­mos y hablam­os de sus mar­cas blan­cas. Te gastabas 70 dólares y habías com­pra­do cua­tro chor­radas para día y medio. Aún así, sigue com­pen­san­do en relación a salir de restau­rantes: nosotros las noches que llegábamos muy cansa­dos, nos hacíamos la cena en plan casero o nos traíamos un par de ban­de­jas de sushi (que esas sí que están más baratas que en España).

Avi­so tam­bién que son muchos los restau­rantes que no sir­ven alco­hol, muchas veces este sólo puede encon­trarse en las licor­erías, ahí depende tam­bién de las leyes propias de cada esta­do porque por ejem­p­lo en Illi­nois sí era nor­mal poder encon­trar­lo en los super­me­r­ca­dos. Las cervezas amer­i­canas, por cier­to, tipo la Bud­weiss­er, Miller o New­cas­tle, en gen­er­al bas­tante medioc­res y caras, a una media de 5 o 6 dólares en cualquier local nor­mal­i­to. La may­or parte de las veces com­pens­a­ba pagar un par de euros adi­cionales por tomar una arte­sanal de importación, gen­eral­mente bel­gas.

Alojamiento

 

Si vas a moverte de motel en motel, puedes ir per­fec­ta­mente sin reser­vas porque las car­reteras están pla­gadas, el esta­dounidense medio via­ja muchísi­mo por su país, tan­to por cur­ro como por ocio,y es muy nor­mal alo­jarse en mote­les en vez de hote­les al uso europeo. Tienen la ven­ta­ja de ser la opción más económi­ca excep­tuan­do los hostales y el con­tra de ser bas­tante imper­son­ales pero eso sí, con habita­ciones grandísi­mas de unos 30 met­ros como mín­i­mo y todos los ser­vi­cios (wifi, secador, microon­das, frig­orí­fi­co y un desayuno bas­tante bási­co).
 

Como nosotros teníamos la ruta bas­tante clara, decidi­mos realizar pre­vi­a­mente todas las reser­vas a través de Book­ing, en cada eta­pa del blog os iré detal­lan­do cada motel en el que estu­vi­mos. Para Chica­go y Nue­va Orleans, vien­do que los pre­cios de los hote­les eran pro­hibitivos (unos 150 euros la doble) opta­mos por Airbnb y alquil­am­os una casa en cada ciu­dad. Expe­ri­en­cias super pos­i­ti­vas, pre­ciosas ambas casas, bien ubi­cadas, grandísi­mas, en plan amer­i­cano (con su porchecito y todo) y todo tipo de como­di­dades.

Los otros dos hote­les restantes en los que estu­vi­mos, el Shack Up Inn y el Dia­mond Caves, los reser­va­mos direc­ta­mente a través de su pági­na (en el primero se paga al lle­gar y en el segun­do te cobran por ade­lan­ta­do la mitad de la reser­va). Y otra cosa, si eres alér­gi­co a los ácaros, ten en cuen­ta que el 90% de los mote­les tienen moque­ta

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motel

 
 

Seguridad

 

Tam­poco hay que empara­noiarse cuan­do uno via­je a USA pero ha de ten­er una cosa muy pre­sente: cualquiera puede lle­var un arma en la guan­tera del coche. Hay que ten­er en cuen­ta que hay 90 armas de fuego por cada 100 ciu­dadanos. En esta foto de aquí aba­jo podéis ver un avi­so que se encuen­tra en mul­ti­tud de rin­cones en USA, des­de cafeterías, tien­das o hos­pi­tales a aerop­uer­tos. Nosotros además via­jábamos por algu­nas de las ciu­dades más peli­grosas de todo el país, como Mem­phis, Chica­go o Nue­va Orleans y hay que saber los bar­rios a evi­tar, espe­cial­mente por la noche.

Si tienes dudas, pre­gun­ta en tu hotel cuáles son las “zonas calientes”. Aún así, te encon­trarás durante todo el via­je, inclu­so por bar­rios más cén­tri­cos, a can­ti­dad de adic­tos al crack. Es una lás­ti­ma ver a tan­ta gente, gen­eral­mente pobre y negra, mal­vivien­do con ese prob­le­ma. Porque es un prob­le­ma (y gor­do) ante el que el gob­ier­no pre­fiere mirar hacia otro lado.

Sólo unos días antes de ir en Saint Louis, uno de nue­stros des­ti­nos, habían sufri­do dis­tur­bios raciales entre policía y población negra: los negros son may­oría en la may­or parte de los esta­dos que visi­ta­mos (sobre todo Louisiana y Mis­sis­sip­pi) y siguen sien­do una de las razas más cas­ti­gadas a niv­el económi­co y social. Aunque nos ven­dan la moto de que el racis­mo es cada vez menor en USA o que sea cier­to que en ciu­dades como Chica­go hay may­or inte­gración, en la prác­ti­ca aún se notan clara­mente los dis­tin­tos ghet­tos: en unos cuan­tos concier­tos que estu­vi­mos, pese a haber may­oría de población de col­or en la ciu­dad, el públi­co asis­tente éramos todos blan­cos. Nosotros, no obstante, a lo largo del via­je nos hemos sen­ti­do inmejorable­mente trata­dos por la gente de todas las razas, inclu­so en bar­rios en los que nos hemos alo­ja­do en los que éramos prac­ti­ca­mente los úni­cos blan­cos: el norteam­er­i­cano medio, pese a su injus­ta fama, suele ser muy hos­pi­ta­lario y agrad­able, ensegui­da te ayu­dan y te ini­cian una con­ver­sación, gente muy ami­ga­ble y en gen­er­al bien edu­ca­da, un gus­to para el via­jero, vamos.

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Coche de alquiler

 

Nosotros opta­mos por la com­pañía Dol­lar a través de Rental­cars, que hacen de inter­me­di­ar­ios, con recogi­da y devolu­ción en el aerop­uer­to O’hare de Chica­go. El pre­cio total unos 575 dólares por un Hyundai Elantra (bas­tante espa­cioso, con maletero grandote, y bajo con­sumo). El tema del aparcamien­to sí es otro extra que añadir al via­je. Aparcar en el cen­tro en ciu­dades como Nashville (donde la noche que fuimos a ver a ZZ Top cobra­ban a todo el mun­do 30 dólares por dejar­lo seis horas) o Nue­va Orleans o Dal­las (la mañana te salía por unos 12 dólares aprox­i­mada­mente) sale caro. Lo que ocurre que nosotros al ir cua­tro nos salía igual que cua­tro bil­letes de trans­porte públi­co de ida y vuelta así que tam­bién com­pens­a­ba uti­lizar los park­ings.

Lo cier­to es que en todo el via­je no cogi­mos ni un metro ni un bus ni un tran­vía, lo hici­mos todo en coche o pate­an­do. En los mote­les no hay prob­le­ma ninguno para aparcar ya que casi todos cuen­tan con su pro­pio aparcamien­to, por eso tam­bién merece la pena alo­jarse en ellos aunque estén en las afueras: durante el día dejas el coche en el cen­tro mien­tras la recor­res pero no has de pagar­lo tam­bién por la noche. Nosotros tam­bién con­trata­mos un aparati­to muy útil que se colo­ca pega­do a la luna delantera y sirve para no parar a pagar pea­jes ya que te lo des­cuen­ta automáti­ca­mente cuan­do pasas por uno. El GPS le llevábamos des­de casa con los mapas de USA descar­ga­dos de inter­net (esto tam­bién te supone un buen ahor­ro de dinero). En la pági­na de Vis­it Mis­sis­sip­pi tam­bién pro­por­cio­nan mapas gra­tu­itos.

Aunque en la agen­cia de alquil­er te digan que no se nece­si­ta el car­net de con­ducir inter­na­cional, siem­pre es mejor lle­var­lo por si te para la policía. Se trami­ta en las ofic­i­nas de Trá­fi­co de tu local­i­dad. Otra de las cosas bue­nas de la con­duc­ción en USA es que con­stan­te­mente verás carte­les indi­can­do pun­tos turís­ti­cos para vis­i­tar que quizás se te habían pasa­do por alto. Y sobre todo, aten­to a los ani­males que se puedan cruzar en la car­retera, des­de mofe­tas a cier­vos, tor­tu­gas, mapach­es, nutrias o zor­ros.

Con­ducir en Esta­dos Unidos es bas­tante más fácil sobre todo por un moti­vo: no hay cen­tros históri­cos de ori­gen medieval con calle­jones estrechísi­mos, allí muchas autovías tienen de cua­tro car­riles en ade­lante. Además, la gente suele ser bas­tante más respetu­osa con las nor­mas de trá­fi­co, debido a que es muy habit­u­al encon­trarse coches patrul­la en las car­reteras. La mul­ta por rebasar la veloci­dad per­mi­ti­da es de 175 dólares. Y ojo con beber alco­hol y con­ducir. Es una temeri­dad (para ti,para los que te acom­pañan y para los otros vehícu­los) en cualquier lugar del mun­do. Pero en USA supone que si das pos­i­ti­vo en un con­trol de alco­holemia puedes acabar con tus hue­sos en la cár­cel.

Medicamentos

 

Lle­va si quieres un botiquín bási­co des­de España pero por todo el país hay far­ma­cias tamaño super­me­r­ca­do, prin­ci­pal­mente las Wal­greens (las verás por todos lados). Además, en la adu­a­na te pueden hac­er abrir la male­ta y no per­mi­tir que pas­es cier­tos medica­men­tos (es recomend­able que llevéis las rec­etas des­de España, preferi­ble­mente redac­tadas en inglés). Venden miles de medica­men­tos sin rec­eta y para cosas muy nor­mal­i­tas (un catar­ro, una gas­troen­tiri­tis), te podrán aseso­rar los pro­pios depen­di­entes. Tam­bién tienen una bue­na sec­ción de droguería e higiene per­son­al con artícu­los muy bien de pre­cio. Aunque allí has­ta lleg­amos a com­prar has­ta una pla­ca de matrícu­la del vudú de Nue­va Orleans: venden un poco de todo, rol­lo los super­me­r­ca­dos Todo a 1 euro.

Comidas

 

Lo bueno de Esta­dos Unidos es que pese a que hacen cenas tem­pranas (en muchos restau­rantes el ser­vi­cio de cenas comien­za ¡a las tres de la tarde!) hay muchos lugares donde se puede com­er a cualquier hora del día, así como establec­imien­tos abier­tos las 24 horas, sobre todo en las lin­des de las car­reteras. Tam­bién es común encon­trar desayunos buf­fet en muchos locales. El mito de que en USA sólo se puede tirar de comi­da basura es fal­so: como comen­té antes, nosotros hemos podi­do com­er todo lo que se nos ha anto­ja­do pero eso sí, pagán­do­lo a buen pre­cio. Es cier­to que lo que más abun­da es la carne y que es raro encon­trar ensal­adas com­pues­tas úni­ca­mente por veg­e­tales pero en USA se puede com­er muy, muy bien y de for­ma vari­a­da.

 
 

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Guías

 

Guías uti­lizadas: prin­ci­pal­mente la de USA de Lone­ly Plan­et (que es un tocho de 1.200 pági­nas) pero he tira­do tam­bién de otras como DK Eye­wit­ness, Rough Guides y la From­mers. Para mí, como siem­pre, la mejor la de la Lone­ly aunque os recomien­do que tam­bién saquéis infor­ma­ción de inter­net. En la pági­na de tur­is­mo de Nue­va Orleans solic­ité que me man­daran gra­tuita­mente infor­ma­ción y en poco más de una sem­ana tenía en el buzón una revista de lo más sucu­len­ta. Yo de todas for­mas siem­pre elaboro además mis propias guías, con lugares frikis que no sue­len apare­cer en las guías con­ven­cionales.

Y más consejos…

 

 

No olvidéis echar en la male­ta adap­ta­dores para los enchufes (allí son de tres clav­i­jas y de 110 voltios, si el apara­to en cuestión sólo acep­ta 220 voltios has de usar trans­for­mador). Y chequead a diario el ser­vi­cio mete­o­rológi­co. Nosotros en Illi­nois cor­ríamos ries­go de tor­na­dos por esas fechas y en Nue­va Orleans en Sep­tiem­bre tam­bién es época de hura­canes. En muchas esta­ciones de ser­vi­cio te infor­man gra­tuita­mente del tiem­po en el esta­do así como en las emiso­ras de radio. A nosotros nos hizo en gen­er­al muchísi­mo calor, sobre todo en Texas y Louisiana, pero era algo con lo que ya con­tábamos. Repe­lente con­tra mos­qui­tos… ¡más que nece­sario!

 

Com­parad los pre­cios de las cosas en inter­net antes de par­tir ya que como comen­to, en gen­er­al vi todo a unos pre­cios despro­por­ciona­dos y muchas cosas no merece la pena com­prar­las allí. Parece increíble pero a menudo sale más bara­to com­prar algo en tien­das amer­i­canas por inter­net que en los pro­pios locales físi­cos. El pre­cio de los sou­venirs, un abu­so abso­lu­to. El mejor ejem­p­lo es que los imanes para la nev­era no solían bajar de cin­co dólares. A veces encon­trarás cosas más intere­santes y baratas en los mer­cadil­los locales y mucho más autén­ti­cas.

 

Telé­fono & inter­net. Desac­ti­vad los datos en cuan­to entréis al país para que no os cobren una pas­ta. Podréis conec­taros al wifi de los hote­les (tam­bién es gratis en muchos bares y restau­rantes) y si queréis lla­mar a España, haced­lo a través del ser­vi­cio de lla­madas del whatss­ap, que os sale com­ple­ta­mente gratis.

 

En cuan­to al idioma, nosotros nos mane­jamos bien con el inglés pero en Chica­go y sobre todo en Texas encon­tramos a muchísi­ma gente que habla­ba castel­lano, prin­ci­pal­mente mex­i­canos que están allí tra­ba­jan­do.


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5 Comments

  1. Randall

    at

    Bue­nas! Gra­cias por la info, me ha sido bas­tante útil 🙂 ¿Qué época del año acon­se­jarías para hac­er este via­je? lo digo por el tema de tor­na­dos y tal…
    Gra­cias!!

  2. Ran­dall nor­mal­mente la época de tor­na­dos es en ver­a­no, sin embar­go nosotros fuimos en Sep­tiem­bre y no tuvi­mos ningún prob­le­ma ¡depende de la suerte que ten­gas!

  3. Hola. Estoy empezan­do a orga­ni­zar mi ruta para diciem­bre, que te parece este mes? Hará mucho frío? Cuan­do inves­ti­gaste para tu ruta, leiste algo sobre las navi­dades en esta zona? Pasar el fin de año? Gra­cias y feli­ci­dades, muy buenos tus post.

  4. Si quieres hac­er un road­trip por Esta­dos Unidos en esas fechas, te recomien­do mejor Cal­i­for­nia. Yo el via­je por Cal­i­for­nia lo hice pre­cisa­mente en diciem­bre y tuvi­mos tem­per­at­uras muy agrad­ables, de unos 18 gra­dos. La Navi­dad la pasamos en Las Vegas y es un lugar ide­al para esas fies­tas, está muy ani­ma­do. La ruta 61 en pleno invier­no te puede supon­er tem­per­at­uras de var­ios gra­dos bajo cero, sobre todo en Chica­go, yo la haría como mín­i­mo a par­tir de pri­mav­era. Un abra­zo!

  5. Gra­cias por tu respues­ta. Nosotros tam­bién hici­mos la ruta de la cos­ta oeste Usa en navi­dad y fin de año, lo dis­fru­ta­mos mucho. Tienes razón sobre el frío, vamos a dejar­lo para la pri­mav­era e inven­ta­mos otra cosa para navi­dad. Gra­cias de nue­vo, un salu­do

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