Costa Rica

Costa Rica. Nunca el nombre de un país resultó tan adecuado. Y por dos motivos tan diferentes. El primero (y para nosotros como viajeros el más importante) es el que nos había hecho soñar con este país como destino durante tantos años: su naturaleza deslumbrante. Vas a encontrar pocos lugares en el mbuundo con unos paisajes tan fabulosos. Cuesta creer que en este diminuto país centroamericano, sólo algo más grande que la región de Extremadura, pueda concentrarse un 5% de la biodiversidad total de nuestro planeta. Pero así es y ello le ha convertido en un destino turístico de primer orden. Por tanto, no nos extraña que cuando Cristobal Colón llegó a estas tierras hace más de 500 años y se encontró a los indígenas cubiertos de oro y piedras preciosas, tumbados al sol en estas playas paradisíacas, pensara que no había un nombre más idóneo para denominar a estos territorios recién descubiertos. Si el navegante genovés nunca había soñado con descubrir el paraíso cuando salió de costas españolas buscando una ruta alternativa para llegar a Asia, esta era la prueba de lo caprichoso que puede llegar a ser el azar. Ante él se encontraba lo que los cristianos de su época imaginaban que debía ser el Edén.

¿Es realmente Costa Rica tan cara?

Regresemos al siglo XXI. El segundo motivo para conocer a Costa Rica con ese nombre es una realidad: es un país carísimo. Casualmente, antes de que viajáramos allí, mi hermana Sara había estado viviendo en el país un par de meses. Después de medio año en la India, había decidido dar el salto a América. Su primer destino, antes de continuar por Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, sería Costa Rica. Y cuando hablé con ella por teléfono, me avisó de lo que me iba a encontrar: “Maribel, esto es precioso pero yo me voy de aquí ¡una botella de agua cuesta dos euros!” Se confirmaba, por tanto, lo que ya me habían contado otros viajeros y había leído en varios blogs. Los precios en el país están hinchados a unos niveles exagerados. Sobre todo en los últimos años. Precisamente hablábamos al regresar con un amigo que había estado allí hace 20 años y no podía creerse lo mucho que se había encarecido todo. Pero esta es la realidad a la que ha de enfrentarse el viajero y si incidimos siempre en daros trucos para ahorrar en los artículos que os mostramos, en esta ocasión insistimos el doble.

Samara Costa Rica

El gran problema de Costa Rica es que vive para el turista, no para sus propios ciudadanos. Cuando en los años 70 comenzaron a llegar aquí miles de turistas estadounidenses, atraídos por la naturaleza salvaje y la tranquilidad del país, considerado el destino más seguro de Centroamérica, se frotaban las manos viendo lo barato que era todo. Si un menú costaba cinco dólares, ellos dejaban de propina diez. Y los locales pensaron que para eso mejor te cobraban directamente quince dólares por el plato y así no se andaban con milongas. Así pasó a conocerse a Costa Rica como “la Suiza de Centroamérica”. Quien inventó el apelativo tenía más razón que un santo. Actualmente, hasta los propios estadounidenses cuando llegan aquí se asustan de lo caro que es todo, incluso comparándolo con su propio país.

A lo largo de nuestro viaje tuvimos ocasión de conocer a muchos costarricenses y charlar con ellos acerca de la realidad que viven. Y aunque la mayoría admite vivir en un lugar que se puede considerar idílico si se compara con naciones cercanas como Honduras o El Salvador, también se quejan de esa imagen que pretende vender el gobierno de felicidad absoluta porque es falsa. El sueldo base es de 700 euros. Con ese salario ¿cómo haces la cesta de la compra si un paquete de pan de molde cuesta tres euros, un tetrabrick de leche dos y cinco un paquete de cuarto de kilo de fiambre? Pues destinando el 80% de lo que ganas sólo a comer.

Poco antes de que aterrizáramos en el país, Costa Rica había vivido meses continuos de manifestaciones, en protesta contra las nuevas medidas del gobierno de seguir subiendo los impuestos. Cerraron hasta las escuelas. Esa filosofía del “¡pura vida!” que las oficinas de turismo nos quieren meter por los ojos tiene poco que ver con la realidad de los locales, que han visto como en su país está desapareciendo a pasos agigantados la clase media. Son mayoría los costarricenses que jamás se han podido permitir salir de su país de vacaciones mientras han de lidiar con precios propios de Escandinavia. Tenlo en cuenta cuando visites el país, solidarízate con su situación y nunca olvides que cuando tú te vas, ellos siguen peleando con una situación cada vez más injusta. Porque he visto en muy pocos blogs denunciar este panorama económico, dejando de lado una realidad que tiene asfixiada a la mayor parte de la población.

Trucos para abaratar tu viaje

Intentar ahorrar en un viaje por Costa Rica es tarea ardua pero no imposible. Mi primera recomendación es hablar con los locales y dejar que ellos mismos te guíen en dicha tarea. En un país en el que absolutamente todo está enfocado al turismo, contamos con la ventaja de que la competencia es atroz y aunque debas comparar precios una y mil veces, si te lo sabes montar, siempre encontrarás opciones más asequibles. Como ejemplo pongo que cuando estuvimos en la zona del Volcán Arenal, las termas de Tabacón cobraban el módico precio de 50 dólares sólo por bañarte. Nosotros nos dejamos aconsejar y hicimos lo que los costarricenses hacen: ir a un río cercano donde las termas eran totalmente gratuitas. Allí apenas vimos extranjeros. Y nos lo pasamos incluso mejor que los que se estaban dejando un ojo de la cara en los spas de lujo.

Aunque haya cosas en las que no puedas ahorrar, como es en la propia entrada a los parques nacionales (que suelen rondar los 18 dólares), sí puedes hacerlo en la contratación de guías, que te cobran una media de 25 dólares por persona por “garantizarte que gracias a ellos vas a ver más animales”. Por experiencia propia puedo decir que eso no se cumple en el 90% de los casos y que la medida es en realidad un sacacuartos. Nosotros hemos exprimido a fondo los parques sin la necesidad de que nadie nos llevara de la mano.

Vuelos

Los vuelos a Costa Rica, al menos desde España, no suelen ser baratos y aún más si quieres volar directo con Iberia: el precio suele rondar los 800 euros e incluso más si vuelas en temporada alta como Navidades o Agosto. Nosotros viajamos cuando aún no había comenzado la temporada alta, a principios de Diciembre, y aún así nos las vimos y las deseamos para encontrar con tres meses de antelación billetes asequibles. La diferencia entre un vuelo con una escala o con dos nos suponía una diferencia de 200 euros por persona, por lo que por primera vez haríamos dos escalas para un vuelo transoceánico.  El precio final fue 500 euros con la compañía holandesa KLM. El trayecto Madrid-Amsterdam  fue con Air Europa, Amsterdam-Panamá con KLM y Panamá-San José con la compañía panameña Copa Airlines. Llevamos sólo maleta de mano (facturar nos suponía 50 euros más y creéme, con una maleta de mano te basta y te sobra).

Al hacer escala en Panamá y saber que en aduanas te exigían un documento que certifique que cuentas con más de 500 dólares en tu cuenta bancaria, decidimos curarnos en salud y llevar dicho documento sellado, aunque al ser tránsito no nos lo pidieron. Al salir de Costa Rica hay que pagar una tasa de 27 dólares, aunque muchos billetes (como fue nuestro caso) ya incluyen dicha tasa en el precio. Al estar en el país menos de 30 días, no tuvimos que tramitar visado. El pasaporte ha de tener una fecha de caducidad mínima de 6 meses.

¿Usar colones o dólares?

Colones

Mi consejo es que cuentes con ambas monedas ya que las dos te van a servir dependiendo de la situación. Los colones se suelen usar para pagos pequeños y además sales ganando con el cambio, ya que en los establecimientos al pagar con dólares el cambio siempre le beneficia al vendedor. Puedes utilizar los dólares para pagar, por poner un ejemplo, los hoteles, ya que en muchos de ellos se suma un extra que suele rondar el 5% si pagas con tarjeta. Intenta realizar el cambio de moneda en los bancos, ya que allí el cambio es más beneficioso. Sobra decirlo pero no olvides que en el banco te pedirán el pasaporte para poder cambiar. El cambio aproximado es de 1 dólar=685 colones.

El uso de tarjetas está muy extendido y es habitual encontrar cajeros ATM pero también hay muchos comercios donde no las aceptan, por lo que es recomendable que siempre lleves encima efectivo. También se nos dio el caso de que en algunos lugares se aceptara la tarjeta de crédito pero no la de débito y viceversa, por lo que mejor llevar ambas tarjetas. En la mayoría de los parques nacionales aceptan tarjetas para pagar las entradas.

Dónde comer (y por cuánto)

Aunque parezca mentira, en Costa Rica sale bastante más económico comer en las sodas (pequeños restaurantes caseros generalmente regentados por familias) que hacer la compra en el supermercado. No obstante, si te ocurre como a nosotros, que alquilamos varias casas que contaban con cocina, puedes aprovechar para comprar cosas para desayunos y cenas. Aconsejados por los propios costarricenses, solíamos hacer la compra en la cadena de supermercados Maxi Palí, la más barata del país. Aún así, pongo de ejemplo algunos precios (en euros) para que os hagáis una idea de lo carísima que es la cesta de la compra: pan de molde (3 euros), un yogur (1 euro), litro de leche (2 euros), botella de agua de litro y medio (2 euros), paquete de 250 gramos de pasta (1,50 euros), caja de té (3 euros), un litro de zumo (3 euros). Como veis, casi el triple de lo que te gastas en España ya que hablamos además de marca blanca.

La fruta en los supermercados está carísima, algo extraño en un país tropical, y además se vende por piezas (un plátano, una mandarina…) La única fruta barata es la piña: mejor comprarla en la calle en algún puesto, al igual que los cocos. Es también muy popular la horchata aunque no está hecha de chufa sino de leche de arroz y no es tan dulce como la valenciana. Las cervezas de importación suelen rondar los 3 euros por botella de 33 centilitros; aunque probamos algunas artesanales nacionales, lo más económico es tirar de la cerveza más popular del país, la Imperial.

En lugares como Manuel Antonio (que de lejos nos pareció el más caro del país), los supermercados cercanos a las playas doblan los precios (un paquete de 250 gramos de jamón de york cuesta la friolera de 8 euros), por lo que os recomiendo que os acerquéis a Quepos a hacer la compra.

Durante casi todo el viaje tiramos de las sodas para comer. Las encontrarás a cientos en cualquier lugar, incluso a menudo en las lindes de las carreteras. Las hay de todo tipo, más baratas y más caras, pero lo normal es que un casado (plato típico compuesto por arroz con frijoles, ensalada, plátano frito y carne) ronde al cambio los 5 euros. Los zumos y batidos naturales en dichas sodas suelen ser también baratos, poco menos de 2 euros. El ceviche de pescado o marisco (riquísimo) cuesta entre 2 y 3 euros. Lo venden en muchos puestos callejeros pero al estar compuesto por pescado o marisco yo no me arriesgaría a coger una gastroenteritis y lo comería en las sodas.

Casado Costa Rica
Típico casado costarricense

Otros platos típicos (y económicos) son la olla de carne, los tamales, el chifrijo, chorreadas (tortillas de maíz tierno), patí (empanada rellena de carne), patacones y el gallo pinto (arroz con frijoles que también se toma para desayunar). Verás que siempre te ofrecen acompañar los platos con salsa Lizano. Otra ventaja de las sodas es que te dan de comer a cualquier hora del día. Hay muchísimos restaurantes de comida internacional, especialmente en los puntos más turísticos, pero triplican los precios de las sodas.

Un apunte más: no es, como en otros países, imprescindible que compres agua embotellada, que como os he comentado es carísima, ya que en Costa Rica el agua del grifo es potable.

¿Coche o transporte público?

Definitivamente, coche. Te puedes mover en buses pero aunque resulte efectivamente mucho más barato que alquilar coche, no lo recomiendo por bastantes motivos. El más importante es que casi todas las rutas pasan necesariamente por la capital, San José, y cada una sale de una estación diferente. No sólo es una pérdida innecesaria de tiempo sino que además los horarios son limitados (hay rutas que sólo se hacen una o dos veces al día) y además estos buses suelen ir hasta los topes y te puede tocar hacer de pie un trayecto de cuatro horas por una carretera llena de baches. En añadidura, estos buses no llegan a pueblos perdidos que teniendo coche propio si podrás visitar.

Costa Rica coche
Nuestro coche en el viaje

Alquilar coche en Costa Rica, lo has adivinado, también es caro.  Pero no escatimes en este tema: vas a necesitar un todoterreno, 4×4 o similar sí o sí. Desaconsejo totalmente alquilar un automóvil normal porque hay carreteras totalmente intransitables. Nosotros reservamos con EasyCar un Ssangyong coreano por 600 euros los 15 días (con seguro completo). Insisto en coger el seguro a todo riesgo aunque esto encarezca el alquiler porque las condiciones en las que vas a conducir son tremendas y tienes muchas posibilidades de que el auto sufra un percance: nosotros mismos perdimos la matrícula delantera al cruzar un río.

La gasolina está algo más barata que en España, aproximadamente 1 euro el litro. Nosotros gastamos en 15 días unos 120 euros. Intenta llevar siempre el depósito con carburante de sobra ya que en zonas remotas no es fácil encontrar un sitio para repostar.

También está la opción de los shuttles, furgonetas compartidas que realizan rutas fijas entre diferentes puntos turísticos. En mi opinión sólo han de usarse en situación de extrema necesidad y si no te queda más remedio ya que son bastante caras (unos 55 dólares por trayecto). Muchas de ellas salen directamente del aeropuerto de San José con dirección a diferentes puntos del país.

Los semáforos son como los de Estados Unidos: has de detenerte antes de la intersección. Jamás caigas en el truco de pagar una multa directamente a un policía. El estado de las carreteras es tan malo que recorrer  100 kilómetros puede suponer dos horas y media, tenlo muy en cuenta. Y recuerda que en caso de que aparques en un lugar indebido, la policía te puede requisar las matrículas y tendrás que ir a por ellas a una oficina de Tráfico (tres días después) con el correspondiente pago de la multa.

Evita conducir de noche: apenas hay alumbrado y mucha gente va andando por el arcén o en bicicleta sin chaleco reflectante. Para viajar por el país (y evitar alquilar GPS, que te cobran 20 dólares al día) haz como nosotros y utiliza la aplicación Maps.me , que se puede usar sin estar conectado a internet: super útil.

Alojamiento

Viajar en temporada baja, como hicimos nosotros, puede suponer un ahorro considerable a la hora de conseguir alojamiento. No obstante, es recomendable que reservéis con la mayor antelación posible ya que Costa Rica es muy turística y los mejores sitios de relación calidad-precio enseguida vuelan.

Las reservas las realizamos con Booking y Airbnb. He de reconocer que aunque tuvimos que comparar bastante para escoger bien, el precio del alojamiento nos resultó bastante barato en comparación con otros precios cotidianos. La media de gasto fue de unos 20 euros por persona / noche. En la entrada correspondiente a cada tramo del viaje os detallaré los lugares escogidos, que fueron desde hoteles a pensiones y casas particulares. Quedamos contentísimos con todos.

Seguridad

Costa Rica está considerado, con razón, el país más seguro de Centroamérica. Nosotros no tuvimos ningún problema en ningún sitio aunque es cierto que observamos que en lugares más fiesteros como Tamarindo hay que tener más ojo por la noche. Son muy habituales los robos en los coches, por lo que jamás dejes nada de valor en el maletero y siempre deja el vehículo en aparcamientos vigilados: hay muchos gorrillas que te pedirán dos o tres dólares por vigilarlo pero es mejor curarse en salud.

En las playas hay que tener mucho cuidado con las mochilas y tenerlas siempre a la vista (mejor delante tuya) ya que es común que los rateros se escondan entre la vegetación para robar.

Clima

La temporada de lluvias va de Mayo a Noviembre aunque en realidad en Costa Rica te puede llover torrencialmente en cualquier época del año e incluso dentro del país existen microclimas. Nosotros elegimos ir en Diciembre, cuando comienza la temporada seca, para evitarnos carreteras llenas de barro y ríos insalvables (aún así, tuvimos que cruzar alguno). Tuvimos una suerte increíble con el tiempo ya que sólo nos llovió un par de noches en el Rincón de la Vieja. Eso sí ¡daba miedo con la fuerza que caía el agua! No está de más que eches ropa de abrigo ya que en las zonas montañosas del interior la temperatura es unos 10 o 12 grados más baja que en las costas. Imprescindibles un chubasquero y unas buenas botas de trekking impermeables, no sólo porque llueva sino porque más de una vez meterás los pies en riachuelos y charcos (mejor que sean altas y cubran el tobillo para evitar mordeduras / picaduras de animales).

Sanidad

No se necesita ninguna vacuna a no ser que viajes desde países donde haya riesgo de fiebre amarilla. Aún así, nosotros ya nos habíamos vacunado hace años de tifus, tétanos y hepatitis. Indispensable llevar contratado seguro médico (nosotros siempre lo hacemos con Intermundial, el travel mini cuesta 49 euros para 15 días) ya que vas a estar de caminata por la selva y nadie está a salvo de sufrir un accidente. La malaria sólo está presente en rincones muy remotos de la provincia de Limón: aún así, se van a cebar contigo los mosquitos. Mejor llevar un buen repelente (nosotros llevamos el que habíamos comprado en Tailandia ya que los de países tropicales son más efectivos). Mucho ojo con el sol: abrasa hasta en invierno.

Itinerario

Dependiendo de los días que vayas y lo que te interese hacer, te atraerá más un itinerario u otro. Nosotros desechamos la costa del Caribe pues allí era aún temporada de lluvias. Así que nos centramos en el resto del país y la costa del Pacífico. Como veréis en el itinerario, desechamos la capital, San José, pues está considerada la menos interesante de toda América, hay mucho tráfico y es el lugar más inseguro del país a nivel delincuencia. Esta fue la ruta que hicimos dividida por días:

  1. Llegada a San José – Alojamiento en Heredia
  2. Volcán Poás – Alojamiento en La Fortuna
  3. Volcán Arenal – Senda de los Tucanes – Termas río Chollín – Alojamiento en La Fortuna
  4. Reserva Caño Negro – Alojamiento en Guayabo
  5. Parque Rincón de la Vieja – Tirolina y Termas – Alojamiento en Guayabo
  6. Catarata Llano Cortez – Alojamiento en Tamarindo
  7. Playa San Juanillo – Alojamiento en Tamarindo
  8. Playa Carrillo – Alojamiento en Sámara
  9. Sámara
  10. Sámara
  11. Monteverde
  12. Monteverde
  13. Río Tárcoles – Playa Biezanz – Alojamiento en Quepos
  14. Parque Manuel Antonio – Alojamiento en Quepos
  15. Regreso a España.

Mapa Costa Rica

Consejos extras

  • Intenta llevar desde tu país de origen todo lo que necesites: crema solar, repelente, adaptadores de enchufe, medicamentos… Cualquier cosa que quieras comprar allí te costará el doble.
  • Nosotros compramos una tarjeta SIM local por si teníamos que hacer alguna llamada dentro del país o necesitábamos en una situación de emergencia navegar por internet y no teníamos wifi.
  • Charla con los locales y déjate aconsejar: hay un montón de lugares preciosos con acceso gratuito y ellos mejor que nadie saben dónde están. No es ninguna tontería: en Costa Rica llegan a cobrarte 10 dólares sólo por ver una catarata.
  • Diles a tus amigos y familiares que se olviden de que esta vez les lleves souvenirs, a no ser que quieras pagar 10 dólares por un imán o 25 dólares por una camiseta.
  • No pagues una pasta por el alquiler de sombrillas: busca playas con palmeras (que las hay y, como comprobamos, muchas desiertas).
  • Acude al aeropuerto con tiempo de sobra: los atascos que se forman en los pueblos cercanos como Alajuela son desesperantes.
  • Si quieres hacer alguna actividad (excursiones, senderismo, buceo…) compara, compara y compara. Por poner un ejemplo, la tirolina solía costar 55 dólares por persona en las cercanías del Volcán Arenal y, sin embargo, nosotros la hicimos en un pueblo perdido de Guanacaste por sólo 20 dólares por persona, en un sitio igual de espectacular a nivel naturaleza y encima estábamos nosotros solos.
  • Si quieres hacer snorkel, lleva tus propias gafas de buceo (y las aletas si te caben en la maleta).
  • Utiliza las lavanderías públicas. Así evitas ir cargado con ropa de más y la puedes ir lavando durante el viaje. No son tan baratas como en el sudeste asiático pero por unos 10 dólares podrás lavar una maleta entera.

Si quieres inspirarte antes de viajar, no olvides echar en la maleta la novela “Pura Vida” de José María Mendiluce. Fue un libro que leí hace ya bastantes años, atraída precisamente por lo bien que me caía su autor, un hombre de profundas ideologías de izquierdas, ex presidente de Greenpeace Internacional y eurodiputado por Los Verdes. No es de extrañar pues que Mendiluce, un ferviente defensor del medio ambiente, eligiera Costa Rica, el país verde por excelencia (más de un 20% de su territorio está protegido como Reserva Natural) para centrar las peripecias de Ariadna, la protagonista de esta su tercera novela.

Pura Vida Libro

“Pura Vida” tiene una segunda parte, “La sonrisa de Ariadna”, que se editó años después y que devoré con las mismas ganas que su predecesor. Pero lo cierto es que “Pura Vida”, que por cierto es una expresión muy típica de los costarricenses para describir lo que es su país, es de esos libros que se te quedan ya para siempre y que suelo volver a releer cada uno o dos años. Tomando como excusa la vida de Ariadna, una chica que se muda a vivir al país centroamericano por su trabajo en la ONU y comienza a explorarlo por su cuenta, Mendiluce nos acerca a un lugar único en el mundo, famoso por su biodiversidad, por sus selvas impenetrables, por su mítico volcán Arenal, por sus plagas de mosquitos y cocodrilos, por sus playas idílicas, aún muchas casi vírgenes, por sus pueblecitos minúsculos a pie de costa, por la amabilidad de sus gentes. Quizás el argumento de “extranjera se enamora de indígena” pueda parecer algo trillado pero en realidad se convierte en un dato casi secundario cuando ves que durante toda la novela Mendiluce se centra sobre todo en acercarnos a las costumbres locales, convirtiendo la obra en un libro de viajes apasionante. Y es que si antes de leer “Pura Vida” Costa Rica era uno de mis destinos soñados, después de caer esta novela en mis manos se me multiplicaron por mil las ganas de viajar allí. Y finalmente conseguí conocer uno de mis destinos soñados.

 

4 comentarios

  1. ¡Excelente post! Costa Rica esta en mi planes futuros…. Gracias por compartir.

  2. Author

    Me alegro que te sirva y te haya gustado, Costa Rica merece un montón la pena!

  3. Muy bueno el post y buenos consejos. Te falto los museos de San Jose y comer en los mercados centrales de San Jose / Heredia o Alajuela El itinerario que hicieron está genial … pued que me anime y lo realice yo próxima vez que vaya …

  4. Author

    Ya pero preferimos sacrificar la capital a favor de otros lugares que nos apetecian más. Qué bien que el itinerario te haya inspirado!

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