Cómo organizar un viaje a Costa Rica sin arruinarte

Cos­ta Rica. Nun­ca el nom­bre de un país resultó tan ade­cua­do. Y por dos motivos tan difer­entes. El primero (y para nosotros como via­jeros el más impor­tante) es el que nos había hecho soñar con este país como des­ti­no durante tan­tos años: su nat­u­raleza deslum­brante. Vas a encon­trar pocos lugares en el mun­do con unos paisajes tan fab­u­losos. Por tan­to, no nos extraña que cuan­do Cristo­bal Colón llegó a estas tier­ras hace más de 500 años y se encon­tró a los indí­ge­nas cubier­tos de oro y piedras pre­ciosas, tum­ba­dos al sol en estas playas par­adis­ía­cas, pen­sara que no había un nom­bre más idó­neo para denom­i­nar a estos ter­ri­to­rios recién des­cu­bier­tos. Si el nave­g­ante gen­ovés nun­ca había soña­do con des­cubrir el paraí­so cuan­do sal­ió de costas españo­las bus­can­do una ruta alter­na­ti­va para lle­gar a Asia, esta era la prue­ba de lo capri­choso que puede lle­gar a ser el azar. Ante él se encon­tra­ba lo que los cris­tianos de su época imag­in­a­ban que debía ser el Edén.

A pesar de su tamaño, Cos­ta Rica alber­ga aprox­i­mada­mente un 6 % de toda la bio­di­ver­si­dad mundi­al, una cifra sor­pren­dente si ten­emos en cuen­ta que el país ape­nas ocu­pa una frac­ción minús­cu­la del mapa del plan­e­ta. No es extraño, por tan­to, que via­jar has­ta aquí sea como entrar en un gigan­tesco lab­o­ra­to­rio nat­ur­al donde cada día puede traer un des­cubrim­ien­to ines­per­a­do: un pere­zoso col­ga­do de un árbol en ple­na car­retera, una rana de col­ores imposi­bles escon­di­da entre las hojas o un tucán cruzan­do el cielo con su pico despro­por­ciona­do.

Pero Cos­ta Rica no solo es nat­u­raleza sal­va­je. Tam­bién es un país que ha apos­ta­do de for­ma deci­di­da por la con­ser­vación de su entorno. Más de una cuar­ta parte de su ter­ri­to­rio está pro­te­gi­do bajo la figu­ra de par­ques nacionales o reser­vas nat­u­rales, lo que ha con­ver­tido al país en uno de los grandes ref­er­entes mundi­ales del eco­tur­is­mo. Aquí la sel­va no es un dec­o­ra­do para el vis­i­tante: es la autén­ti­ca pro­tag­o­nista del via­je.

Via­jar a Cos­ta Rica por libre es, además, mucho más fácil de lo que mucha gente imag­i­na. Las dis­tan­cias no son enormes, el país es rel­a­ti­va­mente seguro den­tro del con­tex­to cen­troamer­i­cano y existe una infraestruc­tura turís­ti­ca bas­tante desar­rol­la­da. Eso sí, tam­bién es uno de los des­ti­nos más caros de la región, algo que con­viene ten­er en cuen­ta al plan­i­ficar el via­je.

En esta guía com­ple­ta para via­jar a Cos­ta Rica por libre encon­trarás todo lo nece­sario para orga­ni­zar tu aven­tu­ra: cuál es la mejor época para via­jar, cómo moverse por el país, cuán­to cues­ta real­mente el via­je, qué par­ques nacionales no deberías perderte y qué lugares escon­den algunos de los paisajes más espec­tac­u­lares de Cen­troaméri­ca. Porque si hay un país en el que cada día de via­je puede con­ver­tirse en una pequeña expe­di­ción, ese es Cos­ta Rica.

Cómo organizar un viaje a Costa Rica (sin arruinarte)

Dónde está Costa Rica y por qué se ha convertido en uno de los destinos más fascinantes del mundo

Cos­ta Rica es un pequeño país situ­a­do en el corazón de Cen­troaméri­ca, enca­ja­do entre Nicaragua al norte y Panamá al sur. A un lado se abre el océano Pací­fi­co y al otro el mar Caribe, dos costas muy dis­tin­tas entre sí que con­tribuyen a la enorme diver­si­dad de paisajes que ofrece este pequeño des­ti­no. A primera vista podría pare­cer un país más den­tro del mapa lati­noamer­i­cano pero lo cier­to es que Cos­ta Rica lle­va décadas ocu­pan­do un lugar muy espe­cial en el imag­i­nario de los via­jeros. Mien­tras muchos país­es del con­ti­nente han apos­ta­do por mod­e­los turís­ti­cos masivos, Cos­ta Rica tomó una decisión muy difer­ente: pro­te­ger su nat­u­raleza y con­ver­tir­la en el eje de su iden­ti­dad.

El resul­ta­do es uno de los exper­i­men­tos de con­ser­vación más intere­santes del mun­do. Aprox­i­mada­mente una cuar­ta parte del ter­ri­to­rio está pro­te­gi­do como par­que nacional, reser­va biológ­i­ca o área nat­ur­al. Esta políti­ca ambi­en­tal ha per­mi­ti­do preser­var eco­sis­temas com­ple­tos y con­ver­tir el país en uno de los lugares con may­or bio­di­ver­si­dad del plan­e­ta.

Via­jar por Cos­ta Rica sig­nifi­ca atrav­es­ar una suce­sión casi infini­ta de paisajes. En cuestión de pocas horas puedes pasar de playas trop­i­cales a bosques nubosos cubier­tos de nebli­na, de sel­vas den­sas donde ape­nas pen­e­tra la luz del sol a vol­canes activos rodea­d­os de lagu­nas de col­or turque­sa. La var­iedad de eco­sis­temas es tan grande que el país parece mucho más grande de lo que real­mente es. En un ter­ri­to­rio rel­a­ti­va­mente pequeño con­viv­en bosques trop­i­cales húme­dos, sel­vas pri­marias, manglares, arrecifes corali­nos, vol­canes, ríos cau­dalosos y mon­tañas cubier­tas por bosques nubosos.

Esta riqueza nat­ur­al es tam­bién la razón por la que Cos­ta Rica se ha con­ver­tido en un des­ti­no casi míti­co para los amantes de la fau­na sal­va­je. Aquí es rel­a­ti­va­mente fácil obser­var ani­males que en otros lugares del mun­do resul­tan mucho más esquiv­os: pere­zosos col­ga­dos de los árboles, monos aulladores que anun­cian el amanecer con sus gri­tos, tucanes cruzan­do el cielo o dimin­u­tas ranas de col­ores bril­lantes escon­di­das entre la veg­etación. 

No es extraño, por tan­to, que Cos­ta Rica se haya con­ver­tido en uno de los grandes ref­er­entes del eco­tur­is­mo a niv­el mundi­al (si no el que más).  Cada año miles de via­jeros lle­gan al país bus­can­do algo que cada vez resul­ta más difí­cil de encon­trar en otros des­ti­nos: nat­u­raleza autén­ti­ca y rel­a­ti­va­mente bien con­ser­va­da. Sin embar­go, tam­bién con­viene ten­er claro des­de el prin­ci­pio que Cos­ta Rica es un des­ti­no carísi­mo. Aunque se encuen­tra en Améri­ca Cen­tral, los pre­cios se acer­can en muchos casos a los de algunos país­es europeos y la may­oría de las veces los super­an. Aun así, via­jar por el país por libre sigue sien­do per­fec­ta­mente posi­ble con un pre­supuesto razon­able, espe­cial­mente si se plan­i­fi­ca bien la ruta.

¿Es realmente Costa Rica tan cara?

El segun­do moti­vo para cono­cer a Cos­ta Rica con ese nom­bre es una real­i­dad: es un país carísi­mo. Casual­mente, antes de que via­járamos allí, mi her­mana Sara había esta­do vivien­do en el país un par de meses. Después de medio año en la India, había deci­di­do dar el salto a Améri­ca. Su primer des­ti­no, antes de con­tin­uar por Colom­bia, Ecuador, Perú y Bolivia, sería Cos­ta Rica. Y cuan­do hablé con ella por telé­fono, me avisó de lo que me iba a encon­trar: “Mari­bel, esto es pre­cioso pero yo me voy de aquí ¡una botel­la de agua cues­ta dos euros!” Se con­firma­ba, por tan­to, lo que ya me habían con­ta­do otros via­jeros y había leí­do en var­ios blogs. Los pre­cios en el país están hin­cha­dos a unos nive­les exager­a­dos. Sobre todo en los últi­mos años. Pre­cisa­mente hablábamos al regre­sar con un ami­go que había esta­do allí hace 20 años y no podía creerse lo mucho que se había encar­e­ci­do todo. Pero esta es la real­i­dad a la que ha de enfrentarse el via­jero y si incidi­mos siem­pre en daros tru­cos para ahor­rar en los artícu­los que os mostramos, en esta ocasión insis­ti­mos el doble.

Samara Costa Rica

El gran prob­le­ma de Cos­ta Rica es que vive para el tur­ista, no para sus pro­pios ciu­dadanos. Cuan­do en los años 70 comen­zaron a lle­gar aquí miles de tur­is­tas esta­dounidens­es, atraí­dos por la nat­u­raleza sal­va­je y la tran­quil­i­dad del país, con­sid­er­a­do el des­ti­no más seguro de Cen­troaméri­ca, se frota­ban las manos vien­do lo bara­to que era todo. Si un menú costa­ba cin­co dólares, ellos deja­ban de propina diez. Y los locales pen­saron que para eso mejor te cobra­ban direc­ta­mente quince dólares por el pla­to y así no se and­a­ban con milon­gas. Así pasó a cono­cerse a Cos­ta Rica como “la Suiza de Cen­troaméri­ca”. Quien inven­tó el apel­a­ti­vo tenía más razón que un san­to. Actual­mente, has­ta los pro­pios esta­dounidens­es cuan­do lle­gan aquí se asus­tan de lo caro que es todo, inclu­so com­parán­do­lo con su pro­pio país.

A lo largo de nue­stro via­je tuvi­mos ocasión de cono­cer a muchos costar­ri­cens­es y char­lar con ellos acer­ca de la real­i­dad que viv­en. Y aunque la may­oría admite vivir en un lugar que se puede con­sid­er­ar idíli­co si se com­para con naciones cer­canas como Hon­duras o El Sal­vador, tam­bién se que­jan de esa ima­gen que pre­tende vender el gob­ier­no de feli­ci­dad abso­lu­ta porque es fal­sa. El suel­do base es de 700 euros. Con ese salario ¿cómo haces la ces­ta de la com­pra si un paque­te de pan de molde cues­ta tres euros, un tetra­brick de leche dos y cin­co un paque­te de cuar­to de kilo de fiambre? Pues des­ti­nan­do el 80% de lo que ganas sólo a com­er.

Poco antes de que ater­rizáramos en el país, Cos­ta Rica había vivi­do meses con­tin­u­os de man­i­festa­ciones, en protes­ta con­tra las nuevas medi­das del gob­ier­no de seguir subi­en­do los impuestos. Cer­raron has­ta las escue­las. Esa filosofía del “¡pura vida!” que las ofic­i­nas de tur­is­mo nos quieren meter por los ojos tiene poco que ver con la real­i­dad de los locales, que han vis­to como en su país está desa­pare­cien­do a pasos agi­gan­ta­dos la clase media. Son may­oría los costar­ri­cens­es que jamás se han podi­do per­mi­tir salir de su país de vaca­ciones mien­tras han de lidiar con pre­cios pro­pios de Escan­di­navia. Ten­lo en cuen­ta cuan­do vis­ites el país, sol­i­darízate con su situación y nun­ca olvides que cuan­do tú te vas, ellos siguen pele­an­do con una situación cada vez más injus­ta. Porque he vis­to en muy pocos blogs denun­ciar este panora­ma económi­co, dejan­do de lado una real­i­dad que tiene asfix­i­a­da a la may­or parte de la población.

Trucos para abaratar tu viaje

Inten­tar ahor­rar en un via­je por Cos­ta Rica es tarea ard­ua pero no imposi­ble. Mi primera recomen­dación es hablar con los locales y dejar que ellos mis­mos te guíen en dicha tarea. En un país en el que abso­lu­ta­mente todo está enfo­ca­do al tur­is­mo, con­ta­mos con la ven­ta­ja de que la com­pe­ten­cia es atroz y aunque debas com­parar pre­cios una y mil veces, si te lo sabes mon­tar, siem­pre encon­trarás opciones más ase­quibles. Como ejem­p­lo pon­go que cuan­do estu­vi­mos en la zona del Vol­cán Are­nal, las ter­mas de Tabacón cobra­ban el módi­co pre­cio de 50 dólares sólo por bañarte. Nosotros nos dejamos acon­se­jar y hici­mos lo que los costar­ri­cens­es hacen: ir a un río cer­cano donde las ter­mas eran total­mente gra­tu­itas. Allí ape­nas vimos extran­jeros. Y nos lo pasamos inclu­so mejor que los que se esta­ban dejan­do un ojo de la cara en los spas de lujo.

Aunque haya cosas en las que no puedas ahor­rar, como es en la propia entra­da a los par­ques nacionales (que sue­len ron­dar los 18 dólares), sí puedes hac­er­lo en la con­trat­ación de guías, que te cobran una media de 25 dólares por per­sona por “garan­ti­zarte que gra­cias a ellos vas a ver más ani­males”. Por expe­ri­en­cia propia puedo decir que eso no se cumple en el 90% de los casos y que la medi­da es en real­i­dad un sacacuar­tos. Nosotros hemos exprim­i­do a fon­do los par­ques sin la necesi­dad de que nadie nos lle­vara de la mano.

Cuándo viajar a Costa Rica: clima y mejores meses para organizar el viaje

Comien­zas a plan­i­ficar el via­je a Cos­ta Rica. Y la primera pre­gun­ta es ¿cuán­do ir?  La respues­ta no siem­pre es sen­cil­la porque el cli­ma del país es más com­ple­jo de lo que parece a primera vista.

Cos­ta Rica se encuen­tra en ple­na zona trop­i­cal, lo que sig­nifi­ca que las tem­per­at­uras se mantienen bas­tante esta­bles durante todo el año. En la may­or parte del país los ter­mómet­ros sue­len moverse entre los 24 y los 30 gra­dos, espe­cial­mente en las zonas costeras y en las regiones de sel­va. Sin embar­go, lo que real­mente mar­ca la difer­en­cia entre una época y otra del año no es tan­to la tem­per­atu­ra como la llu­via. En tér­mi­nos gen­erales, el país tiene dos grandes esta­ciones: la tem­po­ra­da seca y la tem­po­ra­da llu­viosa.

Temporada seca: de diciembre a abril

La estación seca coin­cide con el invier­no europeo y es el momen­to más pop­u­lar para via­jar a Cos­ta Rica. Durante estos meses las llu­vias son mucho menos fre­cuentes, espe­cial­mente en la cos­ta del Pací­fi­co, lo que facili­ta las excur­siones por par­ques nacionales, las cam­i­natas por la sel­va y las activi­dades al aire libre.

Enero, Febrero y Mar­zo sue­len ser los meses más esta­bles des­de el pun­to de vista mete­o­rológi­co. Los cie­los despe­ja­dos y las car­reteras en mejor esta­do hacen que esta época sea espe­cial­mente cómo­da para recor­rer el país por libre. No es casu­al­i­dad que sea tam­bién la tem­po­ra­da alta turís­ti­ca. Muchos via­jeros de Europa y Esta­dos Unidos escapan del invier­no bus­can­do el cli­ma trop­i­cal de Cos­ta Rica, lo que hace que los pre­cios de hote­les y excur­siones sean más ele­va­dos.

Si pien­sas via­jar en estas fechas con­viene reser­var con cier­ta antelación, sobre todo en zonas muy pop­u­lares como Manuel Anto­nio, Mon­teverde o La For­tu­na, donde los alo­jamien­tos sue­len llenarse ráp­i­da­mente. Fue en la época en la que via­jamos nosotros (primera quin­ce­na de Diciem­bre) y real­izamos las reser­vas del alquil­er de coche y los alo­jamien­tos con mucha, mucha antelación.

Tuvi­mos una suerte increíble con el tiem­po ya que sólo nos llovió un par de noches en el Rincón de la Vie­ja. Eso sí ¡daba miedo con la fuerza que caía el agua! No está de más que ech­es ropa de abri­go ya que en las zonas mon­tañosas del inte­ri­or la tem­per­atu­ra es unos 10 o 12 gra­dos más baja que en las costas. Impre­scindibles un chubas­quero y unas bue­nas botas de trekking imper­me­ables, no sólo porque llue­va sino porque más de una vez meterás los pies en riachue­los y char­cos (mejor que sean altas y cubran el tobil­lo para evi­tar mord­e­duras / pica­duras de ani­males).

Temporada verde o lluviosa: de mayo a noviembre

Aunque muchas guías pre­sen­tan la tem­po­ra­da llu­viosa como una época poco recomend­able para via­jar, la real­i­dad es bas­tante más mati­za­da. Entre mayo y noviem­bre las llu­vias son más fre­cuentes pero sue­len con­cen­trarse en for­ma de tor­men­tas inten­sas por la tarde, más o menos lo que sucede en el sud­este asiáti­co en época de monzón. Las mañanas, en muchos casos, siguen sien­do soleadas y per­miten realizar excur­siones sin demasi­a­dos prob­le­mas.

Además, esta época tiene algu­nas ven­ta­jas impor­tantes. Por un lado, los paisajes están mucho más verdes y exu­ber­antes. Las sel­vas trop­i­cales alcan­zan su máx­i­mo esplen­dor y las cas­cadas bajan con más fuerza, lo que trans­for­ma com­ple­ta­mente el aspec­to de algunos par­ques nacionales. Por otro lado, los pre­cios de hote­les y activi­dades sue­len ser más bajos, lo que puede mar­car una difer­en­cia impor­tante en un des­ti­no que no desta­ca pre­cisa­mente por ser bara­to. Sep­tiem­bre y Octubre sue­len ser los meses con más llu­vias en bue­na parte del país, aunque inclu­so en estas fechas hay regiones donde el cli­ma sigue sien­do rel­a­ti­va­mente favor­able para via­jar.

El clima del Caribe: un caso aparte

Una de las par­tic­u­lar­i­dades del cli­ma en Cos­ta Rica es que la cos­ta caribeña sigue un patrón mete­o­rológi­co algo difer­ente al resto del país. Zonas como Puer­to Viejo, Cahui­ta o Tor­tuguero pueden ten­er condi­ciones bas­tante bue­nas inclu­so cuan­do en el Pací­fi­co está llovien­do.

De hecho, Sep­tiem­bre y Octubre, que son meses llu­viosos en gran parte del país, sue­len ser bas­tante agrad­ables en la región caribeña. Esto per­mite com­bi­nar difer­entes zonas del país para adap­tar el itin­er­ario al cli­ma.

Vuelos

Los vue­los a Cos­ta Rica, al menos des­de España, no sue­len ser baratos y aún más si quieres volar direc­to con Iberia: el pre­cio suele ron­dar los 800 euros e inclu­so más si vue­las en tem­po­ra­da alta como Navi­dades o Agos­to. Nosotros via­jamos cuan­do aún no había comen­za­do la tem­po­ra­da alta, a prin­ci­p­ios de Diciem­bre, y aún así nos las vimos y las deseamos para encon­trar con tres meses de antelación bil­letes ase­quibles. La difer­en­cia entre un vue­lo con una escala o con dos nos suponía una difer­en­cia de 200 euros por per­sona, por lo que por primera vez haríamos dos escalas para un vue­lo transoceáni­co.  El pre­cio final fue 500 euros con la com­pañía holan­desa KLM. El trayec­to Madrid-Ams­ter­dam  fue con Air Europa, Ams­ter­dam-Panamá con KLM y Panamá-San José con la com­pañía panameña Copa Air­lines. Lle­va­mos sólo male­ta de mano (fac­turar nos suponía 50 euros más y creéme, con una male­ta de mano te bas­ta y te sobra).

El prin­ci­pal aerop­uer­to inter­na­cional del país es el Aerop­uer­to Juan San­ta­maría, situ­a­do cer­ca de San José, la cap­i­tal. Tam­bién existe otro aerop­uer­to impor­tante en Liberia, en la región de Gua­nacaste, que resul­ta muy útil si el itin­er­ario comien­za en la cos­ta del Pací­fi­co.

Al hac­er escala en Panamá y saber que en adu­a­nas te exigían un doc­u­men­to que cer­ti­fique que cuen­tas con más de 500 dólares en tu cuen­ta ban­car­ia, decidi­mos curarnos en salud y lle­var dicho doc­u­men­to sel­l­a­do, aunque al ser trán­si­to no nos lo pidieron. Al salir de Cos­ta Rica hay que pagar una tasa de 27 dólares, aunque muchos bil­letes (como fue nue­stro caso) ya incluyen dicha tasa en el pre­cio. Al estar en el país menos de 30 días, no tuvi­mos que trami­tar visa­do. El pas­aporte ha de ten­er una fecha de caduci­dad mín­i­ma de 6 meses.

¿Usar colones o dólares?

Colones

Mi con­se­jo es que cuentes con ambas mon­edas ya que las dos te van a servir depen­di­en­do de la situación. Los colones se sue­len usar para pagos pequeños y además sales ganan­do con el cam­bio, ya que en los establec­imien­tos al pagar con dólares el cam­bio siem­pre le ben­e­fi­cia al vende­dor. Puedes uti­lizar los dólares para pagar, por pon­er un ejem­p­lo, los hote­les, ya que en muchos de ellos se suma un extra que suele ron­dar el 5% si pagas con tar­je­ta. Inten­ta realizar el cam­bio de mon­e­da en los ban­cos, ya que allí el cam­bio es más ben­efi­cioso. Sobra decir­lo pero no olvides que en el ban­co te pedirán el pas­aporte para poder cam­biar. El cam­bio aprox­i­ma­do es de 1 dólar=685 colones.

El uso de tar­je­tas está muy exten­di­do y es habit­u­al encon­trar cajeros ATM pero tam­bién hay muchos com­er­cios donde no las acep­tan, por lo que es recomend­able que siem­pre lleves enci­ma efec­ti­vo. Tam­bién se nos dio el caso de que en algunos lugares se acep­tara la tar­je­ta de crédi­to pero no la de débito y vicev­er­sa, por lo que mejor lle­var ambas tar­je­tas. En la may­oría de los par­ques nacionales acep­tan tar­je­tas para pagar las entradas.

Dónde comer (y por cuánto)

Aunque parez­ca men­ti­ra, en Cos­ta Rica sale bas­tante más económi­co com­er en las sodas (pequeños restau­rantes caseros gen­eral­mente regen­ta­dos por famil­ias) que hac­er la com­pra en el super­me­r­ca­do. No obstante, si te ocurre como a nosotros, que alquil­am­os varias casas que con­ta­ban con coci­na, puedes aprovechar para com­prar cosas para desayunos y cenas. Acon­se­ja­dos por los pro­pios costar­ri­cens­es, solíamos hac­er la com­pra en la cade­na de super­me­r­ca­dos Maxi Palí, la más bara­ta del país. Aún así, pon­go de ejem­p­lo algunos pre­cios (en euros) para que os hagáis una idea de lo carísi­ma que es la ces­ta de la com­pra: pan de molde (3 euros), un yogur (1 euro), litro de leche (2 euros), botel­la de agua de litro y medio (2 euros), paque­te de 250 gramos de pas­ta (1,50 euros), caja de té (3 euros), un litro de zumo (3 euros). Como veis, casi el triple de lo que te gas­tas en España ya que hablam­os además de mar­ca blan­ca.

La fru­ta en los super­me­r­ca­dos está carísi­ma, algo extraño en un país trop­i­cal, y además se vende por piezas (un plá­tano, una man­da­ri­na…) La úni­ca fru­ta bara­ta es la piña: mejor com­prar­la en la calle en algún puesto, al igual que los cocos. Es tam­bién muy pop­u­lar la hor­cha­ta aunque no está hecha de chu­fa sino de leche de arroz y no es tan dulce como la valen­ciana. Las cervezas de importación sue­len ron­dar los 3 euros por botel­la de 33 cen­til­itros; aunque probamos algu­nas arte­sanales nacionales, lo más económi­co es tirar de la cerveza más pop­u­lar del país, la Impe­r­i­al.

En lugares como Manuel Anto­nio (que de lejos nos pare­ció el más caro del país), los super­me­r­ca­dos cer­canos a las playas doblan los pre­cios (un paque­te de 250 gramos de jamón de york cues­ta la friol­era de 10 o 12 euros), por lo que os recomien­do que os acerquéis a Que­pos a hac­er la com­pra.

Durante casi todo el via­je tiramos de las sodas para com­er. Las encon­trarás a cien­tos en cualquier lugar, inclu­so a menudo en las lin­des de las car­reteras. Las hay de todo tipo, más baratas y más caras, pero lo nor­mal es que un casa­do (pla­to típi­co com­puesto por arroz con fri­joles, ensal­a­da, plá­tano frito y carne) ronde al cam­bio los 5 euros. Los zumos y bati­dos nat­u­rales en dichas sodas sue­len ser tam­bién baratos, poco menos de 2 euros. El ceviche de pesca­do o marisco (riquísi­mo) cues­ta entre 2 y 3 euros. Lo venden en muchos puestos calle­jeros pero al estar com­puesto por pesca­do o marisco yo no me arries­garía a coger una gas­troen­teri­tis y lo com­ería en las sodas.

Casado Costa Rica
Típi­co casa­do costar­ri­cense

Otros platos típi­cos (y económi­cos) son la olla de carne, los tamales, el chifri­jo, chor­readas (tor­tillas de maíz tier­no), patí (empana­da rel­lena de carne), pat­a­cones y el gal­lo pin­to (arroz con fri­joles que tam­bién se toma para desayu­nar). Verás que siem­pre te ofre­cen acom­pañar los platos con sal­sa Lizano. Otra ven­ta­ja de las sodas es que te dan de com­er a cualquier hora del día. Hay muchísi­mos restau­rantes de comi­da inter­na­cional, espe­cial­mente en los pun­tos más turís­ti­cos, pero trip­li­can los pre­cios de las sodas.

Un apunte más: no es, como en otros país­es, impre­scindible que com­pres agua embotel­la­da, que como os he comen­ta­do es carísi­ma, ya que en Cos­ta Rica el agua del gri­fo es potable.

¿Coche o transporte público?

Defin­i­ti­va­mente, coche. Te puedes mover en bus­es pero aunque resulte efec­ti­va­mente mucho más bara­to que alquilar coche, no lo recomien­do por bas­tantes motivos. El más impor­tante es que casi todas las rutas pasan nece­sari­a­mente por la cap­i­tal, San José, y cada una sale de una estación difer­ente. No sólo es una pér­di­da innece­saria de tiem­po sino que además los horar­ios son lim­i­ta­dos (hay rutas que sólo se hacen una o dos veces al día) y además estos bus­es sue­len ir has­ta los topes y te puede tocar hac­er de pie un trayec­to de cua­tro horas por una car­retera llena de bach­es. En aña­didu­ra, estos bus­es no lle­gan a pueb­los per­di­dos que tenien­do coche pro­pio si podrás vis­i­tar.

Costa Rica coche
Nue­stro coche en el via­je

Alquilar coche en Cos­ta Rica, lo has adiv­ina­do, tam­bién es caro.  Pero no esca­times en este tema: vas a nece­si­tar un todoter­reno, 4x4 o sim­i­lar sí o sí. Desacon­se­jo total­mente alquilar un automóvil nor­mal porque hay car­reteras total­mente intran­sita­bles. Nosotros reser­va­mos con Easy­Car un Ssangy­ong core­ano por 600 euros los 15 días (con seguro com­ple­to). Insis­to en coger el seguro a todo ries­go aunque esto encar­ez­ca el alquil­er porque las condi­ciones en las que vas a con­ducir son tremen­das y tienes muchas posi­bil­i­dades de que el auto sufra un per­cance: nosotros mis­mos perdi­mos la matrícu­la delantera al cruzar un río.

La gasoli­na está algo más bara­ta que en España, aprox­i­mada­mente 1 euro el litro. Nosotros gas­ta­mos en 15 días unos 120 euros. Inten­ta lle­var siem­pre el depósi­to con car­bu­rante de sobra ya que en zonas remo­tas no es fácil encon­trar un sitio para repostar.

Tam­bién está la opción de los shut­tles, fur­gone­tas com­par­tidas que real­izan rutas fijas entre difer­entes pun­tos turís­ti­cos. En mi opinión sólo han de usarse en situación de extrema necesi­dad y si no te que­da más reme­dio ya que son bas­tante caras (unos 55 dólares por trayec­to). Muchas de ellas salen direc­ta­mente del aerop­uer­to de San José con direc­ción a difer­entes pun­tos del país.

Los semá­foros son como los de Esta­dos Unidos: has de deten­erte antes de la inter­sec­ción. Jamás caigas en el tru­co de pagar una mul­ta direc­ta­mente a un policía. El esta­do de las car­reteras es tan malo que recor­rer  100 kilómet­ros puede supon­er dos horas y media, ten­lo muy en cuen­ta. Y recuer­da que en caso de que aparques en un lugar inde­bido, la policía te puede req­ui­s­ar las matrícu­las y ten­drás que ir a por ellas a una ofic­i­na de Trá­fi­co (tres días después) con el cor­re­spon­di­ente pago de la mul­ta.

Evi­ta con­ducir de noche: ape­nas hay alum­bra­do y mucha gente va andan­do por el arcén o en bici­cle­ta sin chale­co reflec­tante. Para via­jar por el país (y evi­tar alquilar GPS, que te cobran 20 dólares al día) haz como nosotros y uti­liza la apli­cación Maps.me , que se puede usar sin estar conec­ta­do a inter­net: super útil.

Alojamiento

Via­jar en tem­po­ra­da baja, como hici­mos nosotros, puede supon­er un ahor­ro con­sid­er­able a la hora de con­seguir alo­jamien­to. No obstante, es recomend­able que reservéis con la may­or antelación posi­ble ya que Cos­ta Rica es muy turís­ti­ca y los mejores sitios de relación cal­i­dad-pre­cio ensegui­da vue­lan.

Las reser­vas las real­izamos con Book­ing y Airbnb. He de recono­cer que aunque tuvi­mos que com­parar bas­tante para escoger bien, el pre­cio del alo­jamien­to nos resultó bas­tante bara­to en com­para­ción con otros pre­cios cotid­i­anos. La media de gas­to fue de unos 20 euros por per­sona / noche. En la entra­da cor­re­spon­di­ente a cada tramo del via­je os detal­laré los lugares escogi­dos, que fueron des­de hote­les a pen­siones y casas par­tic­u­lares. Quedamos con­tentísi­mos con todos.

Precio de los parques nacionales en Costa Rica

Cuan­do se orga­ni­za un via­je a Cos­ta Rica hay un gas­to que muchos via­jeros pasan por alto en el pre­supuesto ini­cial: el pre­cio de las entradas a los par­ques nacionales. Y tiene cier­ta lóg­i­ca, porque cuan­do pen­samos en par­ques nat­u­rales sole­mos imag­i­nar lugares abier­tos donde sim­ple­mente se accede cam­i­nan­do. En Cos­ta Rica, sin embar­go, la may­oría de estos espa­cios pro­te­gi­dos fun­cio­nan con un sis­tema de acce­so reg­u­la­do. Esto sig­nifi­ca que para entrar en prác­ti­ca­mente todos los par­ques hay que pagar una entra­da. No se tra­ta de una cifra exager­a­da si se mira de for­ma indi­vid­ual pero si durante el via­je se vis­i­tan var­ios par­ques el gas­to total puede ter­mi­nar sien­do considerable.Vamos, que has­ta te cobran por ver algu­nas cas­cadas, con eso os lo digo todo.

La tar­i­fa para los vis­i­tantes extran­jeros suele situ­arse aprox­i­mada­mente entre 12 y 18 dólares por per­sona, aunque el pre­cio exac­to depende del par­que. En algunos casos puede ser algo más alto si se tra­ta de reser­vas pri­vadas o de espa­cios nat­u­rales ges­tion­a­dos por fun­da­ciones.

Este sis­tema de entradas tiene una expli­cación bas­tante clara. Cos­ta Rica lle­va décadas apo­s­tan­do por un mod­e­lo de con­ser­vación muy ambi­cioso. Man­ten­er senderos, pro­te­ger la fau­na, vig­i­lar las áreas nat­u­rales y finan­ciar pro­gra­mas de con­ser­vación requiere recur­sos, y una parte impor­tante de esos fon­dos pro­cede pre­cisa­mente de las entradas que pagan los vis­i­tantes. En otras pal­abras, cuan­do pagas por entrar en un par­que nacional en Cos­ta Rica no solo estás acce­di­en­do a un espa­cio nat­ur­al espec­tac­u­lar, sino que tam­bién estás con­tribuyen­do direc­ta­mente a su con­ser­vación.

Cuánto cuestan algunos de los parques más visitados

Aunque los pre­cios pueden cam­biar lig­era­mente con el tiem­po, la may­oría de los par­ques nacionales más pop­u­lares tienen tar­i­fas bas­tante sim­i­lares.

El Par­que Nacional Manuel Anto­nio, uno de los lugares más vis­i­ta­dos del país, tiene una entra­da que ron­da los 16 dólares para los vis­i­tantes extran­jeros. A pesar de ser uno de los par­ques más pequeños de Cos­ta Rica, con­cen­tra una enorme can­ti­dad de fau­na y algu­nas de las playas más boni­tas del Pací­fi­co costar­ri­cense.

El Par­que Nacional Cor­co­v­a­do, situ­a­do en la penín­su­la de Osa, tiene un pre­cio pare­ci­do. Entrar en esta zona pro­te­gi­da suele costar alrede­dor de 15 dólares. Sin embar­go, en muchas áreas del par­que es oblig­a­to­rio realizar la visi­ta acom­paña­do por un guía autor­iza­do, lo que puede aumen­tar el coste de la excur­sión.

El Par­que Nacional Tor­tuguero, en la cos­ta caribeña, tiene un pre­cio de acce­so sim­i­lar. En este caso, el par­que for­ma parte de un eco­sis­tema de canales y lagu­nas rodeadas de sel­va, y muchas de las vis­i­tas se real­izan en pequeñas embar­ca­ciones que recor­ren estos canales.

Otro de los par­ques más cono­ci­dos del país es el Par­que Nacional Vol­cán Are­nal, donde el vis­i­tante puede cam­i­nar por senderos rodea­d­os de antiguas coladas de lava con el impo­nente vol­cán dom­i­nan­do el paisaje. La entra­da suele situ­arse tam­bién alrede­dor de los 15 dólares.

En el caso de la Reser­va del Bosque Nuboso de Mon­teverde, que es una reser­va pri­va­da y no un par­que nacional ges­tion­a­do por el esta­do, el pre­cio suele ser algo más ele­va­do. La entra­da ron­da los 25 dólares, aunque el entorno nat­ur­al que pro­tege —un bosque envuel­to con­stan­te­mente en niebla— es uno de los más fasci­nantes del país. A nosotros fue de los que más nos gustó de todo el via­je.

Seguridad

Cos­ta Rica está con­sid­er­a­do, con razón, el país más seguro de Cen­troaméri­ca. Nosotros no tuvi­mos ningún prob­le­ma en ningún sitio aunque es cier­to que obser­va­mos que en lugares más fies­teros como Tamarindo hay que ten­er más ojo por la noche. Son muy habit­uales los robos en los coches, por lo que jamás dejes nada de val­or en el maletero y siem­pre deja el vehícu­lo en aparcamien­tos vig­i­la­dos: hay muchos gor­ril­las que te pedirán dos o tres dólares por vig­i­lar­lo pero es mejor curarse en salud.

En las playas hay que ten­er mucho cuida­do con las mochi­las y ten­er­las siem­pre a la vista (mejor delante tuya) ya que es común que los rateros se escon­dan entre la veg­etación para robar.

Sanidad

No se nece­si­ta ningu­na vac­u­na a no ser que via­jes des­de país­es donde haya ries­go de fiebre amar­il­la. Aún así, nosotros ya nos habíamos vac­u­na­do hace años de tifus, tétanos y hepati­tis. Indis­pens­able lle­var con­trata­do seguro médi­co (nosotros siem­pre lo hace­mos con Inter­mundi­al, el trav­el mini cues­ta 49 euros para 15 días) ya que vas a estar de cam­i­na­ta por la sel­va y nadie está a sal­vo de sufrir un acci­dente. La malar­ia sólo está pre­sente en rin­cones muy remo­tos de la provin­cia de Limón: aún así, se van a cebar con­ti­go los mos­qui­tos. Mejor lle­var un buen repe­lente (nosotros lle­va­mos el que habíamos com­pra­do en Tai­lan­dia ya que los de país­es trop­i­cales son más efec­tivos). Mucho ojo con el sol: abrasa has­ta en invier­no.

Itinerario

Depen­di­en­do de los días que vayas y lo que te interese hac­er, te atraerá más un itin­er­ario u otro. Nosotros desechamos la cos­ta del Caribe pues allí era aún tem­po­ra­da de llu­vias. Así que nos cen­tramos en el resto del país y la cos­ta del Pací­fi­co. Como veréis en el itin­er­ario, desechamos la cap­i­tal, San José, pues está con­sid­er­a­da la menos intere­sante de toda Améri­ca, hay mucho trá­fi­co y es el lugar más inse­guro del país a niv­el delin­cuen­cia. Esta fue la ruta que hici­mos divi­di­da por días:

  1. Lle­ga­da a San José — Alo­jamien­to en Here­dia
  2. Vol­cán Poás — Alo­jamien­to en La For­tu­na
  3. Vol­cán Are­nal — Sen­da de los Tucanes — Ter­mas río Chol­lín — Alo­jamien­to en La For­tu­na
  4. Reser­va Caño Negro — Alo­jamien­to en Guayabo
  5. Par­que Rincón de la Vie­ja — Tiroli­na y Ter­mas — Alo­jamien­to en Guayabo
  6. Catara­ta Llano Cortez — Alo­jamien­to en Tamarindo
  7. Playa San Juanil­lo — Alo­jamien­to en Tamarindo
  8. Playa Car­ril­lo — Alo­jamien­to en Sámara
  9. Sámara
  10. Sámara
  11. Mon­teverde
  12. Mon­teverde
  13. Río Tár­coles — Playa Biezanz — Alo­jamien­to en Que­pos
  14. Par­que Manuel Anto­nio — Alo­jamien­to en Que­pos
  15. Regre­so a España.

Mapa Costa Rica

Consejos extras

  • Inten­ta lle­var des­de tu país de ori­gen todo lo que nece­sites: cre­ma solar, repe­lente, adap­ta­dores de enchufe, medica­men­tos… Cualquier cosa que quieras com­prar allí te costará el doble.
  • Nosotros com­pramos una tar­je­ta SIM local por si teníamos que hac­er algu­na lla­ma­da den­tro del país o nece­sitábamos en una situación de emer­gen­cia nave­g­ar por inter­net y no teníamos wifi.
  • Char­la con los locales y déjate acon­se­jar: hay un mon­tón de lugares pre­ciosos con acce­so gra­tu­ito y ellos mejor que nadie saben dónde están. No es ningu­na ton­tería: en Cos­ta Rica lle­gan a cobrarte 10 dólares sólo por ver una catara­ta.
  • Diles a tus ami­gos y famil­iares que se olv­i­den de que esta vez les lleves sou­venirs, a no ser que quieras pagar 10 dólares por un imán o 25 dólares por una camise­ta.
  • No pagues una pas­ta por el alquil­er de som­bril­las: bus­ca playas con palmeras (que las hay y, como com­pro­bamos, muchas desier­tas).
  • Acude al aerop­uer­to con tiem­po de sobra: los atas­cos que se for­man en los pueb­los cer­canos como Ala­juela son deses­per­antes.
  • Si quieres hac­er algu­na activi­dad (excur­siones, senderis­mo, buceo…) com­para, com­para y com­para. Por pon­er un ejem­p­lo, la tiroli­na solía costar 55 dólares por per­sona en las cer­canías del Vol­cán Are­nal y, sin embar­go, nosotros la hici­mos en un pueblo per­di­do de Gua­nacaste por sólo 20 dólares por per­sona, en un sitio igual de espec­tac­u­lar a niv­el nat­u­raleza y enci­ma estábamos nosotros solos.
  • Si quieres hac­er snorkel, lle­va tus propias gafas de buceo (y las ale­tas si te caben en la male­ta).
  • Uti­liza las lavan­derías públi­cas. Así evi­tas ir car­ga­do con ropa de más y la puedes ir lavan­do durante el via­je. No son tan baratas como en el sud­este asiáti­co pero por unos 10 dólares podrás lavar una male­ta entera.

Si quieres inspi­rarte antes de via­jar, no olvides echar en la male­ta la nov­ela “Pura Vida” de José María Mendiluce. Fue un libro que leí hace ya bas­tantes años, atraí­da pre­cisa­mente por lo bien que me caía su autor, un hom­bre de pro­fun­das ide­ologías de izquier­das, ex pres­i­dente de Green­peace Inter­na­cional y eurodiputa­do por Los Verdes. No es de extrañar pues que Mendiluce, un fer­viente defen­sor del medio ambi­ente, eligiera Cos­ta Rica, el país verde por exce­len­cia (más de un 20% de su ter­ri­to­rio está pro­te­gi­do como Reser­va Nat­ur­al) para cen­trar las peripecias de Ari­ad­na, la pro­tag­o­nista de esta su ter­cera nov­ela.

Pura Vida Libro

“Pura Vida” tiene una segun­da parte, “La son­risa de Ari­ad­na”, que se editó años después y que devoré con las mis­mas ganas que su pre­de­ce­sor. Pero lo cier­to es que “Pura Vida”, que por cier­to es una expre­sión muy típi­ca de los costar­ri­cens­es para describir lo que es su país, es de esos libros que se te quedan ya para siem­pre y que sue­lo volver a releer cada uno o dos años. Toman­do como excusa la vida de Ari­ad­na, una chi­ca que se muda a vivir al país cen­troamer­i­cano por su tra­ba­jo en la ONU y comien­za a explo­rar­lo por su cuen­ta, Mendiluce nos acer­ca a un lugar úni­co en el mun­do, famoso por su bio­di­ver­si­dad, por sus sel­vas impen­e­tra­bles, por su míti­co vol­cán Are­nal, por sus pla­gas de mos­qui­tos y coco­dri­los, por sus playas idíli­cas, aún muchas casi vír­genes, por sus pueblecitos minús­cu­los a pie de cos­ta, por la ama­bil­i­dad de sus gentes. Quizás el argu­men­to de “extran­jera se enam­o­ra de indí­ge­na” pue­da pare­cer algo tril­la­do pero en real­i­dad se con­vierte en un dato casi secun­dario cuan­do ves que durante toda la nov­ela Mendiluce se cen­tra sobre todo en acer­carnos a las cos­tum­bres locales, con­vir­tien­do la obra en un libro de via­jes apa­sio­n­ante. Y es que si antes de leer “Pura Vida” Cos­ta Rica era uno de mis des­ti­nos soña­dos, después de caer esta nov­ela en mis manos se me mul­ti­pli­caron por mil las ganas de via­jar allí. Y final­mente con­seguí cono­cer uno de mis des­ti­nos soña­dos.

 


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8 Comments

  1. ¡Exce­lente post! Cos­ta Rica esta en mi planes futur­os.… Gra­cias por com­par­tir.

  2. Mil y un Viajes por el Mundo

    at

    Me ale­gro que te sir­va y te haya gus­ta­do, Cos­ta Rica merece un mon­tón la pena!

  3. Lissette Salazar

    at

    Muy bueno el post y buenos con­se­jos. Te fal­to los museos de San Jose y com­er en los mer­ca­dos cen­trales de San Jose / Here­dia o Ala­juela El itin­er­ario que hicieron está genial … pued que me ani­me y lo real­ice yo próx­i­ma vez que vaya …

  4. Mil y un Viajes por el Mundo

    at

    Ya pero prefe­r­i­mos sac­ri­ficar la cap­i­tal a favor de otros lugares que nos apete­cian más. Qué bien que el itin­er­ario te haya inspi­ra­do!

  5. Anónimo

    at

    Muchas gra­cias por toda la infor­ma­ción.

  6. Gerardo

    at

    Hola, soy costar­ri­cense y por supuesto, vivo en Cos­ta Rica. Me gustó mucho tu artícu­lo y te felic­i­to. La zona de Limón (el Atlán­ti­co) tiene lugares muy boni­tos como Canales de Tor­tuguero, Cahui­ta, Puer­to Viejo. Como en todo lugar del mun­do, aquí hay delin­cuen­cia por lo que no se recomien­da andar solo o sola y menos en horas noc­tur­nas. Y si, efec­ti­va­mente en la zona atlán­ti­ca llueve bas­tante. No vi la fecha de tu artícu­lo, sería bueno agre­gar­la para ref­er­en­cia de quién lee. Se me olvidó el cer­ro Chirripó y muchos otros lugares.

    Salu­dos des­de Cos­ta Rica.

  7. Mil y un Viajes por el Mundo

    at

    Hola Ger­ar­do, mil gra­cias por tu comen­tario. Nosotros no incluimos la zona de Limón porque como comen­to en el artícu­lo en Diciem­bre era época de llu­vias y prefe­r­i­mos pre­venir. Gra­cias por tus aporta­ciones, un país fan­tás­ti­co el tuyo, un abra­zo!

  8. Manu

    at

    Estoy dese­an­do lle­gar… gra­cias por los con­se­jos… 🙂

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