
Dónde está el Parque Nacional Manuel Antonio y cómo llegar
El Parque Nacional Manuel Antonio se encuentra en la costa del Pacífico central de Costa Rica, dentro de la provincia de Puntarenas, a pocos kilómetros de la pequeña ciudad de Quepos. Esta zona está situada aproximadamente a unos 160 kilómetros al suroeste de San José, la capital del país, lo que convierte a Manuel Antonio en uno de los parques nacionales más accesibles de Costa Rica. Gracias a su relativa cercanía con el principal aeropuerto internacional del país y a la buena red de transportes, es habitual que muchos viajeros lo incluyan en sus itinerarios, incluso cuando disponen de pocos días.
La ubicación de Manuel Antonio es especialmente atractiva porque combina la selva tropical con el océano Pacífico en un entorno muy compacto. El parque ocupa una estrecha franja de costa formada por pequeñas bahías, promontorios cubiertos de vegetación y playas protegidas por la propia geografía del terreno. Desde muchos puntos del parque se pueden ver pequeñas islas rocosas frente a la costa, mientras que hacia el interior se extienden colinas densamente cubiertas de selva. Este paisaje explica por qué Manuel Antonio es considerado uno de los parques nacionales más escénicos del país, a pesar de ser también uno de los más pequeños.
La puerta de entrada habitual al parque es la localidad de Manuel Antonio, que en realidad forma parte del municipio de Quepos. Entre ambas localidades apenas hay unos minutos de distancia y la carretera que las conecta recorre una zona llena de hoteles, restaurantes y miradores sobre el mar. La mayoría de los viajeros se alojan en esta área, desde donde es muy fácil desplazarse hasta la entrada del parque nacional.
Llegar a Manuel Antonio desde San José es relativamente sencillo y existen varias opciones según el presupuesto y el tiempo disponible. La forma más cómoda es alquilar un coche, ya que el trayecto suele durar entre dos horas y media y tres horas y media dependiendo del tráfico y del estado de la carretera. El recorrido atraviesa primero el Valle Central y después desciende hacia la costa del Pacífico, pasando por plantaciones de palma africana y zonas de selva cada vez más densa a medida que uno se acerca al destino. Las carreteras principales están asfaltadas y en general en buen estado, por lo que no es necesario un vehículo todoterreno. Al menos en ese tramo, porque os aseguro que en otras zonas del país las carreteras pasan a convertirse literalmente en caminos de tierra entre la vegetación. Nosotros por Costa Rica nos movimos en coche, como os comenté en el artículo dedicado a los preparativos del viaje.
Para quienes prefieren viajar en transporte público, el autobús es una alternativa económica y bastante práctica. Desde la terminal de autobuses de San José salen varias conexiones diarias directas hasta Manuel Antonio o Quepos. El trayecto suele durar entre tres y cuatro horas y permite llegar prácticamente hasta la entrada del parque. Es una opción muy utilizada por mochileros y viajeros independientes, ya que los precios son bastante asequibles (unos 7000 colones, 12 euros) y los autobuses suelen ser cómodos. Moverse después en bus entre Quepos y Manuel Antonio es muy barato (menos de un dólar) y hay bastante frecuencia, cada 15 o 20 minutos.
Otra posibilidad interesante es el traslado en minibús compartido, una opción muy habitual en Costa Rica. Estos servicios recogen a los viajeros directamente en sus hoteles y los dejan en su alojamiento en Manuel Antonio o Quepos. El precio es bastante más elevado que el autobús (entre 50 y 70 dólares) pero el viaje resulta más rápido y cómodo, especialmente si se lleva equipaje o se viaja en grupo.
También existe la opción de volar desde San José hasta el pequeño aeropuerto de Quepos, situado a unos 15 minutos del parque nacional. Los vuelos domésticos son cortos, de apenas 25 minutos, y ofrecen vistas espectaculares de la costa del Pacífico. Sin embargo, suelen ser bastante más caros que el autobús o el coche de alquiler, por lo que normalmente solo compensan cuando el tiempo es limitado o se quiere evitar el trayecto por carretera.
Una vez en Manuel Antonio, desplazarse resulta muy sencillo. La mayoría de los hoteles están situados a lo largo de la carretera principal que une Quepos con el parque nacional y los autobuses locales recorren esta ruta con bastante frecuencia. También es fácil moverse en taxi o incluso caminando si el alojamiento se encuentra cerca de la entrada. El acceso al parque está claramente señalizado y suele haber bastante movimiento de visitantes, por lo que resulta difícil perderse.
Cómo comprar la entrada al Parque Nacional Manuel Antonio

Para visitar el Parque Nacional Manuel Antonio es necesario comprar la entrada con antelación, ya que el número de visitantes diarios está limitado. Esto se hace para proteger el ecosistema y evitar la saturación en uno de los espacios naturales más visitados de Costa Rica. A diferencia de otros parques donde todavía se pueden comprar entradas en taquilla, en Manuel Antonio lo normal es adquirirlas previamente por internet y llegar ya con el ticket preparado.
El sistema de compra es bastante sencillo. Solo hay que elegir la fecha de visita, introducir los datos personales y descargar el comprobante que se presenta en la entrada del parque, normalmente desde el teléfono móvil. Cada entrada es válida únicamente para el día seleccionado, así que conviene planificar el viaje con un poco de margen. En temporadas de mucho turismo, como Navidad, Semana Santa o los meses de invierno europeo, las plazas pueden agotarse con varios días de antelación.
— Niño no residente (De 2 a 12 años) $ 5,65Aunque en ocasiones hay vendedores o intermediarios cerca de la entrada del parque, lo más recomendable es comprar siempre las entradas por los canales oficiales para evitar pagar de más. El acceso al parque está controlado y todos los visitantes deben presentar su ticket antes de entrar, por lo que no merece la pena arriesgarse con reservas dudosas.
El ticket permite acceder a todos los senderos abiertos al público y a las playas dentro del parque durante el horario de visita, sin límite de tiempo mientras el parque esté abierto. No es obligatorio contratar guía, aunque en la entrada suele haber guías acreditados ofreciendo recorridos para quienes quieran aprender más sobre la fauna y la vegetación del lugar
Horarios y organización de la visita
El parque abre normalmente entre las siete de la mañana y las tres de la tarde, así que entrar temprano es una muy buena idea. Esto significa que no es posible quedarse a ver la puesta de sol dentro del parque, algo que sorprende a muchos viajeros. Conviene calcular el tiempo de visita con cierta tranquilidad para poder recorrer los senderos sin prisas y tener tiempo también para disfrutar de las playas.
Nosotros madrugamos bastante para ir pero os aseguro que merece la pena. A primera hora el clima es más suave, hay menos visitantes y es cuando resulta más fácil ver animales en los senderos. A medida que avanza el día el calor aumenta y las playas se llenan de gente, especialmente en temporada alta.
Otro detalle importante es que el parque permanece cerrado un día a la semana, normalmente los martes, por lo que conviene comprobar el calendario antes de organizar la visita. No serías el primer viajero que llegas hasta la entrada y descubres que tendrás que volver al día siguiente.
En general, dedicar entre medio día y una jornada completa es suficiente para conocer Manuel Antonio con calma. Se pueden recorrer varios senderos, observar animales y terminar el día descansando en alguna de las playas del parque, que son sin duda uno de los grandes motivos para visitar este rincón de la costa pacífica de Costa Rica.
Qué ver en el Parque Nacional Manuel Antonio
El Parque Nacional Manuel Antonio es uno de esos lugares donde cada rincón ofrece algo interesante, ya sea un sendero entre la selva, una playa escondida o un encuentro inesperado con algún animal. A pesar de su tamaño reducido, el parque concentra una gran variedad de paisajes y resulta fácil pasar varias horas recorriéndolo sin sensación de repetición. La visita suele combinar caminatas tranquilas por la selva con paradas frecuentes para observar animales y largos descansos frente al mar.
Uno de los primeros lugares que suelen descubrir los visitantes es el Sendero Principal, que parte desde la entrada del parque y atraviesa una zona de selva bastante abierta. Este camino es relativamente llano y fácil de recorrer, por lo que suele estar bastante concurrido, pero también es uno de los mejores sitios para ver animales. Es habitual encontrar monos capuchinos moviéndose entre los árboles o iguanas tomando el sol cerca del camino. Si se camina despacio y se observa con atención, no es raro descubrir perezosos colgados de las ramas, aunque a veces hace falta paciencia o la ayuda de otros visitantes que señalan dónde están.
Muy cerca del sendero principal se encuentra Playa Espadilla Sur, que suele ser la primera playa que se ve dentro del parque. Es un buen lugar para detenerse un rato antes de continuar la visita. La playa es amplia y suele tener bastante oleaje, por lo que muchas personas se limitan a pasear por la orilla o a disfrutar de las vistas. Desde aquí ya se aprecia la combinación tan característica de Manuel Antonio: selva que llega prácticamente hasta la arena y pequeñas colinas cubiertas de vegetación que se adentran en el mar.

Siguiendo hacia el interior se llega a uno de los puntos más conocidos del parque, Playa Manuel Antonio, probablemente la más famosa y fotografiada. Esta playa está protegida por una pequeña bahía donde el agua suele estar bastante tranquila, lo que la convierte en un lugar ideal para bañarse. La arena clara y el color turquesa del mar crean un paisaje muy llamativo, especialmente en los días soleados. No es raro ver monos acercándose a los árboles cercanos a la playa en busca de comida, aunque está prohibido alimentarlos y conviene mantener siempre cierta distancia.
Entre Playa Espadilla Sur y Playa Manuel Antonio hay varios senderos cortos que atraviesan zonas de vegetación densa. Estos caminos son interesantes porque permiten alejarse un poco de las zonas más concurridas y observar con más calma la vida salvaje. A menudo se pueden ver mapaches cerca de las áreas de descanso, especialmente si hay mochilas o bolsas de comida a la vista. Son animales muy acostumbrados a la presencia humana y sorprendentemente hábiles para abrir cremalleras.
Otro de los lugares interesantes que ver en Manuel Antonio son los miradores naturales que se encuentran a lo largo de algunos senderos. Desde estos puntos se obtienen vistas amplias de la costa y de las pequeñas islas rocosas situadas frente al parque. La combinación de mar azul, selva intensa y formaciones rocosas crea paisajes muy fotogénicos. Algunos de estos miradores requieren subir pequeñas pendientes, pero el esfuerzo suele merecer la pena.
Una parte importante de la visita consiste simplemente en caminar sin rumbo fijo por los senderos abiertos al público. Manuel Antonio no es un parque pensado para hacer largas rutas de montaña, sino más bien para disfrutar de la naturaleza a un ritmo tranquilo. Los caminos están bien señalizados y resulta difícil perderse, lo que permite explorar con bastante libertad.
Fauna del Parque Nacional Manuel Antonio
Uno de los grandes atractivos de Manuel Antonio es precisamente la cercanía de los animales. A diferencia de otros parques tropicales donde la fauna permanece oculta en la espesura, aquí es habitual encontrarse con monos cruzando los senderos, perezosos descansando en las ramas o iguanas tomando el sol cerca de la playa. Esta facilidad para observar animales hace que el parque sea especialmente popular entre viajeros que quieren experimentar la naturaleza tropical sin necesidad de largas expediciones.
Los monos son probablemente los animales más conocidos de Manuel Antonio y casi todos los visitantes logran verlos. En el parque viven varias especies, cada una con comportamientos y características diferentes.
El más fácil de observar suele ser el mono capuchino de cara blanca. Se trata de un primate pequeño, muy activo y extremadamente inteligente. Suelen moverse en grupos organizados que recorren el bosque en busca de frutos, insectos y pequeños animales. A menudo se acercan a los senderos e incluso a las zonas de picnic, lo que obliga a los guardaparques a insistir en la prohibición de darles comida. Aunque parecen simpáticos, pueden volverse agresivos si se acostumbran a la presencia humana.
Otra especie frecuente es el mono aullador, que suele detectarse antes por el oído que por la vista. Sus potentes vocalizaciones pueden escucharse a varios kilómetros de distancia y forman parte del sonido característico de la selva. Suelen pasar gran parte del tiempo descansando en lo alto de los árboles, alimentándose principalmente de hojas.
También habita en el parque el mono ardilla centroamericano, una especie mucho más pequeña y difícil de ver. Este primate está en peligro de extinción y Manuel Antonio es uno de los pocos lugares donde todavía puede encontrarse. Se desplaza rápidamente entre las ramas en grupos numerosos y rara vez baja al suelo.

Los mapaches de Manuel Antonio suelen verse sobre todo en zonas como Playa Manuel Antonio y Playa Espadilla Sur, donde se acercan con frecuencia en busca de comida. Son animales muy inteligentes y oportunistas, y han aprendido que los visitantes suelen llevar mochilas con comida dentro. Es bastante habitual verlos caminando por la arena, rebuscando entre hojas o incluso intentando abrir bolsas y mochilas si las dejas desatendidas. Aunque parecen tranquilos, pueden ser insistentes cuando detectan comida. De hecho, nosotros tuvimos un encontronazo con uno que se quería llevar la mochila de mi amiga Marta porque se había dado cuenta que llevaba un bocata dentro.
Otro de los animales más buscados por los visitantes son los perezosos. Tanto el perezoso de dos dedos como el de tres dedos viven en el parque, aunque pueden pasar desapercibidos si no se mira con atención. Permanecen la mayor parte del tiempo inmóviles, agarrados a las ramas, y su pelaje suele confundirse con la corteza de los árboles o con las hojas secas. Encontrar un perezoso suele convertirse en una pequeña aventura. A menudo son los guías quienes los detectan primero, señalando un bulto aparentemente insignificante que, al observarlo con prismáticos, revela la silueta del animal. Su lentitud extrema contrasta con la actividad constante del bosque que los rodea.
Además de monos y perezosos, el parque alberga otros mamíferos como coatíes y agutíes. Los coatíes son especialmente comunes cerca de las playas y senderos. Se desplazan en grupos y se dedican a remover el suelo con el hocico en busca de insectos y frutos caídos. Son animales curiosos que no suelen mostrar miedo hacia las personas. También existen especies más discretas y difíciles de ver, como armadillos, zorros y pequeños felinos salvajes. Aunque raramente aparecen durante las visitas diurnas, su presencia demuestra la riqueza ecológica del parque.
Los reptiles forman otra parte importante de la fauna de Manuel Antonio. Las iguanas verdes son probablemente los más visibles. Suelen descansar inmóviles sobre rocas o troncos, absorbiendo el calor del sol. Algunas alcanzan tamaños impresionantes y pueden superar el metro de longitud incluyendo la cola. En los senderos también es habitual ver lagartijas pequeñas moviéndose rápidamente entre la hojarasca. Estos reptiles contribuyen al equilibrio del ecosistema alimentándose de insectos y sirviendo a su vez de presa para aves y serpientes.
Aunque menos frecuentes, también habitan diversas especies de serpientes. La mayoría son inofensivas y evitan el contacto con los humanos pero siempre es recomendable caminar con atención y mantenerse en los caminos señalizados. En zonas cercanas al agua pueden encontrarse tortugas y pequeños reptiles acuáticos, especialmente en los manglares y estuarios.
El parque es también un destino excelente para la observación de aves. La variedad de hábitats permite encontrar especies muy distintas en distancias cortas. Entre las más llamativas están los tucanes, reconocibles por sus grandes picos de colores vivos. También es posible ver trogones, garzas, pelícanos y martines pescadores. En las zonas abiertas y cerca de la costa vuelan fragatas y gaviotas, mientras que en el interior del bosque predominan las aves pequeñas y coloridas.
Por la mañana temprano y al final de la tarde es cuando la actividad de las aves resulta más intensa. En esas horas el bosque se llena de cantos y movimientos, creando una atmósfera muy característica de los trópicos.

La fauna de Manuel Antonio no se limita a la selva. Las playas y aguas cercanas también albergan una gran diversidad de especies. En determinadas épocas del año pueden observarse delfines y, más raramente, ballenas que migran por la costa del Pacífico. Estas apariciones suelen producirse mar adentro y pueden verse mejor durante excursiones en barco. En las aguas poco profundas abundan peces tropicales, cangrejos y estrellas de mar. Las rocas que quedan al descubierto durante la marea baja se convierten en pequeños acuarios naturales donde se concentran numerosas formas de vida.
Algunas playas del parque sirven como lugar de desove para tortugas marinas, aunque este fenómeno depende mucho de la temporada.
Playas dentro del Parque Nacional Manuel Antonio
La playa principal del Parque Nacional Manuel Antonio es uno de los rincones más espectaculares de la costa pacífica de Costa Rica. Rodeada por selva tropical y protegida dentro del parque, esta playa combina arena clara, aguas tranquilas y un entorno natural prácticamente intacto. Es un lugar donde la naturaleza domina el paisaje: detrás de la línea de palmeras comienza directamente la jungla y no es raro ver animales salvajes moviéndose entre los árboles mientras los visitantes descansamos en la arena.
Uno de los aspectos que hacen especial esta playa es su sensación de aislamiento. Aunque recibe bastantes visitantes, el hecho de encontrarse dentro de un parque nacional limita la construcción y evita la presencia de hoteles o chiringuitos directamente en la arena. No hay música alta ni bares frente al mar, solo el sonido de las olas y los ruidos de la selva. Esta atmósfera natural es difícil de encontrar en otras zonas turísticas de Costa Rica.

Playa Espadilla Sur es una de las zonas más salvajes y menos alteradas del Parque Nacional Manuel Antonio. Situada muy cerca de la famosa Playa Manuel Antonio, forma parte del mismo sistema costero pero tiene un carácter más natural y tranquilo. Mientras que la playa principal suele concentrar la mayoría de visitantes, Espadilla Sur conserva una sensación de aislamiento que la convierte en uno de los rincones más especiales del parque.
A diferencia de la Playa Manuel Antonio, que se encuentra protegida entre pequeñas bahías, Playa Espadilla Sur es más abierta y tiene un aspecto más salvaje. La línea de costa es larga y ligeramente curvada, con arena clara y un oleaje algo más fuerte.

Mejor época para visitar Manuel Antonio
El Parque Nacional Manuel Antonio puede visitarse durante todo el año gracias a su clima tropical cálido y estable pero hay diferencias importantes entre la estación seca y la estación lluviosa que conviene tener en cuenta antes de planificar el viaje. La mejor época dependerá de si se busca buen tiempo garantizado o menos turistas y precios más bajos. Nosotros estuvimos en el mes de Diciembre y nos tocó un clima excepcional.
Estación seca: de diciembre a abril (la mejor época en general)
La estación seca suele considerarse el mejor momento para visitar Manuel Antonio. Durante estos meses predominan los días soleados, con cielos despejados y poca lluvia. Las temperaturas suelen mantenerse entre los 25 y los 32 grados, con un ambiente cálido y bastante húmedo, aunque más soportable que en la temporada lluviosa.
El inconveniente principal es que coincide con la temporada alta turística. El parque recibe muchos visitantes y conviene reservar entradas con antelación. Los hoteles suelen tener precios más elevados y algunas zonas pueden estar bastante concurridas.
Los meses más secos suelen ser enero, febrero y marzo, que ofrecen la mayor probabilidad de sol.
Estación intermedia: mayo, junio y noviembre
Muchos viajeros experimentados consideran que estos meses son el mejor equilibrio entre buen clima y menor afluencia de turistas.
Empiezan a aparecer lluvias pero normalmente son cortas y se concentran por la tarde o al final del día. Las mañanas suelen ser soleadas, lo que permite visitar el parque sin problemas si se madruga. La vegetación está especialmente verde y exuberante, algo que da al paisaje un aspecto todavía más espectacular que en la estación seca.
Además, los precios de hoteles suelen bajar y el ambiente es más tranquilo. Si quieres evitar las multitudes pero seguir teniendo buen tiempo, mayo y junio son meses especialmente interesantes.
Estación lluviosa: de septiembre a octubre (la menos recomendable)
Estos son los meses más húmedos del año en la costa pacífica de Costa Rica. Las lluvias pueden ser intensas y prolongadas, y algunos días el cielo permanece cubierto casi todo el tiempo. Los senderos pueden estar resbaladizos y la visibilidad de la fauna puede ser algo menor si llueve durante muchas horas.
Sin embargo, incluso en esta época el parque sigue siendo visitable y la naturaleza está en su punto más exuberante. Además, es cuando hay menos turistas y los precios pueden ser bastante más bajos. No es la mejor opción, eso sí, si el objetivo principal es disfrutar de la playa.
Alojamiento en Manuel Antonio y Quepos
Alojarse en Quepos para visitar Manuel Antonio
Costa Rica no es un país barato pero con algunos trucos es posible organizar un viaje económico. Aquí puedes leer mis consejos para pagar menos al reservar con Booking. Quepos es la pequeña ciudad situada a pocos kilómetros del Parque Nacional Manuel Antonio y constituye una alternativa muy práctica para alojarse durante la visita. Aunque muchos viajeros prefieren dormir en la zona turística de Manuel Antonio, Quepos ofrece precios más bajos, un ambiente más auténtico y una mejor conexión con el transporte público.
Elegir Quepos como base puede ser una decisión especialmente acertada si se viaja con presupuesto ajustado o si se prefiere alojarse en un lugar más local y menos orientado al turismo internacional. Nosotros alquilamos una pequeña casita a través de Airbnb la mar de chula, con su porche con hamaca incluida.
Dónde está Quepos y por qué alojarse allí
Quepos se encuentra a unos 10 o 15 minutos en coche de la entrada del Parque Nacional Manuel Antonio. Entre ambas zonas hay un servicio frecuente de autobuses que funciona durante todo el día y permite llegar al parque de forma sencilla y económica. Este trayecto corto hace que alojarse en Quepos sea perfectamente compatible con visitar el parque temprano por la mañana, que es el mejor momento para ver animales y evitar el calor.
Además, Quepos tiene un ambiente más cotidiano que la zona hotelera de Manuel Antonio. Es una ciudad pequeña pero activa, con supermercados, bancos, restaurantes locales y tiendas donde se puede comprar a precios normales, algo que no siempre ocurre en zonas puramente turísticas y aún menos en la zona del propio Manuel Antonio, donde en las tiendas te cobraban por un paquete de jamón York ¡15 dólares!
Precios más económicos
Uno de los principales motivos para alojarse en Quepos es el precio. Los hoteles y apartamentos suelen costar bastante menos que en Manuel Antonio, donde los alojamientos están muy orientados al turismo internacional. Es habitual encontrar habitaciones sencillas o apartamentos a precios bastante razonables, especialmente fuera de la temporada alta. Como os digo, a nosotros la casa para cuatro personas nos costaba unos 70 euros la noche, lo que está estupendo para ser Costa Rica.
También hay más opciones de comida económica. Los pequeños restaurantes locales, conocidos como sodas, ofrecen platos típicos costarricenses a precios mucho más bajos que los restaurantes turísticos de Manuel Antonio. Esto puede marcar una diferencia importante si se viaja con presupuesto ajustado.
Transporte entre Quepos y Manuel Antonio
Moverse entre Quepos y el parque es muy fácil. Los autobuses que conectan ambas zonas pasan con bastante frecuencia y son muy baratos. El trayecto suele durar unos 15 minutos y atraviesa la carretera que bordea la costa y la selva.
Consejos prácticos para visitar Manuel Antonio
Lleva agua suficiente
El clima es cálido y húmedo durante todo el año, por lo que es fácil deshidratarse sin darse cuenta. Es importante llevar suficiente agua, especialmente si piensas caminar varios senderos.
Dentro del parque no hay muchas opciones para comprar bebidas, así que es mejor ir preparado desde el principio.
Protege tus pertenencias de los animales
Uno de los consejos más repetidos por los guardaparques es no dejar mochilas sin vigilancia. Los monos capuchinos, mapaches y coatíes son expertos en abrir bolsas en busca de comida. Aunque parezcan simpáticos, pueden volverse insistentes si detectan alimentos. Lo mejor es guardar todo bien cerrado y mantener las mochilas siempre cerca.
También está prohibido alimentar a los animales.
Usa protección solar y repelente
El sol tropical puede ser fuerte incluso en días nublados. Es recomendable llevar protector solar resistente al agua, especialmente si vas a pasar tiempo en la playa.
El repelente de mosquitos también puede resultar útil, sobre todo en zonas húmedas o senderos con mucha vegetación.
Lleva calzado cómodo
Aunque los senderos están bastante bien mantenidos, conviene llevar zapatillas cómodas o sandalias resistentes. Algunas zonas pueden ser resbaladizas, especialmente después de la lluvia.
No es necesario calzado de montaña, pero sí algo más sólido que unas chanclas si piensas caminar bastante.
No cargues demasiado peso
El parque es relativamente pequeño y los recorridos no suelen ser muy largos. Llevar mochilas grandes no suele ser necesario y puede resultar incómodo con el calor.
Una mochila pequeña con agua, protector solar y algo de comida suele ser suficiente.
Respeta las normas del parque
Manuel Antonio es un espacio protegido y las normas son bastante estrictas. Está prohibido entrar con ciertos alimentos, bebidas alcohólicas o recipientes de vidrio.
Evita los vendedores no oficiales
Cerca de la entrada hay personas que intentan vender tours, aparcamiento o servicios que no siempre son necesarios.
Conviene informarse antes de llegar y reservar solo con proveedores fiables si se desea contratar una visita guiada.
También hay parkings oficiales y no oficiales, con precios diferentes.
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