Polonia, tras muchos años ajena al turismo occidental y convertida en una perfecta desconocida para los que vivíamos al otro lado del Telón de Acero, de repente un día vio como caía el Muro de Berlín, se resquebrajaba el bloque comunista de Europa del Este y a sus fronteras comenzaban a acercarse, muy tímidamente, los primeros turistas cámara en mano. Han pasado poco más de treinta años desde entonces y pese a que Polonia se ha modernizado enormemente, nuestro viaje allí nos dejó con la sensación de que el país aún conserva, en muchas facetas, ese aroma a destino virgen en el que aún queda mucho por descubrir y las tradiciones se mantienen impolutas.

Curiosamente, y pese a que a Polonia se la metía dentro de ese grupo tan influenciado por la Unión Soviética al que se llamó «Europa del Este», a nivel geográfico el país se encuentra en pleno centro del continente. Y de hecho a los polacos no les gusta nada de nada que les incluyan en el bloque de Europa oriental.

Su ubicación a nivel turístico es absolutamente privilegiada ya que no le falta de nada (playas, aunque bien frías, en el Mar Báltico, bosques a raudales, más de 10.000 lagos, ciudades preciosas y mucha montaña). Además, para el que quiera explorar los países limítrofes, Polonia comparte frontera con Alemania, Bielorrusia, Lituania, Ucrania, Rusia, Alemania, Eslovaquia y la República Checa. Vamos, que goza de una situación ideal para ser punto de partida de un viaje por la zona.

Polonia mapa

Alquilar un coche y moverse con él puede ser la mejor forma de conocer el país. Al menos nosotros fue lo que hicimos y tan encantados que quedamos con la experiencia. Antes de irte de la agencia, comprueba que en el maletero haya un triángulo señalizador, un chaleco reflectante y un extintor. Cuando aparques, es de sentido común: no dejes nunca dentro objetos de valor, especialmente si estás en ciudades muy turísticas como Gdansk o Cracovia. 

Pero al igual que nos ocurrió en Rumanía, el corazón se nos salía por la boca cada dos por tres. Son muchos conductores los que opinan que Polonia tiene el dudoso honor de ser el peor país de Europa para ponerse tras un volante (y nosotros no podemos quitarles la razón). Desde que Polonia se abrió al mundo, se incrementó considerablemente el número de polacos que podían comprarse un coche. Esto derivó en que mejoraron muchísimo las autopistas pero las carreteras comarcales eran otro cantar. A día de hoy continúa siendo una odisea aventurarse a moverse entre pueblos o ciudades pequeñas ya que baches y socavones están a la orden del día. El motivo es que Polonia es país de paso para el transporte de mercancías entre la Europa del Este y la del Oeste y el tráfico de grandes camiones a todas horas se come el asfalto.

Poland

La mayoría de estas carreteruchas apenas están iluminadas, por lo que es un peligro conducir de noche. Incluso por el día podrás encontrarte en zonas rurales carromatos arrastrados por borricos, ciclistas que van a su bola o lugareños paseando por mitad de la carretera con las bolsas de la compra. En cualquier caso, el conductor debe saber que es obligatorio conducir con las luces encendidas tanto de día como de noche. Y que está terminantemente prohibido, si eres el que conduce, hablar por teléfono móvil a no ser que uses el bluetooth. 

A los polacos les encanta beber alcohol. A cualquier hora del día. Ha sido uno de los países del mundo donde más barato nos ha salido tomarnos una birra (a una media de un euro las de medio litro y hablamos de cervezas de calidad bastante aceptable). Pero eso no significa que puedas darle a la botella donde te apetezca. Al contrario, deberás tener siempre bien presente que en Polonia es ilegal beber en la calle. Y eso incluye lugares como la playa, bancos o parques. Y ojo, que beber puede acarrearte una buena multa pero si la cosa pasa a mayores y te ven beodo, puede que acabes pasando la noche entre rejas. La policía tiene tolerancia cero con los borrachos y si sospechan que puedes convertirte en un ser molesto para los demás, no dudarán en llevarte al calabozo más cercano.

Polonia Alcohol

Si has de tener cuidado con lo de consumir alcohol en la calle, casi sobra comentar el asunto respecto a la conducción. Es algo en lo que insistimos las veces que haga falta: no conduzcas (ni en Polonia ni en ningún sitio) si has bebido antes. En Polonia el límite de alcohol en sangre es 0,002 por ciento. Es decir, prácticamente nada. Y ojo que este límite se aplica también a las bicicletas. Recuerda además que si llevas una bici, te pueden multar si no vas con las luces encendidas, incluso yendo por calles iluminadas. En caso de accidente, has de llamar al 112, que al ser un servicio de emergencias presente en toda Europa, cuenta con teleoperadores que hablan inglés (y no en polaco).

Polonia tiene un clima francamente impredecible pero que tampoco te eche para atrás ese mito de que es un país gélido por el que es difícil viajar. En invierno puedes encontrarte grandes nevadas y temperaturas bajísimas, de varios grados bajo cero, pero nosotros estuvimos a principios de Septiembre y el clima era de lo más agradable, especialmente en el sur del país: por el día en manga corta y por la noche chaqueta. De todas formas, aún viajando en verano, es recomendable echar ropa de abrigo. Por lo que pueda pasar.

Cuando viajamos a Polonia, nos sorprendió (para bien) descubrir que la población en general se desenvolvía mejor en inglés de lo que esperábamos. Es cierto que en áreas rurales no es tan habitual el asunto pero en las escuelas los niños comienzan a dar clases de inglés a partir de los cuatro años.

 

10 frases que te vendrán de perilla

 

Comprendo que el polaco es un idioma francamente complicado. Pero nunca sobra aprender alguna frase que te granjee las simpatías de los locales. Aquí te dejamos algunas, con su correspondiente pronunciación para que te resulte más fácil.

‘Dzień dobry’ (jine-dobree) : Buenos días

‘Proszę’ (proshe) : Por favor 

‘Dziękuję’ (jen-koo-yea) : Gracias

‘Nie rozumiem’ (nie ro-zoo-me-em) : No comprendo (la frase que nos tememos que más vas a usar)

‘Czy mówisz po angielsku?’ (ch-mo-vish-po-ang-ee-el-skew) : ¿Hablas inglés?

‘Przepraszam’ (psh-she-pra-sham) : Perdón

‘Jak masz na imię?’ (yak-mash-na-im-yea) : ¿Cómo te llamas?

‘Jak się masz?’ (yak-she-or-mash) : ¿Cómo estás?

‘Ile to kosztuje?’ (ee-le-toe-kosh-too-yea) : ¿Cuánto cuesta esto?

‘Na Zdrowie!’ (nas-dro-v-yea) : ¡Salud! Como en castellano, se usa para brindar o cuando alguien estornuda.

 

Abstente de hablar de religión. Aunque Polonia se supone que es laica, aquí la religión es uno de los pilares de la sociedad y el 87% de la población se confiesa católica. Las nuevas generaciones andan algo más desvinculadas de la iglesia pero aún así, si eres ateo (como es mi caso), mejor guárdate tus opiniones acerca del asunto. El Papa Juan Pablo II es considerado un héroe nacional, especialmente e el sur del país.

Si habéis alquilado un apartamento y estáis disfrutando de una fiestecilla, recuerda que esta debe acabar obligatoriamente a las 22:00. No hay excusas y en este sentido las leyes polacas son bien estrictas. A partir de dicha hora, si seguís haciendo ruido, los vecinos tienen derecho a avisar a la policía.

Nosotros como llevábamos coche, no nos enfrentamos a este tema pero el problema de los taxis ilegales cada vez es mayor en Polonia. Suelen pulular por las grandes ciudades, especialmente en Varsovia: recuerda que en estos casos al final lo barato sale caro. Aunque te prometan un precio inferior a las tarifas oficiales, te arriesgas a que no te cubra el seguro en caso de accidente o que acabes desplumado en un descampado. Cuando entres a un taxi, asegúrate de que la licencia está a la vista.

Si vas a moverte por el país en transporte público, recuerda que hay una opción llamada Billetes de Fin de Semana y que te ofrece viajes ilimitados de viernes a lunes. Cuesta 81 eslotis (unos 17 euros), se puede adquirir en cualquier estación de tren y te permite viajar desde el viernes a las 19:00 hasta las 06:00 del lunes. No incluye, eso sí, el tren de alta velocidad (el Pendolino) o el metro local.

Polonia

En Polonia hay un tipo de hotel, conocido como Noclegi, no tan básico como los hostales o albergues pero aún así bastante baratos, muy acogedores y con baño privado. Son usados por los polacos más que por los turistas y son una interesante opción de alojamiento.

Estás a dieta o eres vegetariano. Siento darte una mala noticia: en Polonia lo llevas crudo crudito. La gastronomía polaca es contundente a más no poder: carne a tutiplén, salchichas, salsas calóricas, guarnición en forma de patata y postres, muchos postres. Por no hablar del plato estrella, los pierogi, esas deliciosas bolas de masa con distintos tipos de relleno y acompañadas de nata agria. Además, cómo mola comer en un restaurante de lo más pintón por poco más de 10 euros.

Dicen los científicos que soltar tacos (costumbre que a mí me encanta llevar a la práctica) es símbolo de inteligencia, ayuda a soltar adrenalina y relaja el espíritu. Pero ojito con liarte a decir en alto palabrotas porque en Polonia está absolutamente prohibido blasfemar… al menos en lugares públicos. Te pueden multar por ello.

Los bares de leche (bar mleczny en polaco) no son bares donde se sirva leche, valga la redundancia, sino la herencia de aquellos antiguos bares de la Polonia comunista donde comían los obreros. Hoy son unos de los lugares más económicos para comer en Polonia (se suele servir la comida al peso y suelen salir por unos 3 euros por comensal), los menús son caseros y a autenticidad no les gana nadie. Con el inconveniente de que suelen cerrar a primera hora de la tarde, por lo que no sirven para cenar, y raramente los menús están en inglés.

Bar mleczny

El polaco no es un pueblo excesivamente supersticioso pero sí hay ciertas tradiciones que les encanta respetar. Una de ellas es la de regalar flores. La cantidad de flores que incluyas en un ramo describirá bien el mensaje que pretendes transmitir al receptor. Así, intenta siempre que el número de flores sea impar para sacarle una sonrisa a quien lo reciba.

Otra de las supersticiones polacas es creer que atrae la mala suerte saludar a los invitados en el umbral de la puerta, así como excederse demasiado con las despedidas. Si te invitan a casa de alguien, no olvides llevar un pequeño detalle, como unos dulces o una botella de vino, lo importante es mostrar lo agradecido que estás.

A los polacos les encanta eso de pagar con tarjeta, las aceptan hasta en los establecimientos más humildes. No obstante, no está de más llevar encima algunas monedas, sobre todo porque los cajeros es raro que den billetes con un valor inferior a los 50 eslotis.

Dar propina en Polonia es casi una obligación. Normalmente se considera aceptable un 10% de la cuenta y se eleva a un 15% si el servicio es excelente. Eso sí, si esperas que te traigan el cambio (y luego dejar la propina), no des las gracias todavía a los camareros o asumirán que no quieres el dinero de vuelta.

¿Sabes que hay un Jurassic Park versión polaca? Se encuentra en la pequeña localidad de Krasiejów, que apenas cuenta con 2.000 habitantes pero tiene en su haber un parque dedicado a los dinosaurios con más de 200 réplicas de estos animales extintos. Se llama Jura Park, se abrió en 2010 y es el tercero del país inspirado en los dinosaurios. Hay un túnel del tiempo que nos transportará a la Edad de Hielo, un pabellón de paleontología donde se exhiben fósiles y un cine de cinco dimensiones para que experimentes cómo se vivía en aquella época. Las réplicas de los dinosaurios se encuentran al aire libre, en medio de bosques y estanques.

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¿Qué souvenirs compramos?

Polonia es un país de lo más peculiar, a estas alturas de artículo lo deberías tener bien claro. Te va a ofrecer la oportunidad de comprar algunas cosas que difícilmente vas a lograr ver en ningún otro lugar del mundo, a no ser que tengas algún amigo polaco. Por eso podrás hacerte con souvenirs realmente curiosos. Y además, con los precios del país, vas a quedar como un señor con amigos y familiares gastándote cuatro duros (o cuatro eslotis, maticemos). 

Aquí van algunas sugerencias:

– Zubrowka, el vodka polaco de hierba de bisonte. Ahora que se ha hecho más popular puede conseguirse en algunas licorerías españolas pero mola más traértelo del país de origen, las cosas como son. Por unos 8 o 9 euros compras la botella de un litro, que da para unas cuantas sobremesas.

bison grass

 

– Obwarzanek Krakowski. Sí, lo sabemos, el propio nombre es impronunciable. Pero hay que ver lo riquísimos que están estos bagels polacos, tan típicos de Cracovia. Los encontrarás en muchos puestecillos callejeros, en ocasiones rellenos de queso, cebolla o cubiertos de sésamo y semillas de amapola. Cómpralos justo antes de venir, para que aguanten blanditos, y verás qué cara de gusto la de tus amigos cuando los prueben.

bagel polaco

Sal de las minas de Wieliczka. Ya te contamos lo mucho que nos gustaron estas impresionantes minas, Patrimonio de la Humanidad, cuando las visitamos en nuestro viaje por Polonia. A la salida, en la tienda de regalos, venden unos saquitos de esta sal excepcional. No son caros y van a durarte bastantes meses.

Figuritas de madera. Este tipo de artesanía no sólo es una tradición milenaria sino que la variedad de productos es apabullante. Son muchas las familias que viven de tallar figuras (los más comunes son los pájaros y los ángeles): si tienes que llevar regalo a algún peque, qué mejor opción que un juguete de madera que le haga olvidarse de la videoconsola.

Ámbar de Gdansk. Aunque el ámbar es muy popular en todo el área del mar Báltico, es en la ciudad de Gandsk donde este extraordinario material ha alcanzado fama mundial. El brillo perfecto de esta savia de árbol fosilizada da forma a infinidad de artículos, siendo anillos o colgantes los más codiciados. En la calle Mariacka es donde encontrarás un mayor número de tiendas y donde te garantizarán que el ámbar tiene el sello de autenticidad.

-¿Sabías que el vodka y las salchichas son los productos más exportados de Polonia? Las salchichas ahumadas, las Cabanossi, están exquisitas y los polacos las usan mucho como aperitivos. Al ir envasadas al vacío, las puedes echar sin problema a la maleta.

– Si a los polacos les encantan las salchichas, ni te cuento lo que les gusta la cerveza. Por ello en las tiendas de souvenirs encontrarás preciosas jarras de cristal, aunque en mi opinión las más bonitas son las de peltre con tapa. Muchas de ellas van adornadas con el símbolo polaco, el águila blanca.

– El pan de jengibre, el Pierniczk, es muy barato, poco más de un euro, y está súper rico. En la Edad Media estaba considerado un manjar sólo al alcance de las clases adineradas ya que al ir cubierto de especias, eran pocos los que lo podían pagar. Ahora es un artículo al alcance de todo el mundo; los hay de diferentes variedades (cubiertos por vainilla, cardamomo, nuez moscada, rellenos de mermelada o de miel) y son unos de los dulces que más se consumen en Navidad.

Muñecos Kaszubka. Habrá a quien no le gusten pero a mí me parecen adorables, tan bonitos ellos con sus trajecitos regionales hechos a mano. Por cierto, el peluche del dragón de Wawel (la «mascota» de Cracovia) también es muy popular.

Dolls

 

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Si eres sopero, has encontrado en Polonia tu paraíso particular. A los polacos les encanta la sopa (como a nosotros). Entre nuestras favoritas, te recomendamos estas:

  • Rosoł: Es una de las más consumidas, la típica sopa de pollo con fideos y verduras. Se le añade una brizna de perejil para darle aún más sabor.
  • Chłodnik: Las sopas frías, como nuestro gazpacho, son muy populares en tierras polacas. Esta en particular es una sopa de remolacha con huevo y eneldo y siempre se consume muy fresca. El huevo se sirve flotando partido por la mitad y acompañado de pan.
  • Flaki: Podrá recordarte a nuestros callos madrileños. Esta es una sopa hecha de tripa de res, sazonada con hojas de laurel y mejorana. Se creó en el siglo XIV y se dice que era una de las favoritas de reyes y princesas.
  • Żurek: Aunque la receta es polaca, es común encontrar esta sopa en otros países de Europa del Este. Sus ingredientes principales son el centeno, la kiełbasa (salchicha polaca) y jamón. En muchos restaurantes se sirve dentro de un panecillo caliente.
  • Sopa de remolacha roja: Es una versión polaca de la original rusa, aunque esta es menos densa y se acompaña de pierogis pequeñitos. En invierno a los polacos les encanta añadir una cucharada de smietana (crema agria). Si se sirve en bodas o eventos similares, se consume con un par de chupitos de vodka.
  • Zupa ogorkowa: Sí, es extraño ¡una sopa de pepinillos! Pero es que los polacos los comen a todas horas. Tiene un sabor fuerte y salado, que proviene del ingrediente principal, los pepinillos en escabeche. Se acompaña de patatas, huevo, eneldo y zanahoria picada.

Żabka. Este es el nombre de esas pequeñas tiendecitas, la versión polaca del 7/11, donde se puede encontrar casi de todo. Suelen estar abiertas hasta las once de la noche.

Tienda Polonia

Otro de los establecimientos típicos polacos es un ruch. Son pequeños kioscos, situados generalmente a las afueras de los pueblos, donde se pueden comprar artículos básicos como periódicos, agua, galletas o billetes de autobús. 

La cadena de supermercados más conocida del país es Biedronka. Aunque sus propietarios son portugueses, no pueden encontrarse estos supermercados fuera de Polonia. Disponen de casi 3.000 establecimientos y dan trabajo a 55.000 personas.

Una de las cosas que puedes comprar en estas tiendas es kéfir. Ya, ya sabemos que no lo inventaron ellos pero les gusta muchísimo y más si este se fabrica en territorio polaco. Además, creen que es el mejor remedio para aliviar la resaca.

 

 

Tradiciones polacas

 

Jueves Gordo

Se celebra cada año el jueves antes de Cuaresma y es la última oportunidad para darse un buen homenaje culinario antes de unos días de sacrificio católico. Así que los polacos aprovechan para hincharse a dulces. Sus favoritos en dicha fecha son los pączki, unas rosquillas rellenas de mermelada de frambuesa, y los faworki, bollos de masa frita cubiertos por una capa de azúcar.

El ahogamiento de Marzanna

El primer día de primavera se celebra esta festividad en muchas zonas rurales de Polonia. Marzanna era era una diosa eslava asociada al invierno, la muerte y el frío. Se la representa con una efigie hecha de paja y ropa blanca. Se la «sacrifica» lanzándola al río y para evitar la mala suerte, no hay que tocarla mientras esté en el agua.

Los 12 platos de Nochebuena

A esta festividad se la conoce también como vigilia y consiste en compartir con la familia doce platos el día de Nochebuena: cada uno de ellos representa a un discípulo. Ninguno de los platos puede contener carne (pero sí pescado), repetirse y sólo se cocinan ese día del año. Algunas familias colocan un plato extra para el visitante inesperado que pueda llegar. 

Lunes Húmedo

Una tradición milenaria, transmitida de generación en generación, en la que los niños se cuelan en las habitaciones de las niñas para empaparlas con agua. Después continuarán haciendo lo mismo por las calles. Se dice que las chicas que acaben más empapadas serán las primeras en casarse. La venganza llega al día siguiente, cuando son ellas las que lanzan a los chicos cubos de agua.

¡Que vivas cien años!

Polonia es el único país del mundo donde en los cumpleaños se desea «que vivas cien años». El día de tu cumple aparecerá un amigo tuyo con una bandeja llena de vasitos con vodka y gritando «¡Sto Lat!» (¡Cien Años!)

Poprawiny

Las bodas polacas serían parecidas a las de otros países si no fuera por una celebración posterior, el Poprawiny, que se lleva a cabo el día después de la boda y es una fiesta algo más informal. Por lo tanto, no se pide a los invitados que vistan de etiqueta (es más, muchas veces se organiza una fiesta de disfraces) y el banquete es más bien un buffet de picoteo.

Día Conmemorativo del Levantamiento de Varsovia

Quizás la tradición más conmovedora y significativa de Polonia ocurre el 1 de agosto de cada año en la capital del país, Varsovia. Es en este día que los ciudadanos de Varsovia rinden homenaje de un minuto a los héroes caídos del levantamiento de Varsovia de 1944. Si se encuentra en Varsovia ese día, espere hasta que lleguen las 5 de la tarde. En este momento exacto, durante un minuto entero, toda la ciudad se congela y se paraliza por completo. Todo se detiene. Los autobuses dejan de moverse y a gente se detiene. La ciudad se queda en silencio en uno de los homenajes más pacíficos y conmovedores del mundo a los héroes de guerra de antaño.

Día de los Reyes Magos

En este día, que se conoce mundialmente como Epifanía, los polacos realizan grandes desfiles en las calles de las principales ciudades y pueblos. Hay tres coloridos reyes magos marchando por las calles en camellos o caballos, desde donde reparten caramelos a los niños. Muchos polacos también preparan y comen un pastel especial de Reyes en este día. El pastel contiene una moneda escondida en su interior y la persona que obtiene la pieza se convierte en rey o reina del día y se cree que disfruta de buena suerte el resto del año.

 

 

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