Resumen viajero del 2016

 

Aunque con un poco de retra­so, que este año casi nos hemos meti­do en Febrero a la hora de elab­o­rar nue­stro resumen via­jero del 2016, he queri­do hac­er bal­ance de lo que supu­so el año pasa­do en nue­stro cur­rícu­lum via­jero ya que fue un año bas­tante pro­lí­fi­co. Una de las cosas con la que con­ta­mos a nue­stro favor es la facil­i­dad que nos da nue­stros tra­ba­jos para ir cogien­do días de vaca­ciones a lo largo del año. Y como somos de los que tam­bién nos encan­ta via­jar en invier­no (que, pese al frío, te evi­ta mul­ti­tudes de tur­is­tas y además los pre­cios del alo­jamien­to siem­pre son más bajos), podemos per­mi­tirnos el ir inter­ca­lan­do escapadas varias a lo largo del año. El 2016 ha sido un año mag­ní­fi­co en dicho aspec­to ya que hemos com­bi­na­do cul­turas real­mente difer­entes entre sí, dán­donos una visión más glob­al del mun­do en el que nos move­mos. Pero tam­bién hemos tenido ocasión de repe­tir en lugares que nos habían fasci­na­do en el pasa­do, com­binán­do­los con des­ti­nos nuevos. Mi filosofía es “si un sitio te enam­o­ra la primera vez que lo pisas, seguro que lo dis­fru­tas aún mucho más cuan­do regre­sas sabi­en­do lo que te espera”. Y a nosotros nos encan­ta repe­tir ciu­dades y país­es, aunque aún nos quede tan­to por des­cubrir.

DUBLIN (IRLANDA)

Comen­zábamos el año, en el mes de Enero, regre­san­do a una de mis ciu­dades favoritas en Europa: Dublín. Cier­to es que al ir en invier­no te arries­gas a esa moles­ta llu­via irlan­desa pero en esta ocasión tuvi­mos suerte y sólo nos hizo un frío atroz. Nos importó poco, la ver­dad sea dicha, y tam­poco nos privó de patear las calles a con­cien­cia. En mi caso, yo ya conocía Dublín pero mi mari­do y la pare­ja de ami­gos con la que via­jamos no, así que me encan­tó ejercer de guía impro­visa­da para ellos. Quedamos algo descon­tentos con el hostal que escogi­mos esta vez pero de todo se aprende y le tachamos para futuras vis­i­tas. Sin embar­go, nos com­pen­só el sober­bio sabor de boca que nos dejó la ciu­dad, en mi opinión una de las más bohemias del mun­do. Pasear por su cen­tro históri­co, espe­cial­mente por el bar­rio de Tem­ple y sus mag­ní­fi­cos pubs, degus­tar bue­na cerveza negra (uno no puede volver de Irlan­da sin haberse echa­do unas cuan­tas Guin­ness al cuer­po), vis­i­tar el extra­or­di­nario Trin­i­ty Col­lege (prob­a­ble­mente la uni­ver­si­dad más boni­ta de todo el viejo con­ti­nente), admi­rar las dece­nas de igle­sias que encon­trarás por la ciu­dad y, sobre todo, dis­fru­tar de esa atmós­fera celta que aún empa­pa los viejos calle­jones dubli­ne­ses con­sti­tuye una expe­ri­en­cia úni­ca. Pero Dublín tam­bién es una oda a la músi­ca, tan­to a la folk como a la rock: la primera nos la regalan cien­tos de músi­cos calle­jeros, cuya ban­da sono­ra inun­da cada rincón de Dublín; la segun­da no sólo la dis­fru­ta­mos en los pubs, siem­pre con un ambi­ente espec­tac­u­lar, tam­bién en las propias calles, allí estu­vi­mos inmor­tal­izan­do el momen­to jun­to a la estat­ua de Phil Lynott y la esquina ded­i­ca­da a Rory Gal­lagher. Y, por supuesto, no olvi­damos ir a rendir trib­u­to al genio que con­sti­tuye el may­or orgul­lo de la ciu­dad y al que hay ded­i­ca­da tam­bién una escul­tura: Oscar Wilde.

Nue­stro segun­do via­je a Dublín

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PORTUGAL- AVEIRO, COIMBRA, ÓBIDOS, NAZARÉ

Cada año, des­de hace muchos, nos gus­ta hac­er­nos nues­tra cor­re­spon­di­ente escapa­da anu­al a Por­tu­gal. Es una suerte ten­er un país tan mag­ní­fi­co a ape­nas unos cien­tos de kilómet­ros. Y es que pese a que nues­tra ama­da Lusi­ta­nia sea un país bas­tante pequeño com­para­do con España, sor­prende la can­ti­dad de tesoros ocul­tos que esconde y los muchos rin­cones que aún nos quedan por des­cubrir pese a que ya son muchos los via­jes por­tugue­ses que lle­va­mos a las espal­das. En esta ocasión quisi­mos huir de ciu­dades más grandes como Opor­to o Lis­boa (a esta últi­ma, sin embar­go, sí regre­sare­mos este año) y nos fuimos a recor­rer la zona de Baixa, des­de Aveiro has­ta el mis­mo norte de Lis­boa, cul­mi­nan­do en Nazaré. Un boni­to road­trip a rit­mo de fado que nos llevó a la Sala­man­ca por­tugue­sa, Coim­bra, y otra ciu­dad que yo ya conocía, Aveiro, pero en la que repetí gus­tosa: siem­pre es un plac­er pasear entre sus canales o acer­carse a la boni­ta playa de Cos­ta Nova con sus entrañables casitas de col­ores. El pueblo medieval de Óbidos y el marí­ti­mo Nazaré, dueño de unas de las mejores panorámi­cas del Atlán­ti­co, fueron otras de nues­tras paradas. Via­je bueno, boni­to y bara­to que nos sor­prendió mucho y, sobre todo, para bien.

Via­je a Por­tu­gal – Aveiro, Cos­ta Nova, Coim­bra, Óbidos, Nazaré

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VIAJE POR EL PAÍS VASCO

Con­tinúa sien­do una de nues­tras regiones españo­las favoritas y quisi­mos aprovechar la pri­mav­era y su buen tiem­po para acer­carnos a tier­ras vas­cas. Teníamos la espini­ta clava­da de aún no cono­cer Lekeitio, uno de los pueb­los más boni­tos del norte de nue­stro país, y le escogi­mos como base para mover­nos a otros lugares cer­canos. Además, en Lekeitio (pueblo que nos enam­oró sin reme­dio) nos alo­jamos en el hostal Ater­petx­ea, uno de los lugares donde mejor nos han trata­do nun­ca y donde comen­zamos una boni­ta amis­tad con su dueño, Josu, que a día de hoy aún se mantiene. Aprovechamos para ver a ami­gos vas­cos, que se acer­caron des­de Bil­bao para enseñarnos mar­avil­las como Elan­txobe o esa mar­avil­la nat­ur­al que es San Juan de Gaztel­u­gatxe y que podéis ver en la fotografía de aba­jo. Por cier­to, qué paraí­so gas­tronómi­co con­tinúa sien­do el País Vas­co, ellos sí que saben.

Via­je por el País Vas­co

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GRANADA

Otro de los des­ti­nos estrel­la en nue­stro país, que aunque hemos vis­i­ta­do varias veces, nun­ca cansa. Y es que Grana­da es pura magia. Pasamos una mañana entera recor­rien­do La Alham­bra (os recomen­damos que saquéis las entradas pre­vi­a­mente por inter­net u os arries­gais a lle­gar y no poder entrar),  mar­avil­lán­donos de nue­vo con los Jar­dines del Gen­er­al­ife, el resto de los días nos perdi­mos por las estre­chas calle­jue­las del pin­toresco bar­rio de Albaycin, dis­fru­ta­mos de sus deli­ciosas teterías morunas, visi­ta­mos los baños árabes y, como no, nos dimos un buen atracón de tapas granad­i­nas: os recomen­damos el restau­rante La Bel­la y la Bes­tia para ini­cia­ros en esta ben­di­ta cos­tum­bre culi­nar­ia que se gas­tan por estos lares. Ciu­dad deslum­brante a la que hay que regre­sar cada poco tiem­po, para que no desa­parez­ca el hechizo de su embru­jo.

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HELSINKI (FINLANDIA)

Tenía pen­di­ente la visi­ta a la cap­i­tal fine­sa ya que mi úni­co via­je a Fin­lan­dia había sido hace muchos a Laponia y en Helsin­ki úni­ca­mente hice escala. En esta ocasión, aprovechamos para estar allí tres días debido a que via­jábamos para ver el concier­to de King Dia­mond. Ciu­dad pequeñi­ta y civ­i­liza­da al máx­i­mo aunque aca­so no tan impre­sio­n­ante a niv­el mon­u­men­tal como otras cap­i­tales escan­di­navas. Ide­al para una escapa­da cor­ta, en la que podrás admi­rar sus curiosas igle­sias y pasear por su paseo marí­ti­mo, el lugar idó­neo para sen­tarte a com­er un buen pla­to de salmón.

Via­je a Helsin­ki , la cap­i­tal de Fin­lan­dia

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TALLIN (ESTONIA)

Aprovechan­do su cer­canía con Helsin­ki, a ape­nas un par de horas por mar, cogi­mos un fer­ry y nos fuimos cua­tro días a la cap­i­tal de Esto­nia. Con uno de los cas­cos históri­cos mejor con­ser­va­dos de toda Europa, su ambi­ente medieval te trans­porta a sig­los pasa­dos. La ex repúbli­ca soviéti­ca aún con­ser­va mucho de su heren­cia rusa y sus tiem­pos pretéri­tos comu­nistas: económi­ca, fácil de recor­rer andan­do y con un pat­ri­mo­nio cul­tur­al extra­or­di­nario. ¿Nues­tra recomen­dación? Que no te quedes sólo con la ciu­dad y te acerques a ver el Museo Roc­ca al Mare, una exposi­ción gigan­tesca al aire libre ubi­ca­da en mitad del bosque donde podrás gas­tar la mañana pase­an­do entre cabañas antiquísi­mas.

Tal­lín: via­je a la cap­i­tal de Esto­nia

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ESTOCOLMO (SUECIA)

Otra ciu­dad en la que había esta­do varias veces pero a la que siem­pre es un plac­er regre­sar. En mi opinión, con difer­en­cia la más boni­ta de las cua­tro cap­i­tales de Escan­di­navia. Afor­tu­nada­mente, parece que los pre­cios han baja­do algo respec­to a via­jes pre­vios (o será que el euro vuelve a estar fuerte frente a la coro­na). El Museo Vasa, con su galeón úni­co en el mun­do, el Skansen, con casas traí­das de toda Sue­cia, saltar de isla en isla, perder­se en Gam­la Stan, cenar en restau­rantes vikin­gos, tomar cervezas en bares donde el rey es el rock n’ roll: pocas veces hemos aprovecha­do con tal inten­si­dad una escapa­da.

Todo lo que puedes ver y hac­er en Esto­col­mo

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PARIS (FRANCIA)

París: la Ciu­dad del Amor. Y qué mejor excusa para ir que vis­i­tar­la en pare­ja. En toda mi vida via­jera sólo había esta­do una vez, con 17 años, así que para mí fue como des­cubrir­la de nue­vo. Con­tinúa sien­do casi imposi­ble tomarse un café que no baje de los 6 euros pero a cam­bio nos sor­prendió com­pro­bar que, sin embar­go, se puede cenar bien y a buen pre­cio en algunos de los lugares más turís­ti­cos. Si nor­mal­mente hay tur­is­tas, imag­i­naos cómo esta­ba cuan­do enci­ma te coin­cide la Euro­co­pa: empu­jones y coda­zos para acer­carse a la Torre Eif­fel o la Basíli­ca del Sagra­do Corazón. Pero qué más da: no hay nada que empañe la her­mo­sura de un bar­rio como Mont­martre.

Via­je a París

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IBIZA

Habíamos esta­do un par de veces en Mal­lor­ca pero no en Ibiza y para allá que nos fuimos unos días en pleno ver­a­no. Aunque en estas fechas la isla está abar­ro­ta­da has­ta unos nive­les pre­ocu­pantes, nosotros elegi­mos el coque­to pueblo de San­ta Eulalia para refu­gia­rnos de las avalan­chas de tur­is­tas. Aunque parez­ca increíble, si te lo mon­tas bien, inclu­so en tem­po­ra­da alta es posi­ble encon­trar calas soli­tarias. Y nosotros lo con­seguimos. Impre­scindible que no te vayas sin vis­i­tar alguno de los afama­dos mer­cadil­los hip­pies que han dado fama a la isla a niv­el mundi­al y que reserves uno de los días para el boni­to cas­co históri­co de Eivis­sa, el bar­rio de Dalt Vila, Pat­ri­mo­nio de la Humanidad: aunque te ases de calor, merece mucho la pena perder­se entre esos calle­jones medievales amu­ral­la­dos.

Via­je a Ibiza

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COREA DEL SUR

El via­je “gor­do” del año sor­prendió a pro­pios y extraños: “¿en serio os vais a Corea?”. Y la sigu­iente pre­gun­ta era: “¿pero a la del Norte o a la del Sur?”. En nue­stro noveno via­je asiáti­co nos decanta­mos por un país en el que ape­nas hay tur­is­mo occi­den­tal. Y quizás debido a ello por eso aún con­ser­va más encan­to. 17 días en los que hici­mos el trío de ciu­dades Seúl-Gyeongju-Busan y que nos empu­jaron a enam­orarnos per­di­da­mente del país, con un pat­ri­mo­nio históri­co fran­ca­mente espec­tac­u­lar. Anéc­do­tas para abur­rir: los core­anos son un fenó­meno social dig­no de estu­dio.

Via­je a Seúl, una de las ciu­dades más boni­tas de Asia

Via­je a Gyeongju

Via­je a Busan

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CUBA

Y el últi­mo via­je del año, que en teoría nos lle­varía a Gran Canaria, final­mente fue a Cuba. Otro des­ti­no en el que repetía después de diez años y que nos coin­cidió con la muerte de Fidel Cas­tro, que fal­l­ecía sólo siete días antes de que ater­rizáramos, por lo que vivi­mos un momen­to históri­co. La Habana, en mi opinión, con­tinúa sien­do la ciu­dad más bel­la del mun­do, pese a estar prác­ti­ca­mente en ruinas: su lega­do colo­nial es úni­co en el mun­do. Pero es aún más sin­gu­lar a niv­el social: el inge­nio de los cubanos cada día es más sor­pren­dente. Inten­ta vis­i­tar el país antes de que aque­l­lo se llene de Burg­er Kings y McDon­alds: a día de hoy con­sidero que es el país con más encan­to de este extraño mun­do en el que vivi­mos.

Segun­do via­je a Cuba

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