Secondigliano: el barrio más peligroso de Europa

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Parece mentira que Italia, uno de los países más turísticos del mundo, sin embargo a estas alturas continúe lidiando con un problema que lejos de solucionarse, se agrava cada día que pasa: el de la mafia, llamada Camorra en su versión napolitana, con más de cien clanes autónomos y cerca de 10.000 miembros. Y es que según dicen las malas lenguas, la Camorra napolitana controla hasta un 20% del Producto Interior Bruto italiano, infiltrando en los más altos cargos de poder a muchos de sus miembros y monopolizando servicios como el de recogida de basuras en Nápoles, originando que la mayor parte de la ciudad parezca un vertedero. Las diferencias entre el norte de Italia, con ciudades como Milán que alardean de lujo y marcas caras, con el sur del país, sumido en la pobreza y el desempleo, son cada vez más abismales.

Entre todos los barrios marginales que existen en grandes urbes como Nápoles o Palermo, el napolitano Secondigliano es el que se lleva la palma en lo que a peligrosidad se refiere. Ni siquiera se permitió entrar a los coches de Google Maps para fotografiar las calles. La policía tampoco se atreve a entrar y han tomado la decisión de dejar que las reyertas se resuelvan entre los diferentes clanes, dejando en una situación desesperada a las familias humildes que no pueden mudarse del barrio. Los motoristas son obligados por la Camorra a conducir sin casco para evitar que entren policías camuflados. Cualquier evento de tipo social ha de contar con el beneplácito de los mafiosos o te arriesgas a acabar en mitad de la acera con un tiro en la cabeza. El tráfico de drogas y armas se realiza a plena luz del día y el barrio cuenta con el dudoso honor de tener el índice de asesinatos por habitante más alto de toda Europa. Hace años, el ayuntamiento tomó la medida desesperada de prohibir la venta de cuchillos u objetos punzantes, intentando evitar más muertes por arma blanca. Sin embargo, rara es la familia en el barrio que no guarda en casa una o más pistolas.

Reclutar a jóvenes sin empleo es fácil en Secondigliano teniendo en cuenta que el barrio sufre un índice del 40% de paro (los propios napolitanos llaman a esta zona el Tercer Mundo). Se les prometen sueldos de 150 euros diarios por participar en actividades ilegales de todo tipo, pese a que ello suponga entrar en las guerras de las bandas rivales. A partir de las ocho de la noche, cuando cierran las pocas tiendas obligadas a pagar una “tasa revolucionaria”, no se ve un alma por las calles, a excepción de ratas gigantescas que campan a sus anchas. Y es en estas noches desiertas cuando los motoristas practican el macabro juego “tiro al inmigrante”, disparando a cualquier extranjero que se atreva a pasear. Sin embargo, no son las únicas víctimas de este peligroso modo de vida: muchas niñas son madres a los 13 o 14 años y otras tantas mujeres se ven obligadas por sus maridos a participar en actividades de contrabando. En definitiva: el célebre libro “Gomorra” de Roberto Saviano, donde relataba los tejemanejes de la mafia y por el que el autor está amenazado de muerte, por desgracia no se aleja de la realidad lo más mínimo.

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