50 estados y 50 platos que probar en un viaje a USA

Platos USA

Destier­ra de una vez por todas ese mito que dice que en Esta­dos Unidos sólo se puede com­er ham­bur­gue­sas con patatas fritas y que no hay vida más allá de las cade­nas de comi­da ráp­i­da. Es una fala­cia abso­lu­ta. En un país tan grande como este (por pon­er un ejem­p­lo, España es más pequeña que el esta­do de Texas), con una diver­si­dad étni­ca y cul­tur­al tan enorme y una población que rebasa los 330 mil­lones de per­sonas, hay cabi­da para todo y para todos. Por ello hemos ded­i­ca­do un artícu­lo bas­tante amplio a esa gas­tronomía, tan influ­en­ci­a­da por los mil­lones de inmi­grantes que han pasa­do por estas tier­ras, que a veces peca de ser una per­fec­ta descono­ci­da no sólo para los no esta­dounidens­es sino inclu­so para los habi­tantes del esta­do de al lado. Ladies and gen­tle­men, hace­mos un repa­so por los 50 esta­dos de USA y sus platos más icóni­cos. Que ust­edes los dis­fruten.

 

 

Alaba­ma

Bour­bon Lane Cake

Pastel Carril

Comen­zamos en un esta­do sureño, Alaba­ma, de la man­era más dulce: con uno de los postres más pop­u­lares de esta zona del país. Lle­va sirvién­dose en las mesas de este esta­do (y en la de otros muchos) des­de 1890, año en que lo inven­tó Emma Rylan­der Lane. Esta mujer, ori­un­da del pueblecito de Clay­ton, ganó con su pecu­liar rec­eta el primer pre­mio de un con­cur­so culi­nario en Colum­bus (Geor­gia). A los orga­ni­zadores les pare­ció tan sabroso que comen­zó a cor­rerse el boca a boca y todo el mun­do quería apren­der a coci­nar el pas­tel de la seño­ra Lane.

Más de un siglo después, el Alaba­ma Bour­bon Lane Cake cuen­ta con infinidad de inter­preta­ciones, aunque lo más común es que lleve varias capas de biz­co­cho blan­co y rel­leno de nue­ces, pasas y coco, rega­do con un buen chor­ro de whisky de Bour­bon. Suele ser el pla­to estrel­la de cumpleaños, bodas, recep­ciones, fies­tas de Navi­dad y dis­tin­tas cel­e­bra­ciones.

Alas­ka 

Can­gre­jo Real

Cangrejo Real

Si hay algo que les encante a los alaskeños, esto es el can­gre­jo gigante o can­gre­jo real. Este molus­co, que puede lle­gar a alcan­zar los dos met­ros de largo con sus patas exten­di­das, tiene tres vari­antes: can­gre­jo azul, can­gre­jo dora­do y can­gre­jo rojo, sien­do este últi­mo el más caro de todos.  El moti­vo de que su carne sea tan apre­ci­a­da y tan ele­va­do el pre­cio de ven­ta (aprox­i­mada­mente 100 euros el kilo y eso en Alas­ka, donde es más bara­to) no es sólo por lo del­i­ca­do del sabor sino por lo arries­ga­do que es cap­turar­los debido a su enorme tamaño: se con­sid­era que los pescadores de can­gre­jo gigante tienen 80 veces más posi­bil­i­dades de morir que cualquier tra­ba­jador de otro gremio. Sólo se cap­turan ejem­plares machos que alcan­cen cier­to peso: hem­bras y can­gre­jos jóvenes son devuel­tos al mar para equi­li­brar el eco­sis­tema mari­no.

El can­gre­jo real se con­sid­era muy ben­efi­cioso a niv­el nutri­cional, ya que es bajo en grasas pero al mis­mo tiem­po es una impor­tante fuente de pro­teí­nas. Además puede ser base de infinidad de platos: adereza­dos con pas­ta, en for­ma de pas­tel, como ingre­di­ente prin­ci­pal de sopas o ensal­adas o sim­ple­mente unta­do en panecil­los con man­te­qui­l­la y limón.

Ari­zona

Chimichanga

Chimi

¿Sabías que hace un par de sig­los esta­dos como Cal­i­for­nia, Utah, Neva­da o Texas pertenecían a Méx­i­co? Y sí, tam­bién Ari­zona. Luego, en 1848, lle­garía el Trata­do de Guadalupe-Hidal­go, que oblig­a­ba a ced­er estos esta­dos a Esta­dos Unidos a cam­bio de una mísera com­pen­sación de 15 mil­lones de dólares y que supu­so la pér­di­da de la mitad del ter­ri­to­rio mex­i­cano, que se dice pron­to. Y como de aque­l­lo no hace tan­to tiem­po, es  com­pren­si­ble que en lugares como Ari­zona la heren­cia mex­i­cana se con­tinúe percibi­en­do en cada esquina. A niv­el gas­tronómi­co tam­bién.

Según cuen­ta la leyen­da, la chimichanga se creó en Tuc­son y fue fru­to de un “acci­dente”: la dueña del restau­rante El Char­ro fue sor­pren­di­da por una de sus sobri­nas comien­do bur­ri­tos, uno de ellos se le cayó en una sartén con aceite y fue entonces cuan­do tía y sob­ri­na pen­saron “¿por qué no freír­lo?” El nom­bre de “chimichanga” vino de la expre­sión que soltó la cocin­era, ver­sión espon­tánea de una pal­abro­ta mex­i­cana, “chin­ga­dos”. Era el año 1922 y de esta for­ma nacía el pla­to más pop­u­lar de Ari­zona, has­ta el pun­to de que la Ofic­i­na de Tur­is­mo de Tuc­son pro­mo­ciona la ciu­dad como “el hog­ar de la chimichanga”. Un pla­to alta­mente calóri­co, cubier­to con que­so, sal­sa y cre­ma agria, que tam­bién reivin­di­can los mex­i­canos, quienes lo sir­ven acom­paña­do de gua­camole.

Arkansas 

Pez gato

Pez gato

El pez gato o sil­uro (o cat­fish, como se le conoce en Esta­dos Unidos, debido a sus larguísi­mos “big­otes”) es uno de los pesca­dos más con­sum­i­dos en USA, aunque es en Arkansas, Mis­sis­sip­pi y Louisiana donde más se come (nosotros lo probamos en nue­stro via­je a Nue­va Orleans y nos encan­tó). Estos peces gigan­tescos, que pueden lle­gar a pesar más de cien kilos, han dado lugar a infinidad de leyen­das urbanas. Nosotros nos partíamos cuan­do escuchamos una vez a Iker Jiménez con­tar cómo se comían en el Ebro a los buzos de la Guardia Civ­il.

El caso es que el pez gato suele apare­cer en las car­tas de los restau­rantes sureños: seguro que has vis­to más de una vez en las pelícu­las al típi­co red­neck con camisa de cuadros apretán­dose una bue­na ración. Gen­eral­mente suele prepararse reboza­do en hari­na y frito acom­paña­do de ensal­a­da de col, aunque otra rec­eta bas­tante común es coci­na­do en leche con ajo y cebol­la.

Cal­i­for­nia

Ensal­a­da Cobb

Ensalada

Con­trari­a­mente a lo que mucha gente cree, en Esta­dos Unidos se come mucha ensal­a­da. Otra cosa es que les echen tropecien­tos mil ingre­di­entes: siem­pre pon­go de ejem­p­lo una vez que en Texas pedí una ensal­a­da César y deba­jo de un mon­tón de tro­zos de pol­lo y crou­tons de pan logré encon­trar dos hojas de lechuga. Pero reconoz­camos que para los que son tan ensaladeros como yo, la tier­ra del tío Sam ofrece un mil­lón de vari­antes, a cuál más orig­i­nal.

Puede que algunos (muchos) defien­dan que la ensal­a­da yan­kee por exce­len­cia es la de col pero en mi opinión es aún más “patri­o­ta” la ensal­a­da Cobb. Fue crea­da a medi­a­dos de los años 30 en un restau­rante de Hol­ly­wood, el Brown Der­by, se pop­u­lar­izó entre actores y actri­ces y des­de entonces se cree que el restau­rante llegó a servir cua­tro mil­lones de raciones a lo largo de los años. La rec­eta es sen­cil­la y fácil de elab­o­rar en casa, sólo tienes que ten­er en la nev­era lechuga, tomates, bacon, tiras de pol­lo, un hue­vo duro, agua­cate, cebol­la mora­da, que­so moz­zarel­la y un puña­do de maíz.

Col­orado 

Piz­za al esti­lo Col­orado

Pizza

Es curioso com­pro­bar como en Esta­dos Unidos algunos de sus platos cono­ci­dos han sido crea­d­os entre los fogones de restau­rantes par­tic­u­lares, no como en Europa, donde nues­tra antiquísi­ma his­to­ria ve cómo se diluyen las rec­etas en un ori­gen inde­ter­mi­na­do hace sig­los. En este caso, hemos de irnos al restau­rante Beau Jo’s, inau­gu­ra­do en Ida­ho Springs en 1973 en un pre­cioso edi­fi­cio históri­co de dos plan­tas. Allí nació uno de los platos más pop­u­lares del esta­do, la piz­za al esti­lo Col­orado. Una piz­za exager­ada­mente grue­sa, con una corteza tren­za­da que evi­ta que se der­ra­men los top­pings del inte­ri­or y que gen­eral­mente se come al final baña­da en miel. Por ello se dice que la piz­za de Col­orado además de piz­za es tam­bién postre.

En el Beau Jo’s los clientes pueden ele­gir entre más de 50 ingre­di­entes para la creación de sus piz­zas per­son­al­izadas o escoger entre las que pro­pone el local, desta­can­do la súper picante con jalapeños fres­cos o la de que­so Mon­ter­rey. Aunque mucha gente tiende a con­fundir esta piz­za con la deep-dish de Chica­go (que tam­bién probamos en la ciu­dad de los gang­sters), la difer­en­cia entre ambas es que la de Col­orado se hace diez min­u­tos en horno de gas y la de Chica­go 40 min­u­tos en horno de leña.

Con­necti­cut

Ham­bur­gue­sa al vapor con que­so

Hamburguesa

Efec­ti­va­mente, otro pla­to que se creó en un restau­rante, en esta ocasión en el Jack­’s Lunch de Mid­dle­town a medi­a­dos de los años 20. Durante casi medio siglo Jack Fitzger­ald estu­vo sirvien­do a sus clientes estas deli­ciosas ham­bur­gue­sas, que pre­sumían de ser mucho más salud­ables que las tradi­cionales al estar la carne hervi­da en vez de fri­ta. El extra de que­so se cobra­ba aparte, 5 cen­tavos de aque­l­la época. Se hicieron tan pop­u­lares que aunque el Jack­’s Lunch cer­ró, otros restau­rantes tomaron su mod­e­lo y comen­zaron a servir estas ham­bur­gue­sas tan espe­ciales. Actual­mente las mejores son obra del Ted’s Restau­rant en el pueblo de Meri­den.

Dako­ta del Sur

Chis­lic

El chis­lic, que llegó aquí de mano de un inmi­grante ruso, es un pla­to tremen­da­mente pop­u­lar en Dako­ta del Sur, has­ta el pun­to de que fue declar­a­do “pla­to ofi­cial del esta­do” en el año 2018. Con­siste en una serie de bro­chetas de carne roja (gen­eral­mente cordero aunque en oca­siones se usa carne de caza como el vena­do), preparadas casi crudas y aliñadas con sal y ajo. Es un pla­to bas­tante habit­u­al en los restau­rantes al grill de Dako­ta, donde se suele servir acom­paña­do de sal­sa picante.

Delaware

Scrap­ple

Scrapple

Son muchos los platos esta­dounidens­es que encuen­tran su ori­gen en los col­o­nizadores que lle­garon des­de Europa. Buen ejem­p­lo es el scrap­ple, cono­ci­do tam­bién como Balken­brij, que tra­jeron con­si­go los holan­deses y que en la actu­al­i­dad es un pla­to muy pop­u­lar en esta­dos como Penn­syl­va­nia, Mary­land o Delaware. Este pud­ding de vísceras, no apto para esos pal­adares que no gusten de la cas­quería y que puede recor­dar lig­era­mente a la mor­cil­la, mit­i­ga su fuerte sabor gra­cias a difer­entes espe­cias. Sus defen­sores argu­men­tan que a fin de cuen­tas no es tan difer­ente de una salchicha… y el hot dog es uno de los platos nacionales.

En Delaware se come durante todo el año pero su con­sumo se dis­para en fechas como Acción de Gra­cias. Es tan pop­u­lar en este esta­do que inclu­so se orga­ni­zan con­cur­sos y fes­ti­vales ded­i­ca­dos al scrap­ple. Aunque a la may­or parte de la gente le gus­ta hac­er­lo en casa, es común encon­trar­lo ya empa­que­ta­do en los super­me­r­ca­dos, lis­to para freír, y con difer­entes vari­antes como las que añaden pavo o toci­no. Inclu­so se ha crea­do una edi­ción espe­cial de cerveza, la Beer for Break­fast, des­ti­la­da con scrap­ple.

Flori­da

Nuggets de caimán

Nuggets caiman

En algunos esta­dos de USA como Texas, Louisiana, Arkansas o Car­oli­na del Sur es legal com­er carne de coco­dri­lo, siem­pre que esta proven­ga de gran­jas que pasen todos los con­troles san­i­tar­ios. En España (al igual que en Aus­tralia, Filpinas, Tai­lan­dia o Sudáfrica) tam­bién se con­sumen en deter­mi­na­dos sitios (la hemos comi­do en var­ios restau­rantes espe­cial­iza­dos) pero las cosas como son, donde más la hemos dis­fru­ta­do es en Esta­dos Unidos, donde son unos artis­tas a la hora de preparar­la. Nos gustó un mon­tón en guiso de arroz, donde que­da la mar de jugosa, pero nos gustó aún más en for­ma de nuggets reboza­dos.

¿A qué sabe el coco­dri­lo (o caimán en este caso)? Os diría que a una mez­cla de pesca­do y pol­lo. Su sabor es bas­tante limpio, por lo que suele uti­lizarse como entrante o aper­i­ti­vo. No tiene ape­nas coles­terol ni grasas sat­u­radas, apor­ta una bue­na ración de omega 3 y pro­teí­nas y engor­da muy poco, por lo que está con­sid­er­a­da una de las carnes más salud­ables. Así que estás tar­dan­do en bus­car­la en car­nicerías espe­cial­izadas.

Geor­gia

Pas­tel de Melo­cotón

Pastel

A Geor­gia se le conoce como el “esta­do de los melo­co­tones”, por lo que era obvio que su pla­to estrel­la rindiera hom­e­na­je a esta deli­ciosa fru­ta. La tar­ta de melo­cotón es un clási­co no sólo en las reuniones famil­iares, tam­bién se suele preparar para el desayuno, los niños se lle­van un peda­zo a la escuela para com­er­la a media mañana y es el rega­lo ide­al para lle­var a esos nuevos veci­nos que se han muda­do a la casa de enfrente.

La preparación es fácil. Se tra­ta de mezclar una base de man­te­qui­l­la, agua hela­da, hari­na, azú­car, sal y man­te­ca veg­e­tal con un rel­leno de melo­co­tones, jugo de limón, hue­vo bati­do, hari­na, azú­car y man­te­qui­l­la. Una vez hornea­da has­ta que se dora, se sirve en por­ciones acom­paña­da de nata mon­ta­da.

Hawaii

Poke

Poke

El poke, el pla­to hawai­iano por exce­len­cia, se ha pop­u­lar­iza­do tan­to en los últi­mos años que en cualquier gran ciu­dad raro es atrav­es­ar unas cuan­tas calles sin encon­trarse un local donde pre­paren apeti­tosos cuen­cos de poke. Puedes encon­trar­los en var­iedades infini­tas y es uno de los platos más salud­ables que puedas echarte al gaz­nate. Esta fresquísi­ma ensal­a­da de pesca­do, que tan­to idol­a­tramos los amantes del sushi, suele lle­var una gen­erosa ración de brotes de ensal­a­da, pesca­do crudo, ver­duras, fru­tos sec­os, semi­l­las, fru­ta y una base de arroz, quinoa o legum­bres, a gus­to del con­sum­i­dor. Quien no quiera con­sumir pesca­do crudo, puede cam­biar­lo por gam­bas o lan­gosti­nos, que tam­bién le dan un sabor estu­pen­do. El aliño es opcional, aunque en mi caso sue­lo decantarme por la sal­sa de soja.

Ida­ho

Hela­do de Pata­ta

Helado de Patata

Ida­ho está con­sid­er­a­do uno de los esta­dos más boni­tos de USA a niv­el paisajís­ti­co, con mon­tañas altísi­mas, ríos cau­dalosos e inter­minables praderas. Pero si por algo le cono­cen los esta­dounidens­es es por sus patatas, con­sid­er­adas las más sabrosas del país e ingre­di­ente impre­scindible para la guar­ni­ción yan­kee más común, las chips (o patatas fritas en castel­lano). Después de Chi­na, Rusia, India y Ucra­nia, Ida­ho es el prin­ci­pal expor­ta­dor de patatas del mun­do. 

A los de Ida­ho les fli­pan tan­to las patatas que has­ta tienen un hotel con for­ma de tubér­cu­lo, cade­nas de comi­da espe­cial­izadas en patatas y hacen con ellas todo tipo de platos inimag­in­ables. Has­ta hela­dos de pata­ta, que pueden encon­trarse en ferias y ver­be­nas y están hechos con copos de pata­ta adereza­dos con vainil­la y choco­late. Curiosa­mente, el hela­do de pata­ta más cono­ci­do, el de West Dri­ve Inn de Boise, la ciu­dad más impor­tante de Ida­ho, no lle­va pata­ta entre sus ingre­di­entes pero su aspec­to es exac­ta­mente igual. Lle­van más de 40 años sirvien­do estos curiosos hela­dos a sus clientes por unos 5 dólares la unidad. 

Illi­nois 

Chica­go Hot Dogs

Chicago hd

Ya os con­té ahí arri­ba que en nue­stro via­je a Chica­go probamos la deep-dish piz­za. Pero hay otro indis­pens­able que has de catar cuan­do vis­ites la ciu­dad: los Chica­go hot dogs. Los norteam­er­i­canos aman tan­to los per­ri­tos calientes que has­ta les ded­i­can un día al año (sí, hay un Nation­al Hot Dog Day). Pero en Chica­go aún más. Debe­mos ten­er en cuen­ta que a finales del siglo XIX uno de cada cua­tro habi­tantes de la ciu­dad era alemán (y una ter­cera parte de los car­niceros). Se habían traí­do con ellos uno de sus platos favoritos, la salchicha de Viena, con carne de cer­do y tern­era con espe­cias, y pron­to esta se con­vir­tió en una de las comi­das más comunes tan­to en casas como restau­rantes. En 1860 se inau­guró ofi­cial­mente la primera fábri­ca de salchichas de la ciu­dad.

El hot dog era bara­to, fácil de preparar, se podía “dec­o­rar” con difer­entes condi­men­tos como cebol­la, pepinil­los, lechuga o tomate (o todos a la vez), por lo que se pop­u­lar­izó aún más en la época de la Gran Depre­sión. Los hot dogs costa­ban entonces cin­co cen­tavos y casi todo el mun­do podía per­mitírse­los. En cualquier bar­rio podía encon­trarse un buen puña­do de puestos calle­jeros, con­vir­tién­dose en la comi­da favorita de la clase tra­ba­jado­ra. Muchos de estos puestos aún con­tinúan existien­do.

Lo que dis­tin­guía a los hot dogs de Chica­go de los de otras partes del país es que estos eran de tern­era (y no de cer­do), debido a que los judíos vendían muy bien la carne kosher de vaca ya que pocos se fia­ban de las condi­ciones san­i­tarias de las gran­jas porci­nas. Así surgió la com­pañía Viena Beef, que con­tro­la actual­mente un 70% del mer­ca­do de Chica­go. La carne se adereza con ajo, sal, pimien­ta, pimen­tón y otros ingre­di­entes secre­tos que no quieren desve­lar. Se hacen al vapor pero nun­ca, nun­ca se hier­ven pues lo úni­co que se con­sigue es endure­cer la carne.

Indi­ana

Gal­letas con sal­sa

Galletas

Creo que es sabido de sobra por todos lo mucho que les gus­ta a los esta­dounidens­es los desayunos con­tun­dentes. Cuan­do via­jas por car­retera por USA y paras en algún bar de car­retera a desayu­nar, da miedo ver lo que se mete esta gente entre pecho y espal­da recién lev­an­ta­dos. Uno de los desayunos más pop­u­lares, espe­cial­mente en el sur pero curiosa­mente muy común en otros esta­dos norteños como Indi­ana, es el de gal­letas con sal­sa. Que en real­i­dad no son gal­letas sino unos bol­los muy tier­nos acom­paña­dos de una sal­sa con carne de cer­do. Se cree que este desayuno comen­zó a pop­u­larizarse entre los tra­ba­jadores de los aser­raderos de los montes Apalach­es a finales del siglo XIX, dán­doles la energía nece­saria para jor­nadas larguísi­mas talan­do árboles.

Iowa

Piz­za con tacos

Pizza Taco

Sí, sabe­mos que USA es el hog­ar de las aber­ra­ciones culi­nar­ias más extrav­a­gantes y por ello hemos queri­do incluir algu­nas de ellas en este artícu­lo. Ojo, que no entran aquí sólo porque sean rec­etas excén­tri­c­as sino por lo más impor­tante: su pop­u­lar­i­dad entre la población local. Y algo que cono­cen muy bien los habi­tantes de Indi­ana (y que con­sumen mucho) es la piz­za con tacos que creó en 1974 Joe Whit­ty, fun­dador de Hap­py Joe’s Piz­za.

Este empre­sario tenía un fran­qui­ci­a­do que desea­ba com­pe­tir con una tien­da cer­cana de tacos. Y a Joe no se le ocur­rió otra cosa que inven­tar una piz­za que lle­vara los ingre­di­entes de los tacos ¡y añadirle nachos por enci­ma! Des­de entonces se con­virtieron en las piz­zas más deman­dadas del esta­do y pueden encon­trarse en otros restau­rantes como God­fa­ther’s, Casey’s Piz­za o The Oth­er Place, aunque las úni­cas y gen­uinas están en Hap­py Joe’s, a 25 dólares la piz­za grande.

Kansas 

Bie­rocks

Bierocks

Unos dicen que tienen ori­gen alemán, otros que ruso, los de más allá que los intro­du­jeron en el país los menon­i­tas de Europa del Este, acos­tum­bra­dos a lle­var­los como ten­tem­pié cuan­do iban a tra­ba­jar al cam­po… Lo que es indis­cutible es que los bie­rocks son uno de los panecil­los más comunes en Kansas (tam­bién en Nebras­ka, donde se lla­man run­zas y se rel­lenan de que­so) y pueden encon­trarse en muchas panaderías y restau­rantes, espe­cial­mente durante el otoño. Estos bol­los del tamaño de un puño están rel­lenos de carne pic­a­da, cebol­la, espe­cias, repol­lo y mostaza. Y entran estu­pen­da­mente a cualquier hora del día y de la noche. 

Ken­tucky 

Hot Brown

KHB

Seguro que alguno pens­abais que el pla­to más pop­u­lar de Ken­tucky es el “fried chick­en” (por lo de la fran­qui­cia). Afor­tu­nada­mente, no. Aunque tam­poco creáis que este super-sand­wich tiene menos calorías que cualquiera de los platos infames de KFC. De hecho, su inven­tor, el chef Fred Smith del Brown Hotel de Louisville (sí, esa ciu­dad donde hace tres años la población entró en páni­co por la bro­ma pesa­da del anun­cio de una pur­ga sim­i­lar a la de la pelícu­la), creó este empareda­do para los hués­pedes que llev­a­ban toda la noche de juer­ga, bai­lan­do y bebi­en­do. Era el año 1923 y el hot brown, un sand­wich de pavo con toci­no, bacon, tomate, papri­ka y cre­ma de que­so, tuvo tan­to éxi­to que cien años después sigue sien­do el pla­to estrel­la de Ken­tucky.

Louisiana 

Jam­bal­aya

Jambalaya

Pocas cosas me gus­tan más en el mun­do que la jam­bal­aya. Además, mod­es­tia aparte, debo recono­cer que me sale tan bien que sue­lo coci­narla a menudo cuan­do vienen ami­gos a casa (alguno de ellos, como Jorge, el “jam­bal­ayero num­ber one”, inclu­so siem­pre me pedía que hiciera de más para lle­varse un tup­per después al cur­ro). Y es que si me dier­an a ele­gir un pla­to de la gas­tronomía esta­dounidense, sin dudar­lo ele­giría este. Es el top de los tops de la per­fec­ción.

¿Qué es exac­ta­mente la jam­bal­aya? Un arroz picante, poten­tísi­mo, que viene de la gas­tronomía criol­la y que se dice que desciende de un pla­to africano, el arroz Jollof. que tra­jeron con ellos la rec­eta los esclavos lle­ga­dos a Nue­va Orleans y las tier­ras de Louisiana, aunque otros defien­den que los col­o­nizadores españoles, inca­paces de coci­nar pael­la en Améri­ca sin ten­er azafrán, lo susti­tuyeron por tomates y agre­garon unos cuan­tos ingre­di­entes más. En cualquier caso, el resul­ta­do es mag­ní­fi­co. Un arroz con carne y marisco que como nosotros tienes que pro­bar sí o sí cuan­do vis­ites el Bar­rio Francés de Nue­va Orleans.

Maine

Bocadil­lo de lan­gos­ta

LR

Aunque Con­necti­cut ale­ga que fue el esta­do donde se creó el lob­ster roll (el rol­li­to de lan­gos­ta aunque más bien es un bocadil­lo), es en Maine donde es el pla­to estrel­la. Sus habi­tantes argu­men­tan que se creó aquí, en un esta­do pega­do al mar donde el marisco es el rey de los menús. A medi­a­dos de los años 30 a Per­ry’s, una empre­sa maris­quera, se les ocur­rió susti­tuir la salchicha de los per­ri­tos calientes por jugosa carne de lan­gos­ta, por eso a este sand­wich se le conoce como el “hot dog del mar”. Su elab­o­ración no tiene mis­te­rio ninguno: un buen pan brioche con man­te­qui­l­la, lan­gos­ta y mahone­sa, aunque difer­entes vari­antes, como la de la foto, le añaden lechuga, pas­tra­mi o pepinil­los. Pero en mi opinión el lob­ster rol­lo cuan­to más sen­cil­lo, mejor. 

Mary­land 

Can­gre­jos 

Cangrejo

Otro esta­do maris­quero a tope es Mary­land. Aquí el pro­duc­to más con­sum­i­do es el can­gre­jo: en pas­tel, en sopa, en sal­sa, con arroz, con pas­ta, fres­cos con limón… Pero no hablam­os de un can­gre­jo común sino del can­gre­jo azul de la bahía de Chesa­peake, cono­ci­do como “la her­mosa nadado­ra”. Este can­gre­jo puede encon­trarse en otros lugares tan remo­tos como Nue­va Esco­cia o Uruguay pero es en Mary­land donde se encuen­tran los mejores ejem­plares (y por dicho moti­vo este esta­do es el may­or expor­ta­dor de can­gre­jo azul del Atlán­ti­co). A los habi­tantes de Mary­land les encan­ta preparar estos can­gre­jos al vapor (con­sid­er­an que hervir­los humedece demasi­a­do la carne) y con­sid­er­an que jun­to al pesca­do de roca y las ostras, es el mejor pro­duc­to region­al que pueden ofre­cer al vis­i­tante.

Mass­a­chu­setts 

Sopa de alme­jas

Sopa

Cuan­do estu­vi­mos en San Fran­cis­co, coin­ci­di­en­do además que era Diciem­bre y entra­ba de fábu­la algo calen­ti­to, uno de los platos que más con­sumíamos era la sopa de alme­jas, muy pop­u­lar en esta ciu­dad de Cal­i­for­nia. Tam­bién lo es en otros esta­dos como Rhode Island, Car­oli­na del Norte o Nue­va York, donde tienen sus propias vari­antes y sue­len usar tomates. Es en Mass­a­chus­sets donde, sin embar­go, es con­sid­er­a­da el “pla­to estatal”, espe­cial­mente los viernes, cuan­do por motivos reli­giosos mucha gente no come carne.

La sopa de alme­jas, que en real­i­dad es más una cre­ma, lle­va como ingre­di­entes prin­ci­pales alme­jas, hari­na, pata­ta, cebol­la y toci­no. Se dice que la mejor del país se coci­na en Boston, donde a los locales les da lo mis­mo estar a 40 gra­dos en pleno ver­a­no: una sopa de alme­jas ardi­en­do siem­pre apetece.  Y si pueden com­er­la en el Union Oys­ter House, el restau­rante más antiguo de la ciu­dad y donde pre­sumen de haber servi­do su primera sopa de alme­jas en 1826, mejor que mejor.

Michi­gan 

Per­ri­tos de Coney Island

Perritos

Otro pla­to que llegó de mano de inmi­grantes europeos, en este caso de ori­un­dos de la zona de los Bal­canes, es el per­ri­to caliente de Coney Island. Su ori­gen se remon­ta a 1900, cuan­do estos inmi­grantes lle­ga­ban a Nue­va York y muchos de ellos se qued­a­ban a vivir en el bar­rio de Coney Island. Estos mis­mos inmi­grantes (y después sus descen­di­entes) comen­zaron a mudarse a otras ciu­dades del país, lleván­dose con­si­go ese hot dog que comían a todas horas y dán­dole su toque par­tic­u­lar depen­di­en­do del esta­do donde vivier­an.

El hot dog de Michi­gan es muy habit­u­al en las calles de ciu­dades como Detroit, donde se vende a menudo en puestos calle­jeros. La ver­sión de Michi­gan lle­va salchicha de tern­era cubier­ta de chile, cebol­las pic­a­das y mostaza picante: una bom­ba de relo­jería. Tenien­do en cuen­ta que en Detroit en invier­no se alcan­zan los 15 gra­dos bajo cero, esta es la mejor for­ma de entrar en calor. 

Min­neso­ta 

Booy­ah

Sopa

La booy­ah, ese guiso estu­pen­do que veis ahí arri­ba, llegó a Améri­ca bajo el bra­zo de los inmi­grantes bel­gas de Val­o­nia, que lo tra­jeron a Wis­con­sin (donde un mae­stro lo preparó para cien­tos de per­sonas con la inten­ción de recau­dar dinero para la escuela) y pos­te­ri­or­mente a Min­neso­ta. Curiosa­mente, hoy es el pla­to más solic­i­ta­do cuan­do se ha de coci­nar para mucha gente en fies­tas mul­ti­tu­di­nar­ias o comi­das para recau­da­ciones de fon­dos; de hecho, es habit­u­al que aso­cia­ciones de igle­sias o cuer­pos de bomberos cele­bren sus pro­pios even­tos con la booy­ah como pla­to prin­ci­pal . La preparación lle­va entre uno y dos días Por cier­to, si quieres acabar la comi­da con un postre típi­co, nada mejor que una espon­josa mag­dale­na de arán­danos.

Mis­sis­sip­pi

Pas­tel de nue­ces pecanas

pie pecan

Las nue­ces pecanas en Esta­dos Unidos es, de largo, el fru­to seco más con­sum­i­do. Con ellas son capaces de elab­o­rar cualquier pla­to que imag­ines, espe­cial­mente en el esta­do de Mis­sis­sip­pi, donde pudi­mos com­pro­bar por nosotros mis­mos que has­ta la cerveza local, la South­ern Pecan de Lazy Mag­no­lia, es un hom­e­na­je a las nue­ces. Pero si hay algo que has de pro­bar oblig­a­to­ri­a­mente si vienes aquí es el pas­tel de nue­ces pecanas: en nue­stro top de los mejores postres yan­kees.

Mis­souri 

Slingeer 

Sli

Más conc­re­ta­mente de la ciu­dad de Saint Louis, una de las más impor­tantes del esta­do de Mis­souri, proviene la rec­eta del slinger, un pla­to mega­con­tun­dente con­sis­tente en un par de huevos fritos, cro­que­ta de pata­ta, ham­bur­gue­sa de carne pic­a­da, chile con carne, cebol­las y que­so Ched­dar con sal­sa picante, que se sirve a un lado o aparte. Hay difer­entes varia­ciones: veg­e­tar­i­anos, con tamales, con cre­ma o meti­dos den­tro de un panecil­lo.

Mon­tana 

Tar­ta de arán­danos

Tarta

Se tra­ta de una de las tar­tas con mejor rep­utación del país y es com­pren­si­ble: el pas­tel de arán­danos de Mon­tana es toda una insti­tu­ción. Mon­tana es uno de los esta­dos más norteños de Esta­dos Unidos y como en todos los lugares donde hace frío (su veci­no Canadá, sin ir más lejos) las bayas en gen­er­al y los arán­danos en par­tic­u­lar son impre­scindibles en los lar­gos días de invier­no. La “cap­i­tal del arán­dano” se sitúa en el pequeño pueblo de Hun­gry Horse, con fama de elab­o­rar las mejores tar­tas del esta­do. Además, allí podrás hac­erte con un mon­tón de pro­duc­tos hechos con arán­danos, des­de bati­dos y hela­dos a licores.

Nebras­ka 

Reuben

Sandwichhh

Este apeti­toso sand­wich recibe ese nom­bre en hom­e­na­je a su creador, el dueño de una tien­da de ultra­mari­nos de Oma­ha, Reuben Kulakof­sky. Este hom­bre tam­bién tra­ba­ja­ba para la coci­na del hotel Black­stone, donde cada noche había tim­bas de pók­er, y un buen día se sacó de la man­ga este empareda­do de tern­era en salmuera, chu­crut, que­so, sal­sa y pan alemán de cen­teno. Charles Sim­mel, uno de los jugadores y dueño del hotel, quedó tan encan­ta­do que lo incluyó en el menú del The Plus Horse, el restau­rante del hotel, y tam­bién en otro hotel que regenta­ban en Lin­coln. Des­de entonces es uno de los sand­wich­es más pop­u­lares en Esta­dos Unidos.

Neva­da

Cock­tail de gam­bas

Gambas

Es inevitable: si vas a Las Vegas, has de encon­trar un momen­to para pro­bar un cock­tail de gam­bas (nosotros lo hici­mos en uno de los tan­tísi­mos buf­fets que puedes encon­trar en los hote­les-casi­nos). La his­to­ria viene de lejos: en 1959 el hotel Gold­en Gate pre­senta­ba al mun­do el cock­tail de gam­bas por sólo 50 cen­tavos. Lo curioso es que man­tu­vo ese pre­cio has­ta 1991; aho­ra no es mucho más caro, cues­ta 3 dólares. Siem­pre se pre­sen­ta de la mis­ma for­ma: en una copa de hela­do sobre un lecho de lechuga. El Gold­en Gate se jac­ta de haber ven­di­do des­de entonces 30 mil­lones de cock­tails.

New Hamp­shire 

Rosquil­las de sidra de man­zana

Rosca

Tuve la suerte de pro­bar­las en una ocasión en Nue­va York y os ase­guro que están riquísi­mas. Lle­van pul­u­lan­do por todo el país des­de medi­a­dos de los años 50, trein­ta años después de Adolph Levitt, un inmi­grante ruso, fun­dara la fábri­ca de los famosos donuts después de per­catarse de lo mucho que a los sol­da­dos les gusta­ban esos pequeños bol­los de masa fer­men­ta­da. Fue en 1951 cuan­do pre­sen­tó al mun­do el donut de sidra, algo más con­sis­tente que los nor­males para que aguan­tara su moja­do en leche. Y aunque fue en Nue­va York donde se inven­taron, es en la región de New Eng­land donde se hicieron más cono­ci­dos. New Hamp­shire cuen­ta con cien­tos de panaderías caseras donde los preparan cada mañana: es el desayuno favorito de los locales.

New Jer­sey 

Pas­tel de tomate

Pastel tomate

Aunque así de primeras parez­ca una piz­za, no, no lo es. Es el pas­tel de tomate de New Jer­sey, cono­ci­do tam­bién como pas­tel Tren­ton por el pueblo donde fue crea­do a prin­ci­p­ios del siglo XX. New Jer­sey, como Nue­va York, recibió a miles de inmi­grantes ital­ianos, que tra­jeron con­si­go su comi­da campesina, en la que desta­ca­ba el pan con tomate. A este panecil­lo le fueron aña­di­en­do con el tiem­po que­so y sal­sa picante, dobla­ban la rebana­da y así la podían lle­var con­si­go en un paque­te.

En Nue­va Jer­sey se abrió la pizzería más antigua del país, propiedad de un inmi­grante napoli­tano Joe “Giuseppe” Papa. Esta se llam­a­ba Papa’s Toma­to Pies y aquí se creó este pas­tel de tomate, cuya difer­en­cia prin­ci­pal con la piz­za es que en el pas­tel siem­pre se colo­ca el que­so deba­jo y el tomate en la parte supe­ri­or. El pas­tel de tomate tam­bién es muy pop­u­lar en Philadel­phia: parece haber una com­peti­ción entre ambos esta­dos para ver quién prepara el mejor.

New Mex­i­co 

Guiso de chile verde

Chile Verde

Aunque Méx­i­co sea famoso en el mun­do entero por ese chile picante que agre­gan a prác­ti­ca­mente todo (tuve un cuña­do mex­i­cano que lo ech­a­ba has­ta en el desayuno), hay que recor­dar que en el esta­do de Nue­vo Méx­i­co tam­bién tienen su pro­pio chile autóctono, que tra­jeron a estas tier­ras inmi­grantes de San­ta Fe hace siglo y medio. No es por tan­to de extrañar que entonces el pla­to más con­sum­i­do sea un guiso elab­o­ra­do con esta pican­tísi­ma hor­tal­iza con ligero sabor ahu­ma­do. Los chiles más apre­ci­a­dos son los que se cul­ti­van en el pueblo de Hatch.

New York 

Bagels

Bagel

Era com­pli­ca­do ele­gir un pla­to que car­ac­teri­zara a la ciu­dad de Nue­va York. ¿Los hot dogs? ¿Las piz­zas de Lit­tle Italy? ¿La tar­ta de que­so? Me ha costa­do decidirme pero me he decanta­do por los bagels, ese riquísi­mo bol­lo que los neoy­orki­nos lle­van a todas horas en la mano jun­to a un vaso de cartón rel­leno de café. Cier­to es que los bagels son pop­u­lares en muchos otros lugares del mun­do, espe­cial­mente en Canadá y Europa (a fin de cuen­tas, los bagels los tra­jeron los inmi­grantes judíos de Europa del Este), pero cuan­do te comes un bagel en Nue­va York, rodea­da de esos altísi­mos ras­ca­cie­los ¡vaya, que lo sabore­as de otra man­era! 

Los bagels, como los per­ri­tos calientes, sue­len vender­se, aparte de en panaderías y cafeterías, en puestos calle­jeros (que es donde están más buenos), casi siem­pre a un pre­cio de un dólar y medio (si no lle­va rel­leno). Y no sólo sir­ven los dul­ces para desayu­nar; los hay sal­a­dos, que pueden rel­lenarse de un mon­tón de ingre­di­entes difer­entes (ensal­a­da, carne, salmón ahu­ma­do, hue­vo… aunque a mí los que más me gus­tan son los de cre­ma de que­so).

Car­oli­na del Norte 

Huevos endi­a­bla­dos

Huevos

Me encan­ta el nom­bre: huevos endi­a­bla­dos. En real­i­dad es la ver­sión norteam­er­i­cana de nue­stros huevos rel­lenos de sal­sa rosa y atún, aunque con ingre­di­entes difer­entes. Estos son algo más potentes (lle­van pata­ta, cebol­la, sal y pimien­ta, yogur griego, que­so, sal­sa picante y mostaza de Dijon). A los nor­caroli­nos les encan­tan: no obstante, es uno de los lugares del país donde más huevos se comen, una media de 260 huevos por habi­tante y año.

Car­oli­na del Sur 

Pas­tel Kuchen

Pastel

Lit­eral­mente, “kuchen” sig­nifi­ca en alemán “pas­tel”: en dicho país es habit­u­al invi­tar a los ami­gos a tomar kuchen para meren­dar. Por lo tan­to, como imag­i­naréis, el pas­tel Kuchen admite infinidad de varia­ciones aunque con un denom­i­nador común: la base lle­va hari­na, huevos, azú­car y un chor­ri­to de aceite. Gen­eral­mente el Kuchen es más espar­tano que las tar­tas y si tiene rel­leno, este es esca­so. No por ello este pas­tel es menos apeti­toso, prue­ba es que es un clási­co en las mesas de Car­oli­na del Sur.

Dako­ta del Norte 

Knoephla 

DK

Lo mis­mo nun­ca has oído hablar de las knoephlas pero en Dako­ta del Norte son muy comunes. Estas pequeñas empanadil­las pare­ci­das a las gyozas japone­sas lle­garon a este esta­do a través de inmi­grantes ale­manes. En las frías noches de invier­no cen­a­ban esta sopa espe­sa, casi una cre­ma, a base de knoephlas y patatas. Des­de entonces su pop­u­lar­i­dad no hizo más que cre­cer y hoy es uno de los platos más deman­da­dos en restau­rantes de ciu­dades como Far­go, Napoleon, Bis­mar­ck o Grand Forks.

Ohio 

Chile de Cincin­nati

Chile

Defin­i­ti­va­mente este es uno de los platos más orig­i­nales que vas a encon­trar en este artícu­lo. Y es que en Ohio tienen una for­ma muy par­tic­u­lar y orig­i­nal de tomar el chile: servi­do sobre una alfom­bra de spaghet­tis y cubier­tos de tiras de que­so Ched­dar.  Es una comi­da tan pop­u­lar que hay cade­nas de restau­rantes espe­cial­izadas en este pla­to. A los habi­tantes de Cincin­nati les gus­ta tan­to que ellos soli­tos comen más de un mil­lón de kilos de chile al año. Es su comi­da favorita jun­to a la goet­ta (una especie de salchicha a la ale­m­ana) y la sopa de tor­tu­ga fal­sa, que no se hace con tor­tu­ga sino con vísceras.

Okla­homa

Menú Ofi­cial del Esta­do

Menu

Okra fri­ta, cal­abaza, pan de maíz, carne de cer­do hecha a la bar­ba­coa, sémo­la, fri­joles, salchicha con sal­sa, gal­letas, pol­lo frito, fre­sas y nue­ces pecanas. Para que empieces el día de energía. Y es que en Okla­homa, a fal­ta de un pla­to, se han fab­ri­ca­do un “menú ofi­cial del esta­do”. Se aprobó en el con­gre­so en el año 1988 y ha inten­ta­do incluir ali­men­tos indis­pens­ables en la his­to­ria de este esta­do sureño. Pro­duc­tos que lle­van con­sum­ién­dose un par de sig­los y que refle­jan la mez­cla culi­nar­ia de Okla­homa. Puedes encon­trar­lo en mul­ti­tud de restau­rantes a un pre­cio más que com­pet­i­ti­vo, unos 10 dólares.

Ore­gon

Cerveza arte­sanal

Cerve

He queri­do hac­er una excep­ción en el caso de Ore­gon ya que aquí, más que una comi­da es una bebi­da la que se enorgul­lece de ser el sím­bo­lo abso­lu­to del esta­do. Ten­emos una ami­ga que vive allí, Anna (ya os hablé de ella cuan­do fui a vis­i­tar­la en mi via­je a Port­land) y la últi­ma vez que vino a pasar unos días en casa, le tra­jo de sor­pre­sa a Juan un carga­men­to de cervezas locales ¿qué mejor sou­venir de Ore­gon que una cerveza arte­sana? Y es que en Ore­gon se toman lo de hac­er cerveza muy en serio: es el cuar­to esta­do del país con may­or número de brew­eries, por detrás de Cal­i­for­nia, Col­orado y Wash­ing­ton: cuen­tan con más de doscien­tas. Además, cada año orga­ni­zan el Ore­gon Brew­ers, el may­or fes­ti­val de cerveza arte­sana de Esta­dos Unidos y varias brew­eries de allí como Arch Rock, Pel­i­can o Lau­rel­wood han con­segui­do títu­los mundi­ales en la World Beer Cup.

Penn­syl­va­nia 

Filete de Que­so 

Filete Queso

Se le conoce local­mente como philly (como a la propia ciu­dad) y jun­to a Rocky Bal­boa, es el icono más recono­ci­ble de Philadel­phia. Este sabroso bocadil­lo comen­zó a servirse a ini­cios del siglo XX com­bi­nan­do den­tro del pan carne de tern­era, cebol­la carameliza­da y que­so. Los creadores fueron la pare­ja for­ma­da por Pat y Har­ry Olivieri, quienes tenían un puesto de per­ri­tos calientes cer­ca del mer­ca­do sur de Philadel­phia y desearon sor­pren­der a sus clientes con un sand­wich nue­vo. Tuvieron tan­to éxi­to que abrieron su pro­pio restau­rante (aún en fun­cionamien­to), el Pat’s King of Steaks. Con el tiem­po comen­zaron a imi­tar su rec­eta tan­to puestos calle­jeros como cade­nas de comi­da ráp­i­da y restau­rantes de lujo, con­vir­tién­do­lo en el pla­to más rep­re­sen­ta­ti­vo de Philadel­phia.

Rhode Island 

Masa fri­ta rel­lena de alme­jas

Masa

Dicen los rodis­landeses que esta especie de buñue­lo de alme­jas es para ellos como para los madrileños nue­stro boca­ta de cala­mares: algo que ya nos acom­paña de por vida. Las alme­jas son impre­scindibles en los menús (tam­bién aquí es muy pop­u­lar la cre­ma de alme­jas o las stuffies, alme­jas al horno) pero como más les gus­tan es así, rebozadas. Lle­van con­sum­ién­dose así durante casi un siglo y se sue­len aderezar con hier­bas o espe­cias.

Ten­nessee 

Pepinil­los fritos 

Pepinillos

Lo sé, sue­na raro lo de “pepinil­los fritos” porque nosotros sole­mos tomar­los en for­ma­to encur­tido, baña­dos en vina­gre, pero en Ten­nessee es muy común preparar­los de esta man­era. De hecho, cuan­do estu­vi­mos en Nashville nos llamó la aten­ción com­pro­bar que era uno de los platos que más se anun­cia­ban en los restau­rantes y cafeterías, prin­ci­pal­mente como aper­i­tivos antes de com­er. Has­ta hay un Fried Pick­le Fes­ti­val, para que veáis lo que les gus­tan a los ten­nesianos.

Texas

Carne a la bar­ba­coa

BBT

Creo que en ninguno de mis via­jes por Esta­dos Unidos he vis­to a la gente com­er carne en tal can­ti­dad como cuan­do estu­vi­mos en Texas. Te sentabas en cualquier restau­rante y veías como a los de enfrente les traían unos platos con unas cos­til­las y unos solomil­los que parecían des­ti­na­dos para una famil­ia entera y resul­ta que los engul­lía sólo un comen­sal. El con­sumo de carne en USA es en mi opinión fran­ca­mente exce­si­vo pero es lo que hay, no vamos a cam­biar­les a estas alturas. Y si a lo largo de todo el país, la bar­ba­coa es una tradi­ción más que arraiga­da (no el hecho sólo de coci­nar sino la reunión con ami­gos en sí mis­ma), en Texas ni os cuen­to. Tan­to como para que el esta­do cuente con un clási­co de su propia gas­tronomía, la bar­ba­coa tex­ana.

Fueron inmi­grantes ale­manes y checos los que impor­taron aquí la cos­tum­bre de ahu­mar la carne: los car­niceros aprovech­a­ban de ese modo los sobrantes de carne que no habían logra­do vender. Fue el ori­gen de las bar­ba­coas en Texas, una for­ma tan común de coci­nar (y tan nacional­ista) que has­ta los pro­pios pres­i­dentes de Esta­dos Unidos agasa­jan a otros jefes de Esta­do con una bar­ba­coa en el jardín más cer­cano.

Utah 

Patatas de funer­al

Patatas

Un poco sinie­stro el nom­bre de nue­stro sigu­iente pla­to pero había que incluir­lo. En este caso han sido los mor­mones los encar­ga­dos de dejarnos este pla­to tan típi­co de Utah, el esta­do más con­ser­vador del país. Lla­ma la aten­ción que en Esta­dos Unidos, cuan­do se cel­e­bra un funer­al en casa, los ami­gos y veci­nos apare­cen con un mon­tón de ban­de­jas y vian­das: parece que la comi­da en abun­dan­cia y com­par­tir­la con cono­ci­dos y famil­iares ayu­da a sobrell­e­var el dolor. En la cul­tura mor­mona, cuan­do ello ocurre, uno de los platos más comunes son las patatas con que­so, cre­ma agria y copos de maíz, todo hornea­do.

Ver­mont 

Tar­ta de man­zana

Manzana

Hay pocas cosas más típi­cas esta­dounidens­es que la tar­ta de man­zana. Y eso que la crearon los ingle­ses, que a fin de cuen­tas fueron los que col­o­nizaron el país y la tra­jeron con­si­go. Se come a lo largo y ancho de la nación pero en Ver­mont tienen fama de hac­er las mejores: de hecho, jun­to al jarabe de arce está con­sid­er­a­do el pla­to estatal. Aquí suele coci­narse con que­so Ched­dar, lo que le da a las tar­tas un toque de lo más espe­cial.

Vir­ginia 

Ostras

Ostras

En Vir­ginia la ado­ración que sien­ten por las ostras es tan acu­sa­da que no sólo se conoce a este esta­do como “la cap­i­tal de las ostras” sino que has­ta tienen una Ruta de la Ostra que va recor­rien­do los mejores restau­rantes (muchos a pie de playa y des­perdi­ga­dos por ocho zonas ostr­eras difer­entes) donde degus­tar este man­jar. En los museos de his­to­ria estatales se deja siem­pre un buen espa­cio al desar­rol­lo a lo largo de los últi­mos cua­tro sig­los de esta indus­tria pes­quera y su influ­en­cia a niv­el económi­co y cul­tur­al en la vida de los vir­gini­anos. Y anual­mente se cel­e­bran fes­ti­vales tan impor­tantes como el Chesa­peake Oys­ter And Beer o el Urban­na Oys­ters, en el que se cel­e­bra un espec­tac­u­lar con­cur­so de aper­tu­ra y corte de ostras y al que asis­ten más de 60.000 per­sonas.

Vir­ginia Occi­den­tal 

Rol­li­to de pep­per­oni

Proll

Los inmi­grantes ital­ianos en Vir­ginia Occi­den­tal tuvieron en el pasa­do una impor­tan­cia vital en el auge de la economía de Vir­gina Occi­den­tal cuan­do acud­ieron por mil­lares para tra­ba­jar en las minas y en la con­struc­ción de las vías de fer­ro­car­ril. Pero tam­bién a niv­el culi­nario, has­ta el pun­to de que des­de 1979 se cel­e­bra un impor­tan­tísi­mo fes­ti­val gas­tronómi­co lla­ma­do West Vir­ginia Ital­ian Her­itage Fes­ti­val. Aquí el pla­to estrel­la siem­pre es el rol­li­to de pep­per­oni, un pla­to que pop­u­lar­izó en 1927 Giuseppe Argiro en el pueblo de Fair­mont, donde su restau­rante Coun­try Club Bak­ery aún sigue fun­cio­nan­do, regen­ta­do por sus descen­di­entes y sirvien­do miles de rol­li­tos al año.

Los prin­ci­pales con­sum­i­dores de este bocadil­lo eran los tra­ba­jadores de las minas de car­bón, ya que era un pro­duc­to bara­to y deli­cioso que no nece­sita­ba refrig­eración. Des­de entonces, este empareda­do comen­zó a servirse en otros muchos restau­rantes y panaderías, como los leg­en­dar­ios Chico Bak­ery, D’An­nun­zio’s, Gre­co’s o Tomaro’s. Y acep­tan­do además mul­ti­tud de vari­antes, des­de el doble rel­leno al que­so picante, con sésamo o sal­sa de cre­ma pero siem­pre con el pep­per­oni como ingre­di­ente prin­ci­pal y en dos o tres capas enrol­ladas.

Wash­ing­ton 

Salmon

Salmon

Los wash­ing­to­ni­anos tienen algo en común con los osos y con­mi­go: el salmón (espe­cial­mente ahu­ma­do o mari­na­do) es nue­stro pesca­do favorito. Y no sólo por sus propiedades nutri­ti­vas, que son muchas (fuente de pro­teí­nas, vit­a­m­i­nas, antiox­i­dantes y en espe­cial Omega 3) sino por su extra­or­di­nario sabor. La rec­eta más pop­u­lar en Wash­ing­ton es la de salmón hornea­do sobre madera de cedro, con una aromáti­ca sal­sa a base de miel y vina­gre bal­sámi­co.

Wis­con­sin

Que­so en gra­no 

CC

Los esta­dounidens­es lo cono­cen como que­so en gra­no y aquí lo más pare­ci­do que ten­emos es la cua­ja­da. En Wis­con­sin son muy con­sum­i­dos (y tam­bién en Canadá): pequeños boca­di­tos de que­so (gen­eral­mente Ched­dar) sin curar que se sue­len preparar empaniza­dos y fritos pos­te­ri­or­mente, con­sigu­ién­dose una tex­tu­ra cru­jiente y man­te­cosa pare­ci­da a la de los pal­i­tos de que­so pero aún más jugosa. Sue­len acom­pañarse de sal­sas vari­adas y son el prin­ci­pal reclamo de empre­sas como Ellsworth Coop­er­a­tive Cream­ery, que se vana­glo­ri­an de pro­ducir más de 7000 kilos de boca­di­tos al día.

Wyoming 

Trucha

Truch

Acabamos este artícu­lo con el pesca­do que más se sirve en Wyoming, la trucha. A los habi­tantes de este esta­do se les da la posi­bil­i­dad de ele­gir entre varias especies (la mar­rón, la arco iris, la “degol­la­da”, la de lago, la de arroyo)  y les encan­ta preparar­lo en casa, sazon­adas con man­te­qui­l­la tib­ia  y acom­pañadas de ver­duras y espe­cias. 

 


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