40 curiosidades que ignorabas de Barcelona

Me encan­ta Barcelona. Es una ciu­dad a la que he via­ja­do infinidad de veces y, sin embar­go, ten­go pen­di­ente dedi­car­le en el blog unos cuan­tos artícu­los en pro­fun­di­dad. En ese sen­ti­do, he de recono­cer que se me acu­mu­la el tra­ba­jo porque son muchos los des­ti­nos españoles en los que he esta­do y aún no he reseña­do. Pero como quer­e­mos ir matan­do el gusanil­lo y sabe­mos que es un des­ti­no impre­scindible (la sex­ta ciu­dad del mun­do que más vis­i­tantes recibe), no quería retrasar más el hecho de dedi­car­le unas líneas.

Ya hace un tiem­po pub­li­camos una entre­vista a la gente de Urban Explor­er , espe­cial­iza­dos en des­cubrirnos rin­cones de Barcelona que no sue­len apare­cer en las guías turís­ti­cas. Por mi parte quiero ampli­ar esa “inves­ti­gación” para lle­varos a cono­cer algu­nas de las curiosi­dades que han hecho de Barcelona una ciu­dad úni­ca en el mun­do y que prob­a­ble­mente te ayu­darán a mirar­la con otros ojos la próx­i­ma vez que la vis­ites.

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1. Barcelona, pese a encon­trarse jun­to al mar, no tuvo playa has­ta 1992, año en que se cel­e­braron los Jue­gos Olímpi­cos. Has­ta aquel momen­to la línea de cos­ta esta­ba pla­ga­da de edi­fi­cios indus­tri­ales. Actual­mente Barcelona cuen­ta con siete playas arti­fi­ciales a lo largo de más de cua­tro kilómet­ros de litoral y ha sido escogi­da por Nation­al Geo­graph­ic como uno de las diez mejores ciu­dades costeras del mun­do.

2. La Gran Pirámide de Giza en Egip­to tardó sólo 20 años en ser con­stru­i­da; la Sagra­da Famil­ia lle­va 144 años de obras y no se pre­vee que esté acaba­da has­ta el 2026, año que con­mem­o­ra el cen­te­nario de la muerte de Gaudí ¡y eso que aho­ra con­ta­mos con las tec­nologías más avan­zadas! A este retra­so ha con­tribui­do la com­ple­ji­dad del proyec­to, la lim­i­ta­da aportación económi­ca y has­ta la Guer­ra Civ­il, que par­al­izó los tra­ba­jos.

Sagrada Familia

3. El museo más vis­i­ta­do de Barcelona (tam­bién de Cataluña y el ter­cero de España, sólo por detrás del Pra­do y el Reina Sofía) es el del Camp Nou. Cer­ca de dos mil­lones de per­sonas se acer­can cada año a ver la exposi­ción per­ma­nente del que está con­sid­er­a­do el mejor equipo de fút­bol del mun­do.

4. Barcelona tiene varias esta­ciones de metro aban­don­adas, muchas de ellas tapi­adas. Las más cono­ci­das son las de Via Lai­etana, como la de Cor­reus (que aún con­ser­va carte­les elec­torales de la época y tiene un andén de sólo metro y medio). Algu­nas otras, como la de Gaudí, cer­cana a la Sagra­da Famil­ia, ni siquiera aparecían en los planos de la red de trans­portes.

5. Dos leyen­das cir­cu­lan en torno a la fun­dación de la ciu­dad. Una de ellas dice que la fundó Hér­cules 400 años antes de que se con­struy­era Roma. La segun­da afir­ma que el fun­dador fue el cartag­inés Hamil­car Bar­ca, el padre de Aníbal, y que llamó a la ciu­dad Bar­ci­no (y de paso dió su nom­bre al equipo de fút­bol local).

6. La fies­ta grande de Barcelona, la de Sant Jor­di, está ded­i­ca­da a un san­to que era tur­co y no catalán. Se cree que murió un 23 de Abril (igual que Cer­vantes y Shake­speare) y por ello se cel­e­bra ese día, cuan­do los barcelone­ses aprovechan para regalarse libros y rosas. Se dice que Sant Jor­di es el San Valen­tín de Barcelona pues es cuan­do locales y tur­is­tas se inter­cam­bian rega­los para demostrarse su amor.

Sant Jordi

7. En la Bib­liote­ca Arús, en el Pas­seig de Sant Joan, hay una répli­ca de la Estat­ua de la Lib­er­tad. Como veis, los taxis amar­il­los no es lo úni­co que Barcelona tiene en común con Nue­va York.

8. Cuan­do vis­ites la Basíli­ca de San­ta María del Mar (que pop­u­lar­izó el libro “La cat­e­dral del mar”), fíjate bien en las vidri­eras. No, tus ojos no te engañan: allí está el escu­do del Barça. Al comien­zo de la Guer­ra Civ­il, en 1936, la basíli­ca sufrió un incen­dio y varias enti­dades patroci­naron la restau­ración. Entre ellas el FC Barcelona, que pagó 100.000 pese­tas de entonces para que su escu­do apareciera en las vidri­eras.

9. Uno de los museos más tene­brosos de Barcelona es el Museo de Car­rozas Fúne­bres, que se inau­guró hace 5 años en el cemente­rio de Mon­tjuic. Es la úni­ca colec­ción de car­rozas fúne­bres que hay en Europa y ayu­da a enten­der cómo eran las cos­tum­bres funer­arias hace un siglo.

10. En el claus­tro de la Cat­e­dral de Barcelona viv­en 13 ocas en hon­or a San­ta Eulalia, que cuan­do tenía 13 años se negó a renun­ciar a su fe cris­tiana y con­de­na­da a sufrir 13 mar­tirios.

11. El inge­niero francés Gus­tave Eif­fel pre­tendía orig­i­nar­i­a­mente que la Torre Eif­fel que hoy se encuen­tra en París se ubicara en Barcelona. Pero su dis­eño se con­sid­eró demasi­a­do rad­i­cal para la arqui­tec­tura local y ello pese a que no iba a ser un ele­men­to per­ma­nente. Los parisi­nos hubier­an per­di­do su mon­u­men­to más rep­re­sen­ta­ti­vo y la ima­gen que ten­dríamos de Barcelona sería bien difer­ente.

12. El Día de los San­tos es común com­er cas­tañas. En la antigüedad los pobres cam­paneros, que debían pasar la noche tra­ba­jan­do muer­tos de frío, se ati­borra­ban a cas­tañas calen­ti­tas para recu­per­ar fuerzas. Y las rega­ban con un chor­ri­to de mosca­tel para que la jor­na­da lab­o­ral se hiciera más lle­vadera.

13. La Ram­bla, la aveni­da más con­cur­ri­da de España, en real­i­dad no es una calle sino cin­co: Canale­tas, Estu­dios, San José, Capuchi­nos y San­ta Móni­ca. En la fuente de Canale­tas se dice que si bebes agua, regre­sarás algu­na vez a Barcelona. En La Ram­bla se encuen­tra el úni­co museo eróti­co de España.

14. En Barcelona hay repar­tidas más de 400 escul­turas de drag­ones en hon­or de la leyen­da de Sant Jor­di, quien habría sal­va­do a una prince­sa de haber muer­to en las fauces de un dragón. Puedes encon­trar drag­ones en la Casa Amatller, en el Palau de la Gen­er­al­i­tat, en la Casa de los Paraguas, en el Park Güell… Inclu­so son los pro­tag­o­nistas de los Cor­refocs (cor­refue­gos), unas fes­tivi­dades locales que se cel­e­bran varias veces a lo largo del año.

Barcelona Dragon

15. Aunque el mer­ca­do más famoso es el de la Boquería (tam­bién el más turís­ti­co), merece la pena una visi­ta al Mer­cat de San­ta Cate­ri­na, el segun­do más antiguo de la ciu­dad. Es tam­bién uno de los más orig­i­nales, con esos vis­tosos techos de col­ores, y además cuen­ta con un bar en la ter­raza donde degus­tar pro­duc­tos cata­lanes.

16. Si de algo está sobra­da Barcelona es de bares a cual más orig­i­nal. Des­de el Bosc de les Fades (donde te sen­tirás en un cuen­to de hadas) a La Gar­rafa dels Bea­t­les (en hom­e­na­je al grupo de Liv­er­pool), el Gourmet A‑320 (propiedad de Vuel­ing y dec­o­ra­do como una cab­i­na de avión), Las Cuevas del Sorte, donde te pare­cerá estar en una cav­er­na, o el Bhar­ma, inspi­ra­do en la serie “Per­di­dos”.

17. El Park Güell (sí, Park, no Par­que, se cree que porque el propi­etario Euse­bi Güell quería hom­e­na­jear a los par­ques británi­cos) iba a ser una urban­ización de lujo pero nadie parecía dis­puesto a com­prar casas tan caras, por lo que las obras se aban­donaron cuan­do sólo se habían con­stru­i­do tres vivien­das. Gaudí vivió 19 años en una de ellas, la que hoy es su casa-museo. Los ban­cos se mod­e­laron imi­tan­do la for­ma del cuer­po humano, se cree que Gaudí se inspiró en la obra “Hansel y Gre­tel” para el dis­eño de estas casitas de cuen­to y has­ta se plan­i­ficó la exis­ten­cia de un teatro.

Parque Guell

18. El Tibid­abo es uno de los par­ques de atrac­ciones más boni­tos del mun­do y tam­bién de los más antigu­os: se inau­guró en 1901. A Walt Dis­ney le gustó tan­to cuan­do lo vis­itó que se inspiró en él para con­stru­ir Dis­ney­world. Hace unos años se des­cubrió que el Tibid­abo se situ­a­ba sobre un vol­cán que llev­a­ba dormi­do 7.000 años.

19. Barcelona es tan boni­ta que podemos com­pren­der que, tras Lon­dres, Nue­va York y Ams­ter­dam, sea la ciu­dad del mun­do donde se hacen más self­ies. El Park Güell es, con difer­en­cia, el lugar más fotografi­a­do de España, con más de un mil­lón y medio de fotografías subidas al año en Insta­gram.

20. Barcelona tiene más de 4.000 calles y nueve Pat­ri­mo­nios de la Humanidad de la UNESCO. Estos son las obras de Lluís Domenech y Mon­tan­er (como el Palau de la Músi­ca Cata­lana) y las de Anto­nio Gaudí (entre ellas el Park Güell, la Casa Batl­ló o la Sagra­da Famil­ia).

21. En época medieval el bar­rio de la Barcelone­ta era una isla, la de Maians, donde actual­mente se encuen­tra la Estación de Fran­cia. Aquí fue donde se con­struyó el primer bar­co a vapor en España: sus habi­tantes vivían prin­ci­pal­mente de los astilleros y de la pesca. Un bar­rio marinero que rinde cul­to al mar con las escul­turas de nin­fas mari­nas de la Casa de las Sire­nas y que con­ta­ba con una Esco­la del Mar donde se llev­a­ba a niños enfer­mos que bus­ca­ban los ben­efi­cios de vivir jun­to a la cos­ta.

22. Aunque muchos cre­an que es una mar­ca extran­jera, MANGO se creó en Barcelona en 1984 y su ropa para mujeres iba ori­en­ta­da a oca­siones espe­ciales. 34 años después tiene más de 2.600 tien­das en 107 país­es.

23. El Pont del Bis­be, uno de los rin­cones más boni­tos del Bar­rio Góti­co y que conec­ta el edi­fi­cio de la Gen­er­al­i­tat con la Casa de dels Canonges, tiene una calav­era, uno de los sím­bo­los más enig­máti­cos de Barcelona. De ella se decía que si cruzas el puente mirán­dola, se cumplirán tus deseos, y que si alguien reti­ra la daga que la atraviesa, se der­rum­barán todos los edi­fi­cios de Barcelona.

Pont Bisbe

24. A los barcelone­ses les encan­ta el dulce y deli­to sería que volvieras sin haber proba­do sus postres más típi­cos: la cre­ma cata­lana, los car­quiny­o­lis, los pan­el­lets, el mel y mató, los tortells y las buenísi­mas cocas. Puedes com­ple­men­tar la expe­ri­en­cia gas­tronómi­ca yén­dote a vis­i­tar el Museu de la Xoco­la­ta, donde te mostrarán la de obras de arte que se pueden hac­er con el choco­late como mate­ria pri­ma.

25. En la calle Nou de la Ram­bla, en el 109, per­vive el “refu­gio 307″, que excavaron los veci­nos de Poble Sec para refu­gia­rse de los bom­bardeos de la Guer­ra Civ­il. Medio kilómetro de galerías que con­ta­ban con lava­bos, fuentes y una enfer­mería. Actual­mente se puede vis­i­tar ya que pertenece al Museo de His­to­ria de Barcelona.

26. Barcelona con­ta­ba en la antigüedad con dos acue­duc­tos que llev­a­ban agua a la ciu­dad des­de el río Besós y el par­que nat­ur­al de Collsero­la. Ambos lle­ga­ban has­ta la Plaça Nova, donde se ha hecho una recon­struc­ción de uno de los acue­duc­tos (hay otro tramo en la calle Duran y Blas) y se con­ser­van dos tor­res de defen­sa.

27. En la Casa Marsans en el bar­rio de Gra­cia, propiedad de la famil­ia que fundó la primera agen­cia de via­jes de España, te sen­tirás traslada­do a los cuen­tos de “Las Mil y una Noches”. Es una de las mejores expre­siones del esti­lo morisco de Barcelona, con un inte­ri­or que recuer­da a la Alham­bra de Grana­da. Un palacete de aires árabes que llegó a servir de hos­pi­tal y que hoy es un Alber­gue de Juven­tud.

28. Los Jar­dines de Mossèn Cos­ta i Llobera es uno de los lugares más exóti­cos de la ciu­dad, ya que en él habi­tan plan­tas traí­das de todos los lugares del mun­do y entre las que desta­ca la mag­ní­fi­ca colec­ción de cac­tus, con más de 800 especies. Des­de allí, al estar en la mon­taña de Mon­tjuic, se obtienen además unas de las mejores panorámi­cas de Barcelona.

29. En la Plaza de la Boquería podrás vivir una curiosa situación: cam­i­nar sobre una obra de Joan Miró. El pro­pio artista quería que los transeúntes andaran sobre la pin­tu­ra ya que era un salu­do a los via­jeros que lle­ga­ban por el mar.

30. En la entra­da prin­ci­pal de la igle­sia del Pí podemos obser­var los esgafri­a­dos más antigu­os de Barcelona, que cor­re­spondían al gremio de los Ten­ders Revene­dors, que se trasladaron a la zona en el siglo XVIII. La par­tic­u­lar­i­dad de estos esgafri­a­dos es que se hicieron con are­na de playa.

31. La casa habita­da más antigua de Barcelona se encuen­tra en el número 1 de la calle Frui­ta. Se cree que tuvo inquili­nos ya en el siglo XII y llegó a ejercer como bur­del en época de pos­guer­ra. Lla­ma la aten­ción su facha­da incli­na­da debido al ter­re­mo­to que sufrió en 1428.

32. Barcelona ha esta­do siem­pre aso­ci­a­da al mito de los vam­piros, has­ta el pun­to de que a día de hoy puedes hac­er rutas vam­píri­c­as . La “vam­pi­ra” más famosa fue Enri­que­ta Martí, a quien se conocía como “la vam­pi­ra del Raval” y que fue acu­sa­da de haber asesina­do a var­ios niños. A otro per­son­aje leg­en­dario, el conde Estruch, se le cono­ció como “el vam­piro catalán”: la leyen­da cuen­ta que volvió de la tum­ba con­ver­tido en vam­piro y deja­ba embarazadas a las campesinas, que parían abom­inables mon­stru­os.

Vampiro

33. En el cas­co antiguo de Barcelona se encon­tra­ba antigua­mente una famosa tien­da de hechizos. Esta­ba en la calle Pical­quers y a ella no sólo acud­ían bru­jas y hechiceros sino tam­bién médi­cos y far­ma­céu­ti­cos. Se espe­cial­iz­a­ban en excre­men­tos de ani­males (sobre todo de gato), al pare­cer muy útiles en la elab­o­ración de póci­mas y bál­samos.

34. Aunque en la fic­ción se desar­rol­la­ba en París, la pelícu­la “El Per­fume” fue roda­da en Barcelona. Puedes hac­er una ruta sigu­ien­do los esce­nar­ios por el Bar­rio Góti­co, el Poble Espany­ol (donde se lle­garon a usar 750 extras) o el Laber­in­to de Hor­ta.

35. El Opera Sam­faina es uno de los restau­rantes más extrav­a­gantes de Barcelona (y no por ello de los más caros, puedes degus­tar un menú por unos 30 euros). Se encuen­tra en el Espai Liceu y la dec­o­ración es espec­tac­u­lar. Han par­tic­i­pa­do en el proyec­to los céle­bres chefs Roca, quienes han cedi­do sus ben­efi­cios a Médi­cos sin Fron­teras.

36. En el 17 de la calle Ramelleres se encon­tra­ba la Casa de la Mis­eri­cor­dia, donde durante cua­tro sig­los estu­vo en fun­cionamien­to el torno de los huér­fanos, un ven­tanu­co donde las madres que no podían man­ten­er a sus hijos deposita­ban a los bebés para que se ocu­paran de ellos las mon­jas. En 2003 el Ayun­tamien­to restau­ró el torno para que nadie olvi­dara esta triste his­to­ria y se le reba­u­tizó como Petit Paisatge.

37. El her­mano pequeño del Museo de la Mar­i­hua­na de Ams­ter­dam se encuen­tra en Barcelona, en Car­rer Ample 35. La entra­da cues­ta 9 euros y te dará acce­so a una amplia colec­ción de más de 8.000 obje­tos rela­ciona­dos con el cul­ti­vo y con­sumo del cáñamo. Por cier­to, cuan­do pas­es cer­ca de la estat­ua de Colón, aten­ción al detalle de su base: en la colum­na están tal­ladas unas plan­tas de cáñamo. Y es que el cannabis no sólo se fum­a­ba, tam­bién era uti­liza­do para con­stru­ir velas y sogas, tan nece­sarias en esas naves que zarparon rum­bo a Améri­ca.

38. Barcelona tiene el hon­or de ser el primer lugar de España donde se hizo una fotografía en el año 1839.

39. La Torre Macaya de la Aveni­da Tibid­abo se hizo muy pop­u­lar a raíz del libro “La som­bra del vien­to”. Son cien­tos los fans que a diario se acer­can a su exte­ri­or para fotografi­arse frente a este boni­to palacete. Hace unos meses se habló de con­ver­tir el edi­fi­cio en un hotel, aunque de momen­to los planes no han fruc­ti­fi­ca­do.

40. Aquí me tenéis hace años con una de mis escul­turas favoritas, el Mon­u­men­to al Culo de Eduar­do Úrcu­lo en el Par­que de Car­les I.

Monumento Culo Barcelona


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4 Comments

  1. Genial artícu­lo, desconocía muchos de estos datos curiosos, muchas gra­cias por com­par­tir­los 🙂

  2. Mil y un Viajes por el Mundo

    at

    Me ale­gro que te haya gus­ta­do Tam­my, un abra­zo!

  3. holaaaaaa Te hemos nom­i­na­do a los Lieb­ster Awards. Nos encan­ta tu blog. Un salu­do y mucha suerte. Esper­amos que te haga tan­ta ilusión como nos hizo a nosotros.

  4. 👍

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