Como organizar un viaje a Girona
En los últimos meses, hemos viajado un par de veces a Girona, una ciudad preciosa que pese a estar a apenas una hora de tren de Barcelona (o precisamente por ello), se encuentra eclipsada por Barcelona, su hermana mayor. Sin embargo, es el contrapunto perfecto para Barna: acogedora, tranquila y cómoda para el visitante ya que se puede ir a todos los sitios andando. Así que si no la conoces, apúntala en la lista de los destinos pendientes, ya que voy a darte todos los detalles para exprimir Girona en un fin de semana.

📍 Un poco de historia
📜 Época romana: los cimientos de la ciudad
Más de 2000 años. Esa es la edad que tiene a las espaldas la maravillosa ciudad por la que estás paseando. La fundaron los romanos, que se dieron cuenta que este era un lugar estratégico en muchos aspectos para construir una de sus muchas ciudades-colonias. Así nació Gerunda, allá por el siglo I a.C. Era pequeña pero bien fortificada porque ya en aquella época las invasiones estaban a la orden del día. Construyeron un castrum (una especie de base militar) y unas murallas que, aunque fueron ampliadas después, siguen en pie. De hecho, las murallas de Girona son algunas de las mejor conservadas de España.
⚔️ Visigodos, musulmanes y el ajedrez de la Edad Media
Cuando el Imperio Romano se vino abajo, llegaron los visigodos y tomaron el control. ¿Duró mucho la tranquilidad? Por supuesto que no. En el siglo VIII los musulmanes entraron a la Península y Girona cayó en sus manos. Pero los francos de Carlomagno no estaban por la labor de compartir, así que la reconquistaron en el 785. Desde entonces, Girona pasó a formar parte de la Marca Hispánica, una especie de zona de seguridad creada para evitar que los musulmanes volvieran a subir. Fue una época de castillos, caballeros y espadas en alto. Girona siempre ha estado muy solicitada por invasores varios. Ha sufrido hasta 25 asedios a lo largo de su historia.
🏰 La Edad Media: murallas, judíos y un crecimiento imparable
El siglo XII fue un boom para Girona. Se convirtió en un centro comercial y cultural importante, y su barrio judío, el Call Jueu, llegó a ser uno de los más influyentes de Europa. Aquí vivieron rabinos y eruditos que dejaron un legado histórico impresionante. Pero como la historia nunca es solo color de rosa, en el siglo XV los Reyes Católicos expulsaron a los judíos (aún puedes ver una mezuzá, una pequeña caja con escrituras sagradas, en una de las puertas de las antiguas casas judías, se cree que es una de las pocas que sobrevivieron a la expulsión) y el barrio quedó en el olvido durante siglos. Hoy, sin embargo, es uno de los lugares más deslumbrantes de Cataluña.

💥 Época moderna: invasiones y resistencia épica
Si Girona tuviera un lema, sería algo como “aquí no se rinde nadie”. En los siglos XVII y XVIII sufrió ataques y asedios constantes, sobre todo de los franceses. Pero el peor fue en 1809, durante las Guerras Napoleónicas. Las tropas de Napoleón estuvieron siete meses intentando tomar la ciudad. Los gerundenses aguantaron lo indecible, aunque al final la falta de comida y las enfermedades les hicieron sucumbir. Pero el espíritu de resistencia de la ciudad quedó grabado ya para la historia.
🏡 Del siglo XX a la actualidad: guerra, reconstrucción y Juego de Tronos
En el siglo XX, Girona sufrió la Guerra Civil Española y la dictadura franquista, como toda España. Pero con la llegada de la democracia, la ciudad empezó a renacer como destino turístico y cultural. La gran explosión turística llegó en 2015, cuando Juego de Tronos decidió que Girona era perfecta para representar Braavos y Desembarco del Rey. Desde entonces, ha sido un imán para viajeros y fans de la serie.
🚗 Cómo llegar a Girona
- En avión: El aeropuerto de Girona-Costa Brava es pequeño pero funcional. También puedes volar a Barcelona y desde ahí tomar un tren o bus.
Aeropuerto de Girona-Costa Brava (GRO)
- Ubicación: A 12 km del centro de Girona.
- Aerolíneas low cost: Ryanair, entre otras, opera vuelos a este aeropuerto desde varias ciudades europeas.
- Precio aproximado del vuelo:
- Desde Madrid: 30–70 € (solo ida, dependiendo de la temporada).
- Transporte desde el aeropuerto al centro de Girona:
- Autobús: Línea 607 (aproximadamente 2,75 €, 25 minutos).
- Taxi: 20–25 € (15 minutos).
- En tren: Desde Barcelona, el AVE te deja en Girona en unos 40 minutos. Rápido, cómodo y sin estrés.
Estación de Girona (Renfe)
- Desde Barcelona:
- Trenes de alta velocidad (AVE o Avant): 40 minutos, 16–25 € (solo ida).
- Trenes regionales (Rodalies): 1 hora 20 minutos, 8–12 € (solo ida).
- Desde Madrid:
- AVE: 3 horas 30 minutos, 60–120 € (solo ida, dependiendo de la antelación).
- Desde otras ciudades:
- Desde Valencia: 4–5 horas, 40–80 € (solo ida).
- Desde Sevilla: 6–7 horas, 70–130 € (solo ida)
En coche / autobús
- Desde Barcelona:
- Desde Barcelona: 1 hora 15 minutos (100 km) por la AP‑7. Peaje aproximado: 10–15 €.
- Desde Madrid: 6–7 horas (700 km) por la A‑2 y AP‑2. Peaje aproximado: 50–70 €.
- Desde Valencia: 5–6 horas (500 km) por la AP‑7. Peaje aproximado: 40–60 €.En autobús: Opción económica pero más lenta. Sirve si no tienes prisa y quieres disfrutar del paisaje.
- Desde Barcelona:
- Empresas: Sagalés, Moventis, FlixBus.
- Duración: 1 hora 30 minutos.
- Precio: 10–15 € (solo ida).
- Desde Madrid:
- Empresas: ALSA, FlixBus.
- Duración: 8–9 horas.
- Precio: 30–50 € (solo ida).
- Desde otras ciudades:
- Desde Valencia: 7–8 horas, 35–60 € (solo ida).
- Desde Zaragoza: 5–6 horas, 25–40 € (solo ida).
🎭 Qué ver en Girona
🏰 El Barri Vell: el casco antiguo de Girona
El Call de Girona fue uno de los barrios judíos más importantes de Europa durante la Edad Media. La comunidad judía de Girona floreció entre los siglos IX y XV, convirtiéndose en una de las más influyentes de la península ibérica. Aquí vivieron rabinos y eruditos de renombre como Nahmánides (Ramban), un destacado filósofo y cabalista. Sin embargo, en 1492, con el Edicto de Expulsión de los Reyes Católicos, la comunidad fue forzada a abandonar la ciudad, poniendo fin a siglos de convivencia.
El Call es un dédalo de callejuelas estrechas, escaleras empinadas y pasadizos que parecen sacados de un cuento de hadas (o de una película de terror, dependiendo de la hora). Si te pierdes, no te preocupes, es parte de la experiencia. Dentro de él destaca la Casa Bonastruc ça Porta, que hoy alberga el Museo de Historia de los Judíos. Bonastruc ça Porta era un filósofo y médico judío del siglo XIII y su casa es un viaje en el tiempo.
🏛️Museo de Historia de los JudíosEl Museo de Historia de los Judíos de Girona es un lugar imprescindible para comprender la historia y el legado de la comunidad judía en Cataluña. Ubicado en el corazón del Call Jueu, uno de los barrios judíos mejor conservados de Europa, este museo permite sumergirse en la vida, tradiciones y persecuciones que marcaron la presencia judía en Girona durante siglos. 📍 Ubicación, horarios y precio El museo se encuentra en la Carrer de la Força, 8, en pleno casco antiguo de Girona. Está abierto todos los días y abre de 10:00 a 18:00 (en verano cierra una hora más tarde). La entrada cuesta 4 euros. El museo ocupa el antiguo edificio de la sinagoga y la escuela rabínica, lo que lo convierte en un espacio de gran valor histórico y simbólico. El recorrido del museo está dividido en varias salas temáticas que explican la vida cotidiana, la cultura y la herencia de la comunidad judía en Girona: 📜 Orígenes y asentamiento: Descubre cómo la comunidad judía se estableció en Girona y su evolución a lo largo de los siglos. 🕍 Vida religiosa y cultural: Se exhiben objetos litúrgicos, documentos y manuscritos que reflejan la riqueza intelectual de la comunidad. 🗿 Lápidas hebreas medievales: Una de las colecciones más impresionantes del museo, con inscripciones que dan testimonio de la vida de los judíos en la ciudad. 📖 El legado de Nahmánides: Una sala dedicada a este influyente rabino y su impacto en la filosofía y la cábala. ⚖️ Persecución y expulsión: Relatos sobre las dificultades que enfrentaron los judíos, desde la discriminación hasta su expulsión definitiva en 1492. 🌿 Patio de la Estrella: Un hermoso espacio que formaba parte de la sinagoga, ideal para reflexionar sobre la historia que encierra este lugar. |
En el corazón del Call estaba la sinagoga, que después de la expulsión de los judíos se convirtió en una iglesia (sí, los cristianos medievales tenían un gusto especial por reciclar edificios). Hoy, si buscas bien, puedes encontrar los restos de la mikve, el baño ritual judío. Imagínate a la gente de la época yendo allí para purificarse: un spa medieval. Aunque ahora parezca pequeño, el Call era mucho más grande. Con el paso del tiempo, muchas casas y pasadizos quedaron enterrados o integrados en edificios posteriores. Quién sabe, quizá alguien esté viviendo encima de una sinagoga sin saberlo.

¿Sabías que…?
Si miras bien, en algunas casas del Call verás símbolos que parecen estrellas de David. No siempre son judíos; a veces son marcas de canteros.
Se dice que en el Call hay un pasadizo secreto que conectaba las casas de los judíos más ricos con la sinagoga.
En la Edad Media que las calles fueran tan empinadas tenía un propósito: dificultar la entrada a posibles atacantes. Hoy en día, es ideal para justificar el segundo desayuno después de la caminata.

🌉 Los puentes sobre el río Onyar
Si esta ciudad tuviera una tarjeta de presentación, sin duda serían sus puentes sobre el río Onyar.
Puente de Piedra: Conocido también como Puente de Isabel II. Es el más tradicional y sólido, hecho de piedra, como su nombre indica (porque en el siglo XIX no se andaban con metáforas). Ofrece unas de las mejores vistas de las casas de colores del Onyar, que parecen sacadas de un cuadro.
El Puente de las Peixeteries Velles (Puente Eiffel): Sí, su estructura de hierro rojo te recordará a un lugar muy famoso y con razón: fue diseñado en 1877 por la empresa del mismísimo Gustave Eiffel, el de la torre parisina. Es uno de los más fotografiados porque combina el estilo industrial con las vistas más pintorescas del casco antiguo. Su nombre viene de las pescaderías que estaban cerca en la época medieval.
Puente de Sant Feliu: Justo al lado de la iglesia de Sant Feliu y la catedral. Allí hallamos a la Leona de Girona, cuya estatua está en una esquina. La tradición dice que si besas su trasero, volverás a Girona.
🏰 Las casas de colores

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Las casas de colores se alinean a lo largo del Río Onyar, que divide la parte antigua de Girona de la parte más moderna. Estas casas, construidas entre los siglos XVII y XIX, son famosas por sus fachadas pintadas en tonos brillantes: rojos, amarillos, azules, naranjas, n arcoíris arquitectónico. En la época, no había reglas estrictas sobre el color de las fachadas, así que cada familia elegía el tono que más le gustaba (o el que tenía a mano). El resultado es este mosaico de colores que hoy es una de las postales más reconocibles de Girona. Muchas de estas casas son increíblemente estrechas pero muy altas. Esto se debe a que, en la época, los impuestos se calculaban según el ancho de la fachada. Así que, ¿para qué pagar más si podías construir hacia arriba? De todas las casas de colores, hay una que destaca por su historia: la Casa Masó. Esta fue la casa natal del arquitecto Rafael Masó, uno de los máximos representantes del modernismo catalán en Girona. Hoy es un museo que puedes visitar para ver cómo era la vida en una de estas casas a principios del siglo XX. La fachada de Casa Masó es blanca, no de colores. Esto se debe a que Masó quería mantener la tradición de las casas nobles, que solían ser blancas. ¡Un rebelde con causa! |
💒 La Catedral
Esta joya arquitectónica es una mezcla de estilos: empezaron con el románico pero luego continuaron con el gótico y finalmente remataron con un toque barroco en la fachada. El resultado: una de las naves góticas más anchas del mundo (23 metros, casi como un campo de fútbol). Dentro, el ambiente es solemne, con vidrieras que juegan con los rayos de luz y un claustro románico. Dentro de la catedral se guarda el Tapiz de la Creación, un bordado medieval del siglo XI que es una especie de cómic de cómo se creó el mundo. Es tan impresionante que parece más un lienzo pintado que un bordado. Y sorpresa ¡aún no está acabado! Sí, lleva mil años en proceso, superando incluso los retrasos de la Sagrada Familia.

En una de las gárgolas de la catedral hay una figura curiosa: una bruja transformada en piedra. La leyenda dice que era una mujer que se burlaba de los religiosos y lanzaba maldiciones. Como castigo divino, la convirtieron en piedra y ahora, ironías de la vida, su boca sigue abierta… pero solo para escupir agua cuando llueve.
🎬 Cuando Girona se convirtió en Desembarco del Rey (y Braavos)
Si en 2015 paseabas por Girona y te topaste con caballeros medievales, mendigos harapientos y algún que otro Lannister, no estabas soñando. Juego de Tronos había decidido que las callejuelas y monumentos de esta joya catalana eran el escenario perfecto para su sexta temporada.
Los productores de la serie buscaban una ciudad con un aire medieval bien conservado y Girona levantó la mano. Así, en septiembre de 2015, desembarcó un ejército de cámaras, técnicos, extras y algún que otro dragón digital para transformar Girona en varios lugares clave de Poniente y más allá.
Si hay una escena que todo fan de Juego de Tronos recuerda, es la de Cersei Lannister subiendo la escalinata de la catedral con cara de “voy a quemarlo todo”. Girona prestó su majestuosa escalinata para representar el Gran Septo de Baelor (antes de que lo hicieran volar por los aires, claro).
Cuando Arya Stark decide que quiere abandonar su “carrera de ciega” en Braavos y retomar su faceta de asesina sin rostro, lo hace corriendo por las calles estrechas y sombrías del barrio judío de Girona. En la mítica persecución entre Arya y la Niña Abandonada, Girona se convirtió en un laberinto de piedra por donde Maisie Williams tuvo que esprintar más que un corredor de maratón. Cuentan que, en los descansos, Maisie se relajaba charlando con los extras y sacándose fotos con los afortunados que lograban colarse en el rodaje.
Si Arya tenía que huir a toda velocidad, era lógico que necesitara un puente para cruzar y despistar a su perseguidora. Para eso, usaron el Pont de Galligants, una pasarela de piedra perfecta para una escena de acción. También los Baños Árabes de Girona hicieron su aparición, sirviendo como uno de los escondites de Arya en su lucha por no ser apuñalada (spoiler: la apuñalaron igual pero sobrevivió porque es Arya y Arya lo puede todo).
La iglesia de Sant Pere de Galligants se utilizó tanto para interiores del Gran Septo como para la Ciudadela de Antigua, donde Samwell Tarly llega con cara de “por fin me libro del frío del Muro”. Aquí es donde se encuentra con la gigantesca biblioteca que parece sacada de los sueños húmedos de cualquier amante de los libros.
Rodar en Girona no fue solo colocar cámaras y dejar que los actores hicieran su magia. Hubo historias de lo más curiosas:
- Cientos de locales se convirtieron en extras. Algunos se lo tomaron tan en serio que después se paseaban por la ciudad con cara de “yo estuve en Desembarco del Rey”.
- El rodaje fue un absoluto secreto. Pero claro, cuando empiezas a ver gente disfrazada de medieval y carros de madera por la ciudad, el secretismo se va al garete.
- El “boom” turístico. Desde que se emitieron los episodios, los tours de Juego de Tronos en Girona se dispararon. Ahora es común ver a guías con fotos de la serie en la mano, señalando que “aquí Arya casi muere” o “aquí Cersei planeaba vengarse del mundo”.
Hoy en día, la ciudad sigue aprovechando su fama televisiva. Hay rutas específicas para recorrer los escenarios de la serie, bares que han sacado bebidas temáticas (sí, puedes tomarte un cóctel Fuego Valyrio) y tiendas con merchandising para que te sientas como un verdadero Lannister o Stark. Así que ya sabes, si visitas Girona, recuerda que no solo es una ciudad preciosa con siglos de historia sino que también fue escenario de una de las series más extraordinarias de la televisión.
🕌 Los Baños Árabes
Estos baños se construyeron en el siglo XII cuando la ciudad era parte del reino musulmán de la zona. Así que en su época, Girona era como una especie de centro de bienestar árabe. Cuando entras, parece que el tiempo se detiene. Los baños están inspirados en los romanos: tienes la sala de agua caliente (caldarium), la sala de agua fría (frigidarium) y las salas intermedias para que el cuerpo notara tanto el cambio de temperatura. Las columnas de piedra, los arcos, el techo abovedado…es todo un viaje en el tiempo.
🏰 Las Murallas de Girona
Las murallas de Girona son como ese abuelo que tiene mil historias que contar. Comenzaron su vida en la época romana, allá por el siglo I a.C., cuando la ciudad se llamaba Gerunda. Los romanos, que eran unos cracks de la ingeniería, construyeron la primera muralla para proteger su nuevo asentamiento. Pero como todo en la vida, las murallas fueron evolucionando. Durante la Edad Media, entre los siglos IX y XIV, Girona creció y las murallas también. Se ampliaron, se reforzaron y se llenaron de torres y almenas. ¿Por qué? Pues porque la ciudad era un punto estratégico en el mapa y todo el mundo quería quedársela. Desde invasiones musulmanas hasta guerras feudales, las murallas aguantaron lo que les quisieron echar encima.

Hoy en día, las murallas son uno de los grandes atractivos de Girona. No solo por su historia, sino porque ofrecen un paseo único con vistas que te dejan boquiabierto. Tres puntos clave:
- El Passeig de la Muralla: Este es el nombre del recorrido que puedes hacer por lo alto de las murallas. Son unos dos kilómetros de paseo, con escaleras, torres y miradores.
- Vistas panorámicas: Desde las murallas, puedes ver toda la ciudad: la catedral de Girona, el río Onyar con sus casas de colores y hasta las montañas de fondo. Las fotos aquí son obligatorias.
- Torres y almenas: Las murallas no son un simple muro. Tienen torres defensivas, almenas (esos huecos en lo alto donde los soldados se escondían) y pasillos y recovecos.
Con el tiempo, las murallas perdieron su función defensiva. Las guerras cambiaron, la artillería se volvió más potente, y las murallas ya no eran tan útiles. Algunas partes se derribaron, otras se integraron en la ciudad y así quedaron como un recuerdo del pasado. En el siglo XIX las murallas fueron restauradas y convertidas en un atractivo turístico. Hoy son un símbolo de Girona y un lugar perfecto para pasear, aprender y disfrutar.
🏠 La plaza de la Independencia
La Plaza de la Independencia de Girona es uno de los lugares más emblemáticos y vibrantes del casco antiguo de la ciudad. Ubicada en pleno centro, esta plaza se ha convertido en el corazón de Girona, donde convergen historia, cultura y vida cotidiana de los locales.

La plaza surgió como respuesta a las transformaciones urbanísticas del siglo XIX, un periodo en el que la ciudad buscaba modernizarse sin perder su esencia histórica. Con el tiempo, se consolidó como un espacio de encuentro para la ciudadanía y como escenario de importantes acontecimientos sociales y culturales. Su nombre, “de la Independencia”, evoca un espíritu de libertad y reivindicación, reflejando momentos cruciales en la historia local.
La Plaza de la Independencia destaca por su estética cuidada y su ambiente relajado. Los edificios que la flanquean combinan estilos clásicos con toques modernos, lo que le confiere un encanto único y una armonía visual que enamora desde el primer minuto. La disposición abierta y el diseño de la plaza invitan a pasear, sentarse a disfrutar de un café o simplemente contemplar el ir y venir de la gente.
🛍️ Mercat del Lleó
El Mercat del Lleó es el mercado municipal más importante de Girona y un auténtico paraíso para los amantes de la gastronomía. Está en pleno centro, por lo que te darás de bruces con él de un modo u otro.
📍 Ubicación y Horarios
El Mercat del Lleó se encuentra en la Plaça Calvet i Rubalcaba, a pocos minutos de la Plaça de la Independència. Su horario habitual es de lunes a sábado de 08:00 a 14:00.
El mercado actual abrió sus puertas en 1944, aunque ya existía desde finales del siglo XIX en otra ubicación. Recibe su nombre por la escultura de un león que había en una antigua fuente cercana. Desde su inauguración, ha sido un punto de referencia para los gerundenses, funcionando como el corazón comercial y gastronómico de la ciudad. Cuenta con más de 60 puestos en los que podrás encontrar:
🥩 Carnes y embutidos: Productos de primera calidad, incluyendo la famosa butifarra de perol, el fuet y el jamón ibérico.
🐟 Pescados y mariscos: Directos de la Costa Brava, con una oferta que incluye gambas de Palamós, anchoas de L’Escala y bacalao salado.
🍏 Frutas y verduras: Frescas y de proximidad, muchas de ellas procedentes de agricultores locales de la comarca del Gironès.
🧀 Quesos y lácteos: Gran variedad de quesos artesanos, desde los suaves y cremosos hasta los curados más intensos.
🥖 Pan y repostería: Panes tradicionales cocidos en horno de leña y dulces típicos como los xuixos de crema.
🍷 Vinos y licores: Especialmente los de la Denominación de Origen Empordà.
🌿 Especias y productos gourmet: Desde aceite de oliva virgen extra hasta miel artesanal y setas de temporada.
Además de los puestos tradicionales, en el mercado hay espacios de degustación y pequeños bares donde puedes probar productos frescos cocinados al momento. Es un sitio perfecto para tomar unas tapas o desayunar. El mercado también organiza actividades gastronómicas, como degustaciones, show cookings y ferias de productos locales, sobre todo en épocas especiales como Navidad o Semana Santa.
🍽️ Platos típicos
Escudella i Carn d’Olla
Imagina un plato que ha alimentado a generaciones de gerundenses. La escudella es una sopa contundente, típica de invierno, que incluye garbanzos, verduras y una pilota (una albóndiga gigante de carne). Pero el verdadero protagonista es el carn d’olla, un guiso de carne que se sirve aparte. Es como abrazar a tu abuela catalana en forma de comida.
Suquet de Peix
Originario de la Costa Brava, este guiso de pescado es un himno al mar. Lleva patatas, ajo, ñora (un tipo de pimiento seco) y, por supuesto, pescado de roca: rape, gallo o lubina. El secreto está en el all-i-oli que se añade al final. Perfecto para recuperar fuerzas después de un día de playa.
Botifarra amb Mongetes
La botifarra amb mongetes es uno de los platos más representativos y queridísimos de la gastronomía catalana. Esta receta, sencilla pero cargada de sabor, combina la exquisita botifarra—una salchicha de carne de cerdo condimentada con hierbas y especias locales—con mongetes, unas alubias blancas tiernas que se cocinan lentamente hasta alcanzar una textura cremosa. Servido caliente, este plato suele acompañarse de un buen trozo de pan rústico, ideal para mojar en la salsa resultante de la cocción. Es frecuente encontrar dicho plato en festivales, reuniones familiares y en los menús de los restaurantes locales, que buscan mantener viva la tradición culinaria de la región.

Cannelloni de San Esteban
No, no son los canelones italianos. En Girona, este plato se come tradicionalmente el 26 de diciembre (San Esteban). Los canelones se rellenan con restos del pollo o cerdo de Navidad, se gratinan con bechamel y queso y son una delicia que justifica quedarse con un poco de hambre el día 25.
Ratafía
Más que un licor, la ratafía es un símbolo cultural. Se elabora macerando nueces verdes, hierbas y especias en aguardiente. Cada casa tiene su receta secreta, y se sirve como digestivo o para brindar en fiestas locales. Ideal para los curiosos del sabor.
Xuixos
¡Atención, amantes del azúcar! Los xuixos son una de las joyas de la repostería de Girona, un dulce que ha conquistado paladares y se ha convertido en un símbolo de la identidad culinaria catalana. Con su masa crujiente y su relleno de crema pastelera, este postre es mucho más que un simple dulce: es una verdadera experiencia gastronómica. En Girona, los xuixos se pueden encontrar en numerosas pastelerías y cafeterías, donde se han convertido en un imprescindible para desayunos,ymeriendas.
🌸Festival de las Flores de Girona
El Festival de las Flores de Girona es una de las celebraciones más vibrantes y esperadas de la ciudad, donde la pasión por la naturaleza y el arte se unen para transformar las calles y plazas en un verdadero espectáculo floral. Cada año, Girona se viste de color y fragancia para dar la bienvenida a este evento, que rinde homenaje a la belleza de la flora y a la creatividad de sus habitantes. Durante el festival, la ciudad se convierte en un jardín viviente, donde cada rincón muestra arreglos florales y esculturas naturales que cuentan historias de tradición y cuidado por el medio ambiente.
El festival tiene sus raíces en la tradición hortícola local y en el deseo de la comunidad por embellecer el espacio urbano. Con el paso de los años, lo que comenzó como una iniciativa modesta se ha transformado en un evento emblemático, impulsado por el ayuntamiento y diversas asociaciones culturales. La iniciativa no solo celebra la diversidad de las plantas y flores autóctonas sino que también promueve el compromiso con la sostenibilidad y el respeto por la naturaleza.
Unos cuantos apuntes mas…
¿Sabías que la Plaça dels Raïms (la Plaza de las Uvas) es la más pequeña de Europa, con sólo 24 metros cuadrados de superficie?
Aprovecha para hacer un alto en el Jardín de los Alemanes. Sus senderos arbolados abrazan un oasis de calma en una ciudad de por sí bastante tranquila.
Girona cuenta con su propio Museo del Cine. Se encuentra en Carrer de la Sèquia 1, la entrada cuesta siete euros y aunque es pequeñito, su exposición es altamente interesante: cámaras, proyectores y otros equipos que han marcado la evolución del cine, guiones, fotografías y documentos que narran historias fascinantes de la industria cinéfila. Una de las secciones más populares es aquella dedicada a la postproducción, donde los visitantes pueden experimentar con herramientas de edición digital, recreando la magia del montaje y los efectos especiales. Además de su colección permanente, el museo acoge exposiciones temporales que abordan temas específicos, como la animación, el cine experimental o la evolución de los efectos visuales, manteniendo siempre fresca su oferta cultural.
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consejoalviajero
atHey que bueno! Me encantaría regresar algún día a Girona. Anduve, justamente, en febrero de 2015 cuando explotó allí la historia por Juego de Tronos. Me gustó la ciudad.