Toronto skyline

Toronto no es la capital de Canadá. Ni falta que le hace. Como en otros países como Australia, el tema de ser la capital es algo anecdótico (ya os lo contaremos cuando dediquemos una entrada a Ottawa, que seamos sinceros, nos pareció tremendamente aburrida). Y como dirían los británicos, son otras las ciudades donde se puede decir eso de “that’s where the action is!”. Es el caso de Toronto. La mayor ciudad del país, corazón financiero de Canadá y una de las urbes más fascinantes del mundo.

Nathan Phillips Square Toronto

Debo reconocer que pese a que mi principal motivación en este viaje canadiense era el turismo de naturaleza, de bosques, lagos y cabañas perdidas en medio de la nada, le tenía muchas ganas también a las ciudades que visitaríamos. Ya en mi primer viaje a Canadá , cuando estuve en Vancouver, regresé con la sensación de haber estado en la “Escandinavia de Norteamérica”. Pese a que nivel arquitectónico las ciudades canadienses sean bastante parecidas a las de sus vecinos de Estados Unidos, especialmente con esos downtowns de altísimos rascacielos, en la práctica gozan con la ventaja de ser ciudades segurísimas. Aquí no debes preocuparte de que tu compañero de asiento en el autobús lleve una pistola en la mochila o que vayas a acabar en cualquier barrio donde no se atreva a entrar ni la policía. Canadá nos pareció uno de los países más seguros del mundo. A cualquier hora del día o de la noche.

Si estás preparando un viaje por la Costa Este canadiense, antes de que comiences a exprimirle el jugo a Toronto, te aconsejo que eches un ojo al artículo previo que pusimos a tu disposición, Preparativos para una ruta en coche por Canadá . Allí te damos todas las recomendaciones que necesitas y que incluyen la solicitud del visado canadiense. Es muy probable que, como nosotros, Toronto sea la ciudad donde aterrices y deberás llevar todos los papeles en regla.

Toronto Mural Bufalo

Cómo ir del aeropuerto al centro

Nosotros nada más bajar del avión nos fuimos a la zona de las oficinas de alquiler de coche del aeropuerto Toronto Pearson ya que teníamos una reserva hecha con Hertz. Pero si tú no dispones de vehículo propio, te avisamos que el aeropuerto se encuentra a unos 25 kilómetros de Toronto. La forma más rápida de llegar al centro es en el tren Union Pearson Express, que por un precio de 12,35 dólares te deja en una media hora en la estación Union. No te preocupes si tu avión llega a horas intempestivas: los trenes circulan entre las 05:30 y la 01:00 y pasan cada 15 minutos.

Otra opción bastante más económica (aunque algo engorrosa) es, previo pago de 3 dólares, tomar la línea de bus 192 Airport Rocket, que en hora y cuarto aproximadamente os deja en la estación de Kipling, donde podéis enlazar con el metro. Desaconsejamos la opción del taxi por ser carísimos: unos 60 euros el trayecto.

Cómo moverse en transporte público

Pese a que desde el primer momento teníamos coche, decidimos olvidarnos de él el tiempo que pasamos en Toronto. La visita a la ciudad la realizamos en dos partes ya que estuvimos tanto a la ida como antes de regresar a España. Moverse en transporte público era mucho más cómodo y además nos evitábamos estar pagando parkings. Los fines de semana el aparcamiento es gratuito en la estación de Finch, por lo que lo dejamos allí y nos movíamos en metro.

Si vas a hacer varios viajes en metro, compensa coger un pase diario (Day Pass) que cuesta 12,50 dólares ya que el billete sencillo cuesta 3,25. Los fines de semana ese mismo pase vale para dos personas, por lo que os saldrá por la mitad. Aunque los locales se quejan de que el metro de Toronto no es tan eficiente como el de otras ciudades del mundo y anda bastante anticuado, a nosotros nos resultó de lo más útil para ir a los puntos de más interés. Recuerda, eso sí, que los domingos la frecuencia de paso es menor y el metro no comienza a funcionar hasta las 08:00; entre semana empieza a las 06:00 y cierra a la 01:30.

Metro Toronto
Interior del metro de Toronto

En todas las estaciones proporcionan gratuitamente mapas de la red de metro para que te organices. En algunas de estas estaciones también venden tokens. ¿Y que son los tokens? Unas pequeñas fichas de aluminio, parecidas a monedas, que equivalen a tickets individuales y que también se pueden usar en autobuses y tranvías: tienen una validez de una hora. Los tranvías (streetcars) los utilizamos para ir al Distrito de las Destilerías y te permiten ir viendo la ciudad. Pueden ir algo llenos y obviamente tardan más que el metro ya que están condicionados por el tráfico pero son otra buena forma de moverse por el centro.

Nuestro alojamiento en Toronto

Ya os comentamos en la etapa de los preparativos que una opción estupenda (y barata) para alojarse en las ciudades canadienses son las residencias universitarias. En Toronto utilizamos una de ellas, la Residence Conference Centre, a un precio medio de 60 euros por noche para cuatro personas. Son pequeños apartamentos de dos habitaciones con baño, cocina y televisión en cada dormitorio que cuentan además con tienda, restaurante y parking (este último de pago, unos 10 euros diarios).

Residence Centre Toronto

Qué ver en Toronto

Casa Loma

Quién nos iba a decir que el primer lugar que íbamos a visitar era una bellísima mansión que parecía extraída de cualquier pueblo medieval europeo. Para llegar hasta aquí podéis venir en metro (estación Dupont) y subir andando hasta la colina de Davenport, en cuya cima se encuentra este castillo de cuento de hadas. De ahí viene el nombre de Casa Loma, de su situación sobre un montículo. No nos extraña que sea uno de los monumentos más admirados  de Toronto, con 350.000 visitantes anuales: es fabuloso.

Su dueño, el general Henry Pellatt, mandó construir la casa a principios del siglo XX y en su época llegó a ser la mayor residencia privada de Canadá. Pellatt había hecho fortuna unos años antes fundando la Toronto Electric Light Company. Imaginad la de dinero que acumulaba (17 millones de dólares de entonces): sus riquezas equivalían a una cuarta parte de la economía de Canadá. A Pellatt le salían los billetes por las orejas y deseaba tener una casa a la altura de su cuenta bancaria. Por ello, no escatimó en gastos y se dejó casi 4 millones de dólares en la construcción del castillo de sus sueños. Para ello, necesitó a un reputado arquitecto, E.J. Lennox, tres años invertidos y la mano de obra de 300 trabajadores. Casi un centenar de habitaciones, 30 cuartos de baño y 25 chimeneas repartidas en un área de 6.000 metros cuadrados.

Toronto Casa Loma

La lástima (para Pellatt y su familia) es que sólo pudieron disfrutar de la mansión durante apenas una década. La crisis que azotó al país tras la Primera Guerra Mundial obligó al gobierno a doblar los impuestos por la vivienda y Pellatt, que comenzaba a pasar apuros financieros precisamente por la construcción de la residencia, hubo de asumir que los gastos de mantenimiento (que incluían los sueldos de la servidumbre) eran inasequibles para su economía. No le quedó más remedio que malvender la infinidad de mobiliario y obras de arte que había ido coleccionando durante los últimos años y ni esto fue suficiente para garantizar que la Casa Loma siguiera siendo de su propiedad, por lo que pasó a manos del Ayuntamiento de Toronto. A partir de 1937, se encargó de su gestión el Kiwanis West Club of Toronto.

Toronto Casa Loma
Establos de la Casa Loma

Hoy la Casa Loma se ha convertido en el mejor escenario para muchos eventos, desde conciertos de verano con músicos locales a la celebración del brunch del Día de Acción de Gracias. También se le saca partido a su cara misteriosa con tours guiados nocturnos en los que se intenta aterrorizar a los visitantes con historias de espectros y fantasmas. La Casa Loma arrastra, como tantas otras mansiones de Norteamérica, la leyenda de ser una casa embrujada, lo que le hace más atractiva si cabe a ojos del visitante. Por sus pasadizos secretos y el túnel de casi un kilómetro que une casa y establos se cuenta que vagan las almas de criados y cocineros que allí fallecieron. Por cierto, los establos son preciosísimos: pocos caballos en el mundo han tenido un hogar tan ilustre.

¿Sabías que…?

. Henry Pellatt acabó tan arruinado que terminó viviendo en la casa de su chófer

. La Windsor Room fue una habitación destinada a acoger a reyes y princesas, aunque ninguna familia real se alojó en la Casa Loma

. El mobiliario de la Oak Room fue elaborado por la misma empresa que decoró el interior del Titanic

. Aquí se han rodado escenas de películas como “Chicago” o “X-Men”

. La Casa Loma tenía tantos teléfonos (59) que se recibían más llamadas que en toda la ciudad de Toronto

. Fue la primera casa privada del país en tener electricidad y ascensor propio

Cuando acabéis vuestra visita en la Casa Loma, os aconsejo que paséis un ratito en las escaleras de Baldwin Steps, que están muy cerca. Desde allí tendréis unas vistas estupendas de la CN Tower. El desayuno lo podéis hacer en una encantadora cafetería donde estuvimos llamada Country Style.

Queen’s Park

Algo que me encanta de los canadienses es la importancia suprema que le dan a la naturaleza. Necesitan tenerla bien cerca incluso viviendo en ciudad. Es por ello que aunque te encuentres rodeado de rascacielos, ten por seguro que a no mucha distancia siempre habrá un gran espacio verde. El mayor de todos es High Park (lo que sería Central Park a Nueva York) pero a lo largo y ancho de Toronto hay otros muchos parques encantadores. Uno de ellos es el coqueto Queen’s Park, cerca de la Universidad de Toronto y construido en honor de la reina Victoria. Allí se encuentra la Asamblea Legislativa de Ontario y algunos memoriales a bomberos, policías y veteranos, entre otros. Sin embargo, a nosotros lo que más nos llamó la atención fue encontrarnos a un montón de asiáticos tirados en el césped practicando Falun Dafa, concentradísimos en su meditación y ajenos al ajetreo de la gran ciudad.

Queen's Park Toronto

Queen's Park Toronto

Yonge Dundas Square / Yonge Street / Nathan Phillips Square

Si quisiéramos irnos al verdadero corazón de Toronto, como hacemos cuando en España buscamos la plaza mayor del pueblo, deberíamos comenzar por aquí. De Yonge Street se decía que era la calle más larga del mundo al unirse con la Highway 11 de Ontario, por lo que su longitud se iba hasta casi 2.000 kilómetros. Pero la realidad es que “sólo” mide 56 kilómetros y acaba en Barrie, ciudad que visitaríamos al final de nuestro viaje.

Yonge-Dundas Square nos pareció la versión canadiense del Times Square de Nueva York pero algo más pequeñita y sin tantos empujones de transeúntes. Y eso que es uno de los lugares más transitados de Canadá debido a su atractivo comercial. Aún se puede ver en ella el símbolo de Sam the Record Man (la que fue la mayor tienda de discos del país y que desgraciadamente cerró sus puertas hace más de 15 años). Las fachadas de los edificios más importantes están cubiertas por carteles de neón, por lo que es aún más llamativa al caer la noche.

Yonge Dundas Square Toronto

 

Toronto Yonge

Sorprende encontrarse entre tantos rascacielos y letreros luminosos una iglesia anglicana como la Church of the Holy Trinity, famosa por la mentalidad abierta de sus feligreses, que apoyan abiertamente el matrimonio homosexual.

Iglesia Holy Trinity Toronto

Si cogemos desde Dundas Square la calle Bond, llegamos a la mansión georgiana que sirvió de residencia a William Lyon McKenzie, aquel escocés que fue el primer alcalde de Toronto. En la misma calle tenemos el complejo de St. Michael (hospital-escuela-catedral), donde se realizaron por primera vez algunos logros médicos como transfusión de sangre o trasplantes de diferentes órganos. Al lado la United Church cuenta con un carillón con más de 50 campanas.

Nathan Phillips Square es la plaza cuyo nombre honra a un antiguo alcalde de Toronto y donde el ayuntamiento, curiosamente, se ubica en un rascacielos, el Toronto City Hall. El antiguo, el Old City Hall, se encuentra casi al lado en Bay Street y se caracteriza por las gárgolas y su curiosa fachada, con esculturas caricaturescas de políticos de la época y del propio arquitecto constructor. La campana de la torre principal pesa más de 5.000 kilos.

Nathan Phillips Square era un hervidero de gente. ¿Y por qué? Pues porque no sólo es la plaza con más actividad de Toronto sino porque con el calorazo que hacía (vuelvo a insistir en que en Canadá en verano he pasado el mismo calor que en España), todo el mundo quería ponerse a remojo en esos chorros de agua tan estupendos. Especialmente los niños, que se lo estaban pasando bomba. Además, al ser fin de semana se estaba celebrando un festival de comidas del mundo y estaba todo lleno de puestecitos gastronómicos: el flujo de aromas te abría el hambre aunque hubieras comido hace un par de horas. En invierno el estanque se suele usar como pista de hielo.

Nathan Phillips Square Toronto
Nathan Phillips Square con el antiguo ayuntamiento

Ya que estábamos allí, aprovechamos para dar una vuelta por el Eaton Centre. Un centro comercial gigante, con cerca de 300 tiendas, que recibe más visitantes que cualquier otro lugar de Toronto: cerca de 50 millones de personas al año vienen aquí a hacer sus compras. Paseamos un rato por el interior (curiosa esa escultura de gansos volando) y como tenía que comprarme un bikini ya que había olvidado el mío en casa, me fui a ojear la tienda de Hot Topic, que antaño era una de mis marcas favoritas pero ultimamente parecen enfocar sus productos a los críos, con muchas historietas de Disney y super héroes. Recuerda que aquí en el Eaton tienes wifi gratis.

El Eaton Centre se comunica con una pasarela de cristal, para evitar salir al exterior en invierno, con otro centro comercial, el Hudson Bay. En Toronto, debido al frío, existe una larga ciudad subterránea, el PATH, de 30 kilómetros de longitud, con multitud de comercios para que sus habitantes no mueran congelados cuando quieran ir de compras y las temperaturas sean de varios grados bajo cero. Hay más de 125 entradas (seis de ellas conectadas con estaciones de metro).

Eaton Centro Toronto

Hablando de compras, si queréis ojear las tiendas más chic de la ciudad, con marcas como Gucci o Tiffany & Co., podéis acercaros en este área al barrio de Bloor Yorkville. Es curioso que en los años 60 fuera un vecindario de lo más hippie, donde te encontrabas un cantante folk en cada esquina, y sin embargo ahora esté lleno de boutiques pijísimas rodeadas de casas victorianas.Aún así, el ambiente bohemio han sabido conservarlo muchos artistas locales que exponen sus obras en infinidad de galerías. También cuenta con la curiosidad de acoger el mayor museo del mundo, el Bata Shoe Museum… ¡dedicado a los zapatos! Entre sus calzados-estrella, unas botas de John Lennon o unos zapatos de tacón de aguja de Marilyn Monroe.

En Yonge Street también se encuentra una de las bibliotecas más importantes de Canadá, la Toronto Reference Library, con más de millón y medio de volúmenes, así como teatros como el Sony Centre for the Performing Arts o el Elgin and Winter Garden Theatre. Este último es (según dicen ellos) el único “teatro doble” del mundo ya que tiene dos salas superpuestas.

Curiosos monumentos

Toronto se caracteriza por contar en su haber con monumentos realmente originales. Te mostramos algunos de ellos.

The Pasture. Probablemente, el que más me gustó de todos. Se encuentra junto a la Canadian Pacific Tower, en pleno distrito financiero, rodeado por los rascacielos más altos de la ciudad (en un principio estuvo junto a la IBM Tower, las pobres vacas no paran de moverse por Toronto). Siete esculturas de bronce que creó el artista Joe Fafard y que adoran los torontianos, que vienen a fotografiarse con ellas continuamente: cuando se casan, cuando celebran sus cumpleaños, cuando las modelos quieren preparar un book original… Las siete vaquitas son entrañables.

The Pasture Toronto

La escultura Rising del artista chino Zhang Huan se encuentra a las puertas del Shangri-La, uno de los hoteles más sofisticados de Toronto y donde no necesitarás ser cliente para disfrutar de su acogedor salón de té y degustar alguna de sus 60 variedades.

Rising Shangri-La Hotel Toronto

Aquí podemos ver Still Dancing, un curioso monumento inspirado en el alambique y el proceso de destilación.

Monumento Still Dancing Toronto

Araña gigantesca

Monumento Araña Toronto

Chinatown

Ya hace un tiempo dediqué un artículo a los mejores barrios chinos del mundo . El Chinatown de Toronto es uno de los mayores del planeta y se encuentra cerca de Spadina Avenue (la parada de metro más cercana es St. Patrick pero también pasan los tranvías 504 y 506). Cada año viven dos de las celebraciones más multitudinarias de la ciudad, la del Toronto Chinatown Festival, que lleva 18 ediciones y que en la última recibió 100.000 visitantes en sólo un fin de semana, y la del Año Nuevo Chino.

Barrio Chino Toronto

Chinatown nació en 1870 cuando una familia china instaló el primer negocio asiático del barrio: una lavandería. Sam Ching era su propietario y también el primer chino que aparecía en el listín telefónico. Cincuenta años más tarde ya había más de cien restaurantes chinos en esta zona, pese a que movimientos xenófobos habían intentado imponer una ley que impidiera a las mujeres blancas trabajar en ellos. Es lo que suele ocurrir cuando alguien comienza a ganar dinero: siempre habrá al lado un grupo de envidiosos tratando de evitarlo con mediocres argucias. Pero la llegada de asiáticos (y todo lo bueno que con ellos traían, que era mucho) era imparable.

Aunque debemos matizar que aquel primer Chinatown se encontraba donde ahora está Nathan Phillips Square y que este segundo Chinatown se trasladó aquí debido a los nuevos planes urbanísticos del ayuntamiento. Antes se encontraba aquí el antiguo barrio judío, como atestigua el hecho de que aún se puedan ver sinagogas como la de aquí abajo, la sinagoga Anshei Mink, construida por judíos llegados de Rusia.

Sinagoga Anshei Mink Toronto

Los judíos posteriormente se mudaron a Bathurst Street, donde empezaron a llegar oleadas de judíos rusos, ucranianos y georgianos, sobre todo a partir de la disolución de la Unión Soviética, por lo que se conoce al área como Little Moscow. En Chinatown poco a poco la población comenzó a crecer (no sólo llegaban chinos sino también inmigrantes de Singapur, Taiwan o Filipinas), hasta el punto de que hoy en día es uno de los barrios más animados de Toronto y especialmente los fines de semana está hasta arriba de gente. Principalmente porque si hay algo que se les dé bien a los chinos es comerciar y aparte de dos centros comerciales, el Dragon City Mall y el Chinatown Centre, las calles están inundadas de tiendas de todo tipo. Desde souvenirs (los más baratos de Toronto, aquí: ya sabes donde comprar los recuerdos para amigos y familiares) a hierbas medicinales, productos de alimentación, ropa, incienso o libros y revistas escritos en chino. Y mucho salón de masajes y acupuntura. Pero locales y turistas no vienen a Chinatown sólo a comprar sino también a comer. La oferta culinaria abruma: es un restaurante detrás de otro.

Barrio Chino Toronto

Escaparates donde cuelgan los patos laqueados y se exponen bandejas rebosantes de dumplings. ¿El mejor dim sum de Toronto? Aquí. ¿Las más sabrosas sopas vietnamitas? Aquí. ¿Hamburguesas en baos como la hambaoger? Aquí también. Nuestro paraíso gastronómico particular pasó a ser el restaurante Ajisen Ramen, donde fuimos incapaces de contar la cantidad de variantes de ramen que tenían. Nos gustó tanto que fuimos a comer un par de veces.

Barrios étnicos de Toronto

Si por algo se caracteriza Toronto (y Canadá en general) es por su envidiable multiculturalidad. Da gusto viajar por un país en el que viven gente de todas las razas y orígenes geográficos que se mezclan entre ellos sin ningún tipo de problemas. La mayoría de los asiáticos con los que te cruzarás son más canadienses que nadie, con familias que llevan un montón de generaciones viviendo aquí. Canadá ha invertido millones de dólares en campañas para luchar contra la xenofobia y no hay nada que les produzca más rechazo que un racista. Se han cumplido 30 años desde que se instaurara la Ley del Multiculturalismo, que garantiza la no discriminación de las minorías étnicas y que fomenta la tolerancia y el respeto. Y eso les engrandece como país. Mucho. Por ese motivo en Toronto podrás encontrar bastantes barrios étnicos aparte de Chinatown. Vamos a recomendarte algunos de los más interesantes.

Greektown: La comunidad griega se agrupa al este del centro de Toronto, más concretamente en Danforth. Los mejores restaurantes para degustar unos riquísimos gyros o una mousakka y multitud de tiendas donde venden queso feta y pasteles atenienses. Lejos han quedado los tiempos en que se vivieron las protestas antigriegos y hoy en día es uno de los grupos étnicos más integrados de la ciudad. A mediados de cada mes de Agosto se celebra el festival gastronómico Taste of the Danforth, donde aparte de la degustación de comidas típicas, tocan grupos griegos y hay exhibiciones de danza y bailes folklóricos. Te llamará la atención ver que las señales de las calles están escritas en griego y que, no podía ser de otra forma, los colores que predominan son el blanco y el azul.

Little India: A este barrio ubicado en Gerrard Street se le conoce también como Gerrard India Bazaar o Little Pakistan y agrupa más de un centenar de tiendas. Los hindúes comenzaron a llegar a principios de 1970, cuando se empezaron a proyectar en el Eastwood Theatre películas indias y pakistaníes, y actualmente viven cerca de 5.000 aquí. Se organizan un par de festivales al año (el Festival of South Asia en Julio y el Diwali en Noviembre). Además, podrás comprar Cds de música de Bollywood  en el Bollywood Music Centre, especias en Kohinoor Foods o admirar obras de artistas locales en un par de galerías.

Koreatown: Los coreanos comenzaron a concentrarse en Bloor Street a finales de los años 60 y hoy Toronto cuenta con la mayor comunidad coreana del mundo: 50.000 almas. Aunque este vecindario también conocido como Little Korea ha visto como algunos de sus residentes se han mudado a otras partes de la ciudad, los negocios coreanos siguen siendo la tónica habitual. Hay pastelerías especializadas como Hodo Kwaja, tiendas donde hacerte con posters de K-Pop y papelería coreana (desde agendas a bolígrafos horteras, que hay que ver lo que les gusta a los coreanos el material de oficina), el P.A.T. Central Supermarket (especializado en gastronomía de Corea ¿donde, si no, ibas a encontrar kimchi o salsa bulgogi?) e incluso karaokes. No obstante, podréis disfrutar de otros “rincones coreanos” en la ciudad como el pub Miss Korea, especializado en licor soju, el Cafe Princess o Galleria (los tres en Yonge Street) y la barbacoa coreana del Piggy’s Restaurant.

Little Tehran: Su propio nombre ya lo indica, es aquí donde vive la comunidad iraní. Entre Finch y Steeles, en la sección de Yonge Street. Justo al ladito del norte de Korean Town. En este pequeño área de apenas un kilómetro todo gira en torno a la Iranian Plaza: justo ahí se encuentra Super Arzon, el supermercado abierto las 24 horas donde venden todas las delicatessen traídas expresamente de Irán (hay otro gran supermercado iraní, el Khorak). Podrás comer allí mismo menús baratísimos que incluyen platos típicos como sabzi o bamieh. En el establecimiento de al lado, Altona Kabob, se especializan en kebabs y en el BB Cafe en pastelería iraní, donde predomina el pistacho. En los alrededores también hay un buen puñado de restaurantes persas.

Portugal Village: Nos llamó mucho la atención descubrir la cantidad de portugueses que viven en Toronto. La mayoría lo hacen al oeste del centro, en Dundas Street. Curiosamente también viven bastantes brasileños, suponemos que por la unión del idioma. A Ossington Avenue los vecinos la conocen como Rua Açores: más de 60.000 torontianos reconocen el portugués como su idioma materno. En el pasado fueron muchos los inmigrantes de las islas Azores que vinieron a Canadá y en el aeropuerto sorprendía ver como Azores Airlines era una de las compañías con más movimiento. Cada vez son más los canadienses que van a Portugal de vacaciones. En Portugal Village (o Little Portugal) abundan las churrasqueiras, los restaurantes donde se sirve pulpo y sardinas y las tabernas donde el vino de Oporto es el rey.

Little Poland: Si nos sorprendió la presencia de tanto portugués en Toronto, más lo hizo la de polacos. La comunidad llegada de Polonia vive en el barrio de Roncesvalles, al este de High Park. Aquí tienen hasta un monumento en honor del Papa Juan Pablo II. Hay varios restaurantes polacos donde la especialidad son los pierogi (ya os contamos lo ricos que están en nuestro viaje a Polonia ): los mejores son Cafe Polonez y Zagloba. Buen surtido de pastelerías polacas y supermercados especializados como Starsky, donde los letreros  con el “mówimy po polsku” (se habla polaco) son lo habitual. En la biblioteca municipal hay un montón de libros en dicho idioma y cada año se celebra un Polish Festival, el mayor evento polaco de Norteamérica.

Little Italy: En College Street nació el barrio italiano a principios del siglo XX. Actualmente aquí se encuentran los mejores restaurantes italianos de Toronto, como la Trattoria Taverniti, Il Gatto Nero o la Birreria Bolo, con muchas cervezas de importación. No podían faltar los helados italianos (en Dolce Gelato e Cafe tienen 60 sabores diferentes) ni el café italiano en el Sicilian Sidewalk.  Como curiosidad, comentar que existe un Italian Walk of Fame, con 25 estrellas dedicadas a personajes famosos italianos, y que aquí se rodaron escenas de “Loca academia de policía”.

Little Malta: Aunque cueste creerlo, en Toronto también tienen un pequeño barrio maltés. Después de la Segunda Guerra Mundial, Toronto recibió a miles de inmigrantes malteses que buscaban iniciar una nueva vida. La mayoría viven en este pequeño barrio conocido también como The Junction y otros en un minúsculo área cerca de Dundas Street, por lo que en realidad no hay un Little Malta sino dos.

Queen Street West

A orillas del parque Trinity Bellwoods (donde todos los martes por la tarde se organiza un mercadillo de comida ecológica) tenemos una de las zonas que más me gustó en Toronto, la de Queen Street West. Un barrio que en los 80 gozaba del mismo ambiente bohemio que se respiraba en Haight-Ashbury en San Francisco, con músicos callejeros y un montón de clubs donde comenzaban a hacer sus primeros pinitos las noveles bandas de punk. Poco a poco empezaron a instalarse aquí los estudiantes, que ayudaron a mantener el espíritu rockero de Queen y de hecho aún se mantienen los estudios de Much Music, la versión canadiense de la MTV (aunque esta cadena nació bastante antes). Justo al lado se encuentran otros famosos estudios, los del City TV Complex, cuyo coche emergiendo de la fachada ya es todo un clásico.

City TV Complex Toronto

A Queen West se le considera el barrio más trendy de la ciudad, lleno de pequeñas tiendecitas regentadas por diseñadores locales. Fue uno de los lugares donde hicimos más compras ya que yo llevaba anotadas un par de tiendas y menudo descubrimiento: camisetas chulísimas de algunas de mis pelis favoritas de los 80 por apenas 6 dólares cada una. Vamos, que nos gustó tanto el sitio que a la vuelta en Toronto al final del viaje regresamos para comprar más. Hicimos una parada en el Bar Hop para probar algunas de sus cervezas artesanales (muy recomendable): increíble el ambientazo que había pese a que eran sólo las cuatro de la tarde.

Kensington Market

Sin lugar a dudas, uno de los rincones más encantadores de Toronto. Considerado Sitio Histórico Nacional y uno de los vecindarios más antiguos de Toronto, Kensington es un entrañable barrio de bonitas casas victorianas, coloridos edificios de una planta y plagado de murales en espacios públicos. Lo ideal es recorrer estos pequeños callejones el último domingo del mes (de Mayo a Octubre), que es cuando se veta la entrada a los coches y la zona se convierte en peatonal.

Kensington Market Toronto

Si antiguamente solían vivir aquí los inmigrantes irlandeses y también los judíos (quienes dejaron de herencia algunas sinagogas), ahora lo hacen artistas y matrimonios jóvenes. Fueron precisamente los judíos los que implantaron la costumbre de situar sus tiendas y negocios en los bajos de sus hogares, tradición que se ha mantenido hasta ahora. Son cientos las tiendas que venden desde ropa de segunda mano a bisutería, queso fresco o pan recién hecho. Su cara multicultural queda patente en las decenas de restaurantes de gastronomía de todo el mundo, compitiendo unos con otros por el plato más original. Hasta hay un restaurante, el Pow Wow, regentado por indígenas canadienses que muestran a los clientes sus recetas. Hay un pequeño parquecito, el Bellevue Square Park, donde si el tiempo acompaña puedes marcarte un picnic improvisado, y un mercadillo, el Kensington Market Air Fair, donde los artesanos venden sus últimas creaciones, por lo que podrás llevarte un regalo de lo más original.

Hay un evento bastante curioso a finales de Diciembre, el Winter Solstice Festival, donde se celebra el solsticio de invierno con un espectáculo que montan la gente de Red Pepper Spectacle Arts. Durante todo ese mes imparten cursillos donde enseñan a fabricar linternas de papel y la “noche grande” payasos, bailarines, contorsionistas y títeres gigantes toman las calles para culminar con una performance de fuego en Alexandra Park.

Harbourfront

El paseo marítimo de Toronto, a orillas del Lago Ontario, es ideal para ir a pasear por la tarde. Es uno de los lugares más animados de la ciudad, con infinidad de tiendas, restaurantes y cervecerías. En verano son comunes durante los fines de semana los conciertos gratuitos al aire libre y en invierno se instala una pista de hielo, también de uso gratuito. La Queen’s Quay Terminal, un viejo almacén de mercancías, ha sido rehabilitada para convertirla en un complejo comercial y refleja bastante bien el aire moderno que se le ha querido imprimir al puerto (que, desde luego, poco tiene que ver con esos viejos puertos donde imperaba el olor a pescado). Todo destila un aroma chic, desde los yates atracados en la orilla a los bloques de apartamentos de lujo o las chicas que en bikini y pareo se pasean con una copa de vino en la mano.

Puerto Toronto

Al lado del puerto se encuentra el HTO Park, una playa de arena donde no está permitido el baño pero podrás regalarte un ratito de relax bajo alguna de sus sombrillas. Otra playa similar, no muy lejos, es Sugar Beach. En esta última durante una semana en Agosto se ofrecen proyecciones gratuitas de películas.

Justo enfrente del puerto se encuentran las Toronto Islands, un pequeño grupo de islas a las que se puede acceder en ferry. Los barcos salen, con una frecuencia aproximada de uno cada 15 minutos, desde la terminal Jack Layton, cerca de Bay Street, y el ticket de ida y vuelta cuesta unos 8 dólares. Estos llevan a tres islas (Centre, Hanlan y Ward); las tres están conectadas entre sí por lo que podrás recorrerlas sin problemas. Aquí apenas vive gente, sólo hay unas 300 casas, por lo que está considerado un área residencial. No hay mucho que hacer aparte de pasear por sus parques, alquilar una bicicleta o un kayak o darse un baño en las playas pero ofrecen una de las mejores vistas del skyline de Toronto.

Vistas del skyline

Otro de los lugares desde donde puedes disfrutar de esa maravillosa silueta de rascacielos que brinda el downtown es desde el Toronto Harbour Pier 35. Este de aquí abajo es el resultado.

Toronto skyline

Ya que estábamos allí, aprovechamos para comer en el T&T Supermarket, un supermercado asiático gigantesco en el que también ofrecían comida preparada al peso que podías tomarte en una terraza al solecito. Nos pusimos tibios de sushi, gyozas y comida china por unos 7 dólares por cabeza.

CN Tower

Es la torre más alta de América y la quinta del mundo. Sus 555 metros se pueden divisar desde casi cualquier punto del downtown. En su parte superior cuenta con un mirador y un restaurante giratorio, el 360, que tarda hora y cuarto en dar una vuelta completa.

CN Tower Toronto

Cerca de la CN Tower se encuentra la iglesia de St. Andrew, una de las más bonitas de Toronto

Iglesia Saint Andrew Toronto

En esta zona puedes acercarte paseando a ver el Roy Thomson Hall, sede de la Orquesta Sinfónica, con capacidad para más de 2.000 espectadores y donde se celebra anualmente el Toronto Film Festival. Cerca está el Walk of Fame, al estilo de Hollywood, con estrellas dedicadas a celebridades canadienses como Celine Dion, Jim Carrey, Brendan Fraser, James Cameron o Pamela Anderson. No nos extraña que hayan ubicado aquí este paseo de la fama ya que es donde se concentran buena cantidad de teatros como el Royal Alexandra o el Prince of Wales.

Distillery District

Otro de los lugares más encantadores de Toronto es este viejo barrio en el que 50 edificios de la destilería Gooderham & Wots se transformaron en una deliciosa zona peatonal. Esta destilería de whisky, que llegó a ser la más grande del mundo, acabó cerrando finalmente en los años 90. Pero era tan bonita a nivel arquitectónico, con esos impactantes edificios de estilo industrial victoriano, que se decidió preservarla, recuperarla en el año 2003 y convertirla en un área comercial donde no tendrían cabida las franquicias y sí las boutiques y las cafeterías con encanto ¡qué acertada elección!

Distrito Destilerias Toronto

Su calle principal es Trinity Street, a cuyo alrededor se agrupan las tiendecitas donde podrás adquirir desde obras de arte indígena hasta joyas. Como no podía ser de otra forma, también hay unos cuantos pubs con una buena selección de cervezas y vinos e incluso uno especializado en sake japonés. Hay además una decena de restaurantes (con precios algo elevados, eso sí) y hasta un teatro, el Soulpepper. Para tomaros un delicioso chocolate calentito, os recomendamos el Cacao 70, qué lugar más acogedor.Y recuerda que cada domingo a mediodía se congregan unos cuantos artesanos locales para vender sus productos (miel, chocolate, mermeladas…) y puedes recorrer el Distillery District en un tour organizado de 60 minutos donde te contarán con todo lujo de detalles la historia de este barrio.

Distrito Destilerias Toronto Canada

Templo Shri Swaminarayan Mandir

Ya sabéis lo mucho que me gusta Asia. Por eso no puedo evitar buscar rincones asiáticos escondidos en las ciudades occidentales. Y con la de gente con ascendencia asiática que vive en Canadá, no lo teníamos complicado. Uno de los lugares que llevaba apuntado en la agenda como “¡imprescindible no irme sin verlo!” era el templo hindú Shri Swaminarayan Mandir. No es muy popular entre los turistas (la mayoría de ellos desconocen su existencia) y unido ello a que se encuentra a las afueras de la ciudad, comprendimos al instante por qué allí sólo había hindúes ¡qué guapas ellas con sus saris de colores!

Templo Shri Swaminarayan Mandir Toronto

El mayor templo hinduista del país fue construido en un  tiempo record (año y medio) con mármol de Carrara y roca rosada de la India. Y no se utiliza sólo para rituales religiosos, también acoge eventos como galas en las que se recogen fondos para actos de beneficencia o festejos para celebrar cada año el Día Internacional de la Mujer. Es uno de los lugares más curiosos de Canadá, así que te recomiendo que lo incluyas en tu itinerario sí o sí. Se puede visitar de 09:00 a 18:30.

Roundhouse Park

Cerca del puerto, en pleno centro de Toronto, está este pequeño parque que ocupa los terrenos de las antiguas Railway Lands, por lo que se ha aprovechado para instalar un museo que explora la historia del ferrocarril canadiense y expone viejas locomotoras y colecciones de trenes en miniatura. También se ha conservado una antiquísima estación, la de Pacific.

Trenes Toronto

Consejos

😈 ¿Quieres ahorrarte la entrada a ciertos museos? Entonces recuerda que en la Art Gallery of Ontario, con una de las mayores colecciones de arte moderno de Canadá, el acceso es gratuito de 18:00 a 20:30. Así mismo, el Royal Ontario Museum ofrece entrada a precio reducido los viernes (12 dólares) y el Textile Museum tiene los miércoles de 17:00 a 20:00 la opción de pay what you can (es decir, pagar la voluntad).

😈  Si te gustan los mercados, prueba a pasar un par de horas en St. Lawrence Market, al que en el año 2012 National Geographic concedió el título de Mejor Mercado de Alimentos del Mundo. Era donde venían a comerciar los granjeros y agricultores a principios del siglo XIX y doscientos años después la tradición continúa. Se encuentra en un precioso edificio de Front Street y se dice de él que es el mejor lugar de Toronto para comer marisco y pescado fresco. Los domingos organizan el Sunday Antique Market, donde podrás hacerte con bastantes antigüedades.

😈 ¿Viajas a Toronto en invierno? Entonces estás de suerte porque podrás ir a ver algún partido de los Maple Leafs, el equipo de hockey sobre hielo, una auténtica institución. Los canadienses adoran este deporte, hasta el punto de que en Toronto está el Hockey Hall of Fame, un museo dedicado al hockey. Frente al estadio de los Maple Leafs, el Air Canada Centre, se encuentra esta preciosa escultura que les homenajea.

Estatua Hockey Toronto

😈 En una esquina de Yonge-Dundas Square tienes las taquillas de ToTix, donde ofrecen entradas con descuento para espectáculos de ese mismo día. Eso sí, mentalízate que las colas son de órdago.

😈 En los Botanical Gardens, de Mayo a Septiembre, hay tours gratuitos de 90 minutos los martes a las 10:00 y los jueves a las 18:00.

😈 El equipo de baseball de Toronto son los Blue Jays: si tu visita es a partir de otoño, podrás pillar algún partido en el Rogers Centre, con capacidad para 53.000 espectadores. También puedes acercarte a Diamond Beach en Etobicoke para que te den clases de baseball por sólo 3,50 dólares la sesión.

😈 Entre finales de Junio y Septiembre en Yonge-Dundas Square se celebran los Indie Fridays, con conciertos gratis cada viernes.

😈 Si lo tuyo es la comida asiática, después de Chinatown la mejor se encuentra en Finch Avenue. Una calle larguísima donde se amontonan los restaurantes vietnamitas, japoneses, taiwaneses, chinos y coreanos. Una gozada: cenaría allí cada noche.

😈 Disfruta del street art de Toronto: la ciudad está llena de murales callejeros. Los mejores se encuentran en Graffiti Alley cerca de la calle Richmond, en Kensington Market, en el parking de la Keele Station y en Parkdale.

Murales Toronto

😈 El mejor souvenir que puedes llevarte es un inukshuk, ese montículo de piedras tan típico de los indígenas y que podía servir para marcar rutas de viaje o lugares de culto. En Toronto incluso hay uno grandísimo en el Toronto Inukshuk Park.

😈 ¿Te gustan los mercadillos callejeros? En Toronto hay bastantes. Algunos de los más interesantes son el Dr. Flea’s Market en Etobicoke (fines de semana en Highway 27 y Albion Road), el Downsview Park Merchants Market (fines de semana en Carl Hall Road), Toronto Weston Flea Market (fines de semana en Old Weston Road) y el Parkdale Flea Market (el segundo domingo de cada mes en Queen West Street).

😈 A los canadienses les pirra comer y por eso son tan populares los festivales gastronómicos en verano. Con un poco de suerte, tal vez coincidas con el Taste of Asia, el Caribana o el Panamerican Food Festival. En Agosto se celebra el Toronto Food Truck Festival, con un montón de foodtrucks en el Woodbine Park, y entre Julio y Septiembre el World Café en el puerto.

😈 Disfruta de los parques: hay muchísimos. El verano es el momento ideal para tumbarse sobre la hierba o comer al aire libre. El mayor de todos es High Park pero hay otros como Canoe Landing, Don River Valley  o Riverdale que bien demandan una visita.

Parques Toronto

😈 Los que améis el cine, podréis recorrer sobre la marcha algunos de los escenarios callejeros donde se han rodado películas como “Las vírgenes suicidas”, “American Psycho”, “El increíble Hulk” o “Hairspray”.

😈 Con la tarjeta Toronto City Pass te hacen un montón de descuentos en entradas a monumentos y atracciones (por ejemplo, en la visita a la CN Tower te ahorras 10 dólares). Puede utilizarse durante 9 días a partir del primer uso. En la página Attractions Ontario también ofrecen cupones.

😈 Los martes ver una película en los cines Humber o Carleton sólo cuesta 5 dólares.

😈 Ya te hablaremos en su momento de la visita a las Cataratas del Niagara, a las que fuimos en coche. Pero si quieres ir en transporte público, tienes trenes directos con ViaRail .

😈 Aunque la cadena de cafeterías de Tim Hortons ya ha llegado a España, lo suyo es que vayas algún día a desayunar en alguno de sus establecimientos en Canadá. Tendrás para elegir ya que tienen más de 3.000 locales repartidos por todo el país.

3 comentarios

  1. Canadá es uno de mis sueños viajeros, y me has dejado claro que debo ir a Toronto sí o sí. Qué pasada de ciudad.
    Lo de las vacas me ha dejado muerta… XD

  2. Author

    En mi caso ha sido mi segundo viaje a Canadá y a nivel ciudades Toronto, junto a Quebec, fue lo que más me gustó. Es una ciudad que engancha ¡anímate a conocerla cuanto antes!

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