10 libros que deberías leer antes de viajar a Asia

Libros Asia

Libros ambi­en­ta­dos en Asia hay muchos. No sólo escritos por autores asiáti­cos sino por otros muchos escritores occi­den­tales que han encon­tra­do en el con­ti­nente el hechizo nece­sario para crear sus nov­e­las. Cuán­tos de ellos via­jaron allí bus­can­do las musas y no regre­saron jamás pues quedaron embe­le­sa­dos por los can­tos de sire­na de las cul­turas ori­en­tales. Y es que os lo dec­i­mos por expe­ri­en­cia tras una dece­na de via­jes allí: a Asia cues­ta muy poco ir pero mucho regre­sar.

Asia a día de hoy, pese a la lle­ga­da de la tec­nología y los ade­lan­tos futur­is­tas, con­tinúa sabi­en­do con­ser­var, espe­cial­mente en las aldeas más minús­cu­las, ese embru­jo del que nos habla­ban los libros de antaño. Tem­p­los roji­zos, búfa­los de agua, aro­ma de espe­cias, pala­cios de marfil. Asia invi­ta a soñar y qué mejor for­ma de hac­er­lo que con un libro entre las manos.

 

Shan­taram

 

Shantaram

Mien­tras se retrasa y se vuelve a retrasar la adaptación cin­e­matográ­fi­ca de «Shan­taram» (en un prin­ci­pio la iba a diri­gir mi admi­ra­da Mira Nair, después John­ny Depp y aho­ra el proyec­to vaga en tier­ra de nadie), me gus­taría recor­dar este libro que tan­to me impactó en su momen­to.  Le des­cubrí de casu­al­i­dad en una libr­ería de segun­da mano en Bangkok y como pre­cisa­mente esa parte del via­je le esta­ba hacien­do sola (mis ami­gas habían tira­do para el norte del país, que yo ya conocía, mien­tras yo me qued­a­ba unos días en la cap­i­tal tatuán­dome el bra­zo), las mil pági­nas de “Shan­taram” me sirvieron como ameno entreten­imien­to cada noche antes de dormirme. Os con­fieso que me costa­ba con­cil­iar el sueño tras involu­crarme en tan peli­grosas aven­turas. Porque abso­lu­ta­mente todo lo que se rela­ta aquí es com­ple­ta­mente cier­to. Aunque cueste creer­lo. Pero es una prue­ba más de lo extraño que es este mun­do en el que vivi­mos, en el que la real­i­dad supera a la fic­ción.

Esta es la sor­pren­dente his­to­ria, la auto­bi­ografía, de un aus­traliano que logró escaparse de una prisión de alta seguri­dad de su país y via­jó a la India para escon­der­se entre los calle­jones de los bar­rios más pobres de Bom­bay. Allí, pese a lo difí­cil que fue para un extran­jero inte­grarse en la fér­rea sociedad hindú, uti­lizó una y mil arti­mañas para sobre­vivir y adap­tarse a las cos­tum­bres de un país que tan poco tiene que ver con Aus­tralia.

Casi un mil­lar de pági­nas que, cuan­do las acabas, pien­sas «cuan­do la lleven al cine, alguno se creerá que es pura fan­tasía». Porque parece increíble todas las cosas sur­re­al­is­tas que vivió este hom­bre durante sus años de prófu­go y cómo con­sigue trasladarnos la angus­tia del ini­cio del rela­to y el inge­nio que desar­rol­ló para escapar de la policía, de los con­tra­ban­dis­tas, de los matones, de las ratas y de las enfer­medades. A cam­bio, con­sigu­ió cono­cer entre toda esa población desahu­ci­a­da de los bar­rios pobres a un mon­tón de per­sonas que aprendieron a quer­erle y que le acabaron acep­tan­do como a uno más de la famil­ia.

Un análi­sis exhaus­ti­vo de los bajos fon­dos de la India, la for­ma tan pecu­liar con la que fun­cio­nan sus mafias, pero tam­bién de las famil­ias más humildes que se nie­gan a cor­romperse y perder la dig­nidad y la hon­radez por muy negro que sea el hor­i­zonte. Un acer­camien­to a la India que tan poco tiene que ver con el Taj Mahal y los hote­les-pala­cio de los fol­letos turís­ti­cos. 

 

Diario de Corea del Norte

 

Diario de Corea del Norte Michael Palin

¿Sabes de estos libros que devo­ras en ape­nas dos días y te mueres de rabia cuan­do los acabas porque te quedas con ganas de más? Eso es lo que me ocur­rió con esta nov­ela. Reconoz­co que como mucha otra gente, sien­to una extraña fasci­nación por todo lo que ocurre en el inte­ri­or del país más her­méti­co del mun­do. De hecho, ya dediqué una reseña bas­tante amplia al libro “Cer­ra­do 24 horas: cróni­ca de un via­je a Corea del Norte” en el que Beat­riz Pitarch relata­ba con pelos y señales lo sur­re­al­ista que es realizar un via­je (orga­ni­za­do, por supuesto) por aque­l­las lejanas tier­ras.

En esta ocasión el nar­rador es un per­son­aje bas­tante cono­ci­do, Michael Palin, el que fuera miem­bro de los Mon­ty Phy­ton y que pos­te­ri­or­mente se entregó en cuer­po y alma a la may­or de sus pasiones: via­jar. Fru­to de esta vida nóma­da nacieron varias nov­e­las y otros tan­tos pro­gra­mas de tele­visión. Pre­cisa­mente la grabación de uno de estos doc­u­men­tales sobre Corea del Norte para el Chan­nel 5 de la BBC (te acon­se­jamos que lo veas en este link en Youtube porque es fran­ca­mente intere­sante y el mejor com­ple­men­to para esta lec­tura) prop­i­ció la edi­ción de este libro. Un acer­camien­to, en muchas oca­siones absur­do, a una nación que cuán­to más inten­ta lavar su ima­gen, más fra­casa en el inten­to y más en evi­den­cia que­da.

Muchas de las anéc­do­tas que viv­en Michael Palin y su equipo serían cómi­cas si no supiéramos que detrás de ellas yace una situación fran­ca­mente dramáti­ca: la de mil­lones de per­sonas atra­padas en un rég­i­men dic­ta­to­r­i­al, arcaico y ridícu­lo. Una población alien­a­da, ater­ror­iza­da, engaña­da y a la que se le nie­ga la posi­bil­i­dad de saber qué es lo que hay ahí fuera ni de ele­gir el modo de vida que quer­rían lle­var (que prob­a­ble­mente no sea este). No quiero desve­larte mucho más, pre­cisa­mente para que te sor­pren­dan los nive­les de sur­re­al­is­mo extremo que se alcan­zan en este país tan atípi­co.

 

Los pájaros de Bangkok

Pajaros Bangkok

Manuel Vázquez Mon­tal­bán era un enam­ora­do de Tai­lan­dia. Via­jó allí a menudo y se dejó empa­par por el ambi­ente sór­di­do de la cap­i­tal, Bangkok, para inspi­rarse en la creación de nov­e­las como esta. Quiso el des­ti­no que en el 2003 muri­era debido a un fal­lo car­dia­co en el pro­pio aerop­uer­to de Bangkok, mien­tras esper­a­ba para embar­car rum­bo a Madrid. Su alma se quedó en Tai­lan­dia y allí reposará eter­na­mente.

Al igual que Mon­tal­bán, me declaro tam­bién una fan acér­ri­ma de Tai­lan­dia. Ha sido el país asiáti­co que en más oca­siones he recor­ri­do (cua­tro) y lo cier­to es que espero repe­tir en el futuro. Siem­pre que via­jo a un país (y espe­cial­mente cuan­do regre­so, para avi­var los recuer­dos) inten­to meterme entre pecho y espal­da unas cuan­tas nov­e­las que me metan en situación. Han sido por tan­to varias las obras que leí ambi­en­tadas en Tai­lan­dia: “La playa” de Alex Gar­land, “Bangkok Tat­too” de John Bur­dett, “El secre­to de la orquídea” de Lucin­da Riley, “Deep blue sea” de Tas­mi­na Per­ry, “Killed at the whim of a hat” de Col­in Cot­ter­ill

Pero si hay una que refle­ja fiel­mente ese aro­ma a cor­rup­ción, mafias y traf­i­cantes de todo tipo de mate­ri­ales (inclu­i­do el humano) esta es “Los pájaros de Bangkok”, una de las nov­e­las que dan for­ma a la saga pro­tag­on­i­za­da por el excén­tri­co detec­tive Pepe Car­val­ho. Para mí es con difer­en­cia la mejor de la saga, un thriller poli­ci­a­co con mucho humor negro y que mues­tra esa otra Tai­lan­dia ale­ja­da de las playas idíli­cas que bus­can los tur­is­tas. A mi, como me encan­ta todo lo que ten­ga que ver con el lumpen y los bajos fon­dos, quizás por eso me refli­pa tan­to Bangkok. Y por eso lo aso­cio tan­to a este libro.

Un geek en Japón

 

Geek Japon

Este libro, de lo más útil para acer­carse a la cul­tura del País del Sol Naciente, fue uno de los que leí antes de mi primer via­je a Japón. Asistí con una ami­ga que tam­bién vino a dicho via­je a la char­la que dio su autor, Héc­tor Gar­cía, orga­ni­za­da por Casa Asia, y me quedé fasci­na­da con lo bien que nos explicó las difer­en­cias abis­males que íbamos a encon­trar al vis­i­tar por primera vez el país. Después de tres via­jes allí, yo mis­ma acabé escri­bi­en­do algunos artícu­los sobre el tema como Curiosi­dades que aprendí en mis via­jes por Japón o Con­duc­tas a evi­tar si via­jas a Japón

El caso es que si el blog de Héc­tor, Kirai, nos resultó de lo más útil para orga­ni­zar aquel primer via­je, la lec­tura com­ple­men­taria de “Un geek en Japón” nos acabó de resolver muchas dudas que pudiéramos ten­er. Bue­na selec­ción de fotos (de esas que te abren aún más el apeti­to), anéc­do­tas por doquier y una nue­va edi­ción de bol­sil­lo, para que lo puedas echar en la male­ta y con­sul­tar­lo mien­tras via­jas por tier­ras niponas.

¿Otros libros que te sug­eriría sobre Japón y que a mí me encan­taron? “Geisha” de Liza Dal­by (la primera occi­den­tal que se con­vir­tió en geisha), “Soy un gato” de Nat­sume Sose­ki, “Kitchen” de Banana Yoshi­mo­to, “Sopa de miso” de Ryu Muraka­mi, “Ban­zai: Japón para curiosos” de Zofia Fab­janows­ka-Micy o “Trenes hacia Tokio” de Alber­to Olmos.

 

La Playa

 

La playa

Ya, ya supon­go que cuan­do hayas vis­to lo de “La Playa” lo primero que te habrá venido a la cabeza es la pelícu­la pro­tag­on­i­za­da por Leonar­do DiCaprio (que para mi gus­to peca de insus­tan­cial en muchos tramos y le cues­ta refle­jar de un modo más sutile­sa baja­da a los infier­nos que se narra­ba en el libro). El film tuvo un éxi­to desco­mu­nal, has­ta el pun­to de que el lugar donde se grabó, la pre­ciosa Maya Bay en las islas Phi Phi (que, por cier­to, en la pelícu­la se aumen­tó dig­i­tal­mente porque en real­i­dad la playa es más pequeñi­ta), ha tenido que lim­i­tar el acce­so de vis­i­tantes porque aque­l­lo se ha con­ver­tido en un par­que de atrac­ciones. La primera vez que la vis­ité, estábamos sólo trein­ta o cuarenta per­sonas; la últi­ma vez que fui me quedé tan hor­ror­iza­da de la can­ti­dad de bar­cas, yates y excur­sion­istas que abar­rota­ban esta bahía idíli­ca que dudo que regrese algu­na vez. Espero que el gob­ier­no tai­landés se pon­ga firme si no quieren perder un enclave nat­ur­al úni­co.

El caso es que leí el libro años antes de ver la pelícu­la y debo recono­cer que fue uno de los que más me inspiró a la hora de via­jar a Tai­lan­dia. Era el paraí­so en la tier­ra (y lo cier­to es que cuan­do te ves allí, es lo que pien­sas, qué país más mar­avil­loso). Pero al mis­mo tiem­po todo ese paraí­so soña­do puede pasar a con­ver­tirse en el peor de los infier­nos si de repente te das cuen­ta que tus com­pañeros de comu­na-hip­pie-quéguayso­mosto­dos son en real­i­dad un ata­jo de tara­dos. Más de una ref­er­en­cia a otro de mis libros favoritos, “El señor de las moscas”, buen retra­to de la ton­tería que se gas­tan algunos de los mochileros que pul­u­lan por Asia (que en muchos casos van de tira­dos de la vida — curioso el caso de los que al lle­gar al país se con­vierten en vagabun­dos y el gob­ier­no se ve oblig­a­do a expul­sar­les del país- cuan­do en real­i­dad al primer con­tratiem­po tiran de la VISA) y una his­to­ria que va in crescen­do para lle­gar a un final de lo más ines­per­a­do.

 

Pasión india

Pasion India

A niv­el lit­er­ario, me con­fieso una fan incans­able tan­to de Javier Moro como de su tío, el francés Dominique Lapierre (puedes leer aquí la reseña que hice de uno de sus libros, “India Mon Amour”, aunque te recomien­do su bib­li­ografía al com­ple­to). Javier Moro ha basa­do varias de sus obras en Asia, como “El pie de Jaipur”, “Las mon­tañas de Buda” o el estreme­ce­dor “Era medi­anoche en Bhopal”, basa­do en la catástrofe de la fuga de una plan­ta quími­ca en la India que acabó con la vida de 30.000 per­sonas. Pero si tuviera que quedarme con dos de sus libros ambi­en­ta­dos en Asia estos serían “El sari rojo” y “Pasión india”. Extra­or­di­nar­ios ambos, espe­cial­mente el segun­do. 

Si “El sari rojo” tardó cin­co años en poder pub­li­carse en la India (la biografía de la ital­iana Sonia Gand­hi, nuera de la recor­da­da Indi­ra Gand­hi, la primera mujer que llegó a la pres­i­den­cia del país), su pre­de­ce­sor, “Pasión India”, ya había desa­ta­do la ira de los mahara­jás de Kapurtha­la, indig­na­dos por los datos que se daban de la vida de su antepasa­do, Jaga­jit Singh. La nov­ela nar­ra la apa­sio­n­ante biografía de la bailao­ra españo­la Ani­ta Del­ga­do, quien enam­oró loca­mente al mahara­já indio y se con­vir­tió en la favorita de su harén de esposas

Hay que avis­ar, eso sí, que quien vaya bus­can­do una nov­ela históri­ca acer­ca de la India en el siglo XX no lo va a encon­trar aquí (para ello recomien­do pon­erse con “Esta noche la lib­er­tad” del pro­pio Lapierre, otra nov­ela fan­tás­ti­ca que a través de sus 600 pági­nas rela­ta impeca­ble­mente el pro­ce­so de inde­pen­den­cia de la India y su desvin­cu­lación del dominio británi­co). Y es que “Pasión india” puede ser algo fol­leti­nesco, pecar en oca­siones has­ta de “nov­ela-cule­brón”, pero qué bien nos trasla­da al país del Taj Mahal. Por cier­to, que de la pelícu­la que iba a hac­er Pené­lope Cruz (quien adquir­ió los dere­chos de la nov­ela) y de la serie “La prince­sa de Kapurtha­la” de Antena3 nun­ca más se supo…

 

Tren fan­tas­ma a la estrel­la de Ori­ente

 

Tren fantasma estrella oriente

De Paul Ther­oux he meti­do por aquí tam­bién algu­na reseña, como la de “En el gal­lo de hier­ro”, rela­to de un larguísi­mo via­je por la Chi­na rur­al. El caso es que el pro­lí­fi­co autor amer­i­cano suele ser uno de mis fijos a la hora de bus­car inspiración via­jera. Lo he pasa­do de fábu­la nave­gan­do entre las pági­nas de “El gran bazar del fer­ro­car­ril”, “La cos­ta de los mos­qui­tos” (aún me pone los pelos de pun­ta recor­dar los delirios aven­tureros de ese padre desqui­ci­a­do que se lle­va a su famil­ia a una sel­va de Cen­troaméri­ca), “Las colum­nas de Hér­cules” (pre­cioso via­je por el Mediter­rá­neo), “Las islas felices de Oceanía” o “Kowloon tong”, ambi­en­ta­da en Hong Kong.

En este “Tren fan­tas­ma a la estrel­la de Ori­ente” Ther­oux se embar­ca en una larga aven­tu­ra que le lle­vará por lugares como Rumanía (en mi opinión su retra­to del país peca algo de injus­to, quizás porque se cen­tra en Bucarest), Turquía, la India y país­es tan difer­entes entre sí como Cam­boya, Sin­ga­pur o Japón. Un con­se­jo adi­cional: si puedes dis­fru­tar de la lec­tura de este libro recosta­do en el vagón de un tren, mejor que mejor.

 

Estu­por y tem­blores

 

Estupor Temblores

Aunque con todo el dolor de mi corazón he de recono­cer que sus últi­mas nov­e­las me han decep­ciona­do bas­tante (¡Amélie!¿dónde se ha queda­do ese inge­nio del que hacías gala?), durante muchos años la bel­ga Amélie Nothomb se con­vir­tió en mi escrito­ra de cabecera y esper­a­ba ansiosa que lle­gara cada mes de febrero para adquirir su nue­vo libro.

Bue­na cul­pa de que me engan­chara a la curiosa for­ma de escribir de Nothomb (porque sí, es una escrito­ra atípi­ca como pocas) fue pre­cisa­mente el primer libro que leí de ella, el sor­pren­dente “Estu­por y tem­blores”. Amélie, hija de emba­jador bel­ga, pasó su infan­cia en Asia y regresó al cabo de los años a Japón para tra­ba­jar en plan becaria en una gran empre­sa tokio­ta. Las situa­ciones absur­das a las que debe enfrentarse, pro­duc­to de las fér­reas cos­tum­bres niponas en lo que a jer­ar­quía se refiere, dan lugar a situa­ciones que te sacarán una car­ca­ja­da detrás de otra.

El libro es diver­tidísi­mo y tira mucho de esa fina ironía a la que Nothomb nos tiene acos­tum­bra­dos pero tam­bién es una mues­tra de la real­i­dad japone­sa, donde el machis­mo imper­ante sigue sien­do el pan nue­stro de cada día. Por cier­to, si te engan­chas (que lo harás), con­tinúa con otras nov­e­las suyas que tran­scur­ren en Asia como “Metafísi­ca de los tubos”, “Biografía del ham­bre” o “Ni de Eva ni de Adán”.

 

Sesen­ta sem­anas en el trópi­co

 

Sesenta semanas

Que Anto­nio Esco­ho­ta­do es un per­son­aje de lo más pecu­liar es algo sabido por todos. Quizás por ello siem­pre me ha lla­ma­do tan­to la aten­ción su figu­ra y lo que rep­re­sen­ta: no obstante, si por algo es cono­ci­do es por su anti­con­formis­mo y por lla­mar a las cosas por su nom­bre. Suele lle­var la polémi­ca abraza­da a su espal­da, más como un mos­qui­to posa­do en el hom­bro que ape­nas moles­ta que como una mochi­la car­ga­da de piedras.

Esco­ho­ta­do ha sido más un hom­bre de ensayo que de nar­ra­ti­va, por eso cogí con tan­tas ganas esta su primera nov­ela, que leí pre­cisa­mente en mi primer via­je por Tai­lan­dia ya que se basa jus­ta­mente en el año sabáti­co que el filó­so­fo pasó allí, con escapadas inter­me­dias a Viet­nam, Myan­mar y Sin­ga­pur. La excusa del via­je era un análi­sis económi­co de la situación en el sud­este asiáti­co; el resul­ta­do de la nov­ela es un retra­to social de la zona y aunque a veces pue­da hac­erse algo den­so (quién dijo que leer a Esco­ho­ta­do sea fácil), da una visión difer­ente a la de las guías de via­je puras y duras.

 

La isla de las mujeres del mar

 

Isla mujeres mar

Acabo esta lista lit­er­aria con una nov­ela ambi­en­ta­da en uno de los país­es que más me ha sor­pren­di­do no sólo en Asia sino a niv­el mundi­al: Corea del Sur. Nos pre­sen­ta­mos allí con muy poca infor­ma­ción del país, una guía bajo el bra­zo y dis­puestos a des­cubrir allí mis­mo, in situ, todo lo que esta nación tan pecu­liar esta­ba dis­pues­ta a ofre­cer­nos. No vimos casi extran­jeros en nue­stro via­je y nos sen­ti­mos priv­i­le­gia­dos por estar dis­fru­tan­do de un des­ti­no que pese a estar abier­to al mun­do, parecían recor­rer sólo los pro­pios core­anos.

Lisa See ha ambi­en­ta­do esta boni­ta his­to­ria en Jeju, una isla al sur de Corea donde se mantienen intac­tas muchas tradi­ciones. Entre ellas, la que lle­van a cabo las mujeres haenyeo, que des­de el siglo VI echaron a sus espal­das la respon­s­abil­i­dad de lle­var el sus­ten­to a casa mien­tras sus mari­dos cuidan de los niños y preparan la comi­da. Mien­tras tan­to, ellas, buceado­ras exper­i­men­tadas, se sumer­gen has­ta los diez met­ros de pro­fun­di­dad a pleno pul­món para recolec­tar marisco y pesca­do. Algu­nas de ellas siguen buce­an­do pese a ten­er más de 80 años.

Dos de estas mujeres, Kim Young-sook y Han Mi-ja, son las pro­tag­o­nistas de esta entrañable nov­ela, que se desar­rol­la durante varias décadas. Así, ire­mos vivien­do de la mano de ambas la con­vul­sa his­to­ria del país, azo­ta­da por la ocu­pación de los japone­ses, la Segun­da Guer­ra Mundi­al o la división de Corea del Norte. Este últi­mo episo­dio se vivió de man­era espe­cial­mente san­gri­en­ta en Jeju, donde 30.000 per­sonas perdieron la vida. Y aunque todos estos acon­tec­imien­tos pre­sagien que la nov­ela que te espera es bas­tante dura, que lo es, que ello no te imp­i­da acer­carte a un libro excep­cional que ante todo y sobre todo antepone el poder de la amis­tad.


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2 Comments

  1. Lisa

    at

    No se puede hablar de Asia sin men­cionar a la India, para apren­der un poco de este país alu­ci­nante, dos libros impre­scindibles que con intri­g­antes aven­turas nos ayu­da a cono­cer sus tradi­ciones: CENIZAS EN EL RíO GODAVARI y tam­bién de la mis­ma auto­ra LAS TORRES DEl SILENCIO

  2. Mil y un Viajes por el Mundo

    at

    Gra­cias, Lisa, apun­ta­dos quedan!

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