Todo lo que no sabías (y que vamos a descubrirte) sobre Las Vegas

A Las Vegas se la ama o se la odia. Conoz­co a mucha gente que le hor­ror­izó encon­trarse en un lugar que se ase­me­ja más a un par­que de atrac­ciones que a una ciu­dad pura y dura. Pero a mí, que me con­sidero una amante enfer­miza de lo sór­di­do y lo excén­tri­co, me fascinó des­de el primer momen­to. Un espec­tácu­lo casi exce­si­vo de luces, de col­ores, de gri­tos, de músi­ca, de bul­li­cio, de gente, gente y más gente movién­dose como hormi­gu­i­tas de casi­no en casi­no. Las Vegas empacha y al mis­mo tiem­po embria­ga, seduce y engan­cha. Aca­so no sea un lugar en el que yo recomen­daría pasar más de tres o cua­tro días pero créeme, el tiem­po que gastes allí lo vas a dis­fru­tar como un niño.

Como ya os relaté en el artícu­lo con mi via­je a Las Vegas , esta es una ciu­dad total­mente atípi­ca que en nada se parece a ningu­na otra. Y para demostrárte­lo, vamos a con­tarte con pelos y señales un mon­tón de curiosi­dades que prob­a­ble­mente desconocías.

Las Vegas está for­ma­da prin­ci­pal­mente por hote­les. Hay tan­tas habita­ciones disponibles, más de 130.000, que sólo las de cua­tro mega­hote­les como el Trop­i­cana, Excal­ibur, MGM y New York-New York ya son más que las que tiene la ciu­dad entera de San Fran­cis­co.  Tenien­do en cuen­ta que es la ter­cera ciu­dad más vis­i­ta­da de Esta­dos Unidos (ater­riza un avión cada tres min­u­tos y el año pasa­do recibió cuarenta y dos mil­lones de tur­is­tas), si alguien tuviera tiem­po y dinero sufi­ciente para pasar una noche en cada hotel de la ciu­dad, la labor le lle­varía 288 años. Vamos, que nece­si­taría cua­tro vidas enteras.

Aunque nació en Tupe­lo y vivió la may­or parte de su vida en Mem­phis, Elvis Pres­ley sen­tía una devo­ción por Las Vegas fuera de lo común. Aquí se casó con Priscil­la (son muchas las capil­las donde te puedes casar con un imi­ta­dor de Elvis como tes­ti­go) y dio algunos de los concier­tos más mul­ti­tu­di­nar­ios de su car­rera, además de ser la ciu­dad donde actuó con más asiduidad en los últi­mos años de su vida. Hay var­ios espec­tácu­los inspi­ra­dos en su figu­ra y cuan­do pasees por el Strip, te per­catarás de que hay imi­ta­dores suyos en cada esquina.

El sím­bo­lo más famoso de Las Vegas, este que veis aquí aba­jo, se colocó en 1959 y aunque mil­lones de per­sonas se fotografían con él cada año, no hay un espa­cio públi­co para tomar las fotos, por lo que los tur­is­tas deben sortear a los coches como bue­na­mente pueden para con­seguir su obje­ti­vo. Se encuen­tra cer­ca del hotel Man­dalay Bay y los cír­cu­los que ves bajo “wel­come” sim­bolizan las mon­edas de dólar.

Las Vegas

El hotel Lux­or, inspi­ra­do en el antiguo Egip­to, es uno de los más impre­sio­n­antes. Tiene una esfin­ge may­or que la orig­i­nal , un obelis­co y en su edi­fi­cio prin­ci­pal, una pirámide acrista­l­a­da de más de 800.000 met­ros cúbi­cos, cabrían nueve aviones api­la­dos uno enci­ma de otro.

Pese a ser con­sid­er­a­da la ciu­dad del juego, curiosa­mente en Las Vegas la lotería es ile­gal, por lo que los habi­tantes de Neva­da sue­len ir a com­prar los déci­mos a esta­dos cer­canos como Ari­zona. En un país como Esta­dos Unidos, donde se gas­tan más de 70 bil­lones al año en lotería, este dato resul­ta descon­cer­tante.

Los casi siete kilómet­ros de lon­gi­tud que tiene el Strip, la aveni­da más cono­ci­da, en real­i­dad no se encuen­tran en Las Vegas (la ciu­dad comien­za al sur de Sahara Avenue) sino entre dos pequeños pueb­los, Win­ches­ter y Par­adise, que pertenecen a Clark Coun­ty. Diecio­cho de los hote­les más grandes del mun­do se encuen­tran en esta calle.

Cuan­do dec­i­mos que Las Vegas es “la ciu­dad de las luces”, no es un tópi­co: si pusiéramos en fila todos los neones que la alum­bran, nos iríamos a los 24.000 kilómet­ros. Existe has­ta un Neon Muse­um, ubi­ca­do en el lob­by restau­ra­do del motel La Con­cha, donde se expo­nen algunos de los sím­bo­los lumi­nosos que ya for­man parte de la his­to­ria de Las Vegas, una ciu­dad que está con­sid­er­a­da el lugar más bril­lante del plan­e­ta. En muchas tien­das se venden como sou­venirs los neones que quedan obso­le­tos.

Más de 100.000 pare­jas al año se casan aquí. Lo úni­co que nece­si­tas son 55 dólares y un pas­aporte. Los mat­ri­mo­nios son per­fec­ta­mente legales en España, lo úni­co que tienes que hac­er al regre­sar es con­va­l­i­dar­lo en el reg­istro civ­il de tu ciu­dad.

En un país car­ac­ter­i­za­do por la fast food, sin embar­go Las Vegas está con­sid­er­a­do uno de los mejores lugares para com­er en Esta­dos Unidos. Los casi­nos com­piten entre ellos a ver quién ofrece el mejor buf­fet y muchos de ellos has­ta dan canapés y bebidas gratis a los clientes. Cada día se con­sumen 25.000 kilos de lan­gosti­nos, es decir, la mis­ma can­ti­dad que en todo el resto del país. En el Bel­la­gio, sólo en 2014 se sirvieron más de 150 kilos de caviar y en el Dou­ble Bar­rel se usan al mes más de 50 botel­las de bour­bon para elab­o­rar su cono­ci­da sal­sa de fór­mu­la sec­re­ta.

Hotel New York Las Vegas
Hotel New York-New York

Con sus 350 met­ros, la Stratos­phere Tow­er es la torre-obser­va­to­rio más alta de Esta­dos Unidos.

Aunque verás a un mon­tón de mex­i­canos repar­tien­do fly­ers de pros­ti­tu­tas en la calle, ofi­cial­mente la pros­ti­tu­ción es ile­gal. Aunque Neva­da es el úni­co esta­do que per­mite la pros­ti­tu­ción, se mati­za que sólo se puede ejercer en ciu­dades con menos de 400.000 habi­tantes. Hace décadas se hacía la vista gor­da ante la pro­lif­eración de bur­de­les pero con el aumen­to del tur­is­mo, la policía ya no se anda con chiq­ui­tas. Pese a ello, el nego­cio del sexo, de tapadil­lo, con­tinúa movien­do mil­lones de dólares.

En Las Vegas no sólo es legal jugar sino que podrás encon­trarte máquinas tra­gaper­ras has­ta en las gaso­lin­eras o el aerop­uer­to. Eso sí, a 40 kilómet­ros del Strip, en Boul­der City, el juego está estric­ta­mente pro­hibido. Muchos habi­tantes de esta ciu­dad agrade­cen esta medi­da ya que pese a que el juego y las apues­tas son el prin­ci­pal motor económi­co del esta­do, nadie quiere vivir rodea­do de casi­nos y jugadores bor­ra­chos.

El may­or hotel de la ciu­dad (y segun­do del mun­do) es el MGM con 5.043 habita­ciones. A su entra­da hay un  león de bronce que pesa lo que ocho ele­fantes jun­tos.

Des­gra­ci­ada­mente, como otras muchas ciu­dades amer­i­canas, en Las Vegas vive muchísi­ma gente sin hog­ar que ante la fal­ta de pre­ocu­pación del gob­ier­no, se ven oblig­a­dos a mal­vivir en los más de 300 kilómet­ros de túne­les que hay bajo la ciu­dad. Un mun­do sub­ter­rá­neo más pro­pio de una ciu­dad apoc­alíp­ti­ca donde se api­lan las camas, los sofás y los armar­ios que los home­less rescatan de la basura.

En el hotel Mirage un vol­cán arti­fi­cial escupe lava y fuego cada diez min­u­tos.

A ape­nas cien kilómet­ros de Las Vegas se realizaron los primeros estu­dios y ensayos de uno de los peo­res inven­tos de la his­to­ria: la bom­ba atómi­ca. Y a la ciu­dad le sal­ió caro: aunque ofi­cial­mente no se ha recono­ci­do, se cree que la radiación resul­tante provocó más de 10.000 muertes por cáncer.

En los años 30, Las Vegas era una de las ciu­dades amer­i­canas donde más se deja­ba sen­tir el racis­mo. Miles de per­sonas de col­or lle­garon a la ciu­dad, unos para tra­ba­jar y otros  más para jugar en los casi­nos. A la comu­nidad negra sutil­mente se la obligó a vivir al oeste de Las Vegas, donde las calles esta­ban sin asfal­tar y la gente se veía oblig­a­da a vivir en casas sin agua cor­ri­ente. A los negros sólo se les daba tra­ba­jo en las coci­nas, donde no les pudier­an ver los tur­is­tas, y es cono­ci­da la ver­gonzosa anéc­do­ta de cuan­do a Nat King Cole se le obligó a acced­er a un casi­no por la puer­ta de atrás. El cese de la mar­ginación comen­zó a finales de los 50, cuan­do Frank Sina­tra se negó a actu­ar si a su com­pañero Sam­my Davies no se le per­mitía dormir en su mis­mo hotel (a los artis­tas negros se les solía enviar a los hote­les del oeste de la ciu­dad). Sam­my Davies se había baña­do en la pisci­na del New Fron­tier y cuan­do sal­ió, se retiró el agua porque era una pisci­na “sólo para blan­cos”. El primer hotel que acep­tó gente de cualquier raza fue el Moulin Rouge.

Hotel Venetian Las Vegas
Gón­dolas en el hotel Venet­ian

Las Vegas es uno de los lugares del mun­do donde se cel­e­bran más con­ven­ciones y con­gre­sos (22.000 al año), des­de el nego­cio de los telé­fonos móviles a moda, cine o la indus­tria del porno. Sin embar­go, a niv­el de dinero movi­do en apues­tas la supera un país asiáti­co:  Macao.

El Gold­en Gate del Down­town es el casi­no más antiguo: se abrió en 1906.

Algu­nas strip­pers de Las Vegas dan clases de baile a las tur­is­tas para sacarse un sobre­suel­do. Las strip­pers lle­van actuan­do en Las Vegas des­de 1957.

A Las Vegas se la conoce como “la nove­na isla de Hawaii” por la can­ti­dad de hawai­ianos que cada año vienen aquí a apos­tar o a inten­tar encon­trar tra­ba­jo.

No está per­mi­ti­do bañarse en las fuentes de Las Vegas (aún menos en las del Bel­la­gio) pero se te quitarían aún más las ganas si supieras que esas aguas vienen de los váteres y duchas de los hote­les.

La Estat­ua de la Lib­er­tad que aparece en los sel­l­os esta­dounidens­es no es la orig­i­nal de Nue­va York sino la répli­ca de Las Vegas.

Aunque Las Vegas es la ciu­dad más cono­ci­da de Neva­da, la cap­i­tal, una de las más pequeñas del país con ape­nas 50.000 habi­tantes, es Car­son City.

En los baños de hom­bres de Main Street Sta­tion hay un peda­zo del muro de Berlín.

El Flamin­go, uno de los grandes clási­cos de Las Vegas, fue lla­ma­do así por el gang­ster Bugsy Siegel ya que su novia, Vir­ginia Hill, tenía unas pier­nas larguísi­mas.

Hotel Flamingo Las Vegas
Fotografi­arme en la entra­da del Flamin­go era casi una obligación…

Para que los jugadores no ten­gan con­cien­cia del paso del tiem­po, al igual que se hace en muchos cen­tros com­er­ciales, los casi­nos no tienen relo­jes ni ven­tanas. Además, están dis­eña­dos de tal modo que te resulte com­pli­ca­do encon­trar la sal­i­da, con alfom­bras col­ori­das y espe­jos en las pare­des. Los casi­nos están abier­tos las 24 horas del día.

Casi un 40% de los esta­dounidens­es han ido a Las Vegas algu­na vez en la vida. Sólo un 27% de los que vis­i­tan la ciu­dad lo hacen por primera vez.

La edad mín­i­ma para apos­tar es 21 años. Los niños pueden acced­er a los hote­les pero sólo pasar por los casi­nos para ir a las habita­ciones o restau­rantes.

A Oscar Good­man se le conocía como “el alcalde más feliz del mun­do” ya que siem­pre aparecía públi­ca­mente flan­quea­do por dos strip­pers.

Aunque Las Vegas parez­ca una ciu­dad muy lib­er­al, tiene pro­hibido el uso de hula-hoops, megá­fonos, las vuvuze­las, dar de com­er a los mendi­gos, alquilar casas par­tic­u­lares por menos de un mes, las sales de baño (que al pare­cer si se ingieren tienen efec­tos nar­cóti­cos) y pasear a los per­ros por el Strip después de las nueve de la mañana.

La Torre Eif­fel que hay en el hotel Paris iba a ser igual de grande que la orig­i­nal pero se desechó la idea por la cer­canía del aerop­uer­to.

Un ter­cio de las estafas que se come­ten en los casi­nos son lle­vadas a la prác­ti­ca por los pro­pios tra­ba­jadores del local.

Estatuas KISS Las Vegas
Estat­uas de cera de los KISS a tamaño nat­ur­al

El pre­mio más grande dado por un casi­no lo obtu­vo en el Excal­ibur un jugador de 25 años que sólo había apos­ta­do 100 dólares: 39 mil­lones de dólares.

Existe un museo, el Mob Muse­um, ded­i­ca­do a la Mafia, que en Las Vegas siem­pre ha tenido sus oscuros nego­cios. Se abrió en el año 2012 pese a que des­de Wash­ing­ton el gob­ier­no se opu­so con fiereza.

Las Vegas Boule­vard tuvo difer­entes nom­bres en el pasa­do: Los Ange­les High­way, Arrow­head High­way, 5th Street, Salt Lake High­way, US 93 y US 91, entre otros.

Hay una clíni­ca móvil que atiende a los resacosos pro­por­cionán­doles bebi­da con vit­a­m­i­na 12, cal­cio y mag­ne­sio. No es deli­to estar bor­ra­cho en la calle pero sí ori­nar o provo­car dis­tur­bios por cul­pa del alco­hol.

Todos los edi­fi­cios públi­cos de la ciu­dad se ali­men­tan de energía ren­ov­able.

En el Zom­bie Apoc­a­lypse Store podrás com­prar todo lo que nece­si­tarías en teoría en caso de un apoc­alip­sis zom­bie.

Hotel Paris Las Vegas
Hotel Paris

Pese a la ima­gen que da de ciu­dad de diver­sión, Las Vegas tiene unos índices de sui­cidio tres veces supe­ri­ores a los del resto de Esta­dos Unidos.  Es un hecho tan común que muchos hote­les tienen limpiadores espe­cial­iza­dos en hac­er desa­pare­cer la san­gre de las habita­ciones. Si te sales del Strip, oji­to ya que aquí hay algunos de los bar­rios más peli­grosos del país, donde los nive­les de homi­cidios son el doble que en Los Ange­les.

Howard Hugh­es pasó tan­to tiem­po en el hotel Desert Inn que cuan­do le pidieron amable­mente que pagara de una vez las fac­turas, com­pró el hotel entero.

La media que un vis­i­tante gas­ta en los casi­nos es de 450 dólares.

Los casi­nos de Las Vegas nun­ca usan dados con esquinas redondas.

Aquí te dejamos los dos pro­gra­mas que dedicamos a Las Vegas en La Ruta 61 de Radio Via­jera…

Y si quieres saber más sobre Cal­i­for­nia, escucha nue­stros pro­gra­mas…


Descubre más desde Mil y un viajes por el mundo

Suscrí­bete y recibe las últi­mas entradas en tu correo elec­tróni­co.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Descubre más desde Mil y un viajes por el mundo

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo