Lugares de USA donde pasar auténtico miedo

Que Esta­dos Unidos es el país del mun­do que mejor ha sabido pro­mo­cionar el “tur­is­mo del ter­ror” es algo que nadie pone en duda. Y no ha encon­tra­do mejor for­ma de hac­er­lo que medi­ante el medio que le per­mite colarse en los hog­a­res de todo el mun­do sin que ape­nas nos demos cuen­ta: la tele­visión. El cine, como ya comenta­ba en el ante­ri­or artícu­lo que pub­licábamos sobre Nue­va York y el últi­mo libro de Javier Reverte, ha sido des­de su creación la mejor for­ma de acer­carnos a la cul­tura esta­dounidense. Y no es que esta ten­ga mucho de cin­e­matográ­fi­ca sino que es todo lo con­trario: la fic­ción muchas veces es super­a­da por la propia real­i­dad. El ejem­p­lo me trae de recuer­do cuan­do hace años, durante un via­je a Cal­i­for­nia, visi­ta­mos un polvorien­to pueblo en mitad del desier­to, Cal­i­co Ghost Town. Lo primero que pens­abas nada más pis­ar­lo era “¡uau!¡es como los de las pelícu­las del Oeste!”. Y al instante con­statabas que no, que fueron los pueb­los de los west­erns los que se inspi­raron en estos puebli­tos de carne y hue­so. Ben­di­to Hol­ly­wood que no sólo nos ha hecho soñar con tan­tos y tan­tos des­ti­nos de USA sino que tam­bién nos ha empu­ja­do a via­jar para cono­cer­los gra­cias a la pequeña y gran pan­talla. Aunque sólo fuera para con­fir­mar que exis­ten y son de ver­dad.

Orange and Black Fiery Cat Web Halloween Birthday Facebook Event Cover

Si hay algo que les apa­siona a los yan­kees es pasar miedo, que más de uno pen­sará que vaya for­ma de sufrir gra­tuita­mente. Pero así de ine­scrutable es el ser humano: bus­camos sen­sa­ciones extremas que dis­paren nues­tra adren­a­li­na, a ver cuán­to somos capaces de sopor­tar, el más difí­cil todavía. Bue­na prue­ba de esta adic­ción a los sus­tos y a los tem­blores noc­turnos es el fer­vor con el que vive la sociedad norteam­er­i­cana la cel­e­bración anu­al de Hal­loween: aunque vayas al país en pleno ver­a­no y que­den tres o cua­tro meses para dicha fecha, ya encon­trarás un mon­tón de tien­das ven­di­en­do parafer­na­lia y con las cal­abazas malé­fi­cas como autén­ti­cas pro­tag­o­nistas. Las famil­ias pueden tirarse sem­anas preparan­do la dec­o­ración de vivien­das y jar­dines: en un país donde la com­pet­i­tivi­dad y ser mejor que el de al lado está a la orden del día, cualquier esfuer­zo es poco para super­ar al veci­no. El nego­cio hal­loween­ero mueve cada año mil­lones de dólares y no hay niño que esa noche no recor­ra el vecin­dario pidi­en­do carame­los tras decir lo de “tru­co o tra­to”: o me das golosi­nas o te doy un sus­to de muerte. Así de adic­tos son al ter­ror los nenes amer­i­canos des­de su más tier­na infan­cia. No te extraña que luego pelícu­las como las de la propia saga de “Hal­loween” no sólo sean un éxi­to de taquil­la sino que además con­vier­tan a per­son­ajes como Michael Myers en héroes más que vil­lanos. El slash­er, ese género ciné­fi­lo que se nutre de jovenci­tas que huyen ater­ror­izadas perseguidas con un psicó­pa­ta cuchil­lo en mano, con­tinúa 70 años después de su nacimien­to sien­do el favorito de muchos espec­ta­dores de USA. Debo con­fe­sar que me iden­ti­fi­co con ellos porque yo tam­bién me declaro una fan incondi­cional; aún me pre­gun­to por qué, si por ejem­p­lo “Viernes 13” fue una de las pelícu­las que más pesadil­las me provocó en mi infan­cia.

A vista de todo esto, no nos extraña que en los últi­mos años el nego­cio turís­ti­co se haya aprovecha­do de dichas cir­cun­stan­cias y haya saca­do taja­da de ello con la creación de par­ques temáti­cos, tours por esce­nar­ios de crímenes famosos, vis­i­tas a casas encan­tadas, museos espeluz­nantes y recor­ri­dos por los esce­nar­ios de algu­nas de las pelícu­las de ter­ror más leg­en­darias. Públi­co hay de sobra y en ningún otro lugar del mun­do podrás encon­trar tan­tos rin­cones donde desa­tar tu imag­i­nación mien­tras apri­etas nervioso el bra­zo de tu acom­pañante. Rin­cones úni­cos con his­to­rias hor­rip­i­lantes detrás: en algunos casos fic­ti­cios y jus­ti­fi­ca­dos por las pelícu­las que los crearon, en otros mucho más ater­radores al ser esce­nar­ios de casos reales. Des­gra­ci­ada­mente, aunque la figu­ra del asesino en serie no pertenece en exclu­sivi­dad a Esta­dos Unidos, es en este país donde se han dado un 95% de los casos. ¿A quién no le sue­nan los nom­bres de Charles Man­son, Ed Gein, Ted Bundy, John Wayne Gacy, el Caníbal de Mil­wau­kee, Hen­ry Lee Lucas o el Estran­gu­lador de Boston? A mí el tema de los psy­chokillers siem­pre me ha fasci­na­do y he leí­do infinidad de libros sobre el tema; aún así, me cues­ta lograr enten­der por qué hay tan­tos fac­tores que prop­i­cian la can­ti­dad de sádi­cos que hay en USA por metro cuadra­do ni qué empu­ja a alguien a pegar­le cua­tro cuchilladas al veci­no de la gran­ja de al lado y después guardar­lo en el con­ge­lador del sótano.

Basán­donos en toda esta cul­tura pop­u­lar y sabi­en­do que muchos de nue­stros lec­tores son como nosotros adic­tos a estos des­ti­nos cuan­to menos atípi­cos, nos parecía intere­sante escribir un artícu­lo acer­ca de cuáles son los lugares más ater­radores de USA, por si te sir­ven de inspiración para un próx­i­mo via­je. En algunos hemos esta­do ya y de ellos te hemos habla­do ante­ri­or­mente, otros lle­gan de nuevas a este blog y te garan­ti­zamos que des­per­tarán tu curiosi­dad. ¿Estás prepara­do para un tour en el que pasarás autén­ti­co miedo? Coge entonces tu bol de palomi­tas y síguenos.

 

Nue­va Orleans

He esta­do en infinidad de ciu­dades amer­i­canas y creedme: pocas, por no decir ningu­na, me ha impre­sion­a­do tan­to ni me ha pare­ci­do tan mis­te­riosa como Nue­va Orleans. Más de uno pen­sará que bue­na cul­pa la tiene el cine, con pelícu­las como “Entre­vista con el vam­piro” o “El corazón del ángel” ambi­en­tadas en la ciu­dad, pero en mi opinión da muchísi­mo más canguele esa suce­sión de esce­nar­ios reales que se encuen­tran repar­tidos por NOLA.

Par­tien­do de la base de que es la ciu­dad del mun­do donde con más inten­si­dad se ha vivi­do des­de hace sig­los el fenó­meno del vudú (nosotros mis­mos estu­vi­mos hacien­do com­pras, como ya os relata­mos en su día, en mul­ti­tud de tien­das ded­i­cadas a este tema) y que el Cemente­rio de St. Louis es uno de los más vis­i­ta­dos del mun­do por estar aquí enter­ra­da la reina del vudú Marie Laveau, ya tienes la atmós­fera per­fec­ta para pen­sárte­lo dos veces antes de pasear de noche por estas calles (las man­siones vic­to­ri­anas de algunos bar­rios, muchas de ellas aban­don­adas, tam­poco invi­tan a ello). La man­sión de Madame Lalau­rie, la san­guinar­ia tor­tu­rado­ra-asesina de esclavos, el hotel Omni Roy­al (ubi­ca­do en un antiguo mer­ca­do esclav­ista y con­sid­er­a­do uno de los lugares con más activi­dad para­nor­mal del país), el par­que de atrac­ciones Old Six Flags, aban­don­a­do tras el paso del huracán Kat­ri­na, el Bar­rio Francés (donde se rumorea que aún vagan las almas en pena de más de un vam­piro), la man­sión de Gardette-Laprete, donde un sultán tur­co fue asesina­do jun­to a todo su harén, el hotel Provin­cial, donde ase­gu­ran se escuchan lamen­tos de sol­da­dos fal­l­e­ci­dos en la Guer­ra Civ­il, el Calle­jón de los Piratas, Le Petit The­atre o el UpStairs Lounge (donde actual­mente se encuen­tra el Jimani Bar), lugar que en 1973 fue arrasa­do por el fuego y murieron 32 per­sonas: la may­oría eran homo­sex­u­ales y como nadie clamó jus­ti­cia por ellos, hoy sus almas en pena se que­jan al caer la noche.

Aunque varias agen­cias de via­jes en Nue­va Orleans ofre­cen sinie­stros tours por la “ciu­dad embru­ja­da”, te recomen­damos que lo hagas por tu cuen­ta, que te sal­drá gratis (las excur­siones en NOLA sue­len ser bas­tante caras). Tienes cer­ca la plantación Myr­tle en St. Fran­cisville, que opera como bed&breakfast y en la que cuen­tan que se apare­cen los espíri­tus de los antigu­os esclavos, en par­tic­u­lar los de dos niños asesina­dos. Para el final dejamos una excur­sión que a nosotros nos encan­tó y que tam­bién puedes hac­er por libre: la de los pan­tanos de Louisiana. Prob­a­ble­mente el lugar más ter­rorí­fi­co que hemos pisa­do en Esta­dos Unidos. Estas cié­na­gas pla­gadas de coco­dri­los y caimanes, donde la nebli­na envuelve los laber­in­tos de agua, te pon­drán los pelos de pun­ta. En uno de los pan­tanos, el de Man­chac, se cuen­ta que Marie Laveau echó una maldición y un huracán dejó tras de sí miles de muer­tos y pueb­los arrasa­dos.

orleans

 

Nue­va York

La Gran Man­zana es otra de las ciu­dades que más mis­te­rio guar­da en sus entrañas. Ya hablam­os en el rela­to del via­je que hici­mos a Nue­va York del edi­fi­cio Dako­ta, que fue uno de los primeros que fuimos a vis­i­tar, donde se rodó “La semi­l­la del dia­blo” de Roman Polan­s­ki (una de nues­tras pelícu­las favoritas y cuyo pro­pio roda­je estu­vo car­ga­do de inci­dentes extraños) y que está con­sid­er­a­do el edi­fi­cio maldito por exce­len­cia: aquí murió asesina­do John Lennon (quien se que­ja­ba de que en su aparta­men­to el fan­tas­ma de una mujer llo­ran­do le ator­menta­ba por las noches), vivió Aleis­ter Crow­ley, el más famoso bru­jo de magia negra, quien llev­a­ba aquí a cabo sus rit­uales y orgías satáni­cas, y Boris Karloff, el famoso actor de cine de ter­ror que real­iz­a­ba en su casa sesiones de espiritismo. Lo curioso es que el edi­fi­cio se encuen­tra jus­to enfrente de la Sociedad de Fenó­menos Psíquicos de Nue­va York. Tam­bién se comen­ta que en el Empire State Build­ing vagan de noche las áni­mas de los sui­ci­das que se lan­zaron al vacío des­de el mirador del edi­fi­cio.

NY

La casa embru­ja­da de Ami­tyville, que pop­u­lar­izó la saga de pelícu­las y más recien­te­mente un intere­sante doc­u­men­tal, se encuen­tra en el 112 de Ocean Avenue en Long Island. En 1974, una famil­ia entera fue asesina­da por el hijo may­or, quien esgrim­ió que unas voces noc­tur­nas le empu­jaron a hac­er­lo; los desafor­tu­na­dos inquili­nos que pos­te­ri­or­mente inten­taron ocu­par la casa huyeron despa­voridos por los incon­ta­bles casos de pol­ter­geist. Pero no es la úni­ca casa encan­ta­da de Nue­va York: ahí está Blood Manor (que orga­ni­za vis­i­tas pero no pueden entrar menores de 14 años), la House of Death en 14 West 10th, donde el fan­tas­ma del escritor Mark Twain ater­ror­iza a los vis­i­tantes; el fan­tas­ma de otro impor­tante lit­er­a­to, Edgar Allan Poe (posi­ble­mente el mejor autor jun­to a Love­craft de lit­er­atu­ra de ter­ror), vaga por la casa del 85 West 3rd Street, donde acabó de escribir una de sus obras cum­bre, “El cuer­vo”. Jus­to en el edi­fi­cio de al lado tam­bién se cuen­ta que se escuchan en el áti­co los lamen­tos de un bombero que se sui­cidó tras des­cubrir la infi­del­i­dad de su esposa.

Con­tin­uan­do con nue­stro espeluz­nante recor­ri­do, ten­emos Mul­ber­ry Street en Lit­tle Italy, donde las mafias se mata­ban entre ellas, el Wash­ing­ton Square Park, donde los primeros habi­tantes de Man­hat­tan, los indios nativos, enterra­ban a sus muer­tos, la igle­sia de St. Mark, donde un fan­tas­ma toca las cam­panas, la estación Grand Cen­tral, donde numerosos pasajeros han afir­ma­do ver el fan­tas­ma de un hom­bre con big­ote obser­van­do a los transeúntes des­de las alturas, el teatro New Ams­ter­dam, donde se aparece el fan­tas­ma de una don­cel­la asesina­da por su mari­do (los teatros Belas­co y Palace, así como el Radio City Music Hall, tam­bién son cono­ci­dos por sus suce­sos inex­plic­a­bles), el asi­lo Rolling Hills, que ofrece vis­i­tas guiadas y donde se pueden ver aún los juguetes de los niños de hace un siglo, la taber­na irlan­desa The Ear Inn, habita­da por el fan­tas­ma de un marinero o el Bri­tan­ny Hotel, donde es común que las luces se apaguen y encien­dan solas.

Pero aún hay más. La Bib­liote­ca Públi­ca de Nue­va York fue esce­nario de una de las esce­nas más mem­o­rables de “Los Cazafan­tas­mas” (el edi­fi­cio del aparta­men­to de Sigour­ney Weaver se encuen­tra en el 55 Cen­tral Park West), el hotel Dol­phin de la pelícu­la “1408” era en real­i­dad el hotel Roo­sevelt y en la Trump Tow­er se grabó “Pactar con el dia­blo”. Otros lugares intere­santes son la tien­da Hal­loween Adven­ture, donde encon­trarás miles de artícu­los para esta ter­rorí­fi­ca fes­tivi­dad, y cuen­tas con algunos clubs real­mente curiosos como The Head­less Horse­man, Jeck­yll & Hyde o el Bee­tle House. Y aún no hemos acaba­do. A ape­nas una hora en coche de Man­hat­tan está el pueblo de Sleepy Hol­low, donde Tim Bur­ton rodó una de sus mejores pelícu­las.

 

San Fran­cis­co

San Fran­cis­co ha sabido tam­bién rentabi­lizar con ahín­co su fama de ciu­dad sinies­tra. Bue­na prue­ba de ello son los tours que se ofre­cen por la cár­cel de Alca­traz, situ­a­da en una isla, o el lago Stow que se encuen­tra en Gold­en Gate Park y donde la leyen­da de una mujer que se aparece vesti­da de blan­co cuan­do cae la tarde ha atraí­do a mul­ti­tud de vis­i­tantes. Se cuen­ta tam­bién que en la torre del San Fran­cis­co Art Insti­tute se dan suce­sos extraños des­de hace décadas, que en el Cur­ran The­ater se esconde el fan­tas­ma de un antiguo aco­modador y que en el hotel Queen Anne se aparece la pro­fe­so­ra Miss Mary, que daba clases en el edi­fi­cio cuan­do ante­ri­or­mente este era una escuela de señori­tas. El Hotel Palace tam­bién es famoso por su activi­dad para­nor­mal (lo que les ha venido estu­pen­da­mente para incre­men­tar los pre­cios) y se cuen­ta que por el Bay Bridge vagan las almas de muchos fal­l­e­ci­dos en los ter­re­mo­tos que destrozaron la ciu­dad.

SF

 

Chica­go

La ciu­dad de los gang­sters no sólo ofrece tours por los esce­nar­ios de los san­gri­en­tos asesinatos que llev­a­ban a cabo estos, tam­bién arras­tra una leyen­da negra debido al naufra­gio del bar­co East­land, que se llevó por delante la vida de 844 pasajeros (el Excal­ibur Night Club sirvió como morgue impro­visa­da y se le con­sid­era el edi­fi­cio más embru­ja­do de la ciu­dad) o la trage­dia del teatro Iro­quois, cuan­do en 1903 murieron cien­tos de per­sonas debido a un incen­dio. El cemente­rio de Rose­hill y el de Grace­land, el lugar donde se llevó a cabo la Matan­za de San Valen­tín, el Adobo Grill Build­ing, el Irish Cas­tle o el hotel Con­gress Plaza son otros de los rin­cones favoritos de los “bus­cadores de fan­tas­mas”.

chicago

 

CALIFORNIA Y OREGON

El Museo de la Muerte de Los Ange­les es un lugar real­mente pecu­liar: se fundó en 1995 y expone des­de guil­loti­nas a fotos de los crímenes de Charles Man­son o los de la Dalia Negra, instru­men­tos uti­liza­dos en autop­sias, habita­ciones enteras ded­i­cadas a las matan­zas de asesinos en serie… vamos, que si tienes hijos pequeños, es preferi­ble que no los traigas. En Los Ange­les, por cier­to, tam­bién puedes con­tratar el Hel­ter Skel­ter Tour, que durante tres horas y media te lle­vará por los lugares que se vieron involu­cra­dos en los asesinatos de la lunáti­ca famil­ia Man­son.

MOD

Los túne­les de Shang­hai en Port­land (Ore­gon) son uno de los lugares más macabros de Esta­dos Unidos. Bajo el cen­tro históri­co de la ciu­dad, se encuen­tran estos túne­les que des­de 1870 a 1940 fueron uti­liza­dos por inde­seables que secues­tra­ban a hom­bres despre­venidos, los encerra­ban en los túne­les y luego les vendían como esclavos a cap­i­tanes de bar­co (al pare­cer el nom­bre viene porque algunos de estos pobres hom­bres lle­garon a puer­tos tan lejanos como el de Shang­hai en Chi­na). Por 13 dólares por per­sona, puedes acced­er a los tours guia­dos.

De la Win­ches­ter House, situ­a­da en San José (Cal­i­for­nia),  se dice que es la casa embru­ja­da más famosa de Norteaméri­ca. Con­s­ta de más de 160 habita­ciones y fue man­da­da con­stru­ir por Sarah Win­ches­ter, la viu­da del inven­tor del cono­ci­do rifle. Esta­ba tan obse­sion­a­da porque las almas de los fal­l­e­ci­dos por dicha arma la per­sigu­ier­an que, acon­se­ja­da por una medi­um, durante casi 40 años tuvo a un mon­tón de obreros tra­ba­jan­do en una atípi­ca man­sión llena de laber­in­tos, escaleras que ter­mi­nan inex­plic­a­ble­mente en pare­des y puer­tas que dan al vacío, así como la ausen­cia de espe­jos. Todo ello con la inten­ción de ahuyen­tar a los espíri­tus. Actual­mente es una atrac­ción turís­ti­ca que ofrece vis­i­tas de una hora a par­tir de 20 dólares.

 

Salem: el pueblo de las bru­jas

El pueblo de Salem (Mass­a­chu­setts) fue tes­ti­go de uno de los juicios por bru­jería más famosos de la His­to­ria. En una época en que el fanatismo reli­gioso y las per­se­cu­ciones encar­nizadas eran el pan nue­stro de cada día, 19 per­sonas fueron ahor­cadas sin prue­bas de ningún tipo. Para recor­dar tan lúgubres even­tos, en Salem ten­emos el Museo de las Bru­jas: la entra­da cues­ta 12 dólares y da acce­so a una intere­sante exposi­ción en la que se nar­ran los hechos y las funes­tas con­se­cuen­cias de los rumores infun­da­dos y las envidias mal­sanas. El pueblo parece extraí­do de un cuen­to, con sus casas vic­to­ri­anas, pequeñas tien­das donde venden todo tipo de parafer­na­lia y muchos locales dis­fraza­dos que tra­ba­jan como guías turís­ti­cos. En la plaza prin­ci­pal tam­bién se real­izan obras de teatro basadas en los juicios: es como trasladarse cua­tro sig­los atrás.

 

Lizzie Bor­den: la asesina del hacha

Tam­bién en Mass­a­chu­setts, más conc­re­ta­mente en la ciu­dad de Fall Riv­er, ten­emos el Lizzie Bor­den Bed &Breakfast, que por 20 dólares ofrece tours guia­dos para vis­i­tar esta antigua man­sión. Y si lo deseas, tam­bién puedes dormir allí, aunque avisamos que los pre­cios no son baratos y es com­pli­ca­do encon­trar reser­va. Lizzie Bor­den, que en los últi­mos tiem­pos ha vis­to como su vida inspira­ba la serie “The Lizzie Bor­den Chron­i­cles”, es una de las asesinas más cono­ci­das de Esta­dos Unidos: en 1892 mató a su padre y a su madras­ta, pre­sum­i­ble­mente con un hacha. A pesar de ello, Lizzie Bor­den fue final­mente absuelta en el juicio.

 

Hote­les

En Eure­ka Springs, cuan­do hici­mos la ruta del Mis­sis­sip­pi, estu­vi­mos vis­i­tan­do el Cres­cent Hotel, el que está con­sid­er­a­do el hotel “más embru­ja­do” de Norteaméri­ca (os remiti­mos a dicha entra­da de blog del via­je por la Ruta 66 ya que la his­to­ria es espeluz­nante). Y es que los hote­les de Esta­dos Unidos (ya ni hablam­os de esos sinie­stros mote­les de car­retera per­di­dos en medio de la nada) pare­cen ser el mejor cal­do de cul­ti­vo para leyen­das de todo tipo. Uno de los más famosos es el hotel Cecil de Hol­ly­wood, tes­ti­go de sui­cidios, asesinatos, apari­ciones fan­tas­males y has­ta el paso de un par de asesinos en serie ( de él te hablam­os en el artícu­lo Recor­rien­do algunos de los lugares más extraños de Los Ange­les ). Otro hotel de Hol­ly­wood, el Roo­sevelt, es cono­ci­do por acoger al fan­tas­ma de Mar­i­lyn Mon­roe (la actriz vivió aquí dos años antes de alcan­zar el estrel­la­to). En el Logan Inn de New Hope (Penn­syl­va­nia) se cuen­ta que aún se puede oler el per­fume de su antigua dueña en la habitación 6, en el Mala­ga Inn de Mobile (Alaba­ma) los hués­pedes se que­jan de que las camas se mueven y en el Moana Surfrid­er de Hon­olu­lu (Hawai­ii) se dice que el dueño fun­dador murió enve­ne­na­do y des­de entonces cam­i­na a altas horas de la noche por los pasil­los. Y estos son sólo unos de tan­tos: USA está llena de supuestos hote­les embru­ja­dos que, sea ver­dad su leyen­da o no, se nutren económi­ca­mente hablan­do de todo el mis­te­rio que les envuelve.

 

Esce­nar­ios de pelícu­las

Vamos aho­ra a remem­o­rar unos cuan­tos esce­nar­ios de pelícu­las, de esos que ponen los pelos de pun­ta. Empezamos por “El Res­p­lan­dor”. Stephen King, al igual que el pro­tag­o­nista del libro, se quedó solo jun­to a su famil­ia y unos cuan­tos tra­ba­jadores en el hotel Stan­ley de Estes Park (Col­orado), expe­ri­en­cia que fue la semi­l­la de la his­to­ria que años más tarde Stan­ley Kubrick lle­varía a la gran pan­talla. El Stan­ley ya era famoso por sus suce­sos extraños (inclu­so fue un famoso pro­gra­ma de tv a grabar psi­co­fonías años más tarde) pero el pro­pio King con­fir­mó lo anor­mal que resultó alo­jarse en un hotel seme­jante. Sin embar­go, el hotel que se uti­lizó para la pelícu­la fue el Tim­ber­line Lodge en el esta­do de Ore­gon. Y tam­bién se puede vis­i­tar por den­tro, pre­vio pago de 15 dólares.

stanley

Otra de las pelícu­las que más nos ater­ror­izó hace años fue “La matan­za de Texas” (la orig­i­nal, no las secue­las). Se rodó casi en su total­i­dad en Texas: la gaso­lin­era la podemos encon­trar en el pueblo de Bas­trop, el cemente­rio en Lean­der, la casa de la famil­ia en Kings­land (aho­ra al pare­cer lo han con­ver­tido en un restau­rante y tienen col­ga­da la más­cara de Leather­face jun­to a las escaleras) y el matadero en Wat­ter­son. Y hablan­do de pelícu­las y sus secue­las (en este caso remake) ahí ten­emos el caso de “Evil Dead”, tra­duci­da en España como “Pos­esión Infer­nal”. La orig­i­nal de 1981 fue roda­da en una vie­ja cabaña de Mor­ris­town (Ten­nessee), aunque muchos fans se lle­van la decep­ción del siglo al acer­carse allí y des­cubrir que dicha cabaña ya no existe. Sin embar­go, el remake de 2013, que tam­bién super­visó Sam Rai­mi, no fue graba­da en USA sino en Nue­va Zelan­da.

Más lugares clave de los clási­cos del cine de ter­ror. Las céle­bres escaleras de “El Exorcista” podrás encon­trar­las en el 36th Prospect Street de George­town (Wash­ing­ton): has­ta hay una pla­ca con­mem­o­ra­ti­va. La casa famil­iar de “Pol­ter­geist” se encuen­tra en Rox­bury Street en For­est Hills (Los Ange­les): la casa es pri­va­da por lo que inten­ta tomar fotos des­de el exte­ri­or pero sin molestar.  ¿Y qué me decís de la ter­rorí­fi­ca primera parte de “Viernes 13″, para mí la mejor de toda la saga? El idíli­co y a la vez ater­rador cam­pa­men­to de Crys­tal Lake era en real­i­dad el Nobe­bosco de Hard­wick (New Jer­sey) y el pueblo donde lle­ga la pro­tag­o­nista es Blairsrown y se hal­la en el mis­mo esta­do; tam­bién en New Jer­sey ten­emos la Clin­ton Road, donde al pare­cer se reunían los miem­bros del Ku Klux Klan para lin­char a los pobres negros que habían cap­tura­do. Otro clási­co de los 80, “Pesadil­la en Elm Street”, fue graba­do en West Hol­ly­wood (la casa de Heather Lan­genkamp se encuen­tra en el 1428 de Genessee Avenue y la de su novio, que encar­n­a­ba John­ny Depp, en el 1419 de la mis­ma calle) y el insti­tu­to es el John Mar­shall High School de Sil­ver­lake; otro insti­tu­to bien cono­ci­do era el de “Car­rie”, en real­i­dad el Pal­isades Chater High School de Los Ange­les. En el esta­do de Penn­syl­va­nia podemos encon­trar el Evans City Ceme­tery que usó George A. Romero para “Night of the liv­ing dead” así como la casa vic­to­ri­ana de “El silen­cio de los corderos” en el pueblo de Per­ry­opo­lis.

“El proyec­to de la bru­ja de Blair” fue roda­da en el bosque de Seneca Creek en Mary­land y la casa de Michael Myers en “Hal­loween” se encon­tra­ba en South Pasade­na pero ante el ries­go de ser der­rib­a­da, fue traslada­da al Cal­i­for­nia His­tor­i­cal Land­mark. La casa de “Psi­co­sis” no era una casa real sino que fue con­stru­i­da expre­sa­mente para la pelícu­la: actual­mente se expone para rego­ci­jo de los fans de Hitch­cock en los Uni­ver­sal Stu­dios de Los Ange­les, donde tam­bién se puede dis­fru­tar de la man­sión de la famil­ia Mun­ster; otro de los clási­cos de Hitch­cock, “Los pájaros”, fue roda­do en Bode­ga Bay, a dos horas de San Fran­cis­co. La casa de “Para­nor­mal Activ­i­ty”, que curiosa­mente era la del pro­pio Oren Peli, direc­tor de la pelícu­la, se encuen­tra en el 13339 de Bavar­i­an St. en San Diego. En Los Ange­les podemos encon­trar tam­bién las man­siones que se uti­lizaron para pelícu­las como “Chris­tine”, “Ghoulies”, “House of Haunt­ed Hill”, en el 2630 de Lazy Street tienes la casa de la pelícu­la “Saw”, en el 3871 de Toma­les Petaluma la casa de “Scream”,  en el 1300 de Car­roll Avenue la que uti­lizó Michael Jack­son para el video­clip “Thriller” (aún recuer­do el miedo que pasé cuan­do lo estre­naron en España la nochevie­ja de 1983, creo que se quedó medio país trauma­ti­za­do), el The Four Aces Motel de “La casa de los mil cadáveres” o el puente, el Iron Horse Trail­head, de otra de mis pelícu­las favoritas, “Jóvenes Ocul­tos”. Cer­ca se encuen­tra Lucerne Val­ley, donde Wes Craven filmó “Las col­i­nas tienen ojos”.

Por últi­mo, para los fans de las series, recor­daros que “The Walk­ing Dead” ha graba­do varias esce­nas en Atlanta: la casa de Rick se encuen­tra en el 817 de Chero­kee Avenue, Ter­mi­nus está en el 793 de Wind­sor Street y el cam­po de refu­gia­dos donde Rick se reúne con Lori y Carl está en la John­son Road. Otros pueb­los de Geor­gia que sirvieron como local­iza­ciones fueron New­nan, Grantville (donde has­ta ofre­cen tours temáti­cos), Sharps­burg y Williamson. En el esta­do de Geor­gia tam­bién es muy pop­u­lar Savan­nah, con­sid­er­a­do no sólo uno de los más boni­tos de Améri­ca sino tam­bién de los más mis­te­riosos: el edi­fi­cio más sinie­stro es el de la Moon Riv­er Brew­ing Com­pa­ny.

Pero si real­mente lo que quieres es pasar miedo, echa entonces un ojo a nue­stro repor­ta­je Detroit: una ciu­dad apoc­alíp­ti­ca. Porque por mucho ter­ror que pre­ten­dan inspi­rarnos las pelícu­las (y algu­nas como “It Fol­lows” se grabaron pre­cisa­mente en Detroit), te ase­gu­ramos que en casos como este la real­i­dad supera de largo a la fic­ción.


Descubre más desde Mil y un viajes por el mundo

Suscrí­bete y recibe las últi­mas entradas en tu correo elec­tróni­co.

7 Comments

  1. ¡Me encanan los artícu­los de este blog! me trans­portan siem­pre a todos esos sitios increíbles!

    Yo que soy una afi­ciona­da de los via­jes y el ter­ror ya me creo que me gus­taría cono­cer algún día todos esos lugares.

    ¡Salu­dos!

  2. Mil­lones de gra­cias, me hacen muy feliz tus pal­abras… Me encan­ta que te gusten los artícu­los y que seas tan fan del blog… Un abra­zo!

  3. Un abra­zo de regre­so 🙂

  4. Miguel Martín

    at

    Genial. .me encan­ta cono­cer todos estos lugares que hemos vis­to en cine y tv…
    Es como estar allí des­de el sofá de casa.

  5. Es lo bueno de USA, que es muy cin­e­matográ­fi­ca!

  6. Mil y un Viajes por el Mundo

    at

    Alex a nosotros Nue­va Orleans nos encan­tó, jun­to a San Fran­cis­co, mi ciu­dad favorita de Esta­dos Unidos con difer­en­cia! Te acon­se­jo que leas el artícu­lo de nue­stro via­je allí porque fue extra­or­di­nario, sobre todo el tema del vudú… por cier­to, jus­to aho­ra estoy con la pre­cuela de la trilogía del Baz­tan (de la que soy muy fan), “La cara norte del corazón”, ambi­en­ta­da en Nue­va Orleans cuan­do azotó el huracán Kat­ri­na, te la recomien­do, muy bue­na. Un abra­zo!

  7. Muy buen artícu­lo. Me han fasci­na­do las his­to­rias de New Orleans. Además es una ciu­dad que ten­go ganas de vis­i­tar des­de hace tiem­po, así que cuan­do vaya ten­taré a la suerte😂

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Descubre más desde Mil y un viajes por el mundo

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo