Desde tiempos inmemoriales, la Humanidad ha encontrado maneras ingeniosas de adaptarse a su entorno. Mientras que hoy en día construimos rascacielos que desafían las nubes, en el pasado algunas civilizaciones optaron por el camino contrario: excavar bajo tierra y crear auténticas ciudades subterráneas. Estas metrópolis ocultas no solo sirvieron como refugios ante amenazas externas sino que también fueron centros de comercio, cultura y vida cotidiana. Acompáñanos en un viaje al subsuelo para descubrir la ciudad bajo tierra más fascinante de la Historia y que pudimos recorrer prácticamente solos: Derinkuyu.
Las ciudades subterráneas: un mundo escondido bajo nuestros pies
La Humanidad ha estado fascinada por lo que se encuentra debajo de la superficie terrestre. Las ciudades subterráneas son una prueba palpable de la creatividad, la ingeniería y la supervivencia de civilizaciones antiguas. A lo largo de la historia, muchos pueblos han excavado sus hogares y ciudades bajo tierra, ya sea para escapar de los peligros del mundo exterior o por razones que, en muchos casos, aún permanecen envueltas en misterio.
¿Quiénes construyeron estas ciudades subterráneas? ¿Para qué las utilizaron? Y lo más intrigante, ¿por qué algunas de ellas siguen siendo un enigma, ocultando secretos que aún no hemos desvelado? Vamos a adentrarnos en este fascinante mundo oculto bajo la tierra, explorar algunos de los ejemplos más sorprendentes de ciudades subterráneas en todo el mundo y descubrirte la más importante y misteriosa de todas: Derinkuyu.
¿Por qué construir ciudades subterráneas?
La razón de excavar y construir en las entrañas de la tierra varía según la región y la época. Para algunas civilizaciones las ciudades subterráneas eran una forma de protegerse de las inclemencias del tiempo mientras que para otras representaban un refugio en tiempos de guerra o invasiones. El clima extremo o la necesidad de esconderse de enemigos eran razones prácticas pero otras teorías apuntan a motivos más místicos y espirituales. Lo cierto es que construir bajo tierra ofrecía seguridad, temperaturas constantes, y, en muchos casos, un aislamiento completo del mundo exterior. Hoy, algunas de estas estructuras continúan siendo objeto de admiración, investigación y, por supuesto, especulación.
Naours: la ciudad oculta bajo Francia
En la región de Picardie, Francia, se encuentra Naours, un complejo subterráneo que data de la época medieval. Aunque originalmente fue una cantera romana, en la Edad Media se convirtió en un refugio para los aldeanos durante las invasiones vikingas y, más tarde, en la Guerra de los Treinta Años. Los habitantes de Naours cavaron pasajes y cámaras en la roca, creando un espacio seguro donde podían resguardarse durante tiempos difíciles. Con el paso de los siglos, estos túneles se ampliaron y adaptaron, revelando la capacidad de resiliencia y creatividad de sus moradores.
Lo curioso de Naours es que, siglos después, durante la Primera Guerra Mundial, soldados aliados descubrieron sus túneles y los utilizaron como refugio. Se han encontrado inscripciones de soldados australianos y británicos en sus paredes, convirtiéndolo en un lugar donde la historia medieval y la moderna se cruzan de forma inesperada.
Beijing y su ciudad subterránea secreta
Mucha gente no lo sabe pero bajo las calles de Beijing se esconde una red de túneles conocida como Dìxià Chéng o “a ciudad subterránea de Beijing”. Mientras sus calles bulliciosas, palacios y templos cuentan historias de dinastías pasadas y de un esplendor cultural inigualable, bajo sus pies se esconde una ciudad subterránea secreta, un laberinto de túneles y cámaras que fue concebido para proteger a la población en tiempos de incertidumbre y ante un previsible ataque nuclear. Este complejo tenía hospitales, almacenes de alimentos, fábricas, refugios y kilómetros de túneles. Aunque no es una ciudad subterránea antigua en el sentido estricto, su existencia demuestra cómo la necesidad de protección ha llevado a la humanidad a construir bajo tierra a lo largo de la historia.
Desde tiempos antiguos, diversas dinastías chinas ya habían empleado estrategias similares para proteger a sus gobernantes y a sus ciudadanos. Las fortificaciones subterráneas, pasajes secretos y cámaras ocultas formaban parte del vasto arsenal defensivo de la ciudad. Así, la actual red subterránea se erige como la culminación de siglos de experiencia en construcción, planificación y, sobre todo, en la necesidad de salvaguardar la vida y el patrimonio cultural.
La ciudad subterránea de Beijing es mucho más que un conjunto de túneles; es una verdadera obra de arte en ingeniería y arquitectura. Con una extensión que se calcula en varios kilómetros, este complejo subterráneo fue diseñado para ser funcional, seguro y, en la medida de lo posible, confortable para sus ocupantes. Los pasillos conectan salas de reuniones, centros médicos, almacenes y áreas de convivencia, demostrando una planificación meticulosa y una visión a largo plazo.

Cada cámara fue diseñada pensando en la habitabilidad: sistemas de ventilación, iluminación artificial y estructuras que permitían el paso de luz natural a través de ingeniosos trucos arquitectónicos. Algunos expertos señalan que ciertos pasajes incluso fueron diseñados siguiendo principios del feng shui, buscando armonizar la energía del lugar y proporcionar un ambiente de calma y equilibrio en medio del caos exterior.
Hoy en día, gran parte de la ciudad subterránea permanece cerrada al público, siendo objeto de estudios arqueológicos e históricos que buscan descifrar todos sus secretos. Sin embargo, algunas secciones han sido abiertas para visitas guiadas, permitiendo a los visitantes adentrarse en este universo oculto y descubrir de cerca cómo era la vida bajo tierra en épocas de gran tensión.
Matmata: casas trogloditas en Túnez
En el desierto tunecino se encuentra Matmata, un pueblo que parece sacado de otro planeta. Sus habitantes han vivido durante siglos en casas excavadas en la roca blanda del suelo, creando una red de viviendas interconectadas. Estas estructuras subterráneas ayudaban a mantener temperaturas frescas en verano y cálidas en invierno. Matmata se hizo famosa cuando fue utilizada como escenario para la casa de Luke Skywalker en Star Wars: Una nueva esperanza.
La historia de Matmata se remonta a tiempos inmemoriales, cuando los antiguos pobladores de la región, en su mayoría bereberes, se enfrentaban a las inclemencias del desierto y a las constantes amenazas de invasiones y conflictos. La necesidad de protegerse del sol abrasador y de las noches frías impulsó a estas comunidades a desarrollar una forma de vida única: construir viviendas bajo tierra. La técnica de excavar aprovechando la suavidad de la arena y la arcilla permitió crear refugios que ofrecían una temperatura estable y un resguardo natural contra los elementos.
A lo largo de los siglos, estas construcciones evolucionaron, pasando de ser simples refugios a complejos sistemas habitacionales. La construcción de viviendas subterráneas no solo respondía a razones prácticas sino que también se convirtió en una expresión cultural y una muestra del ingenio de sus habitantes. Se cuenta que, en épocas de conflicto o invasión, la red de pasajes y cámaras ocultas permitía a los lugareños resguardarse y mantener viva la esperanza de un mañana mejor.
Las casas y estructuras excavadas en la roca de Matmata constituyen una auténtica obra de ingeniería natural. La arquitectura troglodita, característica de la región, se distingue por sus muros curvos y pasillos laberínticos que se integran de manera orgánica con el entorno desértico. Estas viviendas fueron diseñadas para mantener una temperatura constante, aprovechando el aislamiento térmico que proporciona la tierra. Mientras el sol ataca la superficie con intensidad durante el día, en el subsuelo se respira frescura y durante las frías noches, el calor retenido en las paredes ofrece abrigo.
Dentro de este entramado, se encuentra lo que muchos llaman la ciudad subterránea secreta de Matmata. Aunque a simple vista se pueden observar las características viviendas excavadas en la ladera, pocos conocen la compleja red de túneles y cámaras que se extiende debajo de la superficie.
El turismo en Matmata ha ido en aumento, y con ello, la preocupación por preservar el patrimonio cultural y arquitectónico de la región. Las autoridades locales, en colaboración con organizaciones internacionales, han implementado medidas para proteger y restaurar las viviendas trogloditas y la red subterránea, conscientes de que en estos tesoros se encuentra la identidad y la memoria colectiva de la comunidad. Además, se han desarrollado rutas de senderismo y visitas guiadas que permiten a los visitantes adentrarse en el subsuelo y descubrir de primera mano los secretos de la ciudad subterránea.
Orvieto: los secretos bajo la Toscana italiana
Situada en lo alto de una colina en la región de Umbría, Italia, Orvieto es una ciudad que evoca historia, arte y misterio en cada uno de sus rincones. Conocida mundialmente por su imponente catedral gótica y sus estrechas calles empedradas, Orvieto guarda un secreto que pocos conocen: una ciudad subterránea, un laberinto de túneles y cavidades que se extiende bajo sus antiguas edificaciones.

El origen de Orvieto se remonta a tiempos prerromanos, cuando los etruscos eligieron este lugar estratégico como asentamiento. La ciudad se construyó sobre un promontorio volcánico, lo que no solo ofrecía una vista privilegiada del valle sino que también proporcionaba una defensa natural contra invasores. Con el paso de los siglos Orvieto se transformó en un importante centro cultural y religioso, consolidándose durante la Edad Media como una fortaleza y un núcleo de poder en la región.
Sin embargo, la historia de la ciudad no se limita a sus monumentos visibles. Bajo la superficie, desde épocas tan remotas como las de los etruscos y continuando a lo largo de la dominación romana y medieval, se fueron creando estructuras subterráneas destinadas a diversas funciones, desde refugios en tiempos de guerra hasta almacenes y rutas de escape.
La ciudad subterránea de Orvieto se compone de una compleja red de túneles, galerías y cámaras que se extienden a lo largo de varios kilómetros. Estas estructuras fueron excavadas en la roca volcánica, un material que facilitaba su manipulación y permitía que las construcciones se mantuvieran estables a lo largo del tiempo. Los túneles, en muchos casos, están conectados a las antiguas fortificaciones y edificios de la superficie, lo que sugiere que fueron diseñados no solo para el almacenamiento sino también como rutas de escape y defensa durante los momentos críticos de la historia.
Una de las características más sorprendentes de este entramado subterráneo es la precisión y el cuidado con el que fueron construidos. Los antiguos orvietanos, en su afán por crear refugios seguros, idearon sistemas de ventilación natural, accesos ocultos y cámaras que conservaban la temperatura, protegiendo tanto a personas como a bienes durante asedios y conflictos. La ingeniería detrás de estas construcciones es un testimonio del ingenio y la perseverancia de sus creadores, quienes supieron aprovechar al máximo los recursos que les ofrecía la geología local.
Nushabad (Irán)
A lo largo de los siglos, los habitantes de Nushabad desarrollaron formas de vida que respondían tanto a las necesidades prácticas del día a día como a la imperiosa necesidad de protección ante amenazas externas. De aquí surge la tradición de construir estructuras subterráneas, un ingenioso recurso que aprovechaba la geología del lugar para crear espacios seguros y resilientes. Así, la ciudad subterránea de Nushabad se erige como una muestra palpable de la adaptación humana, donde el subsuelo se transformó en refugio y en depósito de la memoria colectiva.
La existencia de una ciudad subterránea en Nushabad es un secreto que ha permanecido en el anonimato durante muchos años, resguardado por el silencio de la tierra y por la tradición oral de sus gentes. Según relatos transmitidos de generación en generación, los antiguos habitantes cavaron túneles y cámaras en la roca para crear una red de pasajes que conectaba puntos estratégicos de la aldea. Este complejo subterráneo no solo sirvió como refugio en tiempos de crisis sino que también fue utilizado para almacenar alimentos, herramientas y otros recursos esenciales durante largos períodos.
La sorpresa y el asombro de quienes han tenido la oportunidad de explorar estos pasadizos se deben a la sofisticación de la ingeniería aplicada. Lejos de ser simples refugios improvisados, los túneles de Nushabad muestran una planificación meticulosa, con sistemas de ventilación natural y cámaras diseñadas para mantener una temperatura estable. Estas características permiten que, incluso en los meses más calurosos del verano o en los inviernos más rigurosos, la vida en el subsuelo se desarrollara de manera sorprendentemente confortable.
Wieliczka (Polonia): la ciudad subterránea de sal
Bajo la ciudad de Wieliczka, en Polonia, se esconde una de las minas de sal más antiguas del mundo, y dentro de ella, una ciudad subterránea. La estuvimos visitando hace unos años y salimos fascinados: puedes leerlo en nuestro viaje a Polonia.
La historia de la mina de sal de Wieliczka se remonta al siglo XIII, cuando los primeros mineros comenzaron a explotar las vetas de sal en esta región. Con el tiempo, la mina no solo se convirtió en una fuente vital de riqueza y prosperidad para Polonia sino que también fue un espacio de innovación y creatividad. Durante siglos se extendieron en las profundidades de la tierra cientos de kilómetros de túneles, cámaras y pasadizos que sirvieron para extraer, procesar y almacenar la sal, elemento tan esencial en la economía y en la vida cotidiana de la época.
La mina de Wieliczka no es únicamente un centro de explotación minera sino también un testimonio vivo del arte y la arquitectura subterránea. Los mineros, a lo largo de los siglos, esculpieron en las paredes de sal verdaderas obras de arte: capillas, estatuas y cámaras decoradas con relieves y detalles que reflejan la devoción y la habilidad técnica de sus creadores. El laberinto de túneles, que se extiende a lo largo de más de 287 kilómetros, alberga cámaras y salones que fueron diseñados no solo para la extracción de sal sino también para el culto y la reunión social.
Uno de los espacios más emblemáticos es la Capilla de Santa Kinga, esculpida en la sal de manera tan magistral que parece una catedral diminuta. La luz que se filtra a través de las aberturas en el techo crea un ambiente místico y sagrado en el que los mineros y visitantes pueden maravillarse con el esplendor de una obra que desafía el paso del tiempo. Este santuario subterráneo se ha convertido en un símbolo de la fusión entre la fe y la labor humana, recordándonos que incluso en los entornos más inesperados puede florecer la creatividad.

Edimburgo y sus callejones ocultos
De la ciudad subterránea de Edimburgo también te hablamos largo y tendido cuando la visitamos (puedes leerlo en el artículo Viaje a Edimburgo, la siniestra capital de Escocia). Pero nunca está de más recordar la historia.
La historia de Edimburgo se remonta a tiempos inmemoriales, cuando sus habitantes comenzaron a construir asentamientos en las empinadas colinas que dominan el paisaje. Con el paso del tiempo, la ciudad se fue consolidando y su crecimiento impulsó la necesidad de aprovechar cada rincón disponible para vivir, trabajar y protegerse. Así nació, de manera casi imperceptible, una red subterránea que se extendía bajo los edificios, plazas y callejones del casco antiguo.
Durante los siglos XVIII y XIX, en plena efervescencia de la vida urbana, se construyeron las famosas bóvedas de Edimburgo, también conocidas como vaults. Estos pasajes se erigieron bajo el puente sur (South Bridge) y estaban destinados originalmente a servir como almacenes, talleres y viviendas para comerciantes. Sin embargo, con el transcurso del tiempo, estas estructuras se transformaron en refugios para actividades menos legítimas, desde tabernas clandestinas y burdeles hasta locales de juego y contrabando. Estos pasadizos no solo servían para almacenar mercancías o para refugiarse durante asedios y epidemias sino que también se convirtieron en rutas secretas de escape para aquellos que deseaban evadir la ley o huir de situaciones de peligro.
Entre los múltiples relatos que giran en torno a los secretos bajo Edimburgo, uno de los más conocidos es el de Mary King’s Close. Este estrecho callejón subterráneo, situado en el corazón del casco antiguo, fue sellado durante el siglo XVII para proteger a sus habitantes de la propagación de la peste. Con el tiempo, la historia de Mary King’s Close se fue transformando en leyenda, alimentada por relatos de tragedia, sufrimiento y, según algunos, incluso de actividad paranormal.
Las catacumbas de París: una ciudad de los muertos
De las catacumbas parisinas también te hemos hablado en un par de artículos, el que narraba nuestro viaje a París y en Descubriendo los lugares más insólitos de París. El origen de las catacumbas se remonta al siglo XVIII, cuando París se vio sumida en una crisis sanitaria y una sobrepoblación de cementerios que amenazaba con desbordarse en la ciudad. Para salvar a la capital de la peste y de la insalubridad, se tomó la drástica decisión de trasladar los restos óseos a un vasto entramado de galerías subterráneas, restos que hoy descansan en silencio, organizados en macabros patrones artísticos que asombran tanto a historiadores como a los más temerosos.
Pero ¿qué se esconde realmente tras esa estructura de huesos ordenados con precisión casi ritual? Algunos dicen que cada cráneo, cada fémur, guarda en su interior el eco de los gritos y el sufrimiento de aquellos que alguna vez vagaron por las calles de una París convulsa. Más allá de los relatos de apariciones y voces, hay quienes sostienen que las catacumbas de París esconden un significado esotérico, casi ritual. La disposición de los huesos no es meramente caótica; hay patrones y simbolismos que sugieren un conocimiento ancestral. Algunos investigadores han planteado la hipótesis de que los restos fueron organizados de tal manera que reflejaran ciertas ceremonias funerarias, creencias y hasta rituales de protección. ¿Acaso los mineros y encargados de trasladar los restos actuaron como guardianes de un secreto sagrado, transmitido de generación en generación?

Capadocia: un lugar único en el mundo
La región de Capadocia, situada en el corazón de Turquía, es uno de los destinos más asombrosos del mundo, no solo por su belleza surrealista sino también por su historia y las peculiaridades que la hacen única. Si alguna vez has visto imágenes de formaciones rocosas extrañas que parecen sacadas de otro planeta, es muy probable que estés viendo una foto de Capadocia. Esta región, moldeada por miles de años de erosión, presenta un paisaje lleno de chimeneas de hadas, valles profundos, cañones y cuevas que parecen sacadas de un sueño. Lo más sorprendente es que, en el pasado, la gente utilizó estas formaciones rocosas para vivir, creando verdaderas ciudades subterráneas y viviendas trogloditas que aún permanecen hoy como vestigios de una civilización extraordinaria.
Un paisaje natural y cultural inigualable
Capadocia no es solo famosa por sus formaciones rocosas, sino por sus condiciones geográficas únicas. La región es una de las pocas en el mundo donde la erosión de la piedra volcánica ha formado estructuras tan extraordinarias como las chimeneas de hadas, pilares de roca que se elevan hacia el cielo, y valles de colores cambiantes que varían con las estaciones. Estos valles, a menudo cubiertos por la niebla en las mañanas, dan una sensación de estar dentro de una película de ciencia ficción.
La historia de Capadocia está profundamente ligada a su geografía. Durante siglos, las civilizaciones que habitaron la región se vieron obligadas a adaptarse a un entorno complicado y, en ocasiones, peligroso. Sin embargo, fue precisamente este paisaje lo que permitió el desarrollo de una cultura subterránea muy avanzada, que convirtió las dificultades del terreno en una ventaja.
A lo largo de los siglos, Capadocia fue el hogar de hititas, frigios, romanos y bizantinos, entre otros pueblos. Las religiones antiguas y la lucha constante por el control del territorio hicieron que los habitantes de la región buscaran protección en las cavernas naturales y, con el tiempo, decidieran excavar túneles, pasadizos y habitaciones en la roca. La necesidad de protección frente a invasores y las persecuciones religiosas, especialmente durante la era bizantina, empujó a la gente a buscar refugio bajo tierra, dando lugar a las ciudades subterráneas de Capadocia.
Las ciudades que desafían la lógica
Si bien muchas regiones del mundo tienen construcciones subterráneas, la complejidad de las ciudades subterráneas de Capadocia es, sin duda, una de las más sorprendentes. Estas ciudades, construidas principalmente por los cristianos bizantinos que huían de las invasiones árabes, se extienden por varios niveles bajo tierra, formando una red de túneles, habitaciones y pasadizos secretos.

Derinkuyu: la ciudad subterránea más famosa
De todas las ciudades subterráneas de Capadocia, Derinkuyu es la más conocida y, posiblemente, la más impresionante. Esta ciudad, que se extiende hasta 60 metros de profundidad, tiene ocho niveles de pasadizos interconectados, incluyendo cocinas, iglesias, almacenes, zonas de descanso y ventilación natural para asegurar la circulación del aire. Lo más impresionante es la puerta de piedra que bloquea el acceso a la ciudad, la cual podía ser cerrada desde dentro para protegerse de invasores.
Lo que hace realmente enigmático a Derinkuyu es la precisión arquitectónica y el hecho de que no se sabe exactamente cómo pudieron excavar tal laberinto subterráneo sin los equipos modernos. Algunos estudios sugieren que estas ciudades podían albergar a hasta 20,000 personas en tiempos de emergencia, lo que subraya la magnitud de este complejo subterráneo.
Otras ciudades subterráneas de Capadocia
Aunque Derinkuyu y Kaymakli son las más conocidas, Capadocia alberga más de 30 ciudades subterráneas. Algunas de ellas, como Mazı, Gaziemir y Özkonak, aunque menos visitadas, también ofrecen fascinantes ejemplos de arquitectura subterránea. Cada una de estas ciudades tiene su propio carácter, pero todas comparten características comunes como la ingeniería avanzada, las zonas de ventilación y los sistemas de protección para los habitantes.
Otra de las grandes ciudades subterráneas de Capadocia es Kaymakli, situada a unos pocos kilómetros de Derinkuyu. Kaymakli es igualmente extensa y se extiende por varios niveles, aunque no es tan profunda como Derinkuyu. Sin embargo, ofrece una estructura similar con túneles y pasadizos que conectan habitaciones destinadas a la vida cotidiana, viviendas, tiendas de comercio y zonas de almacenamiento. Los habitantes de esta ciudad subterránea, al igual que los de Derinkuyu, creaban espacios específicos para cada actividad, lo que demuestra un alto nivel de organización.
Lo intrigante de Kaymakli es el hecho de que sus pasillos son bastante angostos, lo que indicaba que se habían construido con un propósito defensivo, limitando el paso de los enemigos y permitiendo a los habitantes mover objetos rápidamente dentro de la ciudad. Algunos arqueólogos creen que las ciudades subterráneas fueron diseñadas específicamente para resistir asedios prolongados, proporcionando un refugio completo para las comunidades que las habitaban.
¿Por qué estas ciudades subterráneas son tan especiales?
Lo que hace única a Capadocia no solo son sus ciudades subterráneas sino también el hecho de que estas ciudades fueron construidas en una región con condiciones geográficas extremas. El clima de la región, que varía entre inviernos muy fríos y veranos abrasadores, fue un factor que impulsó a los pueblos de Capadocia a buscar refugio bajo tierra. Las formaciones rocosas de la región, conocidas como tufos volcánicos, son blandas y fáciles de cavar pero a la vez son lo suficientemente duraderas para resistir la erosión. Este hecho permitió la creación de complejos subterráneos capaces de albergar a miles de personas durante largos períodos de tiempo.
Además, las ciudades subterráneas de Capadocia son únicas porque se mantienen en un estado bastante bien conservado. Aunque algunas de las ciudades han sido saqueadas o dañadas a lo largo de los siglos, muchas de ellas siguen siendo accesibles para los turistas y continúan fascinando a los arqueólogos y exploradores por sus misterios.
Derinkuyu

Derinkuyu es el testimonio del ingenio de sus creadores pero también un enigma que sigue sin desvelar todos sus secretos. ¿Cómo pudieron los antiguos habitantes construir un refugio tan enorme y sofisticado bajo tierra?

El descubrimiento de Derinkuyu en 1963 fue un hito, ya que hasta ese momento, la existencia de tal ciudad subterránea se desconocía. Fue un residente local quien, al realizar una remodelación en su casa, encontró una puerta secreta que daba acceso a una serie de túneles. Este hallazgo llevó a los arqueólogos a explorar el sitio, desvelando una ciudad oculta bajo el suelo. Este hallazgo marcó el comienzo de las exploraciones modernas de la ciudad, y aún hoy siguen apareciendo nuevos pasajes y estructuras.
Historia de Derinkuyu: orígenes
El origen de Derinkuyu sigue siendo un misterio. Aunque se han encontrado vestigios de civilizaciones que habitaron la región durante siglos, como los hititas, los romanos y los bizantinos, no hay un consenso claro sobre quiénes fueron los creadores de Derinkuyu. Sin embargo, hay varias teorías que intentan arrojar luz sobre su origen y propósito.
El misterio de la fecha de construcción
A pesar de que se cree que la ciudad subterránea de Derinkuyu data de hace más de 2,000 años, algunos estudios recientes sugieren que pudo haber sido modificada y ampliada en diferentes periodos de la historia. Algunos arqueólogos afirman que la ciudad fue construida por los hititas en el siglo VIII a.C., mientras que otros sostienen que la mayoría de las construcciones se realizaron durante el imperio romano o el período bizantino. Este debate sobre su origen sigue siendo una curiosidad histórica que no se ha resuelto de forma concluyente.
Los Hititas: primeros habitantes y posibles creadores
La teoría más común es que los hititas, una civilización que floreció en Anatolia entre el siglo XVII a.C. y el siglo XIII a.C., fueron los primeros en excavar estos túneles subterráneos. Los hititas eran conocidos por su destreza en la ingeniería y por haber construido complejos subterráneos en otras partes de su imperio. Es posible que Derinkuyu haya sido una de sus creaciones, aunque las excavaciones en la ciudad no han proporcionado pruebas concluyentes de su autoría.
Los Romanos y Bizantinos: expansión y uso militar
Durante el Imperio Romano y, más tarde, el Imperio Bizantino, la región de Capadocia se convirtió en un punto estratégico debido a su ubicación entre Europa y Asia. Durante este periodo, las invasiones eran frecuentes y las ciudades subterráneas servían como refugios en tiempos de guerra. En este contexto, Derinkuyu pudo haber sido expandida y mejorada para albergar a una población mayor, con almacenes, sistemas de agua y pasadizos secretos que facilitaban la evacuación o el suministro de recursos en caso de un ataque.
Es ampliamente aceptado que Derinkuyu fue utilizada por los primeros cristianos como refugio durante las persecuciones en el Imperio Romano. En los primeros siglos de la era cristiana, los cristianos se enfrentaban a persecuciones violentas y muchas comunidades se refugiaron en las ciudades subterráneas para protegerse. Las capillas subterráneas y la estructura de la ciudad refuerzan la teoría de que Derinkuyu podría haber servido como un refugio religioso para estos cristianos, permitiéndoles mantener sus prácticas de manera segura.
Otro factor que contribuyó al auge de las ciudades subterráneas fue la amenaza de invasiones árabes en los primeros siglos de la era islámica. Se cree que muchas de estas ciudades fueron utilizadas por los habitantes locales para protegerse de los ataques. Derinkuyu, al ser tan profunda y protegida, era el refugio perfecto.
La estructura de Derinkuyu: un laberinto bajo tierra
Derinkuyu es, sin lugar a dudas, una de las estructuras subterráneas más complejas jamás construidas. Con ocho niveles conectados por pasadizos y escaleras empinadas, la ciudad subterránea estaba diseñada para ofrecer todo lo necesario para la supervivencia.
Pasadizos y habitaciones subterráneas
Los pasadizos de Derinkuyu están diseñados de manera estratégica para proporcionar seguridad. Muchos de ellos son tan angostos que solo una persona puede pasar a la vez. Sin embargo, son lo suficientemente largos y profundos para conectar todas las áreas de la ciudad. Las habitaciones están dispuestas en niveles, lo que permite una organización eficiente de la vida diaria.

Cada nivel de la ciudad tiene una función específica. En el primer nivel encontramos almacenes para guardar alimentos y suministros, cocinas donde se preparaba la comida y habitaciones para los residentes. Los niveles más profundos incluyen zonas de culto y espacios de descanso.
Puertas de piedra y sistema de defensa
Una de las características más llamativas de Derinkuyu es el sistema de puertas de piedra que bloquean el acceso a cada nivel. Estas puertas son de gran tamaño y cuando están cerradas, no se pueden abrir desde el exterior. Solo los habitantes que conocían los mecanismos de cierre podían acceder a los distintos niveles de la ciudad, lo que hacía de Derinkuyu un lugar casi impenetrable durante un ataque.
Además de las puertas, la ciudad cuenta con pasajes secretos y una ventilación avanzada que permitía que los habitantes respiraran aire fresco sin tener que salir al exterior. El sistema de pozos de ventilación se extiende por toda la ciudad y proporciona el oxígeno necesario para que cientos de personas pudieran vivir bajo tierra durante largos períodos.
El propósito secreto de Derinkuyu: más que un refugio
Si bien la teoría más común sobre Derinkuyu es que fue un refugio contra las invasiones, algunos estudios sugieren que esta ciudad subterránea pudo haber tenido un propósito mucho más profundo y místico. Las teorías sobre un centro de conocimiento oculto o un lugar de culto religioso persisten, alimentadas por la presencia de capillas subterráneas y el diseño tan elaborado de la ciudad.
Red secreta de ciudades subterráneas
Algunos creen que Derinkuyu formaba parte de una red secreta de ciudades subterráneas en la región de Capadocia. Esta red podría haber permitido a sus habitantes mantenerse a salvo mientras compartían conocimientos secretos. Pasadizos interconectados habrían servido como vías de comunicación y transporte entre diferentes ciudades subterráneas, facilitando el intercambio de información.
Lugares de culto o centros espirituales
La presencia de capillas en varios niveles de Derinkuyu ha alimentado la teoría de que la ciudad subterránea era también un centro espiritual. Algunos piensan que sus habitantes usaban estos espacios para rituales religiosos secretos, mientras que otros sugieren que Derinkuyu podría haber sido un templo oculto, dedicado a prácticas de conocimiento arcano o incluso a la adoración de deidades olvidadas.
La vida en Derinkuyu
Vivienda y organización social
La estructura subterránea de Derinkuyu estaba organizada de forma práctica y eficiente para facilitar la vida de sus habitantes y la defensa contra posibles amenazas. Los niveles de la ciudad cumplían diferentes funciones, lo que sugiere una organización jerárquica y funcional en la sociedad. Las familias probablemente vivían en habitaciones pequeñas distribuidas en los diferentes niveles. Estos espacios eran simples pero bien adaptados a las necesidades diarias.
- Habitaciones: Eran pequeñas, con paredes de roca tallada y muchas veces cerradas con puertas de piedra para garantizar la seguridad. Estas habitaciones estaban distribuidas en torno a un espacio común, donde la vida cotidiana probablemente giraba en torno a la familia y la comunidad.
- Espacios comunes: En los niveles superiores existían áreas comunes como cocinas compartidas, almacenes de alimentos y áreas de descanso. Estos espacios eran vitales para la organización de la vida en comunidad, sobre todo en tiempos de crisis.
- Zonas de culto: En niveles más profundos se han encontrado capillas o pequeñas áreas dedicadas al culto religioso. La presencia de estos espacios sugiere que las creencias espirituales desempeñaban un papel importante en la vida cotidiana de los habitantes de Derinkuyu.

Alimentación: ¿qué comían los habitantes de Derinkuyu?
La alimentación en Derinkuyu dependía en gran medida de los recursos almacenados y de las habilidades de conservación de los alimentos, ya que los habitantes pasaban largos periodos bajo tierra, alejados de las tierras de cultivo.
- Alimentos básicos: Los habitantes de Derinkuyu probablemente cultivaban alimentos en las áreas cercanas a la ciudad ya que la región de Capadocia es fértil. Algunos de los alimentos que podrían haber consumido incluyen pan, legumbres, cereales como trigo, cebada y mijo, así como frutas como uvas, higos y granadas.
- Conservación de alimentos: Los almacenes subterráneos eran fundamentales para la conservación de alimentos. Los habitantes probablemente almacenaban grandes cantidades de granos, frutas secas, aceite de oliva y productos en salmuera. Además, el uso de tarros de barro y vasijas permitía la conservación de alimentos durante largos periodos.
- Carne: Aunque no hay evidencia directa de que los habitantes de Derinkuyu criaran ganado en el interior de la ciudad subterránea, se cree que probablemente cazaban animales en las áreas cercanas o comerciaban con las tribus vecinas para obtener carne de cordero, caballos y pescado.
¿Tenían animales en Derinkuyu?
Aunque las condiciones subterráneas no son ideales para la cría de animales, es probable que los habitantes de Derinkuyu tuvieran acceso a algunos animales pero no en gran cantidad, debido a las limitaciones del espacio.
- Ganado: No se han encontrado evidencias claras de ganado en Derinkuyu pero es posible que los animales estuvieran en los niveles más cercanos a la superficie, donde se encontraban las áreas de cultivo y los recursos naturales. Los animales de tiro y los caballos podrían haber sido criados en áreas cercanas.
- Pequeños animales: Podrían haber tenido gallinas para obtener huevos, gatos para controlar los ratones y, posiblemente, algunos perros. Los perros eran una fuente de protección y podían haber sido utilizados para cazar o defenderse.
- Pesca: En los niveles más profundos de la ciudad se han encontrado algunas piscinas de almacenamiento de agua, lo que podría haber facilitado la pesca de peces en los ríos cercanos.
La organización de la educación y el conocimiento
La existencia de espacios dedicados al culto y las capillas subterráneas sugiere que los habitantes de Derinkuyu no solo se dedicaban a la supervivencia, sino que también tenían una cultura religiosa y educativa.
- Escuelas y enseñanza: Si bien no hay pruebas directas de que existieran escuelas formales en Derinkuyu, es probable que la transmisión de conocimientos se llevara a cabo en un entorno comunitario. Los adultos mayores probablemente enseñaban a los más jóvenes sobre cosas prácticas como la agricultura, la caza o la artesanía, además de compartir los conocimientos espirituales y las tradiciones religiosas.
- Formación religiosa: La presencia de las capillas subterráneas sugiere que los rituales religiosos desempeñaban un papel importante. Las enseñanzas sobre los dioses, la vida después de la muerte y los rituales espirituales probablemente se transmitían oralmente de generación en generación. Las oraciones y los rituales pueden haber sido parte integral de la vida en Derinkuyu, lo que reflejaría una comunidad profundamente conectada espiritualmente.

Actividades cotidianas y trabajo en Derinkuyu
Los habitantes de Derinkuyu no solo dependían de los recursos que podían obtener de la superficie sino que también tenían que ser autosuficientes en sus actividades subterráneas.
- Artesanía y comercio: Algunos expertos sugieren que los habitantes de Derinkuyu podían haber sido hábiles en la producción de artesanías como cerámica, tejidos y herramientas de piedra. La alfarería era esencial para almacenar alimentos y agua, mientras que el comercio de estos productos con otras ciudades cercanas podría haber sido crucial para el intercambio de bienes.
- Construcción de túneles y mantenimiento: Los habitantes de Derinkuyu debían estar altamente especializados en el trabajo de excavación, dado el gran esfuerzo necesario para construir y mantener la ciudad subterránea. Esto podría haber requerido un conocimiento profundo de geología y ingeniería.
El sistema de ventilación
Una de las características más sorprendentes de Derinkuyu es su sistema de ventilación. Aunque la ciudad está completamente bajo tierra, los habitantes pudieron mantener una circulación de aire adecuada gracias a los túneles de ventilación que se extienden por toda la ciudad. Este sistema permitía que el aire fresco llegara a todos los niveles. Se estima que hay más de 50 túneles de ventilación que aseguraban que la ciudad permaneciera habitable incluso en los niveles más profundos, donde la oxigenación podría haber sido un problema sin este ingenioso sistema.
Puertas de piedra giratorias
Las entradas a las distintas partes de Derinkuyu están protegidas por puertas de piedra masivas que se podían hacer girar. Estas puertas, que eran prácticamente imposibles de abrir desde el exterior, se utilizaban para bloquear el acceso durante los períodos de invasión o de peligro. El diseño de estas puertas era tan preciso que, a pesar de su tamaño y peso, podían ser movidas con relativa facilidad por una sola persona desde el interior.
La vida espiritual: capillas subterráneas
La vida en Derinkuyu no era solo práctica; también estaba impregnada de una dimensión espiritual y cultural que parece haber sido vital para su población. Las ceremonias religiosas y los rituales espirituales habrían sido comunes y la ciudad subterránea probablemente estaba llena de símbolos de la fe y las creencias de la comunidad.
Uno de los aspectos más intrigantes de Derinkuyu es la presencia de capillas subterráneas. Se han descubierto salas dedicadas al culto religioso y algunos expertos sugieren que los habitantes de la ciudad subterránea practicaban una fe monoteísta, probablemente vinculada al cristianismo primitivo. En estas capillas se realizaban rituales y oraciones para invocar protección divina en tiempos de guerra. Estas áreas de culto reflejan la importancia de la espiritualidad en la vida cotidiana de la comunidad.

Túneles de escape secreto
Uno de los aspectos más misteriosos de Derinkuyu es la existencia de túneles de escape secretos. Estos túneles podrían haber sido utilizados para escapar rápidamente en caso de que los invasores lograran penetrar la ciudad subterránea. Aunque la entrada principal estaba cuidadosamente sellada, algunos túneles más pequeños, a menudo de acceso estrecho, permitían a los habitantes de la ciudad abandonar la ciudad de manera sigilosa y esconderse en las montañas cercanas.
Un refugio para todos
Se cree que Derinkuyu no solo era habitada por los locales sino que también podía haber sido utilizada como refugio por personas de otras partes de la región. Durante las invasiones, la ciudad pudo haber albergado a miles de personas, creando una comunidad subterránea que convivía durante meses en condiciones extremas. Las diferencias en las estructuras y tamaños de las habitaciones dentro de la ciudad sugieren que probablemente había un sistema jerárquico dentro de la comunidad subterránea.
Múltiples accesos
Una de las curiosidades más interesantes es que Derinkuyu no solo tenía una única entrada. Se cree que había diversas entradas y salidas secretas a lo largo de la ciudad, algunas de las cuales aún no han sido descubiertas. Estas entradas secretas eran esenciales para facilitar la evacuación rápida o el acceso por diferentes caminos, lo que le daba una gran ventaja defensiva. Algunos expertos creen que estas salidas se utilizaban para acceder a las ciudades vecinas o caminar hacia las montañas cercanas para escapar sin ser detectado.
Un lugar para el cultivo subterráneo
Aunque Derinkuyu está completamente bajo tierra, se ha especulado que los habitantes de la ciudad pudieron haber encontrado maneras de cultivar ciertos alimentos bajo la superficie. Aunque las condiciones no eran las más ideales, el sistema de ventilación y la posibilidad de almacenar recursos en espacios subterráneos pueden haber ayudado a mantener los cultivos de hongos o raíces. Además, la cercanía a las tierras agrícolas cercanas probablemente proporcionaba alimentos frescos durante los periodos más largos de estancia subterránea.
Posibles elementos de tecnología avanzada
Algunos investigadores han planteado teorías interesantes sobre la posible tecnología avanzada utilizada en la construcción de Derinkuyu. Por ejemplo, la precisión de la construcción y la organización de los túneles subterráneos parece implicar un conocimiento avanzado de ingeniería y geología. La estructura de las puertas giratorias, que podían cerrarse herméticamente para proteger a la ciudad, también sugiere una planificación meticulosa y un dominio técnico impresionante para la época. Algunas personas incluso creen que los habitantes de Derinkuyu pudieron haber poseído conocimientos avanzados que no se comprenden completamente hoy en día.
Escalofriante silencio
Muchos visitantes que han explorado Derinkuyu (entre ellos nosotros, que encima fuimos en invierno y la recorrimos solos con el guía) reportan un silencio inquietante al caminar por sus pasillos vacíos. Es una sensación rara ya que el sonido parece ser absorbido por las rocas. Algunos incluso mencionan que sienten una energía especial o una sensación de presencia al caminar por los túneles. Este hecho ha alimentado las teorías de que Derinkuyu no solo fue un refugio físico sino que también podría haber tenido un significado espiritual para quienes la habitaban, una especie de centro de energía muy potente.
Gran capacidad de población
Aunque la ciudad subterránea de Derinkuyu no está completamente excavada, se estima que podría haber albergado a hasta 20,000 personas durante los momentos de crisis. Este número es increíblemente alto, considerando que las personas vivían en condiciones subterráneas bastante limitadas. La existencia de espacios para almacenes, cuarteles de seguridad y áreas comunes sugiere que la vida en Derinkuyu no era solo un refugio de emergencia sino una comunidad estable que podía sostener a un gran número de habitantes.
Las lámparas subterráneas
Se cree que los habitantes de Derinkuyu utilizaban lámparas de aceite para iluminar los pasillos oscuros. Se han encontrado numerosos soportes de lámparas en las cavidades de las paredes, que indican que la luz artificial era un elemento esencial para la vida diaria en la ciudad subterránea. Estas lámparas probablemente se utilizaban para iluminar las habitaciones, pasillos y zonas de trabajo durante las largas horas de oscuridad.
El sistema de agua potable
Uno de los aspectos más ingeniosos de Derinkuyu es su sistema de agua potable. La ciudad no solo tenía acceso a agua a través de pozos sino que también había un sistema de canales subterráneos que distribuían agua de manera eficiente a lo largo de la ciudad. Estos canales conectaban los pozos de agua subterránea con las viviendas y otras áreas comunes, asegurando que los residentes pudieran mantenerse hidratados durante su estancia bajo tierra. En algunos casos, los canales subterráneos se conectaban a cisternas de almacenamiento, lo que aseguraba el abastecimiento de agua incluso en épocas de sequía.
Se cree que había pozos de agua distribuidos por diferentes niveles de la ciudad, lo que aseguraba un suministro constante de agua fresca para los habitantes. Además, estos pozos estaban diseñados para ser difíciles de localizar desde el exterior, lo que evitaba que los invasores pudieran sabotear el acceso al agua. Es impresionante cómo los habitantes de Derinkuyu no solo pensaron en la supervivencia básica sino también en proteger los recursos esenciales.
El uso de la piedra volcánica
La región de Capadocia, donde se encuentra Derinkuyu, es famosa por sus formaciones geológicas y su suelo volcánico. Esto fue clave para la construcción de la ciudad subterránea. Los habitantes de Derinkuyu utilizaron la piedra blanda y volcánica de la zona para excavar las habitaciones y túneles. Este tipo de roca es relativamente fácil de trabajar, lo que permitió a los arquitectos de la ciudad subterránea crear estructuras complejas y vastas bajo la superficie sin que el material se desmoronara. La piedra volcánica también es un excelente aislante, lo que ayudaba a mantener una temperatura constante dentro de la ciudad subterránea, independientemente de las condiciones externas. Pudimos comprobarlo in situ, ya que mientras en el exterior hacía un frío que pelaba, en el interior de los túneles la temperatura era mucho más agradable.
La importancia de la estructura jerárquica
Dentro de la ciudad de Derinkuyu, los arqueólogos han encontrado evidencia de una posible estructura jerárquica entre sus habitantes. No solo se encontraron zonas de almacenamiento, talleres y viviendas comunes sino que también había áreas privadas más grandes, posiblemente destinadas a líderes o personas de mayor estatus. Esto sugiere que la vida en Derinkuyu no solo estaba organizada en función de la protección sino que también mantenía una estructura social compleja.
Almacenamiento de granos y alimentos
Los habitantes de Derinkuyu sabían que tendrían que sobrevivir durante largos períodos bajo tierra y por ello tomaron medidas para asegurar el suministro de alimentos. Se han encontrado amplias bodegas subterráneas donde almacenaban granos, frutos secos, aceite y otros productos esenciales para su dieta. La conservación de alimentos era crucial para garantizar la supervivencia durante meses o incluso años de aislamiento. Los métodos de conservación también incluyen la fermentación y el secado de alimentos para evitar que se pudrieran en el ambiente subterráneo.
La presencia de herramientas
A lo largo de las excavaciones se han encontrado numerosos artefactos que sugieren cómo vivían los habitantes de Derinkuyu. Desde herramientas de piedra hasta utensilios de cocina, estos objetos nos dan una idea de las tareas cotidianas realizadas por la comunidad subterránea. La cerámica también es común y algunos estudios sugieren que las vasijas y tazones eran usados no solo para almacenar alimentos sino también para recolectar agua o aceite, cruciales para la vida subterránea.
Capacidad para responder a emergencias
Una característica sorprendente de Derinkuyu es su capacidad para manejar emergencias de manera efectiva. Se cree que la ciudad fue diseñada para ser fácilmente adaptable en función de las circunstancias. Si la ciudad enfrentaba una invasión, las zonas comunes podían cerrarse rápidamente y los habitantes se dirigían a las áreas más profundas de la ciudad. Además, los túneles estaban diseñados de tal forma que los defensores podían responder rápidamente a cualquier situación. Este diseño modular le otorgaba a la ciudad una gran flexibilidad operativa, haciendo de Derinkuyu una verdadera fortaleza subterránea.
Derinkuyu como “Ciudad de la Mente”
El filósofo y académico David Macaulay sugirió que Derinkuyu es una especie de “ciudad de la mente”. Esto significa que, al estar construida completamente bajo tierra, la ciudad no solo era un refugio físico sino que también podría haber sido un refugio psicológico. Para aquellos que vivían allí, estar bajo tierra durante largos periodos de tiempo podía ser una experiencia profundamente aislante y cautivadora. Algunos estudiosos creen que la ciudad subterránea no solo sirvió para defenderse de invasores sino también como un lugar de reflexión profunda, lejos de las distracciones del mundo exterior.
Derinkuyu nos dejó con la sensación de que cada piedra, cada pasillo, encierra una narrativa por descubrir y una chispa de misterio que nos incita a seguir explorando. ¿Podrán nuestros conocimientos actuales desvelar todos los secretos que se ocultan en las profundidades de Derinkuyu? ¿Es posible que en esos pasillos se hayan gestado tradiciones y conocimientos perdidos que aún puedan cambiar nuestra visión del mundo? Quizás algún día lo descubramos.
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