Recorremos Irán de la mano de Fran Cea

Una de mis citas favoritas es esa que reza “via­jar es fatal para los pre­juicios, la intol­er­an­cia y la estrechez de miras”. Bien val­dría esa filosofía para país­es como Irán, Cuba o Myan­mar, algunos de los que el todopoderoso Esta­dos Unidos incluyó den­tro de ese grupo maldito lla­ma­do “el eje del mal”, con­sid­erán­do­los un peli­gro para el resto de la Humanidad, mien­tras se les olvi­da men­cionar que USA está detrás de la may­oría de los con­flic­tos béli­cos del mun­do, sien­do respon­s­able de la muerte de miles de civiles inocentes. Pero la real­i­dad poco tiene que ver con la mala fama que estos país­es arras­tran: en nue­stro caso, nue­stros dos via­jes a Cuba nos han deja­do un inmejorable sabor de boca, con una población abier­ta y hos­pi­ta­lar­ia que está har­ta de car­gar con estig­mas inmere­ci­dos.

En el caso de Irán, teníamos muchas ganas de ofre­ceros un artícu­lo que descri­biera fiel­mente lo que es el día a día de la antigua Per­sia, país del que muchos via­jeros regre­san impacta­dos por la ama­bil­i­dad de sus gentes. Por dicho moti­vo, quisi­mos pon­er­nos en con­tac­to con Fran Cea, uno de los mejores fotó­grafos de este país, quien hace sólo unos meses se iba a recor­rer Irán por libre y en soli­tario. Quien mejor que él para ayu­dar a destru­ir esos mitos injus­tos aso­ci­a­dos a uno de los país­es que puede enorgul­le­cerse de con­ser­var uno de los pat­ri­mo­nios históri­cos y cul­tur­ales más impor­tantes del mun­do.

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Antes de meter­nos con el via­je a Irán, del que hablare­mos largo y ten­di­do, me gus­taría comen­zar hablan­do de que pese a que el nom­bre de Fran Cea es cono­ci­do prin­ci­pal­mente por la fotografía de concier­tos, tienes otra fac­eta para mi gus­to igual de impor­tante (si no más) que es la fotografía de via­jes. Quisiera saber cómo has vivi­do tu propia evolu­ción como fotó­grafo en este cam­po a lo largo de los años y qué le pides a una bue­na fotografía de via­jes, cuál es el secre­to para destacar en un mun­do en el que todos los días se suben mil­lones de fotos a Insta­gram.

Hola Mari­bel, en primer lugar muchas gra­cias por con­tar con­mi­go para esta char­la sobre Irán y feli­ci­dades por tu blog y todos los relatos via­jeros que has hecho durante los años y que nos han ayu­da­do a tan­tos.

Hay gente que vive para via­jar, quien via­ja para vivir y quien sim­ple­mente via­jamos como una necesi­dad vital, como puede ser  res­pi­rar. Vis­i­tar y vivir dis­tin­tos país­es me crea la necesi­dad de apre­hen­der un peda­zo de él, lle­varme con­mi­go algo que no solo me acom­pañe sino que tam­bién me ayude a revivir las sen­sa­ciones y expe­ri­en­cias que he vivi­do allí. Para mí eso te lle­va direc­ta­mente a la fotografía. A, como figu­ra en la fir­ma de mis instan­táneas, con­ge­lar un momen­to con­cre­to. Obvi­a­mente cuan­do te metes de una man­era más inten­sa en la fotografía vas mejo­ran­do equipo y mejo­ran­do como fotó­grafo, y sobre todo cam­bia la man­era en como afrontas los encuadres, la “for­ma de mirar” lo que te rodea, y eso no es tan­to con­se­cuen­cia de la expe­ri­en­cia como fotó­grafo sino de la for­ma de mirar como via­jero. Por eso, y con­te­s­tando tu pre­gun­ta, lo que bus­co a una fotografía de via­jes es que me trans­porte a ese lugar  y que me muestre algo más, que enseñe mi man­era de ver el lugar que está retrata­do. Soy muy paisajista en mis fotos y muy poco retratista, es una cuestión de pudor, no sue­lo hac­er fotos a la gente porque lo que me gus­ta es hablar con ella, inten­tar romper esa bar­rera que se establece entre el “extran­jero” y el local. Las pocas fotos que hago a gente, da igual el con­ti­nente, sue­len lle­gar tras una char­la tran­quila y, en el caso de Iran, un té caliente y dulce. La man­era de “destacar” como tu men­cionas en la pre­gun­ta, es ser per­son­al, ser tú y no mirar como uno más.

De todos los lugares del mun­do qué has cono­ci­do ¿qué país te ha pare­ci­do más fotogéni­co? Y no me refiero sólo a niv­el mon­u­men­tos sino a niv­el per­sonas, que muchas veces trans­miten más que las grandes obras arqui­tec­tóni­cas.

Ufff, es difí­cil. He dis­fru­ta­do hacien­do fotos en todos los lugares que he vis­i­ta­do. Así de primeras me viene a la cabeza la espec­tac­u­lar­i­dad paisajís­ti­ca de Islandia. Recuer­do hace años con­ducir por una de sus car­reteras soli­tarias y parar el vehícu­lo para ten­er en un solo encuadre el mar, un cam­po de lava seca, un peda­zo de tun­dra, la car­retera y al otro lado una lengua glaciar…todo eso cabía en una sola foto. Luego no puedo dejar de men­cionar África, mi gran obsesión via­jera, los col­ores allí saltan a los ojos, todo es exager­a­do y la gente es cristali­na, sin doble­ces. Con todas las difer­en­cias exis­tentes me ha pasa­do algo pare­ci­do en Irán. Hay muchos país­es den­tro de él y muchos paisajes difer­entes. Del desier­to de Lut al sur a las mon­tañas nevadas del norte. Son muchos via­jes den­tro de un solo via­je.

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Entramos ya en el via­je a Irán. ¿Des­de cuán­do te rond­a­ba la idea de via­jar allí y cuáles eran tus prin­ci­pales moti­va­ciones para hac­er­lo?

Conocí en África a una chi­ca de Mal­lor­ca muy via­jera con la que man­tuve relación por inter­net un tiem­po. Ella se trasladó a vivir a Qatar y des­de allí vis­itó hace unos cin­co años Irán. Lo que me con­tó me apab­ul­ló. Me habla­ba de un país tran­qui­lo, cul­to y seguro lleno de gente mar­avil­losa y un lega­do cul­tur­al que va mucho más allá de Per­sépo­lis, prob­a­ble­mente el lugar que todos men­cionaríamos de primeras si nos hablan de Irán. El via­je ya esta­ba en mi cabeza y el año pasa­do empecé a empa­parme de lec­tura de blogs y diar­ios de via­jeros, que es la man­era en la que preparo mis via­jes. Pero no esta­ba sufi­cien­te­mente lis­to para hac­er el via­je y lo pos­puse para este, además era un via­je que siem­pre lo planteé para hac­er solo y con un itin­er­ario que pudiera mod­i­ficar sobre la mar­cha. Algo que era nece­sario porque la infor­ma­ción, aunque recopilé mucha, podía no ser exac­ta de todo.

Irán y solo. Una opción que a muchos via­jeros les echaría para atrás, más vista la mala fama (injus­ta) que pre­cede al país. ¿Temías antes de ir que en algún momen­to algo se pudiera torcer o, por el con­trario, te suponía un may­or reto por no ser un des­ti­no llamé­mosle de “los habit­uales”?

Esta­ba com­ple­ta­mente tran­qui­lo al respec­to de la seguri­dad. Si lees a 100 per­sonas sobre el país y abso­lu­ta­mente todo el mun­do desta­ca lo fácil y seguro que es, no con­sidero que haya mucho que temer. Hay que ten­er en cuen­ta un par de con­sid­era­ciones. Aunque es un país musul­mán es de may­oría chi­ita (igual que Azer­bayán, Irak, Barein o algu­nas zonas del Líbano), algo que como pude com­pro­bar supone una difer­en­cia muy clara en com­por­tamien­to con los país­es suni­tas. Es cier­to que aho­ra viv­en bajo una repúbli­ca islámi­ca y la sharia está vigente, pero tam­bién es cier­to que vienen de una época, la del sha, en que Irán era el país más “ade­lan­ta­do” en cuan­to a igual­dad y dere­chos de la zona. Ese poso está pre­sente a día de hoy en sus gentes. Todo el mun­do respe­ta las nor­mas islámi­cas pero se hace de una man­era muy rela­ja­da. Inclu­so las paradas para el rezo la real­izan en su tiem­po libre, sin que acabe afectan­do a su tra­ba­jo o su vida nor­mal. Además la aper­tu­ra al tur­is­mo de los últi­mos años, algo que con la posi­bil­i­dad de obten­er una Visa On Arrival para la may­oría de país­es está prop­i­cian­do que más gente les vis­ite, y eso oca­siona que, poco a poco, la sociedad sea per­me­able a gus­tos y acti­tudes más occi­den­tales. No sé si eso será a la larga ben­efi­cioso o con ello se fil­trarán tam­bién cier­tas acti­tudes no tan bue­nas, que nosotros en los país­es occi­den­tales ten­emos, pero eso es una de las con­se­cuen­cias neg­a­ti­vas que tiene el tur­is­mo.

De todas man­eras ‚sue­lo val­o­rar mucho cuan­do preparo mis via­jes que no sean lugares donde el tur­is­mo lo haya inva­di­do todo has­ta fagoc­i­tar un país (aunque tam­bién via­jo pun­tual­mente a los lugares más típi­cos), pero poder dis­fru­tar aún de un país tan “puro” era un ali­ciente muy fuerte para ele­gir Irán. Pero que quede muy claro, Irán es un país segurísi­mo donde se puede ir via­jar solo sin ningún temor. Yo he pasea­do con mi cámara col­ga­da por la noche por los calle­jones de Yazd sin ningún temor, y eso es algo que no se me ocur­riría hac­er, por ejem­p­lo, en la Gran Vía de Madrid.

Irán es un país donde no están oper­a­ti­vas las tar­je­tas de crédi­to extran­jeras y es muy com­pli­ca­do reser­var hote­les antes de ater­rizar, lo que en mi opinión difi­cul­ta bas­tante la plan­i­fi­cación. ¿Cómo te lo mon­taste antes de ir para allá y qué con­se­jos darías al que quiera preparar un via­je a Irán por su cuen­ta?

Que no operen las tar­je­tas de crédi­to es una con­se­cuen­cia direc­ta del embar­go al que les tiene someti­do Esta­dos Unidos. Es cier­to que tienes que lle­var todo tu dinero en efec­ti­vo con­ti­go y que además el cam­bio de divisa prop­i­cia que via­jas con autén­ti­cos far­dos de bil­letes en mon­e­da local. Hay algu­na alter­na­ti­va si no lo quieres hac­er y el prin­ci­pal ban­co nacional, el Ban­co Mel­li, ofrece para los tur­is­tas la posi­bil­i­dad de sacarte una tar­je­ta tipo mon­edero (o recar­gable) por una muy pequeña comisión. Yo no lo hice y aunque los primeros días llev­a­ba mi dinero sep­a­ra­do en varias carteras por pru­den­cia al poco tiem­po acabé lle­van­do sola­mente una para la mon­e­da local y otra para los euros. Reser­var los vue­los inter­nos des­de casa si que puede ser difí­cil porque no puedes pagar­los a las com­pañías aéreas con tu tar­je­ta, pero exis­ten agen­cias de via­jes iraníes, con sucur­sales fuera del país, que prác­ti­ca­mente sin comi­siones, te venden los bil­letes y te los man­dan a tu correo y a los que puedes pagar con tu tar­je­ta de man­era segu­ra.

Para los hote­les, como parte de mi via­je coin­cidía con las vaca­ciones de Sem­ana San­ta en Occi­dente decidí lle­var pre reser­vas de hote­les y fue un acier­to porque en algún lugar, si querías dormir en pequeños hote­les de las zonas históri­c­as, sin reser­va era imposi­ble. Con­seguí bas­tantes direc­ciones de mail de hote­les en blogs y diar­ios y los que no bus­can­do a través de google pero siem­pre escri­bi­en­do en per­sa (para eso los tra­duc­tores son una gran ayu­da y lo hacen fácil), hay que ten­er pacien­cia porque tar­dan en respon­der, pero cuan­do con­fir­mas la reser­var, algo que se hace sin ten­er que pagar nada por ade­lan­ta­do, puedes estar seguro que te estarán esperan­do allí al pre­cio pacta­do, bas­tará con hac­er una lla­ma­da de telé­fono un par de días antes cuan­do ya estés allí (si no quieres hac­er­lo tú cualquiera en la calle lla­mará en tu nom­bre con su telé­fono y lo hará encan­ta­do). Mi prob­le­ma fun­da­men­tal fue encon­trar alo­jamien­to antic­i­pa­do en Mash­had, la ciu­dad san­ta de los Chi­itas y donde acu­d­en más de 30 mil­lones de pere­gri­nos al año. Allí los hote­les no nece­si­tan del tur­is­mo extran­jero y des­cuidan un poco más lo de las reser­vas a tur­is­tas occi­den­tales. Sin embar­go a través de una web de reser­vas iraní (pin­tapin) con­seguí alquilar por un muy buen pre­cio un aparta­men­to jun­to a la entra­da prin­ci­pal del mau­soleo, no había nadie más cer­ca de él que yo.

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Plan­i­fi­cación de la ruta. Tema peliagu­do vien­do que tam­poco abun­da la infor­ma­ción. ¿Cómo te inspi­raste para hacerla?¿Conocías ya alguien que hubiera vis­i­ta­do Irán y pudiera acon­se­jarte? ¿Resultó muy com­pli­ca­do ten­er que ir plane­an­do cosas allí mis­mo sobre la mar­cha?

Diar­ios y blogs, como te he con­ta­do, y algu­na que otra guía, aunque la ver­dad es que todas están muy des­fasadas en cuan­to a pre­cios y ser­vi­cios. Tenía 18 días para estar allí y dis­eñé una ruta muy clási­ca, bus­ca­ba paisajes y enclaves cul­tur­ales y reli­giosos bási­cos. Sin atro­pel­larme con los días pero sin perder tiem­po. La ruta bási­ca era Teheran — Mash­h­had, Ker­man, Yazd, Shi­raz, Isfa­han, Kashan, Qom, Teheran (con múlti­ples paradas y vis­i­tas inter­me­dias).

El trans­porte inter­no en Irán es envidi­a­ble. Hay vue­los inter­nos que comu­ni­can todas sus ciu­dades de man­era bara­ta y sen­cil­la (Irán tiene una super­fi­cie cin­co veces may­or que España), y su red de trans­porte por car­retera es increíble. Auto­cares dónde vas com­ple­ta­mente recli­na­do dur­mien­do, te dan de cenar y agua. Se mueven por autopis­tas de 2 y 3 car­riles y donde un recor­ri­do de 9 horas puede costarte en torno a 7 euros. Moverte por el país es muy sen­cil­lo y favorece que puedas vis­i­tar más ciu­dades y aprovechar el tiem­po. Hice algunos cam­bios sobre la mar­cha, algu­na ciu­dad que alargue (Ishafan) y algu­na donde redu­je algu­na jor­na­da porque una vez allí encon­tré la man­era de opti­mizar los via­jes y el tiem­po de vis­i­tas (por ejem­p­lo vis­i­tar Per­sépo­lis en el camino entre Yazd y Shi­raz en vez de lle­gar a esta ciu­dad y luego desan­dar camino). Alargar una noche más en un hotel o anu­lar una en otro es algo que hacen con nor­mal­i­dad y sin ningún coste extra. Todo es sen­cil­lo y lógi­co. Con una son­risa y edu­cación puedes lograr lo que quieras allí. Obvi­a­mente tuve que dejar de lado lugares que me hubiera gus­ta­do vis­i­tar como Tabriz y toda la zona del Kur­dis­tán, pero hay que dejar siem­pre algo para un futuro via­je.

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Lle­gas a Teherán y tienes la primera toma de con­tac­to con el país. ¿Cómo fueron esas primeras impre­siones? ¿Qué fue lo que más te gustó de la cap­i­tal y lo que menos, com­parán­dola con ciu­dades más pequeñas?

Teheran no es una ciu­dad tan atrac­ti­va como el resto del país, una gran urbe con mil­lones de habi­tantes y un niv­el de polu­ción inmen­so además de un trá­fi­co caóti­co. Mi obje­ti­vo era salir de allí ráp­i­da­mente y dejar casi dos días al final de mi via­je para vis­i­tar­la. Así que lo primero era cam­biar de aerop­uer­to, el inter­na­cional, Iman Kohmei­ni Air­port, está una dis­tan­cia de una hora (si no hay atas­cos) de la ciu­dad y por lo tan­to del aerop­uer­to domés­ti­co (Mehrabad) meti­do den­tro de la ciu­dad. Aunque hay obras para la conex­ión por metro con el cen­tro de la ciu­dad (por cier­to el metro de Teheran es mod­er­no, rápi­do y bueno) aun no hay otra sal­i­da que tomar un taxi a un pre­cio real­mente caro (cer­ca de 20 euros regatea­d­os). Yo ten­go una manía casi fer­oz con­tra los taxis, no me gus­tan nada, sobre todo la pelea que lle­va tomar un taxi en deter­mi­na­dos país­es a niv­el de pre­cio, por lo que decidí com­pro­bar la famosa ama­bil­i­dad de los per­sas. Cam­bié de plan­ta, me dirigí a la puer­ta de lle­gadas y al primer iraní que llegó a traer a un famil­iar en su coche al aerop­uer­to le pre­gun­té, por señas ya que poca gente habla inglés, si me acer­ca­ba a la para­da de metro más cer­cana. Me dejó en la puer­ta del aerop­uer­to domés­ti­co tras darme una vuelta por los sitios más señal­a­dos del cen­tro de Teheran y se negó a cobrarme. Primera impre­sión inmejorable.

La cap­i­tal, como pude com­pro­bar más ade­lante, gira en torno a la activi­dad de su kilo­métri­co bazar, no es el más boni­to del país pero es real­mente apa­sio­n­ante por la can­ti­dad de gente, mer­cancías y activi­dad que reg­is­tra a lo largo del día. Además el Pala­cio de Golestán, antigua res­i­den­cia real de la dinastía Qajar, aunque de entra­da cara para los tur­is­tas es un espa­cio mar­avil­loso para con­tem­plar el lujo y desar­rol­lo de su civ­i­lización hace sig­los. Sin embar­go, y como te he dicho, lo mejor de irán esta fuera de su cap­i­tal. yo no le dedi­caría más de dos días a la mis­ma. Además decir que para los trans­portes a/hacia el aerop­uer­to de KIA es muy recomend­able el uso de UBER, fun­ciona per­fec­ta­mente, es bara­to y muy rápi­do.

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Des­de Teherán te vas a la segun­da ciu­dad más impor­tante del país, Masshad. Buen momen­to para pre­gun­tarte acer­ca de a nive­les prác­ti­cos, cómo es moverse por Irán por libre.

Masshad para mí era uno de los obje­tivos fun­da­men­tales de este via­je. Es una ciu­dad situ­a­da lejos, en el Noreste del país y su prin­ci­pal baza es mau­soleo del Imán Reza, el lugar más sagra­do de todos los musul­manes chi­itas (el equiv­a­lente a La Meca para los Sunís), y el acce­so a la mis­ma está pro­hibi­da para todo aquel no musul­mán, y más para los occi­den­tales. Me desplacé has­ta allí en un vue­lo rápi­do y económi­co des­de Teheran, lo mis­mo hice para cruzar el país des­de Mash­had has­ta Ker­man, en el sur del país, y todos los vue­los que tomé fueron pun­tuales y cómo­d­os.

Masshad suponía el ries­go de via­jar para quedarme a las puer­tas del mau­soleo, pero quería inten­tar­lo. El mau­soleo está abier­to 24 horas todos los días del año y siem­pre hay miles de per­sonas en su inte­ri­or (sus dimen­siones son mas­todón­ti­cas). Dejé la cámara en mi aparta­men­to, me vestí de rig­uroso negro y me dejé bar­ba los días ante­ri­ores para inten­tar pasar más desapercibido. Decidí inten­tar entrar de madru­ga­da y pasadas las 12 de la noche me acerqué a la puer­ta. Pasé los reg­istros y aunque en el con­trol se per­cataron de que no era iraní no me pusieron prob­le­mas para entrar. Sobre esto es muy impor­tante señalar que siem­pre hay que mostrar la máx­i­ma edu­cación y respeto. Una vez den­tro perdí la noción del tiem­po. Estuve cer­ca de cua­tro horas deam­bu­lan­do por sus explanadas recu­bier­tas de már­mol, las salas de espe­jo en todas sus pare­des, las madrazas y salas de oración sin que nadie se dirigiera a mí. Inclu­so llegué a la sala de la tum­ba del imán, el lugar más sagra­do de los chi­itas donde las imá­genes de hom­bres llo­ran­do mien­tras rezan, besan las pare­des, sue­los y se gol­pean por lle­gar a tocar las pare­des de la tum­ba del imán te ponen los vel­los de pun­ta. Una de las expe­ri­en­cias más sal­va­jes que he vivi­do, era imposi­ble no emo­cionarse, la fuerza y energía que se viv­en allí son inde­scriptibles. Repetí la expe­ri­en­cia en los otros dos lugares más sagra­dos del país, los Mau­soleos del Shaé Cher­agh en Shi­raz (donde a pesar de que los extran­jeros pueden entrar con un guía ofi­cial al expli­car­le que había esta­do en la tum­ba en Masshad mi guía me dejó libre para vis­i­tar­lo en soli­tario y lle­gar a tocar la tum­ba como uno más) y en Qom, la ciu­dad san­ta cuna de Home­i­ni donde tam­bién llegué has­ta la tum­ba sagra­da de Hazrat‑e Masumeh, la her­mana del imán. Las expe­ri­en­cias tam­bién fueron increíbles (siem­pre sin cámaras, vesti­do con respeto y con un Corán que me regaló un cléri­go en una mezqui­ta en mi mano) pero nada com­pa­ra­ble a lo vivi­do en Masshad, una de las cin­co expe­ri­en­cias más impre­sio­n­antes de mi vida.

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Sobre los trans­portes hay que decir que todas las ciu­dades tienen múlti­ples agen­cias de via­je repar­tidas por ellas. Es posi­ble com­prar en cualquier momen­to tan­to bil­letes de avión a muy buen pre­cio (trayec­tos de hora y media, dos horas en torno a 50–60 euros) como de auto­bús, que ya he expli­ca­do son muy lujosos y cómo­d­os y a pre­cios que rara vez pasan los 5 euros. Además las fre­cuen­cias son muy bue­nas, hay no menos de 10 auto­cares diar­ios comu­ni­can­do las prin­ci­pales ciu­dades del país.

Una bue­na parte de los 18 días de via­je los pasaste en Isfa­han, de hecho es el lugar al que más tiem­po ded­i­cas­te. ¿Cómo fue la expe­ri­en­cia?

En la antigüedad a Isfa­han se la llam­a­ba “la mitad del mun­do” y eso es porque se decía que quien via­ja­ba a Isfa­han podía ver en un solo lugar la mitad de los lugares más bel­los que exis­ten. Es la gran per­la de ori­ente medio, no hay nada com­pa­ra­ble. Solo pasear por la plaza del Imán Naqsh‑e Jahan, la segun­da más grande del plan­e­ta tras Tiana­men, y con­tem­plar su bazar, las mezquitas del Shah y la de Sheikh Loftol­lah o el Pala­cio de Ali Qapu te puede lle­var un par de días com­ple­tos. Pero es que si sales de la plaza no aca­ban las sor­pre­sas, del Pala­cio de Chehel Stoon a la Mezqui­ta de Masjed‑e Jameh, una autén­ti­ca mar­avil­la rodea­da de otro bazar mucho más “pop­u­lar”. Pasear cer­ca de río al atarde­cer, como un iraní más, del de Si-o-Seh Pol al de Kha­juy, comien­do un dulce o unos fru­tos sec­os o pasar un día des­cubrien­do el bar­rio arme­nio de Jol­fa con su impre­sio­n­ante cat­e­dral de Vank, es capaz de enam­orar a cualquiera. Una de las grandes ciu­dades del mun­do.

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Uno de los lugares más fasci­nantes del via­je fueron los kaluts del desier­to. ¿Qué recuer­dos te dejaron?

Tuve una expe­ri­en­cia increíble en el sur del país. Con­tac­té con un chaval, Saj­jad, que tiene una pági­na en face­book, see you in Ker­man. Me alo­jé en su casa, vive con su novia (algo inusu­al en el país) y con su coche nos movi­mos por la región. Saj­jad es encan­ta­dor y aprovechamos los días al 100%. No solo pase­an­do por la ciu­dad y vis­i­tan­do el Bazar Vak­il o Jabalieh Dome, sino que pudi­mos desplazarnos has­ta Bam, la may­or ciu­dad de adobe del mun­do que quedó prác­ti­ca­mente destru­i­da en 2003 y aho­ra la están restau­ran­do fiel­mente al orig­i­nal. Tam­bién fuimos has­ta Rayen, Mahan o a ver los jar­dines de Bagh‑e Shahzde (tam­bién pat­ri­mo­nio de la humanidad) y pasar unas horas has­ta el atarde­cer en los Kaluts del desier­to (donde si quieres quedarte a pasar la noche tiene todo lo nece­sario para acam­par). El paisaje qui­ta el hipo. Mon­tañas de has­ta 5000 mts y for­ma­ciones de are­na des­gas­tadas por el aire del desier­to. Un autén­ti­co paisaje lunar. Pero además poder con­vivir con gente joven iraní y cono­cer de primera mano cómo viv­en, coci­nar con ellos y char­lar de la real­i­dad de la gente de la calle en el país fue algo extra­or­di­nario.

En cuan­to al resto de la ruta, me gus­taría que nos hicieras un resumen de lo que más te impactó en cada uno de los lugares que estu­viste.

Aparte de lo que te he con­ta­do has­ta aho­ra hay mucho más y sobre todo grandes con­trastes. Por supuesto vis­i­tar los restos de Per­sépo­lis es algo que hay que hac­er una vez en la vida y de paso acer­carse a Naqsh‑e Ros­tam, ape­nas a 3 kilómet­ros, una ciu­dad que recuer­da a Petra en Jor­da­nia, o a las ruinas de Pasar­gade y ver la tum­ba de Ciro el Grande. Shi­raz además de su mau­soleo cuen­ta con un fan­tás­ti­co Bazar, Haman y Mezqui­ta y la Mezqui­ta de Mas­jed E Nasir Ol-Molk con sus fan­tás­ti­cas vidri­eras que son un espec­tácu­lo al amanecer por los jue­gos de luces que cre­an, además del Pala­cio de Naren­jes­tan o la Tum­ba del Poeta Hafez donde los locales acu­d­en por la tarde a recitar sus poe­mas. Yazd es una ciu­dad del desier­to que te trasla­da en el tiem­po. Su cas­co históri­co reple­to de mezquitas y madrazas se han con­ver­tido en parte en pequeños hos­tels y teterías. Des­de sus ter­razas se pueden admi­rar las cúpu­las de las mezquitas y los múlti­ples Bagdirs (tor­res de vien­to que con­vertían el aire del desier­to en fres­cor para las casas). Su mezqui­ta del Viernes es una de las estam­pas más clási­cas del país jun­to con el com­ple­jo de Amir Chakhmaq, y además se pueden vis­i­tar var­ios restos de la mile­nar­ia religión zooas­tra (tan­to en las afueras de la ciu­dad como en Chak Chak o Mey­bod) y sus lugares de enter­ramien­to. Dis­fru­tar de Mey­mand (la pequeña Capado­cia) y los múlti­ples car­a­vanasars que hay des­perdi­ga­dos por las ciu­dades. Tam­bién vis­ité Kashan con sus casa pala­cio de las famil­ias ric­as de com­er­ciantes de los sig­los XVIII y XIX recon­ver­tidas aho­ra en museos y sobre todo el que para mí, jun­to al de Shi­raz, es el bazar más impre­sio­n­ante del país. No sé, fueron muchos más sitios los que me dejo en el tin­tero.

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Es inevitable hablar del tema social: pre­cisa­mente como mujer lo úni­co que me ha fre­na­do de via­jar a Irán es ten­er que ir siem­pre con el yihab puesto y los bra­zos y las pier­nas tapa­dos. Sin embar­go, después de haber esta­do allí ¿es un país al que recomen­darías via­jar a una mujer?

Sin duda. Es cier­to que tan­to mujeres como hom­bres tienen que cumplir con los pre­cep­tos de ves­ti­men­ta de la sharia. Para las mujeres es oblig­a­to­rio lle­var pañue­lo (lo que no quiere decir taparse todo el pelo sino que lo puedes lle­var engan­cha­do en la parte de atrás de la cabeza) y cubrirse pier­nas, bra­zos has­ta el codo y las caderas con una blusa larga. Sin embar­go, todo se hace de una man­era muy rela­ja­da y las mujeres iraníes son muy coque­tas y ele­gantes. Maquil­ladas y gua­pas. Creo que este es uno de los aspec­tos que irán cam­bian­do poco a poco con el tur­is­mo. En las reuniones en las casas las mujeres no lle­van velo y vis­ten ele­gantes tra­jes y fal­das cor­tas. De hecho es curioso ver múlti­ples tien­das de moda “occi­den­tal” y lencería. Son muy coque­tas. Para los tur­is­tas es muy seguro. Hay que seguir las pre­cau­ciones bási­cas que ten­dríamos en cualquier ciu­dad euro­pea y si me apuras te diría que menos aún.

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¿Cómo son los iraníes y qué con­cep­to tienen de la mala per­cep­ción que ha hecho Esta­dos Unidos ten­er de ellos? ¿Se toman con humor su “mala fama”? Porque, por otro lado y tras haber habla­do con var­ios via­jeros que han ido a Irán, me los describen como unas de las per­sonas más hos­pi­ta­lar­ias del mun­do.

Es el ras­go fun­da­men­tal del via­je y lo que te vas a traer de allí. Tus expe­ri­en­cias con la gente del país. Primero son increíble­mente cul­tos y edu­ca­dos y ensegui­da inten­tan estable­cer una comu­ni­cación con­ti­go. Quieren saber qué opinas de su  país y porque has elegi­do vis­i­tar­les. Se pre­ocu­pan en mostrar una ima­gen nor­mal­iza­da de como son y viv­en y te agrade­cen que hayas deci­di­do ir a Irán. No es extraño cam­i­nar por la calle y que alguien se te acerque y te diga “Wel­come to Iran, Thanks for com­ing”, eso no me ha pasa­do en ningún lugar del mun­do. Es cier­to que son ret­i­centes a tratar los temas más espinosos de su políti­ca (algo lógi­co) pero una vez que toman con­fi­an­za te con­tarán lo que quieras pre­gun­tar­les. Hay que ten­er en cuen­ta que a niv­el de pren­sa, inter­net etc viv­en muy ale­ja­dos del mun­do nor­mal pero se esfuerzan por enter­arse que pasa fuera de sus fron­teras.

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Hable­mos un poco de la gas­tronomía iraní: ¿qué tal fue com­er allí?

Bueno, aquí ya las cosa cam­bia. Lo sien­to pero si excep­tu­amos los dul­ces la gas­tronomía no es tan desta­ca­da. Su dieta bási­ca la con­for­man las ver­duras y la carne de cordero o tern­era (los kebabs no son como los enten­demos aquí sino que se sir­ven en pla­to y con diver­sas for­mas de corte y de coci­narse), pero en gen­er­al me pare­ció bas­tante lim­i­ta­da. Tam­bién pizzerías y ham­bur­gue­serías donde han adap­ta­do a sus gus­tos la comi­da y que gozan de mucho éxi­to entre la gente joven y las famil­ias. De todo lo que probé me que­do con el Dizi, una especie de coci­do de gar­ban­zos que se sirve en cazuela de bar­ro y a la que se drena el cal­do para com­er­la con pan (en el pan sí que son unos mae­stros) y luego machacar carne y gar­ban­zos con un mortero has­ta hac­er una pas­ta). Tam­bién el Khore­sht Badem­jan o esto­fa­do de beren­je­na con tomate y arroz está muy bueno.

A niv­el económi­co ¿te ha pare­ci­do un país bara­to? ¿Qué recomen­da­ciones darías para via­jar por el país sin gas­tarte demasi­a­do?

Para un tur­ista occi­den­tal es un país bara­to si lo haces de man­era inde­pen­di­ente. Es curioso coin­cidir con gru­pos orga­ni­za­dos de tur­is­tas ale­manes, france­ses e inclu­so españoles que están pagan­do has­ta 10 veces más de lo cues­tan real­mente las cosas. Una habitación doble con baño pri­va­do (equiv­a­lente a un 2–3 estrel­las español) está entre los 20 y 25 dólares. Una comi­da en un restau­rante local “ele­gante” se puede ir a 8–9 euros y com­er en un restau­rante local no pasará de 3–4 euros, el trans­porte ya te he comen­ta­do que es muy bara­to. Tu dinero se irá en entradas. Ahí el gob­ier­no ha puesto una tar­i­fa plana de 4–5 euros para cada lugar en el que entres, de una pequeña mezqui­ta museo a Per­sépo­lis y hay muchos sitios que vis­i­tar. Sin duda es la par­ti­da más grande del pre­supuesto.

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18 días dan para mucho pero aún así ¿qué se te quedó pen­di­ente? ¿Tienes la inten­ción de regre­sar en un futuro?

Me gus­taría regre­sar con más cal­ma y vis­i­tar algu­na de las zonas que no pude ver. Bajar más al sur hacia el desier­to o a las mon­tañas del kur­dis­tan en el norte. Com­bi­na­rlo con algún país cer­cano (hay gente que aprovecha para pasar a Afgan­istán o a Iraq) y por supuesto volver a Isfa­han que me dejó com­ple­ta­mente enam­ora­do por su belleza y la tran­quil­i­dad que se res­pi­ra.

Hacien­do bal­ance tras el via­je ¿cuáles son las sen­sa­ciones que pre­dom­i­nan al volver a España? ¿Qué recomen­da­ciones darías para elim­i­nar pre­juicios a los via­jeros que aún no se creen que sea un país mar­avil­loso?

Prin­ci­pal­mente que las cosas no son como te las cuen­tan o pre­tenden hac­erte creer y que siem­pre es mejor ver­lo por ti mis­mo y luego hac­er tu juicio de val­or. Es cier­to que todos los país­es tienen políti­cas y reli­giones que les mar­can, pero quien les habi­tan son gente nor­mal y ese es el fac­tor que a todos nos iguala. Como te he men­ciona­do antes la edu­cación y cul­tura de los per­sas (no les gus­ta que les lla­men iraníes) es algo que te lla­ma aún más la aten­ción cuan­do regre­sas a España y ves la difer­en­cia de val­ores que ten­emos. Hay que via­jar con la mente abier­ta, sea a Irán o a cualquier parte del mun­do. Via­jar es com­pro­bar las cosas que nos unen y no las difer­en­cias que nos mar­can. Con esa men­tal­i­dad dis­fru­tarás más del via­je y sobre todo volverás más per­mi­si­vo y abier­to de mente. Vivi­mos tiem­pos de fanatismos cul­tur­ales, reli­giosos, ter­ri­to­ri­ales y con un exce­so de “nacional­i­dad” en el ambi­ente. Eso se cura via­jan­do y se enfer­ma quedán­dose en el sofá de casa y encen­di­en­do la TV. La decisión depende de cada uno de nosotros.

Podéis admi­rar todo el espec­tac­u­lar tra­ba­jo fotográ­fi­co de Fran Cea en su pági­na:

Fran Cea Pho­tog­ra­phy


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2 Comments

  1. Una entre­vista fan­tás­ti­ca, feli­ci­dades. Que ganas de volver a Irán otra vez.

  2. El méri­to es de Fran. Ten­emos muchas ganas a Irán!

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