Camino de Santiago: un Juego de la Oca a tamaño real

Hace unos meses leí un libro intere­san­tísi­mo, “El Juego de la Oca” de Fran J.Marber, en el que con la excusa de una serie de asesinatos rit­uales a lo largo del Camino de San­ti­a­go, se ahon­da en las ver­daderas raíces paganas de dicha ruta (aho­ra reli­giosa) y sus conex­iones con el juego de la oca, que aunque sea con­sid­er­a­do uno de los favoritos de los niños (¿quién no ha pasa­do tardes enteras en su infan­cia can­tur­re­an­do lo de “de puente a puente y tiro porque me lle­va la cor­ri­ente”?), en real­i­dad esconde un mon­tón de secre­tos y sim­bolis­mos total­mente reales, un mapa del Camino que creó hace sig­los la Orden Tem­plar­ia y que ha lle­ga­do has­ta nue­stros días recon­ver­tido en un aparente­mente inocente pasatiem­po infan­til.

Antes de que se extendiera por España el cris­tian­is­mo, el norte de nue­stro país, quizás debido a sus fríos invier­nos y sus aldeas escon­di­das entre mon­tañas y bosques, era cuna de leyen­das, mitologías y, sobre todo, cul­tos paganos lle­va­dos a cabo por las tribus que vivían aquí, las ante­ceso­ras de los celtas. Sólo en Gali­cia existían más de 50 tribus difer­entes. Adora­ban a difer­entes seres mitológi­cos, dios­es como el del Sol, el de los Muer­tos o las Diosas del Agua, muy ven­er­adas en una tier­ra en la que la llu­via es una parte más del paisaje. Pero tam­bién con­ta­ban con ani­males sagra­dos, cuyo cul­to, curiosa­mente, com­partían con otras civ­i­liza­ciones como la egip­cia, y uno de ellos era la oca, con­sid­er­a­da el ave que les lle­varía de camino al paraí­so y con cuyas plumas fab­ri­ca­ban amule­tos en con­tra de los espíri­tus malig­nos. De este modo, crearon dos rutas lla­madas el Camino de las Ocas o Camino de las Estrel­las, medi­ante el que bus­ca­ban recor­rién­do­lo un reeen­cuen­tro con­si­go mismos,una especie de limpieza espir­i­tu­al ayu­da­dos por la nat­u­raleza más vír­gen. El Camino de las Estrel­las se real­iz­a­ba de noche,ya que eran las con­stela­ciones las que guia­ban a los pere­gri­nos; el Camino de las Ocas se hacía a la luz del día,cuando los cam­i­nantes seguían a las ocas que en el cielo vola­ban en sus via­jes migra­to­rios.

Cuan­do los Tem­plar­ios lle­garon a estas tier­ras, se encon­traron, por lo tan­to y nun­ca mejor dicho, la mitad del camino hecho. Como tan­tas veces en el pasa­do había hecho el cris­tian­is­mo, adap­tan­do fig­uras y dios­es paganos a sus creen­cias propias (la may­oría de nues­tras fes­tivi­dades reli­giosas actuales provienen de antiguas cel­e­bra­ciones paganas), recon­virtieron el Camino de las Ocas en el Camino de San­ti­a­go, dán­doles a los pere­gri­nos una ruta que ya goz­a­ba de una respetable antigüedad pero con la excusa de vis­i­tar la tum­ba de uno de los may­ores rep­re­sen­tantes de la cris­tian­dad, el após­tol San­ti­a­go. No se podían imag­i­nar los Tem­plar­ios que, var­ios sig­los más tarde, esa ruta se habría con­ver­tido en uno de los nego­cios más fruc­tífer­os del tur­is­mo español: el Gob­ier­no va a inver­tir en el Camino de San­ti­a­go más de 56 mil­lones de euros. El dinero que, a cam­bio, obtiene la Igle­sia de la can­ti­dad de pere­gri­nos que hacen el camino (más de dos mil­lones y medio al año) se tra­duce en cifras astronómi­cas.

Pero regre­san­do al tema que nos ocu­pa, que no es otro que des­gra­nar el gigan­tesco Juego de la Oca que se despl­ie­ga a lo largo del Camino de San­ti­a­go, los Templarios,que como buenos cris­tianos que eran se ded­i­ca­ban a pro­te­ger a los cam­i­nantes de ban­di­dos y ladrones, crearon este mapa, basa­do en otros jue­gos de la oca más antigu­os (el primer Juego de la Oca se encon­tró en un pala­cio de Cre­ta), a escala real para man­ten­er vivo el espíritu del camino orig­i­nal, pla­ga­do de sím­bo­los esotéri­cos (muchos de ellos, patas de oca). Además, hay que reseñar que, gra­cias a la influ­en­cia france­sa, en nue­stro país veci­no las ocas eran rela­cionadas con los nobles y eso es lo que eran los Tem­plar­ios, nobleza fran­ca. Sus propias leyes, que pro­hibían a los miem­bros del Tem­ple los jue­gos de dados y el aje­drez, les obligaron a idear este “inocente mapa” pla­ga­do de sim­bología ocul­ta. Una sim­bología que sigue muy pre­sente: ¿sabías que el sím­bo­lo de la paz, ese que pop­u­larizaron los hip­pies, se inspiró en una pata de oca?

Si ten­emos en cuen­ta que el Juego de la Oca rep­re­sen­ta impeca­ble­mente el Camino (los pere­gri­nos, que serían las fichas, van superan­do difer­entes prue­bas has­ta que lle­gan a su des­ti­no final), casil­las como la de “de puente a puente” pueden encon­trarse en los puentes reales de Puente la Reina y Puente Órbi­go, la del Laber­in­to sería la zona de Las Médu­las ya que los pere­gri­nos sue­len perder­se allí (os recor­damos que en Pon­fer­ra­da existe un impor­tante castil­lo del Tem­ple), la Cár­cel se situ­aría en el Valle de Var­cár­cel y La Posa­da no sería una casil­la sino los pro­pios alber­gues y los hos­pi­tales donde se atendía a los pere­gri­nos.  En La Posa­da, en el juego se te penal­iza per­di­en­do turno; así los pere­gri­nos ten­drían pre­sente que los alber­gues sir­ven sólo para dormir (de ahí su aus­teri­dad) y no ha de perder­se el tiem­po des­cansan­do.

Teng­amos en cuen­ta tam­bién que algu­nas local­i­dades del camino mantienen sus nom­bres orig­i­nales, rela­ciona­dos con estas ocas ( Cas­tro­jer­iz sig­nifi­ca Ciu­dad de Ocas, Man­jarín sig­nifi­ca Hom­bre de Oca y exis­ten en la ruta los Montes de Oca, Vina­sur de Oca, Iruña de Oca, Moz­on­cil­lo de Oca y, por supuesto, el río Oca, por no hablar del pueblo de Gan­so o la Sier­ra de Ánsares). El orí­gen de la adaptación del juego se cree cor­re­sponde al momen­to en que la Orden Tem­plar­ia con­sigu­ió ten­er bajo su gob­ier­no los cin­co reinos por los que pasa­ba el Camino (Gali­cia, Castil­la, León, Navar­ra y Aragón). Los Tem­plar­ios deci­dieron entonces crear esta guía de ida y vuelta para los pere­gri­nos, una ruta donde se adueñarían de fig­uras como la Con­cha o Vieira, que en otras reli­giones había sim­boliza­do la fer­til­i­dad femeni­na, y los Castil­los Tem­plar­ios sim­bolizarían las casil­las de las ocas (“de oca a oca y tiro porque me toca” aunque tam­bién se cree que las ocas serían los pun­tos de par­ti­da y lle­ga­da en el tiem­po que tard­a­ba un cabal­lo en hac­er una jor­na­da del camino, unos 60 kilómet­ros). Todo el tablero gira en torno al 9 y sus múlti­p­los, número sagra­do tem­plario (63 casil­las (6+3=9), 9 naves en la Cat­e­dral de San­ti­a­go, 7 cír­cu­los de 2 ocas (7+2=9)). El 9 y sus cor­re­spon­di­entes múlti­p­los (18, 27, 36, 45, 54 y 63) sig­nifi­ca­ban la per­fec­ción. En cualquier caso, para los Tem­plar­ios el Juego de la Oca era el resumen de la vida mis­ma, las difer­entes vicisi­tudes que el ser humano ha de sortear a lo largo de la vida para alcan­zar el Edén. La casil­la de La Muerte (que en el juego te envía a la casil­la de Sal­i­da) rep­re­sen­taría la obligación de volver atrás en el tiem­po para arrepen­tirnos de nue­stros peca­dos y comen­zar des­de cero. Y una curiosi­dad más: la casil­la de Sal­i­da se rep­re­sen­ta con un mago o hechicero que ini­cia el camino acom­paña­do de sus ocas. Las ocas, una vez más: ese sím­bo­lo de bue­na suerte, guardianas de los hog­a­res que alerta­ban con sus graznidos de la lle­ga­da de intru­sos.

La igle­sia de San­ta María de Eunate es uno de los lugares más mis­te­riosos del Camino de San­ti­a­go. Situ­a­da en el inte­ri­or de Navar­ra, en mitad del cam­po, las vieiras encon­tradas en sus muros demues­tran que pudo ser un hos­pi­tal des­ti­na­do a pere­gri­nos. Su nom­bre, Eunate, proven­dría de Ona Ate (la Bue­na Puer­ta), un paso oblig­a­do al mun­do espir­i­tu­al. Los enter­ramien­tos encon­tra­dos en los alrede­dores evi­den­cian que más que una capil­la, pudiera tratarse de un mon­u­men­to funer­ario, pero aún más curiosas son las escul­turas de machos cabríos con pen­ta­gra­mas, aso­ci­a­dos al dia­blo (recordemos que el Tem­ple fue acu­sa­do pos­te­ri­or­mente de here­jía). No menos extraña es la pres­en­cia de la Plaza de la Oca en ple­na ciu­dad de Logroño, donde los pere­gri­nos pueden recor­rer el tablero andan­do, de una man­era real o las evi­den­cias de que en época celta, ya existía en San­ti­a­go un cemente­rio donde se enterra­ban muchos pere­gri­nos.

El Camino de San­ti­a­go está lleno de sím­bo­los que adrede esculpieron los maestres con­struc­tores para que sus enseñan­zas fuer­an eter­nas. En las igle­sias, con­ven­tos y monas­te­rios es habit­u­al encon­trarse fig­uras de ocas rep­re­sen­tadas en sus muros e inclu­so en la igle­sia del Cru­ci­fi­jo en Puente la Reina, la cruz que sus­ten­ta a Cristo tiene for­ma de pata de oca. En San Juan de Orte­ga (Bur­gos) su capil­la, dos veces al año que cor­re­spon­den con los equinoc­cios, un rayo de sol ilu­mi­na el capi­tel de su ini­ciación. En Palen­cia tam­bién podemos encon­trar impor­tantes enclaves tem­plar­ios rela­ciona­dos con el camino, como el hos­pi­tal de pere­gri­nos en Támara de Cam­pos o la igle­sia de San­ta María la Blan­ca, ambas en Palen­cia. Esta últi­ma cuen­ta con una cor­ri­ente telúri­ca y otra de agua sub­ter­ránea que harían de su ubi­cación un lugar sagra­do. Este río sub­ter­rá­neo iría unido tam­bién a la casil­la de El Pozo, con­sid­er­a­do un pun­to estratégi­co por sus aguas mila­grosas.

Las huel­las de los Tem­plar­ios a lo largo del Camino de San­ti­a­go se cuen­tan por miles. Des­de el cemente­rio medieval del pueblo de Noya, donde podremos encon­trar has­ta rep­re­senta­ciones de pirámides, la igle­sia tem­plar­ia de Cas­tro­jer­iz, la igle­sia de Rabanal del Camino, el octá­gono per­fec­to de la ermi­ta de Tor­res del Río, el asen­tamien­to tem­plario de San Este­ban de Bal­bade­lo, el pueblo de Vil­lal­cazar de Sir­ga has­ta la can­ti­dad de enclaves tem­plar­ios dis­em­i­na­dos en el área de El Bier­zo en León pueden supon­er atrac­tivos más que sufi­cientes para ani­marte a hac­er el Camino de San­ti­a­go, dejan­do a un lado el fac­tor reli­gioso y dan­do mucha más impor­tan­cia al históri­co y esotéri­co, bajo nue­stro pun­to de vista bas­tante más intere­sante.


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