Los extras que no estás obligado a pagar en un hotel

Durante los últi­mos tiem­pos, la polémi­ca está más viva que nun­ca: ¿hotel o casa par­tic­u­lar? La apari­ción en el mer­ca­do turís­ti­co de platafor­mas como Airbnb o Home­away ha puesto en pie de guer­ra a la indus­tria hostel­era: ¡nos roban los clientes! Pero era sólo cuestión de tiem­po que los via­jeros dejaran de sufrir el monop­o­lio hotele­ro y tuvier­an a su alcance otras alter­na­ti­vas. Nosotros en abso­lu­to esta­mos en con­tra de per­noc­tar en hote­les (de hecho, lo sole­mos hac­er el 80% de las veces) pero como os hemos comen­ta­do varias veces en artícu­los de este blog, en ciu­dades carísi­mas a la hora de bus­car alo­jamien­to como Helsin­ki, Chica­go o Edim­bur­go no hemos tenido incon­ve­niente ninguno (ni remordimien­to de con­cien­cia tam­poco) en bus­car alter­na­ti­vas con Airbnb. Y hemos queda­do real­mente sat­is­fe­chos, la ver­dad sea dicha.

Los extras que no estás obligado a pagar en un hotel

Casas pre­ciosas, amplias, con todo tipo de como­di­dades, bien situ­adas, limpísi­mas, con anfitri­ones amables y enci­ma a mitad de pre­cio de lo que nos cobra­ba un hotel. Además, al ten­er tu propia coci­na, muchas noches que llegábamos reven­ta­dos de andar, nos preparábamos algo rápi­do para cenar y podíamos pasar una agrad­able vela­da de char­las y cervezas en el salón. Como veis, son muchas las ven­ta­jas de alo­jarse en una casa par­tic­u­lar, por lo que deberían ser los hote­les los que se pon­gan las pilas para man­ten­er a la clien­tela. Y eso sólo se con­sigue abaratan­do pre­cios y mejo­ran­do ser­vi­cios.

 

Hotel extras

Sin embar­go, hay muchos hote­les que se com­por­tan como los ban­cos o las com­pañías de telé­fonos móviles: te hacen sen­tir como si tuvieras que dar­les las gra­cias por per­mi­tirte ser cliente suyo y dar­les tu dinero, cuan­do debería ser al con­trario. No es el caso de todos, obvi­a­mente, pero sí de muchos. Y den­tro de este reprob­a­ble com­por­tamien­to mete­mos esa manía que tienen de inten­tar cobrarte extras por ser­vi­cios que no son gra­tu­itos (recal­co esto porque no te están hacien­do ningún favor) sino que entran den­tro de la tar­i­fa que ya pagas al con­tratar una habitación por una o más noches.

Muchos clientes, achan­ta­dos por esta acti­tud pre­po­tente y temerosos de protes­tar o pedir la hoja de recla­ma­ciones (que todos los hote­les la tienen y su obligación es dártela si la solic­i­tas), bajan la cabeza y pagan los extras que les piden. Esta es una prác­ti­ca que hay que erradicar, no sólo porque se le da la razón al hotel en su mala prax­is sino porque además se per­ju­di­ca a futur­os clientes que se encon­trarán con el mis­mo prob­le­ma. Por eso creemos que este artícu­lo os va a resul­tar de lo más prác­ti­co y disi­pará muchas de vues­tras dudas: aquí van un puña­do de extras por los que un hotel jamás de los jamases ha de cobrarte ni un euro. Y si quieren hac­er­lo, bus­ca alter­na­ti­vas: siem­pre las hay a tu dis­posi­ción.

 

Wi-fi

No nos engañe­mos. En estos tiem­pos, no es que has­ta las pen­siones más mod­estas ofrez­can gra­tuita­mente el acce­so a inter­net: es que has­ta puedes encon­trar­lo en muchos pun­tos de las ciu­dades que vis­ites (aerop­uer­to, auto­bus­es, museos, red de metro, cafeterías…). Evi­den­te­mente, ya ningún hotel puede vivir sin inter­net, en estos tiem­pos en los que casi nadie hace reser­vas por telé­fono y sí vía e‑mail. Por lo tan­to, per­mi­tirte conec­tarte a una red que ellos ya tienen no les supone ningún car­go extra. Por eso nos han pare­ci­do tan feas las acti­tudes que vivi­mos en nue­stro hotel de Sin­ga­pur, donde no sólo no había wi-fi gratis sino que pre­tendían cobrarnos 20 dólares diar­ios si nos conec­tábamos (en Reino Unido tam­bién vivi­mos hace tres años una situación pare­ci­da, un hote­la­zo con un mon­tón de lujos en la habitación que ofrecía trein­ta min­u­tos de conex­ión gratis y pun­to). Además, aho­ra que se ha elim­i­na­do el roam­ing en la Unión Euro­pea, vas a poder nave­g­ar al mis­mo pre­cio que en España.

Snacks y bebidas del minibar

¿Sabes que hay hote­les lujosísi­mos que luego son tan cutres de pre­tender cobrarte 20 dólares diar­ios por el uso del frig­orí­fi­co? No, no te hablam­os de con­sumir los pro­duc­tos que haya den­tro sino del sim­ple uso de la nev­era. Suponemos entonces que la pon­drán un can­da­do, que que­da igual de mal que pon­er­le un cer­ro­jo a la tele­visión o al secador de pelo. Afor­tu­nada­mente, esto no suele ser lo habit­u­al, lo de que te cobren por el fri­go, pero sí que los pre­cios de los refres­cos, bar­ri­tas de choco­late o esas minús­cu­las botel­li­tas de whisky o gine­bra sean total­mente abu­sivos. A nosotros más de una vez nos han inten­ta­do cobrar por cosas que no habíamos con­sum­i­do (hay nev­eras que tienen un sen­sor y si te traes un par de cervezas de la calle, las metes en la nev­era y mueves lo que hay den­tro, salta como si te lo hubieras comi­do o bebido). La solu­ción ha sido bajar a recep­ción y que un tra­ba­jador subiera a com­pro­bar que todo esta­ba intac­to y que no vas a pagar por un pro­duc­to que ahí se que­da y va a estar a dis­posi­ción del próx­i­mo cliente.

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Entrada temprana a la habitación

Os pon­go un ejem­p­lo. Soy clien­ta Genius en Book­ing, lo que me da ven­ta­jas en muchos hote­les con des­cuen­tos en los pre­cios, detalles de bien­veni­da y, en muchas oca­siones, poder entrar a la habitación un par de horas antes que el check-in nor­mal. Pero hay muchos hote­les que, por cortesía, si cuan­do lle­gas antes la habitación ya está prepara­da, te per­miten entrar. Y eso no sólo es un buen detalle sino que les ben­e­fi­cia­rá cuan­do hagas una críti­ca pos­te­ri­or en la pági­na de reser­vas o en Tri­pad­vi­sor. Sin embar­go, hay otros que pre­tenden cobrarte un extra por entrar antes de tu hora  (y bas­tante caro, que he vis­to casos en los que cobra­ban 50 euros sólo por entrar un par de horas antes). En ese caso, cuan­do llegues, pide dejar tus male­tas en consigna (casi todos los hote­les te per­miten hac­er­lo) y te vas a dar una vuelta. Así de fácil.

Parking

En ciu­dades en las que es bas­tante com­pli­ca­do aparcar, muchos hote­les ofre­cen park­ing pri­va­do (y sí, has acer­ta­do, a pre­cios altísi­mos). Si no te que­da otra que lle­var coche, com­para entonces con el pre­cio de los park­ings públi­cos, que gen­eral­mente sue­len ten­er tar­i­fas mucho más bajas e inclu­so ofer­tas por aparcar un día entero. No está de más tam­poco que antes de ir ojees Google Maps y mires en qué calles cer­canas puedes encon­trar aparcamien­to; hay muchos foros de via­jeros donde recomien­dan secretil­los y zonas para aparcar cuan­do llegues a cier­tas ciu­dades.

Gastos de cancelación

Es una de mis máx­i­mas: siem­pre reser­vo con can­celación gra­tui­ta (gen­eral­mente esta se puede hac­er has­ta un par de días antes de la fecha). Todas las platafor­mas de reser­vas te especi­f­i­can si la reser­va es no reem­bolsable (por lo gen­er­al tam­bién las tar­i­fas sue­len ser más baratas pero te arries­gas a perder el dinero si luego no puedes via­jar). Además, asegúrate de que no te realizarán ningún car­go en la tar­je­ta antes de lle­gar allí. Tam­bién se especi­fi­ca en las condi­ciones.

Desayuno

Antes había la bue­na cos­tum­bre de que casi todas las habita­ciones te incluían el desayuno gratis, aunque este con­sistiera en un café y un par de tostadas. Hay muchos hote­les que lo siguen incluyen­do pero otros muchos te cobran un extra de 12 euros ¡es más de lo que cues­ta un menú del día! Siem­pre te va a salir más bara­to acer­carte a una cafetería cer­cana y enci­ma com­erás lo que te apetez­ca, no lo que te impon­gan.

Propinas

No tienes obligación de dar­las: al menos a mí no me las dan por hac­er bien mi tra­ba­jo. Otra cosa es que via­jes por país­es donde sabes que los suel­dos de camareros o limpiado­ras son real­mente bajos, ahí sí que no me impor­ta dar una propina, aunque me he nega­do a hac­er­lo cuan­do me las han exigi­do de malas man­eras, que tam­bién se me ha dado el caso.

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Admitir animales

Hay muchos hote­les que cobran extras por lle­var a tu per­ro con­ti­go. Los que ten­emos gatos y los dejamos en casa no suf­rimos ese prob­le­ma. Pero por pon­er un ejem­p­lo, mis sue­gros tienen una pit­bull (y enci­ma car­gan con el sam­ben­i­to de que sea con­sid­er­a­da una raza peli­grosa, cuan­do es el ani­mal más car­iñoso del mun­do) y han recibido como agua de Mayo esa bue­na cos­tum­bre que aho­ra tienen muchos hote­les de admi­tir a tu per­ro sin cobrarte de más. Hay una web bas­tante prác­ti­ca donde ofre­cen más de 32.000 hote­les que admiten per­ros, aquí te la dejamos: Hote­les Per­ros

Aire acondicionado

Lo sabe­mos, sue­na sur­re­al­ista, pero algunos hote­les cobran por usar­lo. Y otros, como nos ocur­rió en uno que estu­vi­mos en Milán, sólo lo conecta­ban por la noche “porque gasta­ba mucho”. Pre­gun­ta en recep­ción si tienes dudas. Y por si aca­so, echa en la male­ta un aban­i­co.

Sábanas y toallas

Hemos via­ja­do bas­tante por Escan­di­navia y esta­mos acos­tum­bra­dos pero al que vaya de nuevas le puede sor­pren­der la cos­tum­bre de cobrarte por el uso de sábanas y toal­las (que sue­len “alquilarte” por unos diez euros). Sole­mos siem­pre lle­var las nues­tras porque no ocu­pan tan­to en la male­ta.

Recibir paquetes

Vas a estar bas­tante tiem­po de vaca­ciones y alguien tiene que man­darte lo-que-sea. No creas que todos los hote­les hacen gala de su ama­bil­i­dad, reciben el paque­te en recep­ción y te avisan para que lo reco­jas: muchos de ellos cobran por dicho ser­vi­cio. Siem­pre ten­drás la opción de recibir­lo en algu­na ofic­i­na de corre­os cer­cana.

Tasas turísticas

En muchas ciu­dades euro­peas como Roma, Berlín o París se apli­ca por ley una tasa turís­ti­ca: en este caso no que­da otra que pagar­la. En París es económi­ca (1,50 euros) pero en Roma puede supon­er has­ta 7 euros por per­sona y noche (mul­ti­pli­ca si vais a estar una sem­ana). Aquí sí que no hay tru­co ninguno para evi­tar el pago.

Gimnasio

Que el hotel dispon­ga de spa o gim­na­sio no sig­nifi­ca que este sea gra­tu­ito para los hués­pedes. La may­oría de las veces con­ll­e­va un pago extra, así que pre­gun­ta antes de usar­los. Nor­mal­mente suele haber gim­na­sios a la vuelta de la esquina que cues­tan bas­tante menos.

 

Si aún así a la hora de pagar ves que hay algo que no cuadra, solu­ció­na­lo inmedi­ata­mente en el pro­pio mostrador de recep­ción. A ningún hotel le gus­ta ten­er a la vista de los demás clientes a un huésped con mala cara y que se que­ja de haber sido tima­do. Si te vas a casa, vas a perder cred­i­bil­i­dad y lib­er­tad de acción y lo vas a ten­er mucho más difí­cil para recu­per­ar tu dinero. No hace fal­ta que te pon­gas como un energú­meno con el recep­cionista: a fin de cuen­tas, él es un sim­ple emplea­do y siem­pre se con­siguen mejores resul­ta­dos con buenos modales. Si aún así no te solu­cio­nan el prob­le­ma, pide hablar con el direc­tor: estás en tu dere­cho. Gen­eral­mente, cuan­do lle­gas a este pun­to, se suele lle­gar a un acuer­do (evi­den­te­mente, has de estar seguro de lle­var razón).

Y estas recomen­da­ciones no son aplic­a­bles sólo a los extras sino a otro tipo de per­cances que por des­gra­cia no son tan excep­cionales, como que te hayan dado una habitación de menor cat­e­goría que la que reser­vaste, que esta estu­viera sucia, que hayas sufri­do un robo, que seas minusváli­do y la habitación no esté adap­ta­da, que por el mal esta­do de las insta­la­ciones hayas tenido un acci­dente, que te prometan un ser­vi­cio buf­fet y este no se cumpla… Puedes ten­er dece­nas de motivos para sen­tir que te han estafa­do.

Y recuer­da, si aún así el man­ag­er o direc­tor sigue en sus trece y no colab­o­ra, te empu­jan a la solu­ción más drás­ti­ca: lla­ma a la policía y no per­mi­tas que se vayan de rosi­tas. Y, por supuesto, en cuan­to llegues a casa, pásate un par de horas en inter­net ponién­doles tibios en todas las webs de via­jeros que puedas. No hay nada que haga más daño a un hotel que la mala pub­li­ci­dad y si se la han gana­do a pul­so, no has de sen­tirte mal por aler­tar a los demás de un mal com­por­tamien­to que no deseas a otros futur­os clientes.


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2 Comments

  1. Muy de acuer­do con muchos de los pun­tos, en oca­siones se pasan, lo que no sabía es lo del alquil­er de toal­las, alu­ci­no!

  2. Sí, como comen­to en el artícu­lo, eso lo hemos vivi­do varias veces en Escan­di­navia, allí es muy habit­u­al. Por eso mejor lle­var las tuyas propias.

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