Tailandia sin tropiezos: lo que no debes hacer

Tai­lan­dia, cono­ci­da por su vibrante cul­tura, tem­p­los majes­tu­osos, playas par­adis­ía­cas y una deli­ciosa gas­tronomía, es uno de los des­ti­nos más pop­u­lares en Asia para los via­jeros. Sin embar­go, como sucede con cualquier país, es fácil come­ter errores cuan­do es tu primera vez vis­i­tan­do un lugar tan difer­ente a lo que estás acos­tum­bra­do. Des­de malen­ten­di­dos cul­tur­ales has­ta estafas turís­ti­cas, hay muchos fac­tores que pueden (y no deberían) arru­inar su expe­ri­en­cia. Para que dis­frutes al máx­i­mo de este paraí­so sin con­tratiem­pos, aquí te cuen­to los errores más comunes que debes evi­tar en tu visi­ta a la Tier­ra de las Son­risas. 


Tai­lan­dia tiene una rica cul­tura y tradi­ciones que son muy impor­tantes para los locales. No ser con­sciente de algu­nas de dichas cos­tum­bres puede causar malestar o inco­mo­di­dad tan­to para ti como para quienes te rodean. Después de cua­tro via­jes a Tai­lan­dia, he de recono­cer que aún me quedan muchas cosas por apren­der. Pero otras muchas las he cono­ci­do pre­cisa­mente a base de recor­rer el país y te servirán para hac­er de tu visi­ta una expe­ri­en­cia mucho más pla­cen­tera.

Si vis­i­tas tem­p­los, asegúrate de vestirte ade­cuada­mente (cubre hom­bros y rodil­las) y sigue las reglas del lugar. Los tem­p­los bud­is­tas son lugares sagra­dos, y la ves­ti­men­ta debe refle­jar respeto. Evi­ta ropa demasi­a­do cor­ta, escotes pro­nun­ci­a­dos o pren­das sin man­gas. Muchas atrac­ciones, como el Gran Pala­cio de Bangkok, exi­gen ves­ti­men­ta ade­cua­da para per­mi­tir el acce­so. No se per­mite tomar fotos en todas las áreas, así que obser­va las señales antes de hac­er­lo. Es cos­tum­bre quitarse los zap­atos antes de entrar a tem­p­los, casas y algunos establec­imien­tos (por dicho moti­vo yo siem­pre sue­lo lle­var un par de cal­cetines en el bol­so, que se supone que entras descal­zo a los tem­p­los para no lle­var impurezas y están muchos sue­los que te quedas pega­do). Igno­rar esta regla puede ser vis­to como una gran fal­ta de respeto. Si vis­i­tas un tem­p­lo, fíjate en las señales y en lo que hacen los locales.

Aunque el wai , el salu­do tradi­cional tai­landés, no es oblig­a­to­rio para los tur­is­tas, es una her­mosa cos­tum­bre  que puedes uti­lizar para mostrar respeto. Este gesto se hace jun­tan­do las pal­mas de las manos, sim­i­lar a un gesto de oración, y real­izan­do una lig­era incli­nación de la cabeza. El wai se uti­liza al salu­dar, des­pedirse o mostrar respeto a los demás, espe­cial­mente a fig­uras de autori­dad o may­ores. Si no sabes si hac­er­lo, obser­va a los locales; si te lo hacen a ti, es apropi­a­do devolver el gesto.

En Tai­lan­dia, la cabeza se con­sid­era la parte más sagra­da del cuer­po, ya que es donde reside el espíritu. Por ello, tocar la cabeza de alguien, espe­cial­mente de un niño o una per­sona may­or, se con­sid­era una fal­ta de respeto y una invasión de su espa­cio espir­i­tu­al. Esta creen­cia está pro­fun­da­mente arraiga­da en la cul­tura tai­lan­desa y en el bud­is­mo, que es la religión pre­dom­i­nante en el país. Además, los tai­lan­deses val­o­ran mucho el con­cep­to de sanuk (diver­sión) y kreng jai (con­sid­eración hacia los demás), por lo que evi­tar acciones que puedan inco­modar o ofend­er a otros es fun­da­men­tal en sus inter­ac­ciones sociales. Por eso es impor­tante ser con­sciente de este aspec­to cul­tur­al y evi­tar tocar la cabeza de alguien, inclu­so de man­era casu­al o amis­tosa, a menos que se ten­ga una relación muy cer­cana y se sepa que no será mal­in­ter­pre­ta­do.

Igual­mente, en Tai­lan­dia, los pies son con­sid­er­a­dos la parte más baja e impu­ra del cuer­po, tan­to en un sen­ti­do físi­co como espir­i­tu­al. Esto se debe a que están en con­tac­to direc­to con el sue­lo, lo que se aso­cia con la suciedad y lo mun­dano. Por el con­trario, la cabeza es vista como la parte más sagra­da del cuer­po. Por esta razón, señalar con los pies, espe­cial­mente hacia una per­sona, una ima­gen reli­giosa (como una estat­ua de Buda) o un obje­to sagra­do, se con­sid­era extremada­mente irre­spetu­oso y ofen­si­vo. Los pies tam­bién sim­bolizan humil­dad y mod­es­tia. Lev­an­tar los pies por enci­ma de la cabeza de alguien o apun­tar con ellos hacia algo impor­tante refle­ja una fal­ta de con­sid­eración y edu­cación. Por ejem­p­lo, sen­tarse con las plan­tas de los pies vis­i­bles o esti­rar las pier­nas hacia alguien puede ser mal­in­ter­pre­ta­do como un gesto de supe­ri­or­i­dad o descortesía. Para evi­tar ofend­er, es impor­tante man­ten­er los pies en una posi­ción disc­re­ta, espe­cial­mente en tem­p­los o lugares sagra­dos y nun­ca usar­los para señalar o tocar obje­tos, per­sonas o imá­genes reli­giosas. Este respeto por las nor­mas cul­tur­ales es muy val­o­rado en Tai­lan­dia y demues­tra sen­si­bil­i­dad hacia sus tradi­ciones.

Las mues­tras exce­si­vas de car­iño en públi­co, como besos, abra­zos pro­lon­ga­dos o con­tac­to físi­co ínti­mo, se con­sid­er­an inapropi­adas y pueden ser mal vis­tas. El bud­is­mo pro­mueve la mod­es­tia, la com­pos­tu­ra y el auto­con­trol. Las demostra­ciones exce­si­vas de afec­to en públi­co pueden percibirse como una fal­ta de respeto hacia estos val­ores. La sociedad tai­lan­desa es tradi­cional y con­ser­vado­ra en muchos aspec­tos y las expre­siones de afec­to físi­co, espe­cial­mente entre pare­jas, se con­sid­er­an algo pri­va­do y no deben mostrarse abier­ta­mente en espa­cios públi­cos.  En Tai­lan­dia, la ima­gen y la rep­utación son muy impor­tantes. Las demostra­ciones de afec­to exager­adas pueden ser inter­pre­tadas como una fal­ta de deco­ro o inclu­so como un com­por­tamien­to inmoral, espe­cial­mente en áreas rurales o más tradi­cionales. Los tai­lan­deses sue­len expre­sar su afec­to de man­era más sutil, como con son­risas, pal­abras amables o gestos más suaves. 

La monar­quía tai­lan­desa es pro­fun­da­mente respeta­da por la población. Hac­er comen­tar­ios neg­a­tivos sobre el rey o la famil­ia real no solo es vis­to como una fal­ta de respeto, sino que tam­bién puede ten­er con­se­cuen­cias legales graves ya que Tai­lan­dia tiene leyes estric­tas con­tra la difamación real. Inclu­so algo tan sim­ple como pis­ar acci­den­tal­mente un bil­lete (que lle­va la ima­gen del rey) puede con­sid­er­arse una ofen­sa. En Tai­lan­dia cier­tos temas como la políti­ca, la religión (espe­cial­mente el bud­is­mo) y las cues­tiones de la famil­ia real deben evi­tarse en con­ver­sa­ciones casuales. Estos son temas muy sen­si­bles para los tai­lan­deses y dis­cu­tir­los abier­ta­mente puede ser con­sid­er­a­do inapropi­a­do. Si alguien más ini­cia la con­ver­sación sobre estos temas, es impor­tante que man­ten­gas un tono respetu­oso y mod­er­a­do.

En la cul­tura tai­lan­desa, man­ten­er la cal­ma y la armonía es clave. Gri­tar, dis­cu­tir en públi­co o perder los estri­bos puede ser vis­to como una señal de fal­ta de edu­cación y mal com­por­tamien­to. En lugar de con­fronta­ciones direc­tas, los tai­lan­deses sue­len mane­jar las situa­ciones con una acti­tud rela­ja­da y una son­risa.  

Las imá­genes de Buda son con­sid­er­adas sagradas en Tai­lan­dia. Nun­ca se debe posar de for­ma inapropi­a­da cer­ca de una figu­ra de Buda. Sen­tarse de for­ma rela­ja­da frente a una ima­gen de Buda o posar para una foto de man­era descortés tam­bién es un gran error, mostrar respeto hacia las fig­uras sagradas es esen­cial. Cruzar los bra­zos frente a una estat­ua puede ser vis­to como una señal de des­pre­cio o fal­ta de respeto. Siem­pre es impor­tante adop­tar una pos­tu­ra ade­cua­da y rela­ja­da, man­te­nien­do las manos jun­tas en un gesto de respeto o al menos a los lados del cuer­po cuan­do te encuen­tras cer­ca de una ima­gen de Buda. En algunos tem­p­los, inclu­so se pro­híbe tomar fotografías de cier­tas estat­uas, por lo que siem­pre es bueno pre­gun­tar antes de hac­er­lo.

Si tienes la suerte de ver a los mon­jes real­izan­do sus rit­uales y ora­ciones, nun­ca les inter­rumpas ni toques su ves­ti­men­ta o perte­nen­cias sin per­miso. Los mon­jes sue­len seguir una ruti­na diaria de med­itación y oración y estas son activi­dades que deben ser respetadas en todo momen­to. Si deseas acer­carte o hac­er pre­gun­tas, es mejor esper­ar a que hayan ter­mi­na­do. Los mon­jes bud­is­tas son alta­mente respeta­dos en Tai­lan­dia. Si eres mujer, debes ten­er espe­cial cuida­do de no acer­carte demasi­a­do o hac­er con­tac­to físi­co con un mon­je ya que se con­sid­era inapropi­a­do en la religión bud­ista.

No fomentes el tur­is­mo en el que los ani­males son oblig­a­dos a tra­ba­jar como esclavos. Ya te hablam­os de ello en el artícu­lo Cómo no com­por­tarte como un cretino cuan­do sales de via­je. Muchos lugares de tur­is­mo ani­mal en Tai­lan­dia involu­cran prác­ti­cas que son per­ju­di­ciales para los ani­males. Por ejem­p­lo en atrac­ciones que per­miten a los tur­is­tas mon­tar ele­fantes o inter­ac­tu­ar con tigres, los ani­males a menudo son entre­na­dos a través de méto­dos cru­eles, se les dro­ga y pueden vivir en condi­ciones de haci­namien­to o estrés. Algu­nas insta­la­ciones que ofre­cen inter­ac­ciones con ani­males no están enfo­cadas en la con­ser­vación ni en el bien­es­tar de las especies sino solo en la gen­eración de ganan­cias económi­cas. Hay for­mas de dis­fru­tar del tur­is­mo en Tai­lan­dia que son más respetu­osas con los ani­males, como la visi­ta a san­tu­ar­ios éti­cos que se enfo­can en el rescate y la reha­bil­itación de especies.

En la cul­tura tai­lan­desa, es inapropi­a­do que un hom­bre toque a una mujer que no es de su famil­ia o pare­ja, a menos que se trate de un apretón de manos cor­dial, y eso debe hac­erse con mucha pre­cau­ción. Además, en muchas situa­ciones, las mujeres son vis­tas como fig­uras de respeto y deben ser tratadas con cuida­do, evi­tan­do cualquier con­tac­to físi­co innece­sario o inva­si­vo.

La comi­da calle­jera de Tai­lan­dia es una de las mejores man­eras de exper­i­men­tar la cul­tura local. Sin embar­go, si no tienes expe­ri­en­cia con este tipo de comi­da, es impor­tante ten­er pre­cau­ciones. Asegúrate de que los puestos de comi­da ten­gan bue­nas prác­ti­cas de higiene, como guantes para manip­u­lar la comi­da y uten­sil­ios limpios. Si no estás acos­tum­bra­do a com­er comi­da muy picante, comien­za pidi­en­do platos suaves. Inves­ti­ga las recomen­da­ciones de otros via­jeros sobre dónde com­er y no dudes en pre­gun­tar a los locales por los mejores puestos de comi­da. A menudo los camareros pueden ser más lentos que en otros país­es pero esto no es por fal­ta de pro­fe­sion­al­i­dad: la comi­da tai­lan­desa es elab­o­ra­da con cuida­do y las inter­ac­ciones son más rela­jadas. Y muy impor­tante: dejar comi­da en el pla­to es una fal­ta de respeto al que la ha coci­na­do.

Aten­ción al cli­ma. El cli­ma de Tai­lan­dia es trop­i­cal, lo que sig­nifi­ca que puedes esper­ar calor, humedad y llu­vias repenti­nas, espe­cial­mente durante la tem­po­ra­da de mon­zones. Antes de salir, revisa las pre­vi­siones mete­o­rológ­i­cas para estar al tan­to de las llu­vias inten­sas o tor­men­tas. Algu­nas regiones, como el sur de Tai­lan­dia (Phuket, Kra­bi, Koh Samui), exper­i­men­tan mon­zones en difer­entes épocas. Inves­ti­ga cuán­do es la tem­po­ra­da de llu­vias en la zona que vis­i­tarás. Lle­va siem­pre con­ti­go un imper­me­able o paraguas, bol­sas de plás­ti­co para el móvil o la cámara y zap­atil­las anti­deslizantes. Durante los mon­zones, las calles y áreas bajas pueden inun­darse ráp­i­da­mente. Evi­ta cam­i­nar o con­ducir por zonas ane­gadas, ya que el agua puede ocul­tar peli­gros como agu­jeros o cables eléc­tri­cos. Y recuer­da que los mos­qui­tos pro­lif­er­an en ambi­entes húme­dos, así que pro­tégete para evi­tar pica­duras y enfer­medades.

En Tai­lan­dia, la comi­da es una expe­ri­en­cia com­par­ti­da, y se espera que todos coman de los mis­mos platos. Es con­sid­er­a­do irre­spetu­oso servirse una gran por­ción para uno mis­mo, en lugar de com­par­tir. Además, se espera que uses los uten­sil­ios de man­era apropi­a­da, espe­cial­mente al uti­lizar los cubier­tos (cucha­ras y tene­dores). La cuchara es el prin­ci­pal uten­silio para com­er, mien­tras que el tene­dor se usa solo para empu­jar la comi­da a la cuchara. Tam­bién, en muchos lugares, la comi­da se sirve en común, por lo que com­par­tir es una for­ma de mostrar respeto y cama­radería.

Aunque Tai­lan­dia tiene algu­nas de las playas más her­mosas del mun­do, es impor­tante respetar las nor­mas locales sobre ves­ti­men­ta y com­por­tamien­to. En muchas playas y resorts es común que se exi­ja el uso de ropa de baño ade­cua­da (biki­nis, tra­jes de baño) y que se man­ten­gan las acti­tudes respetu­osas. Evi­ta com­por­tamien­tos escan­dalosos o despec­tivos hacia el entorno nat­ur­al, ya que la nat­u­raleza es vista con gran rev­er­en­cia en la cul­tura tai­lan­desa.

Aunque el inglés es común­mente habla­do en áreas turís­ti­cas, no todos los tai­lan­deses lo dom­i­nan con flu­idez. Es impor­tante ser paciente y no hac­er suposi­ciones. Si tienes difi­cul­tades para comu­ni­carte, inten­ta apren­der algu­nas pal­abras bási­cas en tai­landés como sawas­dee (hola) o khob khun (gra­cias), lo que será muy apre­ci­a­do por los locales. 

En la cul­tura tai­lan­desa, la mano derecha se con­sid­era más limpia y respetu­osa que la mano izquier­da, que se aso­cia más con tar­eas pri­vadas. Al entre­gar un rega­lo o dar algo a alguien, es con­sid­er­a­do más apropi­a­do usar la mano derecha. Si no puedes usar solo la mano derecha, es mejor entre­gar el obje­to con ambas manos para que no se perci­ba como una fal­ta de respeto.

Se con­sid­era grosero hac­er cier­tos gestos con los dedos, como señalar con el dedo índice hacia arri­ba o hacia aba­jo de man­era direc­ta. En su lugar, si nece­si­tas señalar algo o alguien, es más respetu­oso usar toda la mano o el pul­gar. Esto mues­tra un niv­el de humil­dad y cortesía al no pare­cer despec­ti­vo o agre­si­vo.

Tai­lan­dia es famosa por sus mer­ca­dos, donde puedes encon­trar des­de ropa has­ta sou­venirs y pro­duc­tos elec­tróni­cos. Sin embar­go, los pre­cios ini­ciales pueden ser infla­dos para los tur­is­tas. Antes de regatear, tra­ta de infor­marte sobre el pre­cio prome­dio de los pro­duc­tos en mer­ca­dos sim­i­lares. Esto te ayu­dará a evi­tar pagar demasi­a­do o a caer en tru­cos. No aceptes el primer pre­cio que te den sin nego­ciar, regatear es una prác­ti­ca común. Los vende­dores gen­eral­mente inflan el pre­cio al prin­ci­pio, por lo que puedes comen­zar ofre­cien­do entre un 30% y un 50% menos del pre­cio que te piden. Des­de allí pueden nego­ciar has­ta lle­gar a un pre­cio medio que sea acept­able para ambas partes. Uti­liza fras­es como chai mai? (¿es posi­ble?) o dee mai? (¿qué opinas?). Estas expre­siones en tai­landés pueden ayu­dar a suavizar el tono de la con­ver­sación. La cortesía es clave. Los tai­lan­deses val­o­ran mucho la ama­bil­i­dad y la pacien­cia, por lo que un tra­to respetu­oso y una son­risa pueden hac­er que la nego­ciación sea más flu­i­da. Si aún así te quedan dudas, echa un ojo al artícu­lo que escribi­mos Cómo dis­fru­tar los mer­ca­dos asiáti­cos como si fueras un local

Aunque dejar propina no es oblig­a­to­rio en Tai­lan­dia, se val­o­ra mucho y es un gesto de agradec­imien­to por un buen ser­vi­cio. En algunos lugares, como restau­rantes de lujo o hote­les, el 10% de propina puede ser inclu­i­do en la cuen­ta, así que revisa siem­pre primero. Si no se incluye, puedes dejar entre un 10% y un 20% de propina. Además, si un ser­vi­cio es espe­cial­mente exce­lente, dar un pequeño extra será bien recibido.

En Tai­lan­dia, las pre­gun­tas sobre la vida per­son­al, el esta­do civ­il o la situación famil­iar pueden ser con­sid­er­adas demasi­a­do inva­si­vas. Pre­gun­tar si alguien está casa­do o ten­er con­ver­sa­ciones sobre rela­ciones per­son­ales no es común, espe­cial­mente con per­sonas que acabas de cono­cer. Es mejor cen­trarse en temas más neu­trales y evi­tar hac­er comen­tar­ios sobre el esta­do de una per­sona, ya que pueden ser inter­pre­ta­dos como curiosi­dades innece­sarias.

Si bien el con­sumo de alco­hol es común en Tai­lan­dia, siem­pre hay que ten­er cuida­do con el con­tex­to en el que lo con­sumes. En cier­tos lugares, espe­cial­mente en tem­p­los, no es ade­cua­do con­sumir alco­hol. Tam­bién es impor­tante no beber en exce­so, ya que la cul­tura tai­lan­desa val­o­ra el auto­con­trol, y la embriaguez en públi­co puede ser vista como una fal­ta de respeto. Si deseas beber, es mejor hac­er­lo de man­era respon­s­able y en un entorno apropi­a­do, como en bares o restau­rantes.

Mis últi­mas recomen­da­ciones van hacia las estafas a tur­is­tas. Aunque Tai­lan­dia es gen­eral­mente un des­ti­no seguro, no está de más cono­cer todas estas recomen­da­ciones:

  • En Tai­lan­dia, es común ver taxis y tuk-tuks sin licen­cia que inten­tan cap­tar a tur­is­tas, espe­cial­mente en áreas muy turís­ti­cas como Bangkok o Pat­taya. Asegúrate siem­pre de tomar un taxi reg­istra­do y, si es posi­ble, pide que usen el taxímetro. Si un tuk-tuk te ofrece un pre­cio muy bajo o te invi­ta a un “tour gra­tu­ito”, es prob­a­ble que te lleve a tien­das o lugares donde te pre­sion­arán para que com­pres algo. Asegúrate de acor­dar el pre­cio antes de subir.
  • Si nece­si­tas cam­biar dinero, bus­ca casas de cam­bio ofi­ciales y evi­ta hac­er­lo en la calle o en lugares no ver­i­fi­ca­dos. En oca­siones, los cam­bis­tas no autor­iza­dos ofre­cen tasas atrac­ti­vas pero luego te dan bil­letes fal­sos o te engañan con el tipo de cam­bio. Las casas de cam­bio legales sue­len ten­er tasas jus­tas y claras, además de ofre­cer un reci­bo de la transac­ción.
  • Asegúrate de pre­gun­tar siem­pre el pre­cio antes de acep­tar cualquier pro­duc­to o ser­vi­cio. Muchas veces los pre­cios que te dicen al prin­ci­pio pueden ser exager­ada­mente altos y si no pre­gun­tas, podrías ter­mi­nar pagan­do mucho más de lo esper­a­do. Además, ten cuida­do con pro­duc­tos fal­si­fi­ca­dos, como mar­cas de ropa, per­fumes y acce­so­rios, que pueden pare­cer autén­ti­cos pero son de mala cal­i­dad.
  • Algunos restau­rantes y cafés en áreas turís­ti­cas pueden inten­tar inflar la cuen­ta, agre­gan­do ele­men­tos que no has pedi­do o mod­i­f­i­can­do las can­ti­dades. Revisa tu cuen­ta detenida­mente antes de pagar y asegúrate de que todo lo que se ha cobra­do es lo que real­mente has con­sum­i­do. Si tienes algu­na duda, pre­gun­ta y, si es posi­ble, paga en efec­ti­vo para evi­tar car­gos adi­cionales en tu tar­je­ta.
  • A veces se pueden ver per­sonas con ropa de mon­je pidi­en­do dona­ciones en la calle. Asegúrate de que estas per­sonas real­mente sean mon­jes bud­is­tas. Algunos estafadores se vis­ten como mon­jes para atraer la sim­patía y pedir dinero a los tur­is­tas. Si tienes dudas sobre la aut­en­ti­ci­dad de un mon­je, es mejor no dar­le dinero. En lugar de eso, si deseas hac­er una donación, haz­lo en un tem­p­lo cono­ci­do.
  • Si bien muchos via­jeros dis­fru­tan de las agen­cias de via­jes en Tai­lan­dia, es impor­tante ten­er cuida­do con las agen­cias que te ofre­cen tours al azar en la calle, sin haber inves­ti­ga­do su rep­utación. Si una agen­cia de via­jes aparece repenti­na­mente y te hace una ofer­ta atrac­ti­va, inves­ti­ga un poco más sobre ella antes de pagar. Siem­pre es mejor hac­er reser­vas con agen­cias cono­ci­das y recomen­dadas por otros via­jeros.
  • A menudo, algunos estafadores inten­tan con­vencer a los tur­is­tas de que un tem­p­lo cer­cano está cer­ra­do pero que pueden lle­varte a otro lugar por una tar­i­fa. Esto suele ser una tác­ti­ca para desviarte hacia nego­cios donde te pedirán com­prar pro­duc­tos caros o dona­ciones en efec­ti­vo. Siem­pre ver­i­fi­ca la infor­ma­ción antes de acep­tar cualquier ofer­ta y usa mapas con­fi­ables o apli­ca­ciones de tur­is­mo para ase­gu­rarte de que el lugar está abier­to.
  • Los masajes son una parte impor­tante de la cul­tura tai­lan­desa y hay muchos cen­tros de masajes en todo el país. Sin embar­go, algu­nas per­sonas ofre­cen masajes de dudosa rep­utación y te pre­sio­n­an para pagar más de lo acor­da­do. Siem­pre ver­i­fi­ca el pre­cio antes de comen­zar cualquier ser­vi­cio y asegúrate de que se tra­ta de un cen­tro legí­ti­mo, preferi­ble­mente con bue­nas reseñas. No pagues por ser­vi­cios que no hayas solic­i­ta­do o que no estén clara­mente indi­ca­dos en el menú de pre­cios.
  • Si decides par­tic­i­par en activi­dades como para­caidis­mo, tiroli­na o paseos en bar­co, asegúrate de que el oper­ador esté autor­iza­do y cumpla con los están­dares de seguri­dad. Algu­nas empre­sas no pro­por­cio­nan la debi­da seguri­dad, lo que puede pon­er en ries­go tu bien­es­tar. Asegúrate de que las activi­dades que eli­jas estén cubier­tas por un seguro y ten­gan bue­na rep­utación y evi­ta con­tratar ser­vi­cios de aven­tureros no reg­istra­dos. Sé de lo que hablo: en mi primer via­je a Tai­lan­dia estu­vi­mos a pun­to de naufra­gar por exce­so de pasajeros en un bar­co.

Dicho esto, sólo me que­da recal­car que Tai­lan­dia es jun­to a Japón mi país favorito en el mun­do y que todas estas recomen­da­ciones y adver­ten­cias no deben hac­er replantearte un via­je allí, al con­trario, sino ani­marte a cono­cer con más detalle las cos­tum­bres y tradi­ciones tai­lan­desas. Te ase­guro que vas a regre­sar com­ple­ta­mente enam­ora­do del país y con ganas de volver mil veces 😉 


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