Los mejores países para retirarse (y olvidarse del despertador)

Cada vez son más las per­sonas que lle­gan al final de su vida lab­o­ral y deci­den dar un giro abso­lu­to a su exis­ten­cia yén­dose a vivir a otro país. Los jubi­la­dos del siglo XXI gozan de bue­na salud, han vis­to mucho mun­do y no tienen miedo ni pre­juicios a la hora de cam­biar de res­i­den­cia. España es des­de hace muchas décadas recep­tor de jubi­la­dos de todo el mun­do, norte europeos prin­ci­pal­mente, que lle­gan atraí­dos por el buen cli­ma, el sol, las playas, la atrac­ti­va gas­tronomía, los bajos pre­cios (com­para­dos con sus país­es de ori­gen) y las ofer­tas de ocio. Pero, al con­trario, tam­bién son cada vez más los españoles que se jubi­lan y deci­den cam­biar de aires aho­ra que los hijos están cri­a­dos y no hay nada que les ate a su lugar de nacimien­to. Para todos ellos (y para los que más tarde o más tem­pra­no os lle­gará tam­bién la jubi­lación algún día) hemos elab­o­ra­do una lista de qué país­es son las mejores opciones para cam­biar de vida.

 

Antes de mudarte…

 

. Medi­ta bien dónde vas a mudarte y por qué. No es una decisión para tomar a lo loco y puede costar revo­car­la si después no te adap­tas al país elegi­do. Es bue­na opción ir antes unas cuan­tas veces de vaca­ciones, cada vez tem­po­radas más largas (de tres o cua­tro meses) para ver cómo te haces a tu nue­va res­i­den­cia.

. Si los idiomas no son lo tuyo, entonces escoge un lugar donde hablen tu lengua natal. Los tra­duc­tores de las apps pueden hac­erte un apaño para cosas bási­cas pero no para el día a día.

. Para cobrar tu pen­sión fuera de España has de noti­fi­car­lo en la Seguri­dad Social, pre­sen­tar un cer­ti­fi­ca­do de vida el primer trimestre del año y domi­cilar­la en la cuen­ta del ban­co local que desees del país donde resi­das. Ten tam­bién en cuen­ta que se realizará la con­ver­sión a la mon­e­da del país en cuestión. 

. Es indis­pens­able que cuentes con un seguro de vida y otro médi­co por lo que pue­da pasar. Vivir en otro país no te exime de ten­er acci­dentes y, además, en muchos de estos des­ti­nos la Seguri­dad Social es inex­is­tente, por lo que con­tar con cober­tu­ra médi­ca es esen­cial.

. Has de infor­marte en tu nue­vo país de res­i­den­cia de cuáles son las condi­ciones a la hora de hac­er la declaración de la renta, ya que estas serán difer­entes a las de tu país de ori­gen.

. Antes de com­prar una casa o propiedad en este nue­vo des­ti­no, pién­sa­lo bien: ¿merece la pena la inver­sión o a la larga te intere­sa más seguir de alquil­er? Es impor­tante tam­bién ten­er en cuen­ta las fluc­tua­ciones de los mer­ca­dos inmo­bil­iar­ios.

 

Panamá

Panama

Durante siete años con­sec­u­tivos, este pequeño país cen­troamer­i­cano ha sido elegi­do como el mejor del mun­do  para reti­rarse. A Panamá se le conoce prin­ci­pal­mente por ser ese paraí­so fis­cal donde muchas empre­sas y par­tic­u­lares desvían sus ganan­cias en opera­ciones de dudosa legal­i­dad. Pero Panamá es mucho más que eso. Porque si está con­sid­er­a­do a niv­el nat­u­raleza un paraí­so por via­jeros de medio mun­do, imag­i­naos para los que se plantean mudarse a vivir allí. Con un cli­ma de lo más benig­no (la may­or parte del año se está en man­ga cor­ta), a sal­vo de la trayec­to­ria de los hura­canes que sue­len azo­tar a otros país­es cer­canos y con unas playas de postal, es el des­ti­no ide­al para los que bus­can una vida tran­quila.

Panamá pre­sume de ser el país más mod­er­no de la región. La may­oría de los vis­i­tantes no esper­an encon­trarse tal can­ti­dad de ras­ca­cie­los en la cap­i­tal, Panamá City, ni unos ser­vi­cios al niv­el de los europeos o los esta­dounidens­es pero con la ven­ta­ja de que, por pon­er un ejem­p­lo, el metro cueste menos de un dólar. Aunque el idioma ofi­cial es el castel­lano, el inglés está muy exten­di­do, prin­ci­pal­mente en el mundil­lo empre­sar­i­al y muchos panameños se con­sid­er­an bil­ingües, lo que facili­ta las cosas al que no es his­panoh­ab­lante. 

Infraestruc­turas mod­er­nas, una car­retera prin­ci­pal, la Panamer­i­cana, bien con­ser­va­da, que atraviesa el país y facili­ta las comu­ni­ca­ciones, bue­nas cober­turas de inter­net en todo el país y una inflación baja (la economía panameña, aso­ci­a­da al dólar amer­i­cano, es una de las más esta­bles de Améri­ca Lati­na) son algunos de los atrac­tivos con los que se tien­ta a los extran­jeros. Pero no son los úni­cos. Hay uno, el más impor­tante, al que se afer­ran miles de expa­tri­a­dos: la facil­i­dad que da el gob­ier­no panameño para mudarse aquí. Existe un pro­gra­ma espe­cial, el de pen­sion­a­dos, que te con­cede la res­i­den­cia legal si cumples el req­ui­si­to de demostrar que tus ingre­sos alcan­zan los 1000 dólares men­su­ales. Esto, además, te per­mite acced­er a otras ven­ta­jas como impor­tantes des­cuen­tos en solic­i­tud de prés­ta­mos para adquirir una vivien­da, pasajes aére­os, estancias en hote­les, ocio en cines o restau­rantes, medica­men­tos, trans­porte en auto­bús o fer­ry y exen­ciones a la hora de adquirir un automóvil.

 

Tai­lan­dia

Tailandia

¡Ay, ya sabéis lo que me encan­ta Tai­lan­dia! Han sido cua­tro via­jes los que he hecho allí y cada vez he regre­sa­do más enam­ora­da del país. Y como yo, miles de per­sonas, de hecho es un país donde es más que habit­u­al que alguien vaya una primera vez de vaca­ciones, des­cubra lo bien que se vive y se ani­me a mon­tar su pro­pio nego­cio y cam­biar de vida. Durante mis via­jes he cono­ci­do a muchísi­mos europeos, aus­tralianos y amer­i­canos que un buen día se liaron la man­ta a la cabeza y se fueron a vivir a Tai­lan­dia. Y allí siguen.

Tai­lan­dia es cono­ci­do como “el país de las son­risas” por la ama­bil­i­dad exager­a­da de sus habi­tantes… y la descrip­ción cor­ta se que­da. El pueblo tai­landés es extra­or­di­nar­i­a­mente hos­pi­ta­lario y está acos­tum­bra­do, des­de que en los años 60 la guer­ra de Viet­nam tra­jera a muchos sol­da­dos esta­dounidens­es a su ter­ri­to­rio, a con­vivir con farangs, que es como cono­cen los thais a los extran­jeros. Por ello y por otras muchas ven­ta­jas (residir en un país bas­tante seguro a niv­el delin­cuen­cia, cli­ma agrad­able, bajo coste de vida y hos­pi­tales pri­va­dos bien equipa­dos) son cada vez más los “jubile­tas” que deci­den reti­rarse aquí, gen­eral­mente en algu­na de las pequeñas islas del sur del país.

Acced­er al visa­do de jubi­la­do en Tai­lan­dia no es muy difí­cil si cumples cier­tos req­ui­si­tos. Ten­er al menos 50 años, no con­tar con antecedentes penales, ten­er en un ban­co tai­landés unos ahor­ros mín­i­mos de 800.000 baths (algo más de 20.000 euros) y que tu pen­sión sea al menos de 65.000 baths (1700 euros). Los req­ui­si­tos son algo más exi­gentes que en Panamá pero tam­bién es cier­to que el niv­el de vida es bas­tante más bajo: por unos 300 euros puedes alquilar un aparta­men­to estu­pen­do en primera línea de playa.

 

Uruguay

Uruguay

Uruguay se jac­ta de dos cosas. Una, ser el país con el sis­tema democráti­co más estable de Améri­ca Lati­na, al menos durante los últi­mos años (¡cuán­tos echamos de menos la figu­ra de ese políti­co mar­avil­loso, hom­bre del pueblo, que es Pepe Múji­ca!). La segun­da es que la clase media es la pre­dom­i­nante, con­vir­tién­do­lo en uno de los país­es del mun­do más equi­li­bra­do a niv­el social

Uruguay es un país rel­a­ti­va­mente pequeño que goza de invier­nos bas­tante suaves (rara vez las tem­per­at­uras mín­i­mas bajan de los siete gra­dos) y cuya esper­an­za de vida ron­da los 80 años. Su escasa población (poco más de tres mil­lones de per­sonas en todo el país) condi­ciona ese pen­samien­to tan uruguayo que pre­sume de un niv­el de vida con las ven­ta­jas de las grandes ciu­dades (Mon­te­v­ideo es una de las urbes más mod­er­nas de Sudaméri­ca) pero con la tran­quil­i­dad de los pueb­los pequeños. Aunque un 40% de los uruguayos res­i­den en la cap­i­tal, el otro 60% se refu­gia en el ambi­ente rur­al, que es el que suele atraer más a los extran­jeros. Sobre todo tenien­do en cuen­ta que el niv­el de vida es alto y es mucho más bara­to rentar una pequeña fin­ca en cualquier pueblo pequeñi­to, donde además podrás ten­er tu pro­pio huer­to.

Las exi­gen­cias guber­na­men­tales en este caso son algo más pun­til­losas. Demostrar ten­er una pen­sión de al menos 1500 dólares men­su­ales y adquirir una propiedad con un val­or mín­i­mo de 100.000 dólares. 

 

Mar­rue­cos

Marruecos

Mar­rue­cos, para los españoles, cuen­ta con una ven­ta­ja insu­per­a­ble que com­parte con otro país de esta lista (Por­tu­gal): lo cer­ca que está de nue­stro país. Poco más de una dece­na de kilómet­ros nos sep­a­ran de las costas de África: des­de las playas gadi­tanas de Tar­i­fa se divisa sin prob­le­ma en un día despe­ja­do el litoral mar­ro­quí. Eso facili­ta la tarea a los que de vez en cuan­do les ata­ca la mor­riña y nece­si­tan escaparse a ver a sus famil­iares y ami­gos más cer­canos.

Mar­rue­cos ha sido un país que históri­ca­mente ha esta­do siem­pre lleno de expa­tri­a­dos, espe­cial­mente a par­tir del siglo XIX. Las comu­nidades de extran­jeros, espe­cial­mente de france­ses, ale­manes y españoles, son abun­dantes, ya que aquí no sólo viv­en jubi­la­dos sino tam­bién mucha gente que tra­ba­ja en empre­sas inter­na­cionales insta­l­adas en sue­lo mar­ro­quí. El suel­do medio es bas­tante bajo (entre 300 y 400 euros), por lo que con una pen­sión decente, de unos 1200 euros, se puede vivir hol­gada­mente, en espe­cial si huyes de las grandes ciu­dades, donde los alquil­eres son más altos. Desier­to, playas, mon­tañas nevadas… en Mar­rue­cos se puede pasar del ver­a­no al invier­no sólo recor­rien­do unas cen­te­nas de kilómet­ros, hay paisajes para todos los gus­tos. 

En gen­er­al se ponen pocas pegas para adquirir la tar­je­ta de res­i­den­cia si cuen­tas con los recur­sos económi­cos sufi­cientes. Gen­eral­mente se suele solic­i­tar primero un per­miso anu­al que a pos­te­ri­ori se pror­ro­ga, ya que la may­oría de la gente decide pro­bar el cam­bio de vida (a fin de cuen­tas, vas a vivir en un país musul­mán, aunque bas­tante avan­za­do en cuan­to a cos­tum­bres). Si aún así lo tienes bas­tante claro des­de el prin­ci­pio, otra opción es pedir dicho per­miso 15 días después de tu lle­ga­da: te exi­girán doc­u­men­tos como el pas­aporte, cer­ti­fi­ca­do médi­co o jus­ti­f­i­cante de domi­cilio (con­tra­to de alquil­er o reci­bos). 

 

Sri Lan­ka

Sri Lanka

Regre­samos a Asia, en con­cre­to a Sri Lan­ka, que durante la últi­ma déca­da se ha con­ver­tido en des­ti­no elegi­do para vivir por muchos nómadas dig­i­tales. Y tam­bién por muchos jubi­la­dos, que han encon­tra­do en la Per­la del Índi­co su paraí­so par­tic­u­lar. Sri Lan­ka es un país bel­lísi­mo con una tem­per­atu­ra media anu­al de unos envidi­a­bles 28 gra­dos en el que se puede vivir bas­tante bien con unos 800 euros al mes. Los gas­tos se dividirían, aprox­i­mada­mente, en los 350 euros de un alquil­er (fac­turas inclu­idas), los 100–150 de gas­to en ali­mentación y el resto para trans­portes, seguro médi­co, ropa, ocio e impre­vis­tos. No está mal ¿eh?

Lo del seguro médi­co siem­pre es indis­pens­able pero en este caso con más moti­vo ya que aunque la malar­ia está prác­ti­ca­mente errad­i­ca­da del país, sí sur­gen a menudo brotes esporádi­cos de dengue. A cam­bio, tienes otra serie de ven­ta­jas: la ama­bil­i­dad de los cei­lan­deses, la facil­i­dad para poder comu­ni­carte en inglés y un pro­gra­ma para jubi­la­dos extran­jeros, aplic­a­ble para may­ores de 55 años, en el que exi­gen ten­er en una cuen­ta nacional 15.000 dólares y una pen­sión mín­i­ma de 1.500 dólares; la del cónyuge puede ser úni­ca­mente de 750.

 

Por­tu­gal

Portugal

Nue­stro país veci­no, aparte de la cer­canía, cuen­ta a su favor con una ven­ta­ja impor­tante: pertenecer a la Unión Euro­pea, lo que te exime de otros trámites y exi­gen­cias que sí te piden en otros país­es de Améri­ca, Asia o África. Por­tu­gal durante los últi­mos años se ha espe­cial­iza­do en atraer a miles de jubi­la­dos, espe­cial­mente escan­di­navos e ingle­ses, a las costas del Algarve con un reclamo imbat­i­ble: sus grandes ben­efi­cios fis­cales. Hablam­os del RNH, ley que se instau­ró en 2012 y que establecía el rég­i­men trib­u­tario para los forá­neos que viviesen al menos 183 días al año en Por­tu­gal: no pagar a Hacien­da durante los primeros diez años. Un chol­la­zo. La medi­da acabó retirán­dose siete años después por la pre­sión del resto de país­es europeos, que veían “com­pe­ten­cia desleal”, pero aún así el índice de trib­u­to actu­al para el pen­sion­ista extran­jero es bajo, tan sólo  un 10%.

En Opor­to y espe­cial­mente en Lis­boa han subido exager­ada­mente los pre­cios en la últi­ma déca­da, situán­dose al mis­mo niv­el de otras ciu­dades euro­peas, pero si uno opta por irse a vivir a ciu­dades más pequeñas como Guimaraes, Coim­bra o pequeños pueblecitos del inte­ri­or (la cos­ta del sur, el Algarve, sigue sien­do muy cara si quieres primera línea de playa), se con­sid­era que una pare­ja puede vivir bas­tante bien y dán­dose unos cuan­tos capri­chos con unos 2000 euros men­su­ales.

 

Cam­boya

Camboya

Cam­boya es uno de los país­es con un niv­el de vida más bajo de toda Asia. Lo com­pro­bamos en los via­jes que hici­mos por allí hace unos años: alo­jarte en un hotel de cin­co estrel­las costa­ba ape­nas cin­cuen­ta euros y podías com­er en un restau­rante de gama media por poco más de seis. El suel­do medio de un cam­boy­ano rara vez supera los cien dólares al mes. Por dicho moti­vo, cada vez son más los europeos que eli­gen Cam­boya para jubi­larse, un país que pasó un autén­ti­co infier­no a medi­a­dos de los 70 bajo la dic­tadu­ra de Pol Pot pero que actual­mente goza de una tran­quil­i­dad políti­ca a ten­er en cuen­ta.

Aunque a Cam­boya se la conoce como “la her­mana pobre de Tai­lan­dia”, lo cier­to es que en los últi­mos años el país está vivien­do un crec­imien­to atroz que se percibe espe­cial­mente en las grandes ciu­dades. La cap­i­tal, Phnom Penh, está comen­zan­do a ver cada vez más ras­ca­cie­los en su sky­line y el pasatiem­po favorito de los cam­boy­anos los fines de sem­ana es irse a pasar el día al cen­tro com­er­cial. Para muchos extran­jeros esto es una ven­ta­ja ya que les hace sen­tirse cer­canos a su modo de vida ante­ri­or. Pero los que busquen una vida ale­ja­da del bul­li­cio y el trá­fi­co, tienen en la Cam­boya rur­al el des­ti­no per­fec­to. Alquilar una casa pequeña en un pueblecito puede costar ape­nas 150 dólares.

Cam­boya es de los país­es que menos trámites exige para mudarse allí. Hay que pagar primero un visa­do de tur­ista (30 dólares) y después solic­i­tar la exten­sión al visa­do anu­al, el ER Visa Exten­sion (entre 250 y 300 dólares). A par­tir de ese momen­to obtienes el per­miso de res­i­den­cia y puedes entrar y salir de Cam­boya las veces que desees. Después, sólo es cuestión de ir ren­o­van­do tu per­miso cuan­do se acerque la fecha de caduci­dad.

 

Gre­cia

Grecia

Gre­cia es una opción estu­pen­da para los que ado­ran el esti­lo de vida mediter­rá­neo. Es cier­to que en ver­a­no hace un calor de mil demo­ni­os y que en islas como San­tori­ni o Mykonos en Agos­to ape­nas se puede andar. Pero hay otras opciones que se ale­jan de Ate­nas, Tesalóni­ca o esas islas más turís­ti­cas. Una bue­na alter­na­ti­va son esas otras islas que te des­cub­ri­mos en el artícu­lo las islas más tran­quilas de Gre­cia y en la que hay cua­tro gatos en ver­a­no y tres en invier­no.

Como comen­tábamos antes en el caso de Por­tu­gal, son muchos los país­es que están a la caza del “jubi­la­do extran­jero” ofre­cien­do ven­ta­jas fis­cales y Gre­cia es uno de ellos. Arras­tran­do aún las secue­las de la grave cri­sis económi­ca que llevó al país a la ban­car­ro­ta, los grie­gos están nece­si­ta­dos de ingre­sos, por lo que sac­aron una ley que ofrecía a los jubi­la­dos de otros país­es una atrac­ti­va tasa del 7% a la hora de pagar impuestos, muy por deba­jo de la media de otras naciones (imagí­nense ust­edes el caso de un escan­di­na­vo, que lle­ga a pagar al Esta­do un 55% de su suel­do). Esta tasa, mien­tras vivas en Gre­cia, puede apli­carse un máx­i­mo de diez años. Has de ten­er en cuen­ta que sien­do ciu­dadano europeo no te exi­girán visa­do pero para una estancia de larga duración y lo que ello con­ll­e­va, como abrir una cuen­ta ban­car­ia, nece­si­tarás el Tax­pay­er Iden­ti­fi­ca­tion Num­ber: puedes obten­er­lo en algu­na de las ofic­i­nas locales.

 

Repúbli­ca Checa

Republica Checa

Para gus­tos los col­ores. La may­oría de la gente bus­ca un cli­ma benig­no a la hora de jubi­larse pero tam­bién hay muchas per­sonas a las que les gus­ta poco el calor y menos cuan­do este se tor­na inso­portable en cier­tas épocas veran­ie­gas. Así que si no te impor­ta que en invier­no las tem­per­at­uras caigan var­ios gra­dos bajo cero, la opción de la Repúbli­ca Checa es de lo más apeteci­ble. Es uno de los país­es más boni­tos de Europa y al encon­trarse en el corazón del Viejo Con­ti­nente, per­mite via­jar a menudo y por poco dinero a Ale­ma­nia, Aus­tria, Hun­gría, Polo­nia o Eslo­vaquia. Y sin pis­ar el aerop­uer­to.

La may­oría de los expa­tri­a­dos eli­gen Pra­ga para vivir. Aunque evi­den­te­mente sea el lugar más caro del país (el pre­cio de alquilar un piso pequeño en un bar­rio de los sub­ur­bios suele ron­dar los 500 euros), a cam­bio tienes a tus pies una de las ciu­dades más bel­las del mun­do. Los gas­tos se reducen bas­tante si los com­paras con los de otras cap­i­tales euro­peas como París o Lon­dres (aquí un menú del día en pleno cen­tro puede costarte ape­nas 8 euros) y en cier­tas partes de la Repúbli­ca Checa pueden lle­gar a ser has­ta un 50% más bajos que en Esta­dos Unidos. Y aunque el gob­ier­no checo no ofrez­ca un pro­gra­ma especí­fi­co para jubi­la­dos extran­jeros, la per­spec­ti­va de poder vivir bas­tante bien por unos 1600 euros la pare­ja es muy, muy atrayente.


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1 Comment

  1. que lin­dos lugares

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