Visitar países musulmanes durante el Ramadán: lo que debes saber

Paises musulmannes Ramadan

¿Es recomendable viajar a países musulmanes en Ramadán?

¿Es recomend­able via­jar a país­es musul­manes durante el Ramadán? Esta es una de las pre­gun­tas que más a menudo me hacen los lec­tores, espe­cial­mente aque­l­los para quienes su visi­ta a un país musul­mán será una expe­ri­en­cia com­ple­ta­mente nue­va. La respues­ta cor­ta es sí: se puede via­jar sin prob­le­mas en esta época del año y, de hecho, puede ser una expe­ri­en­cia cul­tur­al muy enrique­ce­do­ra. Yo mis­ma lo he hecho en varias oca­siones, sin ir más lejos en uno de mis via­jes a Assi­lah,  y nun­ca he tenido difi­cul­tades graves, aunque sí es cier­to que con­viene ten­er en cuen­ta algunos detalles para evi­tar sor­pre­sas. Via­jar a país­es musul­manes en Ramadán puede pare­cer com­pli­ca­do al prin­ci­pio pero en real­i­dad es una expe­ri­en­cia muy intere­sante si sabes qué esper­ar.

Via­jar durante el Ramadán no es ni mejor ni peor que hac­er­lo en otra época del año, sim­ple­mente es difer­ente. El rit­mo de vida cam­bia, los horar­ios se mod­i­f­i­can y las cos­tum­bres reli­giosas adquieren un pro­tag­o­nis­mo espe­cial que puede resul­tar muy intere­sante para quien ten­ga curiosi­dad por cono­cer otras cul­turas des­de den­tro.

Muchos via­jeros evi­tan estas fechas por miedo a encon­trar todo cer­ra­do o a ten­er difi­cul­tades para com­er o desplazarse pero la real­i­dad es que con un poco de plan­i­fi­cación el via­je puede resul­tar per­fec­ta­mente cómo­do. Además, hay cier­tos aspec­tos del Ramadán que con­vierten estos días en un momen­to espe­cial­mente atrac­ti­vo para vis­i­tar país­es musul­manes.

viajar a países musulmanes en Ramadán

Qué es el Ramadán y por qué es importante

El Ramadán, cono­ci­do en árabe como sawm, es el noveno mes del cal­en­dario musul­mán y el peri­o­do más sagra­do del año para los creyentes. Durante este mes se recuer­da la rev­elación del Corán al pro­fe­ta Mahoma y se con­sid­era un tiem­po de reflex­ión espir­i­tu­al, auto­con­trol y sol­i­dari­dad.

En España viv­en alrede­dor de dos mil­lones de musul­manes, por lo que muchas de las cos­tum­bres aso­ci­adas al Ramadán nos resul­tan cada vez más famil­iares. Sin embar­go, cuan­do se via­ja a un país musul­mán estas tradi­ciones se viv­en con mucha más inten­si­dad y for­man parte del día a día de toda la sociedad.

Se cal­cu­la que hay más de 1.500 mil­lones de musul­manes en el mun­do, lo que rep­re­sen­ta aprox­i­mada­mente una cuar­ta parte de la población mundi­al. En al menos 49 país­es el islam es la religión may­ori­taria, incluyen­do des­ti­nos muy turís­ti­cos como Mar­rue­cos, Turquía, Egip­to, Indone­sia o Mala­sia. Es muy prob­a­ble que cualquier via­jero intere­sa­do en cono­cer otras cul­turas acabe vis­i­tan­do alguno de estos país­es en algún momen­to.

Durante el Ramadán, todos los adul­tos que estén sanos físi­ca y men­tal­mente tienen la obligación reli­giosa de ayu­nar des­de el amanecer has­ta la pues­ta de sol. Están exen­tos los ancianos, las mujeres embarazadas o en peri­o­do de lac­tan­cia, las mujeres con la men­struación y las per­sonas enfer­mas. Los niños gen­eral­mente no están oblig­a­dos a ayu­nar, aunque en muchas famil­ias se ani­ma a los más may­ores a par­tic­i­par pro­gre­si­va­mente.

viajar a países musulmanes en Ramadán

En qué consiste el ayuno del Ramadán

Des­de que sale el sol has­ta que anochece, se pro­híbe la ingestión de comi­da o bebi­da; tam­poco se per­mite en dichas horas mas­car chi­cle, escuchar músi­ca a vol­u­men alto, man­ten­er rela­ciones sex­u­alesdecir obscenidades y se ani­ma a ser más gen­eroso que nun­ca. Actos como vom­i­tar inval­i­dan la jor­na­da de ayuno. La inten­ción es demostrarse a uno mis­mo que se tiene el sufi­ciente auto­con­trol para escapar a las tenta­ciones ter­re­nales, aparte de lograr un ben­efi­cio físi­co e iden­ti­fi­carse con los que menos tienen.

Hemos de ten­er en cuen­ta que en algunos país­es musul­manes las fechas del Ramadán coin­ci­den con épocas de calor, lo que puede supon­er un autén­ti­co cal­vario. Para los musul­manes es por tan­to muy impor­tante el suhur, un copioso desayuno antes de amanecer con el que se aguan­tará el resto del día, y el iftar, la cena que se toma cuan­do se pone el sol. Es habit­u­al que estas cenas se cele­bren con famil­ia y ami­gos en un ambi­ente fes­ti­vo: no sue­len fal­tar las sopas (en Mar­rue­cos, por ejem­p­lo, es muy común la hari­ra por la can­ti­dad de pro­teí­nas que apor­ta), los dátiles, las aceitu­nas o los dul­ces. Los menús vari­arán depen­di­en­do del país donde os encon­tréis en ese momen­to.

Comer durante el Ramadán siendo turista

A los no musul­manes no se nos obliga a ayu­nar pero en un país­es muy estric­tos con el tema, caso de los Emi­ratos Árabes, pueden pon­erte una mul­ta con­sid­er­able si comes o bebes en públi­co. Como la aflu­en­cia de tur­is­tas cada vez es may­or en los Emi­ratos, sobre todo en lugares como Dubai, en los hote­les y cen­tros com­er­ciales no suele haber prob­le­ma para com­er / beber pero es acon­se­jable no hac­er­lo, al menos durante el día, en otro tipo de espa­cios abier­tos. Si ves que no puedes aguan­tar sin dar un tra­go de agua, siem­pre tienes la opción de entrar a algún cuar­to de baño que te coja cer­ca. Mati­zaré que, de todos mod­os, los EUA son uno de los país­es más estric­tos en este aspec­to, ya que la policía patrul­la las calles bus­can­do “posi­bles infrac­tores”. Pero en gen­er­al en la may­oría de los país­es las nor­mas sue­len ser más rela­jadas en lo que a tur­is­tas y extran­jeros se refiere, tam­poco hay que ago­b­iarse: las nor­mas son más rela­jadas con los tur­is­tas y no suele haber prob­le­mas si se actúa con sen­ti­do común y, sobre todo, respeto.

Restaurantes abiertos durante el Ramadán

Aunque en los país­es musul­manes durante esas fechas es más difí­cil encon­trar restau­rantes abier­tos (gen­eral­mente cier­ra al menos la mitad de ellos), yo nun­ca he tenido prob­le­ma para encon­trar lugares para com­er. Lo que ocurre es que se nos suele “escon­der” a los comen­sales, echan­do las corti­nas en las ven­tanas y, por supuesto, elim­inán­dose las mesas en las ter­razas para que no comas en la calle a la vista de todo el mun­do. Esto, por ejem­p­lo, era algo oblig­a­to­rio en Dubai has­ta no hace mucho, sin embar­go, al final se han rela­ja­do; hote­les de grandes cade­nas como Mar­riott o Hilton sí sir­ven alco­hol a sus clientes pero hay muchos hote­les sec­os, que no sir­ven alco­hol nun­ca, no sólo durante Ramadán.

Lo más nor­mal es que encuen­tres abier­tos restau­rantes en hote­les y zonas turís­ti­cas; en pequeños pueb­los puede ser más com­pli­ca­do por lo que viene bien lle­varse a la habitación algunos sánd­wich­es y snacks la tarde ante­ri­or. Un con­se­jo que sue­lo dar es que en los restau­rantes donde te atien­dan, des una propina más que gen­erosa a los pobres camareros, que bas­tante tienen sirvien­do y olien­do esos cous­cous y tajines tan ricos mien­tras les rugen las tri­pas. Verás que en esos mis­mos restau­rantes, al lle­gar la noche, se reú­nen muchas famil­ias ante opí­paros ban­quetes. No es raro que te inviten a com­par­tir mesa con ellos aunque no seas musul­mán: a la may­oría de la gente le encan­ta com­par­tir sus cel­e­bra­ciones. En muchos restau­rantes inclu­so ofre­cen menús-iftar pro­pios de esta época del año.

El iftar: la gran fiesta diaria

El iftar es la comi­da con la que se rompe el ayuno al pon­erse el sol y con­sti­tuye uno de los momen­tos más impor­tantes del día: en Dubái has­ta se hace cada día una cer­e­mo­nia en la que sue­na un cañon­a­zo. Suele cel­e­brarse en famil­ia o con ami­gos en un ambi­ente fes­ti­vo.

Los menús varían según el país pero hay ali­men­tos que casi nun­ca fal­tan, como los dátiles, las sopas, las aceitu­nas y los dul­ces. En Mar­rue­cos es muy típi­ca la hari­ra, una sopa muy nutri­ti­va que ayu­da a recu­per­ar energías después de muchas horas de ayuno.

Muchos restau­rantes ofre­cen menús espe­ciales de iftar y es fre­cuente que se llenen ráp­i­da­mente. Tam­bién es bas­tante habit­u­al que las famil­ias inviten a los extran­jeros a com­par­tir la cena con ellas, algo que puede con­ver­tirse en una expe­ri­en­cia inolvid­able. Si recibes una invitación de este tipo, es bue­na idea lle­var un pequeño rega­lo como dátiles o dul­ces.

cena iftar durante el Ramadán
El iftar se con­vierte en una fies­ta culi­nar­ia que cel­e­bra el fin del ayuno diario

¿Merece la pena viajar durante el Ramadán?

Para algunos via­jeros el Ramadán puede pare­cer un incon­ve­niente pero per­sonal­mente siem­pre lo he vis­to como una opor­tu­nidad para cono­cer mejor las cos­tum­bres locales. Es uno de los momen­tos en los que más clara­mente se percibe la iden­ti­dad cul­tur­al de estos país­es.

Ventajas de viajar en Ramadán

Uno de los prin­ci­pales atrac­tivos de via­jar en esta época es que suele haber menos tur­is­tas. Muchos via­jeros pre­fieren evi­tar el Ramadán por miedo a inco­mo­di­dades, lo que hace que algunos des­ti­nos estén más tran­qui­los de lo habit­u­al. Esto se nota espe­cial­mente fuera de las grandes ciu­dades.

Otra ven­ta­ja es que el ambi­ente noc­turno es espe­cial­mente ani­ma­do. Cuan­do cae el sol, las calles se llenan de gente, los restau­rantes se abar­rotan y los mer­ca­dos recu­per­an la activi­dad. En muchos lugares se res­pi­ra un ambi­ente fes­ti­vo que no existe durante el resto del año. Además, el con­tac­to con la población local suele ser más cer­cano. Muchas famil­ias aprovechan el Ramadán para reunirse y com­par­tir comi­das, y no es raro que inviten a los extran­jeros a par­tic­i­par en sus cel­e­bra­ciones.

Inconvenientes de viajar en Ramadán

El prin­ci­pal incon­ve­niente es la reduc­ción de horar­ios. Algunos museos, tien­das y ofic­i­nas públi­cas cier­ran antes de lo habit­u­al, y durante el día puede resul­tar más difí­cil encon­trar restau­rantes abier­tos.

Tam­bién hay que ten­er en cuen­ta que mucha gente está cansa­da por el ayuno, espe­cial­mente en las horas finales del día. Esto puede tra­ducirse en un rit­mo de tra­ba­jo más lento o en un ambi­ente algo más ten­so en deter­mi­na­dos momen­tos.

En cualquier caso, estos incon­ve­nientes rara vez lle­gan a afec­tar de for­ma seria a un via­jero que se adapte con flex­i­bil­i­dad a las cir­cun­stan­cias.

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Horarios y vida diaria durante el Ramadán

Durante el Ramadán el rit­mo de vida cam­bia notable­mente. Muchas tien­das per­manecen cer­radas durante el día y abren después de la pues­ta de sol, a veces has­ta medi­anoche.

Los museos y edi­fi­cios públi­cos sue­len abrir con nor­mal­i­dad, aunque a menudo cier­ran antes de lo habit­u­al para que los tra­ba­jadores puedan regre­sar a casa a tiem­po para el iftar.

El tráfico antes del atardecer

Según se va acer­can­do la hora de la cena, com­pro­barás que se incre­men­tan los atas­cos de trá­fi­co: el ham­bre apri­eta y todo el mun­do quiere lle­gar a casa. Es la peor hora del día para coger un taxi o usar el trans­porte públi­co, así que aprovecha para cam­i­nar. Cuan­do lle­ga la noche, cam­bia el humor (para bien) de la may­oría de la gente: a ti te pasaría igual. Por esta razón suele ser mejor evi­tar taxis o auto­bus­es a últi­ma hora de la tarde y aprovechar ese tiem­po para pasear.

Siem­pre digo que durante este mes hay que ten­er pacien­cia y com­pren­der las malas caras de algu­nas de las per­sonas con las que te cruzas: no todas lle­van muy bien lo de tan­tas horas de ayuno y se ve a mucha gente dis­cutien­do y per­di­en­do los nervios. A cam­bio, como digo, verás que cam­bia el carác­ter de la may­oría cuan­do lle­ga el iftar y es habit­u­al que taxis­tas o guías turís­ti­cos inviten a los extran­jeros que les acom­pañan a cenar en sus casas con sus famil­ias. Si te invi­tan a una de estas fies­tas, no vayas con las manos vacías y lle­va algún pre­sente sim­bóli­co, como una caja de dátiles o una bol­sa de dul­ces, te lo agrade­cerán con cre­ces.

Por esta razón suele ser mejor evi­tar taxis o auto­bus­es a últi­ma hora de la tarde y aprovechar ese tiem­po para pasear.

Comportamiento y normas sociales

Durante el Ramadán es espe­cial­mente impor­tante mostrar respeto por las cos­tum­bres locales. Hay un dicho que reza “donde fueres, haz lo que vieres”. Esto no ha de apli­carse en el sen­ti­do estric­to de la pal­abra cuan­do via­jéis a estos país­es en Ramadán pero sí es con­ve­niente que aprendáis a sol­i­darizaros con sus cos­tum­bres. Los musul­manes agrade­cen que pese a que no prac­tique­mos su religión, les felicite­mos por el momen­to sagra­do que viv­en, por lo que un “Ramadan Mubarak!” (feliz Ramadán) nun­ca está de más. Otra boni­ta cos­tum­bre es el zakat, dar limosna a los que más lo nece­si­tan: aunque no seas musul­mán, jamás sobra pen­sar en los demás.

Muestras de afecto en público

Si en la may­oría de los país­es musul­manes están mal vis­tas las mues­tras de afec­to en públi­co (e inclu­so en algunos pro­hibido), en este peri­o­do con más moti­vo para evi­tar­las. Cuan­do he via­ja­do con Juan a país­es como Mar­rue­cos, Turquía o Mala­sia, pese a que es cier­to que en otros país­es sole­mos ser car­iñosos o ir de la mano, en los musul­manes nos sale solo el com­por­tarnos como “ami­gos”. Ya ten­drás tiem­po en la intim­i­dad de tu hotel para ser todo lo efu­si­vo que quieras.

Alcohol durante el Ramadán

Si nor­mal­mente en muchos país­es musul­manes ya es com­pli­ca­do encon­trar alco­hol, durante el Ramadán lo es todavía más.

En des­ti­nos como Mar­rue­cos es posi­ble encon­trar cerveza en algunos hote­les o restau­rantes turís­ti­cos pero suele ser más caro de lo habit­u­al. Lo mejor es asumir que durante esos días prob­a­ble­mente ten­drás que pre­scindir de esa cerveza fres­ca al final de la jor­na­da. Que tam­poco pasa nada.

Viajar en avión durante el Ramadán

Algu­nas com­pañías aéreas de país­es musul­manes reducen o mod­i­f­i­can el ser­vi­cio de comi­das durante el Ramadán. Con­viene infor­marse antes de volar y lle­var algo de comi­da por si aca­so.

Nadie te va a impedir com­er en el avión, pero puede resul­tar incó­mo­do hac­er­lo si la per­sona que tienes al lado está ayu­nan­do.

La magia de las noches del Ramadán

Si hay algo que hace espe­cial via­jar durante el Ramadán es el ambi­ente noc­turno. Cuan­do cae el sol el país parece des­per­tar. Las calles se llenan de vida, los mer­ca­dos se ani­man y muchas mezquitas se ilu­mi­nan cre­an­do una atmós­fera muy espe­cial.

Las noches se con­vierten en el mejor momen­to del día para pasear, cenar o hac­er com­pras. En algunos bazares y cen­tros com­er­ciales se orga­ni­zan activi­dades espe­ciales y se ofre­cen des­cuen­tos.

El final del Ramadán: Eid al-Fitr

El Ramadán ter­mi­na con una cel­e­bración de tres días lla­ma­da Eid al-Fitr, “la fies­ta de rup­tura del ayuno”, en la que los musul­manes se dan un largo baño, se per­fuman, estre­nan ropa nue­va e inter­cam­bian rega­los.  Durante estos días las famil­ias se reú­nen, estre­nan ropa nue­vo y vis­i­tan a ami­gos y pari­entes. Es un momen­to espe­cial­mente ale­gre y col­ori­do que pone el broche final a un mes muy inten­so des­de el pun­to de vista espir­i­tu­al y social.

Conclusión: viajar en Ramadán es una experiencia diferente

Via­jar a país­es musul­manes durante el Ramadán es una expe­ri­en­cia difer­ente que per­mite cono­cer estos des­ti­nos des­de una per­spec­ti­va más autén­ti­ca.

Aunque exis­ten algu­nas inco­mo­di­dades, en gen­er­al el via­je puede desar­rol­larse con total nor­mal­i­dad si se tienen en cuen­ta unas pocas recomen­da­ciones bási­cas. A cam­bio, ten­dréis la opor­tu­nidad de vivir uno de los momen­tos más impor­tantes del año en el mun­do musul­mán y de acer­carse de una for­ma más pro­fun­da a su cul­tura y sus tradi­ciones. El col­ori­do final para una época en la que dis­fru­tarás de estos país­es de un modo total­mente difer­ente y que con­sti­tuye una grandísi­ma expe­ri­en­cia a niv­el social y cul­tur­al para cualquier via­jero.

 

Puedes escuchar el pro­gra­ma en mi pod­cast de Mil y un Via­jes por el Mun­do


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6 Comments

  1. A mi jus­to me cogió los últi­mos días de Ramadán en Dubai el año pasa­do y me lim­itó un poco a la hora de com­er, de cenas con espec­tácu­los, de horarios…pero tam­bién aprendí y me pare­ció curioso, sobre todo la fies­ta de la que hablas de los 3 últi­mos días.

  2. María, como comen­to en el artícu­lo, y tú tam­bién ase­guras, vis­i­tar estos país­es en Ramadán es toda una expe­ri­en­cia!

  3. Me gus­to mucho el artícu­lo, se nota que es toda una aven­tu­ra la expe­ri­en­cia de estar durante la cel­e­bración del Ramadán en esos país­es, espero algún día poder vivir esta expe­ri­en­cia.

  4. Mar­i­ana, inten­ta vivir­la algu­na vez ¡es algo úni­co!

  5. Nicolás

    at

    Hola! Soy un chico de 20 años que tiene planea­do vis­i­tar el Tánger del 9 al 12 de abril (época de Ramadán). Quería saber si al no ser una ciu­dad tan ‘prin­ci­pal’ como lo puede ser Mar­rakech si voy a ten­er prob­le­mas para poder com­er durante el día. Muchas gra­cias!

  6. Mil y un Viajes por el Mundo

    at

    Hola Nicolás. Tanger es con difer­en­cia la ciu­dad más occi­den­tal­iza­da de Mar­rue­cos y hay un mon­tón de fran­qui­cias inter­na­cionales de comi­da, no vas a ten­er ningún prob­le­ma. Abra­zos!

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