INDONESIA — Borobodur y Prambanan

 

Dos de las excur­siones total­mente ine­ludi­bles si vis­i­tais Indone­sia son los dos con­jun­tos arque­ológi­cos de Borobudur y Prambanan.Hasta aquí se acer­can cada año más de dos mil­lones de tur­is­tas y lo cier­to es que su fama está total­mente justificada.Lo veréis aba­jo en las fotografías.Son maravillosos.Y eternos,recordemos que Borobudur ha sido capaz de sobre­vivir a ataques ter­ror­is­tas (en 1985 varias bom­bas dañaron nueve estu­pas) y var­ios ter­re­mo­tos.

Empece­mos por los datos prácticos:como ir has­ta allí.Nosotros en un prin­ci­pio habíamos pen­sa­do acer­carnos a Via Via Tours,la agen­cia más pres­ti­giosa de Yogyakarta,pero luego echan­do cuen­tas nos dimos cuen­ta que yen­do seis y cobrán­donos a cada uno 15 euros por per­sona (entradas aparte) nos salía mucho mejor con­tratar un coche con con­duc­tor para todo el día en cualquiera de las agen­cias locales que sí,serían más mod­estas pero el ser­vi­cio que nos iban a dar era el mis­mo a fin de cuen­tas por un ter­cio del precio.Asi que por 450.000 rupias los seis (unos 30 euros),lo con­trata­mos en Fadi­lah Trans­port (Jl Dagen No. 23, Yogyakarta).Además,nos ofrecían ellos mis­mos com­prarnos las entradas por anticipado,realizándonos un pequeño des­cuen­to respec­to a adquirir­las en taquil­la (Borobudur=180.000 rupias / Prambanan=170.000 rupias).Lo cier­to es que las entradas pueden pare­cer algo caras vis­to el niv­el de vida del país pero cuan­do te veas allí com­pro­barás que el pre­cio merece la pena…¡vaya si lo merece!

Empece­mos con Borobudur.El tem­p­lo bud­ista más grande del mundo.Sólo eso ya diría bas­tante de su mag­ni­tud pero yo aña­do que para su con­struc­ción se nece­si­taron más de dos mil­lones de blo­ques de piedra y su base tiene la friol­era de 118 met­ros x 118 metros.Ahí es nada.

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Borobudur se encuen­tra aprox­i­mada­mente a unos 40 kilómet­ros de Yogyakarta,en la lla­nu­ra Kedu,entre los vol­canes Sun­doro-Sumb­ing y Merbabu-Merapi.Esta zona,que por su alta fer­til­i­dad está con­sid­er­a­da “el jardín de Java”,supone para los locales un lugar sagrado.Antiguamente,aquí se ubi­ca­ba un inmen­so lago (hoy en día seco) en el que se cree que Borobudur “flota­ba” como si fuera una inmen­sa flor de loto.

Antes de seguir con­tan­doos la his­to­ria de Borobudur,dos apuntes.Uno,para entrar al recin­to es oblig­a­to­rio que lo hagas atavi­a­do con un sarong,esa tela-fal­da que lle­van tan­to hom­bres como mujeres en muchos lugares del sud­este asiáti­co y que te prestarán en la entra­da (cuí­da­lo bien que luego has de devolverlo).Y apunte número dos:úntate bien de cre­ma solar y no olvides las gafas y un par de botel­las de agua (en la entra­da tam­bién te regalan las botel­las e inclu­so un té o café para que afrontes con más energía la visita).Si quieres ver Borobudur con detenimiento,vas a echar aquí varias horas y el sol pega que no veas.Por cierto,intenta venir bas­tante pron­to para evi­tar las horas de más calor. Nosotros a las seis y media de la mañana ya estábamos de camino pero lo cier­to es que luego lo agradec­i­mos.

Can­di Borobudur (en indone­sio Can­di sig­nifi­ca tem­p­lo) fue con­stru­i­do alrede­dor del año 800 durante un peri­o­do que se alargó has­ta los 75 años.La gran dis­cusión es si lo con­struyeron bud­is­tas o hindues.Se supone que se lev­an­tó mien­tras gob­ern­a­ba la dinastía Sailen­dra (bud­is­tas) pero al mis­mo tiem­po se han encon­tra­do algunos ves­ti­gios hinduistas,lo que hace dudar de la autoría de los arquitectos.En cualquier caso,en aque­l­la época con­vivieron en total armonía los impe­rios bud­is­tas e hin­duis­tas y no era extraño que un gob­er­nante bud­ista con­struy­era un tem­p­lo hindú y vicev­er­sa.

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Durante muchos sig­los, Borobudur per­maneció en el más triste de los abandonos,enterrado bajo toneladas de cenizas volcánicas.Se cree que el tem­p­lo fue aban­don­a­do por los pere­gri­nos por dos motivos:su con­ver­sión al islam en el siglo XV o repenti­nas hambrunas.Lo cier­to es que has­ta 1835 no fue desen­ter­ra­do (y redes­cu­bier­to) por el Impe­rio Británi­co y pos­te­ri­or­mente por el holandés.

El dis­eño de Borobudur es una autén­ti­ca delicia.Está inspi­ra­do para,visto des­de las alturas, emu­lar un gigan­tesco man­dala (los man­dalas son rep­re­senta­ciones del cos­mos y sue­len ser cir­cu­lares porque el cír­cu­lo no sólo rep­re­sen­ta la per­fec­ción al encon­trarse todos sus pun­tos a una mis­ma dis­tan­cia del cen­tro sino tam­bién como sím­bo­lo de los cic­los de la Naturaleza).Así mismo,es una grandísi­ma estu­pa, con nueve nive­les diferentes,de los cuales los seis infe­ri­ores son cuadra­dos y los tres supe­ri­ores circulares.Son 55.000 met­ros cúbi­cos de piedra que,cuando los tienes delante,en serio,te quedas sin habla tal es la mag­ni­tud.

La división del mon­u­men­to sim­boliza las tres eta­pas de preparación men­tal para alcan­zar la meta final según la cos­mología bud­ista, lla­ma­dos Kamad­hatu (el mun­do de los deseos), Rupad­hatu (el mun­do de las for­mas) y final­mente Aru­pad­hatu (el mun­do sin for­mas). Kamad­hatu es rep­re­sen­ta­do por la base, Rupad­hatu por las cin­co platafor­mas cuadradas (el cen­tro), y Aru­pad­hatu por las platafor­mas cir­cu­lares y la estu­pa prin­ci­pal. La arqui­tec­tura de las tres esta­ciones pre­sen­ta difer­en­cias metafóri­c­as. En Rupad­hatu hay una estruc­tura más rec­ta y detal­la­da, la cual desa­parece para con­ver­tirse en las platafor­mas cir­cu­lares de Arupadhatu.Aun así,hay todavía una estruc­tura más bajo la base,descubierta en 1885 y rodea­da de misterio,que se cree fue con­stru­i­da para evi­tar un posi­ble hundimien­to del tem­p­lo.

Borobudur tiene más de 2.600 bajor­re­lieves que cuen­tan la his­to­ria de Sud­hana y Manohara mien­tras que los que están en la base sub­ter­ránea nar­ran la ley del kar­ma (el kar­ma sería una energía que se deri­va de los actos de las personas,generalmente aso­ci­a­do con el mito de la reencarnación,y según la cual,por medio de la causa-efecto,los actos buenos son rec­om­pen­sa­dos y los mal­os castigados).La ver­dad que yo siem­pre he creí­do en eso de “según siembras,así reco­ges”.

Además de los bajorrelieves,en Borobudur hay infinidad de estat­uas de Buda (504 en total),generalmente rep­re­sen­tadas con las pier­nas cruzadas en posi­ción de flor de loto y más de la mitad,por des­gra­cia, decap­i­tadas por ene­mi­gos inva­sores.

Para ascen­der has­ta el Nirvana,el cielo bud­ista que se rep­re­sen­ta en la cima de Borobudur,hay que empezar por la puer­ta prin­ci­pal e ir subi­en­do los difer­entes cír­cu­los en el sen­ti­do de las agu­jas del reloj,como buen tem­p­lo bud­ista que se precie.En total,un recor­ri­do de cin­co kilómet­ros y entre dos o tres horas,eso ya depende de la prisa que uno quiera darse,pero la ver­dad es que nosotros con­tin­u­a­mente nos íbamos dete­nien­do para admi­rar los pan­e­les con las esce­nas esculp­i­das en piedra real­mente preciosos.Nos sen­tíamos real­mente priv­i­le­gia­dos por poder estar vis­i­tan­do uno de los grandes Pat­ri­mo­nios de la Humanidad,al que la UNESCO con­cedió dicho títu­lo en el año 1991.

Y de Borobudur,a Prambanan,también Pat­ri­mo­nio de la Humanidad.Son 244 tem­p­los repar­tidos en una exten­sión vastísima,erigidos sólo 50 años después que Borobudur.Se sabe muy poco de su his­to­ria aunque se cree que fueron con­stru­i­dos por Rakai Pikatan para con­mem­o­rar que en Java los hin­duis­tas habían recu­per­a­do por fin el gob­ier­no único.Estuvieron en ruinas durante muchísi­mo tiem­po has­ta que final­mente en 1937 se acometió por fin su restauración.Aun así,las obras de con­ser­vación no cesan,en alguno de los tem­p­los si querías entrar te daban un cas­co por si se desprendía algún cas­cote y todo,obviamente,bajo tu respon­s­abil­i­dad.

Algunos de los tem­p­los más impor­tantes:

Can­di Siva Mahade­va

Ded­i­ca­do a Shiva,es el más impor­tante de todos.La agu­ja prin­ci­pal se va has­ta los 47 met­ros de altura.Es quizás el que mejor rep­re­sen­ta el esti­lo arqui­tec­tóni­co de Pram­banan gra­cias a los medal­lones de su base,leones flan­quea­d­os por kalpatu­ra (árboles del cielo) y kin­nara (criat­uras celes­tiales) que son mitad hombre,mitad ave.En él se rep­re­sen­tan esce­nas del Ramayana,el rela­to épi­co hindú que equiv­al­dría a la Bib­lia de los católicos,donde se rela­ta como la mujer de Rama,Sita,es secuestra­da y como la lib­er­an el dios mono Hanu­man y el gen­er­al mono Sugriwa.Aquí,como en Borobudur,también hay que ascen­der en el sen­ti­do de las agu­jas del reloj.Dentro se encuen­tra la estat­ua de cua­tro bra­zos de Shi­va el Destruc­tor (el más poderoso de los dios­es hin­dues) y que sin embargo,descansa sobre un pedestal de loto,símbolo del budismo.También se encuen­tra una impre­sio­n­ante estat­ua de Ganesha,el hijo de Shi­va con manos de ele­fante.

Can­di Brah­ma y Can­di Vish­nu

Flan­quean al Can­di Siva Mahadeva.En el Brah­ma se encuen­tra una estat­ua de cua­tro cabezas de Nrahma,el dios de la creación;en el Vih­nu se cuen­ta la his­to­ria de Krish­na.

Can­di Sewu

Los mil tem­p­los (que se quedaron en los 244 de aho­ra) antigua­mente se encon­tra­ban rodea­d­os por cua­tro anil­los con­cén­tri­cos con tem­p­los “guardianes”.Entre ellos,este era el más impor­tante pese a que sus nichos fueron saque­a­d­os y los ladrones hicieron desa­pare­cer las estat­uas de bronce.

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