Hoteles regentados por famosos: no aptos para cualquier bolsillo

La fama es efímera, con la facil­i­dad que lle­ga, igual se va, y hoy estás arri­ba y mañana aba­jo. Que se lo pre­gun­ten a todas esas actri­ces amer­i­canas que en cuan­to rebasan la bar­rera de los cuarenta, ven como Hol­ly­wood las da la espal­da y las dejan de lle­gar guiones: así de injus­ta es la indus­tria del cine. Son muchas las cele­bri­dades que saben que su min­u­to de glo­ria no va a durar para siem­pre y que­rien­do ase­gu­rarse la jubi­lación, invierten, aho­ra que tienen dinero, en otros nego­cios que les ase­guren un aco­moda­do futuro. Y son muchos tam­bién los que aprovechan­do que aho­ra pueden per­mitírse­lo, com­pran hote­les sabi­en­do que su nom­bre y pop­u­lar­i­dad con­sti­tuyen por sí solos la mejor pro­mo­ción que pudier­an desear: además, quienes mejores que ellos, que se pasan la vida via­jan­do, para saber qué es lo que esper­an de un hotel los clientes. Son con­scientes de que serán miles los fans, venidos de todas las partes  del mun­do, a los que no les impor­tará pagar un poco más (o mucho más) por alo­jarse en los hote­les de los que sus ído­los son dueños. Seguro que ni imag­in­abas que muchos de estos famosos te dan la opor­tu­nidad de dormir en su segun­da casa. Y quién sabe, lo mis­mo has­ta tienes la inmen­sa suerte de encon­trárte­los toman­do un whisky en el bar del hotel.

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Trein­ta mil­lones de euros. Eso es lo que le ha costa­do el hotel de cua­tro estrel­las que aca­ba de com­prar Leo Mes­si, el jugador del Barcelona, en Sit­ges. Se lla­ma MiM Sit­ges, está a dos min­u­tos de la playa y del paseo marí­ti­mo y cuen­ta con un spa de hidroter­apia y una fab­u­losa ter­raza en la azotea. Las tar­i­fas no son tan pro­hibiti­vas: a par­tir de 149 euros la habitación doble.

Robert de Niro, actor que no creemos vaya a pasar ham­bre cuan­do deci­da reti­rarse, hace años creó una cade­na de hote­les, los Nobu, jun­to al chef Nobu Mat­suhisa. Tienen hote­les en Mia­mi, la playa de Mal­ibu en Cal­i­for­nia, Las Vegas, Mani­la, Lon­dres, Palo Alto y Riyadh. Y el próx­i­mo año inau­gu­rarán algunos más en Los Cabos, Chica­go, Toron­to, Sao Paulo y dos en España (Barcelona y Mar­bel­la), que se suman al que ya tienen en Ibiza. El de Ibiza, a tres kilómet­ros de la cap­i­tal y situ­a­do en la playa de Tala­man­ca, es un cin­co estrel­las impre­sio­n­ante cuyas habita­ciones más baratas cues­tan 250 euros (y el desayuno 35, vamos, que supon­go que te pon­drán caviar en vez de man­te­qui­l­la y mer­me­la­da). El hotel de Barcelona ocu­pará el edi­fi­cio en el que esta­ba el Gran Hotel Torre de Cataluña.

Fran­cis Ford Cop­po­la, uno de las mentes más bril­lantes del cine, creador de obras maes­tras como “Apoc­a­lypse Now”, “Drac­u­la” o la segun­da y ter­cera parte de “El Padri­no”, tam­bién le ha cogi­do el gus­to a esto del nego­cio hotele­ro. Su resort de lujo, el Palaz­zo Margheri­ta, se encuen­tra en Bernal­da, al sur de Italia, y está ubi­ca­do en una pre­ciosa vil­la del siglo XIX. Se nece­si­tan meses para lograr encon­trar un hue­co libre en su agen­da de reser­vas ya que sólo tiene nueve habita­ciones: si lo con­sigues, prepárate a pagar como mín­i­mo 350 euros la noche.

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Foto: Famil­ly Cop­po­la Resorts

Gwingan­na. Este es el exóti­co nom­bre del hotel del actor Hugh Jack­man, situ­a­do en la Gold­en Coast de Aus­tralia. Jack­man pasó un par de meses de des­can­so aquí mien­tras prepara­ba una de sus pelícu­las y se quedó tan enam­ora­do del com­ple­jo que al final acabó con­vir­tién­dose en co-propi­etario. El resort, espe­cial­iza­do en tratamien­tos de salud, cuen­ta con nutri­cionistas pro­pios y ofrece clases de yoga, dan­za o box­eo: la inten­ción es que logres una desin­tox­i­cación com­ple­ta de tu ruti­na diaria. Los pre­cios de un paque­te de dos noches con un mon­tón de tratamien­tos parten des­de los 1.100 dólares.

Tam­bién en Aus­tralia abrió su primer hotel Donatel­la Ver­sace. Y el segun­do lo ha inau­gu­ra­do en Dubai. El Palaz­zo Ver­sace Dubai es un gigan­tesco edi­fi­cio de más de doscien­tas habita­ciones y su arqui­tec­tura recuer­da a la de los pala­cios ital­ianos del siglo XVI. El dis­eño de las habita­ciones, que incluyen baños de már­mol, ha sido super­visa­do por la propia Donatel­la y para el restau­rante cuen­tan con chefs ganadores de estrel­las Miche­lin. Habita­ciones a par­tir de 350 euros.

Richard Gere es uno de los propi­etar­ios del Bed­ford Post Inn, a las afueras de Nue­va York. Una antigua casa del siglo XVIII que se encon­tra­ba en ruinas y que el actor se pro­pu­so con­ver­tir en un román­ti­co y bucóli­co alo­jamien­to. Sólo ocho habita­ciones para garan­ti­zar la máx­i­ma intim­i­dad a los clientes, dos restau­rantes (uno de ellos situ­a­do en el antiguo granero) y rodea­do de bosques: el lugar ide­al para escapar del bul­li­cio de Man­hat­tan, si te puedes per­mi­tir sus tar­i­fas (410 euros la noche).

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Foto: Bed­ford Post Inn

El Sun­dance Moun­tain Resort, en el esta­do de Utah, a ape­nas una hora en coche de Salt Lake, es uno de los más vet­er­a­nos: Robert Reford lo fundó en 1969. En un entorno nat­ur­al idíli­co, rodea­do de mon­tañas y cas­cadas, es uno de los lugares preferi­dos por los esquiadores en invier­no. Un com­ple­jo enorme con cabañas de madera en el que hay sitio para tres restau­rantes, escue­las de arte y salas de reuniones. El hotel siem­pre está aco­gien­do difer­entes even­tos, el más impor­tante de ellos, crea­do por el pro­pio Red­ford, el mejor fes­ti­val de cine inde­pen­di­ente del mun­do: el Sun­dance Film Fes­ti­val. Pre­cios a par­tir de 220 euros.

En Carmel (Cal­i­for­nia), el pueblo del que fue alcalde, Clint East­wood encon­tró su refu­gio par­tic­u­lar: nosotros estu­vi­mos vis­i­tan­do el pueblo hace años y parece de un cuen­to de hadas. El famoso actor/director decidió abrir aquí su hotel Mis­sion Ranch, un com­ple­jo de más de dos sig­los con varias cabañas rús­ti­cas y a sólo unos cuan­tos kilómet­ros de San Fran­cis­co. Trein­ta habita­ciones a par­tir de 270 euros la noche.

Leonar­do DiCaprio debió pen­sar “¿para qué voy a con­stru­ir sólo un hotel si puedo com­prarme la isla entera?” . Y eso fue lo que hizo con la pequeña isla de Black­adore Caye, en el minús­cu­lo país caribeño de Belice: adquirir­la por casi dos mil­lones de dólares. El hotel aún no ha sido inau­gu­ra­do (lo hará en el 2018) pero DiCaprio ya ha ase­gu­ra­do que será un eco­ho­tel que respetará la fau­na y flo­ra local: las 36 vil­las exclu­si­vas están sien­do con­stru­idas “flotan­do” sobre los arrecifes de coral para que estos no sufran ningún daño.

El actor John Malkovich abrió hace ya bas­tantes años su cade­na de hote­les The Big Sleep, todos situ­a­dos en Inglater­ra: en Cardiff, Chen­tel­ham y East­bourne. Son de los pocos hote­les regen­ta­dos por famosos acce­si­bles para todo tipo de pre­supuestos; de hecho, las tar­i­fas son buenísi­mas para los pre­cios ingle­ses (a par­tir de 48 euros la noche). Sin embar­go, los hote­les han esta­do en los últi­mos tiem­pos envuel­tos por la polémi­ca, debido a las que­jas de algunos clientes por el esta­do de las habita­ciones y la escasa limpieza de los cuar­tos de baño. Como veis, que el nom­bre de una gran estrel­la esté detrás de una fir­ma no siem­pre ha de ser sinón­i­mo de cal­i­dad y pul­cri­tud.

Si eres fan acér­ri­mo de ABBA, entonces date el gus­to de alo­jarte en el Hotel Rival cuan­do via­jes a Esto­col­mo. Su dueño es Ben­ny Ander­s­son,uno de los miem­bros del grupo, y aunque no es un hotel temáti­co, siem­pre será un plac­er cumplir tus sueños meló­manos alo­ján­dote aquí. Pre­cio: 180 euros la noche.

Hablan­do de músi­cos, otro que ve como sus fans se pegan de tor­tas por con­seguir dormir una noche en su hotel The Clarence es Bono de U2. El can­tante irlandés com­pró jun­to al gui­tar­rista The Edge este edi­fi­cio del siglo XIX en el bar­rio de Tem­ple Bar en Dublín e inclu­so han uti­liza­do su azotea para la grabación de actua­ciones de la ban­da. Si eres muy fan, date el capri­cho de dormir aquí ya que las tar­i­fas no son exce­si­va­mente ele­vadas: 120 euros la noche.

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Foto: The Clarence Hotel

Ay cómo me gus­ta Olivia New­ton-John, que aunque alcanzó la pop­u­lar­i­dad con la pelícu­la “Grease”, a mí lo que real­mente me encan­tan son sus dis­cos de coun­try de los años seten­ta. La can­tante aus­traliana, que hace años superó un cáncer y editó var­ios libros de dietas salud­ables (com­pré alguno de ellos y son fran­ca­mente recomend­ables), vive vol­ca­da en el cuida­do de la salud y por dicho moti­vo abrió el Gaia Retreat&Spa en su pro­pio país hace ya doce años. El hotel ha gana­do var­ios pre­mios por la cal­i­dad de sus tratamien­tos.

Y hablan­do de otra can­tante que me pir­ra, Dol­ly Par­ton, la rubia explo­si­va ha sabido rentabi­lizar mejor que nadie sus ganan­cias con­struyen­do en las Great Smoky Moun­tains de Ten­nessee un par­que de atrac­ciones y un hotel, el Dol­ly­wood’s Dream­More Resort. Pre­cios a par­tir de 170 dólares la noche.

Mick Jag­ger de Rolling Stones com­pró hace años una isla caribeña, Mus­tique, y cuan­do no está en la isla, alquila algu­na de sus lujosísi­mas vil­las. Al módi­co pre­cio de 16.500 dólares la sem­ana. Eso es lo que cues­ta la casa prin­ci­pal, aunque hay otra más pequeña en Pelí­cano Beach cuyo pre­cio baja a 11.000 dólares.

Bob Mar­ley fal­l­e­ció en 1981 pero su lega­do sobre­vive en el Mar­ley Resort & Spa de Nas­sau en las islas Bahamas. Era uno de los lugares preferi­dos por el can­tante jamaicano, donde le encanta­ba pasar las vaca­ciones jun­to a su esposa Rita, quien lo com­pró un año después de la muerte del vocal­ista, pre­cisa­mente para rendirle trib­u­to y no olvi­dar los buenos momen­tos jun­tos. Con una dec­o­ración clara­mente afro­caribeña y bares donde lo que se escucha toda la noche es reg­gae, puede ser una bue­na opción vien­do lo carísi­mos que son otros hote­les de las islas: aquí a par­tir de 178 euros noche.

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Brad Pitt aún no ha inau­gu­ra­do su pro­pio hotel pero ya está en ello. La céle­bre estrel­la va a inver­tir un autén­ti­co din­er­al (se habla de casi dos bil­lones, sí, con b, de dólares) en un resort de lujo en Zablace en el Mar Adriáti­co en Croa­cia. Des­ti­na­do, obvi­a­mente, a clien­tela mul­ti­mil­lonar­ia, incluirá restau­rantes carísi­mos, una escuela, un hos­pi­tal y un gigan­tesco cam­po de golf. El arqui­tec­to del proyec­to será el croa­ta Niko­la Basic, cono­ci­do en el país por la escul­tura el Órgano del Mar, que crea músi­ca con el empu­je de las olas.

El actor Robert Duvall via­jó hace años a Argenti­na para apren­der a bailar tan­go. Y allí no sólo cono­ció a su cuar­ta esposa Luciana Pedroza sino que se quedó tan enam­ora­do del país que decidió con­stru­ir allí su pro­pio hotel, el House of Jas­mines, en la provin­cia de Salta, con­sid­er­a­do uno de los hote­les más román­ti­cos del mun­do. Aunque Duvall vendió la propiedad hace nueve años, son muchos los que aún bus­can dormir allí, sabi­en­do que aquí se alo­jaron ami­gos del actor Como Brad Pitt o Ricard Gere. Este exclu­si­vo resort de sólo siete habita­ciones tiene pre­cios a par­tir de 200 dólares la noche.

Mar­lon Bran­do, antes de morir, dejó como heren­cia un lujosísi­mo resort, The Bran­do, en la Poli­ne­sia france­sa. Más conc­re­ta­mente en Tetiao­ra, su isla pri­va­da. El actor se había enam­ora­do de estas islas del Pací­fi­co tras rodar allí la pelícu­la “Rebe­lión a bor­do” y has­ta se casó con una tahi­tiana, Tari­ta Teri­ip­ia. Tetiaroa for­ma parte de las Islas Sociedad y la úni­ca man­era de acced­er a ella es medi­ante vue­lo pri­va­do: el resort está for­ma­do por 35 vil­las que han sabido man­ten­er el respeto al entorno y que has­ta cuen­tan con su pro­pio huer­to de ver­duras orgáni­cas. De los pre­cios por noche mejor ni hablam­os.

Para el final dejamos la lujosa res­i­den­cia del nar­co­traf­i­cante colom­biano Pablo Esco­bar en Tulum (Méx­i­co), que durante años sirvió como esce­nario de sus oscuros nego­cios. Casa Mal­ca ha sido recon­ver­ti­da en un hotel de lujo de cuarenta y dos habita­ciones (cuan­do se adquir­ió la man­sión sólo tenía nueve), todas ellas dec­o­radas con escul­turas y cuadros de difer­entes artis­tas. El artí­fice del proyec­to ha sido el galerista tam­bién colom­biano Lio Mal­ca, quien ha dota­do al com­ple­jo de una fan­tás­ti­ca pisci­na sub­ter­ránea, otra al aire libre, un bar y acce­so exclu­si­vo a una playa exclu­si­va de are­na blan­ca y doscien­tos met­ros de lon­gi­tud. ¿El pre­cio por noche? 1.200 euros de nada.


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