Cómo exprimir un viaje a Hamburgo

Hacien­do una lista de los blogs de via­je que me quedan por hac­er (no voy a ter­mi­nar nun­caaaaaa!!;)) saltó a la palestra el nom­bre de Hamburgo,una ciu­dad en la que estuve dos ver­a­nos con­sec­u­tivos hace la friol­era de doce años.Supongo que algunos datos estarán algo des­fasa­dos vis­to el tiem­po tran­scur­ri­do des­de entonces.Pero como siem­pre es bueno rea­v­i­var recuer­dos (y más en Alemania,que es un país que me fasci­na) pues voy a aprovechar para hac­er un pequeño resumen de las cosas que recuerde por si a alguien le sirve para próx­i­mas vis­i­tas allí.Disculpas si algún dato está equiv­o­ca­do o debe actualizarse…¡pero el tiem­po no per­dona!!;)

En ambas oca­siones me coin­cidió que iba a un fes­ti­val de músi­ca ya casi en la fron­tera de Dina­mar­ca, por lo que cuan­do acabó el festi,nos cogi­mos un tren des­de Itze­hoe y para Ham­bur­go que tiramos (las dos veces estu­vi­mos en Ham­bur­go unos cin­co días).Aunque después de Berlín sea la ciu­dad más grande de Alemania,lo cier­to es que orga­nizán­dote bien,puedes abar­car sin prob­le­ma todo lo vis­itable, sobre todo porque lo que intere­sa se con­cen­tra prin­ci­pal­mente en dos puntos:el cen­tro de la ciu­dad y el puer­to.

En cuan­to al tema alojamiento,perdonadme que no recuerde los nom­bres de los hote­les donde estu­vi­mos (dónde habrán acaba­do las tarjetas,yo que todo lo guardo!).Nos los bus­caron direc­ta­mente en la Ofic­i­na de Turismo,cuya ofic­i­na prin­ci­pal se encuen­tra en la parte trasera de Haupt­bahn­hof (la prin­ci­pal estación de tren), entra­da Kirchenallee.Si vais sin nada reservado,acercaos por allí porque te solu­cio­nan lo de encon­trarte un alo­jamien­to económi­co en un periquete.El hotel del primer año era más mod­er­nete pero el del segun­do me encantó,ya que era un bed&breakfast en plan casero en una casa ale­m­ana de hace un siglo y por muy poco dinero (yo creo que al cambio,que entonces fun­cionábamos aún con mar­cos y pesetas,nos sal­ió como unas cua­tro mil pelas la doble,el alo­jamien­to en Ham­bur­go me pare­ció en gen­er­al bas­tante barato).Por cierto,ya que pasas por la Ofic­i­na de Tur­is­mo, hazte con la Ham­bur­go Card, sólo se puede adquirir en dicha ofic­i­na y ofrece via­jes ilim­i­ta­dos en primera clase en todos los medios de trans­porte del área met­ro­pol­i­tana de Hamburgo,así como des­cuen­tos en muchas atrac­ciones y excur­siones. Y si vienes por aire, el auto­bús HVV Air­port Express núm. 110 enlaza con la red fer­roviaria (líneas S1 y U1) en la estación de Ohls­dorf. Sale cada 10 min­u­tos y tar­da 10–15 min­u­tos. La para­da se encuen­tra en el exte­ri­or de la Ter­mi­nal 2 y la tar­i­fa incluye el trayec­to has­ta el cen­tro de la ciu­dad. Los bil­letes pueden adquirirse en el auto­bús o en la ofic­i­na de infor­ma­ción del aerop­uer­to en la zonas de llegadas.También tienes el Air­port Express, de Jasper, que va direc­ta­mente a la estación de tren Haupt­bahn­hof (Hbf).

Ham­bur­go es una ciu­dad que a lo largo de la His­to­ria ha vivi­do vol­ca­da en el com­er­cio (se hizo inmen­sa­mente rica gra­cias a las rutas com­er­ciales de la Liga Hanseáti­ca) y a día de hoy,éste con­tin­ua sien­do su pun­to fuerte,por lo que no es de extrañar que el may­or de sus atrac­tivos resi­da pre­cisa­mente en el puerto,el segun­do más grande Europa.Por aquí pasan al año al rede­dor de 13.000 barcos,el río Elba tiene un trá­fi­co flu­vial que no para ni un segundo,por lo que el trasiego de gente en esta zona de Ham­bur­go es continuo.Lo más curioso es que el puer­to ni siquiera sea marí­ti­mo (el mar del Norte se encuen­tra a más de cien kilómet­ros) y aun así ten­ga esa impor­tan­cia para el com­er­cio alemán y,en añadidura,europeo.Con casi un mile­nio de antigüedad y una super­fi­cie total de casi 8.000 hectáreas,el puer­to es un micro­mun­do den­tro de Ham­bur­go y podrás pasar horas recor­rién­do­lo.

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Te recomien­do que comiences tu visi­ta al puer­to en los embar­caderos y des­de allí te acerques al antiguo Túnel del Elba,construído en 1911 y que conec­ta el puer­to con el cen­tro de la ciudad.Si ves que el frío impera (Ham­bur­go es una ciu­dad en la que,incluso en verano,necesitarás chaqueta,aunque sólo sea por las noches),tómate un vino caliente o “Glüh­wein” en unos bares ubi­ca­dos en una pequeña playa que hay al final del puer­to. Para la elab­o­ración del Glüh­wein se emplea vino tin­to y los ingre­di­entes aña­di­dos sue­len ser gen­eral­mente canela, cla­vo, cás­caras de limón y anís estrel­la­do. Para su elab­o­ración, se calien­ta todo ello sin dejar­lo hervir y se le añade azú­car al gusto.También puedes pro­bar una salchicha típica,la Hansa,que suele costar entre 2 y 3 euros.Y ya que hablam­os de del­i­catessen culinarias,te recuer­do que pese a que toque madrugar,cada domin­go se cel­e­bra de 05:00 a 09:30 el Fischmarkt,el mer­ca­do tradi­cional más antiguo de la ciu­dad donde podrás encon­trar chol­los de cualquier tipo mien­tras te comes un bocadil­lo de pescado,muy pop­u­lares en esta zona.También se encuen­tra aquí la ciu­dad-almacén (con un siglo de antigüedad) y podrás coger algún bar­quito que te acerque a Blanke­nese ‚un pre­cioso pueblo de pescadores a muy poca distancia.La mejor for­ma de ver Ham­bur­go es des­de el agua y hay numerosos bar­cos que real­izan trayec­tos turís­ti­cos por la ciu­dad.

Ham­bur­go es la ciu­dad más “verde” de Ale­ma­nia (13% de super­fi­cie de parques).Por ello,no es de extrañar que dos de los lugares más vis­i­ta­dos sean los dos lagos arti­fi­ciales que for­ma el río Elba, el Bin­nenal­ster y el Aube­nal­ster (se conoce a los dos como “el gran lago Alster”);aquí vienen los ale­manes a prac­ticar vela y remo y hay un mon­tón de bar­quitos turís­ti­cos que lo recorren.Asi que no dejes pasar la ocasión de,mientras navegas,tomarte una Alsterwasser,la cerveza local lla­ma­da así en hon­or al lago.Normalmente,los cruceros tienen dos horas de duración y te per­miten subir y bajar las veces que quieras.

A ver si voy recor­dan­do lugares para vis­i­tar… Uno de ellos es la orna­men­ta­da Igle­sia de San Miguel,la más famosa de Hamburgo.Los locales la lla­man Igle­sia de St. Michaelis y parecía gafa­da con el mal de ojo:durante su con­struc­ción se incendió, pos­te­ri­or­mente la ful­minó un rayo y fue bom­bardea­da en la Segun­da Guer­ra Mundi­al (Ham­bur­go entero quedó arrasado,el 90% de los mon­u­men­tos son recon­struc­ciones cal­cadas a los originales).Está ded­i­ca­da al arcán­gel Miguel, por eso en la entra­da de la igle­sia hay una estat­ua que mues­tra al arcán­gel com­bat­ien­do al dia­blo. El dis­tin­ti­vo más famoso de la ciu­dad es su torre de 123 met­ros de altura.No te pier­das cada día las 09:00 y a las 22:00 el Turm­blase (un trompetista que toca des­de lo alto una pieza de músi­ca clásica).Por cier­to, un mon­u­men­to históri­co y una parte idíli­ca del viejo Ham­bur­go son las Kram­er­amtswoh­nun­gen (casas para pequeños com­er­ciantes) que datan del siglo XVII y que se encuen­tran en las cer­canías del Michel. Una de estas vivien­das históri­c­as se ha man­tenido en su esta­do orig­i­nal y el Museo de His­to­ria de Ham­bur­go lo ha equipa­do com­ple­ta­mente con mobil­iario de los años 1850/60 para que se pue­da vis­i­tar.

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En con­traste con la reli­giosi­dad de las igle­sias, el lugar que atrae a vis­i­tantes de todo el mun­do es el bar­rio de St. Pauli, prob­a­ble­mente uno de los “bar­rios rojos” más grandes del planeta.Su calle prin­ci­pal es la Reeper­bahn (Calle de la Soga,aquí se fab­ri­ca­ban las maro­mas para el puer­to) y es una aveni­da enor­mísi­ma (casi un kilómetro de larga) donde se agol­pan los bares de espec­tácu­los eróti­cos y difer­entes sex shops (inclu­so hay una calle, Her­bert­strasse, donde las pros­ti­tu­tas se exhiben tras los escaparates,igual que en Amsterdam,no sé si aho­ra será igual pero cuan­do yo estuve esta­ba pro­hibido el acce­so a la calle a mujeres y niños).Aunque sea el bar­rio donde se ejerce la prostitución,en abso­lu­to me pare­ció sór­di­do el ambiente,aunque claro,luego a niv­el éti­co sí que me pare­ció muy triste ver a tan­tas chi­cas con­sum­i­das en la calle.Pero como aquí no hay uni­ca­mente bur­de­les y clubs de striptease,sino tam­bién una intere­sante ofer­ta de bares,discotecas y restau­rantes de todo tipo,te ani­mo a que te des una vuelta,sobre todo al atardecer.Por cierto,fanáticos de los Beatles,en los 60 la ban­da pasó mucho tiem­po en Ham­bur­go y solían fre­cuen­tar el el Star Club (ubi­ca­do en Grosse Frei­heit 39), que per­manece cer­ra­do hace tiem­po, aunque el edi­fi­cio sigue en pie.Y si te gus­tan los espectáculos,recuerda que en esta zona se encuen­tra el Tivoli y el Teatro de St. Pauli,aparte del Museo Eróti­co y el Museo de Cera..De aquí es tam­bién el equipo local, el St.Pauli,que aunque no sobre­sal­ga mucho en la liga alemana,cuenta con una legión de fer­vientes seguidores.Y no te de corte entrar a los sex shops,que tienen unos pro­duc­tos súper originales,como no he vis­to en ningún otro bar­rio rojo del mun­do.

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Si vuelves a la estación cen­tral de trenes,te encon­trarás con que entre esta y la plaza Gänse­markt se ubi­ca el cen­tro históri­co de Hamburgo.Las calles Möncke­bergstraße, Spi­taler­straße y Neue Wall están llenas de galerías com­er­ciales, y aquí se encuen­tra tam­bién la Mil­la de los Museos situ­a­da entre el Alster y Oberhafen,para los afi­ciona­dos al arte.La Jungfern­stieg (Calle de las Solteras, antigua­mente pasea­ban por aquí las famil­ias con sus hijas casaderas,supongo que para exhibir­las O_O) es otra calle impor­tan­tísi­ma llena de tien­das (pre­cisa­mente aquí al lado se cogen los bar­cos que te lle­van al puer­to). La gran estrel­la del cen­tro es el Ayuntamiento,edificio que después de que­marse por com­ple­to en 1842,obligó a sus fun­cionar­ios a mudarse “tem­po­ral­mente” a otras instalaciones…¡y tar­daron en volver al orig­i­nal 55 años!El nue­vo ayun­tamien­to se inau­guró en 1897, cuen­ta con 647 salas y está con­stru­i­do sobre más de 4000 pilotes de roble. Muy ale­ja­do del esti­lo hanseáti­co, el ayun­tamien­to bril­la con su facha­da rica­mente dec­o­ra­da que está coro­n­a­da por un total de 20 estat­uas del Káis­er. Sobre la puer­ta prin­ci­pal se puede leer una frase en latín: “Nue­stros descen­di­entes velarán con celo por con­ser­var la lib­er­tad que con­sigu­ieron nue­stros antepasa­dos”. Aquí se encuen­tran tam­bién las igle­sias de St. Petri y la igle­sia de St. Niko­lai en la plaza Hopfen­markt, que fue destru­i­da en la Segun­da Guer­ra Mundi­al. Las ruinas de la torre per­manecen como con­mem­o­ración de la guer­ra.

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En algunos lugares del cen­tro históri­co uno se puede imag­i­nar muy bien el Ham­bur­go más antiguo, por ejem­p­lo en la calle Cre­mon – aquí hubo en su día un almacén y unas vivien­das con acce­so por el canal y la calle, de man­era que las mer­cancías se podían trans­portar por agua y por tier­ra. Tam­bién la calle Deich­straße, una antigua calle de com­er­ciantes con edi­fi­cios de ofic­i­nas y vivien­das de los sig­los XVII a XIX, recuer­da aún a los viejos tiem­pos.

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Otro sitio que te recomien­do vis­i­tar es el Jardín Botáni­co, un área verde de 25 hec­táreas que depende de la Uni­ver­si­dad de Ham­bur­go y divi­di­do en tres grandes zonas, que son el Jardín Sis­temáti­co, el Jardín Geográ­fi­co y El Hom­bre y las Plantas.Y otra visi­ta curiosa,la del Speicherstadt.Se tra­ta de uno de los may­ores com­ple­jos indus­tri­ales de la ciu­dad que ofrece gran can­ti­dad de atrac­tivos para los tur­is­tas, donde pueden realizarse una serie de recor­ri­dos que van des­de museos de espe­cias, juguetes, impuestos y adu­a­na y sobre el pro­pio Spe­ich­er­stadt has­ta las cat­acum­bas de Ham­bur­go. El paseo per­mite con­tem­plar y apren­der sobre la activi­dad indus­tri­al, orig­i­nar­ia de esa zona de la ciu­dad.


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1 Comment

  1. […] hablam­os de ella en el rela­to de nue­stro via­je por Ham­bur­go : la calle Her­ber­strabe es la úni­ca que en el pasa­do per­mitía ofi­cial­mente la pros­ti­tu­ción y en […]

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