Vietnam: la mejor comida callejera del mundo por menos de un euro

Comida Vietnam

El espa­cio que dejamos en nue­stros via­jes al tema gas­tronómi­co es bien amplio. Lo sabéis de sobra: cuan­do lleg­amos a un sitio nue­vo, lo hace­mos con la agen­da bajo el bra­zo, llena de recomen­da­ciones de restau­rantes y de “que no se me olvide pro­bar esto”. Si nue­stro des­ti­no, para rizar el rizo, es cualquier des­ti­no asiáti­co, entonces comien­zan a girarnos los glo­bos ocu­lares. Por dos motivos prin­ci­pal­mente. El primero es que nos encan­ta la comi­da asiáti­ca por su exo­tismo pero en espe­cial por su var­iedad (¡tan difer­ente de unos país­es a otros!). El segun­do es su pre­cio bajísi­mo: en muchas oca­siones el menú por comen­sal ape­nas suele super­ar el par de euros. Bebi­da inclu­i­da.

Más de 2.500 mil­lones de per­sonas en el mun­do comen habit­ual­mente en la calle. En Asia está mucho más exten­di­do que en Europa esta cos­tum­bre. Has­ta el pun­to de que en muchos pisos nuevos se con­struye, como aquí, un cuar­to des­ti­na­do a la coci­na, con su cor­re­spon­di­ente insta­lación eléc­tri­ca y de agua, pero muchas famil­ias ni siquiera lle­gan a insta­lar un sim­ple fre­gadero y aca­ban dán­dole cualquier otro uso, en muchas oca­siones el de tras­tero. Con­sid­er­an que coci­nar en casa es una pér­di­da de tiem­po y de dinero.

Com­er en la calle está bien vis­to porque lo hace todo el mun­do, des­de el hom­bre de nego­cios que apoya su maletín en un ban­co del par­que y engulle con ansia sus fideos mien­tras plan­i­fi­ca la próx­i­ma reunión has­ta los fontaneros que en su mis­ma ofic­i­na desa­tas­can los desagües de los váteres. Otra parte impor­tante de con­sum­i­dores son los tra­ba­jadores de áreas rurales que vienen a las grandes ciu­dades todos los días y a los que no les que­da más reme­dio que com­er fuera. Pero no son los úni­cos. Madres de famil­ia, ancianos, jóvenes que están de com­pras o toman un aper­i­ti­vo antes de irse de dis­cote­cas y, por supuesto, tur­is­tas. Y es que no hay que ser Ein­stein para darse cuen­ta de los ben­efi­cios de la comi­da calle­jera: es bara­ta, la puedes encon­trar a la vuelta de la esquina, es nutri­ti­va y enci­ma te la preparan otros.

Comida Vietnam

Aunque a veces las autori­dades locales no ven con buenos ojos este tipo de nego­cios ya que sue­len ser clan­des­ti­nos y no pagan impuestos al no con­tar con un local fijo, creo que se deja de lado el bien­es­tar social que con­ll­e­van. En el sen­ti­do de que per­miten la inclusión social de los gru­pos más vul­ner­a­bles del estra­to social, es decir, famil­ias mar­gin­adas económi­ca­mente que no tienen otra for­ma de bus­carse la vida. Se nece­si­ta un cap­i­tal ini­cial ínfi­mo para mon­tar un ten­derete con un hornil­lo y dos grandes colec­tivos (de los más apalea­d­os social­mente) son los ben­e­fi­ci­a­dos: los inmi­grantes y las mujeres. Es una for­ma efec­ti­va de inte­grar­les lab­o­ral­mente.

Es una pena que muchos país­es infraval­oren la impor­tan­cia económi­ca de la comi­da calle­jera, argu­men­tan­do que es un sec­tor infor­mal y no recono­ci­do, cuan­do la may­oría de estos vende­dores com­pran sus pro­duc­tos a los mis­mos provee­dores de los restau­rantes tradi­cionales. Por otro lado, debe­mos ten­er en cuen­ta su impor­tante rol en la lucha con­tra la desnu­tri­ción que a diario lle­van a cabo mil­lones de per­sonas. Para muchos, los puestos calle­jeros es el úni­co pun­to de comi­da acce­si­ble que se pueden per­mi­tir y que cubra mín­i­ma­mente sus necesi­dades nutri­cionales.

Aunque en gen­er­al la comi­da calle­jera suele arras­trar la mala fama de ser poco escrupu­losa en su preparación y no cumplir las nor­mas de higiene más bási­cas, lo cier­to es que difer­entes estu­dios epi­demi­ológi­cos han demostra­do que muchas intox­i­ca­ciones ali­men­ti­cias no tienen que ver con la cade­na de prepara­do sino con cier­tos con­t­a­m­i­nantes pro­pios de algunos ingre­di­entes. Es decir, que de pil­larte una gas­troen­teri­tis, puedes hac­er­lo tam­bién en un restau­rante de postín.

Aún así, nun­ca está de más seguir cier­tas recomen­da­ciones a la hora de com­er en la calle, espe­cial­mente en Viet­nam, que, las cosas como son, es un país bas­tante sucio. Los nive­les de con­t­a­m­i­nación que alcan­zan ciu­dades como Hanoi dan pavor, por eso es tan común ver a gente con mas­car­il­la pues­ta. Vayan por tan­to unos con­se­jos bási­cos:

★ En Viet­nam se come mucha sopa. Bien rica que está. Pero sopa=agua. Por lo tan­to, asegúrate de que cuan­do te la sir­ven, ese mis­mo agua está hirvien­do y matan­do las bac­te­rias.

★ Limpia los cubier­tos. Es algo de lo que a veces no nos per­cata­mos pero un acto tan ton­to como pasar una servil­leta por los palil­los puede ahor­rarnos muchas pre­ocu­pa­ciones. A veces pre­scindir de platos y cubier­tos es de lo más inteligente. Por eso en Viet­nam se con­sid­era que uno de los ali­men­tos más “seguros” es el bahn mi (sand­wich viet­na­mi­ta).

★ Inclí­nate sólo por la carne y pesca­do bien coci­na­dos y deja los exper­i­men­tos con carpac­cio o sashi­mi para otra ocasión. Los ali­men­tos crudos o poco coci­na­dos no son una opción pru­dente si comes en la calle.

★ Fru­tas, ver­duras y ensal­adas traen con­si­go el mis­mo ries­go. Inten­ta no com­er­las crudas sino hervi­das. La fru­ta siem­pre pela­da (naran­jas, piña, melón, plá­tanos): si te apetece una man­zana, piel fuera.

★ A la hora de ele­gir un puesto, fíate de los locales: si hay una bue­na cola de gente esperan­do, por algo es. Y ese “algo” suele ser que los pro­duc­tos son fres­cos. Tenien­do en cuen­ta la ausen­cia de refrig­eración en este tipo de ten­deretes, el tiem­po que tran­scurre entre que el pro­duc­to lle­ga al vende­dor y después a tu boca ha de ser mín­i­mo.

★ No es mala cosa sumar a los con­se­jos locales los de los via­jeros que han pasa­do antes por el país y que recomien­dan tal o cual puesto: muchos de ellos lle­van en deter­mi­na­da esquina var­ios años.

★ ¡El agua siem­pre embotel­la­da! En Viet­nam has­ta los locales evi­tan el agua del gri­fo. Has­ta el pun­to de que no debes usar­la ni para lavarte los dientes (tira de agua embotel­la­da de nue­vo). Otra bue­na opción, espe­cial­mente cuan­do apri­eta el calor, es el té hela­do, que aquí se conoce como tra da. Aunque lleve agua y hielo, todo ha sido hervi­do pre­vi­a­mente: es más bara­to que el agua de botel­la (y está mucho más rico).

 

Aunque no sobren estas recomen­da­ciones, los motivos para ani­marte a que pruebes la comi­da calle­jera viet­na­mi­ta son muchos. El primero (y prin­ci­pal) es que tras años y años comien­do en muchos país­es del mun­do, debe­mos recono­cer que nun­ca hemos cata­do una street food de tal niv­el en ningún otro lugar. Es recomend­able que antes de com­er te des un gar­beo por alguno de los mer­cadil­los locales no sólo por el ambi­ente tan autén­ti­co que se res­pi­ra sino porque así te acos­tum­brarás a muchos de los ali­men­tos que luego te colo­carán enci­ma de la mesa. Algunos no los habrás vis­to en la vida. Acuér­date antes de echar un ojo a nue­stro artícu­lo Cómo dis­fru­tar los mer­ca­dos asiáti­cos como si fueras un local .

A los viet­na­mi­tas les chi­flan los huevos, has­ta el pun­to de que lle­gan a mezclar la yema con el café (sí, sí, has leí­do bien) y les encan­ta el trung vit lon (esto no nos atre­vi­mos a com­er­lo, es un hue­vo hervi­do con un feto de pato apun­to de nac­er, muy desagrad­able, vamos, que no me apetece ni pub­licar la foto). Lo que sí probamos son los cono­ci­dos como “huevos cen­te­nar­ios” (que tam­bién se cono­cen como “huevos de dragón”). unos huevos que fer­men­tan durante meses en una solu­ción de arcil­la, cal, sal y ceniza.

vietnam 1

Los platos que más nos gus­taron

Pho

Lo primero que catarás cuan­do llegues a Viet­nam. Allí esta sopa gus­ta tan­to que se toma a cualquier hora del día, inclu­so para el desayuno. Se dice que fueron los france­ses los que la impor­taron en época col­o­nizado­ra y su ori­gen podría estar en la pot at feu (olla al fuego). Las hay de muchos tipos aunque las más pop­u­lares son las de tern­era y la de pol­lo pero su base es siem­pre un cal­do con fideos de arroz.

Pho Vietnam

Rol­li­tos viet­na­mi­tas

En mi opinión, mil veces más ricos que los común­mente cono­ci­dos como rol­los de pri­mav­era. Estos no se fríen sino que se sir­ven fríos envuel­tos en papel de arroz y están rel­lenos de carne de cer­do, gam­bas y ver­duras. Puedes com­erte cua­tro o cin­co por ape­nas un dólar y con­sti­tuyen el mejor de los aper­i­tivos.

Rollito Vietnamita

Bánh mì

Bánh mì, el sand­wich viet­na­mi­ta, es como para nosotros el boca­ta de jamón: un clási­co. Con él tienes el mejor de los ten­tem­piés y entra bien a cualquier hora: verás que es muy habit­u­al ver a la gente comién­do­lo por la calle. Lejos de esa idea que ten­emos de que los asiáti­cos ape­nas prue­ban el pan, aquí ten­emos otro lega­do que dejaron los france­ses y sus cono­ci­das baguettes. Cer­do, pol­lo, tern­era… carne al gus­to del con­sum­i­dor com­bi­na­da con ver­duras, espe­cias, cilantro y mahone­sa.

Bahn mi

My Van Than

Uno de mis platos favoritos. Su ingre­di­ente prin­ci­pal son los fideos won­ton, con los que se elab­o­ran infinidad de platos: son como una pas­ta ital­iana a la viet­na­mi­ta. La influ­en­cia culi­nar­ia es chi­na por lo que donde es más pop­u­lar es en el norte del país. El my van than es un cal­do dulce con fideos, gam­bas, champiñones, carne, medio hue­vo coci­do, hier­bas chi­nas y una piz­ca de esturión.

van than

Cha Ca

Uno de los platos estrel­la de Hanoi, a base de lon­chas de pesca­do (gen­eral­mente usan pez gato), mari­na­dos con cúr­cuma, ajo y galan­gal (jen­gi­bre azul). se suele servir con una guar­ni­ción de sal­sas, fideos y cac­ahuetes moli­dos. Nosotros lo probamos en un restau­rante que sólo cocin­a­ba cha ca en múlti­ples vari­antes, no tenían otros platos, lo que da fe de lo impor­tante que es el cha ca en el norte del país.

Cha ca

Bún cha

Aunque en la foto os parez­ca un pla­to de lo más con­tun­dente (lo es), muchos locales lo toman como desayuno, una for­ma bas­tante energéti­ca de comen­zar el día. Pequeños filetes de carne acom­paña­dos de fideos, ver­duras, sal­sa y un toque muy espe­cial gra­cias a hojas de men­ta.

Bún chả

Crepes viet­na­mi­tas

Otra mues­tra más de la heren­cia france­sa. Son muy pop­u­lares a lo largo y ancho del país, con breves vari­antes (en el sur se elab­o­ran con leche de coco). Se rel­lenan con carne, gam­bas y judías aderezadas con hier­bas aromáti­cas, para impreg­narse después con sal­sa de pesca­do.

Crepes Vietnamitas

Sopa de can­gre­jo

No sólo de pho vive el viet­na­mi­ta. Hay otra can­ti­dad impor­tante de sopas entre las que ele­gir y una de las más apeti­tosas es la que se prepara con noo­dles, tomate, cer­do, tofu y pica­dil­lo de can­gre­jo de arrozal.

Sopa Vietnam

Paste­les de Mitad de Otoño

Aunque son un “inven­to” chi­no (en su país de ori­gen se cono­cen como paste­les de luna), estos paste­les se han exten­di­do por otros país­es asiáti­cos y en Viet­nam son comunes en muchos pueste­cil­los. Pueden estar rel­lenos con ingre­di­entes dul­ces (como cre­ma de coco) o sal­a­dos en plan pol­lo asa­do. Ambas ver­siones están exquis­i­tas.

Pasteles Medio Otoño Vietnam

Platos con los que no nos atre­vi­mos

Carne de per­ro

Eti­ca­mente hablan­do, nos era imposi­ble com­er carne de per­ro (lo que ellos cono­cen como thit cho). En Viet­nam es una cos­tum­bre muy exten­di­da (pese a que se corre el ries­go de trans­mi­tir la rabia), sobre todo porque existe la tradi­ción de com­er­la al finalizar el mes para espan­tar la mala suerte. Pero el gob­ier­no pre­tende erradi­car­la vista la repul­sión que pro­duce en los extran­jeros. Sobre todo tenien­do en cuen­ta las condi­ciones en que se encuen­tran la may­oría de estos ani­males y que muchos de ellos son rap­ta­dos de casas en las que viv­en feliz­mente con famil­ias humanas. Se cree que anual­mente los viet­na­mi­tas comen cin­co mil­lones de per­ros: sólo les super­an los chi­nos, que mul­ti­pli­can por cua­tro dicha cifra.

Gusanos de are­na

Aunque años después comi­mos insec­tos en Cam­boya (gusanos entre ellos), no nos atre­vi­mos a pro­bar­los en Viet­nam. Aho­ra me arrepi­en­to porque dicen que es uno de sus platos más sabrosos que puedes encon­trar en Hanoi (donde más se come es en el norte del país). Como estu­vi­mos en Viet­nam en Enero y este es un pla­to típi­co de invier­no, los vendían en muchos puestos. Se pueden preparar de muchas man­eras pero a los locales como más les gus­tan es for­man­do una especie de filetes rusos con sal­sa agridulce.

Tiêt Canh (pud­ing de san­gre)

Mira que en España hemos comi­do más de una vez san­gre ence­bol­la­da. Pero a fin de cuen­tas aquí la san­gre se coci­na, algo pare­ci­do a lo que ocurre con la mor­cil­la. Sin embar­go, en Viet­nam esta san­gre se intro­duce en el frig­orí­fi­co para que coag­ule y se come cru­da. Aparte de no moti­varnos en abso­lu­to, nos parecía una fuente impor­tante de  micro­bios. Así que les diji­mos “gra­cias pero no”. Tiem­po después nos enter­amos de que dos per­sonas habían fal­l­e­ci­do por una bac­te­ria letal que per­manece en este tipo de pla­to. No es para tomárse­lo a bro­ma, os lo ase­guro.

Puding Vietnam

Ratas de arrozal

Que pueden estar muy ric­as y fijo que saben pare­ci­das al pol­lo pero a mí lo de com­er carne de rata… como que no. A lo mejor es que aquí las aso­ci­amos a suciedad e inmundi­cia (de hecho en Chi­na defien­den su con­sumo argu­men­tan­do que vienen de cri­aderos en bue­nas condi­ciones higiéni­cas y en Viet­nam que al ser una pla­ga que devo­ra el arroz, mejor comérse­las) pero si ya de por sí es un ani­mal que me pro­duce bas­tante rec­ha­zo, como para pon­er­lo en un pla­to.

Lar­vas de escaraba­jo vivas

Vien­do el vídeo de aba­jo, casi sobran los comen­tar­ios ¿ver­dad? Y eso que como os decíamos arri­ba, en Cam­boya comi­mos insec­tos. Pero com­erse un ani­mal mien­tras este está vivo nos parece sadis­mo. Nos ocur­rió lo mis­mo en Corea cuan­do vimos lo mucho que les gusta­ba engul­lir los pul­pi­tos enanos mien­tras se movían. Ay qué gri­ma.


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