Los mejores bares tiki de San Francisco

Nos encan­tan los tiki clubs, los bares de temáti­ca poli­ne­sia, y más en estas fechas,que es cuan­do apetece tomarse un cock­tail fres­qui­to en un ambi­ente trop­i­cal. Estos bares temáti­cos, nor­mal­mente espe­cial­iza­dos en copas de lo más exóti­cas, sue­len cuidar mucho la dec­o­ración, con palmeras arti­fi­ciales, bam­bú, antor­chas y muchos de ellos incluyen­do además shows de hula girls (ya sabéis, esas guapísi­mas chi­cas poli­ne­sias que bailan con fal­das de flo­res). Lo impor­tante a fin de cuen­tas es que durante un par de horas te olvides de los atas­cos y la con­t­a­m­i­nación de una gran ciu­dad y te sien­tas en una isla per­di­da en medio del Pací­fi­co.

Hoy nues­tra recor­ri­do nos lle­vará por algunos de los mejores bares tiki de San Fran­cis­co. Comen­zamos con Trad’r Sam’s, el más antiguo de la ciu­dad y uno de los primeros que se abrieron en el mun­do. Lo inau­guró Sam Baden en 1937 y es una de las mejores opciones, ya que ape­nas es cono­ci­do por los tur­is­tas y podrás tomarte un com­bi­na­do en un ambi­ente de lo más tran­qui­lo. Sus postres tam­bién gozan de mere­ci­da fama. Eso sí, no olvides traer dinero en metáli­co ya que no acep­tan tar­je­tas de crédi­to.

El Smug­gler’s Cove es otro de los clási­cos de la ciu­dad, aunque su temáti­ca tam­bién incluye ele­men­tos referi­dos a los piratas. Tres plan­tas en las que podrás degus­tar algunos de los rones más raros del mun­do, tienen más de 200 para ele­gir. Suele estar siem­pre lleno. No sir­ven comi­das.

Nos vamos aho­ra a Tiki Haven, en el dis­tri­to de Sun­set. Suele ser una bue­na opción si vas en coche ya que hay zona de aparcamien­to en los alrede­dores. Sus cock­tails son tan grandes que sin prob­le­mas podréis com­par­tir­los entre dos per­sonas.

Ton­ga Room & Hur­ri­cane Bar, el pub ubi­ca­do den­tro del hotel Fair­mont (San Fran­cis­co). Abier­to des­de 1945, ini­cial­mente fue un bar temáti­co inspi­ra­do en un crucero, después un restau­rante man­darín y hoy en día es uno de los clubs más boni­tos de toda Cal­i­for­nia: cuen­ta con una pisci­na (en mitad de la cual toca una orques­ta), sim­u­la­ciones de ríos de lava y tor­men­tas trop­i­cales (con sus relám­pa­gos y todo!) y un menú de lo más exóti­co. Recuer­da que todos los miér­coles, jueves y viernes por la noche hay una Hap­py Hour con buf­fet por sólo 10 dólares por per­sona, lo cual es casi un rega­lo si tienes en cuen­ta el local tan exu­ber­ante donde estás cenan­do.

Ya en el bar­rio de North Beach ten­emos el Bam­boo Hut. Su espe­cial­i­dad es el Scor­pi­on Bowl, que puedes dis­fru­tar mien­tras un DJ ameniza la vela­da (nor­mal­mente a par­tir de las 21,00 hay hora feliz). Su ubi­cación escon­di­do entre sex shops hacen de él un lugar aún más espe­cial. Aunque el pre­cio de las con­sum­i­ciones es algo más alto que en el resto de los tiki bars reseña­dos, merece la pena el paseo has­ta aquí. El Hawaii West tam­bién se encuen­tra en este vecin­dario. Abre los siete días de la sem­ana, tienen pisci­na y en la hora feliz los cock­tails sólo cues­tan un dólar.

En el dis­tri­to de Mari­na otra bue­na opción es el Mau­na Loa, uno de los preferi­dos por los locales. Lle­va abier­to des­de 1939, es uno de los tiki bars más antigu­os de Cal­i­for­nia. Inten­ta ir entre diario: los fines de sem­ana hay tan­ta gente que se for­man colas en la puer­ta. No acep­tan tar­je­tas de crédi­to. Por cier­to, ya que estás por esta zona, acér­cate a com­er al Palm House: aunque no sea un tiki bar, este exóti­co restau­rante ofrece en su menú difer­entes platos hawai­ianos. Hablan­do de restau­rantes, en el bar­rio de Japan­town se encuen­tra el Pa’i­na Lounge, donde más de una noche a la sem­ana se orga­ni­zan espec­tácu­los de dan­za poli­ne­sia. El menú com­bi­na espe­cial­i­dades hawai­ianas con gas­tronomía cal­i­for­ni­ana.

Si nos vamos a Fish­er­man’s Warf, nos encon­tramos con Luau Lounge (aunque eso sí, con algo de difi­cul­tad ya que está muy escon­di­do). Un oasis trop­i­cal que se vana­glo­ria de ofre­cer unos tacos de pesca­do de lo más orig­i­nales. Las vis­tas de la bahía des­de aquí son fran­ca­mente espec­tac­u­lares.

Ya a las afueras de San Fran­cis­co ten­emos For­bid­den Island. Se encuen­tra en Alame­da, fue abier­to por los her­manos Thanos hace nueve años y abre todos los días. Si quieres saber la poten­cia de sus cock­tails, echa un ojo a las calav­eras que acom­pañan la descrip­ción de cada uno: cin­co es la máx­i­ma pun­tuación. En otro pueblo, Emeryville, podremos vis­i­tar el Trad­er Vic’s, donde tienen un mon­tón de vari­antes de uno de mis cock­tails favoritos, el Mai Tai: no obstante, fue en este bar donde lo inven­taron en 1944 (la pal­abra tahi­tiana maitai sig­nifi­ca “el mejor”). Los sába­dos por la noche suele haber ban­das en direc­to, casi siem­pre de temáti­ca hawai­iana. En Oak­land con­ta­mos con algunos tiki bars tam­bién bas­tante intere­santes: el Lon­gi­tude y el Kona Club, ambos ya unos clási­cos de esta zona.


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