Ventajas de viajar en autobús entre ciudades

Aprovechan­do la situación de que en Europa hay una gran can­ti­dad de país­es unidos en un área bas­tante pequeña si la com­para­mos con las inmen­si­dades geográ­fi­cas de Esta­dos Unidos, donde ir de unas ciu­dades a otras muchas veces requiere el uso de avión ¿has pen­sa­do en la opción de recor­rerte el viejo con­ti­nente de auto­bús en auto­bús? Te enu­mer­amos la can­ti­dad de ven­ta­jas que aca­para este tipo de via­je.

Ventajas viajar autobus

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Bil­letes baratísi­mos

Inclu­so con la baja­da de pre­cios en los últi­mos años de los bil­letes de avión gra­cias a las aerolíneas low cost o la opción del Inter­rail (al que ten­emos pen­di­ente dedi­car­le un artícu­lo), moverse en auto­bús con­tinúa sien­do la opción más económi­ca. Al hecho de que las tar­i­fas nor­mal­mente son bas­tante bajas, súmale que con­stan­te­mente se ofre­cen des­cuen­tos, espe­cial­mente para estu­di­antes, niños y jubi­la­dos.

Ejem­p­lo: aquí en España, la empre­sa ALSA tiene el pro­gra­ma AlsaPlus+, un pro­gra­ma de fidelización al esti­lo del can­je de mil­las de los aviones. Vas obte­nien­do pun­tos para con­seguir des­cuen­tos y pro­mo­ciones: cuan­to más via­jas, más ahor­ras.

Olví­date de con­ducir

El coche da mucha inde­pen­den­cia cuan­do quieres hac­er recor­ri­dos “a la car­ta” paran­do donde te da la gana. Nosotros sabéis que somos muy fans de los road­trips y hemos hecho cien­tos pero hay que ten­er en cuen­ta que el gas­to de gasoli­na sólo com­pen­sa si vais var­ios, que te tienes que pre­ocu­par del aparcamien­to (no sólo de bus­car­lo, con la can­ti­dad de tiem­po que pierdes, sino tam­bién de pagar­lo) y que el que con­duce ha de olvi­darse de tomarse unas bir­ras.

Autobus Viajar

A todo esto hay que añadir el pre­cio del alquil­er si no llevas coche pro­pio y el estrés que supone lidiar con algunos con­duc­tores (y con algu­nas car­reteras). Porque hay ciu­dades con un trá­fi­co deses­per­ante. Por ello, via­jar en bus te puede resul­ta mucho más rela­jante y además gozarás de tiem­po extra para sacar la guía, los mapas e ir plan­i­f­i­can­do con cal­ma el resto del recor­ri­do.

Auto­bus­es bien equipa­dos

Los auto­cares de aho­ra, sobre todo los de larga dis­tan­cia, ya no son esos coches de línea en los que iban los abue­los con la gal­li­na y las tor­ri­jas sobre las pier­nas. El paso del tiem­po los ha con­ver­tido en vehícu­los preparadísi­mos con aire acondi­ciona­do, WC, wifi, pan­tallas indi­vid­uales de tele­visión, tomas de cor­ri­ente y asien­tos con­fort­a­bles. Muchos pros y pocos con­tras.

Ahór­rate noches de hotel

¿Eres de los que te duer­mes enci­ma del filo de una nava­ja? Aprovécha­lo y si has de hac­er trayec­tos más lar­gos entre ciu­dad y ciu­dad, de esos que duran una noche entera, te echas tu man­ti­ta y a dormir a pier­na suelta. Esa es otra ven­ta­ja respec­to a los aviones: a no ser que sea un vue­lo de escala, es raro que un avión despegue a las 03:00 de la madru­ga­da. Pero el ser­vi­cio de auto­bus­es ofrece muchas rutas noc­tur­nas. Te ahor­ras el pre­cio de una noche de hotel, lle­gas fres­qui­to al des­ti­no, dejas la male­ta en la consigna de la estación y a patear el cen­tro por la mañana tem­pra­no, que aún no se ha lev­an­ta­do la may­oría de la gente y es cuan­do mejor se está.

Evi­ta trámites pre­vios

Es lo que peor lle­vo de los aerop­uer­tos: la hora y media de antes para pasar los con­troles y esper­ar en las salas de embar­que. Además los aerop­uer­tos se encuen­tran siem­pre a las afueras, lo que con­ll­e­va aún más tiem­po; las esta­ciones de auto­bús sue­len estar cén­tri­c­as y además hay varias. Puedes per­mi­tirte el lujo de lle­gar diez min­u­tos antes, subirte y hala, a cor­rer. Además, si tu auto­bús sale pron­to y no hay trans­porte públi­co, no ten­drás que pagar un din­er­al por un taxi que te lleve al aerop­uer­to.

Paradas para esti­rar las pier­nas

Cuan­do los trayec­tos duran más de tres horas, se real­izan paradas de quince o veinte min­u­tos que sien­tan estu­pen­da­mente. Puedes bajar a que te dé el aire, tomarte un café, com­prar algu­na revista o vis­i­tar los baños de la estación de ser­vi­cio, que son más anchos que los del auto­bús. En dichas esta­ciones podrás encon­trar muchos pro­duc­tos típi­cos de la zona que a lo mejor no tienen en tu para­da final: aún recuer­do una mer­me­la­da arte­sana de cham­pagne y fre­sas que com­pramos en una estación de Jaén que aún nos esta­mos relamien­do.

Estacion Servicio

Ries­go mín­i­mo de perder equipa­je

Que lev­ante la mano el que no haya pasa­do por la engor­rosa expe­ri­en­cia de que le hayan extravi­a­do la male­ta cuan­do ha cogi­do un avión. La rabia que da. En el auto­bús, si llevas una mochi­la pequeña, la puedes subir con­ti­go. Y si es algo más grande, la tienes con­tro­la­da en el maletero. Hablan­do de dimen­siones y peso, la may­oría de las com­pañías de auto­bus­es per­miten lle­var has­ta 30 kgs. por pasajero, otra de las ven­ta­jas respec­to al avión, que te cla­va bien clava­do por male­ta extra.

Un avi­so: una de las picarescas de los rateros es coger una male­ta del por­tae­quipa­jes dos min­u­tos antes de que el auto­bús sal­ga en plan “¡huy, me he equiv­o­ca­do de auto­car!” (obvi­a­mente la male­ta es aje­na). Lo he vis­to hac­er más de una vez en la estación de Mén­dez Álvaro en Madrid. Mi con­se­jo es que te quedes aba­jo oje­an­do tu male­ta has­ta que el con­duc­tor cierre el maletero y después te subas. Y si metes tu male­ta de las primeras al fon­do del maletero, con unas cuan­tas delante de la tuya, te olvi­darás de estar vig­ilán­dola si hay paradas pre­vias a la tuya que con­sti­tuyan fin de des­ti­no para otros via­jeros.

Planes de últi­ma hora

Cuan­do uno via­ja en avión o tren, la may­oría de las veces debe­mos reser­var los pasajes con meses de antelación para que nos sal­gan bien de pre­cio. Es más, los pre­cios pueden lle­gar a mul­ti­pli­carse por diez según se va acer­can­do la fecha. Sin embar­go, los bil­letes de auto­bús rara vez cam­bian de tar­i­fa inclu­so aunque via­jes en pleno ver­a­no o Navi­dades y puedes per­mi­tirte el lujo de com­prar un bil­lete en la estación en el últi­mo min­u­to. En muchas oca­siones, si los auto­bus­es se llenan, las empre­sas ponen bus­es extras si hay pasajeros sufi­cientes.

Otra ven­ta­ja es que si tam­bién deseas cam­biar de planes a últi­ma hora, no suele haber pegas para que te cam­bi­en el bil­lete de auto­bús por otro en otra fecha difer­ente sin penal­ización aña­di­da. E inclu­so si quieres can­ce­lar­lo, la may­oría de las veces sue­len reem­bol­sarte el 100% del dinero.

Com­prar bil­letes via inter­net

Antes comenta­ba lo de com­prar en las taquil­las de la estación un bil­lete en el últi­mo momen­to. Pero lo cier­to es que todas las com­pañías (casi todas) per­miten com­prar de for­ma antic­i­pa­da sus bil­letes vía telemáti­ca, lo cual es tremen­da­mente cómo­do. Ni siquiera has de imprim­ir el bil­lete: bas­ta con que te bajes el códi­go a tu smart­phone y lo muestres al lle­gar.

Billetes autobus

Admi­rar el paisaje

Si no te apetece leer, dormir, hablar con tu com­pañero de asien­to, escuchar músi­ca, ver una pelícu­la o chatear con los ami­gos, hay una opción mejor: extasiarte con el paisaje que veas por la ven­tana. Si vas por autovía, será monótono, pero en otras oca­siones las car­reteras secun­darias, que van atrav­es­an­do pueb­los, dan bue­na idea de lo que nos vamos a encon­trar al bajar. Y es la mar de entretenido. Cuan­do no ten­gas prisa por lle­gar (un Madrid-París tar­da unas 17 horas), puedes hac­erte un via­je de este tipo para tomarte la vida con cal­ma, que a veces tam­bién se agradece.

Var­iedad de rutas y horar­ios

Las cosas como son: si quieres hac­er un trayec­to en avión entre Madrid y San Peters­bur­go (el primer ejem­p­lo que me ha venido a la cabeza), puede que sólo ten­gas un vue­lo diario. A lo mejor, ni eso. Pero si quieres ir en auto­bús de Madrid a Tole­do (por pon­er otro ejem­p­lo), ten­drás unos cuan­tos auto­bus­es por hora.

Ten en cuen­ta que en las grandes ciu­dades sue­len ser varias las com­pañías que oper­an rutas sim­i­lares pero par­tien­do de esta­ciones difer­entes. A veces dichas esta­ciones son un park­ing del que salen los auto­bus­es y poco más, por lo que es impor­tante infor­marse antes y lle­var agua y comi­da en la mochi­la por si no hay ni siquiera una pequeña tien­decita para com­prar un pis­co­labis.

Pien­sa en verde

Vien­do cómo está el plan­e­ta, debe­mos ten­er en cuen­ta que auto­bus­es y trenes son unas de las opciones de trans­porte menos con­t­a­m­i­nantes, si las com­para­mos con el avión y el coche. Los bus­es , en gen­er­al, emiten un 80% menos de monóx­i­do de car­bono que los automóviles. Además, hace un par de años ya algu­nas empre­sas comen­zaron a oper­ar líneas de larga dis­tan­cia a base de auto­bus­es eléc­tri­cos.

Via­jar con mal tiem­po

A no ser que haya caí­do la neva­da del siglo o se cor­ra ries­go de inun­da­ciones, es inusu­al que un via­je en auto­bús se can­cele por cli­ma adver­so, algo que ocurre a menudo en los aerop­uer­tos, donde puede que tu vue­lo no se can­cele (que tam­bién) pero sí que se demore varias horas por niebla, nieve o situa­ciones sim­i­lares. Además las empre­sas de auto­bus­es sue­len cono­cer de sobra sus rutas, tan­to como para que las can­cela­ciones sean una excep­ción.

Ayu­da a evi­tar los atas­cos

En país­es como la India, algunos auto­bus­es tienen capaci­dad para 150 pasajeros. Imagí­nate que esos mis­mos optaran por ir en coche. Los auto­bus­es, al ser vehícu­los de gran capaci­dad, con­tribuyen a min­i­mizar los atas­cos de trá­fi­co en las grandes ciu­dades.

Atasco Trafico

Via­ja solo, conoce gente

Si via­jas solo, ir en auto­bús es una bue­na for­ma de cono­cer a otros via­jeros en tu mis­ma situación. Y quién sabe, de ahí puede sur­gir una bue­na amis­tad para pros­eguir vue­stro via­je jun­tos. Si no, siem­pre puedes aprovechar que en dicho auto­bús tam­bién via­jarán res­i­dentes de tu próx­i­mo des­ti­no: puedes pedirles con­se­jos acer­ca de siios donde dormir o restau­rantes barati­tos para com­er.

¿Con­ducir por la izquier­da? ¡No way!

Hay gente que cuan­do via­ja a país­es como Reino Unido, Tai­lan­dia o Aus­tralia, donde se con­duce por la izquier­da, no se apaña a la hora de coger un coche. Es lógi­co tras tan­tos años de acos­tum­brarse al lado con­trario. Entonces toma fuerza la idea de via­jar en auto­bús.

Os ponemos un ejem­p­lo. En Nue­va Zelan­da hay dos com­pañías, Inter City y Naked Bus, que recor­ren las dos islas (lle­gan a lugares bas­tante remo­tos) y además ofre­cen bonos en los que pagas por kilómet­ros recor­ri­dos. Inter­ci­ty tam­bién tiene los rewards: cada vez que com­pres bil­letes, ganas des­cuen­tos para el próx­i­mo via­je.

Lle­ga a lugares donde no lo hacen trenes ni aviones

Has­ta la aldea más remo­ta suele ten­er al menos una ruta de bus­es al día que la conec­ta con el resto de la Humanidad. Imagí­nate lo que supone para estos puebli­tos ten­er cer­ca una estación de tren o un aerop­uer­to: un sueño imposi­ble. Por ello es impor­tante que estas líneas de auto­bus­es rurales no muer­an nun­ca, ya que es la úni­ca for­ma de que los que no tienen o no quieren coche puedan ir a otros lugares.

Dos apps que te solu­cionarán la vida

Rome2rio: Es una de nues­tras pági­nas favoritas, real­mente útil. Te dice cómo lle­gar de un lugar a otro en trans­porte públi­co. Esto incluye los auto­bus­es. Te detal­lan inclu­so la com­pañía que hace el trayec­to, el tiem­po que éste dura y el pre­cio aprox­i­ma­do. Un ejem­p­lo: un Madrid-Bucarest es oper­a­do por la com­pañía Amring, cues­ta entre 70 y 95 euros y la duración del via­je son 44 horas. Con 18 paradas, eso sí (y te especi­f­i­can las 18).

Wan­deru: Bus­ca cien­tos de trenes y auto­bus­es tan­to en Europa como en Norteaméri­ca. La apli­cación cubre más de 2.000 ciu­dades y orde­na las rutas por rapi­dez o pre­cio, ofre­cien­do can­ti­dad de alter­na­ti­vas.

Ya lo veis, son muchas las ven­ta­jas que ofrece via­jar en auto­bús. A niv­el económi­co ahor­rarás un mon­tón y con dicho dinero podrás exten­der tus vaca­ciones algunos días más. Podrás deten­erte en un mon­tón de pueb­los pequeños de los que prob­a­ble­mente no habías oído hablar, dan­do la posi­bil­i­dad a sus habi­tantes de gener­ar ingre­sos gra­cias al tur­is­mo. Dejarás hue­co a la impro­visación al no estar tan condi­ciona­do por la rigidez de los bil­letes de avión (si te encan­ta un lugar, puedes cam­biar la fecha de regre­so y dis­fru­tar de unos días extras). Por lo tan­to, por qué no plantearse la opción de via­jar en bus para futuras escapadas: va a ser como volver a la ado­les­cen­cia.

 


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