SUECIA — Viajes varios por el país de los vikingos

 

Ya que han sido varias veces las que he tenido que via­jar a Sue­cia, unas por razones lab­o­rales (por lo que me ha queda­do menos tiem­po para tur­is­mo que el que me apeteciera) y otras tan­tas por el puro plac­er de via­jar, esas ya con más días por delante para dis­fru­tar, lo que voy a hac­er es un cóm­puto gen­er­al de todas esas vis­i­tas a tier­ras suecas.Y es que aunque Sue­cia tiene la desven­ta­ja, como sus país­es veci­nos en Escan­di­navia, de ser uno de los país­es más caros de Europa, tam­bién es cier­to que si sabes montártelo,tampoco hay necesi­dad de gas­tarse tan­tísi­mo dinero,es sólo una cuestión de organización.Asi que…¡pasen y vean!

Datos prácticos

Cómo ir: Vista la dis­tan­cia que nos sep­a­ra de Escandinavia,la opción más ase­quible es en avión.Hace unos años suponía un din­er­al via­jar a estos para­jes pero tam­bién es cier­to que he ido com­pro­ban­do en carne propia como con el paso del tiem­po los bil­letes se han abarata­do muchísi­mo y las últi­mas veces ya he podi­do volar allí por unos 160 euros ida y vuelta. Depen­di­en­do de cuan­do vue­les y con cuan­ta antelación reserves el billete,puedes encon­trar autén­ti­cas gan­gas con SAS (Scan­di­na­vian Air­lines), Iberia, Air Baltic, Air Berlin, Nor­we­gian y Vueling.Ryanair tam­bién tiene varias rutas direc­tas aunque cuen­tas con el incon­ve­niente de que te cobran 50 euros por male­ta / trayec­to (y a Sue­cia hay que ir con ropa de abri­go inclu­so en ver­a­no) y si,por ejemplo,viajas a Esto­col­mo, te dejan en el aerop­uer­to secun­dario de Skavs­ta, a 100 kilómet­ros de la ciudad;aun así,hay bus­es que te lle­van has­ta Esto­col­mo (trayec­to una hora y media,precio del auto­bús ida y vuelta 27 euros).

Cuan­do ir: Esto ya va por gustos.Yo he via­ja­do tan­to en ver­a­no como en invier­no y pese a que en invier­no las tem­per­at­uras pueden ser real­mente bajas (he esta­do a diez gra­dos bajo cero), abrigán­dome bien no he tenido ningún prob­le­ma para hac­er las vis­i­tas de rigor.En verano,eso sí, puedes encon­trarte tem­per­at­uras de 30º durante el día y de sólo 5º por la noche,por lo que insis­to en que siempre,siempre echeis ropa de abri­go por si acaso.La ven­ta­ja del ver­a­no es que podeis lle­gar a ten­er has­ta 19 horas de sol.Yo en Junio he vivi­do expe­ri­en­cias de amanecer a las 2 de la mañana y recor­dad que en Sue­cia no se esti­la eso de las persianas,asi que no es mala idea que ech­es un antifaz para dormir.

Mon­e­da: ¿Es Sue­cia tan cara? Sí y no.Daos cuen­ta que al no estar en la zona euro (1 euro=9 coro­nas sue­cas) no se han vis­to arrastra­dos por la cri­sis que azo­ta a Europa,amén de que los suel­dos son bas­tante más altos que en nue­stro país.También hay que ten­er en cuen­ta que todo es mucho más caro en grandes ciu­dades como Esto­col­mo o Gote­borg que en pueblecitos pequeños y que lo que más se gra­va es el alcohol.Pero hay muchísi­mos super­me­r­ca­dos tipo Lidl con pre­cios más que ase­quibles (quizás lo que más se sube de pre­cio es la fru­ta y la ver­du­ra) y cuan­do he hecho la com­pra allí, sabi­en­do com­prar, tam­poco se te dis­para la cuen­ta una barbaridad,sobre todo tenien­do en cuen­ta lo que han subido los pre­cios de los pro­duc­tos en España.En cuan­to al alo­jamien­to, tres cuar­tas de lo mismo:puedes encon­trar hostales y hote­les mod­es­ti­tos bien limpios por unos 60/70 euros la doble.Y si via­jas en grupo mejor que mejor:nosotros hemos alquila­do cabañas pre­ciosas y súper bien equipadas sal­ién­donos a 100 euros por persona/semana.

Gas­tronomía: Vuel­vo a remi­tirme a lo que os comenta­ba ahí arriba:¿sabeis lo bara­to que es el salmón en Sue­cia com­para­do con España? Allí tienen para dar y tomar y siem­pre que via­jo, aprove­cho para hin­charme a salmón ahumado.Además,en Sue­cia es muy típi­co tomar­lo cura­do en enel­do con sal­sa de mostaza,no dejeis pasar la ocasión de probarlo.En Sue­cia tam­bién puedes aprovechar la exis­ten­cia del smörgås­bord, que es un buf­fet de platos fríos y calientes y que incluyen des­de las típi­cas albóndi­gas sue­cas (las kot­tbullar) a patés, quesos,sopas (la ärt­sop­pa de guisantes está buenísi­ma), kaldo­mar (rol­li­tos de col) y sus deli­ciosos panes.Los sue­cos son unos mae­stros en lo que se refiere a las panaderías y los encon­trarás de todo tipo y sabor,aunnque los más pop­u­lares son el kavring (de cen­teno) y el knäcke­bröd (de cen­teno tam­bién pero más crujiente).Para los fans de los aren­ques (yo lo soy) allí te los ponen has­ta para desayunar.Por cierto,recuerda que en Sue­cia se come bas­tante pronto,entre las 12:00 y las 13:00.Y si quieres irte ambi­en­tán­dote con su gas­tronomía antes de ir,te recomien­do que cuan­do vayas a Barcelona te pas­es por el restau­rante sue­co Pap­pa Sven (Calle Vil­lar­roel, 22),una deli­cia de sitio.Un últi­mo apunte:imperdonable que te vuel­vas de Sue­cia sin haber proba­do la carne de reno,está exquisita.En Sue­cia es muy pop­u­lar y no sale exce­si­va­mente cara (yo la he proba­do en kebab por unos 5 euros la unidad).

ESTOCOLMO

No sólo la capital.Probablemente, tam­bién la ciu­dad más boni­ta de todo el ter­ri­to­rio sue­co. Una ciu­dad sin­gu­lar como pocas ya que está con­stru­i­da sobre más de 30.000 isle­tas (un 30% de Esto­col­mo es agua y el otro 30% zonas verdes,lo que la con­vierten en la “cap­i­tal verde” por exce­len­cia). Pese a que su población se va has­ta los casi dos mil­lones de per­sonas, Esto­col­mo sigue con­ser­van­do su aro­ma de ciu­dad tran­quilísi­ma por donde es una deli­cia pasear,pese a que es una de las urbes más turís­ti­cas de Europa.

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Transporte

Moverte por Esto­col­mo es fácil:el metro (Tun­nel­bana) es facil­mente reconocible,verás por toda la ciu­dad una T azul que señala las estaciones.Normalmente fun­ciona des­de las 05:00 has­ta la 01:00 (si no recuer­do mal,hasta las 03:00 en fin de semana).Ya quedan pocos tran­vías pero te recomien­do que aprovech­es y te des una vuel­tecita en el Djurgård­slin­jen (yo es que soy muy fan de los tranvías,ya podían volver a pon­er­lo en fun­cionamien­to en Madrid).Los bil­letes de metro y bus cues­tan unas 20 coro­nas por trayec­to aunque si lo vas a usar bastante,en los kioskos puedes encon­trar bonos que salen a cuenta.Por cierto,si ater­rizas en el aerop­uer­to prin­ci­pal, Arlan­da, puedes venir en bus (12 euros,una hora) o en el tren Arlan­da Express (24 euros,fue el que cogí yo,caro,sí, pero te plan­tas en Esto­col­mo en 20 minutos).De los taxis olví­date que la bro­ma puede salirte por 40 euros.

Alojamiento

Como os comenta­ba antes, en Esto­col­mo, buscán­dote un poco la vida, tam­poco es tan difí­cil encon­trar hostales barati­tos si no vas deman­dan­do lujo.Yo es voy a recomen­dar un lugar donde nos quedamos que me pare­ció una buenísi­ma opción:los hoteles-barco.En nue­stro caso, estu­vi­mos en el Anedin (pre­cio de camarote para 2 per­sonas con baño pri­va­do unos 70 euros noche).Se encuen­tra en el cén­tri­co muelle de Skepps­bron, en el bar­rio de Gam­la Stan (del que os hablaré ahora,mi zona favorita de Esto­col­mo) y aunque no incluye el desayuno, te ofre­cen desayuno buf­fet por 10 euros (que facil­mente te puede servir como comi­da temprana,lo que no es mala opción).Aunque los camarotes son pequeñitos,como os digo es una bue­na opción para alo­jarse por un módi­co pre­cio y enci­ma estando en pleno cas­co antiguo.

Comer en Estocolmo

Si quieres vivir una expe­ri­en­cia de lo más orig­i­nal, apun­ta este nom­bre: Medeltid­skro­gen Sjat­te Tun­nan. Es un restau­rante vikingo que hay en Gam­la Stan, total­mente medieval (direc­ción Sto­ra Nygatan 43),de los que te ponen una tabla de madera,un cuchil­lo y una cuchara (no tene­dores!) y hala,a com­er como los antigu­os vikingos!Está total­mente dec­o­ra­do en plan antiguo (has­ta los camareros van vesti­dos acorde a la época) y lo mejor es que el menú está com­puesto por autén­ti­cas rec­etas del siglo XIV.Es un poco caro (unos 20 euros por pla­to) pero la ver­dad que para darse un capri­cho algu­na noche merece un mon­tón la pena.

La ver­dad que com­er en Esto­col­mo es caro,es cierto,pero insisto:todo es organizarse.Si quieres com­er algún día en plan informal,siempre puedes tirar de los ICA Market,que son unos super­me­r­ca­dos bas­tante asequibles.También hay otra cade­na de super­me­r­ca­dos, Coop, donde venden unas ensal­adas inmen­sas que comes dos per­sonas por poco menos de 5 euros.Verás tam­bién que en muchos restau­rantes ofre­cen el dagens rätt (menú del día),esto tam­bién intere­sa bas­tante porque puedes com­er por unos 10 euros.Tienes tam­bién la opción del Öster­malm Saluhall Market,el mer­ca­do prin­ci­pal de Estocolmo,donde hay un mon­tón de mesas para sen­tarte a com­er y puedes escoger un mon­tón de del­i­catessen suecas:yo os sigo recomen­dan­doos que allí tireis por el salmón,que está delicioso.Y otro apunte:en los últi­mos años las ciu­dades sue­cas se han vis­to pla­gadas de restau­rantes tailandeses,aprovéchalo.No son caros y la comi­da tai­lan­desa es una de las mejores del mun­do.

Visitas

Empezare­mos por el cas­co antiguo, Gam­la Stan (lit­eral­mente “la ciu­dad vie­ja”), que es una autén­ti­ca preciosidad.Aquí se fundó Esto­col­mo en el siglo XIII y aunque parez­ca increible, 800 años más tarde,sus calle­jue­las empe­dradas con­tin­u­an con­ser­van­do el ambi­ente medieval, espe­cial­mente en Stortorget,la plaza prin­ci­pal y la más antigua de la ciudad,que para mi gus­to está aún más boni­ta en invier­no com­ple­ta­mente nevada.En este encan­ta­dor bar­rio se encuen­tra tam­bién la Cat­e­dral de Esto­col­mo (o igle­sia de San Nicolás),donde podrás admi­rar a San Jorge matan­do al dragón,rememorando una de las leyen­das más cono­ci­das de Suecia.Está abier­ta has­ta las 18:00 y la entra­da es gra­tui­ta.

Den­tro de Gam­la Stan se ubi­ca tam­bién uno de los lugares más vis­i­ta­dos de Estocolmo,el Pala­cio Real (el Stock­holms Slott),el may­or de todo el país.Es la res­i­den­cia ofi­cial de la famil­ia real sue­ca (sí,los sue­cos son muy,muy monárquicos) aunque en real­i­dad res­i­den en el Pala­cio de Drot­tning­holm y este se uti­liza sobre todo para recepciones.Tiene más de 600 habitaciones,lo que lo con­vierten en uno de los pala­cios más grandes del mundo.En verano,todos los días a las 12:00 se real­iza el cam­bio de guardia,aunque yo por ejem­p­lo no lo encon­tré tan espec­tac­u­lar como los que he pres­en­ci­a­do en Lon­dres o Atenas.La entra­da al Pala­cio Real cues­ta al cam­bio unos 10 euros.

Una visi­ta impre­scindible en Estocolmo,pese a que el museo gira uni­ca­mente en torno a un úni­co barco.Pero qué barco,señores y signorinas.Es el úni­co bar­co del siglo XVII en todo el mun­do que se con­ser­va total­mente íntegro.Más de un mil­lón de per­sonas al año se acer­can a cono­cer­lo y te ase­guro que te dejará sin habla.El Vasa (que así se lla­ma el navío) naufragó, estu­vo más de tres sig­los hun­di­do (murieron 30 de los 200 marineros) y a día de hoy es el may­or orgul­lo de la cap­i­tal escandinava.Se encuen­tra en la isla de Djur­gar­den y la entra­da cues­ta 130 coro­nas.

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Otro lugar bas­tante curioso de vis­i­tar (sobre todo los que seais de mi quin­ta) es Juni­back­en, un mitad museo / mitad casa de jue­gos que no sólo hará las deli­cias de los niños sino tam­bién de los adultos.Se encuen­tra pre­cisa­mente jun­to al Museo Vasa (abier­to de martes a domin­go de 10:00 a 18:00) y está sobre todo cen­tra­do en la obra de Astrid Lindgren,la míti­ca escrito­ra sue­ca que dió vida a Pip­pi Langstrump (o Pip­pi Calza­slargas) y Miguel el Travieso.

Tam­bién en la isla de Djur­gar­den encon­tramos el pala­cio Rosendal,uno de los máx­i­mos ejem­p­los del esti­lo impe­ri­al­ista sueco.Es una de las muchas res­i­den­cias de la famil­ia real y está rodea­do de unos bel­lísi­mos jardines.De hecho,muy cerqui­ta tienes el Rosendals Tradgard ‚uno de los más boni­tos de la ciu­dad.

Algo que os recomien­do que hagais,ya que Esto­col­mo yace sobre miles de islas,es un paseo en bar­co para admi­rar la ciu­dad des­de las aguas.Para ello no nece­si­tas con­tratar un crucero turístico,que son mucho más caros, sino por ejem­p­lo coger el bar­co que va des­de Slussen a Djurgarden,ya que lo cubre el trans­porte públi­co y sólo cues­ta 40 coronas.Cuando cae el sol el recor­ri­do es aún más boni­to.

Otro lugar súper intere­sante para apren­der más de cómo era (y en muchos casos sigue sien­do) la vida en la Sue­cia rur­al es Skansen.Se encuen­tra tam­bién en la isla de Djur­gar­den, ocu­pa más de 300.000 met­ros cuadra­dos y fue el primer museo al aire libre del mun­do (lle­va abier­to des­de 1891,cuando se inau­guró con la inten­ción de que jamás se perdier­an las tradi­ciones suecas).Para ello,se tra­jeron has­ta aquí más de 150 con­struc­ciones de todo el país que se desmon­taron y se volvieron a montar,y esto incluye des­de casas de la realeza has­ta las de los samis,los habi­tantes de la Laponia sueca.El caso es que se ha inten­ta­do recrear cómo eran los bar­rios de Esto­col­mo en el siglo XVIII y podrás ver un mon­tón de talleres donde te enseñan cómo antigua­mente tra­ba­ja­ban los carpin­teros y cómo fun­ciona­ban las panaderías, aparte de gran­jas, exhibi­ción de bailes populares…Hasta aquí te traen los auto­bus­es 44 y 47 y la entra­da al cam­bio cues­ta unos 11 euros.

Stad­shuset, el impre­sio­n­ante Ayun­tamien­to de Estocolmo.La entra­da cues­ta poco más de 6 euros,aunque nosotros no lleg­amos a vis­i­tar­lo por dentro.Se encuen­tra en el ani­ma­do bar­rio de Norrmalm,donde tam­bién se hal­la la estación prin­ci­pal de la cap­i­tal.

Si tienes sufi­ciente tiem­po libre,hay otro lugar que me encan­taría recomen­darte y al que no se acer­ca demasi­a­da gente:es el par­que Millesgarden.Se encuen­tra en la isla Lidin­go (Herserudsvä­gen 32) y es un museo al aire libre fabuloso.Originalmente,era la res­i­den­cia del escul­tor Carl Miles y su esposa Olga:ambos pla­garon de escul­turas los jar­dines y este es su fan­tás­ti­co legado.Con la Stock­holm Card la entra­da es gra­tui­ta, si no, has de pagar 80 coro­nas.

GOTHEBORG

Después de Esto­col­mo, Gothe­borg es la segun­da ciu­dad más impor­tante de Suecia.Es raro que encuen­tres vue­los directos,la escala se suele hac­er en Bruselas.El aerop­uer­to de Landvetter,el may­or, se encuen­tra a unos 25 kilómet­ros y la mejor opción para lle­gar al cen­tro de la ciu­dad es en bus (30 minutos,8 euros).Si vue­las con Ryanair al secun­dario Gothem­burg City Air­port (que,curiosamente,se encuen­tra mucho más cer­ca) hay bus­es que te acer­can a Nils Eric­son Ter­mi­nal (la estación prin­ci­pal de Gothe­borg) por 6 euros.

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Alo­jamien­to

Slottssko­gens Youth Hos­tel (direc­ción Veg­a­gatan 21).La Olivedals­gatan Tram Stop se encuen­tra a cin­co min­u­tos andando.Nos sal­ió por unos 60 euros la doble con baño com­par­tido. Habita­ciones muy bási­cas pero bas­tante limpias.Hostal con ambi­ente juve­nil, coci­na común a dis­posi­ción de los clientes y un desayuno buf­fet (no inclu­i­do) que sale a cuen­ta en lo que a pre­cio se refiere.Grandísimo y con una ter­raza fab­u­losa.


Aunque Gothe­borg cuen­ta con una red de tran­vías extra­or­di­nar­ia (pre­cio del trayec­to 22 coronas),otra bue­na opción para cono­cer la ciu­dad y de paso gozar de inmejorables vis­tas es coger alguno de los numerosos bar­cos que recor­ren los canales de la ciudad.Estas bar­cas se lla­man Pad­dan y salen del canal Puster­viks­gatan 13.Eso sí,abrígate que inclu­so en verano,y pese a que brille el sol,la brisa es gél­i­da.

Restau­rante 2112, propiedad de In Flames, una de las ban­das más inter­na­cionales de la ciudad.Gotheborg es famosa en todo el mun­do por haber crea­do el “sonido Gothe­borg” y que gru­pos de todo el mun­do ven­gan a grabar en sus rep­utadísi­mos estudios.Uno de mis via­jes a Gothe­borg fue pre­cisa­mente para tra­ba­jar con ellos en lo que era su nue­vo álbum.

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Igle­sia de Oscar Fredrik, con­stru­i­da en hon­or del rey Oscar II

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Castil­lo de la Coro­na. Skansen Kro­nan, como la lla­man los locales, es una for­t­aleza con­stru­i­da en el siglo XVII local­iza­da en lo alto de una mon­taña en la zona sureste del cen­tro de la urbe. Durante el siglo XIX fue uti­liza­da como prisión.Para lle­gar aquí,has de pegarte una bue­na cam­i­na­ta ya que está en lo alto de una colina.A sus pies se encuen­tra el pin­toresco bar­rio de Haga,por el que fue una autén­ti­ca deli­cia pasear y recor­rer sus calles empedradas.Es uno de los más antigu­os de Gothe­borg y está a rebosar de coque­tas cafeterías.Aún con­ser­va muchas de sus casas de madera,de cuan­do antigua­mente era un bar­rio marinero,y con el paso de los años ha pasa­do de ser un sub­ur­bio con mala rep­utación a uno de los lugares con más encan­to de Gothe­borg y establec­imien­tos más pin­torescos.

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El míti­co Sticky Fingers,uno de los clubs más impor­tantes de Europa,con varias plan­tas y donde han toca­do algu­nas de las ban­das más rel­e­vantes del mundo.Intenta venir en fin de semana:aparte de poder cenar,te encon­trarás con un ambi­en­ta­zo impre­sio­n­ante.

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HELSINGBORG

Para lle­gar a esta ciu­dad del sur de Sue­cia tienes varias man­eras aunque yo fui en avión has­ta Copenhague,en el mis­mo aerop­uer­to cogí el tren has­ta Helsin­gor y allí un cor­to trayec­to en fer­ry de 20 min­u­tos has­ta Hels­ing­borg.

Alo­jamien­to

Hels­ing­borg es una ciu­dad pequeñi­ta (unos 130.000 habi­tantes) por lo que la ofer­ta hotel­era tam­poco es muy abundante.En mi caso, os voy a recomen­dar el Com­fort Hotel Nou­veau, que sale a unos 80 euros la doble pero incluye el desayuno.Está bas­tante céntrico,muy cer­ca de las esta­ciones de tren y ferries,habitaciones amplias y con un per­son­al ama­bilísi­mo.

Debido a su cer­canía con Dinamarca,su posi­ción cier­ta­mente estratég­i­ca y las con­stantes ren­cil­las en el pasa­do entre dane­ses y sue­cos, Hels­ing­borg se ha pasa­do bue­na parte de su his­to­ria repar­tién­dose entre ambos países,hasta que final­mente en 1710 acabó bajo la sober­anía de Sue­cia.

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Pre­cisa­mente reduc­to de las inva­siones dane­sas es la Kar­nan Tow­er, lo úni­co que que­da de una antigua for­t­aleza con­stru­i­da por el ejérci­to de Dinamarca.El fuerte fue der­rui­do por orden del rey Car­los XI de Sue­cia y la torre fue lo úni­co que sobre­vivió.

Ayun­tamien­to de Helsingborg,con su torre de 65 met­ros de altura.Construido en el siglo XIX,este edi­fi­cio de esti­lo neogóti­co es uno de los más boni­tos de la ciu­dad.

Cat­e­dral de San­ta Maria,situada en la cén­tri­ca plaza de Mariatorget.Es la más antigua de Helsingborg.Muy cerqui­ta tienes el intere­sante Dunker Kulturhus,el cen­tro cul­tur­al más impor­tante de la ciudad,así como el Museo de Medicina,con aparatos uti­liza­dos durante el últi­mo siglo en una exposi­ción permanente.No dejes tam­poco de vis­i­tar el Hels­ing­borg Con­cert Hall,donde se orga­ni­zan concier­tos de todo tipo y se encuen­tra a muy poca dis­tan­cia andan­do.

MALMÖ

Nues­tra visi­ta fue bas­tante breve,sólo unas horas.Nos pil­l­a­ba de pasa­da en nue­stro via­je hacia el sur de Sue­cia y aprovechamos para dar una vuelta por su cen­tro históri­co.

Para lle­gar has­ta aquí,cruzamos el impre­sio­n­ante Puente de Oresund,que une Sue­cia y Dina­mar­ca sobre el Mar Báltico,convirtiéndolo en uno de los puentes col­gantes más lar­gos del mundo,con una lon­gi­tud de casi 8 kilómetros.Eso sí,prepara la cartera:atravesarlo cues­ta casi 50 euros ida y otros 50 vuelta.

Lo cier­to es que Malmö es ide­al para una visi­ta ráp­i­da ya que todo lo prin­ci­pal se con­cen­tra en el cen­tro.

La plaza de Stor­tor­get, cen­tro neurál­gi­co de Malmö, fue traza­da por el alcalde de la ciu­dad, Jör­gen Kock, en la déca­da de 1530. Pre­side la plaza el ayun­tamien­to, el Råd­huset, con­stru­i­do orig­i­nar­i­a­mente en 1576 en esti­lo rena­cen­tista holandés. Del ante­ri­or edi­fi­cio medieval se con­ser­va la bode­ga, que ha hecho las veces tan­to de prisión como de taber­na. En la déca­da de 1860, el arqui­tec­to Hel­ger Zetter­wall lo refor­mó y le dio un aspec­to com­ple­ta­mente nue­vo. En estos sótanos se elim­i­naron, entre otras cosas, la prisión. La taber­na con­tinúa en pie y es uno de los bares más pop­u­lares de Malmö.

En Stor­tor­get tam­bién se alza la Jör­gen Kocks Hus, un edi­fi­cio de seis plan­tas y has­tial escalon­a­do de 1525. Jör­gen Kock fue nom­bra­do mae­stro acuñador de Dina­mar­ca en 1518. Cua­tro años después fue elegi­do alcalde y se con­vir­tió en uno de los hom­bres más poderosos de la ciu­dad. Par­ticipó en la rebe­lión de la suce­sión dane­sa y fue hecho pre­so y sen­ten­ci­a­do a muerte, pero con­sigu­ió escapar y fue resti­tu­i­do como alcalde de Malmö en 1540.

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Detrás de Stor­tor­get se ele­va la cat­e­dral de Malmö, St. Petri Kyr­ka. Se con­struyó a comien­zos del siglo XII con ladrillo rojo sigu­ien­do las líneas de San­ta María de Lübek (Ale­ma­nia). La torre, lev­an­ta­da a finales del siglo XIX después de que las dos del siglo XV se vinier­an aba­jo, es uno de los ele­men­tos más emblemáti­cos del paisaje de Malmö. La igle­sia con­tenía pre­ciosas pin­turas al fres­co, pero fueron reti­radas durante una refor­ma a medi­a­dos del siglo XIX. De la época medieval sólo se con­ser­van las pin­turas de la Krä­markapel­let (Capil­la del Com­er­ciante).

La cat­e­dral guar­da numerosos tesoros de los sig­los XVI y XVII, la época de may­or pros­peri­dad de Malmö. El altar may­or rena­cen­tista de 15 met­ros de altura pre­sen­ta pin­turas y dora­dos. El púl­pi­to de 1599 está con­fec­ciona­do con arenis­ca y cal­iza negra. A un peri­o­do pos­te­ri­or pertenece el órgano, una obra maes­tra crea­da a par­tir de un dis­eño que aprobó Gus­ta­vo III en 1785. Se cree que es el instru­men­to de su clase en fun­cionamien­to más antiguo del mun­do, se exhibe en el Malmö Muse­um.

SUR DE SUECIA: ZONA DE ESCANIA Y SOLVESBORG

Escania,el área más aus­tral de Suecia,se ha hecho famosa en los últi­mos años por ser el lugar donde se desar­rol­lan las nov­e­las de Hen­ning Mankell, uno de los reyes de la nov­ela negra sueca.Lo cier­to es que para los amantes de la nat­u­raleza es un lugar ide­al ya que está pla­ga­do de pueblecitos minús­cu­los con casitas de madera, embar­caderos, bosques y praderas interminables.Nosotros hemos esta­do en esta zona dos años debido a que aquí se cel­e­bra el fes­ti­val más pres­ti­gioso de Europa,el Swe­den Rock,y después de pere­gri­nar por un mon­tón de fes­ti­vales europeos durante años y años,he de recono­cer que no hay nada que se ase­me­je a este festival.Servicio de guardería, tra­ba­jadores ¡bar­rien­do! entre grupo y grupo, baños impo­lu­tos, cien­tos de puestos de comi­da, una orga­ni­zación per­fec­ta a todos los nive­les y un públi­co de quitarse el sombrero.Es cier­to que la entra­da es carísi­ma (300 euros por 4 días) pero merece la pena lo que pagas y además te per­mite tirarte una semani­ta dis­fru­tan­do de estos fan­tás­ti­cos parajes.Los dos años nos pusi­mos en con­tac­to con par­tic­u­lares de la zona para alquilar cabañas per­di­das en mitad del cam­po y ha sido una goza­da salir a tomarte el desayuno mien­tras las vacas pasta­ban enfrente de tu jardin.

Lo bueno de esta zona es que en ver­a­no tiene un cli­ma fan­tás­ti­co para ser Suecia:por el día se alcan­zan los 30º y por la noche te toca dormir con manta.A esta zona se la conoce como la Toscana sue­ca ya que ofrece unos paisajes pre­ciosos y verdísi­mos para hac­er senderismo,ya que es un area muy llana,y un lugar ide­al para hac­er pic­nics por sus bel­lísi­mos lagos.Uno de los mejores des­ti­nos de Europa para hac­er tur­is­mo rur­al.

Los dos años nos hemos queda­do a las afueras del encan­ta­dor pueblecito de Solvesborg,una local­i­dad de ape­nas 8.000 habitantes.Pese a su minús­cu­la extensión,esta mini­ci­u­dad es antiquísi­ma (su puer­to se fundó en el siglo XII).Protegida por la col­i­na de Ryss­ber­get , Solves­borg es una tran­quila población que podrás recor­rer facil­mente en una mañana.En ella desta­can las tor­res geme­las de Kane­hall y Vitehall,del siglo XVIII,y las pre­ciosas casitas de Norregatan,que son un ejem­p­lo per­fec­to de cómo eran los pueblecitos en la Escan­di­navia medieval.La igle­sia más impor­tante es la de San Nicolás,construida en el siglo XII.No dejes tam­poco de dar un paseo por las playas más cer­canas, Sand­viken, Tre­den­borg y Hal­le­vik, aunque obvi­a­mente la tem­per­atu­ra de sus aguas no invite a bañarse.

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Aquí tienes los dos pro­gra­mas que en La Ruta 61 de Radio Via­jera hemos ded­i­ca­do a Esto­col­mo…


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