Todo lo que necesitas saber para organizar un viaje a Londres

 

Pese a dos décadas yen­do allí y guardar­le un car­iño espe­cial porque fue el primer via­je que me pagué de mi bol­sil­lo con mi primer sueldo,tengo que recono­cer que es de mis ciu­dades “menos favoritas” europeas.Tiene muchas cosas buenas,que enu­mer­aré en esta etapa,pero tam­bién otras que no ter­mi­nan de afi­an­zar mi relación con la cap­i­tal inglesa.De hecho,admito que inclu­so mis últi­mos via­jes allí han sido moti­va­dos porque quería ver concier­tos que coin­cidían en Londres,no porque tuviera ya un exce­si­vo interés en volver a recor­rer una vez más la ciudad.Pero bueno,también es cier­to que es una de las grandes urbes a lo largo y ancho de la His­to­ria mundi­al y que a día de hoy es una visi­ta total­mente ine­ludi­ble para cualquier via­jero que se tercie.Que he pasa­do allí buenísi­mos momen­tos, cier­to es.Pero que antes mil veces me quedaría con Ams­ter­dam o Berlín,pues tam­bién.

Supon­go que este “no ter­mi­nar de cua­jar” con la cap­i­tal británi­ca obe­dece a var­ios motivos. El primero,que la ciu­dad es carísi­ma. El segun­do, que es gigan­tesca y tar­das una eternidad en lle­gar a cier­tos sitios. El tercero,y esto sí que es una opinión subjetiva,es que no me caen bien los londinenses,así en general,me pare­cen unos pre­po­tentes, unos male­d­u­ca­dos de tomo y lomo y unos cla­sis­tas (aparte de bas­tante guarretes,que he pres­en­ci­a­do cada cosa allí…por cierto,me remi­to a una anéc­do­ta que me con­tó una ami­ga que estu­vo tra­ba­jan­do en un hotel…después de var­ios días reco­gien­do habitaciones,le extrañó que en la may­oría las toal­las ape­nas se usa­ban… una com­pañera le aclaró que es que muchos ingle­ses se lavan “por partes”,vamos,sobacos,culo y poco más,en vez de meterse en la bañera).¿Os habéis fija­do en las poquísi­mas papel­eras que hay aquí? (y no como en Tokio, que no hay porque temen que se usen para pon­er bombas,pero la gente guar­da sus resid­u­os en una bol­si­ta y se los lle­va a casa,no como en Londres,que todo va al sue­lo…) El cuarto,que la comi­da ingle­sa deja mucho que desear:casi siem­pre acabo comien­do en restau­rantes hindúes, tai­lan­deses o de cualquier otra procedencia.El quinto,ese ansia de los londi­nens­es por ir cor­rien­do a todos los sitios ¡que no se va a acabar el mun­do! El sexto,la can­ti­dad de hooli­gans, bor­ra­chu­zos y pasa­dos de rosca que te encuen­tras al doblar cada esquina.El séptimo:el clima.De repente llueve,ahora sale el sol, aho­ra un frío horroroso,ahora niebla.Y todo eso en el lap­so de dos o tres horas.

Después de enu­mer­ar todas estos incon­ve­nientes (y los que quedan y que sal­drán a lo largo del rela­to) os preguntareis:¿y por qué sigues yen­do allí? Pues por var­ios motivos y aquí es donde comien­za el lis­ta­do de las ventajas.Uno:los vuelos,que escogi­dos con tiempo,pueden salir real­mente baratos y además,con un mon­tón de horar­ios diferentes,lo que viene de per­las para escapadas ráp­i­das de fin de semana.Dos:su amplia ofer­ta de espectáculos,sobre todo musi­cales (aún así,insisto en que en los últi­mos años he opta­do por via­jar a otras ciu­dades euro­peas que me llen­a­ban más para ver conciertos).Tres:el Lon­dres históri­co y su indis­cutible val­or cultural,siempre te quedarán lugares por descubrir.Cuarto:sus fab­u­losos mer­cadil­los de segun­da mano.Quinto:la iden­ti­dad cos­mopoli­ta de Londres,que te per­mite cono­cer a gente de todas las partes del mundo.Sexto:lo que yo llamo “bar­rios menores” y que no están tan ates­ta­dos de tur­is­tas. He ahí mi lista de pros y de con­tras.

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Empecemos.Antes de irnos al recor­ri­do de Lon­dres en sí,deberíamos hac­er un poquito de historia.Bueno,más que un poco,un mucho,ya que las raíces londi­nens­es se hun­den en el primer siglo antes de Cristo.Por aquel entonces,habían lle­ga­do a las islas británi­cas los inva­sores romanos,quienes en un par de incur­siones béli­cas crearon un puer­to en el río Tamesis,una pequeña comu­nidad mer­can­til y algunos edi­fi­cios administrativos:había naci­do Lon­dini­um (se latinizó el nom­bre de Llyn Din,el Fortín del Lago,como llam­a­ban los antigu­os celtas a este área).En poco tiem­po llegó a con­ver­tirse en una de las ciu­dades más prósperas de todo el imperio,llegando a susti­tuir a Colch­ester como capital.Y a día de hoy,aunque parez­ca increíble, aún se con­ser­van restos de esta mural­la con­struí­da por los romanos y que pro­tegía a Lon­dini­um de sus enemigos.La mural­la hubo de recon­stru­irse siglo y medio después de lev­an­tar­la debido a que la destrozaron las tribus locales;aun así,llegó a ten­er un perímetro de ocho kilómet­ros y seis met­ros de altura.Seis de las siete entradas tradi­cionales de Lon­dres son de ori­gen romano:Ludgate, New­gate, Crip­ple­gate, Alder­s­gate, Bish­ops­gate y Ale­gate (la úni­ca cuyo ori­gen es medieval es Moor­gate). En cuan­to a poder admi­rar el pasa­do romano de la ciu­dad (aún se siguen encon­tran­do restos,no hace mucho una escul­tura de un águila ata­can­do a una ser­pi­ente y con una antigüedad cal­cu­la­da de 1.900 años),algunas recomen­da­ciones:

- En Noble Street, al sur del Museo de Lon­dres, hay restos de una torre y del antiguo fuerte romano.
- La Por­ta Prin­ci­palis Sin­is­tra se hal­la en un park­ing sub­ter­rá­neo bajo el Lon­don Wall.
- Cer­ca y en el inte­ri­or de la Torre de Lon­dres.
- En Tow­er Hill tam­bién quedan restos de la mural­la jun­to a una estat­ua del emper­ador Tra­jano.
- En el Museo Británi­co se expo­nen más de cien mil piezas pertenecientes a la época romana (pero al museo ya lle­gare­mos más ade­lante).
- Anfiteatro romano: Que­da muy poco,por no decir casi nada.Los esca­sos restos se expo­nen en la Galería de Arte Guild­hall (acce­so gra­tu­ito los viernes y demás días a par­tir de las 15,30).Llegó a ten­er capaci­dad para 7.000 espec­ta­dores y,como tan­tos otros mon­u­men­tos, fue expoliado:el már­mol que lo recubría se uti­lizó para otras con­struc­ciones pos­te­ri­ores. Jun­to al pala­cio del gobernador,era el edi­fi­cio más impor­tante de Lon­dini­um.
- Tem­p­lo de Mithras:Se des­cubrió a medi­a­dos de los 50 en Wal­brook Street.Se le conoce como el Mitreo y su ubi­cación se trasladó a Queen Vic­to­ria Street, aunque últi­ma­mente se plane­a­ba volver a cam­biar­le de sitio. En cualquier caso,queda poco más que la plan­ta y varias escul­turas expues­tas en el Museo Británi­co.

Una vez des­granadas las raíces romanas de Lon­dres (ya seguire­mos en el rela­to con sus épocas pos­te­ri­ores) empece­mos ya con los datos prác­ti­cos.

AEROPUERTOS

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Lon­dres tiene cin­co aeropuertos,nada más y nada menos.Y es muy prob­a­ble que vue­les a cualquiera de los cinco.Asi que aquí te dejo las opciones para acer­carte a la ciu­dad des­de cada uno de ellos.

Heathrow

Tren — Cada 15 min­u­tos, el tren Heathrow Express conec­ta el cen­tro de Lon­dres (estación de Padding­ton) con el aeropuerto.Precio 18 libras por trayecto.Hay otra opción de tren, el Heathrow Connection,que tam­bién va a Paddington.Aunque sale cada 30 minutos,su pre­cio es mucho más barato:8,50 libras.

Auto­bús — El Nation­al Express sale des­de las ter­mi­nales 1 y 3 y en 50 min­u­tos te deja en la estación de Lon­don Vic­to­ria. Pre­cio 6,30 libras.El Easy­bus te deja en Wat­ford Junc­tion en 40 min­u­tos por una libra y media.

Metro — Den­tro del aerop­uer­to hay tres estaciones.El trayec­to dura una hora.

Taxi — La últi­ma opción recomendada,a no ser que no te quede más remedio.La bro­ma te puede salir por 50 libras.

Gatwick

Tren — El Gatwick Express te lle­va a Lon­don Vic­to­ria por 17,90. De todas formas,hay otros trenes que aunque hacen más paradas, salen mucho más baratos. Con­sul­ta en Infor­ma­ción cuan­do ater­rices.

Auto­bús — Salen de la plan­ta baja de la ter­mi­nal sur.Easybus te lle­va a Earls Court por 2 libras y el Nation­al Express a Lon­don Vic­to­ria por 7,50. Ambos tar­dan 75 min­u­tos.

Taxi — 95 libras.¡Glub!

Stansted

Tren — El Stanst­ed Express cues­ta 20 libras, sale cada 20 min­u­tos y conec­ta con Tot­ten­ham Hale y Liv­er­pool Street.

Auto­bús — Easy­bus conec­ta con Bak­er Street (75 min­u­tos) por 2 euros., Nation­al Express (90 min­u­tos) con Vic­to­ria por 10,50 y Ter­rav­i­sion tam­bién con Vic­to­ria por 9 libras.

Taxi — Casi 100 libras.

Luton

Tren- Un bus gra­tu­ito te acer­ca des­de el aerop­uer­to has­ta la estación de Luton Park­way. El tren has­ta el cen­tro de Lon­dres cues­ta 10,50.

Auto­bús — Green­line conec­ta con la estación de Victoria,sale cada 20 min­u­tos y cues­ta 15 libras. Tienes una opción mucho más barata,la de Easy­bus, que hace el mis­mo recor­ri­do por 2 libras.

London City

Tren — El tren DLR te deja en Tow­er Hill en media hora.

Taxi — Bas­tante más ase­quible que en el resto de aerop­uer­tos. 30 libras por trayec­to.

ALOJAMIENTO

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Dormir en Lon­dres es caro,muy caro. Es cier­to que hay miles de alber­gues y hostales pero oji­to donde te metes porque hay algunos que son real­mente insalu­bres (creo que es la ciu­dad del mun­do donde más pen­siones asquerosas he encontrado…y cuan­do digo asquerosas,no exagero,tugurios donde daba repelús has­ta tocar las sábanas). Por ello, bus­ca y elige muy bien donde te quedas. Una bue­na opción son los aparta­men­tos: yo los he alquila­do varias veces y yen­do en grupo mere­cen mucho la pena,aunque algunos estén un poco viejos. Una bue­na opción son los Studios2Let en Can­dem, salen a unos 90 euros el estu­dio para dos per­sonas. Puedes ojear tam­bién en pági­nas donde alquilan aparta­men­tos par­tic­u­lares como Wim­du o Airbnb, tam­bién bas­tante bien de pre­cio. Las últi­mas veces que hemos ido a Lon­dres hemos elegi­do el Hotel War­do­nia pega­di­to a King’s Cross. Habita­ciones pequeñas pero acoge­do­ras, buen pre­cio (unos 85 euros la doble), baño pri­va­do y a un paso de las mejores atrac­ciones turís­ti­cas.

COMER EN LONDRES

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Volve­mos a lo que os comenta­ba antes: sien­to decir­lo pero no me gus­ta la comi­da británi­ca. Odio a más no poder las fish & chips (no sé qué tipo de encan­to le encuen­tra la gente a un pla­to que chor­rea aceite y que enci­ma te sir­ven envuel­to en papel de per­iódi­co). Aunque bueno, supon­go que para gus­tos los col­ores. En cuan­to al resto de su gas­tronomía, aún así te recomien­do que pas­es por algún restau­rante donde sir­van comi­da británi­ca y la pruebes:yo con lo úni­co que me que­do es con el roast beef y los pies, los paste­les de carne. Si quieres degus­tar el típi­co menú inglés, pásate por el St. John Restau­rant en 26th St. John Street, muy cerqui­ta del mer­ca­do de Smith­field. No es caro y al menos ofrece algo de var­iedad respec­to a una gas­tronomía que ya de por sí peca de bas­tante rácana.

Asi que olvidán­donos del menú inglés, te dejo algunos de mis restau­rantes favoritos en Lon­dres…

Los tai­lan­deses

Bus­a­ba Eathai — Si te gus­ta la comi­da tai­lan­desa, este es tu sitio. No es nada caro (los platos prin­ci­pales ron­dan las 9 libras y son bas­tante grandes) y el local es bas­tante boni­to, con mesas comu­nales pero con mucho encan­to. Tiene var­ios locales en Londres:para mi gus­to el mejor el de 8–13 Bird Street.

101 Thai Chick­en — Otro tai­landés fab­u­loso. Se encuen­tra por la zona de Ham­mermith (352 King Street) y aunque sea más mod­es­ti­to que el Busaba,la comi­da es fab­u­losa. Casi siem­pre hay tai­lan­deses cenan­do allí:por algo es.

Thai Café & Restau­rant — En la zona de Vic­to­ria (22 Charl­wood Street). Aunque cier­ra un poco pronto,algo más tarde de las 22,00, la relación cal­i­dad-pre­cio es exce­lente. Tienen menús de entrante, prin­ci­pal y bebi­da por poco menos de 20 euros.

Comer en Brick Lane

Uno de mis sitios favoritos para com­er en Londres.Está muy cerqui­ta de Liv­er­pool Sta­tion y es uno de mis bar­rios preferidos.Lo que hace años era un mer­ca­do de patatas,hoy en día es uno de los mer­cadil­los más vibrantes de la ciudad.Pero aquí no sólo vas a encon­trar tien­das: además ofre­cen una ofer­ta culi­nar­ia fantástica.Destaca el Boil­er House Food Hall, con un mon­tón de puestos de comi­da asiáti­ca (deli­ciosa y muy barata).En mi opinión es el mejor sitio de Lon­dres para degus­tar comi­da hindú:la comu­nidad india es aquí tan abun­dante que los nom­bres de las calles tam­bién se ponen en devangari,no obstante a este área se le conoce car­iñosa­mente como Banglatown. Los que conozcáis Madrid,os recor­dará a lo que ocurre con los restau­rantes hindúes de Lavapiés,donde los camareros casi te fuerzan a que entres a sus locales.Pues aquí casi lo mis­mo, la com­pe­ten­cia es atroz.En cualquier caso,compensa la “presión”:es el mejor lugar para atre­verte con la gas­tronomía de India y Bangladesh.En el número de Brick Lane 12 tienes el Ben­gal Cui­sine: bueno y barato.Y tam­bién muy reseñable el Mer­az Café.

Y unas cuan­tas recomen­da­ciones más…

Mamus­ka Unit 233, First Floor, Ele­phant & Cas­tle Shop­ping Cen­tre . Un restau­rante pola­co fran­ca­mente estu­pen­do con platos que ron­dan las 5 o 6 libras.Abre todos los días de la sem­ana. Fab­u­losos entrantes por sólo 3 libras (las sopas son espec­tac­u­lares).

Byron Ham­burg­ers Es una fran­qui­cia con locales repar­tidos por todo Londres.La mejor carne de Esco­cia a poco más de 7 libras la ham­bur­gue­sa.

Mazi Exquisi­ta comi­da grie­ga a pre­cios ase­quibles. 12–14 HIll­gate Street.

Leong’s Leg­end Fans de la gas­tronomía asiática,estais de enhorabuena.Y es que a poca dis­tan­cia de la para­da de Leices­ter Square se hal­la este restau­rante tai­wanés en el que puedes com­er por unas 10 libras. Preparan uno de los dim sum más sabrosos que he proba­do jamás.

Pho En mi opinión,uno de los mejores viet­na­mi­tas de Londres.Personal ama­bilísi­mo y platos aún mejores.Tienen var­ios locales repar­tidos por la cap­i­tal.

Waga­ma­ma Más que un restau­rante, dig­amos que son var­ios. Waga­ma­ma es una cade­na de comi­da japone­sa que no por el hecho de ser fran­qui­cia ofrece fast food sin cal­i­dad ninguna;muy al contrario,sus pro­duc­tos son fres­cos y la car­ta variada.Tienen espar­ci­dos locales por toda la ciu­dad.

Koshari Street Un egip­cio donde no sólo podrás degus­tar las deli­cias más típi­cas de El Cairo (como el koshari que da nom­bre al restau­rante) sino tam­bién exce­lente comi­da libanesa.Sopas a par­tir de 2,95 libras y ensal­adas a par­tir de 4,50.56 St Mar­t­in’s Lane.

Atten­dant Inten­ta ir pron­ti­to porque siem­pre está lleno.Ubicado en un sub­ter­rá­neo que antigua­mente era un baño públi­co (aún se con­ser­van los uri­nar­ios vic­to­ri­anos originales),hoy ofrece café artesanal,un buen sur­tido de pastel­ería y su tradi­cional souf­fle de que­so cheddar.27a Foley Street.

Scan­di­na­vian Kitchen Amantes de la comi­da escandinava:estais de enhorabuena.Rollitos de salmón ahumado,ensaladas nórdi­cas, albóndi­gas suecas…comer aquí te puede salir entre 3 y 9 libras.61 Great Titch­field Street.

… PIZZA SOPHIA … Muy cerqui­ta de la estación de King’s Cross, en el   50 de Tavi­s­tock Pl. , se encuen­tra este mar­avil­loso restau­rante ital­iano espe­cial­iza­do en piz­zas de carne que ahú­man ellos mis­mos en el pro­pio local de un modo total­mente arte­sanal. El local es muy acoge­dor, espe­cial­mente el de la plan­ta de aba­jo, y los camareros muy agrad­ables. Pre­cios inmejorables para ser Lon­dres, menos de 50 libras por cenar cua­tro per­sonas. Además tienen cervezas arte­sanales propias.

 

DESGRANANDO LONDRES

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¡Lon­dres es gigan­teeeeeee! Pero que ello no te eche para atrás.No voy a come­ter la bar­bari­dad de decirte que en un fin de sem­ana vas a poder ver todo (inclu­so yo después de mon­tones de via­jes allí ten­go asum­i­do que me quedan mil sitios por descubrir,sobre todo en una ciu­dad que con­stan­te­mente se está reinventando).Pero con un plano detal­la­do, bue­na orga­ni­zación y ganas de andar aca­pararás lo más importante.¡Vamos allá!

Antes de empezar con los difer­entes barrios,hagamos un inciso para el tema trans­portes. Lo mejor para moverse,el metro,aunque ya te avi­so que es caro,muy caro.Tanto como para que la media del pre­cio del bil­lete sea al cam­bio unos seis euros.Por ello,si vas a estar var­ios días y vas a usar el metro a menudo,es recomend­able que te hagas con la Trav­el­card,que per­mite trayec­tos ilim­i­ta­dos durante un día o una semana.La de siete días sale por algo más de 30 libras pero en mi opinión merece bas­tante la pena.Puedes adquirir­la en las mis­mas taquil­las del metro.Y,sobre todo,tened en cuen­ta por las zonas que os vais a mover,ya que estas tienen difer­entes precios.En cuan­to a los autobuses,la Trav­el­card tam­bién os sirve.Y no os cortéis de moveros por la noche.Londres,al igual que Nue­va York, es cono­ci­da como la ciu­dad que nun­ca duerme y hay una exten­sa red de auto­bus­es noc­turnos.

Y hablan­do de buses,he leí­do hace unos días que el ayun­tamien­to se plantea erradicar uno de los grandes sím­bo­los londinenses:los dou­ble decker,los auto­bus­es rojos de dos plantas.La excusa es su baja rentabil­i­dad económi­ca pero con su desapari­ción se perderá uno de los trans­portes más entrañables de toda Europa y que lle­van fun­cio­nan­do la friol­era de siglo y medio.Si aún fun­cio­nan cuan­do via­jes a Londres,no pier­das la opor­tu­nidad de darte una vuelta en uno de ellos:es una expe­ri­en­cia pre­ciosa.

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West End

Hay un 99% de posi­bil­i­dades de que comiences tu recor­ri­do turís­ti­co en este distrito.Aquí se con­cen­tra la vida com­er­cial londinense,la may­or parte de los cines,restaurantes y teatros y algunos de los pun­tos más rep­re­sen­ta­tivos de la cap­i­tal inglesa.Vibrante tan­to de día como de noche,acoge algunos de los lugares que no debes dejar escapar:

Big Ben

Indudablemente,la ima­gen más cono­ci­da de la cap­i­tal británica,esa que aparece en cualquier postal que se precie.Es el reloj de cua­tro caras más grande del mundo,con una altura que se va has­ta más allá de los 60 metros.Lamentablemente,su visi­ta está restringi­da a los extran­jeros e inclu­so los locales se las ven y se las desean para ver­lo por dentro,ya que hay que solic­i­tar el per­miso con bas­tante antelación.No obstante,siempre puedes fotografi­arte con él de fon­do y guardar esa bel­la instan­tánea para la pos­teri­dad.

Palacio de Westminster

Pega­di­to al Big Ben y tam­bién cono­ci­do como el Parlamento,donde se hal­lan la Cámara de los Comunes y la Cámara de los Lores,éste sí se puede vis­i­tar para pres­en­ciar los debates políticos,aunque prepárate para aguan­tar unas colas de órda­go. Si vas en verano,durante dos meses se real­izan vis­i­tas guiadas,aunque tam­bién hay que reser­var­las.

Abadía de Westminster

Una autén­ti­ca preciosidad.Y sí,merece la pena (y mucho) pagar las 16 libras de entra­da (lo mejor es que ven­gas por la mañana ya que abre has­ta las 15,30). Casi todos los monar­cas ingle­ses han sido coro­n­a­dos en su interior,que está pla­ga­do de capil­las y las tum­bas de algunos de los per­son­ajes más rel­e­vantes de la his­to­ria de Gran Bretaña,caso de la reina María Estu­ar­do, Isaac Newton,Rudyard Kipling y Charles Dickens.El inte­ri­or de la abadía es real­mente asombroso,con lugares muy entrañables como el rincón de los poet­as o el pasil­lo de los músi­cos.

Catedral de Westminster

No con­fundir con la abadía,aunque la cat­e­dral, obvi­a­mente, ten­ga tam­bién su impor­tan­cia, no vayamos a quitar­le méritos.Esta es la sede de la igle­sia católi­ca ingle­sa y aunque su val­or reli­gioso y cul­tur­al esté fuera de toda duda,lo cier­to es que,al igual que la Sagra­da Famil­ia barcelone­sa, es una obra incon­clusa que no se final­izó por fal­ta de presupuesto.Aún así,es un edi­fi­cio notable que pasa desapercibido para muchos viajeros:que no sea tu caso.

London Eye 

Esta noria gigan­tesca se ha con­ver­tido ya por dere­cho pro­pio en uno de los sím­bo­los más recono­ci­bles de Lon­dres. En mi opinión el pre­cio de la entra­da por subir a una de sus cab­i­nas bas­tante des­or­bita­do (casi 20 euros) pero para gus­tos los col­ores.

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Trafalgar Square

La Plaza de Trafal­gar tiene mucho que ver con nosotros los españoles. Y es que se con­struyó hace casi dos sig­los para con­mem­o­rar la vic­to­ria de las tropas británi­cas frente a las nues­tras en el Cabo de Trafal­gar en Cádiz.El cen­tro de esta inmen­sa plaza,donde los londi­nens­es sue­len vivir sus celebraciones,sobre todo la de Año Nue­vo, está pre­si­di­da por la Colum­na de Nelson,en hom­e­na­je al almi­rante Nelson,uno de los mari­nos más céle­bres de la his­to­ria naval. Nel­son otorgó a Inglater­ra algu­nas de las vic­to­rias más son­adas de la his­to­ria del impe­rio británico,no sólo la de Trafalgar,sino tam­bién otras muchas en el Caribe,el Mediter­ra­neo e inclu­so doblegó a Napoleón en Egip­to en la batal­la del Nilo.Es uno de los per­son­ajes de los que más orgul­losos se sien­ten los ingle­ses y como tal,es lógi­co que ocupe una posi­ción pre­dom­i­nante en la fisionomía de Londres.Su ima­gen está ínti­ma­mente aso­ci­a­da a Trafal­gar Square,así como la de las palomas,que con­tadas por miles,han supuesto un serio prob­le­ma para el ayun­tamien­to por la can­ti­dad de suciedad que dejan tras de sí (recuer­da que está total­mente pro­hibido dar­las alpiste).En una esquina de la plaza tam­bién tienes una de las igle­sias más impor­tantes de Londres,la de St Mar­tin-in-the-Fields, cono­ci­da por sus labores human­i­tarias con los vagabun­dos y per­sonas sin hog­ar.

National Gallery

El museo más pres­ti­gioso de Lon­dres sig­nifi­ca para la ciu­dad lo mis­mo que para los madrileños nue­stro Museo del Pra­do (aunque,barriendo para casa,hay que recono­cer que el Pra­do a día de hoy con­tin­ua sien­do la pina­cote­ca más impor­tante del mundo).Lo mejor de todo es que si quieres ver las 2.500 pin­turas que se exponen,la entra­da es total­mente gra­tui­ta (horario de 10:00 a 18:00, los viernes abren has­ta las 21:00). Entre sus obras más destacadas,“La Venus del espe­jo” de Velázquez, “La Vir­gen de las Rocas” de Leonar­do da Vin­ci (su her­mana casi gemela se encuen­tra en el Lou­vre parisino),“Venus y Marte” de Botticelli,“Baco y Ari­ad­na” de Tiziano y,por supuesto,“Los gira­soles” de Van Gogh (hace sólo unos meses se con­sigu­ieron expon­er jun­tos aquí éste y otros “gira­soles” de Van Gogh, recuer­da que hay cin­co boce­tos de “Los gira­soles” des­perdi­ga­dos por difer­entes museos del mun­do).

Oxford Street

La calle más com­er­cial de la ciu­dad des­de la época de la reina Victoria.Allí desta­can Sel­f­ridges, unos inmen­sos almacenes con colum­nas romanas donde se enorgul­le­cen de haber sido la primera tien­da de Lon­dres en la que se vendió la primera tele­visión en col­or. Pero no son los úni­cos grandes almacenes de esta vibrante aveni­da, tam­bién puedes encon­trar John Lewis o Mark & Spencer:todos tienen en común los “food hall”, salas ded­i­cadas exclu­si­va­mente a pro­duc­tos gourmet donde podrás toparte con autén­ti­cas del­i­cate­sen, sobre todo en lo que a choco­latería se refiere. Oxford tam­bién es el lugar idó­neo para lle­varte sou­venirs de recuer­do (ya sabes, imanes con la figu­ra del Big Ben o huchas en for­ma de cab­i­na tele­fóni­ca col­or carmesí). Las tien­das de esta calle son mucho más ase­quibles para el bol­sil­lo que las de la cer­cana Regent Street, donde se agol­pan las grandes fir­mas como Armani, Hugo Boss o Lotus, aunque es muy recomend­able que te pas­es a ojear la inmen­sa sede de Apple Store y babees con los últi­mos lan­za­mien­tos en infor­máti­ca.

Piccadilly Circus

Prob­a­ble­mente, la plaza más con­cur­ri­da de toda la ciu­dad, pun­to de reunión de la juven­tud británica.Muchos la cono­cen car­iñosa­mente como “la plaza de la luz” debido a sus pan­tallas gigan­tescas y sus luces de neón,y como curiosi­dad añadir que antigua­mente se llam­a­ba Por­tu­gal Street.Uno de los lugares indis­pens­ables a vis­i­tar, sobre todo para los meló­manos como yo,era la Tow­er Records,una inmen­sa sucur­sal de la fran­qui­cia norteam­er­i­cana que,desafortunadamente, acabó desa­pare­cien­do (pese a que la com­prara Vir­gin) como tan­tas otras tien­das del grupo empresarial,que acabó declar­án­dose en bancarrota.Lo mis­mo ocur­rió en esta zona con la otra gran tien­da de dis­cos HMV,que parece no ha podi­do resi­s­tir el auge de la piratería musical.Una autén­ti­ca lás­ti­ma.

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En Pic­cadil­ly se encuen­tra otra de las imá­genes londi­nens­es más conocidas,la estat­ua de Eros,el dios griego del amor.También se hal­la aquí uno de los teatros más míti­cos de Lon­dres, el Cri­te­ri­on (que,curiosamente,es subterraneo),con una capaci­dad de 600 buta­cas y donde se lle­van rep­re­sen­tan­do obras, prin­ci­pal­mente come­dias, des­de hace casi 150 años.Muy cerqui­ta tienes el Lon­don Pavilion,un edi­fi­cio de impre­sio­n­ante facha­da que a lo largo de su his­to­ria ha servi­do como music hall, sala de cine y cen­tro com­er­cial.

La City

La parte más antigua de Lon­dres y en la actu­al­i­dad sede del dis­tri­to financiero. Sufrió incen­dios dev­as­ta­dores hace sig­los pero ha logra­do sobre­vivir al paso del tiem­po y es aquí donde se mueve prin­ci­pal­mente la economía londi­nense. Desta­ca pre­cisa­mente el mon­u­men­to ded­i­ca­do al incen­dio de 1666, con una colum­na dóri­ca gigan­tesca, la torre Swiss Re (un edi­fi­cio futur­ista al que los londi­nens­es cono­cen car­iñosa­mente como El Pepinil­lo), la boni­ta Cat­e­dral de San Pablo y el Museo de Lon­dres. No dejes tam­poco de fotografi­arte en la St. John’s Gate, para mi gus­to uno de los rin­cones más boni­tos de la ciu­dad.

Soho

Nos vamos al bar­rio más vibrante de todo Lon­dres (y tam­bién mi favorito den­tro de la cap­i­tal británica).Antiguamente,era un coto de caza para la famil­ia real y de ahí pre­cisa­mente proviene su nombre,ya que se uti­liz­a­ba la pal­abra ¡soho! para aler­tar de la pres­en­cia de un zor­ro. Posteriormente,el Soho se dividiría en parce­las y empezaría a llenarse de famil­ias de la aristocracia,que serían rel­e­vadas a mitad del siglo XIX por mul­ti­tud de artis­tas, época en que tam­bién empezaron a hac­er su apari­ción los teatros, prostíbu­los, pubs y restaurantes,manteniendo la fac­eta lúdi­ca tan car­ac­terís­ti­ca has­ta la actualidad.Algunos de los “veci­nos” más ilus­tres del Soho han sido Karl Marx (quien vió morir en el número 28 de la calle Dean a tres de sus hijos), Mozart e inclu­so el seduc­tor más famoso de toda la His­to­ria: Casano­va.

El Soho,además,es el bar­rio gay de Londres,por lo que ese aura medio fash­ion / medio kitch es algo que se res­pi­ra des­de el primer momen­to que pones los pies en este vecin­dario. Pelu­querías donde te ofre­cen los peina­dos más extrav­a­gantes, tien­das de ropa sólo para los más atre­v­i­dos, sex shops, salas de espec­tácu­los eróti­cos, libr­erías espe­cial­izadas… La calle homo­sex­u­al por exce­len­cia es Old Comp­ton Street aunque en los últi­mos tiempos,hay otro bar­rio que está hacien­do la com­pe­ten­cia al Soho en ese sen­ti­do. Se tra­ta de Vaux­hall, que aunque está algo más ale­ja­do del cen­tro, se encuen­tra tam­bién reple­to de saunas y dis­cote­cas ori­en­tadas a públi­co homo­sex­u­al.

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Pero si el Soho es mi zona preferi­da de Lon­dres, es pre­cisa­mente por su ambi­ente musi­cal. Aquí se inau­guró a finales de los años 50 el primer club de rock de la ciu­dad, el 2i’s Cof­fee Bar,que fun­cionó has­ta 1970,así como el míti­co Whisky a Go Go (no con­fundir con el de Los Angeles),done tocaron músi­cos tan céle­bres como Jimi Hendrix.Y es que sin el Soho no podría enten­der­se el rock de antes ni de ahora:su esce­na mar­có un antes y un después en la his­to­ria de la músi­ca. En este bar­rio dieron los Rolling Stones la primera actuación de su car­rera en el inolvid­able Mar­quee (hoy cer­ra­do), los Sex Pis­tols vivieron en Den­mark Street (donde además grabaron sus primeras demos) e inclu­so podrás fotografi­arte en el número 23 de Hed­don Street,el lugar elegi­do por David Bowie como por­ta­da de su dis­co más bril­lante, “Zig­gy Star­dust”. Por cierto,y hablan­do de Bowie, en la men­ciona­da calle Den­mark se encon­tra­ba The Gia­con­da Din­ing Room, el café donde Bowie solía reunirse con Marc Bolan:actualmente hay jus­to al lado un nue­vo local de los dueños fun­dadores que pre­tende remem­o­rar dicha época glo­riosa.

En cuan­to a tien­das de discos,es una autén­ti­ca pena que ya no esté en acti­vo Shades Records,la que en mi opinión ha sido la mejor tien­da de todo Lon­dres. Cer­ró en 1992 y recuer­do que la primera vez que la vis­ité me volví com­ple­ta­mente loca y salí car­ga­da de vinilos;recordad que por aquel entonces había muchos dis­cos que era imposi­ble encon­trar en España y no existía aún la ven­ta por inter­net. Eramos muchos los que aprovechábamos nues­tras escapadas a UK para volver­nos car­ga­dos de dis­cos y ropa. La pena es que en el Soho,con los años,cada vez quedan menos tien­das de dis­cos intere­santes pero aún así es el mejor lugar de Lon­dres, jun­to a Cam­den, para encon­trar muchas rarezas musicales.Y hablan­do de música,y ya que estás en el Soho, inten­ta pil­lar algún concier­to intere­sante en The Bor­der­line (está en Orange Yard y aunque es pequeñita,para mi gus­to tiene un ambi­ente fab­u­loso) y pásate a tomar una copa por The Intre­pid Fox, en mi opinión el mejor pub de rock de los últi­mos años de la esce­na londinense.Y aunque no esté en esta zona sino por High­bury, te recomien­do que tam­poco te pier­das la agen­da de The Garage,otra de mis salas favoritas,que tan bien ha sabido con­ser­var la atmós­fera punk de los 70s. La ver­dad que ir a ver concier­tos en Lon­dres es una pasada,ya sea en salas pequeñi­tas como estas o en locales gigan­tescos como el Ham­mer­smith o el Wem­b­ley Arena,donde tam­bién he tenido ocasión de pres­en­ciar concier­tos com­ple­ta­mente inolvid­ables!

Y un últi­mo apunte:en Char­ing Cross Road, esa entrañable calle ati­bor­ra­da de libr­erías, se encuen­tra el que prob­a­ble­mente sea mi pub favorito de Lon­dres, The Roy­al George. lo des­cubrí sien­do una ado­les­cente en mi primer via­je a Inglater­ra y des­de entonces siem­pre que paso por Lon­dres inten­to dejarme caer por allí a tomar un par de pin­tas. Tam­bién está una de mis libr­erías favoritas, Stan­fords, la que está con­sid­er­a­da la mejor libr­ería de via­jes del mun­do y que fun­ciona des­de 1853. Des­de allí,te puedes ir dan­do un paseí­to por Covent Gar­den, otro de los rin­cones más boni­tos de Lon­dres, con sus mimos y artis­tas calle­jeros, su pre­ciosísi­mo mercado,donde tam­bién podrás tomar un cafecito en algu­na de sus pin­torescas ter­razas (ojo que no son baratas!) y admi­rar la Roy­al Opera House. Y si lo tuyo es el rock, pásate por God sabe the Cream, una curiosa heladería situ­a­da en 15 Maid­en Lane, es una pasa­da!

Chinatown

Ya sabéis lo que adoro Asia, asi que lógi­co que éste sea uno de mis rin­cones londi­nens­es favoritos.Ubicado cer­ca de Leices­ter Square, aunque no es tan grande como los de Nue­va York o San Francisco,sí es prác­ti­ca­mente igual de antiguo,ya que Lon­dres siem­pre ha atraí­do a muchísi­mos inmi­grantes asiáti­cos, sobre todo a hindúes de las antiguas colo­nias. Lo úni­co que el antiguo bar­rio chi­no, fun­da­do hace dos sig­los, se encon­tra­ba más cer­ca del puer­to, y el actu­al se trasladó aquí a prin­ci­p­ios de los años 70. La comu­nidad chi­na había cre­ci­do exager­ada­mente después de la Segun­da Guer­ra Mundi­al y fueron muchos los chi­nos res­i­dentes en Hong Kong que deci­dieron mudarse a vivir a Lon­dres aprovechan­do que Hong Kong era una semi-colo­nia británi­ca.

Los mejores restau­rantes chinos,que han susti­tu­i­do a los antigu­os fumaderos de opio, obvi­a­mente, se encuen­tran aquí.Muchos de ellos ofre­cen la opción “all you can eat”, buf­fets libres para que puedas pro­bar todo lo que se te anto­je. ¿Mis restau­rantes favoritos? El Four Sea­sons, que tiene fama de preparar el mejor pato laque­a­do de todo Lon­dres y se encuen­tra en la calle prin­ci­pal, Ger­rard Street, y algo más modesto,el Gold­en Drag­on. De todos mod­os, tienes cer­ca de un cen­te­nar de restau­rantes para escoger,aparte de las dece­nas de super­me­r­ca­dos asiáti­cos sonde podrás encon­trar un mon­tón de pro­duc­tos de importación a pre­cios ase­quibles.

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Si vienes en Enero o Febrero, podrás dis­fru­tar de las mul­ti­tu­di­nar­ias cel­e­bra­ciones del Año Nue­vo Chi­no y recuer­da que cada dos años,en el mes de Agos­to, se cel­e­bra el even­to Night of the Sev­ens, lo que equiv­al­dría a nue­stro San Valentín.Aunque Chi­na­town ocupe sólo un par de calles, lo cier­to es que es un lugar indis­pens­able en cualquier via­je a la ciu­dad del Tame­sis.

Y una nota más: aunque no esté en Chi­na­town, y ya que men­cionamos Asia, os recomien­do que si vais por la zona oeste de Lon­dres, por Wim­ble­don, os acerquéis a ver el Bud­dha­padi­pa Tem­ple, el úni­co tem­p­lo tai­landés que hay en toda Europa.

Tower Bridge

Y hablan­do del río Tame­sis, nos vamos al Puente de la Torre, el Tow­er Bridge, uno de los puentes más famosos del mun­do jun­to al Gold­en Gate de San Fran­cis­co y el Brook­lyn Bridge de Nue­va York. Éste fue uno de los primeros puentes de la ciu­dad y vino a echar un cable (y nun­ca mejor dicho) al más impor­tante de los que unían una oril­la con otra,el Puente de Lon­dres. Hoy en día es una de las arte­rias prin­ci­pales de la ciu­dad (aparte de los coches,más de 40.000 peatones lo cruzan a diario). Si vienes a Lon­dres, tienes que dar un paseo por aquí sí o sí. Y si tienes un rati­to, entra a ver por 8 libras la exposi­ción que recorre su his­to­ria.

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Palacio de Buckingham

¿Qué sería de una escapa­da londi­nense sin pres­en­ciar el céle­bre cam­bio de guardia? La res­i­den­cia ofi­cial de la famil­ia real británi­ca (ama­da y odi­a­da a partes iguales por sus súb­di­tos) es uno de los lugares más vis­i­ta­dos de Londres,principalmente por dicho cam­bio de guardia de la Guardia de la Reina,que es de lo más vis­toso. De Mayo a Julio se real­iza a diario a las 11:30 y el resto del año en días alter­nos (siem­pre y cuan­do no llue­va). La cer­e­mo­nia dura aprox­i­mada­mente unos 40 minutos,se real­iza en el patio delantero frente a la puer­ta de acce­so y es mejor que llegues con algo de tiem­po para que la can­ti­dad de gente que se con­gre­ga no te imp­i­da admi­rar­la con comodidad.Las esta­ciones de metro más cer­canas son Vic­to­ria y Green Park.

En cuan­to a la entra­da a pala­cio, sólo se puede vis­i­tar en Agos­to y Septiembre.La entra­da para el Buck­ing­ham Palace y los Salones de Esta­do cues­ta 19 libras, si además quieres añadirle las Cocheras Reales y la Galería de la Reina el pre­cio ron­da las 34 libras ester­li­nas.

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Palacio de Kensington

El otro gran pala­cio de Lon­dres es el Pala­cio de Kens­ing­ton, tam­bién res­i­den­cia de la famil­ia real (era donde vivía la prince­sa Diana,a la que en el mis­mo pala­cio hay ded­i­ca­da una exposi­ción permanente,aparte de otra de la Reina Victoria).También se puede dis­fru­tar de los jar­dines y se tiene la opor­tu­nidad de tomar el té de las 5 en uno de los cafés más famosos de Lon­dres, The Orangery. La entra­da cues­ta 14 libras. No dejes de pasear tam­poco por los Kens­ing­ton Gar­dens porque tam­bién son una pre­ciosi­dad.

Hyde Park

Cer­ca del Pala­cio de Kens­ing­ton nos topamos con el par­que más grande Lon­dres (140 hectáreas),Hyde Park, con su boni­to lago Ser­pen­tine pla­ga­do de patos y cisnes. Con buen tiem­po, Hyde Park es un lugar ide­al para pasear o tum­barse en sus praderas.Y ni se te ocur­ra volver a casa sin haber vis­i­ta­do el Speak­er’s Cor­neruno de los lugares más curiosos de Londres:el Rincón del Orador,situado cer­ca del mon­u­men­to Mar­ble’s Arch (arco bajo el que antigua­mente sólo podía pasar la famil­ia real) hoy en día es un pun­to de reunión para todo aquel que quiera expre­sar sus que­jas o soltar sus sermones,la policía suele ser bas­tante tol­er­ante mien­tras no se insulte a nadie. El Speak­er’s Cor­ner refle­ja la lucha de la clase obr­era londi­nense a lo largo de la Historia,han sido muchas las man­i­festa­ciones aquí orga­ni­zadas para exi­gir derechos,sobre todo laborales,y de aque­l­las brasas nos que­da el “dere­cho a hablar” del que los oradores del siglo XXI con­tinúan hacien­do gala,en lo que es una oda abso­lu­ta a la lib­er­tad de expre­sión.

Bloomsbury

Una de las zonas londi­nens­es más seño­ri­ales, donde desta­ca la Uni­ver­si­dad y sobre todo el Museo Británi­co. La entra­da, al igual que la de la Nation­al Gallery, es gra­tui­ta y te per­mite admi­rar más de siete mil­lones de obje­tos. Yo le ten­go un poco de tir­ria por la can­ti­dad de restos arque­ológi­cos que han roba­do a Egip­to y Gre­cia y que aho­ra exhiben tan orgul­losa­mente y sin ningún tipo de pudor.

En Blooms­bury tam­bién se encuen­tra el Dick­ens House Muse­um, en hom­e­na­je al gran Charles Dick­ens. La entra­da cues­ta 7 libras y abre has­ta las 17,00 de la tarde.

East End

Aquí se encuen­tra Brick Lane, el bul­li­cioso bar­rio hindú del que os hablé ante­ri­or­mente en el aparta­do gas­tronómi­co. Es una bue­na zona no sólo para com­er sino tam­bién para com­pras, sobre todo en Petit­coat Lane. Para los que os guste el tur­is­mo sinie­stro, en el bar­rio de Whitechapel podéis recor­rer los lugares donde Jack el Destri­pador asesinó a siete pros­ti­tu­tas a finales del siglo XIX. En el 84 de Com­mer­cial Street aún se encuen­tra The Ten Bells, uno de los lugares que solía fre­cuen­tar el asesino más cono­ci­do de las islas británi­cas. Y hablan­do de Jack el Destri­pador, otro lugar muy recomend­able para los amantes de sen­sa­ciones fuertes es el Lon­don Dugeon, cer­ca de la estación de Lon­don Bridge, un museo-casa de los hor­rores (entra­da 23 libras) donde mien­tras recor­res difer­entes crip­tas podrás cono­cer un poco más de las his­to­rias más macabras de Lon­dres.

Chelsea

Siem­pre aso­ci­amos su nom­bre a uno de los equipos de fút­bol más famosos de Lon­dres. En uno de sus bar­rios más cono­ci­dos, Not­ting Hill, fue donde me quedé la primera vez que via­jé a Inglater­ra. Los sába­dos por la mañana no debes perderte uno de los mer­cadil­los más impor­tantes de Europa, el de Por­to­bel­lo, y para los que seais fans de la pelícu­la de Hugh Grant, en West­bourne Park Lane se encuen­tra la casa fic­ti­cia del pro­tag­o­nista. Si via­jas en Agos­to, podrás dis­fru­tar del car­naval.

Camden Town

Ten­go que recono­cer que la primera vez que vis­ité el mer­cadil­lo de Cam­den hace más de dos décadas me pare­ció el paraí­so: cien­tos de tien­das de segun­da mano, ropa, dis­cos… Sin embargo,con el paso de los años esa atmós­fera que tan bien remem­o­ra­ba la explosión punk del ’77 ha ido dejan­do paso a un ambi­ente bas­tante más arti­fi­cial y Cam­den cada vez más me parece una zona ori­en­ta­da para tur­is­tas que ha per­di­do mucha de su aut­en­ti­ci­dad de antaño. Ya no es tan fácil encon­trar gan­gas como las de antes pero aún así,si nin­ca has esta­do en Lon­dres, no puedes irte de aquí sin haber deam­bu­la­do unas horas por Cam­den Town.

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En esta zona se encuen­tran tam­bién algunos museos intere­santes como el Museo Madame Tus­saud, el museo de cera más antiguo del mun­do (entra­da 24 libras), el Plan­e­tario (entra den­tro del tick­et del Madame Tus­saud) o el Museo de Sher­lock Holmes (entra­da 6 libras, te recuer­do que hay tam­bién una estat­ua de Sher­lock Holmes a la sal­i­da de metro de Bak­er Street y en el 221 de dicha calle se encuen­tra un pub temáti­co en hon­or de este famoso detec­tive de fic­ción). En cualquier ofic­i­na de tur­is­mo podéis solic­i­tar un fol­leto con el recor­ri­do y así evi­taros pagar el din­er­al que piden las agen­cias por las vis­i­tas guiadas.

Brixton

Otro de los bar­rios más cos­mopoli­tas de Lon­dres, donde vive una gran parte de la comu­nidad africana. Los meló­manos podéis acer­caros a ver el Brix­ton Acad­e­my, lo que era antigua­mente el Asto­ria, uno de los locales más míti­cos de la ciu­dad. Cer­ca se encuen­tra el Brix­ton Mar­ket, ide­al para encon­trar pro­duc­tos exóti­cos. Aunque Brix­ton es un bar­rio que a prin­ci­p­ios de los 80 destacó por sus protes­tas sociales (recordemos los dis­tur­bios de 1981) a día de hoy se está abur­gue­san­do poquito a poco. Y una recomen­dación más: pásate a com­er por Brix­ton Vil­lage, un antiguo mer­ca­do que actual­mente está has­ta arri­ba de restau­rantes buenos, boni­tos y baratos.


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