Mi primera vez en Chiang Mai (norte de Tailandia)

Nues­tra idea ini­cial tras Sukhothai era volver a Phit­san­u­lok en el bus infer­nal y de ahi 4 horas de tren has­ta Chi­ang Mai, en el norte de Tailandia.Eso o 6 horas sólo de bus has­ta Chi­ang Mai por las ya citadas car­reteras… Decidi­mos optar por Bangkok Air­ways, que por 30 euros por cabeza nos planta­ba en 45 min­u­tos en Chi­ang Mai. En avion de helice, eso si! Pero tuvo su encan­to (yo solo habia mon­ta­do ante­ri­or­mente en uno de helice, un vue­lo Zurich-Gothe­borg de Swiss Air que, des­de luego, era bas­tante mas avion que este…) e ibamos en famil­ia, unas 20 per­sonas… El aerop­uer­to de Sukhothai, para no perder­se­lo: el primero que tiene el mostrador de fac­tura­cion y el escaner a pleno aire libre! ¡total­mente de juguete!

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En el hotel de Sukhothai habi­amos coin­ci­di­do con unos de los pocos españoles que conoci­mos durante el via­je, Nano y Car­oli­na, una pare­ja de Canarias, tro­ta­mun­dos como nosotros, que habi­an deci­di­do a últi­ma hora hac­erse una escapa­da ráp­i­da a Chi­ang Mai y fuimos con ellos en el avion. Luego se reg­is­traron con nosotros en el Chi­ang Mai Plaza (otra gran elec­cion de hotel, un 4 estrel­las seño­r­i­al muy cer­ca del Night Bazaar por 30 euros) pero nos perdi­mos la pista y ellos sólo pasa­ban alli un dia… asi que fue una agrad­able sor­pre­sa al regre­sar por la noche y encon­trar deba­jo de la puer­ta una nota de des­pe­di­da y su direc­cion de e‑mail… ¡cuan­ta gente majísi­ma hemos cono­ci­do a lo largo de este via­je!

Pese a que Chi­ang Mai es la segun­da población de Tai­lan­dia, en real­i­dad de tamaño y pobla­cion (170.000 habi­tantes) se ase­me­ja más a un pueblo grande, que mantiene la tran­quil­i­dad de su enclave entre mon­tañas y sel­va, y donde se res­pi­ra una tran­quil­i­dad que se echa de menos en Bangkok. La ciu­dad esta pla­ga­da de wats, y su cen­tro históri­co enjaula­do por mural­las y un foso que aun le da un aire más espe­cial a la zona antigua de la ciu­dad…

Por cier­to, aquí va mi foto favorita de todo el via­je. En uno de los tem­p­los coin­cidí con una excur­sión de estu­di­antes del norte de Tai­lan­dia que habían venido a ver la ciu­dad. Y aunque el roce con el tur­ista es habitual,no es tan exager­a­do como en Bangkok o las islas, por lo que los occi­den­tales les pare­ce­mos mega exoti­cos!! Asi que me encon­tre a una doce­na de chavales dan­do gri­ti­tos de ale­gria, tocán­dome el pelo rubio (beautiful,beautiful!!jaja!) y seña­lan­dome el tat­u­a­je de estrel­las… Me lle­ga mucho esta fotografía porque mues­tra total­mente como son los thais: encan­ta­dores por nat­u­raleza. Es su cul­tura, lo lle­van en los genes. Y si le lla­man El Pais de la Sonrisa,es por algo… Jamas, jamas nos han trata­do en ningun pais del mun­do como en Tai­lan­dia… a veces, has­ta me sen­tia apu­ra­da de ver en cuan­tos sen­ti­dos somos ret­ro­gra­dos los occi­den­tales (y mas los lati­nos) si nos com­para­mos con ellos en cues­tiones de edu­ca­cion y civis­mo.

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En Chi­ang Mai vas a ver más mon­jes bud­is­tas que en cualquier otro lugar de Tai­lan­dia (debido, pre­cisa­mente, a que hay casi 300 tem­p­los en la ciu­dad). Te cruzaras con ellos a menudo y si eres mujer, recuer­da apartarte lo más posi­ble de ellos pues no les está per­mi­ti­do el más mín­i­mo roce con el sexo femeni­no y se sien­ten un poco azo­ra­dos cuan­do a veces se cruzan con occi­den­tales… aun así, fuman, usan movil, con­ducen y pasan mas tiem­po en las calles que oran­do.

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Tem­p­lo Wat Phra Singh

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La noche hay úna uni­ca man­era de gas­tar­la en Chi­ang Mai: en el Bazar Noc­turno!! Miles de ten­deretes en un ras­tril­lo desco­mu­nal con ropa, ceram­i­ca, bisu­te­ria y tres mil com­ple­men­tos mas en un rega­teo con­tin­uo… Todo aun mas bara­to que en Bangkok, asi que inten­ta com­prar aqui todo lo que puedas!:)

Al venir en avion des­de Sukhothai, habi­amos sac­ri­fi­ca­do ver Lam­pang en tren. Y cuan­do lleg­amos a Chi­ang Mai tam­bi­en decidi­mos pasar del trekking en el Tri­an­gu­lo de Oro ya que la sel­va, en real­i­dad, se encon­tra­ba pla­ga­da de senderis­tas y tur­is­tas ocu­pan­do zonas que promet­ian estar despobladas… De cualquier man­era, tres noches aqui dan para bas­tante, asi que aprovechamos para acer­carnos otro dia a ver el Doi Suthep, en lo alto de un monte de 600 met­ros y donde se encuen­tra uno de los tem­p­los más sagra­dos de toda Tai­lan­dia. Decidi­mos coger una de las fur­gone­tas que sub­ía has­ta la cima y vimos que por 2 euros mas, te acer­ca­ban al Pala­cio Buh­bing (segun­da res­i­den­cia real) y a la aldea de una tribu en las mon­tañas… A mí lo de la tribu no me hacía mucha gra­cia (de hecho, siem­pre me he nega­do en redon­do en este via­je a ver el espec­tac­u­lo for­ma­do en torno a las mujeres jirafa) pero por otro lado, sen­tía curiosi­dad por ver has­ta que pun­to lo de las tribus man­tenía algo de cier­to o están más occi­den­tal­iza­dos que nosotros mis­mos… Y sí, lo están.

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El pueblo está escon­di­do en ple­na sel­va, con cas­cadas y man­te­nien­do sus casas orig­i­nales… pero todo está lleno de puestos, tien­das y cuan­do lle­gas los de las tribus van con sus tra­jes típi­cos y su cámara dig­i­tal! Me refiero a que en real­i­dad está todo pen­sa­do de cara al tur­ista y es poco creíble (como yo esper­a­ba) pero en cualquier caso, pues tam­bi­en mere­ció la pena cono­cer la his­to­ria de cer­ca y el pueblecito en sí.

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Despues de una car­retera con cien­tos de cur­vas (media fur­gone­ta mareadísima,jaja) lleg­amos a la escalera de subi­da al Doi Suthep

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Y aquí le ten­emos 300 escalones más arri­ba

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