Polonia para principiantes: consejos esenciales para tu primer viaje

Pareja de viajeros con mapa explorando Polonia con la plaza histórica de Cracovia, la bandera polaca y platos típicos como pierogi.

Polo­nia, tras muchos años aje­na al tur­is­mo occi­den­tal y con­ver­ti­da en una per­fec­ta descono­ci­da para los que vivíamos al otro lado del Telón de Acero, de repente un día vio como caía el Muro de Berlín, se resque­bra­ja­ba el bloque comu­nista de Europa del Este y a sus fron­teras comen­z­a­ban a acer­carse, muy tími­da­mente, los primeros tur­is­tas cámara en mano. Han pasa­do poco más de trein­ta años des­de entonces y pese a que Polo­nia se ha mod­ern­iza­do enorme­mente, nue­stro via­je allí nos dejó con la sen­sación de que el país aún con­ser­va, en muchas fac­etas, ese aro­ma a des­ti­no vir­gen en el que aún que­da mucho por des­cubrir y las tradi­ciones se mantienen impo­lu­tas.

Durante muchos años Polo­nia fue uno de esos país­es que aparecían en el mapa europeo como una especie de incóg­ni­ta turís­ti­ca. No tenía la fama román­ti­ca de Italia, ni la sofisti­cación de Fran­cia, ni siquiera la pop­u­lar­i­dad de des­ti­nos cer­canos como Pra­ga o Budapest. Y, sin embar­go, quien decide dar­le una opor­tu­nidad suele des­cubrir algo ines­per­a­do: un país lleno de his­to­ria, ciu­dades fasci­nantes y una iden­ti­dad cul­tur­al muy mar­ca­da que sor­prende inclu­so a los via­jeros más exper­i­men­ta­dos.

Via­jar a Polo­nia por primera vez puede gener­ar algu­nas dudas. ¿Es un des­ti­no caro o bara­to? ¿Es fácil moverse entre ciu­dades? ¿Hay bar­rera idiomáti­ca? ¿Cuán­tos días hacen fal­ta para cono­cer lo esen­cial? Son pre­gun­tas bas­tante habit­uales entre quienes empiezan a plan­i­ficar su primer via­je al país, espe­cial­mente porque Polo­nia todavía con­ser­va ese aura de des­ti­no menos explo­rado den­tro de Europa.

La real­i­dad es que se tra­ta de un país sor­pren­den­te­mente fácil para el via­jero. For­ma parte de la Unión Euro­pea, su red de trenes conec­ta bien las prin­ci­pales ciu­dades y la infraestruc­tura turís­ti­ca ha mejo­ra­do muchísi­mo en los últi­mos años. Además, sus pre­cios siguen sien­do más ase­quibles que en muchos des­ti­nos de Europa occi­den­tal, lo que per­mite dis­fru­tar de una escapa­da cul­tur­al sin que el pre­supuesto se dis­pare.

Pero Polo­nia no es solo un des­ti­no prác­ti­co. Es tam­bién un país pro­fun­da­mente mar­ca­do por la his­to­ria. Aquí con­viv­en ciu­dades medievales per­fec­ta­mente recon­stru­idas tras la Segun­da Guer­ra Mundi­al, bar­rios llenos de cafés mod­er­nos, castil­los góti­cos, igle­sias bar­ro­cas y algunos de los lugares históri­cos más impac­tantes del con­ti­nente. Todo ello crea una mez­cla muy espe­cial entre tradi­ción y mod­ernidad que con­vierte cada via­je en una expe­ri­en­cia cul­tur­al muy inten­sa.

Para el via­jero curioso, Polo­nia ofrece además muchas sor­pre­sas. Cra­covia parece saca­da de un cuen­to medieval, Varso­via com­bi­na arqui­tec­tura históri­ca con ras­ca­cie­los futur­is­tas, Gdan­sk recuer­da a las ciu­dades hanseáti­cas del norte de Europa y lugares como Wro­claw escon­den pequeñas his­to­rias y leyen­das en cada esquina. Y si algo car­ac­ter­i­za al país es pre­cisa­mente esa capaci­dad para sor­pren­der: cuan­to más se explo­ra, más capas de his­to­ria y cul­tura apare­cen.

👉 Artícu­lo actu­al­iza­do en 2026 con nuevos con­se­jos para via­jar por Polo­nia

Mapa ilustrado y colorido de Polonia con diferentes regiones, monumentos, animales y símbolos culturales representados en cada zona.

En este artícu­lo encon­trarás una guía pen­sa­da espe­cial­mente para quienes vis­i­tan Polo­nia por primera vez. Aquí reuni­mos con­se­jos prác­ti­cos, infor­ma­ción útil y algu­nas curiosi­dades que con­viene cono­cer antes de preparar el via­je. Des­de la mejor for­ma de moverse entre ciu­dades has­ta los errores más comunes que come­ten muchos via­jeros.

Si estás pen­san­do en des­cubrir este país por primera vez, esta guía de Polo­nia para prin­cipi­antes te ayu­dará a empezar el via­je con buen pie. Porque Polo­nia puede pare­cer un des­ti­no dis­cre­to en el mapa europeo,pero bas­ta pasar unos días allí para enten­der que se tra­ta de uno de los país­es más intere­santes y sor­pren­dentes del con­ti­nente.

Curiosa­mente, y pese a que a Polo­nia se la metía den­tro de ese grupo tan influ­en­ci­a­do por la Unión Soviéti­ca al que se llamó “Europa del Este”, a niv­el geográ­fi­co el país se encuen­tra en pleno cen­tro de Europa. Y de hecho a los pola­cos no les gus­ta nada de nada que les incluyan en el bloque de Europa ori­en­tal.

Su ubi­cación a niv­el turís­ti­co es abso­lu­ta­mente priv­i­le­gia­da ya que no le fal­ta de nada (playas, aunque bien frías, en el Mar Bálti­co, bosques a rau­dales, más de 10.000 lagos, ciu­dades pre­ciosas y mucha mon­taña). Además, para el que quiera explo­rar los país­es limítro­fes, Polo­nia com­parte fron­tera con Ale­ma­nia, Bielor­ru­sia, Litu­a­nia, Ucra­nia, Rusia, Ale­ma­nia, Eslo­vaquia y la Repúbli­ca Checa. Vamos, que goza de una situación ide­al para ser pun­to de par­ti­da de un via­je por la zona.

👉 Si es tu primera vez en el país, una bue­na for­ma de empezar a des­cubrir sus ciu­dades es hac­er un free tour en español, que per­mite enten­der mejor la his­to­ria y las curiosi­dades de lugares como Cra­covia o Varso­via.

Con­tenido de este artícu­lo

Alquilar un coche en Polonia: consejos prácticos y cómo conducir

Aunque Polo­nia cuen­ta con una red de trenes bas­tante amplia y auto­bus­es que conectan la may­oría de ciu­dades, alquilar un coche puede ser una muy bue­na opción si quieres explo­rar el país con más lib­er­tad. Espe­cial­mente si planeas vis­i­tar zonas rurales, par­ques nat­u­rales o pequeños pueb­los que no siem­pre están bien comu­ni­ca­dos por trans­porte públi­co.

Via­jar por car­retera en Polo­nia per­mite des­cubrir paisajes muy vari­a­dos, des­de las mon­tañas del sur has­ta los lagos del norte o las pequeñas local­i­dades históri­c­as que muchas veces quedan fuera de los itin­er­ar­ios turís­ti­cos habit­uales.

¿Merece la pena alquilar coche en Polonia?

En las grandes ciu­dades como Varso­via, Cra­covia o Gdan­sk no suele ser nece­sario ten­er coche, ya que el trans­porte públi­co fun­ciona bas­tante bien y el trá­fi­co puede ser inten­so. Además, en los cen­tros históri­cos es fre­cuente encon­trar zonas peatonales o aparcamien­to lim­i­ta­do.

Sin embar­go, si quieres recor­rer varias regiones del país o vis­i­tar lugares más ale­ja­dos de las prin­ci­pales rutas turís­ti­cas, el coche ofrece una gran ven­ta­ja: flex­i­bil­i­dad total para moverte a tu rit­mo.

Por ejem­p­lo, alquilar coche resul­ta espe­cial­mente útil si quieres explo­rar zonas como:

  • la región de los lagos de Masuria

  • los par­ques nat­u­rales del sur del país

  • pequeños pueb­los históri­cos fuera de las grandes ciu­dades

  • rutas rurales o paisajes de mon­taña

Coche circulando por una carretera rural en Polonia rodeada de campos verdes y un pequeño pueblo al fondo.

Consejos para alquilar un coche en Polonia

Alquilar un coche y moverse con él puede ser la mejor for­ma de cono­cer el país. Al menos nosotros fue lo que hici­mos y tan encan­ta­dos que quedamos con la expe­ri­en­cia. Pero hay algunos aspec­tos prác­ti­cos que con­viene ten­er en cuen­ta.

En primer lugar, es recomend­able reser­var el coche con antelación, espe­cial­mente si via­jas en tem­po­ra­da alta o en ver­a­no. En los aerop­uer­tos y grandes ciu­dades hay bas­tantes com­pañías de alquil­er pero reser­var antes suele garan­ti­zar mejores pre­cios, aparte de ase­gu­rarte que no te quedarás sin coche al lle­gar.

Tam­bién con­viene revis­ar bien las condi­ciones del alquil­er, espe­cial­mente el seguro y el límite de kilómet­ros si lo hubiera. En gen­er­al, el pro­ce­so de alquil­er es muy sim­i­lar al de otros país­es europeos. En cuan­to a la doc­u­mentación, nor­mal­mente bas­ta con un per­miso de con­ducir váli­do den­tro de la Unión Euro­pea y una tar­je­ta de crédi­to para realizar el depósi­to de garan­tía.

Cómo son las carreteras en Polonia

Las car­reteras pola­cas han mejo­ra­do mucho en los últi­mos años. Hoy en día exis­ten varias autopis­tas y autovías mod­er­nas que conectan las prin­ci­pales ciu­dades del país, lo que facili­ta bas­tante los desplaza­mien­tos lar­gos.

Sin embar­go, fuera de estas vías prin­ci­pales todavía es fre­cuente encon­trar car­reteras secun­darias más estre­chas o con trá­fi­co local, espe­cial­mente en zonas rurales.

Límites de velocidad y normas básicas

Las nor­mas de trá­fi­co son sim­i­lares a las de otros país­es europeos. Algunos límites de veloci­dad habit­uales son:

  • 50 km/h en zonas urbanas

  • 90 km/h en car­reteras con­ven­cionales

  • 120 km/h en vías ráp­i­das

  • 140 km/h en autopis­tas

El uso del cin­turón de seguri­dad es oblig­a­to­rio para todos los ocu­pantes del vehícu­lo, y las nor­mas sobre alco­hol al volante son bas­tante estric­tas.

Aparcamiento en ciudad

Si con­duces en ciu­dades grandes, puede que el aparcamien­to sea uno de los aspec­tos más com­pli­ca­dos. En muchos cen­tros urbanos exis­ten zonas de esta­cionamien­to reg­u­la­do donde es nece­sario pagar en par­químet­ros o medi­ante apli­ca­ciones móviles.

Por eso, si te alo­jas en una ciu­dad grande, puede ser bue­na idea ele­gir un alo­jamien­to que ofrez­ca aparcamien­to o uti­lizar park­ings públi­cos.

La conducción en Polonia

En cuan­to a la con­duc­ción,  al igual que nos ocur­rió en Rumanía, el corazón se nos salía por la boca cada dos por tres. Son muchos con­duc­tores los que opinan que Polo­nia tiene el dudoso hon­or de ser el peor país de Europa para pon­erse tras un volante (y nosotros no podemos quitar­les la razón). Des­de que Polo­nia se abrió al mun­do, se incre­men­tó con­sid­er­able­mente el número de pola­cos que podían com­prarse un coche. Esto derivó en que mejo­raron muchísi­mo las autopis­tas pero las car­reteras comar­cales eran otro can­tar.

A día de hoy con­tinúa sien­do una odis­ea aven­tu­rarse a moverse entre pueb­los o ciu­dades pequeñas ya que bach­es y socavones están a la orden del día. El moti­vo es que Polo­nia es país de paso para el trans­porte de mer­cancías entre la Europa del Este y la del Oeste y el trá­fi­co de grandes camiones a todas horas se come el asfal­to.

La may­oría de estas car­reteruchas ape­nas están ilu­mi­nadas, por lo que es un peli­gro con­ducir de noche. Inclu­so por el día podrás encon­trarte en zonas rurales car­ro­matos arrastra­dos por bor­ri­cos, ciclis­tas que van a su bola o lugareños pase­an­do por mitad de la car­retera con las bol­sas de la com­pra. En cualquier caso, el con­duc­tor debe saber que es oblig­a­to­rio con­ducir con las luces encen­di­das tan­to de día como de noche. Y que está ter­mi­nan­te­mente pro­hibido, si eres el que con­duce, hablar por telé­fono móvil a no ser que uses el blue­tooth. 

Poland

Si has de ten­er cuida­do con lo de con­sumir alco­hol en la calle, casi sobra comen­tar el asun­to respec­to a la con­duc­ción. Es algo en lo que insis­ti­mos las veces que haga fal­ta: no con­duz­cas (ni en Polo­nia ni en ningún sitio) si has bebido antes. En Polo­nia el límite de alco­hol en san­gre es 0,002 por cien­to. Es decir, prác­ti­ca­mente nada. Y ojo que este límite se apli­ca tam­bién a las bici­cle­tas. Recuer­da además que si llevas una bici, te pueden mul­tar si no vas con las luces encen­di­das, inclu­so yen­do por calles ilu­mi­nadas. En caso de acci­dente, has de lla­mar al 112, que al ser un ser­vi­cio de emer­gen­cias pre­sente en toda Europa, cuen­ta con tele­op­er­adores que hablan inglés (y no en pola­co).

Polo­nia tiene un cli­ma fran­ca­mente impre­deci­ble pero que tam­poco te eche para atrás ese mito de que es un país géli­do por el que es difí­cil via­jar. En invier­no puedes encon­trarte grandes nevadas y tem­per­at­uras bajísi­mas, de var­ios gra­dos bajo cero, pero nosotros estu­vi­mos a prin­ci­p­ios de Sep­tiem­bre y el cli­ma era de lo más agrad­able, espe­cial­mente en el sur del país: por el día en man­ga cor­ta y por la noche cha­que­ta. De todas for­mas, aún via­jan­do en ver­a­no, es recomend­able echar ropa de abri­go. Por lo que pue­da pasar.

Cuan­do via­jamos a Polo­nia, nos sor­prendió (para bien) des­cubrir que la población en gen­er­al se desen­volvía mejor en inglés de lo que esperábamos. Es cier­to que en áreas rurales no es tan habit­u­al el asun­to pero en las escue­las los niños comien­zan a dar clases de inglés a par­tir de los cua­tro años.

 

10 fras­es que te ven­drán de per­il­la

 

Com­pren­do que el pola­co es un idioma fran­ca­mente com­pli­ca­do. Pero nun­ca sobra apren­der algu­na frase que te granjee las sim­patías de los locales. Aquí te dejamos algu­nas, con su cor­re­spon­di­ente pro­nun­ciación para que te resulte más fácil.

‘Dzień dobry’ (jine-dobree) : Buenos días

‘Proszę’ (proshe) : Por favor 

‘Dzięku­ję’ (jen-koo-yea) : Gra­cias

‘Nie rozu­miem’ (nie ro-zoo-me-em) : No com­pren­do (la frase que nos temem­os que más vas a usar)

‘Czy mówisz po ang­iel­sku?’ (ch-mo-vish-po-ang-ee-el-skew) : ¿Hablas inglés?

‘Przepraszam’ (psh-she-pra-sham) : Perdón

‘Jak masz na imię?’ (yak-mash-na-im-yea) : ¿Cómo te lla­mas?

‘Jak się masz?’ (yak-she-or-mash) : ¿Cómo estás?

‘Ile to kosz­tu­je?’ (ee-le-toe-kosh-too-yea) : ¿Cuán­to cues­ta esto?

‘Na Zdrowie!’ (nas-dro-v-yea) : ¡Salud! Como en castel­lano, se usa para brindar o cuan­do alguien estor­nu­da.

 

Abstente de hablar de religión. Aunque Polo­nia se supone que es laica, aquí la religión es uno de los pilares de la sociedad y el 87% de la población se con­fiesa católi­ca. Las nuevas gen­era­ciones andan algo más desvin­cu­ladas de la igle­sia pero aún así, si eres ateo (como es mi caso), mejor guár­date tus opin­iones acer­ca del asun­to. El Papa Juan Pablo II es con­sid­er­a­do un héroe nacional, espe­cial­mente e el sur del país.

Si habéis alquila­do un aparta­men­to y estáis dis­fru­tan­do de una fieste­cil­la, recuer­da que esta debe acabar oblig­a­to­ri­a­mente a las 22:00. No hay excusas y en este sen­ti­do las leyes pola­cas son bien estric­tas. A par­tir de dicha hora, si seguís hacien­do rui­do, los veci­nos tienen dere­cho a avis­ar a la policía.

Plaza del Castillo de Varsovia con la columna de Segismundo y el casco histórico, uno de los lugares que ver en Polonia en un primer viaje.

Nosotros como llevábamos coche, no nos enfrenta­mos a este tema pero el prob­le­ma de los taxis ile­gales cada vez es may­or en Polo­nia. Sue­len pul­u­lar por las grandes ciu­dades, espe­cial­mente en Varso­via: recuer­da que en estos casos al final lo bara­to sale caro. Aunque te prometan un pre­cio infe­ri­or a las tar­i­fas ofi­ciales, te arries­gas a que no te cubra el seguro en caso de acci­dente o que acabes despluma­do en un descam­pa­do. Cuan­do entres a un taxi, asegúrate de que la licen­cia está a la vista.

Moverte en tren por Polonia

El tren es uno de los medios de trans­porte más uti­liza­dos para recor­rer Polo­nia. La red fer­roviaria conec­ta la may­oría de las ciu­dades impor­tantes del país y per­mite desplazarse con bas­tante facil­i­dad entre des­ti­nos turís­ti­cos pop­u­lares. Para muchos via­jeros, además, es una for­ma cómo­da y económi­ca de moverse sin necesi­dad de alquilar un coche.

Si planeas vis­i­tar varias ciu­dades durante tu via­je —por ejem­p­lo Varso­via, Cra­covia, Gdan­sk o Wro­claw— el tren suele ser una de las mejores opciones.

Una red ferroviaria bastante amplia

Polo­nia cuen­ta con una red de trenes bas­tante exten­sa que conec­ta tan­to las grandes ciu­dades como muchas local­i­dades más pequeñas. La com­pañía prin­ci­pal que ges­tiona la may­or parte del ser­vi­cio es PKP, el oper­ador fer­roviario nacional. En los últi­mos años se han mod­ern­iza­do muchas líneas, espe­cial­mente las que unen las ciu­dades más impor­tantes. Esto ha reduci­do con­sid­er­able­mente los tiem­pos de via­je entre algunos des­ti­nos turís­ti­cos.

Por ejem­p­lo, los trayec­tos entre Varso­via y Cra­covia o entre Varso­via y Gdan­sk pueden hac­erse en pocas horas gra­cias a los trenes más rápi­dos.

Tipos de trenes en Polonia

En Polo­nia exis­ten difer­entes tipos de trenes, con dis­tin­tos nive­les de veloci­dad y como­di­dad. Los más rápi­dos sue­len ser los trenes Inter­ci­ty o de alta veloci­dad, que conectan las prin­ci­pales ciu­dades.

Tam­bién hay trenes regionales que real­izan más paradas y que se uti­lizan para desplazarse entre local­i­dades cer­canas o zonas rurales. Estos trayec­tos sue­len ser más lentos pero per­miten lle­gar a des­ti­nos menos turís­ti­cos.

Comprar billetes de tren

Los bil­letes de tren pueden com­prarse de varias for­mas. En las esta­ciones grandes suele haber taquil­las y máquinas automáti­cas donde adquirir­los, y en muchas oca­siones tam­bién se pueden com­prar por inter­net.

Si via­jas en tem­po­ra­da alta o en trayec­tos muy pop­u­lares, puede ser bue­na idea reser­var con algo de antelación, espe­cial­mente en los trenes más rápi­dos. En trayec­tos cor­tos o trenes regionales nor­mal­mente no hay prob­le­ma en com­prar el bil­lete el mis­mo día.

Estaciones bien situadas

Una ven­ta­ja del tren en Polo­nia es que las esta­ciones sue­len estar bas­tante bien ubi­cadas den­tro de las ciu­dades. En muchos casos se encuen­tran cer­ca del cen­tro o bien conec­tadas con trans­porte públi­co, lo que facili­ta con­tin­uar el via­je una vez se lle­ga al des­ti­no.

Además, las esta­ciones grandes sue­len con­tar con restau­rantes, cafeterías y pequeñas tien­das.

Polonia

Recuer­da que hay una opción lla­ma­da Bil­letes de Fin de Sem­ana  (Bilet Week­endowy) y que te ofrece via­jes ilim­i­ta­dos de viernes a lunes. Cues­ta 81 eslo­tis (unos 17 euros), se puede adquirir en cualquier estación de tren y te per­mite via­jar des­de el viernes a las 19:00 has­ta las 06:00 del lunes. No incluye, eso sí, el tren de alta veloci­dad (el Pen­dolino) o el metro local.

Durante ese tiem­po puedes subir a var­ios trenes y hac­er difer­entes trayec­tos, lo que lo con­vierte en una opción muy intere­sante para via­jeros que quieren vis­i­tar varias ciu­dades seguidas.

Trucos para viajar barato en tren por Polonia

Moverse en tren por Polo­nia suele ser bas­tante ase­quible en com­para­ción con otros país­es europeos, pero aun así exis­ten algunos tru­cos que pueden ayu­darte a ahor­rar todavía más dinero durante tu via­je. Si planeas vis­i­tar varias ciu­dades como Varso­via, Cra­covia, Gdan­sk o Wro­claw, cono­cer estas pequeñas estrate­gias puede mar­car bas­tante la difer­en­cia en el pre­supuesto.

Comprar los billetes con antelación

Uno de los con­se­jos más sen­cil­los para ahor­rar es com­prar los bil­letes con algo de antelación. En muchos trayec­tos los pre­cios pueden ser más bajos si se reser­van var­ios días antes, espe­cial­mente en los trenes más rápi­dos que conectan las prin­ci­pales ciu­dades.

Esto es espe­cial­mente recomend­able en rutas pop­u­lares como Varsovia–Cracovia o Varsovia–Gdansk, donde los trenes pueden llenarse con facil­i­dad.

Elegir trenes regionales

Los trenes más rápi­dos sue­len ser tam­bién los más caros. Si no tienes prisa, una bue­na man­era de ahor­rar es uti­lizar trenes regionales, que sue­len ser más baratos aunque tar­den un poco más en lle­gar al des­ti­no.

Estos trenes tam­bién son útiles para recor­rer trayec­tos cor­tos entre ciu­dades cer­canas o vis­i­tar pueb­los pequeños.

Viajar en segunda clase

En Polo­nia la difer­en­cia entre primera y segun­da clase no suele ser muy grande en tér­mi­nos de como­di­dad, pero el pre­cio sí puede vari­ar bas­tante. Para la may­oría de trayec­tos turís­ti­cos, la segun­da clase suele ser más que sufi­ciente.

Por eso, si quieres ahor­rar, lo más habit­u­al es ele­gir esta opción.

Evitar las horas más populares

Los trenes que salen a primera hora de la mañana o a últi­ma de la tarde sue­len ser los más deman­da­dos, espe­cial­mente en rutas entre grandes ciu­dades. En algunos casos, ele­gir horar­ios menos pop­u­lares puede ayu­dar a encon­trar bil­letes algo más económi­cos.

Consultar promociones y descuentos

Las com­pañías fer­roviarias pola­cas sue­len ofre­cer pro­mo­ciones pun­tuales o tar­i­fas espe­ciales, espe­cial­mente para deter­mi­na­dos trayec­tos o en deter­mi­nadas fechas.

Tam­bién exis­ten des­cuen­tos para estu­di­antes, jóvenes o famil­ias, aunque algunos de ellos requieren doc­u­mentación especí­fi­ca.

Los noclegi polacos: una forma económica y muy popular de alojarse

Si hay una pal­abra que verás repeti­da con­stan­te­mente cuan­do busques alo­jamien­to en Polo­nia es “nocle­gi”. En pola­co, este tér­mi­no sig­nifi­ca sim­ple­mente alo­jamien­to o lugar para pasar la noche pero en la prác­ti­ca se uti­liza para referirse a una gran var­iedad de hospeda­jes económi­cos que van des­de pequeñas pen­siones famil­iares has­ta habita­ciones pri­vadas en casas par­tic­u­lares. No tan bási­co como los hostales o alber­gues pero aún así bas­tante baratos, muy acoge­dores y con baño pri­va­do. Son usa­dos por los pola­cos más que por los tur­is­tas y son una intere­sante opción de alo­jamien­to.

Para muchos via­jeros, espe­cial­mente quienes recor­ren el país con pre­supuesto ajus­ta­do, los nocle­gi son una alter­na­ti­va muy intere­sante frente a los hote­les tradi­cionales. De hecho, for­man parte de la cul­tura turís­ti­ca del país des­de hace décadas, cuan­do muchas famil­ias comen­zaron a alquilar habita­ciones en sus propias casas para com­ple­men­tar sus ingre­sos.

Los nocle­gi no sue­len ser alo­jamien­tos imper­son­ales. En muchos casos se tra­ta de casas famil­iares adap­tadas para recibir via­jeros, pequeños hostales o aparta­men­tos ges­tion­a­dos por propi­etar­ios locales. Esto hace que la expe­ri­en­cia sea bas­tante difer­ente a la de un hotel con­ven­cional: el ambi­ente suele ser más cer­cano, más sen­cil­lo y tam­bién más autén­ti­co.

En ciu­dades como Cra­covia, Varso­via o Gdan­sk es muy común encon­trar edi­fi­cios antigu­os donde varias habita­ciones han sido trans­for­madas en alo­jamien­tos turís­ti­cos económi­cos. En zonas rurales o de mon­taña, espe­cial­mente en regiones como los Tatras o los Cár­patos, los nocle­gi sue­len for­mar parte de casas tradi­cionales donde los dueños viv­en en el mis­mo edi­fi­cio. Para muchos via­jeros, esta cer­canía con la vida cotid­i­ana pola­ca es pre­cisa­mente uno de los grandes atrac­tivos de este tipo de alo­jamien­to.

Habitación compartida de un hostal en Polonia con literas de madera y zona común para mochileros.

No hay un úni­co tipo de nocle­gi. Bajo ese nom­bre pueden encon­trarse difer­entes opciones:

  • habita­ciones pri­vadas en casas par­tic­u­lares

  • pequeños hostales famil­iares

  • aparta­men­tos turís­ti­cos sen­cil­los

  • pen­siones económi­cas

  • alo­jamien­tos rurales en pueb­los de mon­taña

La may­oría ofre­cen lo bási­co que nece­si­ta un via­jero: una cama cómo­da, baño pri­va­do o com­par­tido, conex­ión Wi-Fi y en algunos casos coci­na com­par­ti­da. No sue­len ten­er grandes lujos pero sí resul­tan muy prác­ti­cos para quienes pasan el día explo­ran­do ciu­dades y mon­u­men­tos. Además, muchos de estos alo­jamien­tos se encuen­tran en edi­fi­cios históri­cos o bar­rios antigu­os, lo que per­mite alo­jarse en zonas muy cén­tri­c­as por pre­cios bas­tante razon­ables. En cualquier caso, ya sabéis que yo soy muy fan de alo­jarme en gen­er­al en hostales.

En la actu­al­i­dad, muchos nocle­gi ya se anun­cian en platafor­mas de reser­vas inter­na­cionales pero tam­bién es fre­cuente encon­trar­los en pági­nas pola­cas espe­cial­izadas o inclu­so en carte­les en las ven­tanas de algu­nas casas, espe­cial­mente en zonas rurales o turís­ti­cas. Platafor­mas como Book­ing han incor­po­ra­do gran parte de estos alo­jamien­tos, que sue­len apare­cer como pequeñas pen­siones, hostales o aparta­men­tos ges­tion­a­dos por propi­etar­ios locales. 

Gastronomía polaca: qué esperar de la comida durante tu viaje

Estás a dieta o eres veg­e­tar­i­ano. Sien­to darte una mala noti­cia: en Polo­nia lo llevas crudo cru­di­to. La gas­tronomía pola­ca es con­tun­dente a más no poder: carne a tuti­plén, salchichas, sal­sas calóri­c­as, guar­ni­ción en for­ma de pata­ta y postres, muchos postres. Por no hablar del pla­to estrel­la, los piero­gi, esas deli­ciosas bolas de masa con dis­tin­tos tipos de rel­leno y acom­pañadas de nata agria. Además, cómo mola com­er en un restau­rante de lo más pin­tón por poco más de 10 euros.

Plato de pierogi en un restaurante tradicional polaco con dumplings rellenos y acompañados de bacon y cebolla.

Uno de los aspec­tos que más sor­prende a quienes via­jan por primera vez a Polo­nia es su gas­tronomía. Aunque muchas veces pasa desapercibi­da frente a otras coci­nas euro­peas más famosas, la comi­da pola­ca es sabrosa, con­tun­dente y muy lig­a­da a la tradi­ción. De hecho, para enten­der un poco mejor el país tam­bién con­viene acer­carse a sus platos típi­cos, que refle­jan tan­to su his­to­ria como su cli­ma y sus cos­tum­bres.

La coci­na pola­ca es cono­ci­da por ser abun­dante y bas­tante energéti­ca, algo que tiene sen­ti­do si pen­samos en los invier­nos lar­gos y fríos que car­ac­ter­i­zan bue­na parte del país. Los platos sue­len lle­var ingre­di­entes sen­cil­los y muy pre­sentes en Europa cen­tral: patatas, col, carne, setas, cereales o lácteos. A par­tir de estos pro­duc­tos bási­cos se preparan rec­etas que for­man parte del día a día de muchas famil­ias.

Otro pla­to muy típi­co es el bigos, cono­ci­do a veces como el “esto­fa­do del cazador”. Se prepara con col fer­men­ta­da, carne y difer­entes embu­ti­dos, y suele coci­narse lenta­mente durante horas para inten­si­ficar los sabores. Es un pla­to muy tradi­cional y espe­cial­mente habit­u­al en invier­no.

Las sopas tam­bién tienen un papel impor­tante en la gas­tronomía pola­ca. En muchos restau­rantes es habit­u­al empezar la comi­da con una sopa caliente, espe­cial­mente en los meses fríos. Una de las más cono­ci­das es el żurek, una sopa lig­era­mente áci­da prepara­da con hari­na fer­men­ta­da y que suele servirse con hue­vo y salchicha.

Entre nues­tras favoritas, te recomen­damos estas:

  • Rosoł: Es una de las más con­sum­i­das, la típi­ca sopa de pol­lo con fideos y ver­duras. Se le añade una briz­na de pere­jil para dar­le aún más sabor.
  • Chłod­nik: Las sopas frías, como nue­stro gaz­pa­cho, son muy pop­u­lares en tier­ras pola­cas. Esta en par­tic­u­lar es una sopa de remo­lacha con hue­vo y enel­do y siem­pre se con­sume muy fres­ca. El hue­vo se sirve flotan­do par­tido por la mitad y acom­paña­do de pan.
  • Fla­ki: Podrá recor­darte a nue­stros cal­los madrileños. Esta es una sopa hecha de tri­pa de res, sazon­a­da con hojas de lau­rel y mejo­rana. Se creó en el siglo XIV y se dice que era una de las favoritas de reyes y prince­sas.
  • Żurek: Aunque la rec­eta es pola­ca, es común encon­trar esta sopa en otros país­es de Europa del Este. Sus ingre­di­entes prin­ci­pales son el cen­teno, la kiełbasa (salchicha pola­ca) y jamón. En muchos restau­rantes se sirve den­tro de un panecil­lo caliente.
  • Sopa de remo­lacha roja: Es una ver­sión pola­ca de la orig­i­nal rusa, aunque esta es menos den­sa y se acom­paña de pier­o­gis pequeñi­tos. En invier­no a los pola­cos les encan­ta añadir una cuchara­da de smi­etana (cre­ma agria). Si se sirve en bodas o even­tos sim­i­lares, se con­sume con un par de chupi­tos de vod­ka.
  • Zupa ogorkowa: Sí, es extraño ¡una sopa de pepinil­los! Pero es que los pola­cos los comen a todas horas. Tiene un sabor fuerte y sal­a­do, que proviene del ingre­di­ente prin­ci­pal, los pepinil­los en escabeche. Se acom­paña de patatas, hue­vo, enel­do y zana­ho­ria pic­a­da.

Aunque la coci­na pola­ca tiene fama de ser bas­tante con­tun­dente, en las grandes ciu­dades tam­bién es fácil encon­trar restau­rantes más mod­er­nos, cafés acoge­dores y prop­ues­tas gas­tronómi­cas más lig­eras. Ciu­dades como Cra­covia, Varso­via o Gdan­sk han vis­to cre­cer mucho su esce­na culi­nar­ia en los últi­mos años, mez­clan­do tradi­ción y coci­na con­tem­poránea.

Si via­jas por primera vez al país, hay algunos pequeños con­se­jos que pueden ayu­darte a dis­fru­tar mejor de la gas­tronomía local.

No te quedes solo con los restaurantes turísticos

En muchas ciu­dades pola­cas, espe­cial­mente en lugares muy vis­i­ta­dos como Cra­covia o Varso­via, los restau­rantes situ­a­dos en las plazas prin­ci­pales sue­len ser los más caros. Si te ale­jas unas pocas calles del cen­tro turís­ti­co, es fácil encon­trar restau­rantes locales con comi­da más autén­ti­ca y pre­cios más razon­ables.

Una bue­na idea es bus­car restau­rantes fre­cuen­ta­dos por gente local. Sue­len ser una señal bas­tante fiable de que la comi­da es bue­na y los pre­cios jus­tos.

Prueba los bares de leche (bar mleczny)

Si durante tu via­je por Polo­nia quieres pro­bar comi­da tradi­cional a buen pre­cio, una de las mejores opciones son los lla­ma­dos bares de leche, cono­ci­dos en pola­co como bar mleczny. Estos establec­imien­tos for­man parte de la his­to­ria reciente del país y todavía hoy siguen sien­do muy pop­u­lares entre los pola­cos. A pesar de su nom­bre, los bares de leche no son cafeterías ni locales espe­cial­iza­dos úni­ca­mente en pro­duc­tos lácteos. En real­i­dad se tra­ta de come­dores sen­cil­los donde se sir­ven platos caseros de la coci­na pola­ca, nor­mal­mente a pre­cios bas­tante económi­cos.

Los bares de leche tienen su ori­gen a finales del siglo XIX pero se hicieron espe­cial­mente pop­u­lares durante el peri­o­do comu­nista en Polo­nia. En aque­l­la época el Esta­do sub­ven­ciona­ba estos locales para ofre­cer comi­da ase­quible a tra­ba­jadores y estu­di­antes. La idea era crear lugares donde cualquier per­sona pudiera com­er un pla­to caliente a bajo pre­cio. Por eso los menús se basa­ban en ingre­di­entes sim­ples y baratos, muchos de ellos deriva­dos de pro­duc­tos lácteos o cereales, de ahí el nom­bre de “bar de leche”.

Durante décadas estos establec­imien­tos for­maron parte del paisaje cotid­i­ano de las ciu­dades pola­cas. Tras la caí­da del comu­nis­mo muchos bares de leche desa­parecieron, pero otros lograron sobre­vivir y hoy se han con­ver­tido en una mez­cla curiosa de tradi­ción y nos­tal­gia.

Interior de un bar mleczny en Polonia con mostrador de comida tradicional polaca y clientes esperando su turno.

La may­oría siguen sien­do locales muy sen­cil­los, con dec­o­ración bási­ca, mesas com­par­tidas y un ambi­ente bas­tante infor­mal. En muchos de ellos se pide la comi­da direc­ta­mente en el mostrador y luego se recoge cuan­do el per­son­al lla­ma al cliente. Aunque algunos han sido ren­o­va­dos, muchos con­ser­van ese aspec­to algo retro que recuer­da a otra época.

A difer­en­cia de algunos restau­rantes del cen­tro turís­ti­co, los bares de leche sue­len estar llenos de clientes locales. Estu­di­antes, tra­ba­jadores o jubi­la­dos acu­d­en a ellos para com­er platos tradi­cionales a buen pre­cio. Para el via­jero esto puede ser una ven­ta­ja, ya que per­mite cono­cer una fac­eta más cotid­i­ana de la vida en Polo­nia y pro­bar la gas­tronomía local en un ambi­ente autén­ti­co.

Aprovecha los menús del día

Muchos restau­rantes pola­cos ofre­cen menús económi­cos al mediodía, espe­cial­mente entre sem­ana. Estos menús sue­len incluir sopa, pla­to prin­ci­pal y a veces bebi­da o postre, y son una opción muy prác­ti­ca para com­er bien sin gas­tar demasi­a­do.

Si ves la pal­abra “zestaw dnia” o “menu dnia”, nor­mal­mente se refiere al menú del día.

Atrévete con la comida callejera

Aunque Polo­nia no es tan famosa por su street food como otros país­es, en las ciu­dades grandes hay bas­tantes puestos donde pro­bar comi­da ráp­i­da local. Uno de los platos calle­jeros más pop­u­lares es el zapiekan­ka, una especie de baguette tosta­da con que­so, champiñones y otros ingre­di­entes.

Suele encon­trarse en mer­ca­dos, ferias o pequeñas ven­tanas de comi­da ráp­i­da, y es una opción sen­cil­la y bara­ta para com­er algo mien­tras recor­res la ciu­dad.

Ten en cuenta los horarios de comida

En Polo­nia la comi­da prin­ci­pal del día suele ser el almuer­zo tem­pra­no o comi­da, que muchas per­sonas toman entre las 13:00 y las 15:00. La cena suele ser algo más lig­era y en algunos restau­rantes la coci­na puede cer­rar rel­a­ti­va­mente pron­to, espe­cial­mente fuera de las zonas turís­ti­cas.

Por eso, si via­jas por ciu­dades pequeñas o pueb­los, puede ser bue­na idea no esper­ar demasi­a­do tarde para cenar.

No olvides probar los dulces

Polo­nia tam­bién tiene una tradi­ción pastel­era muy intere­sante. En muchas ciu­dades encon­trarás cafeterías donde pro­bar tar­tas, paste­les o dul­ces típi­cos. Uno de los más cono­ci­dos es el sernik, una especie de tar­ta de que­so muy pop­u­lar en todo el país. La tex­tu­ra suele ser cre­mosa pero firme, y puede encon­trarse en muchas vari­antes. Algu­nas ver­siones lle­van pasas, otras incluyen choco­late o fru­tas pero en gen­er­al es un postre bas­tante habit­u­al en cafés y restau­rantes.

El makowiec es un pas­tel enrol­la­do rel­leno de semi­l­las de amap­o­la, muy aso­ci­a­do a cel­e­bra­ciones tradi­cionales como la Navi­dad. Las semi­l­las se mez­clan con miel, fru­tos sec­os o fru­tas con­fi­tadas y se envuel­ven en una masa dulce.

Otro dulce muy pop­u­lar es la szar­lot­ka, una tar­ta de man­zana muy típi­ca en Polo­nia. Suele prepararse con una base de masa que­bra­da y una capa gen­erosa de man­zana espe­ci­a­da.

El agua en restaurantes

En Polo­nia no siem­pre es habit­u­al que te sir­van agua del gri­fo gratis en los restau­rantes. Lo nor­mal es pedir agua embotel­la­da, con o sin gas. En la car­ta suele apare­cer como “woda gazowana” (con gas) o “woda nie­ga­zowana” (sin gas).

Beber en lugares públicos

A los pola­cos les encan­ta beber alco­hol. A cualquier hora del día. Ha sido uno de los país­es del mun­do donde más bara­to nos ha sali­do tomarnos una bir­ra (a una media de un euro las de medio litro y hablam­os de cervezas de cal­i­dad bas­tante acept­able). Pero eso no sig­nifi­ca que puedas dar­le a la botel­la donde te apetez­ca. Al con­trario, deberás ten­er siem­pre bien pre­sente que en Polo­nia es ile­gal beber en la calle. Y eso incluye lugares como la playa, ban­cos o par­ques. Y ojo, que beber puede acar­rearte una bue­na mul­ta pero si la cosa pasa a may­ores y te ven beo­do, puede que acabes pasan­do la noche entre rejas. La policía tiene tol­er­an­cia cero con los bor­ra­chos y si sospechan que puedes con­ver­tirte en un ser molesto para los demás, no dudarán en lle­varte al cal­abo­zo más cer­cano.

Polonia Alcohol

Costumbres polacas

La importancia de la cortesía

En Polo­nia la edu­cación y las for­mas respetu­osas siguen sien­do bas­tante impor­tantes. Es habit­u­al salu­dar al entrar en una tien­da, un ascen­sor o una pequeña ofic­i­na con un “dzień dobry” (buenos días). Del mis­mo modo, cuan­do se sale de un lugar tam­bién es común des­pedirse. No hac­er­lo no se con­sid­era una ofen­sa grave pero sí puede resul­tar un poco extraño para la gente local, ya que los salu­dos for­man parte de la inter­ac­ción cotid­i­ana.

Dicen los cien­tí­fi­cos que soltar tacos (cos­tum­bre que a mí me encan­ta lle­var a la prác­ti­ca) es sím­bo­lo de inteligen­cia, ayu­da a soltar adren­a­li­na y rela­ja el espíritu. Pero oji­to con liarte a decir en alto pal­abro­tas porque en Polo­nia está abso­lu­ta­mente pro­hibido blas­fe­mar… al menos en lugares públi­cos. Te pueden mul­tar por ello.

Quitarse los zapatos al entrar en casa

Una cos­tum­bre bas­tante exten­di­da en Polo­nia es quitarse los zap­atos al entrar en una casa. Si vis­i­tas el hog­ar de alguien, lo más nor­mal es que te pidan dejar el calza­do en la entra­da. Muchas famil­ias inclu­so tienen zap­atil­las para invi­ta­dos.

Esta prác­ti­ca tiene bas­tante lóg­i­ca en un país donde el cli­ma puede ser húme­do o con nieve durante bue­na parte del año.

Tradiciones

El pola­co no es un pueblo exce­si­va­mente super­sti­cioso pero sí hay cier­tas tradi­ciones que les encan­ta respetar. Una de ellas es la de regalar flo­res. La can­ti­dad de flo­res que incluyas en un ramo describirá bien el men­saje que pre­tendes trans­mi­tir al recep­tor.  Los ramos con número impar de flo­res se uti­lizan para oca­siones felices, mien­tras que los ramos con número par sue­len aso­cia­rse a funerales. Así, inten­ta siem­pre que el número de flo­res sea impar para sacar­le una son­risa a quien lo reci­ba.

Otra de las super­sti­ciones pola­cas es creer que atrae la mala suerte salu­dar a los invi­ta­dos en el umbral de la puer­ta, así como exced­er­se demasi­a­do con las des­pe­di­das. Si te invi­tan a casa de alguien, no olvides lle­var un pequeño detalle, como unos dul­ces o una botel­la de vino, lo impor­tante es mostrar lo agrade­ci­do que estás.

Un carácter reservado al principio

Algu­nas per­sonas perciben a los pola­cos como algo reser­va­dos al prin­ci­pio. Es cier­to que en un primer con­tac­to pueden pare­cer serios o for­males pero cuan­do se establece con­fi­an­za sue­len mostrarse bas­tante cer­canos y hos­pi­ta­lar­ios.

De hecho, des­cub­ri­mos in situ que pese a su fama de sec­os, los pola­cos pueden ser muy amables y gen­erosos con los vis­i­tantes.

Una sociedad con fuerte tradición religiosa

Polo­nia ha sido históri­ca­mente un país muy lig­a­do al catoli­cis­mo y esa influ­en­cia todavía se percibe en muchas cos­tum­bres. Las igle­sias sue­len ten­er bas­tante activi­dad, espe­cial­mente los domin­gos y durante fes­tivi­dades impor­tantes.

Una de las cel­e­bra­ciones más desta­cadas es la Sem­ana San­ta, cuan­do muchas famil­ias mantienen tradi­ciones muy par­tic­u­lares. Por ejem­p­lo, el sába­do ante­ri­or al Domin­go de Res­ur­rec­ción es habit­u­al lle­var a la igle­sia una ces­ta con ali­men­tos para que sea ben­de­ci­da. Esta ces­ta suele con­tener pan, huevos, embu­ti­dos y otros pro­duc­tos sim­bóli­cos.

La Navidad en Polonia

La Navi­dad es prob­a­ble­mente la cel­e­bración famil­iar más impor­tante del año. La cena de Nochebue­na, cono­ci­da como Wig­ilia, sigue una serie de tradi­ciones muy arraigadas.

Uno de los detalles más curiosos es que antes de comen­zar la cena muchas famil­ias com­parten una pequeña oblea lla­ma­da opłatek. Cada per­sona rompe un tro­zo y lo com­parte con los demás mien­tras inter­cam­bian buenos deseos para el año que viene.

Además, la tradi­ción mar­ca que en la mesa haya doce platos difer­entes, uno por cada após­tol. No todas las famil­ias siguen estric­ta­mente esta cos­tum­bre, pero muchas mantienen la idea de preparar una cena espe­cial con var­ios platos tradi­cionales.

El día de Todos los Santos

Otra fecha muy sig­ni­fica­ti­va en Polo­nia es el 1 de noviem­bre, el Día de Todos los San­tos. Ese día mil­lones de per­sonas vis­i­tan los cemente­rios para recor­dar a famil­iares fal­l­e­ci­dos.

Los cemente­rios se llenan de flo­res y velas encen­di­das, cre­an­do una ima­gen muy impre­sio­n­ante al caer la noche. Para muchos via­jeros, ver los cemente­rios ilu­mi­na­dos en esa fecha es una expe­ri­en­cia cul­tur­al muy par­tic­u­lar.

Las bodas polacas

Las bodas en Polo­nia sue­len ser cel­e­bra­ciones largas y muy ani­madas. En muchos casos las fies­tas duran has­ta altas horas de la madru­ga­da e inclu­so con­tinúan al día sigu­iente. Es habit­u­al que haya mucha músi­ca en direc­to, bailes y una gran can­ti­dad de comi­da. Además, exis­ten pequeños rit­uales tradi­cionales durante la cel­e­bración, algunos rela­ciona­dos con el brindis o con jue­gos sim­bóli­cos entre los novios y los invi­ta­dos.

Las bodas pola­cas serían pare­ci­das a las de otros país­es si no fuera por una cel­e­bración pos­te­ri­or, el Poprawiny, que se lle­va a cabo el día después de la boda y es una fies­ta algo más infor­mal. Por lo tan­to, no se pide a los invi­ta­dos que vis­tan de eti­que­ta (es más, muchas veces se orga­ni­za una fies­ta de dis­fraces) y el ban­quete es más bien un buf­fet de pico­teo.

Novios saliendo de una iglesia durante una boda polaca tradicional mientras los invitados lanzan pétalos y celebran.

Mercados y festividades locales

Durante el año tam­bién se cel­e­bran numerosos mer­ca­dos tradi­cionales y fes­ti­vales, espe­cial­mente en ciu­dades históri­c­as. Los mer­ca­dos navideños, por ejem­p­lo, son muy pop­u­lares y llenan plazas y calles con puestos de comi­da, arte­sanía y bebidas calientes.

En ver­a­no tam­bién hay ferias locales, concier­tos al aire libre y cel­e­bra­ciones rela­cionadas con tradi­ciones regionales.

Cuestiones monetarias

A los pola­cos les encan­ta eso de pagar con tar­je­ta, las acep­tan has­ta en los establec­imien­tos más humildes. No obstante, no está de más lle­var enci­ma algu­nas mon­edas, sobre todo porque los cajeros es raro que den bil­letes con un val­or infe­ri­or a los 50 eslo­tis.

Dar propina en Polo­nia es casi una obligación. Nor­mal­mente se con­sid­era acept­able un 10% de la cuen­ta y se ele­va a un 15% si el ser­vi­cio es exce­lente. Eso sí, si esperas que te traigan el cam­bio (y luego dejar la propina), no des las gra­cias todavía a los camareros o asumirán que no quieres el dinero de vuelta.

¿Sabes que hay un Juras­sic Park ver­sión pola­ca? Se encuen­tra en la pequeña local­i­dad de Krasiejów, que ape­nas cuen­ta con 2.000 habi­tantes pero tiene en su haber un par­que ded­i­ca­do a los dinosaurios con más de 200 répli­cas de estos ani­males extin­tos. Se lla­ma Jura Park, se abrió en 2010 y es el ter­cero del país inspi­ra­do en los dinosaurios. Hay un túnel del tiem­po que nos trans­portará a la Edad de Hielo, un pabel­lón de pale­on­tología donde se exhiben fósiles y un cine de cin­co dimen­siones para que exper­i­mentes cómo se vivía en aque­l­la época. Las répli­cas de los dinosaurios se encuen­tran al aire libre, en medio de bosques y estanques.

Y más tradiciones polacas…

Jueves Gordo

Se cel­e­bra cada año el jueves antes de Cuares­ma y es la últi­ma opor­tu­nidad para darse un buen hom­e­na­je culi­nario antes de unos días de sac­ri­fi­cio católi­co. Así que los pola­cos aprovechan para hin­charse a dul­ces. Sus favoritos en dicha fecha son los pącz­ki, unas rosquil­las rel­lenas de mer­me­la­da de fram­bue­sa, y los fawor­ki, bol­los de masa fri­ta cubier­tos por una capa de azú­car.

El ahogamiento de Marzanna

El primer día de pri­mav­era se cel­e­bra esta fes­tivi­dad en muchas zonas rurales de Polo­nia. Marzan­na era era una diosa esla­va aso­ci­a­da al invier­no, la muerte y el frío. Se la rep­re­sen­ta con una efigie hecha de paja y ropa blan­ca. Se la “sac­ri­fi­ca” lanzán­dola al río y para evi­tar la mala suerte, no hay que tocar­la mien­tras esté en el agua.

Los 12 platos de Nochebuena

A esta fes­tivi­dad se la conoce tam­bién como vig­ilia y con­siste en com­par­tir con la famil­ia doce platos el día de Nochebue­na: cada uno de ellos rep­re­sen­ta a un dis­cípu­lo. Ninguno de los platos puede con­tener carne (pero sí pesca­do), repe­tirse y sólo se coci­nan ese día del año. Algu­nas famil­ias colo­can un pla­to extra para el vis­i­tante ines­per­a­do que pue­da lle­gar. 

Lunes Húmedo

Una tradi­ción mile­nar­ia, trans­mi­ti­da de gen­eración en gen­eración, en la que los niños se cue­lan en las habita­ciones de las niñas para empa­parlas con agua. Después con­tin­uarán hacien­do lo mis­mo por las calles. Se dice que las chi­cas que acaben más empa­padas serán las primeras en casarse. La ven­gan­za lle­ga al día sigu­iente, cuan­do son ellas las que lan­zan a los chicos cubos de agua.

¡Que vivas cien años!

Polo­nia es el úni­co país del mun­do donde en los cumpleaños se desea “que vivas cien años”. El día de tu cumple apare­cerá un ami­go tuyo con una ban­de­ja llena de vasitos con vod­ka y gri­tan­do “¡Sto Lat!” (¡Cien Años!)

Día Con­mem­o­ra­ti­vo del Lev­an­tamien­to de Varso­via

Quizás la tradi­ción más con­move­do­ra y sig­ni­fica­ti­va de Polo­nia ocurre el 1 de agos­to de cada año en la cap­i­tal del país, Varso­via. Es en este día que los ciu­dadanos de Varso­via rinden hom­e­na­je de un min­u­to a los héroes caí­dos del lev­an­tamien­to de Varso­via de 1944. Si se encuen­tra en Varso­via ese día, espere has­ta que lleguen las 5 de la tarde. En este momen­to exac­to, durante un min­u­to entero, toda la ciu­dad se con­gela y se par­al­iza por com­ple­to. Todo se detiene. Los auto­bus­es dejan de moverse y la gente se detiene. La ciu­dad se que­da en silen­cio en uno de los hom­e­na­jes más pací­fi­cos y con­move­dores del mun­do a los héroes de guer­ra de antaño.

Día de los Reyes Magos

En este día, que se conoce mundial­mente como Epi­fanía, los pola­cos real­izan grandes des­files en las calles de las prin­ci­pales ciu­dades y pueb­los. Hay tres col­ori­dos reyes magos marchan­do por las calles en camel­los o cabal­los, des­de donde reparten carame­los a los niños. Muchos pola­cos tam­bién preparan y comen un pas­tel espe­cial de Reyes en este día. El pas­tel con­tiene una mon­e­da escon­di­da en su inte­ri­or y la per­sona que obtiene la pieza se con­vierte en rey o reina del día y se cree que dis­fru­ta de bue­na suerte el resto del año.

¿Qué souvenirs compramos?

Polo­nia es un país de lo más pecu­liar, a estas alturas de artícu­lo lo deberías ten­er bien claro. Te va a ofre­cer la opor­tu­nidad de com­prar algu­nas cosas que difí­cil­mente vas a lograr ver en ningún otro lugar del mun­do, a no ser que ten­gas algún ami­go pola­co. Por eso podrás hac­erte con sou­venirs real­mente curiosos. Y además, con los pre­cios del país, vas a quedar como un señor con ami­gos y famil­iares gastán­dote cua­tro duros (o cua­tro eslo­tis, mat­ice­mos). 

Aquí van algu­nas sug­eren­cias:

- Zubrowka, el vod­ka pola­co de hier­ba de bisonte. Aho­ra que se ha hecho más pop­u­lar puede con­seguirse en algu­nas licor­erías españo­las pero mola más traérte­lo del país de ori­gen, las cosas como son. Por unos 8 o 9 euros com­pras la botel­la de un litro, que da para unas cuan­tas sobreme­sas.

bison grass

 

- Sal de las minas de Wielicz­ka. Ya te con­ta­mos lo mucho que nos gus­taron estas impre­sio­n­antes minas, Pat­ri­mo­nio de la Humanidad, cuan­do las visi­ta­mos en nue­stro via­je por Polo­nia. A la sal­i­da, en la tien­da de rega­los, venden unos saquitos de esta sal excep­cional. No son caros y van a durarte bas­tantes meses.

- Fig­u­ri­tas de madera. Este tipo de arte­sanía no sólo es una tradi­ción mile­nar­ia sino que la var­iedad de pro­duc­tos es apab­ul­lante. Son muchas las famil­ias que viv­en de tal­lar fig­uras (los más comunes son los pájaros y los ánge­les): si tienes que lle­var rega­lo a algún peque, qué mejor opción que un juguete de madera que le haga olvi­darse de la video­con­so­la.

- Ámbar de Gdan­sk. Aunque el ámbar es muy pop­u­lar en todo el área del mar Bálti­co, es en la ciu­dad de Gand­sk donde este extra­or­di­nario mate­r­i­al ha alcan­za­do fama mundi­al. El bril­lo per­fec­to de esta savia de árbol fos­iliza­da da for­ma a infinidad de artícu­los, sien­do anil­los o col­gantes los más cod­i­ci­a­dos. En la calle Mari­ac­ka es donde encon­trarás un may­or número de tien­das y donde te garan­ti­zarán que el ámbar tiene el sel­lo de aut­en­ti­ci­dad.

-¿Sabías que el vod­ka y las salchichas son los pro­duc­tos más expor­ta­dos de Polo­nia? Las salchichas ahu­madas, las Cabanos­si, están exquis­i­tas y los pola­cos las usan mucho como aper­i­tivos. Al ir envasadas al vacío, las puedes echar sin prob­le­ma a la male­ta.

- Si a los pola­cos les encan­tan las salchichas, ni te cuen­to lo que les gus­ta la cerveza. Por ello en las tien­das de sou­venirs encon­trarás pre­ciosas jar­ras de cristal, aunque en mi opinión las más boni­tas son las de pel­tre con tapa. Muchas de ellas van ador­nadas con el sím­bo­lo pola­co, el águila blan­ca.

- Obwarzanek Krakows­ki. Sí, lo sabe­mos, el pro­pio nom­bre es impro­nun­cia­ble. Pero hay que ver lo riquísi­mos que están estos bagels pola­cos, tan típi­cos de Cra­covia. Los encon­trarás en muchos pueste­cil­los calle­jeros, en oca­siones rel­lenos de que­so, cebol­la o cubier­tos de sésamo y semi­l­las de amap­o­la. Cóm­pra­los jus­to antes de venir, para que aguan­ten bland­i­tos, y verás qué cara de gus­to la de tus ami­gos cuan­do los prueben.

bagel polaco

 

- El pan de jen­gi­bre, el Pier­niczk, es muy bara­to, poco más de un euro, y está súper rico. En la Edad Media esta­ba con­sid­er­a­do un man­jar sólo al alcance de las clases adin­er­adas ya que al ir cubier­to de espe­cias, eran pocos los que lo podían pagar. Aho­ra es un artícu­lo al alcance de todo el mun­do; los hay de difer­entes var­iedades (cubier­tos por vainil­la, car­damo­mo, nuez mosca­da, rel­lenos de mer­me­la­da o de miel) y son unos de los dul­ces que más se con­sumen en Navi­dad.

- Muñe­cos Kaszub­ka. Habrá a quien no le gusten pero a mí me pare­cen adorables, tan boni­tos ellos con sus tra­jecitos regionales hechos a mano. Por cier­to, el peluche del dragón de Wawel (la “mas­co­ta” de Cra­covia) tam­bién es muy pop­u­lar.

Dolls

 

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Las tiendas Żabka: el pequeño supermercado que verás por todas partes en Polonia

Si via­jas por Polo­nia durante unos días, hay algo que prob­a­ble­mente notarás ensegui­da al cam­i­nar por cualquier ciu­dad: las tien­das Żab­ka. Este pequeño super­me­r­ca­do de bar­rio está prác­ti­ca­mente en todas partes y se ha con­ver­tido en uno de los com­er­cios más recono­ci­bles del país.

El nom­bre Żab­ka sig­nifi­ca lit­eral­mente “rani­ta” en pola­co y su logotipo verde con una pequeña rana es muy fácil de iden­ti­ficar. Para muchos pola­cos estas tien­das for­man parte del día a día, algo pare­ci­do a lo que podrían ser las tien­das de con­ve­nien­cia o pequeños super­me­r­ca­dos de prox­im­i­dad en otros país­es. Las tien­das Żab­ka sue­len ser locales pequeños situ­a­dos en bar­rios res­i­den­ciales, calles cén­tri­c­as o cer­ca de esta­ciones de trans­porte. Están pen­sadas para com­pras ráp­i­das y para resolver necesi­dades cotid­i­anas.

Para quienes vis­i­tan Polo­nia, estas tien­das pueden resul­tar espe­cial­mente útiles. A difer­en­cia de algunos super­me­r­ca­dos más grandes, las Żab­ka sue­len ten­er horar­ios bas­tante amplios e inclu­so algu­nas per­manecen abier­tas has­ta tarde o durante fines de sem­ana. Además, muchas venden comi­da caliente o platos prepara­dos, algo bas­tante prác­ti­co si quieres com­er algo rápi­do sin entrar en un restau­rante.

Tienda Polonia

Otro tipo de establec­imien­to que puedes encon­trar en muchas ciu­dades pola­cas son los quioscos Ruch. Durante décadas han sido parte del paisaje urbano del país y, aunque hoy en día su pres­en­cia ha dis­minui­do un poco, todavía es posi­ble ver­los en calles, esta­ciones de trans­porte o plazas con­cur­ri­das.

Tradi­cional­mente, los quioscos Ruch fun­ciona­ban como pequeños puestos donde com­prar pren­sa, revis­tas y difer­entes artícu­los cotid­i­anos. Eran lugares muy habit­uales para adquirir per­iódi­cos, espe­cial­mente antes de que inter­net cam­biara la for­ma de con­sumir infor­ma­ción. Durante bue­na parte del siglo XX, los quioscos Ruch estu­vieron pre­sentes en prác­ti­ca­mente todas las ciu­dades del país. Para muchas per­sonas forma­ban parte de la ruti­na diaria: com­prar el per­iódi­co por la mañana, adquirir una revista o inclu­so algún pequeño artícu­lo de uso cotid­i­ano.

Aunque hoy en día no son tan numerosos como en el pasa­do, los quioscos Ruch siguen sien­do un pequeño sím­bo­lo de la vida urbana pola­ca. Para quienes crecieron en el país, rep­re­sen­tan una parte muy famil­iar del paisaje de las ciu­dades.

La cade­na de super­me­r­ca­dos más cono­ci­da del país es Biedron­ka. Aunque sus propi­etar­ios son por­tugue­ses, no pueden encon­trarse estos super­me­r­ca­dos fuera de Polo­nia. Dispo­nen de casi 3.000 establec­imien­tos y dan tra­ba­jo a 55.000 per­sonas.

Una de las cosas que puedes com­prar en estas tien­das es kéfir. Ya, ya sabe­mos que no lo inven­taron ellos pero les gus­ta muchísi­mo y más si este se fab­ri­ca en ter­ri­to­rio pola­co. Además, creen que es el mejor reme­dio para aliviar la resaca.

Excursiones populares en Cracovia

Si quieres com­ple­tar tu via­je, estas son algu­nas de las excur­siones más pop­u­lares que puedes reser­var en español des­de la ciu­dad más vis­i­ta­da del país

👉 Excur­sión a las Minas de Sal de Wielicz­ka

👉Excur­sión a Zakopane y los baños ter­males de Cho­chołów

👉 Visi­ta guia­da por la fábri­ca de Schindler

👉 Excur­sión a Auschwitz-Birke­nau con guía

 


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3 Comments

  1. Me ha resul­ta­do muy útil su artícu­lo. Muchas gra­cias. Además he hecho un enlace men­cioná­do­lo. Gra­cias

  2. Sabrina

    at

    Estoy preparan­do un via­je a Polo­nia y me sirve de mucho el artic­u­lo. Solo ten­go una duda… no he vis­to que hableis del castil­lo de Mal­bork. Lo vis­i­tasteis? Quer­e­mos meter­lo en el itin­er­ario. Un salu­do y gra­cias, mi novio y yo seguimos a menudo vue­stro blog!!!!!!

  3. Mil y un Viajes por el Mundo

    at

    Hola, Sab­ri­na, gra­cias por tus pal­abras. Efec­ti­va­mente, estu­vi­mos en Mal­bork (a mi casi fue lo que más me gustó de toda Polo­nia), puedes gas­tar una mañana entera allí, es casi una ciu­dad en miniatu­ra. Tienes todos los detalles en el rela­to de nue­stro via­je por Polo­nia:

    https://milyunviajesporelmundo.com/2017/01/17/viajar-polonia/

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