Polonia, tras muchos años ajena al turismo occidental y convertida en una perfecta desconocida para los que vivíamos al otro lado del Telón de Acero, de repente un día vio como caía el Muro de Berlín, se resquebrajaba el bloque comunista de Europa del Este y a sus fronteras comenzaban a acercarse, muy tímidamente, los primeros turistas cámara en mano. Han pasado poco más de treinta años desde entonces y pese a que Polonia se ha modernizado enormemente, nuestro viaje allí nos dejó con la sensación de que el país aún conserva, en muchas facetas, ese aroma a destino virgen en el que aún queda mucho por descubrir y las tradiciones se mantienen impolutas.
Durante muchos años Polonia fue uno de esos países que aparecían en el mapa europeo como una especie de incógnita turística. No tenía la fama romántica de Italia, ni la sofisticación de Francia, ni siquiera la popularidad de destinos cercanos como Praga o Budapest. Y, sin embargo, quien decide darle una oportunidad suele descubrir algo inesperado: un país lleno de historia, ciudades fascinantes y una identidad cultural muy marcada que sorprende incluso a los viajeros más experimentados.
Viajar a Polonia por primera vez puede generar algunas dudas. ¿Es un destino caro o barato? ¿Es fácil moverse entre ciudades? ¿Hay barrera idiomática? ¿Cuántos días hacen falta para conocer lo esencial? Son preguntas bastante habituales entre quienes empiezan a planificar su primer viaje al país, especialmente porque Polonia todavía conserva ese aura de destino menos explorado dentro de Europa.
La realidad es que se trata de un país sorprendentemente fácil para el viajero. Forma parte de la Unión Europea, su red de trenes conecta bien las principales ciudades y la infraestructura turística ha mejorado muchísimo en los últimos años. Además, sus precios siguen siendo más asequibles que en muchos destinos de Europa occidental, lo que permite disfrutar de una escapada cultural sin que el presupuesto se dispare.
Pero Polonia no es solo un destino práctico. Es también un país profundamente marcado por la historia. Aquí conviven ciudades medievales perfectamente reconstruidas tras la Segunda Guerra Mundial, barrios llenos de cafés modernos, castillos góticos, iglesias barrocas y algunos de los lugares históricos más impactantes del continente. Todo ello crea una mezcla muy especial entre tradición y modernidad que convierte cada viaje en una experiencia cultural muy intensa.
Para el viajero curioso, Polonia ofrece además muchas sorpresas. Cracovia parece sacada de un cuento medieval, Varsovia combina arquitectura histórica con rascacielos futuristas, Gdansk recuerda a las ciudades hanseáticas del norte de Europa y lugares como Wroclaw esconden pequeñas historias y leyendas en cada esquina. Y si algo caracteriza al país es precisamente esa capacidad para sorprender: cuanto más se explora, más capas de historia y cultura aparecen.
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En este artículo encontrarás una guía pensada especialmente para quienes visitan Polonia por primera vez. Aquí reunimos consejos prácticos, información útil y algunas curiosidades que conviene conocer antes de preparar el viaje. Desde la mejor forma de moverse entre ciudades hasta los errores más comunes que cometen muchos viajeros.
Si estás pensando en descubrir este país por primera vez, esta guía de Polonia para principiantes te ayudará a empezar el viaje con buen pie. Porque Polonia puede parecer un destino discreto en el mapa europeo,pero basta pasar unos días allí para entender que se trata de uno de los países más interesantes y sorprendentes del continente.
Curiosamente, y pese a que a Polonia se la metía dentro de ese grupo tan influenciado por la Unión Soviética al que se llamó “Europa del Este”, a nivel geográfico el país se encuentra en pleno centro de Europa. Y de hecho a los polacos no les gusta nada de nada que les incluyan en el bloque de Europa oriental.
Su ubicación a nivel turístico es absolutamente privilegiada ya que no le falta de nada (playas, aunque bien frías, en el Mar Báltico, bosques a raudales, más de 10.000 lagos, ciudades preciosas y mucha montaña). Además, para el que quiera explorar los países limítrofes, Polonia comparte frontera con Alemania, Bielorrusia, Lituania, Ucrania, Rusia, Alemania, Eslovaquia y la República Checa. Vamos, que goza de una situación ideal para ser punto de partida de un viaje por la zona.
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Alquilar un coche en Polonia: consejos prácticos y cómo conducir
Aunque Polonia cuenta con una red de trenes bastante amplia y autobuses que conectan la mayoría de ciudades, alquilar un coche puede ser una muy buena opción si quieres explorar el país con más libertad. Especialmente si planeas visitar zonas rurales, parques naturales o pequeños pueblos que no siempre están bien comunicados por transporte público.
Viajar por carretera en Polonia permite descubrir paisajes muy variados, desde las montañas del sur hasta los lagos del norte o las pequeñas localidades históricas que muchas veces quedan fuera de los itinerarios turísticos habituales.
¿Merece la pena alquilar coche en Polonia?
En las grandes ciudades como Varsovia, Cracovia o Gdansk no suele ser necesario tener coche, ya que el transporte público funciona bastante bien y el tráfico puede ser intenso. Además, en los centros históricos es frecuente encontrar zonas peatonales o aparcamiento limitado.
Sin embargo, si quieres recorrer varias regiones del país o visitar lugares más alejados de las principales rutas turísticas, el coche ofrece una gran ventaja: flexibilidad total para moverte a tu ritmo.
Por ejemplo, alquilar coche resulta especialmente útil si quieres explorar zonas como:
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la región de los lagos de Masuria
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los parques naturales del sur del país
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pequeños pueblos históricos fuera de las grandes ciudades
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rutas rurales o paisajes de montaña

Consejos para alquilar un coche en Polonia
Alquilar un coche y moverse con él puede ser la mejor forma de conocer el país. Al menos nosotros fue lo que hicimos y tan encantados que quedamos con la experiencia. Pero hay algunos aspectos prácticos que conviene tener en cuenta.
En primer lugar, es recomendable reservar el coche con antelación, especialmente si viajas en temporada alta o en verano. En los aeropuertos y grandes ciudades hay bastantes compañías de alquiler pero reservar antes suele garantizar mejores precios, aparte de asegurarte que no te quedarás sin coche al llegar.
También conviene revisar bien las condiciones del alquiler, especialmente el seguro y el límite de kilómetros si lo hubiera. En general, el proceso de alquiler es muy similar al de otros países europeos. En cuanto a la documentación, normalmente basta con un permiso de conducir válido dentro de la Unión Europea y una tarjeta de crédito para realizar el depósito de garantía.
Cómo son las carreteras en Polonia
Las carreteras polacas han mejorado mucho en los últimos años. Hoy en día existen varias autopistas y autovías modernas que conectan las principales ciudades del país, lo que facilita bastante los desplazamientos largos.
Sin embargo, fuera de estas vías principales todavía es frecuente encontrar carreteras secundarias más estrechas o con tráfico local, especialmente en zonas rurales.
Límites de velocidad y normas básicas
Las normas de tráfico son similares a las de otros países europeos. Algunos límites de velocidad habituales son:
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50 km/h en zonas urbanas
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90 km/h en carreteras convencionales
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120 km/h en vías rápidas
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140 km/h en autopistas
El uso del cinturón de seguridad es obligatorio para todos los ocupantes del vehículo, y las normas sobre alcohol al volante son bastante estrictas.
Aparcamiento en ciudad
Si conduces en ciudades grandes, puede que el aparcamiento sea uno de los aspectos más complicados. En muchos centros urbanos existen zonas de estacionamiento regulado donde es necesario pagar en parquímetros o mediante aplicaciones móviles.
Por eso, si te alojas en una ciudad grande, puede ser buena idea elegir un alojamiento que ofrezca aparcamiento o utilizar parkings públicos.
La conducción en Polonia
En cuanto a la conducción, al igual que nos ocurrió en Rumanía, el corazón se nos salía por la boca cada dos por tres. Son muchos conductores los que opinan que Polonia tiene el dudoso honor de ser el peor país de Europa para ponerse tras un volante (y nosotros no podemos quitarles la razón). Desde que Polonia se abrió al mundo, se incrementó considerablemente el número de polacos que podían comprarse un coche. Esto derivó en que mejoraron muchísimo las autopistas pero las carreteras comarcales eran otro cantar.
A día de hoy continúa siendo una odisea aventurarse a moverse entre pueblos o ciudades pequeñas ya que baches y socavones están a la orden del día. El motivo es que Polonia es país de paso para el transporte de mercancías entre la Europa del Este y la del Oeste y el tráfico de grandes camiones a todas horas se come el asfalto.
La mayoría de estas carreteruchas apenas están iluminadas, por lo que es un peligro conducir de noche. Incluso por el día podrás encontrarte en zonas rurales carromatos arrastrados por borricos, ciclistas que van a su bola o lugareños paseando por mitad de la carretera con las bolsas de la compra. En cualquier caso, el conductor debe saber que es obligatorio conducir con las luces encendidas tanto de día como de noche. Y que está terminantemente prohibido, si eres el que conduce, hablar por teléfono móvil a no ser que uses el bluetooth.

Si has de tener cuidado con lo de consumir alcohol en la calle, casi sobra comentar el asunto respecto a la conducción. Es algo en lo que insistimos las veces que haga falta: no conduzcas (ni en Polonia ni en ningún sitio) si has bebido antes. En Polonia el límite de alcohol en sangre es 0,002 por ciento. Es decir, prácticamente nada. Y ojo que este límite se aplica también a las bicicletas. Recuerda además que si llevas una bici, te pueden multar si no vas con las luces encendidas, incluso yendo por calles iluminadas. En caso de accidente, has de llamar al 112, que al ser un servicio de emergencias presente en toda Europa, cuenta con teleoperadores que hablan inglés (y no en polaco).
Polonia tiene un clima francamente impredecible pero que tampoco te eche para atrás ese mito de que es un país gélido por el que es difícil viajar. En invierno puedes encontrarte grandes nevadas y temperaturas bajísimas, de varios grados bajo cero, pero nosotros estuvimos a principios de Septiembre y el clima era de lo más agradable, especialmente en el sur del país: por el día en manga corta y por la noche chaqueta. De todas formas, aún viajando en verano, es recomendable echar ropa de abrigo. Por lo que pueda pasar.
Cuando viajamos a Polonia, nos sorprendió (para bien) descubrir que la población en general se desenvolvía mejor en inglés de lo que esperábamos. Es cierto que en áreas rurales no es tan habitual el asunto pero en las escuelas los niños comienzan a dar clases de inglés a partir de los cuatro años.
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10 frases que te vendrán de perilla
Comprendo que el polaco es un idioma francamente complicado. Pero nunca sobra aprender alguna frase que te granjee las simpatías de los locales. Aquí te dejamos algunas, con su correspondiente pronunciación para que te resulte más fácil. ‘Dzień dobry’ (jine-dobree) : Buenos días ‘Proszę’ (proshe) : Por favor ‘Dziękuję’ (jen-koo-yea) : Gracias ‘Nie rozumiem’ (nie ro-zoo-me-em) : No comprendo (la frase que nos tememos que más vas a usar) ‘Czy mówisz po angielsku?’ (ch-mo-vish-po-ang-ee-el-skew) : ¿Hablas inglés? ‘Przepraszam’ (psh-she-pra-sham) : Perdón ‘Jak masz na imię?’ (yak-mash-na-im-yea) : ¿Cómo te llamas? ‘Jak się masz?’ (yak-she-or-mash) : ¿Cómo estás? ‘Ile to kosztuje?’ (ee-le-toe-kosh-too-yea) : ¿Cuánto cuesta esto? ‘Na Zdrowie!’ (nas-dro-v-yea) : ¡Salud! Como en castellano, se usa para brindar o cuando alguien estornuda.
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Abstente de hablar de religión. Aunque Polonia se supone que es laica, aquí la religión es uno de los pilares de la sociedad y el 87% de la población se confiesa católica. Las nuevas generaciones andan algo más desvinculadas de la iglesia pero aún así, si eres ateo (como es mi caso), mejor guárdate tus opiniones acerca del asunto. El Papa Juan Pablo II es considerado un héroe nacional, especialmente e el sur del país.
Si habéis alquilado un apartamento y estáis disfrutando de una fiestecilla, recuerda que esta debe acabar obligatoriamente a las 22:00. No hay excusas y en este sentido las leyes polacas son bien estrictas. A partir de dicha hora, si seguís haciendo ruido, los vecinos tienen derecho a avisar a la policía.

Nosotros como llevábamos coche, no nos enfrentamos a este tema pero el problema de los taxis ilegales cada vez es mayor en Polonia. Suelen pulular por las grandes ciudades, especialmente en Varsovia: recuerda que en estos casos al final lo barato sale caro. Aunque te prometan un precio inferior a las tarifas oficiales, te arriesgas a que no te cubra el seguro en caso de accidente o que acabes desplumado en un descampado. Cuando entres a un taxi, asegúrate de que la licencia está a la vista.
Moverte en tren por Polonia
El tren es uno de los medios de transporte más utilizados para recorrer Polonia. La red ferroviaria conecta la mayoría de las ciudades importantes del país y permite desplazarse con bastante facilidad entre destinos turísticos populares. Para muchos viajeros, además, es una forma cómoda y económica de moverse sin necesidad de alquilar un coche.
Si planeas visitar varias ciudades durante tu viaje —por ejemplo Varsovia, Cracovia, Gdansk o Wroclaw— el tren suele ser una de las mejores opciones.
Una red ferroviaria bastante amplia
Polonia cuenta con una red de trenes bastante extensa que conecta tanto las grandes ciudades como muchas localidades más pequeñas. La compañía principal que gestiona la mayor parte del servicio es PKP, el operador ferroviario nacional. En los últimos años se han modernizado muchas líneas, especialmente las que unen las ciudades más importantes. Esto ha reducido considerablemente los tiempos de viaje entre algunos destinos turísticos.
Por ejemplo, los trayectos entre Varsovia y Cracovia o entre Varsovia y Gdansk pueden hacerse en pocas horas gracias a los trenes más rápidos.
Tipos de trenes en Polonia
En Polonia existen diferentes tipos de trenes, con distintos niveles de velocidad y comodidad. Los más rápidos suelen ser los trenes Intercity o de alta velocidad, que conectan las principales ciudades.
También hay trenes regionales que realizan más paradas y que se utilizan para desplazarse entre localidades cercanas o zonas rurales. Estos trayectos suelen ser más lentos pero permiten llegar a destinos menos turísticos.
Comprar billetes de tren
Los billetes de tren pueden comprarse de varias formas. En las estaciones grandes suele haber taquillas y máquinas automáticas donde adquirirlos, y en muchas ocasiones también se pueden comprar por internet.
Si viajas en temporada alta o en trayectos muy populares, puede ser buena idea reservar con algo de antelación, especialmente en los trenes más rápidos. En trayectos cortos o trenes regionales normalmente no hay problema en comprar el billete el mismo día.
Estaciones bien situadas
Una ventaja del tren en Polonia es que las estaciones suelen estar bastante bien ubicadas dentro de las ciudades. En muchos casos se encuentran cerca del centro o bien conectadas con transporte público, lo que facilita continuar el viaje una vez se llega al destino.
Además, las estaciones grandes suelen contar con restaurantes, cafeterías y pequeñas tiendas.

Recuerda que hay una opción llamada Billetes de Fin de Semana (Bilet Weekendowy) y que te ofrece viajes ilimitados de viernes a lunes. Cuesta 81 eslotis (unos 17 euros), se puede adquirir en cualquier estación de tren y te permite viajar desde el viernes a las 19:00 hasta las 06:00 del lunes. No incluye, eso sí, el tren de alta velocidad (el Pendolino) o el metro local.
Durante ese tiempo puedes subir a varios trenes y hacer diferentes trayectos, lo que lo convierte en una opción muy interesante para viajeros que quieren visitar varias ciudades seguidas.
Trucos para viajar barato en tren por PoloniaMoverse en tren por Polonia suele ser bastante asequible en comparación con otros países europeos, pero aun así existen algunos trucos que pueden ayudarte a ahorrar todavía más dinero durante tu viaje. Si planeas visitar varias ciudades como Varsovia, Cracovia, Gdansk o Wroclaw, conocer estas pequeñas estrategias puede marcar bastante la diferencia en el presupuesto. Comprar los billetes con antelaciónUno de los consejos más sencillos para ahorrar es comprar los billetes con algo de antelación. En muchos trayectos los precios pueden ser más bajos si se reservan varios días antes, especialmente en los trenes más rápidos que conectan las principales ciudades. Esto es especialmente recomendable en rutas populares como Varsovia–Cracovia o Varsovia–Gdansk, donde los trenes pueden llenarse con facilidad. Elegir trenes regionalesLos trenes más rápidos suelen ser también los más caros. Si no tienes prisa, una buena manera de ahorrar es utilizar trenes regionales, que suelen ser más baratos aunque tarden un poco más en llegar al destino. Estos trenes también son útiles para recorrer trayectos cortos entre ciudades cercanas o visitar pueblos pequeños. Viajar en segunda claseEn Polonia la diferencia entre primera y segunda clase no suele ser muy grande en términos de comodidad, pero el precio sí puede variar bastante. Para la mayoría de trayectos turísticos, la segunda clase suele ser más que suficiente. Por eso, si quieres ahorrar, lo más habitual es elegir esta opción. Evitar las horas más popularesLos trenes que salen a primera hora de la mañana o a última de la tarde suelen ser los más demandados, especialmente en rutas entre grandes ciudades. En algunos casos, elegir horarios menos populares puede ayudar a encontrar billetes algo más económicos. Consultar promociones y descuentosLas compañías ferroviarias polacas suelen ofrecer promociones puntuales o tarifas especiales, especialmente para determinados trayectos o en determinadas fechas. También existen descuentos para estudiantes, jóvenes o familias, aunque algunos de ellos requieren documentación específica. |
Los noclegi polacos: una forma económica y muy popular de alojarse
Si hay una palabra que verás repetida constantemente cuando busques alojamiento en Polonia es “noclegi”. En polaco, este término significa simplemente alojamiento o lugar para pasar la noche pero en la práctica se utiliza para referirse a una gran variedad de hospedajes económicos que van desde pequeñas pensiones familiares hasta habitaciones privadas en casas particulares. No tan básico como los hostales o albergues pero aún así bastante baratos, muy acogedores y con baño privado. Son usados por los polacos más que por los turistas y son una interesante opción de alojamiento.
Para muchos viajeros, especialmente quienes recorren el país con presupuesto ajustado, los noclegi son una alternativa muy interesante frente a los hoteles tradicionales. De hecho, forman parte de la cultura turística del país desde hace décadas, cuando muchas familias comenzaron a alquilar habitaciones en sus propias casas para complementar sus ingresos.
Los noclegi no suelen ser alojamientos impersonales. En muchos casos se trata de casas familiares adaptadas para recibir viajeros, pequeños hostales o apartamentos gestionados por propietarios locales. Esto hace que la experiencia sea bastante diferente a la de un hotel convencional: el ambiente suele ser más cercano, más sencillo y también más auténtico.
En ciudades como Cracovia, Varsovia o Gdansk es muy común encontrar edificios antiguos donde varias habitaciones han sido transformadas en alojamientos turísticos económicos. En zonas rurales o de montaña, especialmente en regiones como los Tatras o los Cárpatos, los noclegi suelen formar parte de casas tradicionales donde los dueños viven en el mismo edificio. Para muchos viajeros, esta cercanía con la vida cotidiana polaca es precisamente uno de los grandes atractivos de este tipo de alojamiento.

No hay un único tipo de noclegi. Bajo ese nombre pueden encontrarse diferentes opciones:
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habitaciones privadas en casas particulares
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pequeños hostales familiares
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apartamentos turísticos sencillos
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pensiones económicas
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alojamientos rurales en pueblos de montaña
La mayoría ofrecen lo básico que necesita un viajero: una cama cómoda, baño privado o compartido, conexión Wi-Fi y en algunos casos cocina compartida. No suelen tener grandes lujos pero sí resultan muy prácticos para quienes pasan el día explorando ciudades y monumentos. Además, muchos de estos alojamientos se encuentran en edificios históricos o barrios antiguos, lo que permite alojarse en zonas muy céntricas por precios bastante razonables. En cualquier caso, ya sabéis que yo soy muy fan de alojarme en general en hostales.
En la actualidad, muchos noclegi ya se anuncian en plataformas de reservas internacionales pero también es frecuente encontrarlos en páginas polacas especializadas o incluso en carteles en las ventanas de algunas casas, especialmente en zonas rurales o turísticas. Plataformas como Booking han incorporado gran parte de estos alojamientos, que suelen aparecer como pequeñas pensiones, hostales o apartamentos gestionados por propietarios locales.
Gastronomía polaca: qué esperar de la comida durante tu viaje
Estás a dieta o eres vegetariano. Siento darte una mala noticia: en Polonia lo llevas crudo crudito. La gastronomía polaca es contundente a más no poder: carne a tutiplén, salchichas, salsas calóricas, guarnición en forma de patata y postres, muchos postres. Por no hablar del plato estrella, los pierogi, esas deliciosas bolas de masa con distintos tipos de relleno y acompañadas de nata agria. Además, cómo mola comer en un restaurante de lo más pintón por poco más de 10 euros.

Uno de los aspectos que más sorprende a quienes viajan por primera vez a Polonia es su gastronomía. Aunque muchas veces pasa desapercibida frente a otras cocinas europeas más famosas, la comida polaca es sabrosa, contundente y muy ligada a la tradición. De hecho, para entender un poco mejor el país también conviene acercarse a sus platos típicos, que reflejan tanto su historia como su clima y sus costumbres.
La cocina polaca es conocida por ser abundante y bastante energética, algo que tiene sentido si pensamos en los inviernos largos y fríos que caracterizan buena parte del país. Los platos suelen llevar ingredientes sencillos y muy presentes en Europa central: patatas, col, carne, setas, cereales o lácteos. A partir de estos productos básicos se preparan recetas que forman parte del día a día de muchas familias.
Otro plato muy típico es el bigos, conocido a veces como el “estofado del cazador”. Se prepara con col fermentada, carne y diferentes embutidos, y suele cocinarse lentamente durante horas para intensificar los sabores. Es un plato muy tradicional y especialmente habitual en invierno.
Las sopas también tienen un papel importante en la gastronomía polaca. En muchos restaurantes es habitual empezar la comida con una sopa caliente, especialmente en los meses fríos. Una de las más conocidas es el żurek, una sopa ligeramente ácida preparada con harina fermentada y que suele servirse con huevo y salchicha.
Entre nuestras favoritas, te recomendamos estas:
- Rosoł: Es una de las más consumidas, la típica sopa de pollo con fideos y verduras. Se le añade una brizna de perejil para darle aún más sabor.
- Chłodnik: Las sopas frías, como nuestro gazpacho, son muy populares en tierras polacas. Esta en particular es una sopa de remolacha con huevo y eneldo y siempre se consume muy fresca. El huevo se sirve flotando partido por la mitad y acompañado de pan.
- Flaki: Podrá recordarte a nuestros callos madrileños. Esta es una sopa hecha de tripa de res, sazonada con hojas de laurel y mejorana. Se creó en el siglo XIV y se dice que era una de las favoritas de reyes y princesas.
- Żurek: Aunque la receta es polaca, es común encontrar esta sopa en otros países de Europa del Este. Sus ingredientes principales son el centeno, la kiełbasa (salchicha polaca) y jamón. En muchos restaurantes se sirve dentro de un panecillo caliente.
- Sopa de remolacha roja: Es una versión polaca de la original rusa, aunque esta es menos densa y se acompaña de pierogis pequeñitos. En invierno a los polacos les encanta añadir una cucharada de smietana (crema agria). Si se sirve en bodas o eventos similares, se consume con un par de chupitos de vodka.
- Zupa ogorkowa: Sí, es extraño ¡una sopa de pepinillos! Pero es que los polacos los comen a todas horas. Tiene un sabor fuerte y salado, que proviene del ingrediente principal, los pepinillos en escabeche. Se acompaña de patatas, huevo, eneldo y zanahoria picada.
Aunque la cocina polaca tiene fama de ser bastante contundente, en las grandes ciudades también es fácil encontrar restaurantes más modernos, cafés acogedores y propuestas gastronómicas más ligeras. Ciudades como Cracovia, Varsovia o Gdansk han visto crecer mucho su escena culinaria en los últimos años, mezclando tradición y cocina contemporánea.
Si viajas por primera vez al país, hay algunos pequeños consejos que pueden ayudarte a disfrutar mejor de la gastronomía local.
No te quedes solo con los restaurantes turísticos
En muchas ciudades polacas, especialmente en lugares muy visitados como Cracovia o Varsovia, los restaurantes situados en las plazas principales suelen ser los más caros. Si te alejas unas pocas calles del centro turístico, es fácil encontrar restaurantes locales con comida más auténtica y precios más razonables.
Una buena idea es buscar restaurantes frecuentados por gente local. Suelen ser una señal bastante fiable de que la comida es buena y los precios justos.
Prueba los bares de leche (bar mleczny)
Si durante tu viaje por Polonia quieres probar comida tradicional a buen precio, una de las mejores opciones son los llamados bares de leche, conocidos en polaco como bar mleczny. Estos establecimientos forman parte de la historia reciente del país y todavía hoy siguen siendo muy populares entre los polacos. A pesar de su nombre, los bares de leche no son cafeterías ni locales especializados únicamente en productos lácteos. En realidad se trata de comedores sencillos donde se sirven platos caseros de la cocina polaca, normalmente a precios bastante económicos.
Los bares de leche tienen su origen a finales del siglo XIX pero se hicieron especialmente populares durante el periodo comunista en Polonia. En aquella época el Estado subvencionaba estos locales para ofrecer comida asequible a trabajadores y estudiantes. La idea era crear lugares donde cualquier persona pudiera comer un plato caliente a bajo precio. Por eso los menús se basaban en ingredientes simples y baratos, muchos de ellos derivados de productos lácteos o cereales, de ahí el nombre de “bar de leche”.
Durante décadas estos establecimientos formaron parte del paisaje cotidiano de las ciudades polacas. Tras la caída del comunismo muchos bares de leche desaparecieron, pero otros lograron sobrevivir y hoy se han convertido en una mezcla curiosa de tradición y nostalgia.

La mayoría siguen siendo locales muy sencillos, con decoración básica, mesas compartidas y un ambiente bastante informal. En muchos de ellos se pide la comida directamente en el mostrador y luego se recoge cuando el personal llama al cliente. Aunque algunos han sido renovados, muchos conservan ese aspecto algo retro que recuerda a otra época.
A diferencia de algunos restaurantes del centro turístico, los bares de leche suelen estar llenos de clientes locales. Estudiantes, trabajadores o jubilados acuden a ellos para comer platos tradicionales a buen precio. Para el viajero esto puede ser una ventaja, ya que permite conocer una faceta más cotidiana de la vida en Polonia y probar la gastronomía local en un ambiente auténtico.
Aprovecha los menús del día
Muchos restaurantes polacos ofrecen menús económicos al mediodía, especialmente entre semana. Estos menús suelen incluir sopa, plato principal y a veces bebida o postre, y son una opción muy práctica para comer bien sin gastar demasiado.
Si ves la palabra “zestaw dnia” o “menu dnia”, normalmente se refiere al menú del día.
Atrévete con la comida callejera
Aunque Polonia no es tan famosa por su street food como otros países, en las ciudades grandes hay bastantes puestos donde probar comida rápida local. Uno de los platos callejeros más populares es el zapiekanka, una especie de baguette tostada con queso, champiñones y otros ingredientes.
Suele encontrarse en mercados, ferias o pequeñas ventanas de comida rápida, y es una opción sencilla y barata para comer algo mientras recorres la ciudad.
Ten en cuenta los horarios de comida
En Polonia la comida principal del día suele ser el almuerzo temprano o comida, que muchas personas toman entre las 13:00 y las 15:00. La cena suele ser algo más ligera y en algunos restaurantes la cocina puede cerrar relativamente pronto, especialmente fuera de las zonas turísticas.
Por eso, si viajas por ciudades pequeñas o pueblos, puede ser buena idea no esperar demasiado tarde para cenar.
No olvides probar los dulces
Polonia también tiene una tradición pastelera muy interesante. En muchas ciudades encontrarás cafeterías donde probar tartas, pasteles o dulces típicos. Uno de los más conocidos es el sernik, una especie de tarta de queso muy popular en todo el país. La textura suele ser cremosa pero firme, y puede encontrarse en muchas variantes. Algunas versiones llevan pasas, otras incluyen chocolate o frutas pero en general es un postre bastante habitual en cafés y restaurantes.
El makowiec es un pastel enrollado relleno de semillas de amapola, muy asociado a celebraciones tradicionales como la Navidad. Las semillas se mezclan con miel, frutos secos o frutas confitadas y se envuelven en una masa dulce.
Otro dulce muy popular es la szarlotka, una tarta de manzana muy típica en Polonia. Suele prepararse con una base de masa quebrada y una capa generosa de manzana especiada.
El agua en restaurantes
En Polonia no siempre es habitual que te sirvan agua del grifo gratis en los restaurantes. Lo normal es pedir agua embotellada, con o sin gas. En la carta suele aparecer como “woda gazowana” (con gas) o “woda niegazowana” (sin gas).
Beber en lugares públicos
A los polacos les encanta beber alcohol. A cualquier hora del día. Ha sido uno de los países del mundo donde más barato nos ha salido tomarnos una birra (a una media de un euro las de medio litro y hablamos de cervezas de calidad bastante aceptable). Pero eso no significa que puedas darle a la botella donde te apetezca. Al contrario, deberás tener siempre bien presente que en Polonia es ilegal beber en la calle. Y eso incluye lugares como la playa, bancos o parques. Y ojo, que beber puede acarrearte una buena multa pero si la cosa pasa a mayores y te ven beodo, puede que acabes pasando la noche entre rejas. La policía tiene tolerancia cero con los borrachos y si sospechan que puedes convertirte en un ser molesto para los demás, no dudarán en llevarte al calabozo más cercano.

Costumbres polacas
La importancia de la cortesía
En Polonia la educación y las formas respetuosas siguen siendo bastante importantes. Es habitual saludar al entrar en una tienda, un ascensor o una pequeña oficina con un “dzień dobry” (buenos días). Del mismo modo, cuando se sale de un lugar también es común despedirse. No hacerlo no se considera una ofensa grave pero sí puede resultar un poco extraño para la gente local, ya que los saludos forman parte de la interacción cotidiana.
Dicen los científicos que soltar tacos (costumbre que a mí me encanta llevar a la práctica) es símbolo de inteligencia, ayuda a soltar adrenalina y relaja el espíritu. Pero ojito con liarte a decir en alto palabrotas porque en Polonia está absolutamente prohibido blasfemar… al menos en lugares públicos. Te pueden multar por ello.
Quitarse los zapatos al entrar en casa
Una costumbre bastante extendida en Polonia es quitarse los zapatos al entrar en una casa. Si visitas el hogar de alguien, lo más normal es que te pidan dejar el calzado en la entrada. Muchas familias incluso tienen zapatillas para invitados.
Esta práctica tiene bastante lógica en un país donde el clima puede ser húmedo o con nieve durante buena parte del año.
Tradiciones
El polaco no es un pueblo excesivamente supersticioso pero sí hay ciertas tradiciones que les encanta respetar. Una de ellas es la de regalar flores. La cantidad de flores que incluyas en un ramo describirá bien el mensaje que pretendes transmitir al receptor. Los ramos con número impar de flores se utilizan para ocasiones felices, mientras que los ramos con número par suelen asociarse a funerales. Así, intenta siempre que el número de flores sea impar para sacarle una sonrisa a quien lo reciba.
Otra de las supersticiones polacas es creer que atrae la mala suerte saludar a los invitados en el umbral de la puerta, así como excederse demasiado con las despedidas. Si te invitan a casa de alguien, no olvides llevar un pequeño detalle, como unos dulces o una botella de vino, lo importante es mostrar lo agradecido que estás.
Un carácter reservado al principio
Algunas personas perciben a los polacos como algo reservados al principio. Es cierto que en un primer contacto pueden parecer serios o formales pero cuando se establece confianza suelen mostrarse bastante cercanos y hospitalarios.
De hecho, descubrimos in situ que pese a su fama de secos, los polacos pueden ser muy amables y generosos con los visitantes.
Una sociedad con fuerte tradición religiosa
Polonia ha sido históricamente un país muy ligado al catolicismo y esa influencia todavía se percibe en muchas costumbres. Las iglesias suelen tener bastante actividad, especialmente los domingos y durante festividades importantes.
Una de las celebraciones más destacadas es la Semana Santa, cuando muchas familias mantienen tradiciones muy particulares. Por ejemplo, el sábado anterior al Domingo de Resurrección es habitual llevar a la iglesia una cesta con alimentos para que sea bendecida. Esta cesta suele contener pan, huevos, embutidos y otros productos simbólicos.
La Navidad en Polonia
La Navidad es probablemente la celebración familiar más importante del año. La cena de Nochebuena, conocida como Wigilia, sigue una serie de tradiciones muy arraigadas.
Uno de los detalles más curiosos es que antes de comenzar la cena muchas familias comparten una pequeña oblea llamada opłatek. Cada persona rompe un trozo y lo comparte con los demás mientras intercambian buenos deseos para el año que viene.
Además, la tradición marca que en la mesa haya doce platos diferentes, uno por cada apóstol. No todas las familias siguen estrictamente esta costumbre, pero muchas mantienen la idea de preparar una cena especial con varios platos tradicionales.
El día de Todos los Santos
Otra fecha muy significativa en Polonia es el 1 de noviembre, el Día de Todos los Santos. Ese día millones de personas visitan los cementerios para recordar a familiares fallecidos.
Los cementerios se llenan de flores y velas encendidas, creando una imagen muy impresionante al caer la noche. Para muchos viajeros, ver los cementerios iluminados en esa fecha es una experiencia cultural muy particular.
Las bodas polacas
Las bodas en Polonia suelen ser celebraciones largas y muy animadas. En muchos casos las fiestas duran hasta altas horas de la madrugada e incluso continúan al día siguiente. Es habitual que haya mucha música en directo, bailes y una gran cantidad de comida. Además, existen pequeños rituales tradicionales durante la celebración, algunos relacionados con el brindis o con juegos simbólicos entre los novios y los invitados.
Las bodas polacas serían parecidas a las de otros países si no fuera por una celebración posterior, el Poprawiny, que se lleva a cabo el día después de la boda y es una fiesta algo más informal. Por lo tanto, no se pide a los invitados que vistan de etiqueta (es más, muchas veces se organiza una fiesta de disfraces) y el banquete es más bien un buffet de picoteo.

Mercados y festividades locales
Durante el año también se celebran numerosos mercados tradicionales y festivales, especialmente en ciudades históricas. Los mercados navideños, por ejemplo, son muy populares y llenan plazas y calles con puestos de comida, artesanía y bebidas calientes.
En verano también hay ferias locales, conciertos al aire libre y celebraciones relacionadas con tradiciones regionales.
Cuestiones monetarias
A los polacos les encanta eso de pagar con tarjeta, las aceptan hasta en los establecimientos más humildes. No obstante, no está de más llevar encima algunas monedas, sobre todo porque los cajeros es raro que den billetes con un valor inferior a los 50 eslotis.
Dar propina en Polonia es casi una obligación. Normalmente se considera aceptable un 10% de la cuenta y se eleva a un 15% si el servicio es excelente. Eso sí, si esperas que te traigan el cambio (y luego dejar la propina), no des las gracias todavía a los camareros o asumirán que no quieres el dinero de vuelta.
| ¿Sabes que hay un Jurassic Park versión polaca? Se encuentra en la pequeña localidad de Krasiejów, que apenas cuenta con 2.000 habitantes pero tiene en su haber un parque dedicado a los dinosaurios con más de 200 réplicas de estos animales extintos. Se llama Jura Park, se abrió en 2010 y es el tercero del país inspirado en los dinosaurios. Hay un túnel del tiempo que nos transportará a la Edad de Hielo, un pabellón de paleontología donde se exhiben fósiles y un cine de cinco dimensiones para que experimentes cómo se vivía en aquella época. Las réplicas de los dinosaurios se encuentran al aire libre, en medio de bosques y estanques. |
Y más tradiciones polacas…
Jueves Gordo
Se celebra cada año el jueves antes de Cuaresma y es la última oportunidad para darse un buen homenaje culinario antes de unos días de sacrificio católico. Así que los polacos aprovechan para hincharse a dulces. Sus favoritos en dicha fecha son los pączki, unas rosquillas rellenas de mermelada de frambuesa, y los faworki, bollos de masa frita cubiertos por una capa de azúcar.
El ahogamiento de Marzanna
El primer día de primavera se celebra esta festividad en muchas zonas rurales de Polonia. Marzanna era era una diosa eslava asociada al invierno, la muerte y el frío. Se la representa con una efigie hecha de paja y ropa blanca. Se la “sacrifica” lanzándola al río y para evitar la mala suerte, no hay que tocarla mientras esté en el agua.
Los 12 platos de Nochebuena
A esta festividad se la conoce también como vigilia y consiste en compartir con la familia doce platos el día de Nochebuena: cada uno de ellos representa a un discípulo. Ninguno de los platos puede contener carne (pero sí pescado), repetirse y sólo se cocinan ese día del año. Algunas familias colocan un plato extra para el visitante inesperado que pueda llegar.
Lunes Húmedo
Una tradición milenaria, transmitida de generación en generación, en la que los niños se cuelan en las habitaciones de las niñas para empaparlas con agua. Después continuarán haciendo lo mismo por las calles. Se dice que las chicas que acaben más empapadas serán las primeras en casarse. La venganza llega al día siguiente, cuando son ellas las que lanzan a los chicos cubos de agua.
¡Que vivas cien años!
Polonia es el único país del mundo donde en los cumpleaños se desea “que vivas cien años”. El día de tu cumple aparecerá un amigo tuyo con una bandeja llena de vasitos con vodka y gritando “¡Sto Lat!” (¡Cien Años!)
Día Conmemorativo del Levantamiento de Varsovia
Quizás la tradición más conmovedora y significativa de Polonia ocurre el 1 de agosto de cada año en la capital del país, Varsovia. Es en este día que los ciudadanos de Varsovia rinden homenaje de un minuto a los héroes caídos del levantamiento de Varsovia de 1944. Si se encuentra en Varsovia ese día, espere hasta que lleguen las 5 de la tarde. En este momento exacto, durante un minuto entero, toda la ciudad se congela y se paraliza por completo. Todo se detiene. Los autobuses dejan de moverse y la gente se detiene. La ciudad se queda en silencio en uno de los homenajes más pacíficos y conmovedores del mundo a los héroes de guerra de antaño.
Día de los Reyes Magos
En este día, que se conoce mundialmente como Epifanía, los polacos realizan grandes desfiles en las calles de las principales ciudades y pueblos. Hay tres coloridos reyes magos marchando por las calles en camellos o caballos, desde donde reparten caramelos a los niños. Muchos polacos también preparan y comen un pastel especial de Reyes en este día. El pastel contiene una moneda escondida en su interior y la persona que obtiene la pieza se convierte en rey o reina del día y se cree que disfruta de buena suerte el resto del año.
¿Qué souvenirs compramos?
Polonia es un país de lo más peculiar, a estas alturas de artículo lo deberías tener bien claro. Te va a ofrecer la oportunidad de comprar algunas cosas que difícilmente vas a lograr ver en ningún otro lugar del mundo, a no ser que tengas algún amigo polaco. Por eso podrás hacerte con souvenirs realmente curiosos. Y además, con los precios del país, vas a quedar como un señor con amigos y familiares gastándote cuatro duros (o cuatro eslotis, maticemos).
Aquí van algunas sugerencias:
- Zubrowka, el vodka polaco de hierba de bisonte. Ahora que se ha hecho más popular puede conseguirse en algunas licorerías españolas pero mola más traértelo del país de origen, las cosas como son. Por unos 8 o 9 euros compras la botella de un litro, que da para unas cuantas sobremesas.

- Sal de las minas de Wieliczka. Ya te contamos lo mucho que nos gustaron estas impresionantes minas, Patrimonio de la Humanidad, cuando las visitamos en nuestro viaje por Polonia. A la salida, en la tienda de regalos, venden unos saquitos de esta sal excepcional. No son caros y van a durarte bastantes meses.
- Figuritas de madera. Este tipo de artesanía no sólo es una tradición milenaria sino que la variedad de productos es apabullante. Son muchas las familias que viven de tallar figuras (los más comunes son los pájaros y los ángeles): si tienes que llevar regalo a algún peque, qué mejor opción que un juguete de madera que le haga olvidarse de la videoconsola.
- Ámbar de Gdansk. Aunque el ámbar es muy popular en todo el área del mar Báltico, es en la ciudad de Gandsk donde este extraordinario material ha alcanzado fama mundial. El brillo perfecto de esta savia de árbol fosilizada da forma a infinidad de artículos, siendo anillos o colgantes los más codiciados. En la calle Mariacka es donde encontrarás un mayor número de tiendas y donde te garantizarán que el ámbar tiene el sello de autenticidad.
-¿Sabías que el vodka y las salchichas son los productos más exportados de Polonia? Las salchichas ahumadas, las Cabanossi, están exquisitas y los polacos las usan mucho como aperitivos. Al ir envasadas al vacío, las puedes echar sin problema a la maleta.
- Si a los polacos les encantan las salchichas, ni te cuento lo que les gusta la cerveza. Por ello en las tiendas de souvenirs encontrarás preciosas jarras de cristal, aunque en mi opinión las más bonitas son las de peltre con tapa. Muchas de ellas van adornadas con el símbolo polaco, el águila blanca.
- Obwarzanek Krakowski. Sí, lo sabemos, el propio nombre es impronunciable. Pero hay que ver lo riquísimos que están estos bagels polacos, tan típicos de Cracovia. Los encontrarás en muchos puestecillos callejeros, en ocasiones rellenos de queso, cebolla o cubiertos de sésamo y semillas de amapola. Cómpralos justo antes de venir, para que aguanten blanditos, y verás qué cara de gusto la de tus amigos cuando los prueben.

- El pan de jengibre, el Pierniczk, es muy barato, poco más de un euro, y está súper rico. En la Edad Media estaba considerado un manjar sólo al alcance de las clases adineradas ya que al ir cubierto de especias, eran pocos los que lo podían pagar. Ahora es un artículo al alcance de todo el mundo; los hay de diferentes variedades (cubiertos por vainilla, cardamomo, nuez moscada, rellenos de mermelada o de miel) y son unos de los dulces que más se consumen en Navidad.
- Muñecos Kaszubka. Habrá a quien no le gusten pero a mí me parecen adorables, tan bonitos ellos con sus trajecitos regionales hechos a mano. Por cierto, el peluche del dragón de Wawel (la “mascota” de Cracovia) también es muy popular.

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Las tiendas Żabka: el pequeño supermercado que verás por todas partes en Polonia
Si viajas por Polonia durante unos días, hay algo que probablemente notarás enseguida al caminar por cualquier ciudad: las tiendas Żabka. Este pequeño supermercado de barrio está prácticamente en todas partes y se ha convertido en uno de los comercios más reconocibles del país.
El nombre Żabka significa literalmente “ranita” en polaco y su logotipo verde con una pequeña rana es muy fácil de identificar. Para muchos polacos estas tiendas forman parte del día a día, algo parecido a lo que podrían ser las tiendas de conveniencia o pequeños supermercados de proximidad en otros países. Las tiendas Żabka suelen ser locales pequeños situados en barrios residenciales, calles céntricas o cerca de estaciones de transporte. Están pensadas para compras rápidas y para resolver necesidades cotidianas.
Para quienes visitan Polonia, estas tiendas pueden resultar especialmente útiles. A diferencia de algunos supermercados más grandes, las Żabka suelen tener horarios bastante amplios e incluso algunas permanecen abiertas hasta tarde o durante fines de semana. Además, muchas venden comida caliente o platos preparados, algo bastante práctico si quieres comer algo rápido sin entrar en un restaurante.

Otro tipo de establecimiento que puedes encontrar en muchas ciudades polacas son los quioscos Ruch. Durante décadas han sido parte del paisaje urbano del país y, aunque hoy en día su presencia ha disminuido un poco, todavía es posible verlos en calles, estaciones de transporte o plazas concurridas.
Tradicionalmente, los quioscos Ruch funcionaban como pequeños puestos donde comprar prensa, revistas y diferentes artículos cotidianos. Eran lugares muy habituales para adquirir periódicos, especialmente antes de que internet cambiara la forma de consumir información. Durante buena parte del siglo XX, los quioscos Ruch estuvieron presentes en prácticamente todas las ciudades del país. Para muchas personas formaban parte de la rutina diaria: comprar el periódico por la mañana, adquirir una revista o incluso algún pequeño artículo de uso cotidiano.
Aunque hoy en día no son tan numerosos como en el pasado, los quioscos Ruch siguen siendo un pequeño símbolo de la vida urbana polaca. Para quienes crecieron en el país, representan una parte muy familiar del paisaje de las ciudades.
La cadena de supermercados más conocida del país es Biedronka. Aunque sus propietarios son portugueses, no pueden encontrarse estos supermercados fuera de Polonia. Disponen de casi 3.000 establecimientos y dan trabajo a 55.000 personas.
Una de las cosas que puedes comprar en estas tiendas es kéfir. Ya, ya sabemos que no lo inventaron ellos pero les gusta muchísimo y más si este se fabrica en territorio polaco. Además, creen que es el mejor remedio para aliviar la resaca.
Excursiones populares en CracoviaSi quieres completar tu viaje, estas son algunas de las excursiones más populares que puedes reservar en español desde la ciudad más visitada del país 👉 Excursión a las Minas de Sal de Wieliczka 👉Excursión a Zakopane y los baños termales de Chochołów |
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Margharetta Faldacci
atMe ha resultado muy útil su artículo. Muchas gracias. Además he hecho un enlace mencionádolo. Gracias
Sabrina
atEstoy preparando un viaje a Polonia y me sirve de mucho el articulo. Solo tengo una duda… no he visto que hableis del castillo de Malbork. Lo visitasteis? Queremos meterlo en el itinerario. Un saludo y gracias, mi novio y yo seguimos a menudo vuestro blog!!!!!!
Mil y un Viajes por el Mundo
atHola, Sabrina, gracias por tus palabras. Efectivamente, estuvimos en Malbork (a mi casi fue lo que más me gustó de toda Polonia), puedes gastar una mañana entera allí, es casi una ciudad en miniatura. Tienes todos los detalles en el relato de nuestro viaje por Polonia:
https://milyunviajesporelmundo.com/2017/01/17/viajar-polonia/