Viaje a Budapest

Aún con la sen­sación de que Hun­gría es un país al que hay que regre­sar con mucho más tiempo,voy a aprovechar que acoplam­os esta exten­sión de un par de días en Budapest a nue­stro via­je por Tran­sil­va­nia para elab­o­rar un pequeño cro­quis de cómo poder ver la ciu­dad en un fin de semana,abarcando lo más impor­tante y dejan­do para futuras oca­siones las excur­siones a los pueb­los cercanos,que es lo que nos hubiera gus­ta­do añadir en esta escapadita.Pero bueno,todo llegará…no se puede ten­er todo en esta vida!!;)

La ver­dad es que la ciu­dad es preciosísima,se mire por donde se mire.En mi opinión,sólo Pra­ga y París pueden rivalizar en belleza y ele­gan­cia con la cap­i­tal húngara,es de esas ciu­dades-museo que,según paseas, vas pen­san­do “cómo es posi­ble que se agru­pen tan­tas mar­avil­las por metro cuadra­do?” Os ase­guro que nos pasamos dos días enteros con la boca abierta.Y cuan­do anochece,el espec­tácu­lo se mul­ti­pli­ca porque Budapest es una ciu­dad aún muchísi­mo más her­mosa de noche que de día.Pasear a las oril­las del Danu­bio con todos los mon­u­men­tos ilu­mi­na­dos es una expe­ri­en­cia emo­cio­nante…

bu1

Pues empece­mos el via­je! Para lle­gar des­de el aerop­uer­to a la ciu­dad hay dos opciones bas­tante ase­quibles: trans­porte públi­co y taxi.El tema de los taxis está muy bien mon­ta­do ya que jus­to a la sal­i­da hay una taquil­la de la empre­sa Fotaxi que ya te da los pre­cios estable­ci­dos y los florines que tienes que soltar depen­di­en­do a la zona que vayas (das tu direc­ción y ellos te dan el importe exacto).La tar­i­fa más bara­ta son 14 euros y la más cara 24 (hay 4 zonas).A mí este méto­do me parece estu­pen­do porque no es caro y además te evi­tas a taxis­tas ile­gales (una lacra en Budapest) o los lis­til­los que no quieren pon­er el taxímetro y si lo ponen,te dan quinien­tas vueltas.Ojo,que por ejem­p­lo de Tran­sil­va­nia veníamos súper con­tentos con ese tema porque los taxis­tas rumanos chapeau,todos súper legales y más tenien­do en cuen­ta la mis­e­ria que cues­tan allí los trayectos.Y enci­ma agradables,que todos te daban algún con­se­jil­lo para el via­je y les encanta­ba que les con­taras cosas de cómo está España.En Budapest a la lle­ga­da fuimos en trans­porte públi­co y a la vuelta,como nos salía pron­to el avión,nos pidieron un taxi des­de el hotel ya con una tar­i­fa fija:18 euros.Precio más que razon­able.

Si optas por el bus,un poquito más allá de la taquil­la de los taxis tienes la para­da del 200E. No te pre­ocu­pes si no llevas mon­edas aún,puedes com­prar los tick­ets en el auto­bús y pagar­le al con­duc­tor con bil­letes (pre­cio 1,50 euros).Trayecto de quince min­u­tos y en la últi­ma para­da os dejan en la para­da de metro de Kobanya-Kispest, primera estación de la línea 3.Cuando llegueis,tenéis que subir a la plan­ta de arri­ba y com­prar en las taquil­las los tick­ets (valen tam­bién 1,50 euros).A nosotros esta línea nos venía de lujo porque en veinte min­u­tos nos planta­ba sin tras­bor­dos en Lehel Ter,la estación que pil­l­a­ba más cer­cana a nue­stro hotel-bar­co.

Ese fue uno de los grandes acier­tos del viaje:el hotel.Nos decidi­mos por el Boat Hotel For­tu­na ya que yo ya en una ocasión me alo­jé en Esto­col­mo en un hotel-bar­co y me encan­tó la experiencia.Por sólo 50 euros la noche (desayuno bas­tante majo incluido,buen buf­fet) podías estar dur­mien­do en un camarote en pleno Danu­bio y eso,la verdad…¡pues no hay col­or! Sobre todo tenien­do cuen­ta que nos hizo un tiem­po mag­ní­fi­co, con tem­per­at­uras de más de 30º y daba gus­to lev­an­tarse con esas vis­tas y vien­do cruzar a los incon­ta­bles cruceros que sur­can el río (nosotros pasamos de con­tratar cena en un bar­co pre­cisa­mente porque dor­míamos en uno ;)) Las habita­ciones son pequeñi­tas (pues eso,tipo camarote) pero bas­tante majas,con baño (minús­cu­lo) incluí­do y tele con tropecien­tos canales.Sólo dos fallos:que no se puedan abrir las ven­tanas (com­pren­do que es un bar­co pero en verano…pff!) y que la wi-fi no lle­ga­ba bien a la habitación y sólo la cogías en pasil­los o cubierta.Pero bueno,cosas superfluas,la ver­dad que a nosotros nos encan­tó dormir allí las dos noches.

bu2

Al poder dis­fru­tar de la ciu­dad sólo dos días,lo que hici­mos fue dividirla en las dos partes más lógicas:la primera la dedi­caríamos a la oril­la de Pest,donde se encon­tra­ba nue­stro bar­co, y la segun­da a la oril­la opuesta,la de Buda.Lo mejor era que el mon­u­men­to más próx­i­mo a nue­stro bar­co (diez min­u­tos andan­do) es pre­cisa­mente el edi­fi­cio más impre­sio­n­ante de todo Budapest (y probablemente,uno de los más boni­tos que he vis­to a lo largo y ancho del mun­do. El Par­la­men­to Hún­garo.

A lo largo de los dos días,y como nos pil­l­a­ba de paso,pasamos un mon­tón de veces a verlo.Pues siem­pre decíamos lo mis­mo “es que cuan­to más lo miras,más sin habla te quedas!”. De veras,qué mar­avil­la de la arquitectónica.Y eso que no lleg­amos a ver­lo por den­tro ya que al ir tan apre­ta­dos de tiem­po y ten­er que con­cer­tar la visi­ta con días de antelación (es la úni­ca man­era de que podais entrar),preferimos sacrificarlo.Pero ya os digo que nos quedábamos a menudo nue­stros buenos ratos babe­an­do delante de su fachada.Por cierto,es mucho más bonito,como veis, des­de la oril­la de enfrente.

bu3

En la plaza Kos­suth Lajos Ter, que es jus­to la que se encuen­tra a los pies del parlamento,se lev­an­tan var­ios mon­u­men­tos a los asesina­dos en esa mis­ma plaza en 1956 (cien­tos de ciu­dadanos húngaros).La plaza cuen­ta con varias zonas verdes,siempre pla­gadas de gente.Eso ya es algo que te aviso:la aflu­en­cia de tur­is­tas en Budapest es brutal,vete mentalizando,hay zonas que casi es difí­cil ver húngaros.Asi que haz como nosotros,intenta ir a horas tem­pranas a los sitios o a la hora de la comi­da…

Muy cerqui­ta del Parlamento,y atrav­es­an­do avenidas de Sis­si Emperatriz,llegarás a la impo­nente Basíli­ca de San Este­ban, la igle­sia más impor­tante de la ciu­dad y donde se guar­da como reliquia la mano momi­fi­ca­da del san­to. La entra­da es gra­tui­ta e impre­siona un mon­tón por dentro,demostración abso­lu­to del poder del clero en tier­ras hún­garas (sí,el hún­garo es muy religioso,en nue­stro hotel ahí nos dejaron la bib­lia en la mesilla).Se tardó en con­stru­ir casi sesen­ta años.

bu4

Dejan­do atrás San Este­ban, lleg­amos a Vaci Utca, la prin­ci­pal arte­ria de la ciudad,una larguísi­ma (pero larguísi­ma!) aveni­da peaton­al llena de edi­fi­cios majestuosos,tiendas y restaurantes,un hervidero abso­lu­to de gente pero con rin­cones real­mente increíbles.Aquí te recomien­do que aprovech­es para com­er ya que puedes degus­tar autén­ti­ca comi­da hún­gara por poco dinero,hay mucha com­pe­ten­cia (la ciu­dad vive vol­ca­da con el turismo).Nosotros,por ejemplo,comimos un pla­to com­bi­na­do para dos de degustación con varias cosas (pol­lo con papri­ka, goulash, patatas especiadas),bebidas,un tro­zo de tar­ta casera de choco­late inmen­so y los cafés por 30 euros los dos. Restau­rante Deli Peter en Vaci Utca 45.

bu5

En esta aveni­da se encuen­tra otra de las igle­sias más boni­tas de Budapest, la de San Miguel. Se con­struyó en 1230, la destruyeron los tur­cos y se recon­struyó en el siglo XVII. Pre­ciosa.

bu6

En Vaci Utca tam­bién se encuen­tra el Cen­tral Mar­ket Hall, el ani­ma­do mer­ca­do local (pásate por allí si lo tuyo son las especias),el Ger­beaud Cukrasz­da (el café más famoso de Budapest) o los Klotild Palaces, que son de los edi­fi­cios más boni­tos de la ciu­dad.

Hay gente que con­sid­era impre­scindible ir a Budapest y vis­i­tar un bal­n­eario (los más famosos son los del hotel Gellert) pero nosotros prefe­r­i­mos sac­ri­ficar esas horas para dedi­car­las a visitas,eso ya va en los gustos/tiempo que ten­ga cada uno.Pero tened pre­sente que estar,están ahí. Otro sitio que tam­poco nos dió tiem­po a vis­i­tar fue Mar­garet Island, pese a que teníamos la isla jus­to enfrente del barco.Pero es que si no íbamos a ver las cosas deprisa y cor­rien­do y así, al menos yo, no dis­fru­to. Pre­fiero ver menos cosas pero con tran­quil­i­dad y sin ansias,que hay muchos tur­is­tas que parece que estén en una com­peti­ción apun­tan­do ciu­dades en la agen­da sin al final ver nada… Por cierto,amantes de la pintura,acercaos a la Hun­gar­i­an Nation­al Gallery; los de la músi­ca clási­ca, a su renom­bra­da Ópera.

bu7

Sigu­ien­do en la oril­la de Pest, impre­scindible que te acerques a ver la sin­ga­goga judía más grande toda Europa. Puede acoger a casi 3.000 per­sonas, está con­stru­i­da fiel al esti­lo bizan­ti­no y des­de el año 1931 alber­ga el Jew­ish Muse­um. La sin­a­goga se encuen­tra en el Jew­ish Quar­ter, el bar­rio judío,donde aún vive bas­tante gente de esta comu­nidad y se encuen­tran un mon­tón de restau­rantes kosher. En la Segun­da Guer­ra Mundial,miles de judíos hún­garos murieron bajo la bar­barie nazi, sien­do jun­to a los pola­cos uno de los pueb­los más cas­ti­ga­dos por la ira de Hitler.

bu8

Algu­nas fotos más de la zona de Pest

bu9

bu10

bu11

bu12

Segun­do día: zona de Buda.Puedes cruzar por uno de los mági­cos puentes que unen una oril­la y otra (Mar­garet Bridge,Elisabeth Bridge) pero lo recomend­able es que cruces por el de las Cade­nas, que es sen­cil­la­mente espec­tac­u­lar. Este puente no sólo es bel­lísi­mo y prob­a­ble­mente la ima­gen, jun­to al Par­la­men­to, más cono­ci­da de Budapest: tam­bién ha sido elegi­do como esce­nario para momen­tos impor­tan­tísi­mos en la Historia,como cuan­do miles de hún­garos se reunieron aquí para cel­e­brar su adhe­sión a la Unión Euro­pea.

bu13

bu14

bu15

Nosotros el puente lo cruzamos a la vuelta a Pest para comer,asi que a la ida fuimos bor­de­an­do la oril­la de Buda des­de nue­stro bar­co (cruzan­do por el Mar­garet Bridge) y encon­trán­donos por el camino mar­avil­las como estas…

bu16

bu17

El edi­fi­cio más impor­tante de Buda y que dom­i­na altane­ro des­de una col­i­na es el Pala­cio Real, el Buda Castle.Todo el area medieval que rodea al castil­lo es Pat­ri­mo­nio de la Humanidad de la Unesco y no me extraña,este area de Budapest es algo increíble.El castil­lo llegó a estar inva­di­do por los tur­cos pero fueron los Hab­s­bur­go los que le otor­garon el car­ac­ter seño­r­i­al que per­du­ra has­ta ahora.Al norte del castil­lo se encuen­tra el bar­rio de Vizivaros (lit­eral­mente, el Pueblo del Agua), donde vivía antigua­mente la gente más pobre que nmo podía per­mi­tirse vivir en la col­i­na de palacio.Y hoy,ya veis,constituye el area res­i­den­cial más ele­gante de la ciudad.El bar­rio es extra­or­di­nario. Su pun­to cum­bre es la Lords’ Street (Uri Utca), con fachadas neogóti­cas, muros de col­ores y el Laber­in­to de Buda, con un mon­tón de galerías sub­ter­raneas vis­ita­bles.

bu18

bu19

bu20

Respec­to al palacio,también merece la pena vis­i­tar los jar­dines, muy ver­salle­scos, con fuentes, escaleras majes­tu­osas y unas vis­tas de Budapest impresionantes.Aquí se ubi­ca la Hun­gar­i­an Nation­al Gallery y muy cerqui­ta el San­dor Palace,la res­i­den­cia ofi­cial del Primer Ministro.Algunas fotos del Pala­cio…

bu21

Tuvi­mos tam­bién la suerte de pres­en­ciar el cer­e­mo­ni­al cam­bio de guardia

bu22

Restos arque­ológi­cos del antiguo pala­cio en la Edad Media

bu23

Nos vamos aho­ra a la igle­sia más impor­tante de la oril­la de Buda, la de San Matías. Durante la may­or parte de la Edad Media,no se per­mitía la entra­da a húngaros,sólo los ale­manes tenían acce­so para rezar.A prin­ci­p­ios del siglo XVI, fue recon­ver­ti­da por los tur­cos en mezqui­ta y actual­mente es uno de los edi­fi­cios más vis­i­ta­dos de todo Budapest.

bu24

Muy cerqui­ta se encuen­tra el que para mí es otro de los lugares más fasci­nantes de Budapest, el Bastión de Pescadores. Parece de un cuen­to de hadas. Data de 1895 y aunque está pla­gadísi­mo de turistas,algo exagerado,es una expe­ri­en­cia súper espe­cial pasear por allí.¡El lugar es mar­avil­loso!

bu25

Si aun así te que­da algo de tiem­po tras tan­tas visitas,aprovecha para mon­tar en tranvía,acercarte a ver algún espec­tácu­lo de fol­clore hún­garo (se ofre­cen muchos), darte una vuelta por sus cen­tros com­er­ciales, dar un paseo por Memen­to Park, mezclarte con el bul­li­cio de la plaza Derek Ter, nave­g­ar en un bar­co en el Danu­bio, cenar en uno de sus mag­ní­fi­cos restau­rantes o sim­ple­mente pasea por las oril­las del río,que es algo que nosotros no perdi­mos la ocasión de hac­er ningu­na de las dos noches.¡Budapest es una ciu­dad que bril­la igual de noche que de día!


Descubre más desde Mil y un viajes por el mundo

Suscrí­bete y recibe las últi­mas entradas en tu correo elec­tróni­co.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Descubre más desde Mil y un viajes por el mundo

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo