Parques naturales de USA más allá de Colorado, Yellowstone y Yosemite

Cuan­do uno pien­sa en hac­er un via­je a Esta­dos Unidos para recor­rer algunos de sus extra­or­di­nar­ios par­ques nat­u­rales, los tres nom­bres que primero le vienen a la cabeza son Col­orado, Yel­low­stone y Yosemite: cada uno recibe más de cin­co mil­lones de vis­i­tantes al año. Sin embar­go, en el país podemos encon­trar nada más y nada menos que 59 Par­ques Nacionales y muchos de ellos, la gran may­oría, son unos per­fec­tos descono­ci­dos para el que viene del extran­jero, el tur­is­mo que se recibe es casi en su total­i­dad esta­dounidense. Por dicho moti­vo, pen­samos que sería una bue­na idea con­fec­cionar un artícu­lo en el que os pre­sen­táramos ofi­cial­mente algunos de esos par­ques que no son tan famosos pero que aún así guardan un mon­tón de atrac­tivos nat­u­rales: si lo tuyo es rodar por car­retera y las activi­dades al aire libre, esta­mos seguros de que este repor­ta­je te va a encan­tar.

Katmai National Park (Alaska)

Al sur de Alas­ka se encuen­tra uno de los mejores lugares del mun­do para fotografi­ar des­de la dis­tan­cia al oso griz­zly ya que aquí viv­en más de dos mil ejem­plares: la mejor época para ver­los va de Junio a Sep­tiem­bre. Con una exten­sión de más de 16.000 kilómet­ros cuadra­dos (la mis­ma que Kuwait) y los atrac­tivos estrel­las del vol­cán Kat­mai (el más cono­ci­do aunque hay otros trece), el río Alagnak, las cataratas de Brooks Riv­er y el lago Naknek, el Kat­mai pre­sume de ser uno de los par­ques más “soli­tar­ios” del país: ape­nas 200 per­sonas por día lo vis­i­tan… ¡y eso en tem­po­ra­da alta! El moti­vo es que lle­gar has­ta aquí no es fácil: no se puede hac­er por car­retera por lo que hay que tomar un vue­lo des­de Anchor­age has­ta King Salmon. Sin embar­go, después la entra­da al par­que es gra­tui­ta, aunque para acam­par hay que abonar una tar­i­fa. Si tienes inten­ción de dormir aquí, lo ide­al es lle­var un recip­i­ente para ali­men­tos a prue­ba de osos (total­mente her­méti­co, se les conoce como BRC en inglés, para evi­tar que el olor les atraiga por la noche). Brooks Camp es el área más vis­i­ta­da porque es pre­cisa­mente aquí donde se con­cen­tran los osos para com­er salmón. Y no te con­fíes con el cli­ma aunque ven­gas en ver­a­no pues aunque durante el día hace calor y podrás estar en man­ga cor­ta, por la noche las tem­per­at­uras bajan has­ta cero gra­dos.

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Gates of the Arctic National Park (Alaska)

Pese a ser el segun­do par­que nacional más grande del país, es el menos vis­i­ta­do: poco más de 11.000 per­sonas al año, lo que hace de él tam­bién el par­que más vir­gen de todos. Con una exten­sión sim­i­lar a la de Bél­gi­ca y situ­a­do por enci­ma del Cír­cu­lo Polar Árti­co, su situación geográ­fi­ca provo­ca que lo que más abunde sea la tun­dra, donde viv­en osos negros y par­dos, lobos y renos. La Cordillera de Brooks, de más de mil kilómet­ros de lon­gi­tud y que lle­ga has­ta el ter­ri­to­rio del Yukon, tiene cum­bres que lle­gan has­ta los casi tres mil met­ros de altura. Además, aquí se encuen­tra tam­bién el río Alat­na, con­sid­er­a­do uno de los más espec­tac­u­lares del mun­do. En el par­que no hay car­reteras por lo que la úni­ca for­ma de lle­gar aquí es en taxis aére­os, que sólo despe­gan si las condi­ciones cli­ma­tológ­i­cas son favor­ables. Se recomien­da venir en ver­a­no ya que en invier­no las tem­per­at­uras, de var­ios gra­dos bajo cero, son inso­porta­bles.

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North Cascades (Washington)

A ape­nas tres horas de coche de Seat­tle ten­emos uno de los par­ques más boni­tos de Esta­dos Unidos, el North Cas­cades, sólo hay que echar un ojo a la fotografía de aba­jo. Un par­que que se ase­me­ja mucho a los paisajes alpinos de Suiza, que per­mite dis­fru­tar de innu­mer­ables cas­cadas (las de Lad­der Creek son las más pop­u­lares) y que cuen­ta con más de 600 kilómet­ros de rutas de senderis­mo. Podrás nave­g­ar en kayak en el lago Ross, pasear entre alguno de sus más de sete­cien­tos glacia­res, vis­i­tar la pre­ciosa reser­va de Dia­blo Lake con sus aguas col­or turque­sa o prac­ticar alpin­is­mo. La mejor for­ma de recor­rer el par­que es sigu­ien­do la State Route 20, cono­ci­da como la North Cas­cades High­way: una de las mejores paradas es en el mirador Wash­ing­ton Pass Over­look, con fab­u­losas vis­tas a la mon­taña Lib­er­ty Bell. Eso sí, si vienes en ver­a­no (en invier­no muchas de las car­reteras están cer­radas por la nieve) no olvides tu spray anti­mos­qui­tos.

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Isle Royale National Park (Michigan)

La isla Royale, de 70 kilómet­ros de lon­gi­tud, es la may­or del lago Supe­ri­or y des­de 1940 es ofi­cial­mente con­sid­er­a­da Par­que Nacional, uno de los más pequeños del país con ape­nas 2.000 kilómet­ros de exten­sión, de los que sólo una cuar­ta parte se encuen­tran en tier­ra firme. Posee una de las colo­nias más exten­sas de lobos y alces del país: para preser­var la salud de los lobos, se pro­híbe la entra­da al par­que de per­ros, ya que estos podrían trans­mi­tir­les enfer­medades. Sólo se puede acced­er a la isla en fer­ries que salen des­de Grand Portage (Min­neso­ta) o aero­plano (para ambas opciones es muy con­ve­niente reser­var los bil­letes) y el par­que, al con­trario que otros, no abre durante todo el año, sólo de Abril a Octubre. La entra­da cues­ta 7 dólares al día pero si vas a pasar más tiem­po, sale más a cuen­ta coger un abono (Isle Royale Sea­son Pass), que por 60 dólares per­mite a tres vis­i­tantes hac­er todas las vis­i­tas que quier­an en la tem­po­ra­da en que está abier­to al públi­co.

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Dry Tortugas (Florida)

En el Gol­fo de Méx­i­co, a poco más de cien kilómet­ros de Cayo Hue­so, está el Dry Tor­tu­gas Nation­al Park, for­ma­do por siete pequeñas islas rodeadas de arrecifes. En una de ellas se encuen­tra el Fuerte Jef­fer­son, que fue usa­do como prisión durante la Guer­ra Civ­il amer­i­cana. En los cayos de Flori­da se ofre­cen excur­siones de un día que te lle­van has­ta el par­que en un cata­marán: se recomien­da echar cre­ma solar y toal­la, el equipo de snorkel te lo pro­por­cio­nan ellos. Podrás admi­rar más de tre­scien­tas especies difer­entes de pájaros, bucear entre corales, vis­i­tar el fuerte y los faros y pasear por playas que son lo más pare­ci­do al paraí­so.

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Great Basin National Park (Nevada)

La may­oría de la gente que visi­ta Neva­da lo hace atraí­da por las luces de neón de Las Vegas. Pero a sólo 470 kilómet­ros de la ciu­dad de los casi­nos, los amantes de la nat­u­raleza tam­bién tienen una bue­na excusa, el Par­que Nacional Great Basin, que con sus tre­scien­tos kilómet­ros cuadra­dos es uno de los más pequeños del país pero tam­bién de los más sug­er­entes. Cer­cano a la fron­tera con Utah, este par­que desér­ti­co y mon­tañoso, que pese a las escasas llu­vias que recibe tiene exten­sas con­cen­tra­ciones de pinares y en el pasa­do estu­vo cubier­to por glacia­res, suele acced­er­se a él por medio de la Route 488. El par­que con­ser­va las cuevas más espec­tac­u­lares de todo el esta­do, las Lehman Caves, y la segun­da mon­taña más alta de Neva­da, el Wheel­er Peak.

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Congareee National Park (Carolina del Sur)

Otro de los par­ques más pequeños (90 kilómet­ros cuadra­dos) y sin embar­go de los más atrac­tivos, ya que bue­na parte de sus árboles (que poco tienen que envidiar en altura a las secuoyas ya que alcan­zan los cin­cuen­ta met­ros) cre­cen rodea­d­os de maris­mas y pan­tanos. En esas mis­mas aguas viv­en infinidad de caimanes, algo a ten­er en cuen­ta a la hora de vis­i­tar el par­que: la mejor for­ma de hac­er­lo es a bor­do de una canoa, los paseos son gra­tu­itos los fines de sem­ana. Otra boni­ta for­ma de des­cubrir la fau­na y flo­ra del Con­ga­ree es pase­an­do por la platafor­ma de casi cua­tro kilómet­ros, la Board­walk Loop, que se ele­va sobre los pan­tanos. El Con­ga­ree recibe el nom­bre de sus primeros habi­tantes, los indios nativos que ocu­paron estas tier­ras has­ta que en el siglo XVIII fueron prac­ti­ca­mente exter­mi­na­dos por los col­o­nizadores (sólo sobre­vivió una déci­ma parte de la población). El par­que se puede vis­i­tar en cualquier época del año, aunque es preferi­ble venir en pri­mav­era u otoño.

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Guadalupe Mountains National Park (Texas)

Al este de El Paso y con el atrac­ti­vo del monte más alto de Texas, el par­que Guadalupe, pese a las altas tem­per­at­uras en ver­a­no, puede ser una gran opción si estás de via­je por el sur de Esta­dos Unidos. A sólo unos kilómet­ros de las cuevas Carls­bad, otra intere­sante visi­ta, se encuen­tra este par­que rico en fósiles y con rem­i­nis­cen­cias neolíti­cas, cer­ca del que vivían antigua­mente los apach­es. Con cañones que, aunque más pequeños, te recor­darán a los del Col­orado, la ele­gante silue­ta del monte Cap­i­tan (lla­ma­do igual que el de Yosemite) y rutas de senderis­mo real­mente boni­tas como la del Dev­il’s Hall Trail, puedes rematar la jor­na­da en uno de los ran­chos que hay den­tro de la reser­va y que sue­len mostrar los guard­a­bosques a los vis­i­tantes .

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Gunnison National Park (Colorado)

Cuan­do uno va al Col­orado ¿en qué pien­sa? Pues en el Gran Cañón. Pero en este esta­do hay otro pequeño par­que de ochen­ta kilómet­ros cuadra­dos, el del Black Canyon (el Cañón Negro), con un para­je tam­bién espec­tac­u­lar. Riscos afi­la­dos y precipi­cios con una antigüedad de más de dos mil­lones de años que se aso­man al río Gun­ni­son y que ofre­cen unos paisajes cau­ti­vadores a los senderis­tas (quienes, por cier­to, deben ten­er ojo con los osos, que hue­len los bocadil­los de los excur­sion­istas a kilómet­ros). A lo largo del par­que hay infinidad de miradores como el Sun­set View o el Gun­ni­son Point que nos regalan mar­avil­losas vis­tas. Pero lo mejor lle­ga al caer la noche: la nula con­t­a­m­i­nación lumíni­ca per­mite con­tem­plar más de 15.000 estrel­las, lo que ha atraí­do a esta zona a astrónomos de todo el mun­do.

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Voyageurs National Park (Minnesota)

El par­que Voyageurs debe su nom­bre a esos com­er­ciantes de pieles cana­di­ens­es que fueron los primeros (tras los nativos, obvi­a­mente) en aden­trarse en este área. Situ­a­do cer­ca de la fron­tera entre USA y Canadá, ofrece estam­pas idíli­cas en las que los lagos son los autén­ti­cos pro­tag­o­nistas: los más impor­tantes son el Rainy, el Kabetoga­ma, el Namakan y Sand Point. A muchos de los camp­ings sólo se puede lle­gar por vía marí­ti­ma, por lo que se acon­se­ja pasar antes por el Cen­tro de Vis­i­tantes para haceros con un mapa. Aunque son fre­cuentes las nevadas, el par­que tam­bién per­manece abier­to en invier­no, ofre­cien­do un mon­tón de activi­dades aso­ci­adas al frío: puedes aprovechar para alo­jarte en el hotel Ket­tle Falls, con­stru­i­do en el siglo pasa­do y con­sid­er­a­do Edi­fi­cio Históri­co.

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Denali National Park (Alaska)

Si el par­que Denali no es el más boni­to de Esta­dos Unidos, poco le fal­ta. La mon­taña McKin­ley es su ima­gen más cono­ci­da: el pico más alto de Améri­ca del Norte con 6.193 met­ros de altura. Se puede lle­gar en tren y en coche (está a menos de 400 kilómet­ros de Anchor­age) pero para recor­rer el par­que a bor­do de un vehícu­lo, y con la inten­ción de preser­var su fau­na y flo­ra, deberás coger uno de los auto­bus­es estatales; tam­bién, evi­den­te­mente, podrás hac­er la ruta cam­i­nan­do o en bici­cle­ta.  La entra­da al par­que cues­ta diez dólares por per­sona y día. Den­tro del par­que sólo hay cua­tro alo­jamien­tos muy remo­tos den­tro del área de Kan­tish­na, por lo que si quieres dormir cer­ca, lo mejor es que busques habitación cer­ca de la entra­da, en Healy o en Cantwell.

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Lassen Volcanic National Park (California)

Aunque casi todos aso­ci­amos Cal­i­for­nia a largas playas y chi­cas en biki­ni, en este esta­do, que tiene una exten­sión sim­i­lar a la de España, hay cabi­da para todo tipo de paisajes. Y las mon­tañas nevadas están bien pre­sentes. Podrás encon­trar­las en el Lassen Vol­canic Nation­al Park, situ­a­do al norte de Cal­i­for­nia y car­ac­ter­i­za­do, como su nom­bre indi­ca, por acoger difer­entes tipos de vol­canes. Aunque estos, de momen­to, no han vuel­to a estar en acti­vo des­de hace un siglo, sí se con­ser­van áreas geot­er­males como la de Bumpass Hell: hay que ten­er mucho cuida­do de respetar las val­las de seguri­dad ya que el agua sale a muy alta tem­per­atu­ra y más de un vis­i­tante que ha igno­ra­do las nor­mas ha sufri­do que­maduras. Podrás tomar un pic­nic a las oril­las del lago Man­zani­ta (¡me encan­ta el nom­bre!), per­fec­ta­mente prepara­do para los tur­is­tas con duchas, baños y has­ta una lavan­dería, dormir en un ran­cho del año 1900, el Drakes­bad, fotografi­ar las cas­cadas de Mill Creek o Kings Creek o inclu­so esquiar si vienes en invier­no.

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3 Comments

  1. Hace años tuve la suerte de acam­par en Yosemite Park… expec­tac­u­lar y he vis­i­ta­do el Gran Cañón del Col­orado. Desconoz­co los que men­cionas en este post, pero ya han queda­do algunos apun­ta­dos en mi agen­da. Gra­cias como siem­pre por abrirnos una ven­tana al mun­do.

  2. Elia muchas gra­cias a ti por el com­ment! Espero que te haya inspi­ra­do para futur­os via­jes!

  3. hecolivares

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    Me encan­tó el par­que nacional de Alas­ka, gra­cias por el artícu­lo, me encan­ta tu pag­i­na, un salu­do des­de sudamer­i­ca.
    https://vanbeek.cl/

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