Las ciudades abandonadas de China

tianducheng

El gigan­tesco país asiáti­co, que lle­va un camino impa­ra­ble des­ti­na­do a con­ver­tir­la en la primera poten­cia mundi­al a niv­el económi­co, ha inver­tido miles y miles de mil­lones de dólares en mas­todón­ti­cos proyec­tos inmo­bil­iar­ios. Muchos de ellos han sido con­struc­ciones imposi­bles que intenta­ban emu­lar ciu­dades euro­peas como París o Vene­cia (los chi­nos cada vez están más occi­den­tal­iza­dos). Pero en la prác­ti­ca, estas utopías faraóni­cas pare­cen haber sido poco renta­bles, debido muchas veces a los altísi­mos pre­cios de los alquil­eres de las vivien­das, por lo que son muchas las ciu­dades, cen­tros com­er­ciales y par­ques temáti­cos que hoy yacen devo­ra­dos por el pol­vo y la maleza, vago recuer­do de lo que quisieron ser y no fueron. Se cal­cu­la que en Chi­na hay más de 64 mil­lones de casas vacías (podrían acoger a todos los habi­tantes de Fran­cia). Se con­struye una media de diez ciu­dades nuevas por año, pese a que nun­ca lleguen a ten­er res­i­dentes. Aquí te pre­sen­ta­mos algu­nas de estas ciu­dades fan­tas­ma.

La ciu­dad de Tian­ducheng se con­struyó inten­tan­do emu­lar a la bel­lísi­ma París. No le falta­ba de nada, ni siquiera la Torre Eif­fel o una répli­ca de los Cam­pos Elíseos. Situ­a­da cer­ca de Hangzhou, en la región de Shanghái, se plan­i­ficó esperan­do que la ocu­paran más de 10.000 per­sonas: la dura real­i­dad evi­den­cia que hoy no res­i­den allí más de 2.000. Inclu­so gran parte de los habi­tantes son tra­ba­jadores inmi­grantes que par­tic­i­paron en la con­struc­ción de la ciu­dad y que vis­to que muchas vivien­das per­manecían vacías, deci­dieron ocu­par­las. Son tam­bién muchos los granjeros que han aban­don­a­do los pueb­los cer­canos para insta­larse aquí y ubicar sus huer­tos entre edi­fi­cios gigan­tescos. Y jun­to a ellos, otros veci­nos muy pecu­liares, los mil­lonar­ios que aún siguen creyen­do en el resurgimien­to de este impe­rio venido a menos.

Kang­bashi, en la zona de Mon­go­lia inte­ri­or, se empezó a lev­an­tar en 2003 y tardó en con­stru­irse menos de cin­co años: pre­tendía ser la ver­sión chi­na de Dubai, una macro­ci­u­dad en mitad del desier­to que alo­jaría a un mil­lón de habi­tantes y con los últi­mos avances tec­nológi­cos. Nada más lejos de la real­i­dad. A día de hoy, poco más de 30.000 per­sonas viv­en aquí y las avenidas vacías y polvorien­tas son la ima­gen más repeti­da, en lo que parece una esce­na extraí­da de “The Walk­ing Dead”. La may­oría de las vivien­das, con­sid­er­adas de lujo, tienen pre­cios astronómi­cos. ¿Quién quiere mudarse a un lugar donde escue­las y hos­pi­tales están cer­ra­dos y la may­oría de las casas ni siquiera gozan de acce­so a Inter­net?

Los arqui­tec­tos de la ciu­dad de Jing Jin, a una hora de Bei­jing, la cap­i­tal, se las prometían muy felices cuan­do con­struyeron más de 3.000 vivien­das. Un hotel de cin­co estrel­las con 800 habita­ciones que no suele ten­er más de un cen­te­nar de clientes, un cam­po de golf, museos, cole­gios, tem­p­los… nada falta­ba en una eco­ci­u­dad que se pub­lic­ita­ba como “el pueblo que respe­ta el medio ambi­ente”. Y no les falta­ba razón. Sin ciu­dadanos, tam­poco hay coches y por lo tan­to, tam­poco con­t­a­m­i­nación. Las pocas tien­das que se inau­gu­raron acabaron cer­ran­do, ya que las pocas vivien­das que lograron vender­se fueron com­pradas como segun­do hog­ar para vaca­ciones pero el panora­ma es tan des­o­lador que sus dueños rara­mente las vis­i­tan. Los casi cien kilómet­ros cuadra­dos que ocu­pa Jing Jin cor­ren el ries­go de acabar devo­ra­dos por la are­na.

Thames Town. Este curioso pueblo, cuyo nom­bre rinde hon­ores al río Táme­sis, se con­struyó inspi­ra­do en las ciu­dades de Gran Bre­taña: los chi­nos querían ten­er su pro­pio pueblo inglés, con sus casitas vic­to­ri­anas y sus cab­i­nas de telé­fono col­oradas. Pero pese a lo atrac­ti­vo del proyec­to, éste no ha pare­ci­do ten­er éxi­to y los restau­rantes que ofrecían fish & chips acabaron cer­ran­do sus puer­tas. Actual­mente, sólo viv­en aquí un puña­do de famil­ias y los úni­cos vis­i­tantes son pare­jas que van a casarse y quieren sus fotos de boda en un esce­nario difer­ente.

Cheng­gong iba a ser la ciu­dad uni­ver­si­taria más impor­tante del país. Sin embar­go, sus uni­ver­si­dades ape­nas tienen estu­di­antes. Más de 100.000 pisos vacíos que se ofre­cen a pre­cios irriso­rios y, aún así, nadie com­pra. Esta­dios sin estre­nar y tien­das en ban­car­ro­ta. El New South Chi­na Wall pre­tendía ser el cen­tro com­er­cial más grande del mun­do, con capaci­dad para casi 2.500 tien­das. Se esper­a­ban más de 70.000 vis­i­tantes diar­ios, atraí­dos por una mon­taña rusa de medio kilómetro que paradóji­ca­mente ni siquiera comen­zó a fun­cionar. Pese a con­tar con una répli­ca del Arco del Tri­un­fo o canales vene­cianos, hoy el 99% de sus locales están cer­ra­dos. Caofei­d­i­an, otra ciu­dad en la que se invirtieron mil­lones de dólares y que fue un fias­co. Escue­las, hos­pi­tales y par­ques per­manecen desier­tos.

A Bei­hai los locales la cono­cen como La Ciu­dad de los Muer­tos y no es para menos. La may­oría de las casas son vil­las lujosas cuyo pre­cio no baja de los 400.000 euros pero a día de hoy casi todas están vacías. Pen­sa­da como refu­gio para famil­ias ric­as, hoy per­manece casi aban­don­a­da, debido a que se encuen­tra muy lejos de otras ciu­dades impor­tantes. Otro ejem­p­lo de lo que supu­so el boom inmo­bil­iario en los 90: la curiosa parado­ja de un país donde viv­en 1.200 mil­lones de per­sonas pero exis­ten mul­ti­tud de ciu­dades fan­tas­ma donde no se ve ni un alma deam­bu­lan­do por sus calles.


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4 Comments

  1. Muy intere­sante, me pre­gun­tó es quien se ha vis­to ben­e­fi­ci­a­do en esas con­struc­ciones fan­tas­mas y tam­bién me pre­gun­to las razones por las que no ter­mi­naron por ser habitadas, entien­do que las con­struc­toras harán estu­dios económi­cos antes de embar­case en esos proyec­tos.

  2. Que intere­sante entra­da! Me parece bas­tante entreteni­da la idea de ir de via­je a la ciu­dad de Tian­ducheng… Me gus­taría bas­tante ver una répli­ca de París en el país asiáti­co 🙂

  3. Los chi­nos ya sabes que son exper­tos en hac­er répli­cas ¡has­ta de ciu­dades!

  4. Vagan­do­por­mundopo­lis, damos por sen­ta­do que sí pero parece que se equiv­o­can en las predic­ciones…

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