Viaje a Fushimi Inari

8-1

Una de las excur­siones que te recomien­do que no te pier­das es pasar un día en el san­tu­ario sin­toís­ta de Fushi­mi Inari-Taisha,uno de los lugares más pin­torescos de todo Japón.

La direc­ción exac­ta es 68 Fukakusa Yabunouchi-cho, Fushi­mi-ku, Kyoto.Para lle­gar has­ta allí,siempre en tren y a par­tir de aquí,dos modalidades:una,si tienes el Japan Rail Pass (como era nue­stro caso),cogeremos la línea JR Nara,que para en los andenes 8,9 y 10 de la Estación de Kyoto;tened en cuen­ta si usais esta opción que debeis coger los trenes locales,no los ser­vi­cios rápidos,ya que estos últi­mos no hacen para­da en Inari.De todas formas,los trenes los iden­ti­fi­careis sin prob­le­ma porque son unos verdes bas­tante viejitos.La otra opción,si no llevas el Japan Rail,es pagar los 140 yenes que cues­ta el billete.Después,de la estación al templo,tardas cin­co min­u­tos andan­do.

En Japón hay más de 32.000 tem­p­los ded­i­ca­dos a Inari (tam­bién cono­ci­do como Oinari),el dios del arroz, el sake, la fer­til­i­dad, los zor­ros, la agri­cul­tura y el éxi­to (es que este dios está multiempleado).Se le suele rep­re­sen­tar tan­to hom­bre como mujer aunque la for­ma más habit­u­al es la de zorro,el kitsune,una figu­ra impre­scindible en el folk­lore japonés:según la mitología nipona,el zor­ro es un ser muy inteligente con poderes mágicos,cuya sabiduría y poder aumen­tan según el número de colas,hasta un máx­i­mo de nueve.Al con­trario que en Chi­na y Corea,en Japón el zor­ro es siem­pre un per­son­aje con ele­men­tos positivos.Dentro de los kitsune,hay dos categorías:los zenko (o zor­ros de Inari) y los yako (zor­ros salvajes).Los kit­sune tienen además el poder de trans­for­marse en seres humanos una vez han cumpli­do el siglo de vida,tienen fobia a los per­ros y pueden volar y hac­erse invis­i­bles cuan­do lo deseen.

Los kit­sune eran men­sajeros del dios Inari pero su relación es tan estrecha que en muchos tem­pos (caso de Fushi­mi Inari) se rep­re­sen­ta a la dei­dad con for­ma zorruna,aunque los mon­jes bud­is­tas y sin­tois­tas no acep­tan esta rep­re­sentación. Los kit­sune de Inari tienen el poder de ahuyen­tar el mal y además de pro­te­ger los templos,se encar­gan de velar por los lugareños,quienes le agrade­cen su pro­tec­ción por medio de ofren­das.

Fushi­mi-Inari Taisha es el san­tu­ario más antiguo de cul­to a Inari.Fue fun­da­do en el año 711 en la col­i­na Inariya­ma del sudoeste de Kioto pero a pèti­ción del mon­je Kukai fue reubi­ca­do unos años más tarde en el dis­tri­to de Fushimi,una zona cono­ci­da por las propiedades cura­ti­vas de sus aguas.Desde entonces,Fushimi Inari ha sido pun­to de pere­gri­nación para los fieles que via­jan de todos los pun­tos del país para realizar las ofren­das y de tur­is­tas extranjeros:su pop­u­lar­i­dad se incre­men­tó aún más a raíz de su apari­ción en la pelícu­la “Memo­rias de una geisha” (aunque,curiosamente,la may­or parte del film se rodó en un estu­dio pre­fab­ri­ca­do de Cal­i­for­nia ¡qué cosas!)

1-1

Esa puer­ta gigan­tesca que veis arri­ba es la Sakura-Mon,la entra­da de acceso.Después ten­emos la Puer­ta de Romo, que fue don­a­da en 1589 por el famoso líder que unificó Japon, Toy­oto­mi Hideyoshi, y jus­to a con­tin­uación el pre­cioso san­tu­ario Go Honden.Aquí se encuen­tran las estat­uas de los zorros,los guardianes del templo,con una llave en la boca,la de la riqueza.Después de visitarlo,tenemos por delante un recor­ri­do de 4 kilómet­ros con más de 4.000 tori­is para cruzar.Las tori­is son arcos tradi­cionales nipònes que señalan el límite entre lo pro­fano y lo sagrado.Casi siem­pre se lev­an­tan en hon­or de Inari y las que hay en Fushi­mi Inari son pre­cisa­mente dona­ciones de par­tic­u­lares o empre­sas para agrade­cer el éxi­to en su vida (vereis en las puer­tas graba­do el nom­bre del donante y la fecha en que se real­izó la donación,el pre­cio de estas torii puede alcan­zar los 8.000 euros).Los fieles que no ten­gan dinero para regalar una torii al templo,siempre pueden brindar ofren­das más mod­estas como sake o arroz.Vosotros como vis­i­tantes extran­jeros siem­pre podéis com­prar una puer­ta chiq­ui­ti­ta para col­gar­la en la entra­da y que se cum­plan vue­stros deseos.

El día que lo visi­ta­mos nosotros fue de los pocos que nos llovió en Japón pero esto no nos privó de ascen­der la colina,la Inar­isan, atrav­es­an­do estos miles de tori­is rojizas.Los senderos trepan entre fron­dosos bosques de bam­bú y en el camino te irás encon­tran­do incon­ta­bles capil­las sintoistas,que la gente inclu­so limpia a mano,era increíble con el mimo que las trataban,puestos de comi­da donde el pla­to estrel­la es,claro,el kit­sune udon,una sopa que lle­va naru­to, kam­aboko y abu­ra age,tumbas…la ver­dad que el paseo fue una autén­ti­ca preciosidad.E insisto:el mal tiem­po fue lo de menos.La tran­quil­i­dad que se res­pi­ra en Fushi­mi Inari Taisha oblig­an a su visi­ta sí o sí en cualquier visi­ta a Kyoto.¡Indispensable!

2

3

4

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA


Descubre más desde Mil y un viajes por el mundo

Suscrí­bete y recibe las últi­mas entradas en tu correo elec­tróni­co.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Descubre más desde Mil y un viajes por el mundo

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo