¿Está matando Instagram el auténtico espíritu viajero?

Este es uno de esos artícu­los que te tiras unos cuan­tos días pen­san­do si pub­licar o no. Luego pien­sas que no hay nada en esta vida más hon­esto que la coheren­cia y que si por algo he queri­do que se car­ac­terice el blog en todo este tiem­po que lle­va­mos en la red es por la sin­ceri­dad abso­lu­ta. Los que me seguís habit­ual­mente sabéis que no sólo me lim­i­to a nar­rar mis via­jes sino tam­bién a subir muchos artícu­los con reflex­iones acer­ca de todo lo que rodea al mun­do de los via­jes (y los fac­tores son infini­tos). Decir lo que mucha gente pien­sa y no se atreve a decir “porque no es lo políti­ca­mente cor­rec­to” es algo que todos deberíamos prac­ticar más a menudo, no sólo por nosotros mis­mos sino por los demás. Si quieres ten­er una legión de seguidores a los que les importe lo que cuen­tas (y que de paso les ani­me a reflex­ionar sobre cier­tas cosas) ve con la ver­dad por delante. Como lec­to­ra que soy de otros blogs, como todos vosotros, me gus­ta que cuan­do entro en uno, su autor se muestre a cara des­cu­bier­ta, aunque esto sea a ries­go de decir cosas con las que mucha gente prob­a­ble­mente no estará de acuer­do. Si llevas un blog, que no te tiem­ble el pul­so a la hora de pub­licar un artícu­lo, por muy polémi­co que este pue­da pare­cer a pri­ori. Lo boni­to de la lib­er­tad de expre­sión es que todo el mun­do tiene dere­cho a ten­er su propia opinión. Y de todas se aprende. Aunque no las com­par­tas. Bue­na prue­ba es uno de los artícu­los que escribí hace unas sem­anas, Odi­amos volar con Ryanair (pero todos seguimos hacién­do­lo) . Ha sido con difer­en­cia mi artícu­lo más leí­do en los últi­mos tiem­pos y el más com­par­tido, con defen­sores y detrac­tores a partes iguales. Y para eso lo escribí, para que cada uno aporte su gran­i­to de are­na.

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Insta­gram (y el uso que se está hacien­do de dicha red en lo que a via­jes se refiere) era un tema al que llev­a­ba bas­tante tiem­po dese­an­do dedicar un artícu­lo. El “empu­jón” final me lo dio una bloguera a la que ten­go bas­tante respeto por la hon­esti­dad de sus opin­iones, Noelia, creado­ra del blog Con dos tacones . Hace sólo unos días subió un artícu­lo acer­ca de los sor­pren­dentes cam­bios que Insta­gram va a realizar en su algo­rit­mo para con­tro­lar lo que ves en tu pági­na de ini­cio y los que no. De ellos, y de los que tam­bién va a hac­er Face­book, hablare­mos hoy. Pero comence­mos por el prin­ci­pio…

Por qué me abrí una cuenta en Instagram (y esta no era una cuenta personal)

Insta­gram era la últi­ma red que me falta­ba ten­er aso­ci­a­da al blog. Has­ta entonces había fun­ciona­do per­fec­ta­mente con mis otras tres redes sociales, Face­book, Twit­ter y Google. Pero var­ios ami­gos blog­gers me insistían en que con­tar con un Insta­gram acti­vo era fun­da­men­tal para el desar­rol­lo del blog. Yo, sin­ce­ra­mente, no lo veía tan claro. El grue­so de mis seguidores, y hablo de un por­centa­je bas­tante alto, de más del 80%, viene de mi lista de suscrip­tores, de mis seguidores de Word Press y, sobre todo, de la gente que me encuen­tra gra­cias a Google, le gus­ta mi con­tenido y aca­ba suscribién­dose a mi newslet­ter. No veía muy nece­sario lo de man­ten­er abier­ta una red más que me robara tiem­po libre. Pero tan­to me insistía otra gente que al final decidí que Mil y un via­jes por el Mun­do tam­bién tuviera pres­en­cia en Insta­gram. De ello, si no recuer­do mal, hace año y medio. Parecía que hubiera lle­ga­do tarde a la fies­ta del domin­go y, sin embar­go, tenía la extraña sen­sación de que tam­poco me había per­di­do tan­to.

Algo que tuve claro des­de el prin­ci­pio es que, como en Twit­ter y Google, mi cuen­ta no sería per­son­al sino del blog. De hecho, la úni­ca cuen­ta per­son­al que ten­go en redes es la de Face­book, la ten­go en pri­va­do y cada vez la uso menos. Quería que Insta­gram fuera una ven­tana al mun­do de mi blog, no de mi vida per­son­al. Respeto que haya un mon­tón de gente que no le importe, y que inclu­so dis­frute, mostran­do al uni­ver­so su foto cuan­do se aca­ba de lev­an­tar pero no era mi caso. Creo que la intim­i­dad es algo mar­avil­loso que se ha ido per­di­en­do con la apari­ción de las redes sociales y cada vez hay menos hue­co para preser­var lo que sólo quieres guardar para ti y tus seres queri­dos. Cuan­do veo gente que tiene miles de con­tac­tos y les cuen­tan sus penurias sin ningún tipo de miramien­to, me imag­i­no a esa mis­ma gente en mitad de una dis­cote­ca abar­ro­ta­da con un megá­fono rela­tan­do sus prob­le­mas a un mon­tón de descono­ci­dos. Yo no quería eso. Mi cuen­ta de Insta­gram iría aso­ci­a­da a mi blog y no a mí: las cosas bue­nas que ocur­ran en mi vida sólo me gus­ta com­par­tir­las con gente a la que apre­cio. Soy así de rara. Por lo tan­to, como en Twit­ter, la may­oría de mis con­tac­tos serían rel­a­tivos a los via­jes, casi todos ellos blogueros como yo. Si os soy sin­cera, ape­nas presto aten­ción a lo que suben mis ami­gos per­son­ales en Insta­gram: estoy en con­tac­to con ellos de otras man­eras más pro­duc­ti­vas. En per­sona, sin ir más lejos.

Instagram ¡hola! ¡ya estoy aquí!

El fun­cionamien­to de Insta­gram parece sen­cil­lo: sólo has de subir una foto y que los demás la vean. Sin embar­go, a mí este planteamien­to, lle­van­do un blog, se me hacía demasi­a­do sim­ple. A mí lo que me gus­ta es escribir, soy más de letras que de imá­genes e Insta­gram en ese aspec­to me parecía (y me sigue pare­cien­do) bas­tante pobre. Aún así, creo que es una gran her­ramien­ta si te pasa como a mí, que te encan­ta des­cubrir lugares nuevos y en ese sen­ti­do otros blog­gers me llev­a­ban a un mon­tón de rin­cones de los que desconocía su exis­ten­cia. Gra­cias a los hash­tags, que sí me pare­cen una her­ramien­ta real­mente útil y que uti­li­zo bas­tante, des­cubría nuevas cuen­tas de gente que via­ja­ba por el mun­do y que me inspira­ba a la hora de bara­jar nuevos des­ti­nos. En ese sen­ti­do Insta­gram puede lle­gar a ser muy grat­i­f­i­cante: sólo has de escribir la eti­que­ta #via­jes y ahí te apare­cen un mon­tón de per­sonas dis­fru­tan­do de un pueblecito de Palen­cia del que no habías oído hablar en la vida y que te puede solu­cionar la excur­sión del próx­i­mo fin de sem­ana.

El lado oscuro de Instagram

Aunque en un prin­ci­pio Insta­gram sí me parecía moti­vador en ese aspec­to que os he comen­ta­do, sin embar­go con el paso del tiem­po me comen­zó a entrar la sen­sación de que esta­ba ante una red bas­tante super­fi­cial en la que se maquil­l­a­ba (mucho) la real­i­dad. Entra­ba en cuen­tas con unas fotos mar­avil­losas y me decep­ciona­ba per­catán­dome de que dichas cuen­tas no esta­ban aso­ci­adas a ningún blog, que nadie relata­ba esos via­jes, que esta­ba ante meros álbums de fotos en los que la gente se lim­ita­ba a decir lo bien que se lo esta­ba pasan­do. Yo nece­sita­ba infor­ma­ción, con­se­jos y sug­eren­cias e Insta­gram no me lo pro­por­ciona­ba. Cuan­do alguien sub­ía una foto, la may­oría de los comen­tar­ios se resumían en un “qué guay” o “me encan­ta”, cuan­do yo lo que esper­a­ba era que alguien comen­tara que había esta­do en tal hotel en esa zona o que había des­cu­bier­to un restau­rante de lo más intere­sante. Datos, datos, datos. Y estos ape­nas aparecían por ningún lado.

Para­le­la­mente a ello, comencé a toparme con un curioso fenó­meno: muchas fotos ape­nas tenían que ver con la real­i­dad. Se uti­liz­a­ban mil­lones de fil­tros (hay fotografías que pare­cen dibu­jos de com­ic) y en cuan­to algo se ponía de moda, la orig­i­nal­i­dad bril­l­a­ba por su ausen­cia. Murad Osmann pop­u­lar­izó esas fotos con su novia en las que la fotografi­a­ba por el mun­do mien­tras le agarra­ba de la mano y de repente aparecieron mil­lones de instan­táneas que eran sim­ples clones. Si vis­itabas el Taj Mahal, tenías la obligación de hac­erte una foto en plan yogui, sen­ta­do med­i­tan­do, si ibas a la playa, parecía más impor­tante fotografi­ar tus pies, nadie podía com­erse un hela­do sin retratar­lo con un mon­u­men­to de fon­do (el hela­do tam­bién puede cam­biarse por una copa de vino). Y qué me decís de las fotos de espal­das con un som­brero o pamela, que hay que ver la de som­breros que han ven­di­do los chi­nos gra­cias a Insta­gram. Som­breros y vesti­dos vaporosos, que tam­bién son muy socor­ri­dos para las insta­gram­mers. Parecía impor­tar más la per­sona en sí que el lugar donde te encon­traras. Cuan­do entro en una cuen­ta de via­jes, me parece más intere­sante el mon­u­men­to que está a tu espal­da que tu cara. Y como a mí, le ocurre a mucha otra gente.  Casi que me gusta­ban más esas vie­jas fotos en la que posábamos con la famil­ia en la playa jun­to al Seat 600. Al menos aque­l­las fotos eran más de ver­dad.

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¿Cuán­tos mil­lones de fotos como esta habéis vis­to en Insta­gram?

La obsesión por los followers y los “me gusta”

Las redes sociales, qué duda cabe, son un vehícu­lo nece­sario y tremen­da­mente útil si quieres mov­i­lizar tu blog. Hoy en día todo el mun­do tiene Face­book, Twit­ter e Insta­gram. Es bueno ten­er una pres­en­cia impor­tante en las redes. Pero no a cualquier pre­cio. Veo a gente que gas­ta horas y horas todos los días a la caza de seguidores, sin impor­tar­les lo más mín­i­mo si a estos les impor­tan sus con­tenidos o no: lo que prevalece son los números y que cuan­do entren en tu cuen­ta, quede claro que te siguen miles de per­sonas. Los números sir­ven de poco si la gente no entra a leer tu blog, si no les impor­ta lo que escribas. Hay muchos blog­gers que se tiran sem­anas y sem­anas sin escribir un artícu­lo intere­sante y sin embar­go gas­tan horas y más horas a la caza de fol­low­ers. ¿Para qué y de qué te sirve?¿Te lee más gente porque te sigan miles de per­sonas o real­mente es un deseo ocul­to de hin­charte el ego?

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Pero el may­or prob­le­ma no es ese (o al menos no es el úni­co) sino lo que se han banal­iza­do en muchos casos dichas redes sociales. Quedan lejos los tiem­pos en los que el via­jero era alguien fiable: aho­ra lo que vende es pro­mo­cionar tal o cual pro­duc­to. Parece que hablar de la real­i­dad de los via­jes, de men­cionar cuan­do regre­sas al hotel roja como un tomate (que es algo que a mí me pasa mucho) no mola y eso son cosas que sólo sufre la vul­gar plebe. Pero en Insta­gram nadie quiere oir hablar de esas min­u­cias. Lo que vende es el via­jero que lle­va una vida per­fec­ta, como la pare­ja esa que cobra seis mil dólares cada vez que sube una foto en un hotel de Gre­cia. Los que pre­tenden con­vencerte de que es fácil dejar tu cur­ro y pon­erte a via­jar por el mun­do, que se lo digan a todas esas famil­ias españo­las en las que todos sus miem­bros están en paro. Me recuer­dan a esos matasanos que hace un par de sig­los vaga­ban de pueblo en pueblo con sus pociones mar­avil­losas que hacían cre­cer el pelo y alargar el pene pero que en real­i­dad no servían para nada.

Yo de mayor quiero ser influencer

Otro de los mitos que poco tienen que ver con la real­i­dad pura y dura. La de los influ­encers. Quizás esa obsesión por los likes ven­ga porque mucha gente sec­re­ta­mente a lo que aspi­ra es a reti­rarse y a vivir del cuen­to, sin darse cuen­ta de que hay mil­lones de per­sonas que bus­can lo mis­mo, como los que cada sem­ana jue­gan a la Prim­i­ti­va, a ver si hay suerte. Porque ser influ­encer te da dere­cho a todo, prin­ci­pal­mente a echarle mor­ro a la vida sin ningún tipo de escrúpu­lo. Hace poco me topa­ba con una noti­cia bas­tante curiosa en la que una tipa con 80.000 seguidores en Youtube, cuya cuen­ta nada tiene que ver con los via­jes sino con mostrar fotos de su últi­ma operación de labios-chori­zo-par­rilleros y posa­dos en biki­ni, decidía que por qué no sacarse unas vaca­ciones gratis y escribía al dueño de un hostal comen­tán­dole que “ya que iba a ir a Dublín con su novio a cel­e­brar San Valen­tín, qué le parecía dar­le cin­co noches gratis en su establec­i­men­to a cam­bio de pub­li­ci­dad”. La respues­ta del dueño no se hizo esper­ar y en pocas horas se hizo viral: si influ­encers como ella iban por el mor­ro ¿quién iba a pagar los suel­dos del recep­cionista y la seño­ra de la limpieza? Qué razón tenía este buen hom­bre. Y a freir espár­ra­gos que la mandó. Luego la pobre iba llorique­an­do por los rin­cones, que se había sen­ti­do “ultra­ja­da”.

Hace poco tam­bién, una empre­sa demostró que crear un influ­encer fic­ti­cio no es tan difí­cil, sólo es cuestión de dinero y de echarle cara al asun­to. Hay can­ti­dad de pági­nas a las que si pagas, te dan a cam­bio miles de seguidores. Crearon una insta­gram­mer fal­sa, cogieron un mon­tón de fotos del mun­do de ban­cos de imá­genes para que pareciera que era una via­jera exper­i­men­tadísi­ma y en sólo unos días ya tenían a varias mar­cas ofre­cien­do patroci­nar sus pro­duc­tos. No os creáis que es el úni­co fake que pul­u­la por la red. Son muchos los insta­gram­mers a los que han pil­la­do pho­to­shope­an­do y mostran­do fotografías de lugares en los que no habían esta­do en la vida. O el caso tristísi­mo de Celia Fuentes, una cono­cidísi­ma influ­encer que a través de Insta­gram iba ven­di­en­do una vida per­fec­ta y acabó ahor­cán­dose con sólo 27 años, inca­paz de aguan­tar la pre­sión del aparentar a toda cos­ta. O la de tan­tas pare­jas que sabes que se pasan la vida dis­cutien­do y ponién­dose los cuer­nos y luego se creen que todo se arregla subi­en­do fotos tan felices a las redes (que engañarán a los demás pero no a ellos mis­mos). Como veis, no todo lo que os encon­traréis en la red es cier­to: hay mucho cartón piedra.

Cuanto más tiempo pases en las redes sociales , mejor

Al pare­cer, aho­ra tan­to Face­book como Insta­gram (que en real­i­dad pertenecen a los mis­mos dueños todopoderosos) van a comen­zar a cam­biar sus algo­rit­mos. ¿Qué sig­nifi­ca esto? Pues que tú no tienes ni voz ni voto y vas a ver en tu pági­na de ini­cio lo que a ellos le de la real gana. En el caso de Face­book, quieren antepon­er las his­to­rias per­son­ales de tus ami­gos y famil­iares a la de las pági­nas que sigas, sin con­sul­tarte si te parece bien o no. En mi caso, me parece mucho más intere­sante la infor­ma­ción y noti­cias que me pro­por­cio­nan los per­iódi­cos que ver la foto de un cole­ga comién­dose un chuletón en La Pedriza. Pero Face­book ha deci­di­do que ese no es mi prob­le­ma (ni el tuyo) y que ellos han de decidir por ti.

En el caso de Insta­gram, se bara­ja penalizar a los que no le den al “me gus­ta” a otras fotos o no hagan comen­tar­ios de más de cua­tro pal­abras. Eso sig­nifi­ca que si tu máx­i­ma aspiración en esta vida es con­seguir seguidores a tuti­plén, prepárate a pasarte bue­na parte del día dan­do likes a die­stro y sinie­stro y hacien­do comen­tar­ios intrascen­dentes. Yo me niego a  caer en algo así: me parece una estu­pid­ez. De hecho, como os comenta­ba antes, has­ta hace un tiem­po era una usuar­ia muy acti­va de Face­book, como muchos de vosotros. Has­ta que me di cuen­ta de la can­ti­dad de tiem­po que perdía al día oje­an­do cosas que en real­i­dad no me aporta­ban nada (¿vídeos de gatos? para eso dis­fru­to de los míos). Reseteé mi cere­bro y aho­ra ape­nas uti­li­zo mi cuen­ta per­son­al para nada que no sea subir artícu­los del blog o recomen­da­ciones de lugares por donde estoy via­jan­do. Si hace un tiem­po me hubier­an dicho que podría tirarme tres o cua­tro días sin entrar en mi cuen­ta de Face­book sin que la echara de menos, me habría echa­do a reir. Y lo más curioso es que cuan­do entro, ni siquiera ojeo mi per­fil o el de mis con­tac­tos, subo en cin­co min­u­tos la noti­cia del artícu­lo que haya pub­li­ca­do a la pági­na de Face­book del blog y has­ta luego Lucas. Os ase­guro que soy mucho más feliz des­de entonces: ten­go más tiem­po libre para quedar con las ami­gas, ir al cine, leer, salir a dar una vuelta o hac­er mil­lones de cosas a las que antes no ded­i­ca­ba tan­to tiem­po pre­cisa­mente porque este lo esta­ba per­di­en­do en Face­book. Insta­gram y Face­book (o Face­book e Insta­gram, que tan­to mon­ta, mon­ta tan­to) es lo que quieren: que te pas­es el día conec­ta­do, pues a fin de cuen­tas es de lo que se nutren. ¿Se lo vas a per­mi­tir? Yo no.

¿Realmente necesitas instagrammear todo lo que te pasa a lo largo del día cuando estás de viaje?

El otro día leí un comen­tario que me dejó patid­i­fusa: “¡me lo estoy pasan­do tan bien que se me había olvi­da­do con­tar­lo en Insta­gram!” A cuadros me quedé. Es el resumen per­fec­to para una situación tan cotid­i­ana que ya nos parece de lo más nor­mal. Y no lo es. Es lógi­co que si tienes una cuen­ta en Insta­gram intentes man­ten­er­la actu­al­iza­da. Pero esto no te obliga a que debas subir varias fotos al día, con­tan­do con todo lujo de detalles donde estás y qué es lo que estás hacien­do. En mi caso, hay veces que me paso tres o cua­tro días sin postear una foto (la may­or parte de las veces, sin­ce­ra­mente, se me olvi­da) y no me sien­to mal por ello. Cuan­do ten­go un rato para meterme en inter­net, pre­fiero gas­tar mi tiem­po preparan­do artícu­los como este, temas que puedan intere­sar a mis lec­tores, que gas­tan­do horas vien­do fotos en Insta­gram. Ya bas­tante tiem­po me lle­va man­ten­er un blog (que no es moco de povo) como para añadirle extras. Inter­net ha de ser un (pequeño) hob­bie como otro cualquiera, no tu fuente prin­ci­pal de entreten­imien­to.

¿Cuán­ta gente conocéis a la que hace mil años que no veis y argu­men­tan que a fin de cuen­tas “ya estáis en con­tac­to por las redes”? El otro día le escuché comen­tar a un sociól­o­go que las redes unen a las per­sonas pero tam­bién incre­men­tan la soledad. Estoy total­mente de acuer­do. No puedes pre­tender que la vida cibernéti­ca susti­tuya a tu vida real. Ni sen­tirte con la obligación de postear con­tin­u­a­mente o de ape­narte porque no hayas con­segui­do todos los likes que esper­abas ¿No te das cuen­ta de que es algo real­mente insus­tan­cial, que no tiene la más mín­i­ma impor­tan­cia? No vas a ser más feliz (ni menos) porque alguien te de unos cuan­tos me gus­ta: la feli­ci­dad se encuen­tra en otras cosas mucho más impor­tantes a las que quizás no estás pre­stando la debi­da aten­ción.

Instagram y la publicidad

¿Cuán­do dejó de ser Insta­gram una red social para pasar a con­ver­tirse en el vehícu­lo para pro­mo­cionar pro­duc­tos? “Aquí estoy en el hotel @aguamarina, cortesía de la agen­cia @viajesmolones, con mis gafas @pelandrusca y mi cre­ma solar @notequemes”. Hay muchas cuen­tas así. Cada vez son más las per­sonas que dejan la aut­en­ti­ci­dad a un lado para pro­mo­cionar mar­cas, muchos blog­gers de via­jes los primeros. No sabéis lo cansi­no que es ir a cualquier red social y encon­trarte con mil posts con la eti­que­ta #quiero­queme­to­que­un­vi­a­jea­Puer­toUr­ra­co y que enci­ma dichos blog­gers pre­ten­dan que les tomen en serio. Es algo con lo que jamás se van a encon­trar mis seguidores ni mis lec­tores. Al menos si pre­tendo man­ten­er intac­ta mi cred­i­bil­i­dad.

Cuan­do creé el blog, tenía muy claro quién era (y quién soy) y lo que pre­tendía: ayu­dar a los demás de un modo total­mente altru­ista. No aspiro, como hacen muchos, a que llegue el día en que pue­da vivir del blog porque no es lo que quiero: soy feliz con mi vida, me gus­ta mi tra­ba­jo y aunque como a todos me gus­taría poder dis­fru­tar de más días de vaca­ciones, tam­poco creo que sal­ga tan mal para­da tenien­do todos los fines de sem­ana libres, mes y medio de vaca­ciones y prác­ti­ca­mente casi todos los puentes del año. Es más, algunos de esos puentes has­ta paso de via­jar y dis­fru­to quedán­dome en casa. No me sien­to mal por ello. Via­jo cin­co veces más que la may­oría de los españoles y aún así me gus­ta no sen­tirme oblig­a­da a nada sólo porque lleve un blog de via­jes.

Molar o no molar: esa es la cuestión

Por últi­mo, está el tema de la com­pet­i­tivi­dad porque sin­ce­ra­mente, me da mucha pena com­pro­bar como esto parece cada vez más una merien­da de negros (quitán­dole a la expre­sión todo su sen­ti­do pey­ora­ti­vo). Todo el mun­do quiere ser el más leí­do, el más comen­ta­do, el que más país­es vis­ite… ¡si has­ta hace poco vi un artícu­lo sobre una tipa que se jacta­ba de haber vis­i­ta­do todos los país­es del mun­do antes de haber cumpli­do los trein­ta, aunque en muchos de ellos sólo había esta­do un día! ¿Ese es el mod­e­lo de via­jero que se va a impon­er en el futuro? ¿El que se tira tres horas reto­can­do fotos en vez de dis­fru­tar del lugar donde está de vaca­ciones? ¿El que bus­ca la pose per­fec­ta y se com­pra un armario nue­vo para lucir­lo luego en las fotos de via­jes? ¿El que inten­ta engañarnos hacién­donos creer que duerme col­ga­do de un arnés a 3.000 met­ros de altura o que en la mural­la chi­na está él solo? Eso no es lo que vas a encon­trar en mi cuen­ta de Insta­gram. Mi aspiración en esta vida no es acu­mu­lar país­es vis­i­ta­dos como el que colec­ciona cal­en­dar­ios de bol­sil­lo sólo para subir las fotos a Insta­gram, como si fuera una com­peti­ción. Y, defin­i­ti­va­mente, creo que tam­poco debería ser la tuya.


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48 Comments

  1. Te encuen­tro toda la razón. Todos mueren por un like. Mejor pocos seguidores pero que lean ño que uno escribe

  2. Gra­cias por tu comen­tario, Alvaro. En ese sen­ti­do yo estoy muy con­tenta porque ten­go bas­tantes seguidores y todos los días me lle­gan un mon­tón de e‑mails pero en base a mis artícu­los, no a mis fotos de Insta­gram, a las que sin­ce­ra­mente cada vez doy menos impor­tan­cia. Pre­fiero dedicar más tiem­po al blog y preparar artícu­los de cal­i­dad que perder­lo en Insta­gram. Un abra­zo!

  3. Me gus­ta mucho tu post! Las per­sonas viv­en por y para las redes sociales,cuando lo mejor es vivir,disfrutar,compartir! Tienen una vida llena de filtros,cuando la nat­u­ral­i­dad y ka sen­cillez son mejores😘😘😘

  4. Estoy muy de acuer­do en lo que comen­tas de Insta­gram. Ya estoy har­to de ver fotos que no apor­tan nada mas que nar­ci­sis­mo. Gente que retrasmite su vida, self­ies de todo tipo, lo que comen, su ulti­mo vino, su ulti­mo pose etc.
    Muchos son blogueros de via­jes (que no via­jeros) que salen mas ellos que el paisaje o el mon­u­men­to donde están y sin ningu­na expli­cación del lugar.
    Sin­ce­ra­mente a mi tam­bi­en­me está decep­ciona­do Insta­gram. Casi mejor ten­er pocos seguidores y seguir a los que te aporten algo.

    Un salu­do 🙂

  5. Enrique Harley

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    COJONUDO… no ten­go insta­gram por todo eso que cuen­tas … y lo tuve… aca­ba uno har­to de tan­to pos­tureo … Y no sola­mente de los via­jes , yo me dedi­co al tema de las motos y es mas o menos lo mis­mo … Lo de los blogs es lo mis­mo , encon­tré el tuyo por twit­ter y me gus­ta que subes artícu­los a menudo y con bue­nas recomen­da­ciones de rutas y tal pero lo nor­mal es gente que mucha foto en insta­gram y face­book y luego tienen el blog aban­don­a­do … vamos que al final lo del blog es una excusa para ten­er seguidores … un asco todo , reina … Me gus­ta que haya gente como tu dicien­do lo que muchos tam­bién pen­samos … sube mas artícu­los de estos que me lo he pasa­do bom­ba leyen­dole … Salu­dos.

  6. Yo tam­bién he reflex­ion­a­do mucho sobre el tema… ya sólo miran­do mi cuen­ta de instagram,cabe una reflex­ión: Yo no sue­lo col­gar fotos mías y no entien­do la gra­cia que le encuen­tra la gente a col­gar sólo fotos de sí mis­mos en difer­entes pos­turas; con ropa difer­ente, en lugares diferentes…hasta lo encuen­tro egocén­tri­co! 😉 Cada vez que col­ga­ba un paisaje o una foto que a mí me parecía boni­ta, como mucho 30 likes…en cuan­do col­ga­ba una foto mía; 100 likes… y los típi­cos comen­tar­ios :¡Qué gua­pa!” Aunque estu­viera hor­rip­i­len­ta… Deduc­ción: lo que le gus­ta a la gente es cotil­lear. Por otro lado llegué a la segun­da con­clusión ; para ten­er seguidores hay que ser gua­pa y posar como una mod­e­lo! No hace fal­ta ni escribir; si tienes buen tipo, te pones en biki­ni y tus seguidores cre­cen como la espuma… he lle­ga­do a pen­sar que tal vez pudiera ser bue­na idea ir al gim­na­sio, teñirse de rubia, com­prar un vesti­do vaporoso y después de un trekking duro, cuan­do ya estés en la cima de la mon­taña, te sacas de maletín de pin­turas, te pones tu vesti­do de volantes y te haces un foto como si fueras la reina de Saba… Esta­mos en la era de la estu­pid­ez! vivi­mos para la galería! Hace algún tiem­po, inclu­so destaparon un escán­da­lo de una bloguera que tenía un novio dis­eñador web que le hacía todos los pho­to­shops… ella ni se movía de casa, pero salía guapísi­ma en las fotos en el Machu pichu, en el Taj Mahal…vamos, que era todo cuen­to! Lle­gar a ese pun­to, ya lo encuen­tro de psiquiátri­co! jaja­ja­ja­ja Sin más; buenos via­jes y viva la real­i­dad! 😉

  7. Total­mente!, no hay como com­par­tir después los detalles de un via­je que real­mente dis­fru­taste, aunque no lo hayas doc­u­men­ta­do segun­do a segun­do!

  8. Ole 👍

  9. Olivia: tu frase lo define todo “una vida llena de fil­tros”. Muy bien descrito. Beso, gua­pa!

  10. Lo que comen­tas de las fotos pho­to­shopeadas que son men­ti­ra es muy triste. Pero a esos pun­tos esta­mos lle­gan­do. Y como bien dices, los mon­u­men­tos son lo de menos…

  11. Jaja­ja­ja­ja­ja­ja me ha hecho mucha gra­cia que men­ciones lo de las motos porque eso tam­bi­en se da mucho en Insta­gram, hac­erte una foto en una Harley que no es tuya y que no vas a con­ducir en la vida… Gra­cias por leerme!

  12. Para mi es mucho más impor­tante dis­fru­tar cada segun­do de tu via­je, efec­ti­va­mente…

  13. No impor­ta el mon­u­men­to, no impor­ta el esfuer­zo, no impor­ta la expe­ri­en­cia, ni la dureza de muchos via­jes… Todo es muy Mr Won­der­ful; lo que impor­ta es posar bien; salir “gua­pa” y pare­cer feliz! 😉 A ver en que ter­mi­na esto… porque tiene toda lap­in­ta de encam­i­narse hacia una gen­eración de descere­bra­dos…

  14. Total­mente de acuer­do, hac­er un blog para mi es ser útil a los lec­tores que están plane­an­do un via­je, con­tar mi expe­ri­en­cia con detalle ayu­dará a que cada uno saque sus propias con­clu­siones, ele­gir los mis­mos sitios o no.….. que ver , donde cenar, donde alo­jarse… infor­ma­ción obje­ti­va que es la que yo quiero cuan­do acu­do a otros blogs para preparar mis pro­pios via­jes y por tan­to esa infor­ma­ción obje­ti­va es la que yo quiero dar con la menor sub­je­tivi­dad posi­ble (aunque pon­ga chulísi­mo, me encantó.…etc jaja­ja ya se que esto no puede ser más sub­je­ti­vo, pero que cada uno vea obje­ti­va­mente porqué y a lo mejor vién­do­lo a tí no te gus­ta , pero yo te lo enseño y tu decides ) esa es mi idea de Blog.
    Yo quiero como tu bien dices, infor­ma­ción, con­se­jos y sug­eren­cias y eso es lo que pre­tendo dar en mi Blog, creo que lo que menos impor­ta en este tipo de blog es la ima­gen del autor y las imá­genes per­son­ales, lo que puede impor­tar es que se ten­gan un esti­lo pare­ci­do de via­je, pero no lo monísi­mos que están los niños en la playa, lo guapo y cachas que está tu novio, y lo div­ina de la muerte que está una !!!, me muero de pudor!!!!

    Y por últi­mo deciros que no es cier­to lo que dice Mily un Via­jes: ” Hoy en día todo el mun­do tiene Face­book, Twit­ter e Insta­gram”, en lo úni­co en lo que dis­cre­po con­ti­go !!!! jaja­ja.…. Yo no ten­go naaaaaaaaa…
    pero si “Es bueno ten­er una pres­en­cia impor­tante en las redes”, todo sea por mi Blog, algún día me con­ver­tiré en ” todo el mun­do”, gra­cias por los con­se­jos.
    Haré como tú, las redes sociales solo para mi blog , ( aunque esper­aré a que crez­ca mucho más, voy muy lenta con mis relatos) porque real­mente tra­ba­jar un blog lle­va mucho tiem­po y esfuer­zo y es grat­i­f­i­cante que este llegue a muchas per­sonas a quien les pue­da ser útil y les guste.
    Un salu­do a todos

  15. 😘😘😘😉 Ni me gus­ta arreglar lis fotos aunque t3ngo acné,esa soy yo,así me amo

  16. Nosotros lle­va­mos tiem­po reflex­io­nan­do sobre todo lo que nos cuen­tas. Cada vez más gente me parece que via­jan para acu­mu­lar país­es y con­tar­lo al día sigu­iente en un artícu­lo sin cal­i­dad algu­na y sen­timien­to, más me parece haber sido escrito por una máquina.

    Nue­stro rit­mo de pub­li­cación es bajo pero eso nos da tiem­po a pen­sar las cosas e inda­gar sobre lo que escribi­mos, esto no es una com­peti­ción, ni lle­va a ningún sitio, solo puede hac­er­nos sen­tir infe­liz por no con­seguir un rito de pub­li­cación alto y con­tin­uo. Las redes sociales las ten­emos solo por el blog y úni­ca­mente la uti­lizamos para com­par­tir los artícu­los e Insta­gram era una red que me gusta­ba, pero des­de que han cam­bi­a­do el algo­rit­mo la uti­li­zo mucho menos y subo fotos cuan­do me apetece com­par­tir algo.

    Un salu­do

  17. Bueno me he rei­do e indig­na­do jun­to a ti, rei­do porque tienes un humor fino y diver­tido, e indig­na­do con eso de los MEGUSTA, lo de los nuevos algo­rit­mos, que tienes razon en todo. No olvidemos que para ins­ta y face lo impor­tante es vender espa­cios de pub­li­ci­dad, de allí que sus redes sociales ter­mi­nen “enredan­dote”. Me encan­to tu pos­teo y te bus­caré en las redes para que las blog­gers nos unamos jaja

  18. Gra­cias por tu comen­tario! Como digo en el artícu­lo, las redes sociales son bue­nas para dar a cono­cer tu blog (y de hecho bas­tantes de mis lec­tores han lle­ga­do has­ta aqui por Face­book o Twit­ter) pero en abso­lu­to, al menos en mi caso, son mi prin­ci­pal fuente de lec­tores. Y sí, como bien dices, lle­var un blog lle­va mucho tra­ba­jo, más del que la gente cree, pero cuan­do las cosas se hacen de corazón, al final todo fluye solo. ¡Un besazo!

  19. Hola chicos! Pub­licar más a menudo no es sinón­i­mo de cal­i­dad, de hecho yo sue­lo pub­licar una media de dos-tres artícu­los por sem­ana y podría incre­men­tar el rit­mo pero eso, como bien decís, sig­nifi­caría no preparar tan bien los artícu­los o hac­er­los más cor­tos y sac­ri­ficar más tiem­po libre. Sin embar­go, a lo que yo me refer­ía es a la de blog­gers que ves con todo el tiem­po del mun­do, horas y horas en redes sociales, mien­tras a su blog le comen las telarañas ¡y eso no es bueno! Como vosotros, mis redes sociales van uni­ca­mente aso­ci­adas al blog y de ellas la que uso con más asiduidad es Twit­ter porque es la que me parece más efec­ti­va y con difer­en­cia en la que más inter­ac­tua la gente con mis artícu­los. ¡Un abra­zo!

  20. Jaja­ja­ja­ja es que lo mío es un humor negro hila­do muy fino, no con­ci­bo mi blog sin él! Este tipo de artícu­los tienen que lle­var su toque de ironía, que es como hay que tomárse­los. Me ale­gro que te haya gus­ta­do. Y sí, bús­came por las redes 😉 Un abra­zo!

  21. ¡A mi me gus­ta el Insta­gram!. Mira soy así de rari­ta :). Tam­bién es ver­dad es que soy de esas raras que va a los sitios, con otros bloguer@s y mien­tras los de mi alrede­dor suben fotos como si las fue­sen a pro­hibir…, yo no, ya que soy una dis­fru­tona y eso te imprime carác­ter.
    Felic­i­tarte por el artic­u­lo y tu buen hac­er, tam­bién por la can­ti­dad de seguidores que tienes. No es por hac­erte la con­tra… en mi caso, los seguidores que ten­go me han lle­ga­do a través de las RRSS, donde cuel­go mis artícu­los. Tam­bién es ver­dad que escri­bo últi­ma­mente poco y eso pasa fac­tura.

    Me gus­ta la fotografía y al igual que creo firme­mente que, como mejor se aprende un vocab­u­lario flu­i­do, es habi­en­do leí­do mucho, pien­so que vien­do bue­nas fotografías, se aprende muchísi­mo tam­bién. Y por su puesto, estoy con­ti­go en el que, hay que selec­cionar muchísi­mo, porque el pos­tureo… cada vez es may­or.
    ¡Feli­ci­dades de nue­vo por el artícu­lo!

  22. Gra­cias por tus pal­abras! En real­i­dad en el artícu­lo no car­go con­tra Insta­gram sino con­tra el uso que mucha gente hace de dicha red 😉 Cada uno obtiene sus seguidores de difer­entes for­mas, a mi muchos me vienen de las redes pero la gran may­oría provienen de Google. Como bien dices, el no actu­alizar a menudo el blog puede lle­gar a con­seguir que la gente no te siga y lo con­trario, sin embar­go, cada vez te trae más gente. Te ani­mo a que te hagas un cal­en­dario de pub­li­ca­ciones y te establez­cas a ti mis­ma una ruti­na: es la úni­ca man­era de ser con­stante. En cualquier caso, te felic­i­to por lle­var un blog porque tiene mucho tra­ba­jo detrás y muchas horas de esfuer­zo, no todo el mun­do está dis­puesto a eso.

    En cuan­to a lo de via­jar con otros blogueros, no lo veo mal, aunque yo pre­fiero ir por libre y eso que ten­go muchos ami­gos blog­gers de via­jes. Pero cuan­do var­ios com­parten via­je, se cae en el error de que al final todos pub­li­can lo mis­mo. Es bueno que cuan­do hagas ese tipo de via­jes lo dis­frutes en vez de postear con­tin­u­a­mente, bue­na elec­ción 😉

    Gra­cias de nue­vo por tus pal­abras, espero seguir vién­dote por aquí. Un abra­zo!

  23. Muy buen post. Yo creo que Insta­gram dejó de ten­er ‘esa’ magia, en el momen­to en que comen­zaron a apare­cer pub­li­ci­dades y se masi­ficó. Salu­dos!

  24. Gra­cias! Efec­ti­va­mente, la pub­li­ci­dad está hacien­do mucho daño a Insta­gram… Un abra­zo!

  25. Bra­vo!!! Me ha pare­ci­do un artícu­lo muy bueno, no provo­ca a los blog­gers a reflex­ionar sobre el uso que hace­mos de las redes sociales y de lo que quer­e­mos en real­i­dad con nue­stro blog, hay que ser hon­estos con nosotros mis­mos lo primero.
    Enhorabue­na, has puesto el dedo en la lla­ga con lo de la pub­li­ci­dad.
    Un fuerte abra­zo
    Xus

  26. Gra­cias Maria Jesus! Citar en Insta­gram a algu­na mar­ca / agen­cia que te guste o la que admires no es un peca­do. Pero estar con­tin­u­a­mente y a todas horas pro­mo­cio­nan­do pro­duc­tos aburre, cansa y sobre todo res­ta cred­i­bil­i­dad. Otro abra­zo para ti!

  27. Emma

    at

    Muy bue­na reflex­ión. Estoy total­mente de acuer­do con­ti­go. Es obvio que Insta­gram es una red en la que pri­ma lo visu­al y además la como­di­dad de sólo ver y no ten­er que leer. Y como cada vez vamos hacia una sociedad más incul­ta, menos lec­to­ra, más vaga y más cómoda…Instagram sube posi­ciones porque la gente no bus­ca con­tenido de cal­i­dad si no super­fi­cial­i­da pura y dura.
    Áni­mo, te sigo y me suscri­bo.

  28. Gra­cias Emma! Estoy de acuer­do con­ti­go en que Insta­gram es la red que uno menos tiene que cur­rarse: subir fotos y lis­to. Por eso me parece la menos intere­sante de todas las redes con difer­en­cia. ¡Un abra­zo!

  29. Muy bueno!!!!!

  30. Gra­cias!

  31. Efec­ti­va­mente, Car­los, en los últi­mos tiem­pos Insta­gram se ha con­ver­tido más en una revista de cotilleos que en una red social real­mente útil. Y opino como tú, en cuan­to a los seguidores, es mejor cal­i­dad que can­ti­dad. ¡Un abra­zo!

  32. Exce­lente! Es per­fec­ta­mente entendible tu pos­tu­ra. Insta­gram es una red que hay que ali­men­ta­r­la visual­mente. En cuan­to al tema de blogs, da muy poco espa­cio para com­par­tir la aven­tu­ra de un via­je plas­ma­da en letras. El usuario de Insta­gram, pocas veces es un usuario que lee, y el que com­parte una expe­ri­en­cia así, no la resume en tres pal­abras: es detallista. Eso sin con­tar la lim­i­tante de com­par­tir un enlace (todo un tema redi­rec­cionar a los usuar­ios a tus pub­li­ca­ciones) Sin embar­go no dejes de ali­men­ta­r­la, algun buen prove­cho podrás sacar­le. Éxi­to!

  33. Efec­ti­va­mente, esa es otra de las cosas que condi­ciona: no poder añadir links. Un abra­zo!

  34. Leyen­do tu post pasé por varíes esta­do es áni­mo.… te di la razón, me hiciste reír, me dejaste pen­san­do. Qué bueno leer algo tan sin­cero y cotid­i­ano

  35. Recién te des­cubrí, me agra­da lo que has escrito..en muchas cosas estoy de acuer­do. Ojalá logre cau­ti­var a las per­sonas de la man­era que lo haces 🙂

  36. Gra­cias por tus pal­abras, Vero. Esa era la inten­ción, hac­er reflex­ionar. Un abra­zo!

  37. Bien­veni­da entonces, espero verte a menudo por aqui. ¡Mil gra­cias por tus pal­abras!

  38. The Greats News

    at

    Te acabo de leer por primera vez y parece un gran tex­to, cau­ti­vador con sus pal­abras ade­cuadas y engan­cha al lec­tor has­ta el final, gran tra­ba­jo! Soy nue­vo aquí podrias seguirme?

  39. Tienes toda la razón. Al final se aca­ba banal­izan­do todo y Insta­gram no es más que un escaparate. Cada uno enseña su real­i­dad, eso sí, con el fil­tro que más le gus­ta.

  40. Efec­ti­va­mente Judith. Por eso creo que los blogs son mucho más autén­ti­cos 😉

  41. Wow, muy bueno el artícu­lo! He de mati­zar, eso sí, que creo que hay una gran difer­en­cia entre usar Insta­gram de man­era pro­fe­sion­al, y de man­era per­son­al. Creo que pre­cisa­mente ahí está el prob­le­ma. Como red de uso pro­fe­sion­al, con tan­tos fil­tros, real­i­dad alter­a­da etc es per­fec­to para pub­li­ci­dad depende de para qué y tam­bién para dar a cono­cer mar­cas, difundir con­tenidos.. El prob­le­ma, y ahí tienes mucha razón, es cuan­do hace­mos fotos como si fuéramos una pági­na web que pro­mo­ciona tours pero no somos ningu­na pági­na web, y lo que esta­mos pro­mo­cio­nan­do es.. ¿el qué exac­ta­mente? ¿Nues­tra vida per­son­al? Y sí, cada vez se ve más, gente hacién­dose fotos sólo para Insta­gram, y sin dis­fru­tar real­mente de los sitios, del via­je en sí. me ha gus­ta­do mucho la entra­da, escribes de temas intere­santes!

  42. Isabel, luego está el grave error de la gente que mez­cla su insta­gram pro­fe­sion­al con su vida per­son­al, lo que da una ima­gen nefas­ta de la mar­ca que quieras vender porque a tus clientes les impor­ta cero patatero tu vida. ¡Me ale­gro que te haya gus­ta­do el artícu­lo!

  43. Te doy la razón y a la vez me iden­ti­fi­co ple­na­mente con la críti­ca… parece que si mi foto no tiene 8000 likes, no vale. Es como si no hubiera esta­do allí.
    Es una críti­ca y una reflex­ión muy bue­na.

  44. Muchas gra­cias por tus pal­abras! El obje­ti­vo en esta vida no ha de ser acu­mu­lar likes sino ser feliz con lo que haces…

  45. Viajera

    at

    Chapo! Mis felic­ita­ciones por tu post! No puedo estar mas de acuer­do con todo lo que dices, de echo yo tenia una cuen­ta de Insta­gram de via­jes y me la quité por todo lo que dices, me cans­a­ba ver como todos iban a Alsa­cia por que es Navi­dad o como se cre­an gru­pos en insta­gram para darse likes y comen­tar entre ellos sus posts en la primera hora de la pub­li­cación para lle­gar a más gente, cuan­ta pre­sión por dios! O como de repente todas vis­ten o posan igual, sien­do sin­cera hacía lo mis­mo has­ta que dije bas­ta! Mi tiem­po es oro y no quiero ser una nar­ci­sista como la may­oría de las cuen­tas de IG, ver como cuen­tas pequeñas se hacen grandes y empiezan a pub­lic­i­tar a mar­cas o hote­les! Por dios se esta per­di­en­do la esen­cia de via­jar y si Insta­gram tiene cosas pos­i­ti­vas como cono­cer lugares o datos prác­ti­cos pero hoy en día pocas o ningu­na cuen­ta hace eso…lo que quieres son likes y seguidores para que mar­cas les den cosas gratis…que pena lle­gar a estos extremos, menos mal que me he dado cuen­ta de ello y aho­ra veo el tiem­po que he despreciado.Una vez mas chapo!

  46. Mil y un Viajes por el Mundo

    at

    Gra­cias por tus pal­abras. Me ale­gro que te haya gustado.¡Encantada de ten­erte por aqui!

  47. Alfonso De Las Heras

    at

    Intere­sante artic­u­lo, estoy ini­cian­do un blog de via­jes (aun no esta en el aire) y he de decir que tu artic­u­lo refle­ja muchos de mis temores, supon­go que cuan­do el blog sal­ga al aire ya ire vien­do su evolu­cion, un abra­zo y felic­ita­ciones por tan buen artic­u­lo.

  48. Mil y un Viajes por el Mundo

    at

    Muchas gra­cias por tus pal­abras, Alfon­so! Un abra­zo!

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