Consejos para ahorrar en un viaje a Riga

riga letonia

 

Cuan­do uno pien­sa en una escapa­da a los país­es bálti­cos, nues­tra bil­letera se echa a tem­blar. Sin embar­go, cae­mos en la mala cos­tum­bre de pen­sar que esta región se reduce a Norue­ga, Sue­cia y Fin­lan­dia (tres des­ti­nos poco económi­cos para el bol­sil­lo español), cuan­do ten­emos jus­to al lado tres repúbli­cas bálti­cas bas­tante más ase­quibles en lo que a gas­tos se refiere. Hablam­os de Leto­nia, Esto­nia y Litu­a­nia. Hace unos meses, pre­cisa­mente, te relatábamos en una exten­sa entra­da de nue­stro blog lo intere­sante que nos había resul­ta­do el via­je por la cap­i­tal estona, Tal­lín, y lo poco que nos habíamos gas­ta­do en com­para­ción con nues­tra estancia en el mis­mo via­je en Helsin­ki y Esto­col­mo. Hoy nos vamos a dedicar a Riga, la cap­i­tal de Leto­nia y una de las ciu­dades que se encuen­tran al alza en los últi­mos tiem­pos en lo que a tur­is­mo europeo se refiere.

Uno de los prin­ci­pales prob­le­mas con el que nos encon­tramos si quer­e­mos via­jar a Riga des­de Madrid o Barcelona es que al con­trario que des­de San­ti­a­go de Com­postela, Ibiza o varias islas de las Canarias, conec­tadas con la cap­i­tal let­ona por Ryanair, es que no con­ta­mos con vue­los direc­tos. Por tan­to, ten­emos varias opciones. Una, con­tratar vue­los con escalas. Com­pañías como KLM (con escala en Ams­ter­dam), Nor­we­gian (con escala en Oslo), Lufthansa (con escala en Frank­furt) o Air France (con escala en París) nos per­mi­tirán pre­sen­tarnos en Leto­nia por pre­cios que gen­eral­mente oscilan entre los 150 y los 200 euros ida y vuelta. Segun­da opción: volar has­ta Vil­nius, cap­i­tal de Litu­a­nia y situ­a­da a menos de 300 kilómet­ros. Des­de Madrid ten­emos vue­los direc­tos con Ryanair (com­bi­nan­do bue­nas fechas puede salirnos a 70 euros el vue­lo ida y vuelta) y podemos aprovechar para ver ambas ciu­dades en un mis­mo via­je. Des­de Vil­nius, con la com­pañía de bus­es Eco­l­ines podemos ir has­ta Riga por poco más de 30 euros ida y vuelta (el trayec­to suele durar unas cua­tro horas que se te harán más ame­nas gra­cias al wifi gra­tu­ito).

Si has lle­ga­do a Riga en avión, nada más ater­rizar dirígete al stand de “Wel­come to Riga” y adquiere un bil­lete de bus con des­cuen­to para ir al cen­tro: 1,15 euros. El aerop­uer­to se encuen­tra a ape­nas 10 kilómet­ros del cas­co antiguo, el trayec­to no te lle­vará más de 20 min­u­tos. Aunque, obvi­a­mente, en tem­po­ra­da alta (ver­a­no), cuan­do se va el frío, Riga ve abrup­ta­mente incre­men­ta­dos los pre­cios del alo­jamien­to, aún encon­trarás opciones como el Cen­tral Hos­tel, donde podréis dormir dos per­sonas en una habitación doble por 24 euros (eso sí, el baño es com­par­tido; a cam­bio tienes la ven­ta­ja de estar a cin­co min­u­tos andan­do de la Estación Cen­tral). Por sólo un poco más (36 euros) el mis­mo hostal ofrece un aparta­men­to con baño pri­va­do y coci­na total­mente equipa­da. El Seag­ulls Har­ret Hos­tel o el Green Cat son otras dos bue­nas opciones baratas y bas­tante cén­tri­c­as.

Riga Letonia

A la hora de sen­tarte a com­er, acuér­date de la cade­na de restau­rantes Lido. Fun­cio­nan des­de 1987 y en Riga tienes unos cuan­tos locales para ele­gir pero lo recomend­able es que vayas al prin­ci­pal en el 76 de Kras­ta Street. En uno de los edi­fi­cios más grandes de Europa se encuen­tra el Lido Recre­ation Cen­tre: en un área gigan­tesca que cubre cin­co hec­táreas podrás dis­fru­tar de tres restau­rantes. El primero, Bistro, ofrece más de 500 platos difer­entes típi­cos de Leto­nia, pre­dom­i­nan­do las ver­duras y la repostería. En Beer Cel­lar podrás degus­tar las cervezas locales en un boni­to dec­o­ra­do y en el Express Restau­rant ten­drás a tu dis­posi­ción snacks y un sucu­len­to buf­fet por un módi­co pre­cio.

¿Más restau­rantes económi­cos? Folkklubs Ala Pagrabs (Pel­du Iela 19), un pre­cioso local con ambi­ente medieval y músi­ca en vivo en el que los platos prin­ci­pales ron­dan los 6 euros y se enorgul­le­cen de preparar un bis­tec de un kilo. Está en pleno cen­tro y siem­pre a tope de gente así que lo ide­al es reser­var. Province  (Kalku 2), cer­cano al Ayun­tamien­to, es otro local de lo más acoge­dor: el pre­cio medio por comen­sal es de unos 15 euros y tienes la opción del menú degustación. Mel­nie Muki (Jana Seta 1) sólo tiene un pero: el agua es carísi­ma! Por lo demás, buen menú letón (tam­bién a unos 15 euros por per­sona), con una amplia selec­ción de carnes y pesca­dos. Tav­er­na Pie Sena Dzin­tara Cela, pega­do a las mural­las, ofrece inmejorable gas­tronomía del país, desta­can­do el jabalí: raciones real­mente gen­erosas. No olvidéis vis­i­tar las krogs, las pequeñas taber­nas let­onas, el equiv­a­lente a nues­tras tas­cas: se encuen­tran escon­di­das en los calle­jones y son real­mente económi­cas (hay una muy curiosa, la Kiploku, cuyos platos están todos elab­o­ra­dos con ajo).

Y una recomen­dación más: cer­ca del cen­tro históri­co se hal­la el Cen­tral Mar­ket (Cen­traltir­gus). Cien mil per­sonas al día pasan por el mer­ca­do más impor­tante del país, ubi­ca­do en los antigu­os hangares de los zep­pe­lines, y en el que prin­ci­pal­mente se vende comi­da fres­ca aunque tam­bién podrás encon­trar sou­venirs, ropa y flo­res. Entre sus 3.000 tien­das, hay bas­tantes puestos con menús para lle­var o com­er allí, por lo que puede supon­er una bue­na alter­na­ti­va para tomar un ten­tem­pie por poco dinero e inclu­so en algunos stands se imparten clases de coci­na del país. Por últi­mo, recuer­da que muchos restau­rantes ofre­cen el “busi­ness menú”, lo que equiv­ale a nue­stro menú del día, y que suele ron­dar los cin­co euros. Además, siem­pre podrás adquirir en algún puesto calle­jero pel­me­nis, empanadil­las de carne muy pop­u­lares en Riga y que podrás ir comien­do sobre la mar­cha.

Pero ¿qué se come en Leto­nia? Pues como en otros país­es bálti­cos, muchísi­mo pesca­do, des­de salmón y aren­ques a trucha, sar­di­nas y caviar. Es muy habit­u­al encon­trar el pesca­do ahu­ma­do. En los país­es fríos, ya sabéis que las sopas son un impre­scindible: en Leto­nia se cono­cen como zupas y las más pop­u­lares son las de col, la de remo­lacha (que se sirve fría y prob­a­ble­mente habréis proba­do en otros país­es bajo el nom­bre de sopa borsch) y la sopa de frikade­les (patatas, zana­ho­rias y albóndi­gas). La carne, prin­ci­pal­mente de cer­do, pol­lo y tern­era, se suele servir acom­paña­da de guar­ni­ciones de patatas, guisantes o champiñones; son tam­bién muy típi­cas las puita­m­dresas (salchichas) y el que­so, preferi­ble­mente como aper­i­ti­vo antes de las comi­das.

Uno de los que­sos más cono­ci­dos es el Janu Sier, muy espe­ci­a­do, y que la tradi­ción man­da con­sumir en la noche de San Juan. La repostería let­ona tam­bién tiene muy bue­na fama: tar­tas de pata­ta y zana­ho­ria, el rupj­maizes kar­to­jums (un biz­co­cho de arán­danos) y tar­tale­tas de hojal­dre con fre­sas son comunes en las mesas let­onas. En cuan­to a bebi­da, a los letones les encan­ta la cerveza:Alus, Aldaris y Cesu son las más con­sum­i­das y su pre­cio en los bares no suele rebasar los dos euros. Y si quieres traerte un sou­venir orig­i­nal, mete en la male­ta una botel­la de Bál­samo Negro de Riga, un licor de hier­bas muy típi­co de la ciu­dad y que además viene estu­pen­do para los catar­ros.

Aunque en Riga se puede ir prac­ti­ca­mente andan­do a los prin­ci­pales atrac­tivos turís­ti­cos, si has de usar el trans­porte públi­co es recomend­able que com­pres los bil­letes antic­i­pada­mente en lugares como los super­me­r­ca­dos Rimi o las propias máquinas expende­do­ras que hay en la calle: en vez de dos euros te costarán casi la mitad. Y aprovéchate de que la ciu­dad es com­ple­ta­mente plana para moverte en un medio de trans­porte bara­to y ecológi­co: la bici­cle­ta.

En Riga hay un mon­tón de activi­dades que puedes hac­er de for­ma gra­tui­ta. Vis­i­tar el dis­tri­to de Andrejsala, local­iza­do muy cer­ca del cen­tro, en la isla de Andrew y donde antigua­mente se ubi­ca­ba el puer­to indus­tri­al; hoy en día acoge un mon­tón de salas de exposi­ciones, estu­dios y cen­tros de arte, con­vir­tién­do­lo en uno de los vecin­dar­ios más sug­er­entes de la ciu­dad. Puedes tam­bién pasear por uno de los par­ques más impor­tantes de Riga, el Baste­jkalns, con canales por los que podrás nave­g­ar en coque­tas bar­quitas y admi­rar boni­tos edi­fi­cios ofi­ciales. La Kalnciema Street Quar­ter, con sus pre­ciosas casas de madera del siglo XIX, es otro de los rin­cones impre­scindibles de Riga: lo ide­al es que tu visi­ta sea en sába­do ya que aquí se cel­e­bra un mer­ca­do al aire libre bas­tante intere­sante.

En cuan­to a atrac­ciones gra­tu­itas, tienes el Museo de la Ocu­pación (donde se repasa la invasión nazi y la pos­te­ri­or adhe­sión a la Unión Soviéti­ca, está con­sid­er­a­do uno de los museos más impor­tantes del norte de Europa); hablan­do de soviéti­cos, aunque ten­ga fama de ser un bar­rio pobre e inse­guro, acér­cate al Sub­ur­bio de Moscú (Maskach­ka), que data del siglo XIV y que sirvió en la Segun­da Guer­ra Mundi­al como ghet­to de los judíos. El Lat­vian War Muse­um, el Museo Judío y el Museo de las Bar­ri­cadas tam­bién ofre­cen acce­so gra­tu­ito, así como la cat­e­dral orto­doxa y casi todas las igle­sias y capil­las de la ciu­dad. Además, diari­a­mente a las doce del mediodía y enfrente de la cat­e­dral de San Pedro se ofre­cen tours gra­tu­itos por el cen­tro históri­co (eso sí, en inglés) y otros sobre arte, tam­bién a las 12 a diario, enfrente del Mon­u­men­to de Renis. Tam­bién a diario podrás pres­en­ciar el cam­bio de guardia frente al Mon­u­men­to a la Lib­er­tad, subir has­ta el mirador del hotel Radis­son Blu para admi­rar la ciu­dad des­de las alturas (no cobran entra­da) y el últi­mo sába­do de cada mes entrar gratis al Museo de His­to­ria de Leto­nia (lo mis­mo ocurre el primer miér­coles del mes en el Riga Film Muse­um).

En muchos pun­tos de la ciu­dad (incluí­dos los par­ques) se puede encon­trar wifi gra­tu­ito. En ver­a­no, aprovechan­do el buen tiem­po, puedes dar un paseo por la playa de la isla de Kip­sala o dar una vuelta por Meza­parks con sus man­siones seño­ri­ales. Además, a lo largo del año podrás toparte con fes­tivi­dades como las de Sem­ana San­ta (en las que hay batal­las de huevos), a finales de Mayo el Latvia Beer Fest (el fes­ti­val cerve­cero más impor­tante de los país­es bálti­cos), el sol­sti­cio de ver­a­no el 24 de Junio o el Fes­ti­val de Músi­ca y Dan­za de Leto­nia en el mes de Julio.


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