The Warriors Escenarios Pelicula

Que el cine nos ha inspirado enormemente a la hora de viajar es algo que ya os hemos contado en artículos como Escenarios de cine que bien merecen una escapada Películas que empujan a coger la maleta . Sé que muchos de los lectores sois, como yo, adictos a viajar buscando esos escenarios con los que soñasteis desde niños. Y justo el otro día, que fuimos al teatro a ver una obra que rememora ese espíritu ochentero que nos llena de nostalgia, “Espinete no existe”, me vino a la cabeza hacer un artículo sobre los escenarios de la que desde jovencita ha sido mi película favorita: “The Warriors”. O como se les conocía en nuestro país. Los Amos de la Noche.

The Warriors

Era una cría la primera vez que descubrí “The Warriors”, ni siquiera recuerdo si la vi en televisión o porque mi padre la alquilara en el videoclub de turno. Sólo sé que marcó un antes y un después en mi vida y que desde ese momento soñé con pisar las calles de Nueva York. Porque sí, debo reconocer que incluso mi viaje a Nueva York estuvo inspirado en buena medida por los escenarios donde se desarrollaba “The Warriors”: ¡necesitaba ver esas calles por mí misma!

No sabéis lo feliz que fui hace un par de años cuando hicieron un pase especial en un cine de Madrid y allí que nos reunimos todos los fans acérrimos con nuestras camisetas de la peli ¡aplaudimos cada pelea en la que los Warriors machacaban a las bandas rivales! Encontrarte una sala de cine llena de fans como tú, que se sabían de memoria los diálogos, que repetíamos al unisono cada frase, fue algo emocionante.

Vamos a irnos a recorrer el Nueva York de los Warriors de finales de los 70. Tengamos en cuenta, eso sí, que aunque en el film la trama se lleva a cabo en el barrio neoyorkino más conflictivo, el Bronx, en la práctica las escenas fueron rodadas en otros lugares menos peligrosos. El Bronx ahora es un barrio mucho más tranquilo (aún así, tampoco te aventures a pasear de noche tú solo) pero en 1979, año en que se grabó “The Warriors”, allí casi no se atrevía a entrar la policía.

Precisamente hace unos meses estuve leyendo “My riot”, la biografía de Roger Miret, cantante de Agnostic Front, y relataba muy bien lo que suponía vivir en el Bronx a últimos de los 70 / principios de los 80. Edificios quemados por completo (los caseros, hartos de no encontrar inquilinos ni poder vender sus viviendas, preferían prender fuego a los apartamentos y que al menos les pagase algo el seguro), tiendas saqueadas, fábricas abandonadas, peleas a tiros entre bandas rivales… No era el mejor escenario para un rodaje, por lo que el director Walter Hill (quien, por cierto, cinco años después rodaría otra de mis películas favoritas, “Calles de fuego”) decidió buscar otros rincones de Nueva York para ambientar la odisea que pasan los pobres Warriors hasta llegar a su barrio, Coney Island.

Warriors

Vayamos por tanto a nuestro itinerario si queremos seguir la estela dejada por los Warriors. Comenzaremos en la estación de metro de Coney Island-Stillwell Avenue y de allí nos iremos al Riverside Park, cerca de la calle 96, que en la película simulaba ser el parque Van Cortland del Bronx. Aquí es donde se reunían las bandas de toda la ciudad y donde Cyrus era tiroteado mientras daba su discurso…¡aquí comenzaba la hecatombe! Te sorprenderá descubrir que el parque es más pequeñito de lo que parece en la peli y que hay unos cuantos columpios. Pero es la magia del cine: al rodar de noche e inundar el parque de pandilleros temibles, el escenario daba un giro de 180 grados.

Los Warriors corrían a refugiarse en un cementerio, que debería ser el Woodlawn del Bronx pero que en realidad era el Evergreen Cemetery de Brooklyn. Muy cerca, en la esquina de Broadway y Truxton Street, se grabó la escena en que los Warriors pasan bajo un túnel y les toca echar patas mientras un viejo autobús escolar lleno de vándalos, el de los Turnbull AC’s, les persigue. Los Warriors continúan por la 45th Road en Long Island y es en esta misma calle donde se enfrentan a la banda de los Huérfanos, los tontos de la película. Una pandilla de unos pocos miembros que se sienten ninguneados porque nadie les invitó al Cónclave y a los que, las cosas como son, dan ganas de meterles un galletón con la mano bien abierta. Es aquí donde aparece por primera vez nuestra heroína Mercy, que los tiene igual de bien puestos que cualquiera de los pandilleros.

Las siguientes escenas se rodaron en la 15th Street, a sólo una manzana de la New Utrecht Avenue Station, y en la calle 62. La siguiente carrera de los Warriors (estos pobres se pasan la peli con la lengua fuera) tenía como protagonista una plataforma abandonada de la estación de Hoyt-Schermerhorn. ¿A que te suena de algo? La razón es que allí también se grabó uno de los videoclips más conocidos de la historia de la música: “Bad” de Michael Jackson.

Llegamos a otra de las grandes escenas del film: la que enfrenta a los Warriors y los Baseball Furies. Yo, como muchos otros fans, he de reconocer que pese a que eran los malos-malísimos, tengo mucho cariño a estos jugadores de baseball con sus caras pintadas de amarillo y cuyo maquillaje se inspiró en el de KISS, ya que el director Walter Hill era un gran fan del grupo (y tampoco me resistí a comprarme la camiseta que  homenajea a los Furies, de hecho, son unos de los grandes protagonistas del merchandise de la película).

Liderados por Cobb, cuyos maléficos gestos se nos clavaron en la retina de por vida, lo más espeluznante de la pandilla es que ninguno de ellos hablaba, lo que inspiraba aún mucho más terror. Estoy segura de que los creadores de “The Walking Dead” se inspiraron en los bates de los Furies para el personaje (de madera) que es Lucille. Pero ni el propio Negan daba tanto miedo como lo hacían Cobbs y sus secuaces, especialmente cuando manejaban los bates a dos manos. Aunque da más miedo saber que los Furies nacieron a raíz de una banda real, los Second Base, y de hecho se les recuerda al mencionarse en la película que “los Warriors han pasado la segunda base”. La pelea contra los Furies en Riverside Park tal vez no pase a la historia del cine como una de las más realistas ¡pero ese es el encanto de “The Warriors”! Por supuesto, nuestros héroes ganan y allí que dejan a los pobres Furies apaleados.

Furies Warriors

Las siguientes en aparecer son las Lizzies, unas ladinas que se aprovechan de que Vermin, Cochise y Rembrandt son bastante tontuelos y les convencen para que se vayan de farra con ellas. Estamos de nuevo en la estación de Hoyt, aunque el director nos hiciera creer que era la de Union.

Las diabólicas Lizzies también intentan cargarse, esta vez en su apartamento, a nuestros chicos, que no ganan para disgustos, pero logran escaparse por la West 49th Street, a la altura de la Novena y la Décima. Swan, el líder de los Warriors, mientras tanto deambula por Union Square: esta sí es la Union de verdad aunque la encontraréis bastante cambiada 40 años después. Sin embargo, la escena en que los Warriors luchan contra la banda de los Punks, los patinadores, no fue rodada en el metro: los WC’s públicos fueron construidos en un estudio de cine expresamente para la ocasión.

Y ahora sí, por fin hemos llegado al hogar de los Warriors, Coney Island. ¡Parecía que nuestros héroes ya estaban a salvo! ¿O no?

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Pues no porque allí tenían la osadía de esperarles, en su propia casa, la peor banda de todas: The Rogues. Estos habían venido desde su barrio, el Hell’s Kitchen de Manhattan, liderados por el odioso Luther, el maligno personaje que había asesinado a Cyrus y que, aprovechando la confusión, había culpabilizado a los pobres Warriors. Menos mal que a última hora aparecen los Riffs, la mayor banda de la ciudad y que vienen a poner orden para, de paso, vengar la muerte de su líder Cyrus. Los Warriors por fin pueden respirar tranquilos. ¿Quién dudaba que tendríamos un final feliz?

Coney Island se ha convertido en el paso de los años en templo de peregrinación para fans de todo el mundo. No obstante, hasta mediados de los 80, un graffiti gigantesco de los  Warriors adornaba la fachada de un edificio que finalmente fue derruido. Y fue en el 2015 cuando se logró reunir allí a algunos de los protagonistas de la película, 36 años después, con sus inconfundibles chalecos para que volvieran a coger ese metro que les llevaría a Coney Island, donde les esperaban cientos de fans. Muchos de ellos con sus propios hijos, disfrazados como los Furies, y luciendo tatuajes inspirados en la película.

Conciertos, firmas de autógrafos, tenderetes con merchandise de todo tipo, una maqueta de Lego reproduciendo los sets originales y, por supuesto, proyecciones de la película. El evento tuvo tanto éxito que dos años después se repitió la experiencia al otro lado del Atlántico, en Birmingham (Reino Unido). Y hasta llegaron a exponerse dos chalecos originales, los de Cochise y Rembrandt, que han aguantado inmejorablemente el paso del tiempo. En dichas reuniones muchos fans comentaban preocupados los rumores que circulaban acerca de una adaptación televisiva de “The Warriors”. Esperamos todos que no se cumplan: sería un enorme sacrilegio.

El año que viene se cumplirá el 40 aniversario de la que se ha convertido en una de las películas de culto más venerada de todos los tiempos. Y bien que se lo merece porque, como los buenos vinos, gana con el tiempo. No nos extraña que su leyenda crezca cada vez más, que hasta se haya hecho un vídeojuego para Playstation y que se hayan sacado ediciones especiales tanto del DVD como de la banda sonora (también uno de mis discos favoritos), así como cromos y multitud de ediciones de la novela de Sol Yurick en la que se basó el film. Porque pasen los años que pasen, para mí “The Warriors” será siempre LA PELÍCULA. En mayúsculas.

¿Sabías que…?

. Se utilizaron “asesores pandilleros” para evitar durante el rodaje incidentes con bandas reales. Aún así, dicho rodaje no anduvo exento de problemas: durante una escena bajo las vías elevadas del metro, unos pandilleros comenzaron a mear sobre los actores y decenas de niños se colaron en edificios cercanos para burlarse del reparto.

. Paramount contaba con un presupuesto limitado para vestuario y no se podía permitir disfrazar a tantos extras. Especialmente para la escena del Cónclave, donde Cyrus da su discurso y se reúnen cientos de pandilleros. ¿Solución? Buscar la ayuda de pandilleros locales. Se debió de llamar a agentes de policía para controlar posibles altercados, lo que al final dio un punto de realismo a dicha escena.

. El estreno de la película no estuvo falto de polémica. En Palm Springs se enfrentaron dos bandas rivales, los Blue Coats y The Family, con el resultado de un joven asesinado a tiros y otro apuñalado en un cine cercano en Oxnard. Más de 200 cines en Estados Unidos debieron contratar seguridad extra para evitar disturbios.

. En la escena en la que los Warriors se enfrentan a los Huérfanos se debió parar el rodaje debido a una persecución policial. Como veis, la realidad supera a la ficción.

. El rodaje generó tanta expectación que siempre había cientos de personas viéndolo, pese a que fuera de madrugada y en pleno invierno. Más de una vez se debió parar el rodaje por los vítores de la gente.

. Cuando la pandilla de los Turnbull AC’s aprovecharon un descanso para comer una hamburguesa en una cafetería cercana, los clientes huyeron despavoridos creyendo que eran una banda de verdad.

. The Homicides eran una banda real de Coney Island y exigieron que en su territorio, pese a que la película era ficticia, nadie del reparto llevara los colores de sus chalecos.

. Varios actores recibieron amenazas de muerte por parte de bandas locales, que se sintieron ninguneadas al no haber sido llamadas para el casting. Una de ellas incluso aprovechó la hora del almuerzo para destrozar parte del equipo. El director se vio obligado a contratar a una banda local, The Mongrels, a los que pagaba 500 dólares diarios por proteger los vehículos que aparecían en la película.

. El presidente Ronald Reagan reconoció que uno de sus pasatiempos favoritos cuando iba a Camp David era sentarse por la noche a ver “The Warriors”.

. En el cartel original se podía leer la leyenda “Estos son los ejércitos de la noche. Tienen 100.000 efectivos. Superan en número a la policía en cinco a uno. Podrían dirigir la ciudad de Nueva York.” Esto indignó a las autoridades locales, que intentaron impedir la distribución en cines.

. Deborah Van Valkenburgh, que interpreta el papel de Mercy, sale inicialmente en camiseta de tirantes pero luego se pone una chaqueta. Se rompió una muñeca durante el rodaje y, al ir escayolada, la chaqueta era perfecta para esconder el yeso.

. El rodaje estuvo finalizado en apenas dos meses y la mayor parte de las escenas fueron grabadas entre las doce de la noche y las ocho de la mañana.

. Un mes y medio después de su estreno, “The Warriors” había obtenido en taquilla unos beneficios de 16 millones de dólares.

. David Patrick Kelly, contrariamente a lo que los rumores difunden, no improvisó sobre la marcha la frase más famosa de la película sino que fue idea del director. Esa que nos hace hervir de emoción cada vez que la escuchamos: “¡come out to play!”. Los propios Twisted Sister utilizaron el lema como título de uno de sus discos. Lo que sí fue idea de David es el choque de botellas de cristal mientras pronunciaba la frase.

Consejos extras para un viaje a Nueva York

Antes de comprar un billete de avión, recuerda que los trámites burocráticos son lo primero. Imprescindible tramitar el ESTA para que te dejen entrar al país.

Muévete en transporte público: a todos los lugares reseñados puedes llegar sin problema en metro. Hazte con una MetroCard (el precio de cada trayecto es de 2,75 dólares) y recuerda que durante las dos primeras horas puedes hacer trasbordo gratuito a las líneas de autobús. Los taxis, carísimos, son la última opción para ir de un lugar a otro en la Gran Manzana.

Coney Island, el barrio de los Warriors, da mucho de sí. En verano, cada viernes por la noche se lanzan fuegos artificiales. Puedes montar en la mítica noria, la Wonder Wheel, y en la montaña rusa The Cyclone, a la que Bob Dylan dedicó una canción y aparecía en la película “Annie Hall” de Woody Allen. Y pasear después por el paseo marítimo mientras te hinchas de palomitas y dulces: hay tiendas legendarias como William’s donde hacen las mejores manzanas caramelizadas de Nueva York. Buena ocasión también para tomarse un hot dog (¿puede haber algo más neoyorkino?) en alguno de los dos establecimientos de Nathan’s.

Al lado de Coney Island tienes Little Odessa, el barrio ruso de Nueva York . No pierdas la ocasión de conocerlo.

En verano en muchos de los parques de Nueva York suelen proyectarse gratis películas clásicas. Y “The Warriors” suele ser una de las más demandadas.

Aunque no se grabara allí, “The Warriors” está muy ligada al Bronx: ya tienes excusa para visitarlo. Podrás ir a ver un partido de los New York Yankees, visitar el Museum of Arts o el New York Botanical Garden e incluso ver de cerca cómo era la cabaña de madera donde pasó buena parte de su vida Edgar Allan Poe.

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