Viaje a Fez y Meknes

Con Mar­rue­cos, al igual que con Por­tu­gal, ten­go el prob­le­ma de la “cer­canía” geográ­fi­ca a la hora de elab­o­rar los blogs,ya que una ha ido tan­tas veces que se ve oblig­a­da a hac­er­los por cuidades y no por países.Y la ver­dad que es una lás­ti­ma que dos naciones tan bel­lísi­mas como la mar­ro­quí o la por­tugue­sa pasen desapercibidas para tan­tísi­mos españoles pre­cisa­mente “porque están aquí al lado”. Claro,y Fran­cia también,y bien que ati­bor­rais las calles de París!

Me enam­oré per­di­da­mente de Mar­rue­cos la primera vez que lo pisé hace muchos años y siem­pre que dinero y tiem­po me lo han permitido,me ha gus­ta­do escaparme a dis­fru­tar del país bereber.Antes era mucho más odis­ea porque te toca­ba coger fer­ry (con lo poco que me gus­tan a mí los barcos),aunque es cier­to que atrav­es­ar el estre­cho es una expe­ri­en­cia única,pero aho­ra enci­ma con los vue­los de bajo coste es mucho más fácil.Asi que no tienes excusa.Creo que es un via­je que todo el mun­do debería hac­er al menos una vez en la vida,para dejar atrás racis­mos baratos e ideas prejuiciosas.A fin de cuentas,estuvieron en Iberia casi 800 años y muchas de sus buenísi­mas cos­tum­bres aún per­du­ran entre nosotros.Recordad que mien­tras Isabel la Católi­ca pre­sumía de haberse baña­do una sola vez en su vida,en Cór­do­ba existían más de 600 casas de baño.

Es cier­to que Mar­rue­cos puede ser un país duro con el turista,especialmente en ciu­dades como Mar­rakech donde algunos bus­cav­i­das lle­gan a pon­erse agre­sivos (tam­bién es cier­to que es la úni­ca ciu­dad donde me he sen­ti­do real­mente agobiada),pero al mis­mo tiem­po creo que influye con el sem­blante que via­je cada uno.Porque he via­ja­do con gente dis­pues­ta a ser com­pren­si­va con temas de higiene o cier­tas cos­tum­bres para a cam­bio dis­fru­tar de la hos­pi­tal­i­dad árabe,de paisajes de pelícu­la de Lawrence de Arabia,y gente tiquis­miquis que ya iba que­ján­dose des­de antes de salir del aeropuerto.Evitad a estos segun­dos com­pañeros de viaje.A Mar­rue­cos se va sien­do tolerante…o no se va!

Voy a comen­zar mis perip­los mar­ro­quíes con las que,en mi opinión,quizás sean las dos ciu­dades más boni­tas (y autén­ti­cas) de todo el país:Fez y Meknes.Sobre todo Fez,que es algo inigualable.Ambas,junto a Rabat y Mar­rakech, com­po­nen el grupo de las “ciu­dades impe­ri­ales” mar­ro­quíes y muchos via­jeros optan por vis­i­tar las cua­tro de una tacada.Yo he preferi­do hac­er­lo con tran­quil­i­dad y por partes.

Este via­je le real­icé hará cosa de un año,por lo que creo que la may­oría de los datos que pue­da darte están bas­tante actualizados.Por cierto,para el que aún esté con el miedo de que Mar­rue­cos es un país peligroso,el via­je le hici­mos una ami­ga y yo solas,moviéndonos de un sitio a otro en trans­porte públi­co y taxis y salien­do por la noche a cualquier lado sin prob­le­ma ninguno.Aunque a algunos les cueste creerlo,el índice de crim­i­nal­i­dad allí es más bajo que en España y por todos lados hay agentes de la Policía Turís­ti­ca dis­puestos a ayu­dar al viajero.Insisto en que qui­tan­do en Marrakech,que unos cuan­tos vende­dores pesa­dos ya empezaron has­ta a zaran­dearnos, no sólo nun­ca he sen­ti­do una mala sen­sación en el tra­to sino que he cono­ci­do a muchísi­mos mar­ro­quíes y me han pare­ci­do gente muy hos­pi­ta­lar­ia (algunos has­ta nos han meti­do en sus casas),muchos de ellos con un niv­el cul­tur­al extra­or­di­nario.

A prin­ci­p­ios de Septiembre,cogimos un vue­lo con Easy­jet (50 euros ida y vuelta,aunque creo que ya no oper­an esa ruta).Nos íbamos con todo el calo­razo (lleg­amos en una ola de calor que alcanzó los 45º) pero bueno,la ver­dad que con la botel­la de agua a cuestas,sin matarnos tam­poco y evi­tan­do las horas más peli­grosas a mediodía,aprovechamos muy bien el viaje.Tampoco queríamos que fuera un maratón de visitas,que a Mar­rue­cos es nece­sario venir tam­bién a des­cansar y a dis­fru­tar de sus mar­avil­losos riads, úni­co alo­jamien­to que inten­to usar siem­pre que voy a Mar­rue­cos ¡evi­ta los hote­les esti­lo occi­den­tal sí o sí!!;)

Hablan­do de riads,en Fez nos quedamos en el Riad Hala.Le rese­va­mos a través de Hostel­Book­ers y muy bien,96 euros dos noches con desayuno (desayuno marroquí,bastante más sabroso y diges­ti­vo que el continental).Aparte de su ubi­cación (se encuen­tra en Talaa Kebi­ra, es decir,dentro de la medina,esta es una de sus calles prin­ci­pales), está muy limpio,el per­son­al muy agrad­able y el baño grandísimo.Además,en la tele pil­las algún canal en castel­lano.

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El via­je en taxi des­de el aerop­uer­to de Fez a la med­i­na es bas­tante barato,unos 9 euros entre las dos,asi que pasamos de coger bus públi­co (que tam­bién lo hay).Cuando llevábamos las dos tres min­u­tos meti­das en el taxi,me per­caté de que mi com­pi no decía ni mú y de repente la ví escon­di­da en la esquina del asiento,con cara aterrorizada.No record­a­ba que era su primera vez en Mar­rue­cos y la primera vez que mon­tas en coche en Mar­rue­cos es una experiencia.Los semá­foros (los pocos que hay) se respetan prac­ti­ca­mente nada (fun­ciona más el ir tocan­do sin des­can­so la boci­na) y allí cada uno con­duce como le da la gana.Pero como a eso tam­bién te acostumbras,la ver­dad es que yo en las car­reteras mar­ro­quíes ya no te das ni cuen­ta.

Fez está con­sid­er­a­do el corazón geográ­fi­co de Mar­rue­cos pero tam­bién el espiritual.Pese a que la cap­i­tal sea Rabat,Fez se sigue con­sideran­do la “cap­i­tal reli­giosa” y fue cap­i­tal políti­ca has­ta la col­o­nización france­sa (aquí se siente el islam más que en cualquier otro pun­to del país).Cada vez que hay una huel­ga o una revuelta,en Fez es donde más rui­do se hace.Es una ciu­dad pasion­al has­ta el extremo.Quizás por ello su medina,la más impor­tante del mun­do (200.000 per­sonas viv­en aquí dentro,en una ciu­dadela en la que se vive prac­ti­ca­mente igual que en la Edad Media), es la mejor car­ta de pre­sentación de Fez El Bali.Sólo El Cairo o Dam­as­co pueden enorgul­le­cerse de con­tar con med­i­nas de la impor­tan­cia de esta.La UNESCO ha inver­tido bas­tante dinero en las tar­eas de restau­ración pero la ver­dad que hay zonas muy dete­ri­o­radas (se con­struyó nada menos que en el año 809),ya que la med­i­na es inmen­sa.

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A la med­i­na puedes acced­er por varias puer­tas impo­nentes (Bab el-Mahrouk, Bab Guissa),pero la más boni­ta es la Bab Bou Jeloud,muy cer­ca pre­cisa­mente de donde se encon­tra­ba nue­stro riad.Además,justo en esa entra­da hay bas­tantes restau­rantes económi­cos en los que no cla­van demasi­a­do pese a ser una de las areas más vis­i­tadas y cen­tro de un mon­tón de pen­siones y hote­les barati­tos.

La med­i­na de Fez,Patrimonio de la Humanidad des­de 1981,es un laber­in­to grandísi­mo de calle­jones y recovecos,donde es muy difí­cil ori­en­tarse pese a que tomes como pun­to de ref­er­en­cia mezquitas y plazas.Puedes tirarte horas y horas dan­do vueltas sin encon­trar la salida.Asi que opta­mos por infor­marnos lo que cobra­ba la Ofic­i­na de Tur­is­mo por con­tratarnos un guía ofi­cial que nos enseñara lo más impor­tante al menos el primer día,hasta que lográramos medio orientarnos,y vimos que nos salía tira­do (quince euros entre las dos).Preferimos con­tratar guía ofi­cial pre­cisa­mente para que todos esos que lo hacen ile­gal­mente se den cuen­ta que se mere­cen un suel­do y un con­tra­to laboral.Y pese a eso,menuda aven­turil­la nos regaló aquí el ami­go…!!;)

Nue­stro guía,un señor sesen­tón con chi­l­a­ba que resultó ser un pro­fe­sor uni­ver­si­tario que ejer­cía de guía en ver­a­no ya que en estos meses si no das clase,no cobras, resultó que nos metió el came­lo de que habla­ba inglés pero en la prác­ti­ca sólo habla­ba arabe y francés,y noso­tras de ambos idiomas ni papa.Asi que entre sus cua­tro pal­abril­las de inglés (pero cuatro-cuatro!),alguna en español y lo poco que le pil­lábamos en francés nos fue expli­can­do las curiosi­dades de las mezquitas más impor­tantes de la medina,de las más boni­tas la de los Andaluces, la de El-Qaraouiyyîn,las plazas Nej­jarine y Sef­farine, las escue­las coráni­cas Bou Ina­nia y Attarine… son más de 9.000 calle­jones dis­tribui­dos en 300 barrios,el acu­mu­lamien­to de vivien­das es tal que en muchos sitios no logra entrar ni un rayo de sol y sólo en esta parte se cal­cu­la que hay más 300 mezquitas…de veras,es como si hubieras via­ja­do en el tiem­po ocho sig­los atrás…Otro sitio que debes vis­i­tar es el Dar Batha (Museo de Arte Marroquí),con muchísi­mas piezas intere­santes reunidas en un antiguo palace hispano-morisco.Y por supuesto,las Tum­bas Merenides,que aunque están bas­tante ruinosas,ofrecen unas vis­tas de Fez apa­sio­n­antes.

Como en cualquier visi­ta mar­ro­quí que se pre­cie, has de pis­ar una curtiduría.Yo he esta­do ya en varias a lo largo y ancho del país y aun así me sigue impre­sio­n­an­do entrar a verlas,quizás porque mi madre es restau­rado­ra pre­cisa­mente de tapices y admiro que aún en muchas partes del mun­do se siga hacien­do este tipo de tra­ba­jos de man­era total­mente artesanal.Aunque este tra­ba­jo sí que es duro:a pleno sol,muchas veces tra­ba­jan­do en tinas de excre­men­to de pájaro (que “cor­roen” la piel para con­ver­tir­la en cuero),por ese moti­vo en la puer­ta te sue­len dar una rami­ta de hierbabuena,ya que el olor es insoportable.Por muy boni­tos que sean los col­ores de los tintes… Guiño En la med­i­na de Fez aún siguen fun­cio­nan­do cua­tro grandes cur­tidurías (pre­cisa­mente en el lla­ma­do zoco de los cur­tidores) y la más impor­tante es la de Chowara,que se encuen­tra muy cer­ca de la plaza Ser­af­fine.

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Pero volvien­do al perip­lo con el guía atípi­co que os comentaba,de repente nos pre­gun­ta si quer­e­mos ver algo difer­ente que no se suele enseñar a los turistas.Y cuan­do nos quisi­mos dar cuen­ta estábamos meti­das den­tro de una mezqui­ta recon­ver­ti­da a “hos­pi­tal psiquiátri­co alternativo”.Sí,sí,como lo leeis.La his­to­ria es que el sitio era como una especie de alber­gue social para enfer­mos men­tales sin hog­ar… pero el úni­co tratamien­to que podían dar­les era tocar­les la gui­tar­ra los viernes.Ni med­icación ni nada.Mi ami­ga y yo nos mirábamos fli­pan­do con la situación,sobre todo porque noso­tras estábamos jus­to allí dentro.De repente apare­ció uno de los pacientes,un señor súper tra­jea­do con cor­ba­ta que nos saludó edu­cadísi­mo y nos dijo que iba a rezar una oración por nosotras.Asi que de nue­vo y no sabíamos cómo esta­ba el encor­bata­do rezan­do en pleno exta­sis y el guía oblig­án­donos a que,por respeto,nosotras nos cogiéramos las manos y cer­ráramos los ojos mien­tras decíamos “hmmmmmmmmmmmmm!!”.Han sido unos de los min­u­tos más extrañísi­mos de mi existencia.Os lo ase­guro.

Foto de una car­nicería den­tro de la medina.Moscas a tuti­plén.

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Por cierto,ya que he subido aquí la foto de la cabeza del camello,os acon­se­jo que os acerqueis algu­na noche a cenar al Cafe Clock.Se encon­tra­ba en la mis­ma calle de nue­stro riad, la Talaa Kebi­ra, y es un sitio súper agradable.Puedes cenar en una azotea al aire libre oyen­do chill out y cen­amos pre­cisa­mente ham­bur­gue­sa de carne de camello,que está muy rica y sabe pare­ci­da a la tern­era (nos costó ham­bur­gue­sa con guar­ni­ción y bebi­da aprox­i­mada­mente 10 euros por per­sona).

Cer­ca de la med­i­na antigua, se encuen­tra la med­i­na “mod­er­na”, la de Fez el-Jdid, donde se ubi­ca el antiguo bar­rio judio y bue­na opción para alo­jarte si no encuen­tras nada cer­ca de Bab Bou Jeloud.O acer­carte a la parte nueva,la “ville nou­velle” con sus pre­ciosos edi­fi­cios colo­niales franceses.Precisamente aquí,en la Place de la Resis­tance, tienes las ofic­i­nas ofi­ciales de Infor­ma­ción Turística.Aquí se encuen­tra tam­bién la estación de tren,desde donde cogi­mos bil­letes para Meknes.El taxi des­de la medina,baratísimo,como siem­pre en marruecos,dos euros.Y los tick­ets de tren a Mek­nes no recuer­do la can­ti­dad exac­ta pero creo que fueron como unos seis.Se tar­da muy poco,una hora,es una deli­cia que ambas ciu­dades se encuen­tren tan cerca.Hablando de taxis.Estampado glam­ouroso.

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En Mek­nes teníamos reser­va en el Riad Zahraa (cada noche,50 euros con desayuno).El riad es preciosísimo,se encuen­tra den­tro de la med­i­na de Mek­nes y lo úni­co que puedo decir en con­tra es que una noche que nos quedamos allí a cenar cous­cous nos clavaron 20 euros,cuando eso mis­mo en la calle vale 10, pero bueno,también pagas el dec­o­ra­do lindísi­mo y la como­di­dad de ten­er allí tu habitación.Por lo demás,fantástico:habitaciones dec­o­radas con mucho gusto,buen desayuno,todo muy limpio,baño al esti­lo árabe y una azotea espec­tac­u­lar para subir por las noches a ver las estrel­las en el cielo mar­ro­quí.

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Aunque Mek­nes es mucho más pequeña que Fez y te per­mite tomarte los días que estés allí con más calma,lo cier­to es que con­ser­va una ele­gan­cia inna­ta y por algo es cono­ci­da como “la Ver­salles de Marruecos”.Es más pequeña,sí,pero tam­bién menos turís­ti­ca y aquí se res­pi­ra la vida mar­ro­quí inclu­so mejor que en Fez.Una ciu­dad antiquísima,de un milenio,con un cas­co antiguo inigual­able al que se accede por la majes­tu­osa Bab el-Mansour.Las mural­las de Mek­nes son unas de las mejor con­ser­vadas del país y son el autén­ti­co orgul­lo de la ciu­dad.

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Su med­i­na acoge edi­fi­cios mag­ní­fi­cos como el pala­cio Dar Jamai y sus zocos prob­a­ble­mente sean de los más activos de todo el país,cientos de tiendas,de vende­dores gritando,de olores a incien­so y especias,de alfom­bras de colorines.El hog­ar de mezquitas pre­ciosas como la de Berdaine o la Med­er­sa Bou Ina­nia (cer­ra­da a los no musulmanes).Quizás aquí no haya tan­tos sitios para vis­i­tar como en Fez o Mar­rakech pero su encan­to reside en perderte entre sus calle­jones, tomarte un té a la men­ta al atarde­cer o cenar una bue­na hari­ra al aire libre.Ese es el secre­to de Mek­nes.

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Si pasas var­ios días en Meknes,como hici­mos noso­tras, bus­ca un hue­co entre té y té y vete a pasar el día a Volubilis,el yacimien­to romano más impor­tante de todo el norte de Marruecos.Nosotras lo hici­mos a 45 gra­di­tos y vaya tela (bueno,es que de hecho sólo estábamos nosotras,un par de pare­jas y un auto­bús de estu­di­antes bel­gas que sólo aguan­taron diez min­u­tos y se fueron con las caras col­oradísi­mas y sudan­do la gota gorda).Aun así,yo me ale­gro un mon­tón de haber ido;además,mi com­pi es una enam­ora­da de la cul­tura romana y ejer­ció de guía improvisada,asi que enci­ma aprendí un mon­tón de cosas.Por cierto,para ir (está a 33 kms) hablam­os con el chico del riad y nos recomendó un taxista de con­fi­an­za que nos llevó para arri­ba y para aba­jo todo el día y que creo nos cobró unos 30 euros por las dos.

Vol­u­bilis data del siglo II antes de cristo y me sor­prendió para bien porque quedan muchísi­mas ruinas y en muy buen esta­dome la esper­a­ba más pequeña.Se situa en lo alto de una col­i­na donde no veais cómo pega la solana,en una zona donde hace vein­ti­dos sig­los ya se vivía del cul­ti­vo de aceitu­na (oh!creo que eso es lo que más me gus­ta de Marruecos…sus mil­lones de var­iedades de aceitu­nas difer­entes!) La entra­da cues­ta 20 dirhams (unos dos euros) y refle­ja muy bien cómo era una ciu­dad romana en aque­l­la época.Lo más atrac­ti­vo quizás sean sus mosaicos,que se con­ser­van muy bien:atletas com­pi­tien­do, esce­nas de ani­males y de su vida cotidiana…Aquí reposan los restos del capi­to­lio, de la basílica,del Arco Tri­un­fal en hon­or del emper­ador Cara­calla, el Decu­munus Max­imus, donde se alin­e­a­ban las prin­ci­pales vivien­das, o la fab­u­losa Casa de las Columnas.Si te gus­ta la cul­tura romana,de veras,te lo recomiendo,es una visi­ta ine­ludi­ble.

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Y ya que vas a Volubilis,pues aprove­chas y te acer­cas a Moulay Idriis,que está a sólo cua­tro kilómetros.Es uno de los lugares más sagra­dos del Islam en todo el mun­do árabe,un pequeño pueblo enclava­do en mitad de las mon­tañas y cuyo may­or atrac­ti­vo es el mau­soleo de Moulay Idriss,uno de los hijos del Pro­fe­ta Mahoma.Hasta hace sólo seten­ta años,los no-musul­manes tenían pro­hibi­da su entra­da al pueblo.Un pueblo que nos ofrecía unas vis­tas emo­cio­nantes de las ári­das tier­ras de Marruecos,en otra escapa­da inolvid­able por aque­l­los para­jes de ensueño.

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