VIETNAM — Viaje a Sapa y Bahía de Halong

Tras el caos de motos y con­t­a­m­i­nación que suponía Hanoi,nos apetecía mucho la opción de despe­jarnos en Sapa, ya en la fron­tera con Chi­na. Para lle­gar has­ta allí,no hay mejor opción que hac­er­lo en tren cama. El prob­le­ma es que la may­oría de las agen­cias locales tienen casi monop­o­liza­dos los bil­letes de tren por lo que puedes arries­garte a ir a la estación, esper­ar un mon­tón de cola y volverte con las manos vacías. En real­i­dad, lo que te va a cobrar la agen­cia por trami­tarte des­de allí el pasaje es una can­ti­dad ridícula,asi que lo mejor es que os lo trans­miten ellos direc­ta­mente. Nosotros opta­mos por coger en nue­stro hotel un tour que incluía Sapa y Halong, 5 días nos salía al cam­bio por sólo 140 euros,y esto incluía todo (tren ida y vuelta, alo­jamien­to, trekking con guía, comi­das… ¡un chol­lo!)

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Las diez horas de via­je en tren a Sapa no te las qui­ta nadie,asi que la opción de ir dur­mien­do en coche cama es la mejor. Eso sí,antes de subir, apro­vi­sion­ate de agua y comi­da porque,al menos en nue­stro tren,la cafetería era inex­is­tente, aunque antes de par­tir muchos vende­dores ambu­lantes se acer­ca­ban a las ven­tanas para ofre­certe su mer­cancía. Los vagones eran menos desas­trosos de lo que esper­a­ba, quizás porque Sapa está recu­peran­do el atrac­ti­vo turís­ti­co que le dieron los france­ses a prin­ci­p­ios de siglo, cuan­do era una especie de “vil­la de vaca­ciones” para la gente rica. Pese a que estábamos en Enero, el tren iba reple­to de mochileros como nosotros,ansiosos de des­cubrir la belleza de los arroza­les. Eso sí,si vais en esta época, haced­lo bien abri­ga­di­tos. Las tem­per­at­uras bajan bas­tante en el norte y la sen­sación de frío se incre­men­ta por la humedad del ambi­ente. Nue­stro hotel, el típi­co hotel de mon­taña pre­cioso pero sin cale­fac­ción, ofrecía a cam­bio una gigan­tesca chime­nea frente a la que char­lar después de las duras jor­nadas de trekking,y un inven­to que aún no he dis­fru­ta­do en ningún otro hotel del mun­do: los col­chones que,mediante la pre­sión de un botonci­to, se auto­calien­tan ellos solos. Una goza­da! Por cier­to, nue­stro hotel era el Sapa Sum­mit Hotel.

 

El pueblo de Sapa en sí no es gran cosa. Muy pequeñi­to pero con unas vis­tas espectaculares,eso sí. Su may­or encan­to, aparte de ser pun­to de par­ti­da de los excur­sion­istas, es un mer­ca­do local que se cel­e­bra los domin­gos, al que se acer­can todas las tribus de los alrede­dores para vender sus pro­duc­tos fab­ri­ca­dos a mano.

 

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Los may­ores atrac­tivos de Sapa se encuen­tran pre­cisa­mente en sus alrede­dores. La provin­cia de Lao Cai es de una belleza inigual­able. Yo esta­ba como loca por desconec­tar de la civ­i­lización. Asi que nada más lle­gar, dejamos nues­tras mochi­las y nos pusi­mos de acuer­do con una chi­ca aus­traliana y una pare­ja de vas­cos para hac­er el senderis­mo jun­tos. Nues­tra guía sería una joven de la tribu de los Hmong,que nos enseñaría encan­ta­da las mar­avil­las de esta zona. Todas estas minorías étni­cas (los Hmong, los Dao, los Tay, los Giay) son exager­ada­mente ami­ga­bles, quizás porque el tur­is­mo que se acer­ca has­ta allí es bas­tante respetu­oso con sus costumbres,que es lo que ten­dríamos que ten­er siem­pre en mente. Nos ago­b­i­amos un poco al recor­dar que prob­a­ble­mente nues­tra ropa de abri­go no sería sufi­ciente pero en el pro­pio hotel, gra­tuita­mente, nos ofrecieron chubas­queros y botas de agua. Creeme,los vas a nece­si­tar, Hubo veces en que metí en el bar­ro la pier­na has­ta la rodil­la.

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Durante dos días com­ple­tos real­izamos jor­nadas durísi­mas de trekking,de ocho o nueve horas diarias. Es ver­dad que cuan­do regre­sas por la noche estás para el arras­tre pero merece mucho la pena. En nue­stro caso, lo vimos aún más ameniza­do por las niñas de las tribus,que tam­bién se ofrecieron a acom­pañarnos. Yo me sen­tía como el flautista de Hamelin porque entonces llev­a­ba el pelo teñi­do de rosa y a todas les hacía mucha gracia,asi que el grupo de siete u ocho chavalil­las que nos acom­pañó no se despe­garon de mí ni un momen­to. Me ofrecieron más infor­ma­ción de los lugares que la propia guía,y es que es increible como niñas tan pequeñas pueden hablar mejor el inglés que la gente de la cap­i­tal. Un con­se­jo: si deci­den acom­pañarte, déjalas claro que en ningún momen­to las vas a pagar por ello. No con­tribuyas a la explotación infan­til.

 

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Este sí que es el Viet­nam de ver­dad, el Viet­nam pro­fun­do. Pueblecitos per­di­dos entre mon­tañas y arroza­les, búfa­los pase­an­do con total lib­er­tad. Uno de los lugares más boni­tos que vimos fue la cas­ca­da de Cat Cat, impre­sio­n­ante entre toda esa veg­etación.

 

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Cat Cat Vil­lage fue uno de los var­ios pueb­los que visitamos,y a mí quizás fue el que más me gustó. Allí puedes ver de cer­ca como los H’Mong lle­van su vida de un modo total­mente tradi­cional, mue­len el arroz con aparatos muy rudimentarios,tejen a mano e inclu­so mues­tran bailes étni­cos a los vis­i­tantes. Para acced­er a Cat Cat, además, hay que hac­er­lo por un puente que parece saca­do de una pelícu­la de la Segun­da Guer­ra Mundial,con unas vis­tas espec­tac­u­lares.

 

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Lao Cai es una de las provin­cias más des­fa­vore­ci­das de todo Viet­nam. Sólo tenéis que echar un ojo a su “hospital”,por lla­mar­lo de algún modo. Y,como en Hanoi, que­da claro que quien lev­an­ta el país son las mujeres,las autén­ti­cas heroí­nas viet­na­mi­tas.

 

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BAHIA DE HALONG

La vuelta a Hanoi fue más dura que la ida por el can­san­cio acu­mu­la­do. En nue­stro com­par­ti­men­to dormi­mos con un chico viet­na­mi­ta que se empeñó en recitarnos de memo­ria toda la alin­eación del Madrid y el Barcelona, tal vez de ahí su cara de decep­ción cuan­do yo le aclaré que era una orgul­losa socia del Atléti­co;) El hotel donde dormi­mos en Hanoi, pese a que no hacíamos noche allí, nos prestó una habitación para ducharnos mien­tras esperábamos un par de horas a que saliera la fur­gone­ta que nos lle­varía a Halong. Si no recuer­do mal, el via­je nos llevó como unas 3 horas ¡pero qué mar­avil­la lle­gar allí y encon­trarte con este paisaje!

 

Halong lo con­for­man casi 3.000 islotes. El nom­bre de Halong sig­nifi­ca “el dragón que bajó al mar” y es que,según la mitología viet­na­mi­ta, el emper­ador del Jade ordenó a un dragón que les ayu­dara a vencer a los bar­cos ene­mi­gos; dicho dragón escu­pió enormes tro­zos de jade, que no son otros que los islotes de la bahía. Con­sid­er­a­da una de las mar­avil­las del mun­do y recono­ci­da por la Unesco como Pat­ri­mo­nio de la Humanidad, la bahía de Halong es uno de los lugares más fasci­nantes que he vis­i­ta­do jamás,y ya son años via­jan­do… El lugar adquir­ió aún más fama tras la grabación de la pelícu­la “Indochi­na”, que mostró al mun­do la belleza de un para­je úni­co.

 

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Halong lo con­for­man casi 3.000 islotes. El nom­bre de Halong sig­nifi­ca “el dragón que bajó al mar” y es que,según la mitología viet­na­mi­ta, el emper­ador del Jade ordenó a un dragón que les ayu­dara a vencer a los bar­cos ene­mi­gos; dicho dragón escu­pió enormes tro­zos de jade, que no son otros que los islotes de la bahía. Con­sid­er­a­da una de las mar­avil­las del mun­do y recono­ci­da por la Unesco como Pat­ri­mo­nio de la Humanidad, la bahía de Halong es uno de los lugares más fasci­nantes que he vis­i­ta­do jamás,y ya son años via­jan­do… El lugar adquir­ió aún más fama tras la grabación de la pelícu­la “Indochi­na”, que mostró al mun­do la belleza de un para­je úni­co.

 

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Un bar­co como este de aquí arri­ba fue nue­stro “hotel acuáti­co” durante nues­tra estancia en Halong. Hay tal can­ti­dad de ofer­ta de cruceros que,si además via­jas como nosotros en tem­po­ra­da baja,te puedes pegar el luja­zo que nos dimos nosotros: sólo 8 pasajeros en todo el bar­co, había más tra­ba­jadores que pasajeros!!;) Dos días de relax en los que nos dedicamos basi­ca­mente a dis­fru­tar del pesca­di­to fres­co en cubier­ta, piragüis­mo, vis­i­tar la cue­va Thien Cung, famosa por sus impre­sio­n­antes estalactitas,charlar con los vende­dores que a bor­do de sus bar­ca-tien­das nos ofrecían pro­duc­tos, y sobre todo,deleitarnos con unas pues­tas de sol como pocas vas a encon­trar en otros lugares del mun­do.

 

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Aquí tienes el pro­gra­ma que en Radio Via­jera dedicamos a Viet­nam…


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  1. Celia

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    Hola, me podrías decir el nom­bre de la agen­cia con la que con­tratasteis el tour? Gra­cias!

  2. Hola Celia! Lamen­to decirte que no recuer­do el nom­bre porque era una agen­cia local. En Hanoi verás cien­tas: no te pre­ocu­pes porque todas ofre­cen pre­cios sim­i­lares, lo podéis reser­var direc­ta­mente cuan­do lleguéis.

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