¿Estás pensando en viajar a China y no sabes por dónde empezar? ¿Estás al tanto de los trámites del visado? ¿Crees que el idioma puede ser una barrera insalvable? ¿Sabes cómo eludir la censura de internet para navegar sin problema? Dudas, dudas y más dudas. Tras nuestro primer viaje al gigante asiático, te damos respuesta a un montón de interrogantes y te proporcionamos una buena lista de consejos y recomendaciones referentes a vuelos, dinero, seguros médicos, transporte interno, gastronomía, clima o seguridad. Ojalá que te den el empujoncito para venir por primera vez a China, un país que, sin ninguna duda, no se puede comparar a ningún otro.
Preparativos

Vuelos
Aunque llevábamos varios años hablando de la posibilidad de viajar a China, y más después de tantos viajes por Asia, he de reconocer que este viaje nos llegó de casualidad y sin buscarlo. A finales de 2024 teníamos más de un mes de vacaciones y decidíamos regresar por cuarta vez a Japón. Comenzamos a buscar los vuelos y vimos que las mejores opciones nos las daban dos aerolíneas chinas, Air China y China Eastern. El caso es que al final elegimos esta segunda y cuando comprobamos que la escala era en Shanghai y teníamos días de vacaciones de sobra, recordamos ese artículo tan útil que escribí hace un tiempo, Stopover: cómo volar a dos países por el precio de uno. ¿Que aún no sabes lo que es un stopover? Pues te lo explico rápidamente. Son escalas de más de 24 horas en vuelos internacionales, se pueden alargar varios días y te permiten conocer otro país a mitad de camino. Y en la mayoría de los casos sin que aumente el precio del vuelo. Si ya se te empiezan a poner los dientes largos, insisto en que eches un ojo al artículo porque seguro que te van a entrar muchas ganas de volver a coger un avión.
El vuelo a Japón le haríamos esta vez a Osaka, que está a sólo tres horas de vuelo de Shanghai. Por cierto, ojito si tenéis alguna escala en China porque aunque no sea vuestro destino final, los trámites de inmigración hay que pasarlos sí o sí. Lo digo porque no os confiéis con que tenéis tiempo de sobra. Las colas son interminables, los controles en los escáneres, concienzudos, y fácilmente podéis tardar entre dos y tres horas en llegar a vuestra puerta de embarque, que fue lo que nos ocurrió a nosotros. Tenedlo en cuenta a la hora de reservar un vuelo con escala en Shanghai o cualquier otra ciudad china.

Pero volvamos al principio. Para saber si un stopover te sale a cuenta, lo tienes fácil: sólo hay que elegir en la búsqueda de vuelos la opción “multidestino”. Es decir, y poniéndonos a nosotros mismos de ejemplo, primero buscamos cuánto nos costaba un Madrid-Osaka ida y vuelta (600 euros) y después miramos un Madrid-Osaka / Osaka-Shanghai-Madrid con la misma aerolínea. Y el precio, efectivamente, era el mismo. En realidad, a muchas compañías aéreas les da igual si coges el siguiente vuelo o lo haces unos días después, la cuestión es que vas a hacer la misma ruta. Y siendo esta una aerolínea china, les viene estupendamente que de paso conozcas el país porque seguro que te gusta, decides regresar en el futuro y lo mismo te piensas lo de volver a volar con ellos, que básicamente es lo que nos ocurrió a nosotros.
Como os comentaba antes, la aerolínea elegida fue China Eastern. Íbamos con un poco de reparo porque las compañías chinas no tienen excesiva buena fama pero en términos generales todo fue bastante bien, tanto como para que nos planteemos repetir en el futuro si conservan esos precios.
¿Ventajas? El precio, especialmente volando en temporada baja. Posibilidad de hacer stopover (tema igual de atractivo que el precio). Buenos aviones, comida bastante decente para lo que suele ser el menú de avión (la tripulación algo arisca, eso sí) y la inclusión de dos maletas de 23 kilos por persona. Debe ser que los chinos gustan de traer/llevar un montón de equipaje en sus viajes a/desde China. En una época en que la mayoría de las aerolíneas grandes tipo Iberia o American Airlines han tomado la penosa costumbre, impuesta por las low cost, de cobrarte por maleta facturada, nos sorprendió para bien esta medida. Sin embargo, esto nos lleva a la segunda parte: los inconvenientes.
En una estrategia fea como pocas, cuando volvíamos a Madrid nos encontramos que, pese a que a la ida nos incluían dicho par de maletas por persona, en el trayecto Shanghai-Madrid se reducía a una (¡cuando en la ruta Osaka-Shanghai también nos las habían incluido!¡y cuando los amigos con los que fuimos a Japón no hicieron stopover y les cubría todo el trayecto!). Vamos, que lo que nos estaban dando a entender es que de un modo u otro te estaban penalizando por el stopover, algo que no debería ser así. Veníamos cargados de compras de Japón, con dos maletones cada uno más el equipaje de mano, por lo que no nos quedaba otra que pagar el sobrepeso. Y ahí es cuando te la cuelan. Mientras el resto de las aerolíneas suelen cobrar 50 euros por pieza, ellos te cascan 130 euros por maleta. Vamos, que al final el vuelo no salía por 600 euros sino por 750. Pero bueno, fuimos prácticos y lo que comentamos allí: al final, con stopover incluido y ambas maletas, el precio seguía estando de fábula. ¿750 euros por un viaje a China-Japón? Dime donde hay que firmar para el año que viene. Con eso nos quedamos, hay que ser positivo.
Documentacion
Otra de las razones para hacer este China-Japón era la no exigencia de visado si visitas el país en una estancia inferior a 30 días: esta medida la han ampliado ya que cuando nosotros hemos ido eran 15 días. No obstante, si vas a estar en China más de un mes, puedes solicitar el visado en este enlace Recuerda que el pasaporte, en cualquier caso, ha de tener seis meses de vigencia y dos páginas en blanco; además, el gobierno chino exige tener billete de vuelta y alojamiento reservado.
Esta medida nos ahorraba bastante dinero (126 euros por cabeza) y quebraderos de cabeza, que casi importan más que la pasta, ya que te tocaba contactar con la embajada o que te lo tramitara una agencia. Vamos, que un coñazo. Así que ¿qué más necesitábamos para empujarnos a irnos a China? Las ganas de viajar, que de eso siempre vamos sobrados.

Seguro mEdico
Sobra decir que cuando viajamos siempre contratamos un seguro médico pero en China con más razón. Pese a que es un país súper desarrollado en muchísimas cosas como tecnología o arquitectura, en otras te das cuenta que van muchos años por detrás. El principal ejemplo es que el agua no es potable, ni siquiera en grandes ciudades como Shanghai, donde las tuberías son tan antiguas que nadie se atreve a beber el agua que sale del grifo, por eso verás a tanta gente termo en mano.
Y comerás muchas cosas de lo más extrañas (al menos para tu organismo) o tal vez te muevas por zonas rurales, donde la evacuación a hospitales es más complicada… Resumiendo: la sanidad en China puede ser de todo menos gratuita y contratar un buen seguro es fundamental. Nosotros solemos hacerlo con Intermundial, ya que una de las cosas buenas que tienen es que no tienes que poner ni un duro de tu bolsillo, ellos se ocupan de todos los trámites, y en China, si no vas con el dinero, por delante, no te operan ni te hospitalizan, así de sencillo.
Vacunas
En teoría en China no se exige tener ninguna vacuna obligatoria para entrar al país, a no ser que vengas de ciertos países de riesgo de fiebre amarilla o encefalitis japonesa. Pero si vas a moverte por zonas rurales o menos desarrolladas, es recomendable que lleves al día las vacunas de la hepatitis, tétanos, tifus e incluso rabia. La malaria está prácticamente erradicada: desde hace cinco años no se ha registrado ningún caso en el país. Recuerda que debes ponerte las vacunas al menos un mes antes de viajar a China.

Clima
China es un país gigante y el clima varía bastante de unas zonas a otras pero en general se puede considerar que aquí las estaciones tienen temperaturas extremas: veranos muy calurosos e inviernos muy fríos. Primavera y otoño suelen ser las mejores épocas para visitar el país, pues además la naturaleza está en plena ebullición. El verano, aparte del calor, cuenta con otro gran inconveniente: la gran afluencia de turistas, tanto nacionales como extranjeros. Sin embargo, el verano es la época ideal para visitar el Tibet, que en invierno tiene unas temperaturas insoportables.
Nosotros viajamos a mediados de Diciembre, ya con el invierno a punto de comenzar. Y aunque hacía frío, nada que ver con el norte de China, donde pueden llegar a los 20 o 30 grados bajo cero. En Shanghai y Suzhou tuvimos unas temperaturas medias de seis-siete grados, no nos llovió ni un día y pudimos ir a todos los sitios sin ningún problema. Nos alegramos mucho de haber ido en dicha época porque los precios de los hoteles eran mucho más bajos (por comparar, vimos que el nuestro en verano costaba casi el doble), no vimos casi turistas extranjeros y encima, al ser época navideña, Shanghai estaba preciosa con la iluminación de estas fechas.
Internet
Tema importante: internet en el teléfono. Si el tuyo admite eSim, puedes hacerte con una antes de viajar (puedes comprarla en Amazon). Como nuestro teléfono no la admitía, compramos una tarjeta Sim antes de salir de España y resulta que cuando llegamos no nos funcionaba. Así que hicimos lo que habíamos pensado en un principio: comprar una Sim en el mismo aeropuerto, nada más salir hay stands donde no sólo te las venden, te las instalan y te explican el funcionamiento sino que hasta se ofrecen hasta a añadirte la VPN. Nos costó 200 yuanes una tarjeta de 30 GB, bastante más barata que en España. Al final nos sobraron un montón de GB porque en el hotel nos conectábamos a la wifi pero en estos casos mejor que sobre que no que falte ya que, por ejemplo, el uso de Google Maps nos era muy útil para movernos por la ciudad (aunque puedes descargarte el mapa de China antes de ir) y necesitábamos tener datos en el teléfono sí o sí para usar WeChat o Alipay.

VPN en China
El gobierno chino implementa un sistema de censura conocido como El Gran Cortafuegos de China, que bloquea una gran cantidad de contenidos extranjeros. Google, Whatsapp, Youtube, Facebook, Yahoo… la mayoría de las páginas y aplicaciones occidentales están vetadas (y a cambio los chinos tienen sus propias versiones locales de todas ellas). Pero como el gobierno tonto no es y sabe que dicha censura limitaría por completo las relaciones entre las empresas chinas y el resto del mundo, hace la vista gorda con el uso de las VPN.
Una VPN (Red Privada Virtual, por sus siglas en inglés) es una herramienta que permite crear una conexión segura y encriptada a través de internet, ocultando tu dirección IP real y, en muchos casos, permitiendo que tu tráfico en línea pase por servidores ubicados en otros países (te aconsejo que te conectes a los más cercanos a China, es decir, los de Corea o Japón). Esto te ayuda a proteger tu privacidad y acceder a contenido restringido geográficamente, ya que aparentas estar en otro lugar. Además de evadir la censura, la VPN cifra tu tráfico, lo que hace más difícil que el gobierno o cualquier entidad externa pueda espiar lo que estás haciendo en línea.
Instala la VPN antes de llegar a China. Es más seguro instalar y configurar una VPN antes de entrar en el país, ya que muchos servicios de VPN están bloqueados una vez que llegas allí. Hay VPN gratuitas pero la mayoría de ellas fallan al usarlas en China. Nosotros después de leer muchas opiniones de unos y otros nos decidimos por Astrill: es cara (30 dólares por un mes) pero por experiencia os digo que nos funcionó de maravilla. Además, no es necesario que paguéis una VPN por teléfono (ni una SIM): uno de los teléfonos hace de router y el otro se conecta a éste, por lo que una VPN y una SIM es más que suficiente.
Alipay y WeChat
Empezaremos por Alipay ya que es la app que más usamos durante el viaje (y antes comentaremos que la moneda oficial de China se llama renminbi (RMB) y su unidad es el yuan (CNY), 5RMB es lo mismo que 5 ¥, el cambio suele estar 1 euro = 8 yuanes). Alipay es una plataforma de pago digital muy popular en China, similar a servicios como PayPal o Apple Pay pero con una mayor gama de funciones. Fue creada por Alibaba Group, uno de los gigantes del comercio electrónico en China. Alipay se utiliza principalmente para hacer pagos en línea, transferencias de dinero y pagos móviles, pero también se ha expandido a servicios como compras en tiendas físicas, pagos de facturas, servicios financieros y hasta inversiones.
Para usar Alipay, debes crear una cuenta vinculada a tu número de teléfono y a tu cuenta bancaria. Bajas la app de Apple Store o Google Store, la instalas en el teléfono y listo. Además, la plataforma suele pedir verificación de identidad para asegurar la seguridad de las transacciones, es decir, marcar un pin para verificar que eres tú cuando pagues, por lo que es bastante fiable. Cuando compras en línea o en tiendas físicas, escaneas el código QR del vendedor o muestras tu propio código QR para completar el pago. Cuando digo que se usa en toda China, es literal ¡verás que hasta la aceptan los mendigos que piden en la calle!
Debo reconocer que al principio íbamos algo emparanoiados porque unos amigos nuestros ya habían viajado varias veces por China y nos comentaron que el uso de Alipay estaba tan extendido que nos entró algo de miedo: ¿y si no nos funcionaba?¿cómo íbamos a pagar? Que fue lo que nos ocurrió nada más llegar con el taxi (y nos dimos cuenta después de que la VPN suele ser incompatible con hacer pagos con Alipay o WeChat, así que si te pasa lo mismo, la desactivas cuando pagues). Pero después de ese mal comienzo, he de decir que pagamos con Alipay en prácticamente todos los sitios sin problemas. Y que si la app te falla, tranquilo, que el efectivo lo siguen usando. Nada más llegar buscamos un cajero para sacar dinero y tener siempre efectivo encima pero lo cierto es que, como comentaba antes, Alipay es omnipresente.

En cuanto a WeChat, conocido en China como Weixin (微信), es mucho más que una aplicación de mensajería instantánea. Lanzada en 2011 por la compañía china Tencent, esta plataforma se ha convertido en un pilar esencial de la vida diaria en China, transformando la manera en que las personas se comunican, realizan transacciones, consumen contenido y acceden a servicios en línea. Aunque inicialmente WeChat comenzó como una aplicación de mensajería similar a WhatsApp, rápidamente se diversificó para ofrecer una gran variedad de funciones que van más allá de lo que cualquier otra aplicación de mensajería en el mundo ofrece, de hecho, hace poco leí un artículo que hablaba sobre cómo Elon Musk quiere convertir su red X (antes Twitter) en algo muy parecido.
Hoy en día, WeChat en China sirve prácticamente para todo e incluye mensajería instantánea (la versión de nuestro Whatsap y Telegram), llamadas de audio y vídeo, reels, miniprogramas (aplicaciones dentro de WeChat que permiten a los usuarios acceder a servicios como compras, reservas de transporte, juegos y mucho más sin necesidad de descargar aplicaciones adicionales) y, sobre todo, WePay, el sistema de pagos de WeChat que permite a la ciudadanía china pagar en comercios, tanto físicos como de internet, transferir dinero a otras personas e incluso pagar facturas y servicios.
El uso de WeChat está extendidísimo en China. Desde el comercio hasta el transporte, la app ha integrado numerosos aspectos de la vida diaria, haciendo que la mayoría de las actividades cotidianas se realicen a través de ella. Las personas ya no solo usan WeChat para comunicarse sino también para ir de compras, usar transporte público, acceder a redes sociales, controlar su salud (citas médicas, consulta de resultados)… En fin, que en China WeChat es casi imprescindible incluso para los extranjeros.
Lo primero que has de hacer es descargar la aplicación desde la App Store si usas Iphone o Google Play Store si como yo tiras de Android. Aconsejo hacerlo antes de ir a China ya que han de enviarte un mensaje con el código de verificación y lo mismo en China tienes problemas para recibirlo. No te preocupes por el idioma porque hay una versión en español. Después te creas una cuenta registrando tu número de teléfono (WeChat acepta números internacionales) y vinculando esa misma cuenta a tu tarjeta bancaria. Un proceso, como ves, muy similar al de AliPay.
Uso de tarjetas
Las tarjetas Visa y Mastercard son las más aceptadas en China pero su uso es más limitado en comparación con otros lugares del mundo, especialmente fuera de las grandes ciudades o en zonas rurales. Las tiendas más grandes, centros comerciales, hoteles y algunos restaurantes internacionales suelen aceptar estas tarjetas pero en muchos comercios locales, especialmente en mercados o tiendas pequeñas, te dicen que nanai. Nosotros en la práctica usamos sólo la Mastercard para sacar dinero y pagar el hotel. El mercado está tan monopolizado por Alipay y WeChat que nuestras tarjetas extranjeras apenas se usan. Con el efectivo no tuvimos problema en casi ningún lado.

DIDI (el uber chino)
Aunque en China cogimos varias veces taxis (son increíblemente baratos, los trayectos por el centro de Shanghai rara vez superaban al cambio los 3 euros), nos parecía muchísimo más cómodo usar Didi. No sabemos si porque éramos extranjeros y los taxistas pasaban de complicarse con lo de no entendernos (nos ocurrió más en Suzhou que en Shanghai) pero el caso es que muchas veces les hacíamos la señal de parar y pasaban de largo, por lo que comenzamos a usar Didi. Suele ser un 30% más barato que los taxis pero además te garantiza que en apenas unos minutos te aparece el coche que solicites en un punto concreto. Nosotros lo usamos un montón de veces y de maravilla.
Si alguna vez has usado Uber, el funcionamiento es muy parecido. Didi está integrado dentro de la app de WeChat y AliPay; el primer paso es activar la localización, establecer el idioma y asegurarte de que el pago con WeChat o AliPay funciona. Para encargar un coche escribes la dirección a la que vas, eliges el tipo de coche (nosotros elegíamos siempre el Discount Express pero hay otros como Didi Flash, que asegura que te recogen sí o sí y si no, te dan descuentos, Premier, Luxe, 6 Seater, Hitch (compartido)… incluso taxis con licencia, esto sí que nos llamó la atención) y después de confirmar, te dan el número de matrícula del vehículo, un código de 4 cifras que debes dar al conductor para verificar que eres el cliente que lo ha solicitado y comprobarás en tiempo real por dónde va el coche. Se cobra por adelantado.

Apps utiles en China
Aparte de AliPay y WeChat, voy a recomendarte algunas aplicaciones que te serán bastante útiles en el viaje a China y que deberías poder usar sin problema si te funciona correctamente la VPN.
La primera sería Google Translator, puedes descargarte el paquete del idioma chino y usarlo aunque no tengas acceso a internet. En China lo más común es encontrarte con gente que no hable ni papa de inglés (y cuando digo ni papa es que no entienden ni las palabras más básicas). A nosotros nos vino muy bien para preguntar cosas en los restaurantes (¿es picante?¿de qué animal es la carne?¿qué ingredientes lleva este plato?), para consultar dudas a las dependientas de las tiendas, para preguntar dónde estaba tal sitio… el idioma no ha de ser una barrera.
Como Google Maps a veces nos daba fallo (es decir, funcionaba pero no ubicaba ciertas calles), tiramos también de Maps.me , ya que la app de mapas más popular (Baidu), sólo está en chino. Metroman es muy útil para moverte en cualquier metro de China, aunque el de Shanghai nos pareció bastante intuitivo y casi no necesitamos mirarlo.
Aunque si debo quedarme con una app en China, esta sería Trip.com. Qué maravilla. Digamos que es como una agencia de viajes gigantesca con la que puedes reservar hoteles, transportes, entradas, excursiones… Una gozada. Por poner un ejemplo, los billetes de tren para Suzhou los cogimos con Trip en cinco minutos, cuando hace no tanto tiempo era una locura comprar billetes de tren en China siendo extranjeros. Os lo contaré todo en el post de nuestro viaje a Suzhou.
Alojamiento
Los hoteles en general son mucho más baratos que en Europa. Y ya ni te cuento en los últimos tiempos, cuando los precios hoteleros en el Viejo Continente se han disparado. Hay que tener en cuenta que muchos hoteles no aparecen en páginas como Booking, así que si viajas en temporada baja, puedes arriesgarte, ir a la aventura y reservar allí directamente.
Te hablaremos del hotel en el que estuvimos en Shanghai, el Radisson Collection Hyland , en el artículo que dedicaremos a la ciudad pero lo cierto es que nos quedamos alucinados de que un hotel de semejante categoría, un cuatro estrellas que en España sería un cinco y en plena calle principal, la Nanjing Road, nos cobrara poco más de 100 euros la noche, con desayuno espectacular incluido.
Sin embargo, sí que quiero dejar claras un par de cosas. Una, que gran parte de los hoteles te exigen un depósito que te devuelven al comprobar que has dejado la habitación sin desperfectos. Dos, que pese a que estés en un hotel que digas “joder qué nivelazo”, la actitud de los que allí trabajan puede no estar al mismo nivel, ser bastante maleducados y también intentar timarte: en ese sentido sí que se encuentran bastante alejados de los estándares europeos.
Gastronomia
No vayas a China pensando en rollitos de primavera o arroz tres delicias. Eso ni es comida china ni es ná. En nuestros muchos viajes por Asia hemos comido en chinos “de verdad” y sus platos, por suerte, son totalmente diferentes. Es una oportunidad única para atreverte con alimentos de los que no habrás escuchado hablar. No voy a relatarte aquí con pelos y señales todo lo que probamos porque ya lo haré en los respectivos artículos de Shanghai y Suzhou pero te aseguro que la gastronomía china es diversa como pocas y las opciones, infinitas. ¿Que no te manejas con los palillos? Ya es tiempo de aprender, además, las porciones están cortadas de tal manera que comprobarás que es mucho más fácil de lo que parece (nosotros somos muy “palilleros” de siempre, los usamos bastante en casa).

La mayoría de los sitios donde irás a comer no cuentan con cartas en inglés. Eso sí, la mayoría incluyen fotos, te puedes guiar por eso. Y si no, haz como nosotros, que si veíamos que los de al lado comían un plato con buena pinta, le decíamos al camarero que nos trajera lo mismo. Comer en los puestos callejeros ya lo dejamos a gusto del consumidor porque en muchos de ellos la higiene es más que dudosa. También es verdad que en otros tantos la comida está de lo más apetecible, así que lo dejamos a tu elección.
Algo que también nos sorprendió en los restaurantes es la ausencia de servilletas. Menos mal que yo siempre llevo kleenex en el bolso pero es algo que no acabábamos de entender :¿cómo se limpia las manos y la boca esta gente?
Idioma
Algunas frases básicas en chino nunca te van a sobrar. Aquí te doy algunos ejemplos.
- Hola – 你好 (Nǐ hǎo)
- ¿Cuánto cuesta? – 多少钱? (Duōshao qián?)
- ¿Dónde está el baño? – 洗手间在哪里? (Xǐshǒujiān zài nǎlǐ?)
- No entiendo – 我不懂 (Wǒ bù dǒng)
- ¿Hablas inglés? – 你会说英语吗? (Nǐ huì shuō yīngyǔ ma?)
- Sí – 是的 (Shì de)
- No – 不是 (Bù shì)
- Por favor – 请 (Qǐng)
- Gracias – 谢谢 (Xièxiè)
- Disculpa – 对不起 (Duìbuqǐ)
- Dónde está [lugar]? – [Lugar]在哪里? ([Lugar] zài nǎlǐ?)
- Ayuda, por favor. – 请帮忙 (Qǐng bāngmáng)
- Estoy perdido. – 我迷路了 (Wǒ mílù le)
- ¿Cómo llego a [lugar]? – 怎么去[el lugar]? (Zěnme qù [el lugar]?)
- ¿Tienes un menú en inglés? – 你有英文菜单吗? (Nǐ yǒu yīngwén cài dān ma?
Propinas
Como en Japón, en China no está bien visto lo de dar propinas ya que en tiempos pasados se asociaban a los sobornos e incluso llegaron a estar prohibidas. Además, las propinas hacían creer a la sociedad china que unas personas estaban por encima de otras, de ahí su mala fama entre la población. Ahora están algo extendidas en grandes ciudades como Beijing o Shanghai (y por supuesto en Hong Kong y Macao, donde se suele dejar un 10% de la cuenta). También las aceptan muchos guías de los tours organizados pero no es lo habitual y más sabiendo que la mayoría de los restaurantes ya añaden ese 10% en el precio final. Vamos, que no quieren propina de cara a la galería pero al final te la cobran.
Seguridad
Junto a Cuba y Japón, creo que con diferencia China es el país más seguro en el que hemos estado. De hecho, hay veces en las que hasta te puedes sentir exageradamente vigilado, tal es la presencia de cámaras por todos los sitios. Aparte de la policía, que especialmente en Shanghai no quita el ojo de encima al ciudadano. Buena prueba la tuvimos un día que estábamos paseando por el Bund (el paseo peatonal a orillas del río Huangpu) y vino un grupo de chicas con trajes tradicionales a grabar un video. Al minuto apareció una pareja de policías en un carrito parecido a los que se usan los campos de golf y se armó la marimorena: que si a ver dónde están los permisos, las chicas corriendo, los cámaras intentando dar explicaciones y todo ello ante un grupo enorme de gente que parecía pasárselo estupendamente con el espectáculo improvisado.
Aunque a nivel de delincuencia creo que con lo único que debes tener cuidado en las ciudades grandes es con los carteristas (incido en el tema de que hay mucha gente a todas horas), es habitual ver a muchos locales dándote la chapa para llevarte a tal tienda clandestina a comprar falsificaciones de todo tipo (y son muy insistentes). También en la calle están a la caza de incautos a los que estafar con juegos callejeros (contrariamente a lo que se cree, en China no están prohibidos los juegos de azar pero sí bastante controlados por papá-Estado, que lleva el monopolio de la lotería nacional). Otra estafa común es la de la ceremonia del té: te sugieren acompañarles para presenciar dicho ritual y luego te presentan una factura desorbitada.
Otro factor a tener en cuenta es el de las manifestaciones. En China el gobierno es muy estricto y hay frecuentemente revueltas sofocadas con violencia por parte de la policía, así que no está de más que eches un ojo a las noticias locales antes de salir del hotel.
Consejos
- Ten mucha, mucha paciencia. Vas al país más poblado del mundo y lo normal son las aglomeraciones. Ellos están acostumbrados pero a lo mejor tú no tanto.
- Pedir perdón si te empujan, hacer una cola, hablar bajo… son prácticas que en China se ven poco. Así que volvemos al punto anterior. Paciencia. Y recuerda que eres tú el que debe acostumbrarse a sus costumbres, no al contrario.
- Reserva las entradas con antelación siempre que puedas, especialmente en temporada alta. En muchos lugares se agotan rápidamente, precisamente por la afluencia de gente.
- En China utilizan enchufes de tres tipos de clavijas diferentes, tipo A, tipo C y tipo I, con un voltaje estándar de 220 V y una frecuencia de 50 Hz. Intenta llevar un adaptador universal.
- Su lenguaje verbal es totalmente diferente al nuestro. Gestos como frotar tus dedos para decir “dinero” o llevarte la mano a la boca para decir “tengo hambre” no sirven para nada. Google Translator siempre a mano.
- Regatea. Al igual que en el mundo árabe, en China siempre hay hueco para la negociación. No hay mejores comerciantes que ellos, intenta estar a la altura. Calcula que el precio inicial puede suponer seis o siete veces más que su precio real.
- Si echas un ojo a Google Maps, verás que en comparación con otros países, hay pocas reseñas de restaurantes. Esto es porque allí apenas se usa esta app, así que a la aventura. Donde veas que hay muchos locales, ahí se come bien.
- Si eres aprensivo/a, te aviso: en China es común lo de escupir, sobre todo la gente mayor. Sorprende aún más ver como también lo hacen las mujeres. Es desagradable, lo sé, pero también a ello te acabas acostumbrando, no te queda otra. Lo curioso es que pese a que el gobierno pone multas de 50 yuanes (6 euros) a quien sorprenda escupiendo, la costumbre sigue bien arraigada entre la población.
- Aunque existen cuartos de baño occidentales, en muchos restaurantes o mercados te encontrarás baños a la turca (un agujero en el suelo), sin papel higiénico (recurre de nuevo a los kleenex) y en ocasiones con poca intimidad: aluciné cuando me encontré enfrente del espejo del lavabo a una anciana subiéndose las bragas sin remilgo ninguno.
- Ojo al cruzar las calles: los semáforos muchas veces parecen ser un mero elemento decorativo. E incluso cuando vayas andando por la acera, esta no es terreno exclusivo de los peatones, las motos circulan por allí entre los transeúntes, que ni se inmutan. A excepción de nosotros los extranjeros, claro.
- No te cortes al meterte en los sitios a codazos. Ellos lo hacen, empujan, se cuelan y si tú no haces lo mismo, pues te quedarás con cara de bobo sin acceder a donde quieras ir. La ley del más fuerte.
- Mira bien por donde pisas. Aparte de los escupitajos, los pañales no son muy usados por los papás y mamás chinos. A los críos les hacen un agujero en los pantalones y dejan el regalito donde les parezca bien y les vengan las ganas.
- Y, ante todo, déjate sorprender por el país. El choque cultural es brutal pero China tiene tras de sí una civilización milenaria ¡y has de sentirte un absoluto privilegiado por viajar aquí!
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