Preparativos para un viaje a China

¿Estás pen­san­do en via­jar a Chi­na y no sabes por dónde empezar? ¿Estás al tan­to de los trámites del visa­do? ¿Crees que el idioma puede ser una bar­rera insalv­able? ¿Sabes cómo eludir la cen­sura de inter­net para nave­g­ar sin prob­le­ma? Dudas, dudas y más dudas. Tras nue­stro primer via­je al gigante asiáti­co, te damos respues­ta a un mon­tón de inter­ro­gantes y te pro­por­cionamos una bue­na lista de con­se­jos y recomen­da­ciones ref­er­entes a vue­los, dinero, seguros médi­cos, trans­porte inter­no, gas­tronomía, cli­ma o seguri­dad. Ojalá que te den el empu­jonci­to para venir por primera vez a Chi­na, un país que, sin ningu­na duda, no se puede com­parar a ningún otro.

Preparativos

Vuelos

Aunque llevábamos var­ios años hablan­do de la posi­bil­i­dad de via­jar a Chi­na, y más después de tan­tos via­jes por Asia, he de recono­cer que este via­je nos llegó de casu­al­i­dad y sin bus­car­lo. A finales de 2024 teníamos más de un mes de vaca­ciones y decidíamos regre­sar por cuar­ta vez a Japón. Comen­zamos a bus­car los vue­los y vimos que las mejores opciones nos las daban dos aerolíneas chi­nas, Air Chi­na y Chi­na East­ern. El caso es que al final elegi­mos esta segun­da y cuan­do com­pro­bamos que la escala era en Shang­hai y teníamos días de vaca­ciones de sobra, recor­damos ese artícu­lo tan útil que escribí hace un tiem­po, Stopover: cómo volar a dos país­es por el pre­cio de uno. ¿Que aún no sabes lo que es un stopover? Pues te lo expli­co ráp­i­da­mente. Son escalas de más de 24 horas en vue­los inter­na­cionales, se pueden alargar var­ios días y te per­miten cono­cer otro país a mitad de camino. Y en la may­oría de los casos sin que aumente el pre­cio del vue­lo. Si ya se te empiezan a pon­er los dientes lar­gos, insis­to en que ech­es un ojo al artícu­lo porque seguro que te van a entrar muchas ganas de volver a coger un avión.

El vue­lo a Japón le haríamos esta vez a Osa­ka, que está a sólo tres horas de vue­lo de Shang­hai. Por cier­to, oji­to si tenéis algu­na escala en Chi­na porque aunque no sea vue­stro des­ti­no final, los trámites de inmi­gración hay que pasar­los sí o sí. Lo digo porque no os con­fiéis con que tenéis tiem­po de sobra. Las colas son inter­minables, los con­troles en los escáneres, con­cien­zu­dos, y fácil­mente podéis tar­dar entre dos y tres horas en lle­gar a vues­tra puer­ta de embar­que, que fue lo que nos ocur­rió a nosotros. Tened­lo en cuen­ta a la hora de reser­var un vue­lo con escala en Shang­hai o cualquier otra ciu­dad chi­na.

Pero volva­mos al prin­ci­pio. Para saber si un stopover te sale a cuen­ta, lo tienes fácil: sólo hay que ele­gir en la búsque­da de vue­los la opción “mul­ti­des­ti­no”. Es decir, y ponién­donos a nosotros mis­mos de ejem­p­lo, primero bus­camos cuán­to nos costa­ba un Madrid-Osa­ka ida y vuelta (600 euros) y después miramos un Madrid-Osa­ka / Osa­ka-Shang­hai-Madrid con la mis­ma aerolínea. Y el pre­cio, efec­ti­va­mente, era el mis­mo. En real­i­dad, a muchas com­pañías aéreas les da igual si coges el sigu­iente vue­lo o lo haces unos días después, la cuestión es que vas a hac­er la mis­ma ruta. Y sien­do esta una aerolínea chi­na, les viene estu­pen­da­mente que de paso conoz­cas el país porque seguro que te gus­ta, decides regre­sar en el futuro y lo mis­mo te pien­sas lo de volver a volar con ellos, que bási­ca­mente es lo que nos ocur­rió a nosotros.

Como os comenta­ba antes, la aerolínea elegi­da fue Chi­na East­ern. Íbamos con un poco de reparo porque las com­pañías chi­nas no tienen exce­si­va bue­na fama pero en tér­mi­nos gen­erales todo fue bas­tante bien, tan­to como para que nos planteemos repe­tir en el futuro si con­ser­van esos pre­cios.

¿Ven­ta­jas? El pre­cio, espe­cial­mente volan­do en tem­po­ra­da baja. Posi­bil­i­dad de hac­er stopover (tema igual de atrac­ti­vo que el pre­cio). Buenos aviones, comi­da bas­tante decente para lo que suele ser el menú de avión (la trip­u­lación algo arisca, eso sí) y la inclusión de dos male­tas de 23 kilos por per­sona. Debe ser que los chi­nos gus­tan de traer/llevar un mon­tón de equipa­je en sus via­jes a/desde Chi­na. En una época en que la may­oría de las aerolíneas grandes tipo Iberia o Amer­i­can Air­lines han toma­do la penosa cos­tum­bre,  impues­ta por las low cost, de cobrarte por male­ta fac­tura­da, nos sor­prendió para bien esta medi­da. Sin embar­go, esto nos lle­va a la segun­da parte: los incon­ve­nientes.

En una estrate­gia fea como pocas, cuan­do volvíamos a Madrid nos encon­tramos que, pese a que a la ida nos incluían dicho par de male­tas por per­sona, en el trayec­to Shang­hai-Madrid se reducía a una (¡cuan­do en la ruta Osa­ka-Shang­hai tam­bién nos las habían incluido!¡y cuan­do los ami­gos con los que fuimos a Japón no hicieron stopover y les cubría todo el trayec­to!). Vamos, que lo que nos esta­ban dan­do a enten­der es que de un modo u otro te esta­ban penal­izan­do por el stopover, algo que no debería ser así. Veníamos car­ga­dos de com­pras de Japón, con dos male­tones cada uno más el equipa­je de mano, por lo que no nos qued­a­ba otra que pagar el sobrepe­so. Y ahí es cuan­do te la cue­lan. Mien­tras el resto de las aerolíneas sue­len cobrar 50 euros por pieza, ellos te cas­can 130 euros por male­ta. Vamos, que al final el vue­lo no salía por 600 euros sino por 750. Pero bueno, fuimos prác­ti­cos y lo que comen­ta­mos allí: al final, con stopover inclu­i­do y ambas male­tas, el pre­cio seguía estando de fábu­la. ¿750 euros por un via­je a Chi­na-Japón? Dime donde hay que fir­mar para el año que viene. Con eso nos quedamos, hay que ser pos­i­ti­vo.

Documentacion

Otra de las razones para hac­er este Chi­na-Japón era la no exi­gen­cia de visa­do si vis­i­tas el país en una estancia infe­ri­or a 30 días: esta medi­da la han ampli­a­do ya que cuan­do nosotros hemos ido eran 15 días. No obstante, si vas a estar en Chi­na más de un mes, puedes solic­i­tar el visa­do en este enlace Recuer­da que el pas­aporte, en cualquier caso, ha de ten­er seis meses de vigen­cia y dos pági­nas en blan­co; además, el gob­ier­no chi­no exige ten­er bil­lete de vuelta y alo­jamien­to reser­va­do.

Esta medi­da nos ahorra­ba bas­tante dinero (126 euros por cabeza) y que­braderos de cabeza, que casi impor­tan más que la pas­ta, ya que te toca­ba con­tac­tar con la emba­ja­da o que te lo trami­tara una agen­cia. Vamos, que un coña­zo. Así que ¿qué más nece­sitábamos para empu­jarnos a irnos a Chi­na? Las ganas de via­jar, que de eso siem­pre vamos sobra­dos.

Via­jar a Chi­na: otro sueño via­jero cumpli­do

Seguro mEdico

Sobra decir que cuan­do via­jamos siem­pre con­trata­mos un seguro médi­co pero en Chi­na con más razón. Pese a que es un país súper desar­rol­la­do en muchísi­mas cosas como tec­nología o arqui­tec­tura, en otras te das cuen­ta que van muchos años por detrás. El prin­ci­pal ejem­p­lo es que el agua no es potable, ni siquiera en grandes ciu­dades como Shang­hai, donde las tuberías son tan antiguas que nadie se atreve a beber el agua que sale del gri­fo, por eso verás a tan­ta gente ter­mo en mano.

Y com­erás muchas cosas de lo más extrañas (al menos para tu organ­is­mo) o tal vez te muevas por zonas rurales, donde la evac­uación a hos­pi­tales es más com­pli­ca­da… Resum­ien­do: la sanidad en Chi­na puede ser de todo menos gra­tui­ta y con­tratar un buen seguro es fun­da­men­tal. Nosotros sole­mos hac­er­lo con Inter­mundi­al, ya que una de las cosas bue­nas que tienen es que no tienes que pon­er ni un duro de tu bol­sil­lo, ellos se ocu­pan de todos los trámites, y en Chi­na, si no vas con el dinero, por delante, no te oper­an ni te hos­pi­tal­izan, así de sen­cil­lo.

Vacunas

En teoría en Chi­na no se exige ten­er ningu­na vac­u­na oblig­a­to­ria para entrar al país, a no ser que ven­gas de cier­tos país­es de ries­go de fiebre amar­il­la o ence­fali­tis japone­sa. Pero si vas a moverte por zonas rurales o menos desar­rol­ladas, es recomend­able que lleves al día las vac­u­nas de la hepati­tis, tétanos, tifus e inclu­so rabia. La malar­ia está prác­ti­ca­mente errad­i­ca­da: des­de hace cin­co años no se ha reg­istra­do ningún caso en el país. Recuer­da que debes pon­erte las vac­u­nas al menos un mes antes de via­jar a Chi­na.

Clima

Chi­na es un país gigante y el cli­ma varía bas­tante de unas zonas a otras pero en gen­er­al se puede con­sid­er­ar que aquí las esta­ciones tienen tem­per­at­uras extremas: ver­a­nos muy calurosos e invier­nos muy fríos. Pri­mav­era y otoño sue­len ser las mejores épocas para vis­i­tar el país, pues además la nat­u­raleza está en ple­na ebul­li­ción. El ver­a­no, aparte del calor, cuen­ta con otro gran incon­ve­niente: la gran aflu­en­cia de tur­is­tas, tan­to nacionales como extran­jeros. Sin embar­go, el ver­a­no es la época ide­al para vis­i­tar el Tibet, que en invier­no tiene unas tem­per­at­uras inso­porta­bles.

Nosotros via­jamos a medi­a­dos de Diciem­bre, ya con el invier­no a pun­to de comen­zar. Y aunque hacía  frío, nada que ver con el norte de Chi­na, donde pueden lle­gar a los 20 o 30 gra­dos bajo cero. En Shang­hai y Suzhou tuvi­mos unas tem­per­at­uras medias de seis-siete gra­dos, no nos llovió ni un día y pudi­mos ir a todos los sitios sin ningún prob­le­ma. Nos ale­gramos mucho de haber ido en dicha época porque los pre­cios de los hote­les eran mucho más bajos (por com­parar, vimos que el nue­stro en ver­a­no costa­ba casi el doble), no vimos casi tur­is­tas extran­jeros y enci­ma, al ser época navideña, Shang­hai esta­ba pre­ciosa con la ilu­mi­nación de estas fechas.

Internet 

Tema impor­tante: inter­net en el telé­fono. Si el tuyo admite eSim, puedes hac­erte con una antes de via­jar (puedes com­prar­la en Ama­zon). Como nue­stro telé­fono no la admitía, com­pramos una tar­je­ta Sim antes de salir de España y resul­ta que cuan­do lleg­amos no nos fun­ciona­ba. Así que hici­mos lo que habíamos pen­sa­do en un prin­ci­pio: com­prar una Sim en el mis­mo aerop­uer­to, nada más salir hay stands donde no sólo te las venden, te las insta­lan y te expli­can el fun­cionamien­to sino que has­ta se ofre­cen has­ta a añadirte la VPN. Nos costó 200 yuanes una tar­je­ta de 30 GB, bas­tante más bara­ta que en España. Al final nos sobraron un mon­tón de GB porque en el hotel nos conec­tábamos a la wifi pero en estos casos mejor que sobre que no que falte ya que, por ejem­p­lo, el uso de Google Maps nos era muy útil para mover­nos por la ciu­dad (aunque puedes descar­garte el mapa de Chi­na antes de ir) y nece­sitábamos ten­er datos en el telé­fono sí o sí para usar WeChat o Ali­pay.

VPN en China

El gob­ier­no chi­no imple­men­ta un sis­tema de cen­sura cono­ci­do como El Gran Corta­fue­gos de Chi­na, que blo­quea una gran can­ti­dad de con­tenidos extran­jeros. Google, What­sapp, Youtube, Face­book, Yahoo… la may­oría de las pági­nas y apli­ca­ciones occi­den­tales están vetadas (y a cam­bio los chi­nos tienen sus propias ver­siones locales de todas ellas). Pero como el gob­ier­no ton­to no es y sabe que dicha cen­sura lim­i­taría por com­ple­to las rela­ciones entre las empre­sas chi­nas y el resto del mun­do, hace la vista gor­da con el uso de las VPN.

Una VPN (Red Pri­va­da Vir­tu­al, por sus siglas en inglés) es una her­ramien­ta que per­mite crear una conex­ión segu­ra y encrip­ta­da a través de inter­net, ocul­tan­do tu direc­ción IP real y, en muchos casos, per­mi­tien­do que tu trá­fi­co en línea pase por servi­dores ubi­ca­dos en otros país­es (te acon­se­jo que te conectes a los más cer­canos a Chi­na, es decir, los de Corea o Japón). Esto te ayu­da a pro­te­ger tu pri­vaci­dad y acced­er a con­tenido restringi­do geográ­fi­ca­mente, ya que aparentas estar en otro lugar. Además de evadir la cen­sura, la VPN cifra tu trá­fi­co, lo que hace más difí­cil que el gob­ier­no o cualquier enti­dad exter­na pue­da espi­ar lo que estás hacien­do en línea.

Insta­la la VPN antes de lle­gar a Chi­na. Es más seguro insta­lar y con­fig­u­rar una VPN antes de entrar en el país, ya que muchos ser­vi­cios de VPN están blo­quea­d­os una vez que lle­gas allí. Hay VPN gra­tu­itas pero la may­oría de ellas fal­lan al usar­las en Chi­na. Nosotros después de leer muchas opin­iones de unos y otros nos decidi­mos por Astrill: es cara (30 dólares por un mes) pero por expe­ri­en­cia os digo que nos fun­cionó de mar­avil­la. Además, no es nece­sario que paguéis una VPN por telé­fono (ni una SIM): uno de los telé­fonos hace de router y el otro se conec­ta a éste, por lo que una VPN y una SIM es más que sufi­ciente.

Alipay y WeChat

Empezare­mos por Ali­pay ya que es la app que más usamos durante el via­je (y antes comentare­mos que la mon­e­da ofi­cial de Chi­na se lla­ma ren­min­bi (RMB) y su unidad es el yuan (CNY), 5RMB es lo mis­mo que 5 ¥, el cam­bio suele estar 1 euro = 8 yuanes). Ali­pay es una platafor­ma de pago dig­i­tal muy pop­u­lar en Chi­na, sim­i­lar a ser­vi­cios como Pay­Pal o Apple Pay pero con una may­or gama de fun­ciones. Fue crea­da por Aliba­ba Group, uno de los gigantes del com­er­cio elec­tróni­co en Chi­na. Ali­pay se uti­liza prin­ci­pal­mente para hac­er pagos en línea, trans­fer­en­cias de dinero y pagos móviles, pero tam­bién se ha expandi­do a ser­vi­cios como com­pras en tien­das físi­cas, pagos de fac­turas, ser­vi­cios financieros y has­ta inver­siones.

Para usar Ali­pay, debes crear una cuen­ta vin­cu­la­da a tu número de telé­fono y a tu cuen­ta ban­car­ia. Bajas la app de Apple Store o Google Store, la insta­las en el telé­fono y lis­to. Además, la platafor­ma suele pedir ver­i­fi­cación de iden­ti­dad para ase­gu­rar la seguri­dad de las transac­ciones, es decir, mar­car un pin para ver­i­ficar que eres tú cuan­do pagues, por lo que es bas­tante fiable. Cuan­do com­pras en línea o en tien­das físi­cas, escaneas el códi­go QR del vende­dor o mues­tras tu pro­pio códi­go QR para com­ple­tar el pago. Cuan­do digo que se usa en toda Chi­na, es lit­er­al ¡verás que has­ta la acep­tan los mendi­gos que piden en la calle!

Debo recono­cer que al prin­ci­pio íbamos algo empara­noia­dos porque unos ami­gos nue­stros ya habían via­ja­do varias veces por Chi­na y nos comen­taron que el uso de Ali­pay esta­ba tan exten­di­do que nos entró algo de miedo: ¿y si no nos funcionaba?¿cómo íbamos a pagar? Que fue lo que nos ocur­rió nada más lle­gar con el taxi (y nos dimos cuen­ta después de que la VPN suele ser incom­pat­i­ble con hac­er pagos con Ali­pay o WeChat, así que si te pasa lo mis­mo, la desac­ti­vas cuan­do pagues). Pero después de ese mal comien­zo, he de decir que pag­amos con Ali­pay en prác­ti­ca­mente todos los sitios sin prob­le­mas. Y que si la app te fal­la, tran­qui­lo, que el efec­ti­vo lo siguen usan­do. Nada más lle­gar bus­camos un cajero para sacar dinero y ten­er siem­pre efec­ti­vo enci­ma pero lo cier­to es que, como comenta­ba antes, Ali­pay es omnipresente.

En cuan­to a WeChat, cono­ci­do en Chi­na como Weix­in (微信), es mucho más que una apli­cación de men­sajería instan­tánea. Lan­za­da en 2011 por la com­pañía chi­na Ten­cent, esta platafor­ma se ha con­ver­tido en un pilar esen­cial de la vida diaria en Chi­na, trans­for­man­do la man­era en que las per­sonas se comu­ni­can, real­izan transac­ciones, con­sumen con­tenido y acce­den a ser­vi­cios en línea. Aunque ini­cial­mente WeChat comen­zó como una apli­cación de men­sajería sim­i­lar a What­sApp, ráp­i­da­mente se diver­si­ficó para ofre­cer una gran var­iedad de fun­ciones que van más allá de lo que cualquier otra apli­cación de men­sajería en el mun­do ofrece, de hecho, hace poco leí un artícu­lo que habla­ba sobre cómo Elon Musk quiere con­ver­tir su red X (antes Twit­ter) en algo muy pare­ci­do.

Hoy en día, WeChat en Chi­na sirve prác­ti­ca­mente para todo e incluye men­sajería instan­tánea (la ver­sión de nue­stro What­sap y Telegram), lla­madas de audio y vídeo, reels, minipro­gra­mas (apli­ca­ciones den­tro de WeChat que per­miten a los usuar­ios acced­er a ser­vi­cios como com­pras, reser­vas de trans­porte, jue­gos y mucho más sin necesi­dad de descar­gar apli­ca­ciones adi­cionales) y, sobre todo, WePay, el sis­tema de pagos de WeChat que per­mite a la ciu­dadanía chi­na pagar en com­er­cios, tan­to físi­cos como de inter­net, trans­ferir dinero a otras per­sonas e inclu­so pagar fac­turas y ser­vi­cios.

El uso de WeChat está exten­didísi­mo en Chi­na. Des­de el com­er­cio has­ta el trans­porte, la app ha inte­gra­do numerosos aspec­tos de la vida diaria, hacien­do que la may­oría de las activi­dades cotid­i­anas se real­i­cen a través de ella. Las per­sonas ya no solo usan WeChat para comu­ni­carse sino tam­bién para ir de com­pras, usar trans­porte públi­co, acced­er a redes sociales, con­tro­lar su salud (citas médi­cas, con­sul­ta de resul­ta­dos)… En fin, que en Chi­na WeChat es casi impre­scindible inclu­so para los extran­jeros.

Lo primero que has de hac­er es descar­gar la apli­cación des­de la App Store si usas Iphone o Google Play Store si como yo tiras de Android. Acon­se­jo hac­er­lo antes de ir a Chi­na ya que han de enviarte un men­saje con el códi­go de ver­i­fi­cación y lo mis­mo en Chi­na tienes prob­le­mas para recibir­lo. No te pre­ocu­pes por el idioma porque hay una ver­sión en español. Después te creas una cuen­ta reg­is­tran­do tu número de telé­fono (WeChat acep­ta números inter­na­cionales) y vin­cu­lan­do esa mis­ma cuen­ta a tu tar­je­ta ban­car­ia. Un pro­ce­so, como ves, muy sim­i­lar al de Ali­Pay.

Uso de tarjetas 

Las tar­je­tas Visa y Mas­ter­card son las más acep­tadas en Chi­na pero su uso es más lim­i­ta­do en com­para­ción con otros lugares del mun­do, espe­cial­mente fuera de las grandes ciu­dades o en zonas rurales. Las tien­das más grandes, cen­tros com­er­ciales, hote­les y algunos restau­rantes inter­na­cionales sue­len acep­tar estas tar­je­tas pero en muchos com­er­cios locales, espe­cial­mente en mer­ca­dos o tien­das pequeñas, te dicen que nanai. Nosotros en la prác­ti­ca usamos sólo la Mas­ter­card para sacar dinero y pagar el hotel. El mer­ca­do está tan monop­o­liza­do por Ali­pay y WeChat que nues­tras tar­je­tas extran­jeras ape­nas se usan. Con el efec­ti­vo no tuvi­mos prob­le­ma en casi ningún lado. 

DIDI (el uber chino)

Aunque en Chi­na cogi­mos varias veces taxis (son increíble­mente baratos, los trayec­tos por el cen­tro de Shang­hai rara vez super­a­ban al cam­bio los 3 euros), nos parecía muchísi­mo más cómo­do usar Didi. No sabe­mos si porque éramos extran­jeros y los taxis­tas pasa­ban de com­pli­carse con lo de no enten­der­nos (nos ocur­rió más en Suzhou que en Shang­hai) pero el caso es que muchas veces les hacíamos la señal de parar y pasa­ban de largo, por lo que comen­zamos a usar Didi. Suele ser un 30% más bara­to que los taxis pero además te garan­ti­za que en ape­nas unos min­u­tos te aparece el coche que solicites en un pun­to con­cre­to. Nosotros lo usamos un mon­tón de veces y de mar­avil­la.

Si algu­na vez has usa­do Uber, el fun­cionamien­to es muy pare­ci­do. Didi está inte­gra­do den­tro de la app de WeChat y Ali­Pay; el primer paso es acti­var la local­ización, estable­cer el idioma y ase­gu­rarte de que el pago con WeChat o Ali­Pay fun­ciona. Para encar­gar un coche escribes la direc­ción a la que vas, eliges el tipo de coche (nosotros elegíamos siem­pre el Dis­count Express pero hay otros como Didi Flash, que ase­gu­ra que te reco­gen sí o sí y si no, te dan des­cuen­tos, Pre­mier, Luxe, 6 Seater, Hitch (com­par­tido)… inclu­so taxis con licen­cia, esto sí que nos llamó la aten­ción) y después de con­fir­mar, te dan el número de matrícu­la del vehícu­lo, un códi­go de 4 cifras que debes dar al con­duc­tor para ver­i­ficar que eres el cliente que lo ha solic­i­ta­do y com­pro­barás en tiem­po real por dónde va el coche. Se cobra por ade­lan­ta­do.

Apps utiles en China

Aparte de Ali­Pay y WeChat, voy a recomen­darte algu­nas apli­ca­ciones que te serán bas­tante útiles en el via­je a Chi­na y que deberías poder usar sin prob­le­ma si te fun­ciona cor­rec­ta­mente la VPN.

La primera sería Google Trans­la­tor, puedes descar­garte el paque­te del idioma chi­no y usar­lo aunque no ten­gas acce­so a inter­net. En Chi­na lo más común es encon­trarte con gente que no hable ni papa de inglés (y cuan­do digo ni papa es que no entien­den ni las pal­abras más bási­cas). A nosotros nos vino muy bien para pre­gun­tar cosas en los restau­rantes (¿es picante?¿de qué ani­mal es la carne?¿qué ingre­di­entes lle­va este pla­to?), para con­sul­tar dudas a las depen­di­en­tas de las tien­das, para pre­gun­tar dónde esta­ba tal sitio… el idioma no ha de ser una bar­rera.

Como Google Maps a veces nos daba fal­lo (es decir, fun­ciona­ba pero no ubi­ca­ba cier­tas calles), tiramos tam­bién de  Maps.me , ya que la app de mapas más pop­u­lar (Baidu), sólo está en chi­no. Metro­man es muy útil para moverte en cualquier metro de Chi­na, aunque el de Shang­hai nos pare­ció bas­tante intu­iti­vo y casi no nece­si­ta­mos mirar­lo.

Aunque si debo quedarme con una app en Chi­na, esta sería Trip.com. Qué mar­avil­la. Dig­amos que es como una agen­cia de via­jes gigan­tesca con la que puedes reser­var hote­les, trans­portes, entradas, excur­siones… Una goza­da. Por pon­er un ejem­p­lo, los bil­letes de tren para Suzhou los cogi­mos con Trip en cin­co min­u­tos, cuan­do hace no tan­to tiem­po era una locu­ra com­prar bil­letes de tren en Chi­na sien­do extran­jeros. Os lo con­taré todo en el post de nue­stro via­je a Suzhou.

Alojamiento

Los hote­les en gen­er­al son mucho más baratos que en Europa. Y ya ni te cuen­to en los últi­mos tiem­pos, cuan­do los pre­cios hotele­ros en el Viejo Con­ti­nente se han dis­para­do. Hay que ten­er en cuen­ta que muchos hote­les no apare­cen en pági­nas como Book­ing, así que si via­jas en tem­po­ra­da baja, puedes arries­garte, ir a la aven­tu­ra y reser­var allí direc­ta­mente.

Te hablare­mos del hotel en el que estu­vi­mos en Shang­hai, el Radis­son Col­lec­tion Hyland , en el artícu­lo que dedi­care­mos a la ciu­dad pero lo cier­to es que nos quedamos alu­ci­na­dos de que un hotel de seme­jante cat­e­goría, un cua­tro estrel­las que en España sería un cin­co y en ple­na calle prin­ci­pal, la Nan­jing Road, nos cobrara poco más de 100 euros la noche, con desayuno espec­tac­u­lar inclu­i­do.

Sin embar­go, sí que quiero dejar claras un par de cosas. Una, que gran parte de los hote­les te exi­gen un depósi­to que te devuel­ven al com­pro­bar que has deja­do la habitación sin des­per­fec­tos. Dos, que pese a que estés en un hotel que digas “joder qué nive­la­zo”, la acti­tud de los que allí tra­ba­jan puede no estar al mis­mo niv­el, ser bas­tante male­d­u­ca­dos y tam­bién inten­tar timarte: en ese sen­ti­do sí que se encuen­tran bas­tante ale­ja­dos de los están­dares europeos.

Gastronomia

No vayas a Chi­na pen­san­do en rol­li­tos de pri­mav­era o arroz tres deli­cias. Eso ni es comi­da chi­na ni es ná. En nue­stros muchos via­jes por Asia hemos comi­do en chi­nos “de ver­dad” y sus platos, por suerte, son total­mente difer­entes. Es una opor­tu­nidad úni­ca para atre­verte con ali­men­tos de los que no habrás escucha­do hablar. No voy a relatarte aquí con pelos y señales todo lo que probamos porque ya lo haré en los respec­tivos artícu­los de Shang­hai y Suzhou pero te ase­guro que la gas­tronomía chi­na es diver­sa como pocas y las opciones, infini­tas.  ¿Que no te mane­jas con los palil­los? Ya es tiem­po de apren­der, además, las por­ciones están cor­tadas de tal man­era que com­pro­barás que es mucho más fácil de lo que parece (nosotros somos muy “palilleros” de siem­pre, los usamos bas­tante en casa).

La may­oría de los sitios donde irás a com­er no cuen­tan con car­tas en inglés. Eso sí, la may­oría incluyen fotos, te puedes guiar por eso. Y si no, haz como nosotros, que si veíamos que los de al lado comían un pla­to con bue­na pin­ta, le decíamos al camarero que nos tra­jera lo mis­mo. Com­er en los puestos calle­jeros ya lo dejamos a gus­to del con­sum­i­dor porque en muchos de ellos la higiene es más que dudosa. Tam­bién es ver­dad que en otros tan­tos la comi­da está de lo más apeteci­ble, así que lo dejamos a tu elec­ción.

Algo que tam­bién nos sor­prendió en los restau­rantes es la ausen­cia de servil­letas. Menos mal que yo siem­pre lle­vo kleenex en el bol­so pero es algo que no acabábamos de enten­der :¿cómo se limpia las manos y la boca esta gente?

Idioma

Algu­nas fras­es bási­cas en chi­no nun­ca te van a sobrar. Aquí te doy algunos ejem­p­los.

  • Hola – 你好 (Nǐ hǎo)
  • ¿Cuán­to cues­ta? – 多少钱? (Duōshao qián?)
  • ¿Dónde está el baño? – 洗手间在哪里? (Xǐshǒu­jiān zài nǎlǐ?)
  • No entien­do – 我不懂 (Wǒ bù dǒng)
  • ¿Hablas inglés? – 你会说英语吗? (Nǐ huì shuō yīngyǔ ma?)
  • – 是的 (Shì de)
  • No – 不是 (Bù shì)
  • Por favor – 请 (Qǐng)
  • Gra­cias – 谢谢 (Xièx­iè)
  • Dis­cul­pa – 对不起 (Duìbuqǐ)
  • Dónde está [lugar]? – [Lugar]在哪里? ([Lugar] zài nǎlǐ?)
  • Ayu­da, por favor. – 请帮忙 (Qǐng bāng­máng)
  • Estoy per­di­do. – 我迷路了 (Wǒ mílù le)
  • ¿Cómo llego a [lugar]? – 怎么去[el lugar]? (Zěn­me qù [el lugar]?)
  • ¿Tienes un menú en inglés? – 你有英文菜单吗? (Nǐ yǒu yīng­wén cài dān ma?

Propinas

Como en Japón, en Chi­na no está bien vis­to lo de dar propinas ya que en tiem­pos pasa­dos se aso­cia­ban a los sobor­nos e inclu­so lle­garon a estar pro­hibidas. Además, las propinas hacían creer a la sociedad chi­na que unas per­sonas esta­ban por enci­ma de otras, de ahí su mala fama entre la población. Aho­ra están algo exten­di­das en grandes ciu­dades como Bei­jing o Shang­hai (y por supuesto en Hong Kong y Macao, donde se suele dejar un 10% de la cuen­ta). Tam­bién las acep­tan muchos guías de los tours orga­ni­za­dos pero no es lo habit­u­al y más sabi­en­do que la may­oría de los restau­rantes ya añaden ese 10% en el pre­cio final. Vamos, que no quieren propina de cara a la galería pero al final te la cobran.

Seguri­dad

Jun­to a Cuba y Japón, creo que con difer­en­cia Chi­na es el país más seguro en el que hemos esta­do. De hecho, hay veces en las que has­ta te puedes sen­tir exager­ada­mente vig­i­la­do, tal es la pres­en­cia de cámaras por todos los sitios. Aparte de la policía, que espe­cial­mente en Shang­hai no qui­ta el ojo de enci­ma al ciu­dadano. Bue­na prue­ba la tuvi­mos un día que estábamos pase­an­do por el Bund (el paseo peaton­al a oril­las del río Huang­pu) y vino un grupo de chi­cas con tra­jes tradi­cionales a grabar un video. Al min­u­to apare­ció una pare­ja de policías en un car­ri­to pare­ci­do a los que se usan los cam­pos de golf y se armó la mari­more­na: que si a ver dónde están los per­misos, las chi­cas cor­rien­do, los cámaras inten­tan­do dar expli­ca­ciones y todo ello ante un grupo enorme de gente que parecía pasárse­lo estu­pen­da­mente con el espec­tácu­lo impro­visa­do.

Aunque a niv­el de delin­cuen­cia creo que con lo úni­co que debes ten­er cuida­do en las ciu­dades grandes es con los car­ter­is­tas (inci­do en el tema de que hay mucha gente a todas horas), es habit­u­al ver a muchos locales dán­dote la cha­pa para lle­varte a tal tien­da clan­des­ti­na a com­prar fal­si­fi­ca­ciones de todo tipo (y son muy insis­tentes). Tam­bién en la calle están a la caza de incau­tos a los que esta­far con jue­gos calle­jeros (con­trari­a­mente a lo que se cree, en Chi­na no están pro­hibidos los jue­gos de azar pero sí bas­tante con­tro­la­dos por papá-Esta­do, que lle­va el monop­o­lio de la lotería nacional). Otra estafa común es la de la cer­e­mo­nia del té: te sug­ieren acom­pañar­les para pres­en­ciar dicho rit­u­al y luego te pre­sen­tan una fac­tura des­or­bita­da.

Otro fac­tor a ten­er en cuen­ta es el de las man­i­festa­ciones. En Chi­na el gob­ier­no es muy estric­to y hay fre­cuente­mente revueltas sofo­cadas con vio­len­cia por parte de la policía, así que no está de más que ech­es un ojo a las noti­cias locales antes de salir del hotel.

Consejos

  • Ten mucha, mucha pacien­cia. Vas al país más pobla­do del mun­do y lo nor­mal son las aglom­era­ciones. Ellos están acos­tum­bra­dos pero a lo mejor tú no tan­to.
  • Pedir perdón si te empu­jan, hac­er una cola, hablar bajo… son prác­ti­cas que en Chi­na se ven poco. Así que volve­mos al pun­to ante­ri­or. Pacien­cia. Y recuer­da que eres tú el que debe acos­tum­brarse a sus cos­tum­bres, no al con­trario.
  • Reser­va las entradas con antelación siem­pre que puedas, espe­cial­mente en tem­po­ra­da alta. En muchos lugares se agotan ráp­i­da­mente, pre­cisa­mente por la aflu­en­cia de gente.
  • En Chi­na uti­lizan enchufes de tres tipos de clav­i­jas difer­entes, tipo A, tipo C y tipo I, con un volta­je están­dar de 220 V y una fre­cuen­cia de 50 Hz. Inten­ta lle­var un adap­ta­dor uni­ver­sal.
  • Su lengua­je ver­bal es total­mente difer­ente al nue­stro. Gestos como fro­tar tus dedos para decir “dinero” o lle­varte la mano a la boca para decir “ten­go ham­bre” no sir­ven para nada. Google Trans­la­tor siem­pre a mano.
  • Regatea. Al igual que en el mun­do árabe, en Chi­na siem­pre hay hue­co para la nego­ciación. No hay mejores com­er­ciantes que ellos, inten­ta estar a la altura. Cal­cu­la que el pre­cio ini­cial puede supon­er seis o siete veces más que su pre­cio real.
  • Si echas un ojo a Google Maps, verás que en com­para­ción con otros país­es, hay pocas reseñas de restau­rantes. Esto es porque allí ape­nas se usa esta app, así que a la aven­tu­ra. Donde veas que hay muchos locales, ahí se come bien.
  • Si eres aprensivo/a, te avi­so: en Chi­na es común lo de escu­pir, sobre todo la gente may­or. Sor­prende aún más ver como tam­bién lo hacen las mujeres. Es desagrad­able, lo sé, pero tam­bién a ello te acabas acos­tum­bran­do, no te que­da otra. Lo curioso es que pese a que el gob­ier­no pone mul­tas de 50 yuanes (6 euros) a quien sor­pren­da escu­pi­en­do, la cos­tum­bre sigue bien arraiga­da entre la población.
  • Aunque exis­ten cuar­tos de baño occi­den­tales, en muchos restau­rantes o mer­ca­dos te encon­trarás baños a la tur­ca (un agu­jero en el sue­lo), sin papel higiéni­co (recurre de nue­vo a los kleenex) y en oca­siones con poca intim­i­dad: alu­ciné cuan­do me encon­tré enfrente del espe­jo del lavabo a una anciana subién­dose las bra­gas sin remil­go ninguno.
  • Ojo al cruzar las calles: los semá­foros muchas veces pare­cen ser un mero ele­men­to dec­o­ra­ti­vo. E inclu­so cuan­do vayas andan­do por la acera, esta no es ter­reno exclu­si­vo de los peatones, las motos cir­cu­lan por allí entre los transeúntes, que ni se inmu­tan. A excep­ción de nosotros los extran­jeros, claro.
  • No te cortes al meterte en los sitios a coda­zos. Ellos lo hacen, empu­jan, se cue­lan y si tú no haces lo mis­mo, pues te quedarás con cara de bobo sin acced­er a donde quieras ir. La ley del más fuerte.
  • Mira bien por donde pisas. Aparte de los escu­pi­ta­jos, los pañales no son muy usa­dos por los papás y mamás chi­nos. A los críos les hacen un agu­jero en los pan­talones y dejan el regal­i­to donde les parez­ca bien y les ven­gan las ganas.
  • Y, ante todo, déjate sor­pren­der por el país. El choque cul­tur­al es bru­tal pero Chi­na tiene tras de sí una civ­i­lización mile­nar­ia ¡y has de sen­tirte un abso­lu­to priv­i­le­gia­do por via­jar aquí!

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