Ruta por el Cementerio de Sad Hill, Territorio Artlanza, Covarrubias y Santo Domingo de Silos

La provin­cia de Bur­gos, por su rel­a­ti­va cer­canía a Madrid (ape­nas dos horas en coche), puede supon­er una intere­sante prop­ues­ta de excur­sión de fin de sem­ana. Tenien­do en cuen­ta, eso sí, que es preferi­ble evi­tar los meses más crudos del invier­no ya que es uno de los lugares de España donde más bajan las tem­per­at­uras: en el año 1971 se lle­garon a reg­is­trar 22 gra­dos bajo cero. Pero a favor ten­emos que la cap­i­tal es pequeñi­ta y te per­mite com­bi­nar su visi­ta con otros pueblecitos de la provin­cia. Aún así, son muchos los lugares intere­santes que ate­so­ra la región bur­gale­sa y nos quedamos con las ganas de volver para explo­rar bas­tantes sitios que llevábamos apun­ta­dos en la agen­da pero que nos qued­a­ban algo reti­ra­dos al encon­trarse al norte de la provin­cia, ya lin­dan­do con Cantabria y el País Vas­co. Mejor porque así los podíamos dejar guarda­dos para futuras escapadas, siem­pre está bien reser­var planes.

Ruta Burgos

El via­je le hici­mos con otra pare­ja ami­ga nues­tra y el lugar que escogi­mos para dormir fue una acoge­do­ra casa rur­al, La Casa del Huer­to , en un pequeño pueblo a nueve kilómet­ros de la cap­i­tal, Vivar del Cid. Lo cier­to es que en el pueblo, por no haber, no había casi ni sitios para com­er, por lo que fuimos allí a dormir y poco más. Pero la casa era tan encan­ta­do­ra y tan agrad­able que poco nos importó lo demás. El pre­cio por habitación doble era de 53 euros. Aunque el desayuno no esta­ba inclu­i­do, decidi­mos hac­er­lo allí vien­do la bue­na pin­ta que tenía todo.

Para otra entra­da de blog dejamos todo lo que dio de sí nues­tra visi­ta a Bur­gos cap­i­tal; en esta hemos queri­do cen­trarnos en cua­tro lugares muy espe­ciales de la provin­cia bur­gale­sa: el Monas­te­rio de San­to Domin­go de Silos, el Cemente­rio de Sad Hill, Ter­ri­to­rio Art­lanza y el bel­lo pueblo de Covar­ru­bias.

Santo Domingo de Silos

El primer pun­to de nue­stro itin­er­ario bur­galés sería en uno de los pueb­los más emblemáti­cos de Castil­la-León: San­to Domin­go de Silos. Nada más lle­gar ya nos sor­prendió des­cubrir la mag­ni­tud de la mural­la del siglo XIII que aún se con­ser­va en la vil­la y que llegó a alcan­zar los dos met­ros de grosor. En dicha mural­la sobre­viv­en algunos arcos como el de Calder­era o el de San Juan: este últi­mo con­tro­la­ba el antiguo puente sobre el río Matavie­jas. Sin embar­go, se perdió el prin­ci­pal, que daba acce­so al pueblo, el Arco de la Vil­la.

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Pero el prin­ci­pal atrac­ti­vo del pueblo de San­to Domin­go es su espec­tac­u­lar monas­te­rio. Con­sid­er­a­da con razón una de las obras cum­bres del románi­co europeo, atrae a vis­i­tantes de todo el mun­do, que lle­gan con la esper­an­za de escuchar los can­tos gre­go­ri­anos que acom­pañan a los ofi­cios reli­giosos. Sien­do uno de los más antigu­os de la penín­su­la (data del siglo X) y de los más influyentes del reino de Castil­la-León, a lo largo de la His­to­ria pasó por diver­sos altiba­jos, alter­nan­do épocas de esplen­dor con otras de abso­lu­ta deca­den­cia. Afor­tu­nada­mente, a par­tir de 1880 un grupo de mon­jes lo eligió como refu­gio: des­de entonces y con mucho esfuer­zo, se fue restau­ran­do poco a poco la estruc­tura y recu­peran­do archivos que yacían comi­dos por el pol­vo.

Santo Domingo Silos

Santo Domingo Silos

Santo Domingo Silos

Santo Domingo Silos

El claus­tro de Silos es recono­ci­do como uno de los más boni­tos del mun­do y cuen­ta con par­tic­u­lar­i­dades como los bajor­re­lieves de sus esquinas, en los que se rep­re­sen­tan entre otras esce­nas el Pen­te­costés o la Ascen­sión. Los estu­diosos creen que fueron varias las manos que tal­laron el claus­tro, ya que son evi­dentes las difer­en­cias estilís­ti­cas. Bes­tias, drag­ones, arpías, leones y aves apare­cen apri­sion­a­dos por una espe­sa veg­etación.

Infor­ma­ción de vis­i­tas:

Pre­cio de las entradas:

  • Gen­er­al: 3.50€
  • Gru­pos orga­ni­za­dos de más de 20 per­sonas y estu­di­antes: 2.00€
  • Para­dos: gratis

Los lunes el claus­tro per­manece cer­ra­do todo el día y no se real­izan vis­i­tas turís­ti­cas al mis­mo. Cer­ra­do tam­bién todo el día: 1 de Enero y 25 de Diciem­bre y otras cel­e­bra­ciones monás­ti­cas oca­sion­ales.

Cementerio de Sad Hill

¿Qué sería de nue­stros via­jes sin ese hue­co que siem­pre dejamos a nues­tra parte más freak? ¡Nos puede, nos puede! Ya te con­ta­mos en nue­stro artícu­lo De via­je en coche por la provin­cia de Almería cuan­do fuimos a vis­i­tar los estu­dios del Oeste donde se grabaron tan­tos y tan­tos west­erns. Pues en Bur­gos teníamos esperán­donos el Cemente­rio de Sad Hill, en un valle cer­cano a Con­tr­eras, el de Mirandil­la. Un lugar famoso en todo el mun­do pues fue aquí donde se grabó la esce­na final de una de las mejores pelícu­las de la his­to­ria del cine, “El bueno, el feo y el malo” de Ser­gio Leone, ya que era aquí donde se escondía el botín que ansi­a­ban los tres pro­tag­o­nistas.

Cor­ría el año 1966 y Leone con­sid­eró que el paisaje era per­fec­to, lo más pare­ci­do a ese desier­to de Nue­vo Méx­i­co que quería plas­mar en el film. Has­ta el pro­pio río Arlan­za fue con­ver­tido en río Bra­vo. Respec­to a Sad Hill, nada más y nada menos que 5.000 tum­bas rep­re­senta­ban aquel cam­posan­to: los extras fueron miles de sol­da­dos españoles que cobraron poco más de 200 pese­tas por apare­cer en la pelícu­la.

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El cemente­rio, que acabó desmon­ta­do y del que todo el mun­do pare­ció olvi­darse durante más de 50 años, volvió a renac­er gra­cias a una aso­ciación for­ma­da por veci­nos de la zona que finan­ció la recu­peración de aque­l­las tum­bas “de men­ti­ra” gra­cias a una cam­paña de apadri­namien­to: por 15 euros tu nom­bre podía apare­cer en una de estas cruces.  Clau­dia Car­di­nale, Eli Wal­lach (el “feo” de la pelícu­la) o Metal­li­ca ya tienen la suya. La ges­ta alcanzó tal mag­ni­tud que acabó grabán­dose un doc­u­men­tal, “Desen­ter­ran­do Sad Hill”, dirigi­do por Guiller­mo de Oliveira, en el que par­tic­i­pan entre otros Clint East­wood, Ennio Mor­ri­cone, Joe Dante, Alex de la Igle­sia o James Het­field, vocal­ista de Metal­li­ca. Debo recono­cer que aún se me ponen los pelos de pun­ta cuan­do recuer­do la primera vez que vi a Metal­li­ca en 1993 en aquel míti­co concier­to del esta­dio del Rayo Val­le­cano y la BSO de “El bueno, el feo y el malo” abrió la noche. Más de 30 años lle­van los de San Fran­cis­co uti­lizan­do este him­no como aper­tu­ra de sus concier­tos.

Cementerio Sad Hill

Cementerio Sad Hill

Lle­gar a Sad Hill en coche y divis­ar­lo des­de arri­ba, escon­di­do en un valle y con Peña Cara­zo al fon­do, es una goza­da. La entra­da es gra­tui­ta (y, por favor, sed respetu­osos y no ensu­ciéis nada): allí esper­an algunos miem­bros de la aso­ciación atavi­a­dos con sus pon­chos, dis­puestos a relatar a los vis­i­tantes anéc­do­tas de la pelícu­la. Bajo el árbol donde se col­gó al Feo, aún se encuen­tra la úni­ca tum­ba excava­da (donde se encon­tra­ba el botín): todas las demás eran mon­tones de tier­ra con cruces de madera clavadas. Un para­je cin­e­matográ­fi­co con­ver­tido en leyen­da, imán para fans del sép­ti­mo arte venidos de todo el mun­do.

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Territorio Artlanza

Comen­to a menudo que parece men­ti­ra que teng­amos lugares fasci­nantes tan cer­ca y des­cubramos su exis­ten­cia casi por casu­al­i­dad. Esto fue lo que me ocur­rió con Ter­ri­to­rio Art­lanza, un lugar espec­tac­u­lar con el que me topé un día nave­gan­do en inter­net. Se encuen­tra en un pequeñi­to pueblo bur­galés, Quin­tanil­la del Agua. Y lo que hace de él un lugar tan espe­cial es que es un pueblecito arti­fi­cial con­stru­i­do por com­ple­to con mate­ri­ales reci­cla­dos por un solo hom­bre. Se pub­lici­ta a sí mis­mo como “la escul­tura más grande del mun­do” y razón no le fal­ta.

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Este boni­to proyec­to nació de la imag­i­nación del ceramista y escul­tor Félix Yáñez, a quien tuvi­mos la suerte de cono­cer cuan­do lleg­amos allí y nos dio la bien­veni­da. Pese a ser sába­do por la tarde, no éramos muchos los vis­i­tantes, lo que nos per­mi­tió deam­bu­lar por Art­lanza prác­ti­ca­mente solos. Antes de pasar a des­cubrir esta obra faraóni­ca, él mis­mo nos estu­vo comen­tan­do cómo llev­a­ba tra­ba­jan­do ¡él solo! diez años en la con­struc­ción de una répli­ca de su pueblo de la infan­cia.

Tras más de tres décadas como ceramista, comen­zaron a bajar las ven­tas y decidió cumplir un sueño tan­tas veces poster­ga­do: hac­er un pueblo con sus propias manos. Un pueblo con regus­to medieval. calle­jue­las empe­dradas, tablones de madera en las fachadas y nego­cios como aque­l­la pequeña fer­retería que regenta­ba su madre. Su pro­pio padre, un anciano ama­bilísi­mo que tam­bién estu­vo char­lan­do con nosotros, le ayu­da a la hora de recibir a los vis­i­tantes.

Territorio Artlanza

Félix se ded­i­ca a reci­clar todo lo que lle­ga a sus manos. Y es tan­to el mate­r­i­al recibido (unas veces se lo ceden, otras él mis­mo lo encuen­tra en escom­br­eras) que la obra se ha ido a los 14.000 met­ros cuadra­dos con­stru­i­dos. Y eso sin ten­er en cuen­ta que el proyec­to sigue en mar­cha y que los planes incluyen con­stru­ir una mural­la y un par­que con escul­turas. Lo boni­to es que el proyec­to comen­zó sin plano ninguno, mien­tras Félix ampli­a­ba su taller, y las bue­nas ideas iban surgien­do sobre la mar­cha. Eso es lo boni­to de la impro­visación.

Territorio Artlanza

La primera plaza que surgió fue la Plaza de San Pedro; después lle­garía la Plaza de los Jue­gos Pop­u­lares, donde se real­izan jue­gos tradi­cionales como el del cacha­vo, la her­radu­ra, los bolos, la tuta o la soga, un pre­ciosa for­ma de enseñar a los más pequeños cómo eran los jue­gos de antaño, ya que Art­lanza es vis­i­ta­do por muchos cole­gios. Ahí están además la Plaza de la Bar­bería (en hon­or al tío bar­bero de Félix), donde se expone ropa­je antiguo, la Plaza del Tem­plete o la Plaza de Castil­la (con más de 4.000 mosaicos de azule­jo).

Territorio Artlanza

Además podemos encon­trarnos con una bot­i­ca, un horno de pan, una escuela, una fragua, una bode­ga, una ermi­ta donde ya se han cel­e­bra­do varias bodas civiles… Lo curioso es que cuan­do Félix con­struyó la Plaza May­or se acordó de que en el medie­vo no existía el edi­fi­cio del Ayun­tamien­to sino que el con­ce­jo se reunía en torno al árbol sagra­do del lugar (en este área era un almen­dro) y eso es lo que se ha recrea­do. Tam­bién podemos dis­fru­tar de dos pequeños museos (el etno­grá­fi­co y el de cerámi­ca) y un buen puña­do de casas irreg­u­lares, casi mág­i­cas, que hacen de este un pueblo de cuen­to.

Territorio Artlanza

Territorio Artlanza

Territorio Artlanza

En Ter­ri­to­rio Art­lanza podemos encon­trar has­ta un cor­ral de come­dias, Felipe II, donde cada ver­a­no se rep­re­sen­tan difer­entes obras. Con un aforo para sólo un cen­te­nar de per­sonas, lo que da al even­to un ambi­ente muy ínti­mo, este minús­cu­lo cor­ral nos per­mite trasladarnos a esa Edad Media en la que las obras se rep­re­senta­ban al aire libre, con pocos medios pero con muchas ilu­siones. Actores como Pepe Viyuela o Manuel Galiana ya han tenido la suerte de mostrar aquí su tal­en­to y artes escéni­cas.

Territorio Artlanza

Infor­ma­ción de vis­i­tas:

Todos los días  MAÑANAS: de 11:00 a 15:00 TARDES: de 17:30 has­ta anochecer

Precio.Adultos: 4 €; niños de 5 a 15 años.: 1 €

Para gru­pos grandes avisad pre­vi­a­mente al 649129877

Covarrubias

¡Qué ganas teníamos de cono­cer ya Covar­ru­bias! Situ­a­da en la comar­ca de Arlan­za y cono­ci­da como “la cuna de Castil­la”, en el siglo X el Conde de Castil­la Fer­nán González con­vir­tió a la vil­la en la cabeza de uno de los más impor­tantes señoríos monás­ti­cos. De hecho, el Tor­reón de dicho conde es la úni­ca for­t­aleza castel­lana que se con­ser­va ante­ri­or al siglo XI (se cree que aquí habría esta­do encer­ra­da la propia hija del conde, Doña Urra­ca). En el tor­reón se exhibe una colec­ción de armas medievales.

Covarrubias

Covarrubias

No es la úni­ca curiosi­dad del pueblo ya que el nom­bre proviene de las cuevas rojizas que están a las afueras y a los locales se les conoce como “racheles”, gen­ti­li­cio que proviene del nom­bre hebreo Raquel. Se cree que antaño hubo una impor­tante comu­nidad judía en la zona, que vivía del com­er­cio tex­til al pasar por aquí la Ruta de la Lana.

Covarrubias
Mirad qué boni­tas las papel­eras…

El pueblo es pequeñi­to (ape­nas 500 habi­tantes) pero con­ser­va un encan­to inigual­able. Sobre todo si lo recor­res en un día en el que el sol bril­la en todo su esplen­dor, como nos ocur­rió a nosotros. El mon­u­men­to más impor­tante es la Cole­gia­ta de San Cosme y San Damián, donde se encuen­tra enter­ra­da al com­ple­to la famil­ia de Fer­nán González y el per­son­aje más impor­tante de la his­to­ria de Covar­ru­bias: la reina Kristi­na de Norue­ga.

Mi recomen­dación per­son­al es que si queréis saber más de la vida de esta reina nórdi­ca, hagáis como yo y antes de vis­i­tar Covar­ru­bias leáis “La flor del norte” de la escrito­ra Espi­do Freire. La reina Kristi­na se casó con el infante Felipe por manda­to de su padre, el rey Haakon, a quien no le importó “ced­er” a su úni­ca hija y enviar­la tan lejos de Norue­ga si esto suponía una alian­za entre las casas reales de ambos país­es (bueno, más bien entre Norue­ga y Castil­la, España como tal aún no existía). Al menos le dejaron ele­gir entre los cua­tro her­manos del monar­ca.

El infante Felipe de Castil­la, her­mano del rey Alfon­so X, prometió a su ama­da Kristi­na con­stru­ir una capil­la en la que pudiera orar a San Olav. San Olav fue un vikingo nave­g­ante que llegó has­ta costas españo­las. La leyen­da cuen­ta que estando cer­ca de Gibral­tar escuchó la voz del dios Odin, quien le ordenó regre­sar a Norue­ga para con­ver­tirse en rey.  Al volver, alcanzó noto­riedad por dos motivos: uno, la intro­duc­ción del cris­tian­is­mo, y dos, la reunifi­cación del país escan­di­na­vo. San Olav murió en una batal­la en el año 1030 y pasó a con­ver­tirse en un per­son­aje míti­co, no sólo en Norue­ga sino en el norte de Europa.

Por des­gra­cia, la prince­sa nórdi­ca murió con ape­nas 28 años sin haber vis­to cumpli­do este jura­men­to. Sin embar­go, ocho sig­los después el pueblo de Covar­ru­bias pen­só que “más vale tarde que nun­ca” y decidió rendir hom­e­na­je a la antigua reina lev­an­tan­do esta capil­la a cua­tro kilómet­ros de la Cole­gia­ta de Covar­ru­bias, donde se encuen­tra enter­ra­da la dama norue­ga. La cul­tura pop­u­lar ani­ma a las mujeres solteras a que acu­d­an a la Cole­gia­ta a tocar la cam­pana para que Kristi­na les ayude a encon­trar al amor de su vida.

Covarrubias

Lo más curioso de esta capil­la son los mate­ri­ales usa­dos para su con­struc­ción: acero (como la armadu­ra de San Olav) y madera de cedro, tan común en los bosques norue­gos. Existe además una Her­man­dad de San Olav, respon­s­able de la con­struc­ción de esta capil­la, que se ubicó en el valle de Valdetor­res, bus­can­do la inte­gración abso­lu­ta en un para­je nat­ur­al, sabi­en­do lo mucho que aman los norue­gos la nat­u­raleza. Y es que hay muchos norue­gos que hacen el Camino de San Olav en Bur­gos, aca­ban­do éste en la ermi­ta, y sue­len cel­e­brar misas luter­anas con sus pro­pios pas­tores. Hay que mati­zar que la capil­la no es sólo un tem­p­lo reli­gioso sino que tam­bién sirve como cen­tro cul­tur­al y den­tro se real­izan even­tos musi­cales, de dan­za o de poesía. La comu­nión entre Covar­ru­bias y Norue­ga se mantiene intac­ta con el fes­ti­val Notas de Norue­ga, que se cel­e­bra cada año, des­de hace más de veinte, en el mes de Octubre, con un mer­cadil­lo con pro­duc­tos norue­gos como el salmón, exposi­ción de lit­er­atu­ra norue­ga, concier­tos de músi­cos norue­gos y ofren­das flo­rales a la año­ra­da reina Kristi­na.


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2 Comments

  1. Muy bue­na ruta! Para com­ple­tar si se puede el des­filadero de la Yecla del río Matavie­jas est muy boni­to y ruta fácil. Un poco más largo el des­filadero del Ura.

  2. Mil y un Viajes por el Mundo

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    Gra­cias por la sug­eren­cia, lo ten­emos en cuen­ta para la próx­i­ma! Un abra­zo! 🤗

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