Viajar a la Polinesia francesa sin dejarse un riñón

Uno de los prin­ci­pales motivos por los que hace años comencé el blog fue para dester­rar esa idea gen­er­al­iza­da de que hay via­jes total­mente inac­ce­si­bles. Pre­cisa­mente habla­ba hace poco del tema con unos ami­gos, a raíz de que preparan­do nue­stro via­je de este año a Cam­boya, habíamos reser­va­do en un hotel de cin­co estrel­las con un pre­cio sim­i­lar a lo que cues­ta un hostal en Barcelona. Lo del lujo asiáti­co que tan bien explotan las ofic­i­nas de tur­is­mo de muchos país­es del sud­este de Asia no es un mito sino una real­i­dad: hemos per­di­do la cuen­ta de las veces que nos hemos alo­ja­do en dicha región en hote­les espec­tac­u­lares, de esos con los que sueñas cuan­do los ves en los fol­letos turís­ti­cos, por can­ti­dades real­mente irriso­rias.

Pero no nos cen­tremos úni­ca­mente en esos país­es con nive­les de vida menores que los europeos y que te per­miten darte un capric­ha­zo de vez en cuan­do. Porque inclu­so los des­ti­nos que pare­cen reser­va­dos sólo a los que les impor­ta bien poco eso de pagar 800 euros por noche por dormir en un palafi­to sobre aguas turque­sas tam­bién pueden lle­gar a ser acce­si­bles para el resto de los mor­tales. Entre estos des­ti­nos de ensueño desta­ca con difer­en­cia la Poli­ne­sia france­sa: ¿a quién no se le ponen los ojos como platos cuan­do escucha hablar de Bora Bora y Tahi­ti y ya se ve allí con un col­lar de con­chas col­ga­do al cuel­lo? Pues la Poli­ne­sia va a ser la pro­tag­o­nista de este repor­ta­je que esper­amos que os con­ven­za de que, mon­tán­dose­lo uno con inge­nio y ganas, el paraí­so puede lle­gar a con­ver­tirse en una opción vaca­cional a ten­er en cuen­ta.

¿Es tan caro viajar a Polinesia?

Hay algo fun­da­men­tal a la hora de plan­i­ficar cualquier via­je: a may­or antic­i­pación, may­or ahor­ro. Si tienes claras las fechas que vas a ir, aunque sea con un año de antelación, ponte a mirar vue­los. Está claro que nadie puede pre­de­cir el futuro y que puede sur­gir algún incon­ve­niente que te haga can­ce­lar el via­je pero para eso están los seguros de via­je, para con­tratar­los y que te cubran en caso de impre­vis­tos. Ojo: para que la can­celación de vue­lo esté cubier­ta, el seguro ha de con­tratarse el mis­mo día que pagues el vue­lo, no después, que es un error de prin­cipi­ante en el que cae mucha gente.

Asume que lo más caro del via­je es el vue­lo. Y es que estas mar­avil­losas islas se encuen­tran per­di­das en mitad del Pací­fi­co, lejísi­mos de todo. Así que cal­cu­la entre unas cosas y otras entre 1.200 y 1.500 euros la bro­ma. Es caro, sí, pero no te asustes, que luego te vamos a dar un mon­tón de con­se­jos para que puedas ahor­rar en otras cosas. Lo impor­tante es que el pre­supuesto final del via­je esté bas­tante lejos de esos 4.000 euros de media que suele cobrarte una agen­cia por dárte­lo todo mas­ca­do. Dichas agen­cias se aprovechan de que no hay tan­ta infor­ma­ción disponible para via­jar por tu cuen­ta como a otros lugares para inten­tar calzarte pre­cios abu­sivos.

paradise22

Si vas a volar des­de Europa (con escalas varias, no que­da otra) la opción más bara­ta suele ser des­de París pero aún así no descartes bue­nas tar­i­fas des­de Lon­dres o Ams­ter­dam. Y hay más opciones: bus­car ofer­tas a Los Ange­les, Aus­tralia o Nue­va Zelan­da, que son los des­ti­nos que tienen los enlaces más económi­cos con la Poli­ne­sia. Es bue­na idea apun­tarse a las newslet­ters de las com­pañías que vue­lan allí, espe­cial­mente Air France, y que cuan­do busques los vue­los en pági­nas como Sky­scan­ner cojas la opción de aler­ta de pre­cios para esas fechas para que te avisen si hay vue­los más baratos (las tar­i­fas van cam­bian­do depen­di­en­do de las com­pañías aéreas).

Ver­a­no, espe­cial­mente Julio y Agos­to, y Navi­dad, son las tem­po­radas más caras para via­jar allí. La tem­po­ra­da seca va de Mayo a Octubre pero eso tam­poco sig­nifi­ca que si vas durante otro mes te vaya a estar llovien­do a todas horas: gen­eral­mente sue­len ser chap­ar­rones ves­per­ti­nos que duran una o dos horas y que no por ello van a arru­inarte el resto del día. Así que mira la opción de via­jar en tem­po­ra­da baja: el ahor­ro será con­sid­er­able. Además, en dicha época muchos hote­les y agen­cias ofre­cen cupones de des­cuen­to para sus excur­siones y los restau­rantes más lujosos abaratan sus pre­cios.

Ya puestos a pro­bar, pre­gun­ta a los tahi­tianos donde preparan el ma’a (algunos restau­rantes lo hacen los fines de sem­ana): no es un pla­to sino un menú poli­ne­sio con bas­tantes platos difer­entes que se preparan en un horno con piedras calientes, como el pesca­do en leche de coco, el fafaru (atún mac­er­a­do en agua de mar) o el poe, un postre de cal­abaza. Y recuer­da que en tem­po­ra­da baja muchas agen­cias de buceo ofre­cen bonos para var­ios días e inclu­so puedes com­par­tir­los con otra per­sona. En los pro­pios stands del aerop­uer­to de Moorea tam­bién ofre­cen muchos des­cuen­tos para can­ti­dad de activi­dades.

No cometas el error, si quieres moverte entre islas, de com­prar bil­letes suel­tos ya que se te dis­parará el pre­supuesto. Air Tahi­ti (no con­fundir con Air Tahi­ti Nui, que es la que hace las rutas inter­na­cionales) se encar­ga de los vue­los domés­ti­cos y pone a tu dis­posi­ción pas­es aére­os para varias islas. Por pon­erte un ejem­p­lo: un pase que te cubra vue­los a Bora Bora, Moorea, Huahine, Raiatea y Maupi­ti cues­ta 399 euros en tem­po­ra­da baja, incluyen­do una male­ta de has­ta 23 kilos. No está nada mal para cono­cer cua­tro islas ¿ver­dad? Además, la com­pañía ofrece una exten­sión a las Islas Mar­que­sas y las Aus­trales si quieres aprovechar para alargar aún más tu via­je. Nue­stro con­se­jo es que lim­ites las islas a dos por sem­ana, así aprovecharás mejor el tiem­po. Y un apunte más: si ater­rizas en Moorea, vete al mostrador de Air Moorea y com­pra un bil­lete para algu­nas de las fur­gone­tas que van a cualquier pun­to de la isla: al cam­bio sue­len costar sólo cin­co euros por pasajero, bas­tante más bara­to que coger un taxi.

poli

Hay más opciones que las aéreas para moverse entre islas. Una de ellas es en bar­co, trayec­to mucho más económi­co que el avión. Por pon­er otro ejem­p­lo, el via­je en bar­co entre Papeete (Tahi­ti) y Moorea ape­nas lle­va 30 min­u­tos y lo oper­an dos com­pañías, Aremi­ti y Tare­vau. Hay nor­mal­mente seis via­jes al día (cin­co los domin­gos). Los bil­letes sue­len costar 20 euros ida y vuelta y puedes com­prar­los en el mis­mo puer­to. Para el resto de las islas no acon­se­jamos el via­je en bar­co ya que la fre­cuen­cia es escasa (dos veces por sem­ana) y los trayec­tos duran unas doce horas.

A la hora de bus­car alo­jamien­to, ten­lo claro: ¿por qué pagar 700 o 800 euros la noche en una de esas cabañas exclu­sivísi­mas de los resorts de lujo cuan­do puedes estar en una pen­sión, una casa par­tic­u­lar o una cabaña mucho más mod­es­ta a sólo unos pocos met­ros del mar? En gen­er­al, las islas no son muy grandes, por lo que es com­pli­ca­do alo­jarse muy lejos de la playa. Las chez (casas de hués­pedes) sue­len ser cabañas jun­to a la casa prin­ci­pal de una famil­ia, por lo que tienes tu pro­pio cuar­to de baño y gozas de intim­i­dad, así que con­sti­tuyen una bue­na opción.

Pese a que estas islas son muy turís­ti­cas, sabed que muchos de los hote­les están monop­o­liza­dos por las agen­cias de via­jes, por lo que si queréis reser­var algún bun­ga­low (que suele ser el tipo de alo­jamien­to más recomend­able) es con­ve­niente que lo miréis con al menos seis meses de antelación. Se pueden encon­trar en tem­po­ra­da baja habita­ciones por unos 60 euros al día. Está tam­bién la opción de Airbnb, que ofer­ta habita­ciones pri­vadas y casas com­ple­tas, y cuyos pre­cios son bas­tante ase­quibles: cal­cu­la unos 25/30 euros por per­sona y noche.

Tan­to la opción de quedarse en una casa de hués­pedes como alquilar un estu­dio, aparta­men­to o bun­ga­low con Airbnb dan una gran ven­ta­ja: dispon­er de tu propia coci­na. La Poli­ne­sia es un paraí­so donde la gente va a des­cansar por lo que no está muy exten­di­do lo de la mar­cha noc­tur­na y las noches invi­tan a ser pasadas en plan casero, por lo que siem­pre podrás preparar tus propias cenas. Además, muchos de estos hostales ofre­cen media pen­sión (desayuno y cena) por pre­cios bas­tante ase­quibles. Lo úni­co que tienes que hac­er es avis­ar­les con un día de antelación. Aún así, puedes com­prar comi­da en los mer­ca­dos locales: fru­tas como plá­tanos y papayas no son caros y pueden servirte para preparar deli­ciosas ensal­adas de fru­tas para el desayuno. Los cocos no es que sean baratos ¡es que puedes encon­trárte­los tira­dos en cualquier parte de la isla! En Bora Bora es muy recomend­able el mer­ca­do local de Vaitape, donde no sólo venden pro­duc­tos fres­cos sino platos de comi­da prepara­da por menos de diez euros. Si vas a los super­me­r­ca­dos, ten en cuen­ta que a la hora de pagar sue­len añadirte un 7% más por los impuestos locales.

Si quieres com­er fuera, tam­bién cuen­tas con muchas opciones. Son muy pop­u­lares los stands, pequeños com­er­cios donde venden ham­bur­gue­sas, por­ciones de piz­za o comi­da chi­na. En las lin­des de la car­retera hay muchos puestos donde venden man­gos fres­cos e inclu­so paste­les, una bue­na opción para un ten­tem­pie. Y luego están las roulottes, casi siem­pre espe­cial­izadas en pol­lo asa­do, aunque en muchas de ellas podrás pobrar uno de los platos más típi­cos, el pois­son cru, una especie de cebiche poli­ne­sio. Por cier­to, no es común dejar propina, lo que te va a per­mi­tir ahor­rarte unos cuan­tos euros más.

poli2

Lle­va con­ti­go todo lo que nece­sites: a nadie le gus­ta pagar 25 euros por un bote de cre­ma solar. Así que ya sabes, cre­mas, spray anti­mos­qui­tos, medica­men­tos, cham­pú, gel, suavizante, tus gafas y tubo de snorkel… e inclu­so tu pro­pio alco­hol (las autori­dades tahi­tianas per­miten entrar dos litros por per­sona).

Hay un mon­tón de activi­dades que puedes hac­er por tu cuen­ta sin gas­tarte ni un duro (aún así, si quieres con­tratar algu­na excur­sión, com­para en varias agen­cias y reser­va con antelación, esto te evi­tará gas­tos extras). Aunque muchos resorts tienen exclu­sivi­dad sobre cier­tas playas, hay un mon­tón que son públi­cas y de libre acce­so. Algu­nas islas como Moorea son rel­a­ti­va­mente pequeñas y no nece­si­tas alquilar coche; a cam­bio puedes alquilar una bici­cle­ta por unos diez euros al día (algu­nas pen­siones has­ta te las dejan gratis). Y si eres de los que no se estre­sa (a fin de cuen­tas, estás de vaca­ciones), tira del trans­porte públi­co. Los horar­ios son un poco impre­vis­i­bles pero lle­gan a muchos rin­cones de las islas y no son demasi­a­do caros, unos dos euros por trayec­to. Hay otro tipo de bus­es, los trucks (los recono­cerás porque son muy col­ori­dos) que tam­bién hacen muchas rutas por el mis­mo dinero.

El Museo de Tahi­ti ofrece acce­so gra­tu­ito, así como la Cat­e­dral de Notre Dame o los Jar­dines de Vaipahi, con casi ochen­ta especies de plan­tas. Puedes darte una vuelta por el siem­pre ani­ma­do mer­ca­do de Papeete (donde los sou­venirs son bas­tante más baratos que en las tien­das), subir has­ta el mirador de Matavai, hac­er un pic­nic en el Venus Point, donde sue­len acer­carse muchos locales, o vis­i­tar algu­na escuela de dan­za poli­ne­sia. En Bora Bora podrás vis­i­tar un mon­tón de galerías de artis­tas locales (e inclu­so com­prar algo de recuer­do, así apo­yarás a los arte­sanos y te lle­varás algo hecho a mano), ir has­ta el Coral Gar­den por el bajo pre­cio que cues­ta alquilar un kayak y aprovechar las hap­py hours de los hote­les, que sue­len ofre­cer dos cock­tails al pre­cio de uno.

¿Mi últi­mo con­se­jo? Que te ven­gas car­gadísi­mo de aceite de monoi. En casa es el úni­co aceite nat­ur­al (jun­to al de argán) que usamos des­de hace muchísi­mos años tan­to para el pelo como el cuer­po. Pero no ese monoi que mar­cas como Yves Rocher venden como autén­ti­co y en real­i­dad son potingues quími­cos: monoi de ver­dad, del que viene con su mar­ca de denom­i­nación de orí­gen “made in Tahi­ti” (la mar­ca que siem­pre usamos es Monoi Tiki Tiare). El caso es que en España son poquitas las tien­das que lo venden y además bas­tante caro (el fras­co de 120 ml. no suele bajar de los nueve euros); en la Poli­ne­sia las mujeres lle­van usán­do­lo des­de hace cien­tos de años y así tienen esos cutis mar­avil­losos. Así que ya sabes: el mejor sou­venir que puedes traer a ami­gos y famil­iares.


Descubre más desde Mil y un viajes por el mundo

Suscrí­bete y recibe las últi­mas entradas en tu correo elec­tróni­co.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Descubre más desde Mil y un viajes por el mundo

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo