ESTADOS UNIDOS – Portland y estado de Oregon

Ya tenía yo ganas de un viaje en tren por Estados Unidos.Me había dado el gustazo en California de un buen roadtrip en coche pero a día de hoy,el tren sigue siendo mi medio de transporte favorito.Asi que probamos por primera vez las afamadas líneas ferroviarias estadounidenses, Amtrak,con el consiguiente coñazo de los trámites aduaneros.Nuestro punto de orígen, Vancouver en Canadá (qué penita nos dió despedirnos,aunque volveríamos nueve días más tarde para coger el avión de regreso).

Desde Vancouver a Portland tienes ocho horas de viaje con multitud de paradas.Nada más cruzar la frontera,se subió la policía yankee ametralladora en mano a pedirnos los pasaportes,vaya cómo se las gastan… Mientras tanto,íbamos disfrutando de un paisaje espectacular,ya que la línea ferroviaria va recorriendo toda la costa del Pacífico.Eso sí,con un montón de frío y niebla (recordad que era Diciembre) pero eso le daba un toque aún más especial a nuestro viaje.En Seattle hicimos la parada más larga,de media hora,asi que aprovechamos para bajarnos Eva y yo a fumar un cigarro al andén (allí sí permiten fumar en los andenes).De camino a Portland estuve ojeando el reportaje de una revista de viajes americana en la que sugerían una ruta por pueblos supuestamente encantados de la que tomé buena nota…

Y por fin llegamos a Portland,en el estado de Oregon.La principal razón de nuestra visita era ir a ver a una buena amiga,Anna,que encontró el amor en tierras yankees y ahora está felizmente casada con un americano encantador.Y la verdad que no hay palabras para describir lo que supone un abrazo de bienvenida en una estación de tren,tras año y pico sin vernos.Para mayor alegría,ese día casualmente era mi cumpleaños y Anna nos recibió con una tarta casera en mi honor que hizo que se me saltara la lagrimilla.Esos detalles son realmente inolvidables cuando estás tan lejos de casa.Pero antes de dejar las maletas,lo primero que hicimos fue ir a tomar un cocktail las tres a un restaurante situado en la planta tropecientas de un rascacielos para admirar las fabulosas vistas de la ciudad.

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Parece mentira pensar que en 1851 Portland sólo contaba con 800 habitantes.A día de hoy,su población supera el medio millón,lo que la hace una ciudad relativamente asequible por su tamaño.Antes de ir,ví un documental en la televisión sobre la ciudad y me sorprendió que la hubieran nombrado “la ciudad más ecológica de USA”:el transporte público en el centro es gratuito,muchísima gente utiliza la bicicleta,hay parques y zonas verdes por todos lados y es una de las primeras ciudades del mundo que ha facilitado el uso de coches eléctricos,ya que el propio ayuntamiento ha dotado a Portland de un montón de surtidores de electricidad gratuitos para dichos coches,mucho menos contaminantes que los coches-tanque norteamericanos.

Anna vive en un tranquilo barrio residencial a las afueras de la ciudad (la verdad que desde el centro,en coche tardabas diez minutos).Una de las cosas que me llamó la atención es que todo el mundo se preocupaba de mantener limpia la entrada a casa y su zona de acera,en vez de dejar estas labores a los barrenderos.Este es el barrio de día…

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…y esto de aquí abajo,el mismo barrio de noche.Alucinadas nos quedamos porque como esta casa las había a cientos.Recordad que fuimos en época navideña y al parecer en Portland,los vecinos parecen llevar entre ellos una especie de competición por ver quién decora la casa de una forma más estrambótica.Y no os creais que esto se queda en las luces,no.También ponen villancicos a todo volumen.Ver para creer.

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La primera noche nos acercamos a ver un concierto de unos grupos locales que tocaban allí.Entre que nos acostamos a las mil más el cansancio del viaje,decidimos tomárnoslo al día siguiente con calma;como Anna y Tim trabajaban,nosotras aprovecharíamos el día para hacer turismo.Cogimos un bus que en cuarto de hora nos plantó en el centro de Portland y fuimos al Starbucks más cercano (nos hicimos acérrimas de Starbucks en este viaje,los cafés/tés son enormes y además teníamos wi-fi gratis).Mientras intentábamos entrar en calor,un chico nos escuchó hablar en castellano y se acercó a contarnos que era español y llevaba varios años trabajando allí en la prisión;le sorprendió que hubiéramos venido a visitar a una amiga ya que al parecer allí viven muy pocos españoles.

El primer sitio al que nos dirigimos (después de que Eva se volviera loca en una tienda de discos de segunda mano) fue la Powell’s City of Books,que es una de las librerías más grandes y mejor surtidas de toda América.Yo ya la conocía por haberles comprado alguna vez libros por correo pero la verdad que verme allí fue como entrar en el paraíso:tenían media planta sólo dedicada a libros de rock,para más inri muchos de ellos de segunda mano a precios de risa (entre las gangas que encontré estaba uno de Ted Nugent a sólo tres dólares).Ocupa un edificio entero y salimos cargadas de bolsas (aprovechamos para comprarle a Anna,una brillante cocinera,un libro sobre quesos).

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Ya que estábamos en el Downtown de Portland (llamémosle la zona centro) nos acercamos a Pioneer Courthouse Square,considerada la cuarta mejor plaza pública del mundo.

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Con una superficie de casi 4 kilómetros cuadrados,la Pioneer (llamada afectuosamente por los locales la Portland’s Living Room) está presidida por el majestuoso hotel Portland (terminado de construir en 1890).También aquí se encuentra la famosa escultura Umbrella Man,la Weather Machine (un indicador meteorológico de diez metros de altura) … y en estas fechas,un gigantesco árbol de Navidad que ocupaba media plaza y que yo no sé el dineral que se gastarían en ornamentarlo.Si arriba os he dejado una foto de la Pioneer de día,aquí abajo va una en horas nocturnas…

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Después de comer en un típico restaurante yankee (hamburguesas y ensalada César al canto!!) aprovechamos para gastar la tarde de compras.O lo que es lo mismo,nos tiramos horas en Buffalo Exchange.Las Buffalo son unas tiendas de ropa de segunda mano repartidas por todo Estados Unidos (yo ya había estado en la de San Francisco,precisamente por recomendación de Anna,pero la verdad que las de Portland no tienen nada que envidiarla,salimos de allí bastante cargadas…Si cuando vayas quieres echar un ojo,se encuentran en 1036 W. Burnside St. y 1420 SE 37th Ave. Están abiertas ininterrumpidamente de lunes a sábado de 10 de la mañana a 9 de la noche.

Cuando ya el frío empezó a apretar,esperamos a que nos viniera a recoger Anna con el coche para ir a buscar al aeropuerto a Noe,una amiga nuestra que vive en San Francisco y que voló a Portland un par de días para vernos.Asi que esa noche tocó cenita española,con tortilla de patatas y salmorejo,unas copas en un bar cercano y a acostarse,que al día siguiente tocaba excursión!

Un lugar que,sin duda,no debes perderte si visitas Oregon, son las Multnomah Falls.Después de la de Yosemite,estas son las cataratas más altas de todo Estados Unidos (167 metros).Asi que cogimos el coche y para allá que nos fuimos.¿Lo mejor? Que en estas fechas apenas había turistas,estábamos practicamente las cuatro solas.Eso sí,vete bien abrigado porque entre el frío y la humedad…

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Los alrededores son impresionantes,como veréis abajo en las fotos.Las gargantas del río Columbia ejercen de frontera natural entre los estados de Oregon y Washington;el río fue utilizado por los primeros pobladores indios y posteriormente por los colonizadores.Hoy en día está protegido como Parque Natural y hay varios miradores desde donde gozarás de unas vistas fantásticas (deslucidas por la niebla).

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Por la tarde,aprovechamos para dar una vuelta por la ciudad.Primero estuvimos en un sitio la mar de curioso,un cementerio totalmente integrado en el barrio donde se ubicaba,como podéis ver en las fotos…

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Luego una vueltecita por otra de las calles más comerciales de la ciudad y por la noche al concierto de Red Fang en el Wonder Wallroom,una de las mejores salas de conciertos de la ciudad que se llenó hasta la bandera para ver al que es uno de los mayores orgullos de la ciudad.

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Pese al resacón que teníamos de la noche anterior,el domingo quisimos madrugar ya que antes de ir,le insistí a Anna para que nos buscara alguna iglesia donde tuvieran espectáculo de gospel los domingos por la mañana.Curiosamente,pese a que ella lleva viviendo varios años allí,era la primera vez que iba a asistir a uno.Ninguna de las cuatro somos personas religiosas pero sí fervientes admiradoras de la música.Y de veras,es una experiencia que os recomiendo sin dudarlo,a mí fue lo que más me impactó de todo el viaje.La elegida fue la Emmanuel Church.Cuando llegamos,nos percatamos de que practicamente éramos las únicas personas blancas.Unas relaciones públicas maduritas y arregladísimas nos dieron la bienvenida a la iglesia y se preocuparon de colocarnos en los primeros bancos para que no nos perdiéramos detalle.Mientras tanto,un montón de gente vestida al más puro estilo de “El color púrpura” (ellas llevaban hasta pamelas!!) fueron llenando el templo.Lo curioso es que el coro estaba acompañado de guitarristas y baterías con unos amplificadores modernísimos y en una pantalla gigantesca iban subtitulando las canciones para que pudieras cantarlas tipo karaoke.Vamos,que la primera media hora estaba tan alucinada que ni articulaba palabra.En el vídeo que os adjunto ahí abajo podéis ver la calidad del coro;pese a que no creas en Dios,como era nuestro caso,era todo tan emocionante que al final acabamos como tontas con los ojos empañados.Fuimos además testigos de como algunas mujeres entraban en tal estado de trance que parecían poseídas;nuestra cara debía ser un poema ya que las propias empleadas de la iglesia nos dijeron que no nos preocupáramos,que era algo habitual y que enseguida se reponían.Pero aún así,pues impresiona ver en directo tales muestras de fervor religioso.Después del coro,un reverendo aún más hortera que los que salen en las películas de dedicó a dar sermones plagados de chistes y bromas;desde luego,estas misas poco tienen que ver con la seriedad y tristeza que emanan de las nuestras.

Coro de gospel de Portland

Y por último,no quiero acabar el relato de nuestra visita a Portland sin recomendarte que te acerques al Jardín de las Rosas;abierto desde las 07,30. hasta las 21,00 es un remanso de paz en Portland,una ciudad ya de por sí bastante tranquila respecto a otras grandes urbes de Norteamérica.

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