Categoría: LUGARES CURIOSOS

Lugares extraños, museos insól­i­tos y rin­cones del mun­do que se salen de lo habit­u­al. Des­ti­nos que sor­pren­den, desconcier­tan o sim­ple­mente no se pare­cen a nada que hayas vis­to antes.

Whittier (Alaska): un pueblo entero viviendo en un solo edificio

¿Te imag­i­nas un pueblo donde prac­ti­ca­mente toda la población viviera bajo el mis­mo techo? Pues este pueblo existe, más conc­re­ta­mente en las gél­i­das tier­ras de Alas­ka. Se lla­ma Whit­ti­er y está tan ais­la­do que su úni­ca vía de comu­ni­cación con el exte­ri­or es un túnel, el Anton Ander­son Memo­r­i­al, que...

Las ciudades más antiguas de Europa

Una de las cosas que más sor­prende a los tur­is­tas norteam­er­i­canos cuan­do via­jan a Europa es poder tocar con sus propias manos mon­u­men­tos que se con­struyeron hace más de dos mil años. Pero ¿te has pre­gun­ta­do algu­na vez, de entre todas estas reliquias vivientes, cuáles son las ciu­dades más antiguas,...
Castillo Cachtice

Castillo de Cachtice: hogar de la vampira Condesa Bathory

  Hay un libro muy intere­sante, que aprove­cho para recomen­daros, de Javier Gar­cía Sánchez lla­ma­do “Ella, Drac­u­la”, que de la mano de un per­son­aje fic­ti­cio (un cura que remem­o­ra su infan­cia), inten­ta acer­carnos a la biografía de la aristócra­ta más san­guinar­ia cono­ci­da en Europa: Erzse­bet Batho­ry. Se cal­cu­la que asesinó...

Australia, ese país raro raro raro…

  Aus­tralia rep­re­sen­ta para el via­jero esa meta máx­i­ma que algún día aspi­ra a alcan­zar. Al menos en mi caso, jun­to a Nue­va Zelan­da, es mi via­je soña­do, que algu­na vez espero lle­var a cabo, des­de que era niña, cuan­do me podía tirar tardes enteras ensimis­ma­da con la nov­ela “El...

Lord Howe Island: aquí se rodó “Infierno Azul”

  Sien­to una devo­ción adic­ti­va por las pelícu­las de tiburones, no lo puedo evi­tar. La obra maes­tra del género, “Tiburón”, quizás la mejor pelícu­la de Steven Spiel­berg (a día de hoy me sigue pare­cien­do un clási­co insu­per­a­ble) se estren­a­ba jus­to el año que yo venía al mun­do, 1975. Mis padres...